CAPÍTULO 7
Guardaron reposo durante varias horas, mientras duraba ello ninguno de los presentes era capaz de decirse algo o iniciar una conversación normal para con otro, simplemente estaban esperando a una pronta reacción de aquellos compañeros quienes de manera voluntaria prefirieron dar todo de sí para dar algo de chance temporal lo suficiente como para una evacuación inmediata arriesgando sus propias vidas. De entre todos fue Joe quien imaginó que la anatomía de los digimon no debería ser del todo diferente en ciertos aspectos a la humana o al menos un componente fisiológico era posible ser semejante, fue por ello que quiso examinar de cerca a esos dos valientes para ver si podía ser útil y mostrarle respeto al mismo tiempo.
-Chicos, están despertando- una noticia agradable en medio de tanto caos calmó por unos segundos esas ásperas emociones encarnizadas; lentamente los ojos de ambos luchadores comenzaron a abrirse pues antes solo daban movimientos involuntarios pero que hacían notar una mejoría notable luego de tremenda paliza, pues quieran admitirla o no todos eran conocedores ya de esa nefasta alarma. –Me da gusto verte sano y salvo compañero- un descuidado Davis se lanzó lleno de emoción hacia su camarada despertándole por completo, no sin antes producirle un gran dolor el cual se manifestó con un gran grito producto del peso del humano sobre su pequeño cuerpo y de forma refleja este había mordido a su "atacante" produciendo un poco pero al fin risa.
-Wormon, perdón por haberte dejado solo-
-No haya nada que disculpar Ken, yo mismo no hubiera deseado verte cerca de ese monstruo- su voz aguda similar a la de un niño indefenso hacía estremecer en algo aquel duro corazón del muchacho quien curiosamente representaba la bondad como su principal emblema característico, una emblema bastante peculiar pues de todos los nuevos escogidos era el único el cual no se formaba de a pares como en el caso de Davis dotado de valor y amistad; Yole, amor y pureza; o el de Cody, conocimiento y sinceridad.
-Lo sentimos mucho, ese digimon es demasiado poderoso- humilde como siempre, dispuesto a luchar antes que a rendirse pero dolido en el fondo por tremenda derrota, Veemon se disculpaba sin razón aparente tan solo sentía que era deber suyo hacerlo.
-Es cierto, ustedes pidieron fusionarse desde un principio, ¿acaso ya conocían a su rival?- un interesado Ken dio con una pregunta sencilla pero compleja a la vez, era cierto todo.
-Es un sagrado, vencerlo implicaría estar demente- esta vez fue Patamon quien dio su voto, ya había explicado esto antes y por esa razón se sintió obligado en repetir lo dicho antes no sin sentirse algo decepcionado por tener que volver a decir lo dicho antes y eso demostraba cuan atentos estuvieron al menos esos dos aunque era todo comprensible pues era muy razonable que se hayasen tan preocupados por lo que pudiera pasarles a sus digimons acompañantes más que prestarse para escuchar una historia nueva.
-Se trata de Apolomon, su apariencia camufla cualquier concepto de su terrible poder, él y otros más surgieron en una de las primeras luchas del digimundo, o eso creo saber pues desde que se fueron nosotros pudimos investigar muchas cosas raras y en vista de no existir amenazas consideramos irrelevante todo- Ahora mucho más sentido podía hacer posible encajar ciertas piezas, pues enemigos de ese calibre pudieron haber sido los responsables de darle muerte a Genai y con tan poca información acerca de estos era natura incuso para Izzy no encontrar una respuesta a todo este dilema.
-Acaso hay más como él-fue Matt quien pregunto esto al oír bien lo que el amigo inseparable de su hermano trataba de explicar de la mejor manera. Sus manos estaban cerradas haciéndose puños debido a la tensión dentro suyo y una que otra gota de sudor helado daba por inicio un recorrido por su mejilla derecha.
-Se supone la existencia de cuatro sagrados como Apolomon quienes para hacer esto más difícil están bajo dominios de un quinto el cual desconocemos su nombre pero sabemos que fue sellado por uno de los guardianas hace mil años- el ser naranja con alas en la cabeza continuaba su explicación, al parecer había dado en el clavo con eso último que dijo, pues ellos ya tenían noticias o un acercamiento posible de lo que era un guardián.
-Pero desde la creación de los emblemas se supone que ahora hay nueve y no solo uno- el dinosaurio naranja también quiso participar en esta perorata, aunque sabía perfectamente que Tai era el verdadero heredero de ser aquel mencionado sujeto, lo dijo para darle ánimos a su compañero quien ya imaginaba al igual que los demás una mala idea haber aceptado luchar contra estos nuevos enemigos. –Espera, pero si esos cinco (lo mencionó mostrando su mano extendida con todos sus dedos), si mencionaste una guerra, significa que también hubo seres tan poderosos como los mencionados capaces de hacerles frente, de lo contrario sellar a ese monstruo hubiera sido imposible-
Con un razonamiento poco usual en Tai, no está de más hacer la acotación de haber dejado boquiabiertos al resto, este había dado quien sabe con una posible primera gran respuesta. –Me pregunto cómo tu cerebro puede funcionar así a veces?- Matt hizo una broma algo cruel pero cierta en el fondo produciendo algo de jocosidad, -Es cierto, de repente es necesario buscar a estos seres, pedirles su ayuda para derrotar a este sujeto- sus manos dejaron de las contracturas luego de sentirse algo aliviadas con tremenda lógica de su mejor amigo.
-Me temo que eso será imposible, ellos desaparecieron junto al humano vencedor de aquella época- voltearon hacia atrás por acto reflejo, sus poses demostraban una densidad enorme como quien estar listos para soportar un peligro, pero al ver de cerca quien era el hablador tragaron saliva y se relajaron. Patas de felino grandes con garras de filo admirable, bípedo como un humano podría decirse, una gran cabeza de león y cuerpo musculoso describían perfectamente a ese viejo conocido. –El primer guardián recibió la ayuda de muchos, quienes prefirieron morir a su lado antes de perder, sería inútil buscar algo que no existe niños elegidos- Leomon un valiente servidor de la justicia se había entrado a aquella guarida provisional para verificar el estado de sus amigos, a pesar de mostrar siempre ese semblante serio y decidido una ligera sonrisa se hizo notar al percatarse del buen estado entre comillas de todos.
-¿por qué Leomon siempre trae malas noticias?- sarcástico pero algo de veraz tenía su queja, pero fue sometido rápidamente por un buen golpe en la cabeza por la menor de los Kamiya, dejando al portador valor-amistad medio knockout con un chichón rojo en medio de su cráneo.
-Tranquilícese señorita, no todo es negativo; los grandes señores dejaron esparcidas armas por todo el digimundo, sabían muy bien que tarde o temprano esas cosas saldrían de su encierro y ellos ya no estarían presentes para hacerles frente; sin embargo dejaron muchas cosas para cuando los invitados humanos llegasen, en este caso ustedes (dijo este con un ademán de respeto mirando a cada uno de los presentes elegidos) pudieran combatirles, me temo que solo tengo en mi poder una y es esta- se sentía algo triste por separarse de ese objeto tan preciado por tantos años, pero nunca imaginó al igual que ninguno una situación como esta, los años pasan por un motivo, y desde que tenía memoria siempre fue deber suyo cuidar al justo y defender al oprimido. Con mucha pena dejó caer su fiel espada para luego enterrarla en el suelo con un movimiento fuerte de uno de sus poderosos brazos. –Nunca me perteneció, la encontré hace mucho mientras hacía vigilancia en una de mis salidas, nunca antes había visto un objeto humano, más tarde Genai me explicaría todo y decidí esperar al momento preciso; jamás aprendí a usarla correctamente, espero que uno de ustedes tenga éxito- fue Sora quien armándose un poco de valor sugirió el nombre de Tai como el sujeto quien debería intentarlo primero. Este se sintió un poco avergonzado al notar la aprobación de todos aunque no pudo evitar resistirse a probar sus pensamientos pues, en una tarde que sabrá no se repetiría pronto, sus ideas fluían como agua a través del campo; no obstante una corazonada le advertía de un fracaso inminente si lo intentaba, -Me parece que Sora es la más indicada- se miraron de manera poco usual, -¿Y eso por…? Si era intención de acapararse como el centro de atención o no eso Izzy no lo sabía pero su mismo emblema le obligaba a sentir curiosidad por todo.
-Leomon la protegió primero a ella cuando vinimos por primera vez, tal vez esa espada estaba destinada a ser suya desde ese momento y por eso él escogió por salvarle antes que al resto- sus memorias caían como lluvia, era cierto; en aquella oportunidad el mismo digimon con figura felina acudió a por la para entonces niña Sora, dejando de lado a un totalmente inmaduro TK de apenas siete años. -Eso tiene mucho sentido, vaya Tai hoy estás en tu noche- no pudo evitar sentirse un poco celosa por haber dejado que fuese él quien diera una solución y no ella, y es que después de Izzy, Yolei siempre era la segunda en darse cuenta rápidamente de las cosas pero su ego le hizo admitir la naturalidad de desconocer pues ella aun no participaba de los antiguos niños elegidos de esa época; entre risas mentales se dio alivio.
Todos le dieron sus ánimos, cuando ella pasó por su lado sintió una sensación familiar la cual hace mucho que no recorría por ella, una cálida mano posada en su hombro y una voz susurrándole buena suerte por parte de esa persona especial le hicieron sentirse cómoda, -Vamos Sora confío en ti, tu puedes- su fiel compañera de duelos, discusiones, alegrías, aventuras, etc., llamada Biyomon voló hasta ponerse cerca de tanto ella como de esa espada; Sora tenía que admitir que para una chica como ella un artefacto tan grande podía verse grotesco pero un par de sacudidas de cabeza la hicieron volver –Estoy pensando como Mimi- se dijo mentalmente para luego mostrar un corta mueca de sonrisa, se paró en pose de tomarse en serio este reto ante la mirada expectante de Leomon; alistaba sus manos para levantar esa hoja pues tenía en mente una idea que sería bastante pesada y más aún cuando el león dijo no haber podido dominarla adecuadamente a pesar de su gran fuerza, pero ni bien su piel hizo contacto con aquel objeto, este se redujo de tamaño mientras su digivice brillaba con un resplandor rosado intenso, haciendo que el resto usara sus antebrazos para cubrirse los ojos ante tal luz inundando ese sitio.
-Prodigioso- una clara acotación del genio cada vez que se sorprendía.
-Impresionante- a Cody no le restaron otras palabras, pero había quedado petrificado ante tal espectáculo.
-Lo hiciste Sora, siempre supe- ni bien aquel resplandor se hubo ido voló hasta ponerse cara a cara o pico con cara en este caso y acariciarle suavemente su piel.
-Nunca dudamos de ti- Joe, el mayor de todos miraba anonadado la nueva versión de esa espada y mejor aún en manos de una gran amiga.
-¿Tai tenía razón?- Indudablemente ese comentario solo podía provenir de Davis quien merecidamente se ganó otro chichón en la cabeza que hacía verse pequeño al anterior, cortesía del castaño.
-Ahora recuerdo que en esa vez, cuando casi atacaron a Sora, estabas casi llor….- Agumos quería decir otras cosas más antes de ser cortado por su compañero respectivo quien valiéndose de sus manos cerraba las mandíbulas de ese dinosaurio naranja, luego con otro susurro pero esta vez al oído de su digimon le pidió un favor y este entendió.
-Hermano tal vez me esté equivocando, pero ¿tienes alguna otra memoria que nos pueda ayudar a ubicar los otros objetos? La menor de los Kamiya hizo otra muy posible buena pregunta, de alguna manera u otra ya habían podido hacerse con uno de esos objetos raros gracias a la intervención de su hermano mayor. Todos entendieron esa interrogante, era cierto, tal vez después de todo este muchacho era capaz de detectar las armas, ya que era un guardián. –Parece que te quitaron protagonismo hoy, Izzy- Matt dio una broma al genio pero nadie se rio por eso como tal vez él esperaba y tan solo su expresión desilusionada se dejó ver. –Nunca fuiste bueno contando chistes Matt- MImi, por el contrario, produjo las burlas que tanto estaba buscando aquel rubio, no obstante estas jugaron en contra suya.
-Bien niños elegidos, tal vez sea momento de iniciar esta búsqueda; por ahora descansen, aquí estarán seguros, mañana podemos iniciar un plan- dicho esto aquel león se tiró bruscamente al suelo para poder dormir dejando a todos boquiabiertos, era la primera vez que observaban cómo se ponía a pernotar aquel ser.
A pesar de encontrarse en una base que camuflaba bien sus paredes, podía verse el cielo lleno de sus interminables estrellas brillando a lo lejos; se sentía como estar acampando salvo por estar protegidos del frío.
-Confías en mí ¿verdad amigo?-
-Siempre lo haré-
-Ya tienen a alguien quien pueda cuidarles, solo quiero comprobar algo-
Tanto Tai como Agumon caminaban por esa especie de guarida, se tuvieron que separar mucho del grupo mientras estos dormían plácidamente. Sólo le dejó una nota a Izzy pensando en su juicio impresionante en caso las cosas resultasen mal. –Bien aquí vamos, ¿seguro que quieres venir?-
-Por supuesto, además eres mi mejor amigo, sin ti no habría necesidad de estar acá- se miraron tiernamente. En un acto desesperado este chico había logrado quitarle los códigos al genio para descifrarlos por su cuenta y gracias a este mismo ya tenía todo lo necesario; había decidido sellar a la criatura amenazante antes que un estrago se produzca y en caso fallar tenían un arma poderosa, luego dejó caer un escrito sobre el suelo, en ella dejaba a la vista un dibujo no muy bien hecho pero lo suficiente como permitir distinguir que se trataba de una especie de arco y al pie del gráfico había un "número 2". –Ojala puedan hallarlo, sabes, acabo de tener un sueño con ese objeto, imagino tratarse de otro artefacto sagrado; no sé cuántos hayan pero sé que es deber mío acabar con esto ahora; aunque antes deba hacer una parada-
Su digivice apuntaba directamente hacia un ordenador antiguo y semi destrozado pero aparentemente se trataba de una entrada y/o salida de ese lugar hacia el mundo humano. Antes de abrir la puerta una mano le sujetó por detrás. –Pensé conocerte bien, pero verte huir no es algo tuyo- con decisión Sora miraba desafiante a los ojos de su amigo, hablaba en voz baja para hacer notarle que no era intención de ella despertar a los demás, pero sí el de evitar una locura.
-Déjame en paz por favor-
-Dime a dónde piensas ir, di me dices que te rendiste te dejaré, pero…-
-¿No puedes entenderlo acaso?, escuchaste lo que le hicieron a Imperialdramon-
-¿Y eso te dio miedo?, dime a dónde vas o me veré obligada a seguirte-
-Por favor vete, no deseo hablar contigo- Ella escuchó ese mismo comentario otra vez, pero viéndole más detenidamente a los ojos pudo entender sus pensamientos.
-De ninguna manera harás eso, no lo permitiré-
-No es decisión tuya…Agumon ayúdame- -Perdóname por esto Sora-, el dinosaurio se acercó hasta donde ambos y usando su fuerza tiró de las ropas de ella para alejarle, tuvo que contenerse para evitar producirle daño; pero Sora insistía y nuevamente sujetaba sus mangas.
-Hay una salida, ya encontramos una de estas armas- levantó esa espada la cual se hubo de reducir varios centímetros y media ahora unos cuarenta de largo, aunque su forma si había cambiado en algo pues se tornó un poco más convexa como imitando un estilo árabe.
-Somos trece maldición, cuánto nos tomará en hallarlas todas, para entonces….., no vale la pena, márchate-
-No pienso irme, no quiero esto-
-Es curios escucharte así, me dijiste hace mucho tiempo cosas horribles.-
-Y lo lamento, maldición, solo quería lo mejor para ti deja de ser tan niño, quiero a Tai de vuelta-
Hubo un silencio abrumador, Agumon no supo si volver a tratar de apartarla o seguir ahí parado esperando una reacción pues tampoco deseaba ver a su compañero siendo sellado junto a ese enemigo y tal vez Sora tenía la capacidad de hacerle meditar.
-Muy bien, disculpa aceptada y discúlpame si crees que soy un nuño, ahora largo, hay demasiadas cosas en juego, si no le detenemos irá a nuestro mundo, dime tú qué crees que le hará a nuestras familias o nuestros amigos- ahora miraba con furia, pero aun así ella seguía sujetando su manga, evitando que esa puerta fuese abierta.
-Si yo no te detengo a ti, mi mundo, el de Kari y el de tus padres habrá cavado antes, imbécil piensa antes de hablar- Nuevamente otro silencio profundo, ambos querían decirse cosas, desfogar todo esos sentimientos negativos el uno sobre el otro aunque no podían negarse por siempre. Querían llorar pero un orgullo los mantuvo firmes, esperando el resquiebre del otro para dar un paso más.
-¿Tu mundo? Acaso dijiste ¿tú mundo?, en todo este tiempo ¿me escribiste si quiera una vez?, ¿me visitaste al menos en una oportunidad? Que yo recuerde lo último en decime fue lo de mi abuelo y de cuánto era lo que valía para ti-
-Eso es lo que hice mal, quise disculparme pero no pude hacerlo, Tai nunca he dejado de…-
-Eso mismo sentía idiota….ahora que las cosas iban bien tenías que aparecerte, mira si hago esto es por los chicos, Kari, mis padres y Mizuki- hizo lo que nunca antes en toda su vida, y aunque no le golpeó con fuerza, tomó la suficiente como para arrojarle lejos, poder separarse de ella y abrir esa puerta, la luz le tragó de inmediato tanto a él como a su Agumon. Sora quiso ir tras él, sabía que este insensato cerraría la puerta ni bien llegue al otro extremo, así que emprendió su persecución pero para su mala suerte su dispositivo no estaba en su bolsillo, miró a todas partes y le sorprendió verlo tirado tan lejos, luego se dio cuenta que Tai no quiso agredirla, simplemente forcejeó hasta poder hacerse con su digivice y lanzarlo lejos para evitar ser seguido; para cuando ella intentó abrir el portal ya todo estaba consumado, tardaría cerca de cinco horas en abrirse espontáneamente y para entonces ese muchacho estaría muy pero muy lejos de su alcance. –Por qué- se dijo, cayó sentada tras un estallido de lágrimas.
-Confías en mí verdad colega- ya en el mundo humano, Tai le hacía la misma pregunta otra vez a su inseparable amigo solo que ahora su voz se distorsionaba y lágrimas caían rosando sus mejillas.
-Siempre Tai, siempre lo haré; por cierto a qué vinimos acá-
-Necesito despedirme de alguien primero, luego enfrentaré a esa porquería que nos amenaza, eres libre de marcharte cuando quieras colega, ya has hecho mucho por mí-
-Incluso en la muerte te seguiré Tai, patearemos traseros juntos como antes-
Ambos estaban en su habitación, fue una fortuna que como producto de tal viaje, Agumon se hubiera reducido a ser Koromon y en esa forma podía entrar cómodamente en una mochila. Luego se dispuso en ir a visitar a esa gran amiga suya, tenía planeado todo, le diría que tuvieron éxito gracias a su poderoso Omegamon y luego se marcharía a cumplir un nefasto destino.
…..
…..
-Creo que las cosas cambiaron de rumbo-
-¿MI señor? –
-Aun te quedan esas cosas para transformarte en humano-
-Tan solo un par mi amo, no durarán más de 1 hora-
-Bien, el guardián acaba de retornar, captúrale vivo-
Desapareció en un instante dejando solo a dos sujetos.
-Mi señor, en el mundo humano no podemos usar todo nuestro poder-
-Lo sé Apolomon; quiero ver cuán fuerte es-
…
