7. Reacciones

A Rogue le pareció una idea fantástica, y siguió a Kitty mientras ella iba alborotando por el pasillo a cuantos alumnos encontraban, para que se unieran a ellas en su festejo. Uno de los invitados de esta forma fue un chico de estilo "emo", que las miró con un ensayado desdén. En cuanto le dieron la espalda, los ojos del chico se tornaron amarillos con pupilas negras.

Luego de una rápida escala en la habitación de Kitty, donde recogieron algunos discos y se cambió de ropa, ella y Rogue entraron en el salón comedor, adornado y acomodado para la ocasión. Había listones y globos de colores por todas partes, salidos de alguna parte por cortesía del señor Willoughby. Hicieron espacio en un extremo de la mesa más larga para colocar un aparato reproductor de música y ponerlo a funcionar con varias canciones de moda.

— ¡Sí, eso me gusta! — dijo Kitty a gritos, por el volumen tan alto. Comenzó a bailotear alrededor de su amiga, mientras ésta se tapaba los oídos con cara de molestia.

— ¡Eh, Kitty! — le gritó — ¡¿Tiene que estar tan fuerte esa música?! ¡Es una tortura!

Kitty miró a Rogue como si estuviera mirando un fantasma. Giró los ojos deseando que se le pasara pronto el efecto de su poder con el mayordomo, se estaba volviendo insufrible para ella. Sin hacerle mucho caso, salieron al pasillo para anunciar que todo estaba listo para divertirse, y franquearon la entrada para que todo el mundo ingresara a la fiesta. Todo el mundo a excepción de una persona.

— ¡Hey, alto! — le ordenó Kitty a Kenneth — ¡¿Puedo saber qué rayos haces aquí?!

— ¡Pues vine a la fiesta, obvio! — contestó el aludido a gritos, el volumen de la música sí estaba muy alto.

— ¡Por supuesto que no! — dijo Kitty tajante — ¡Es mi fiesta, y yo decido quiénes entran! ¡Y claro que los traidores no pueden entrar!

— ¡¿Pero por qué me dices traidor?! ¡Yo no hice nada!

— ¡Precisamente! ¡Tú no quisiste ayudarme con el mayordomo ese inglés, y eso es traición a nuestra amistad!

— ¡¿Quée?! ¡Estás loca, debías entender que soy nuevo, y que no quiero problemas con el director Xavier!

— ¡No me importa, vete! ¡Ya te dije que estás fuera!

Kenneth iba a contestarle, pero Kitty ya se había ido al interior del salón comedor, invitando a todos a bailar. El chico se retiró visiblemente enojado, tanto que no se percató de que un chico "emo" lo seguía, y mientras lo hacía su cuerpo iba tomando forma de chica rubia. Cuando le dio alcance, le regaló a Kenneth su mejor sonrisa.

— Hey tú — le dijo a Kenneth — ¿Por qué no entraste a la fiesta?

— No soy bienvenido al parecer — contestó en tono frustrado.

— Oh, que lástima — comentó la rubia —. Y yo que tengo muchas ganas de bailar.

— Pues entra, se ve que Kitty invitó a todos los chicos de la Academia.

— Sí, pero… Pasa que solamente me agrada uno.

Al decir eso, le puso a Kenneth el dedo en el cuello, comenzando a hacerle cosquillas ligeras. El chico empezaba a sentirse subyugado por la rubia, que no era otra que Mystique.

— ¿Sabes? — le dijo a Kenneth melosa — Creo que ya no quiero entrar a la fiesta.

— ¿Ya-ya no? — tartamudeó el chico tragando saliva.

— Nop — contestó Mystique en tono travieso —. Tengo una idea mucho mejor. Vamos a jugar a las escondidas.

— ¿Eh? ¿Aquí? ¿Ahora? — dudó Kenneth, aunque pareció interesado.

— ¡Claro! Eso lo hará emocionante — replicó la metamorfaga —. Como todo el mundo está en la fiesta, nadie nos interrumpirá. Es más, podríamos jugar por… un premio.

— ¿Un premio? ¿Cómo cuál?

— Bueno, eso lo decide el ganador — dijo Mystique con coquetería, pasando sus manos por los hombros. Como descuidadamente, uno de los tirantes de su blusa resbaló por su brazo —. Pero si gano, ya sé qué te voy a pedir como… mi premio…

Las últimas palabras las dijo en tono seductor, y Kenneth comenzó a ponerse nervioso. La chica lo notó de inmediato, y supo que era el momento ideal para sus planes.

— Comienza a contar… lindo… — le dijo invitante al chico.

De inmediato, él cerró los ojos y comenzó a contar en silencio, mientras Mystique prácticamente volaba por el corredor, en busca de la habitación del mayordomo Willoughby. Volvió a tomar la forma del chico emo, sólo por si acaso se topara con alguien en los pasillos, cosa que no sucedió. Acabó subiendo al siguiente piso, topándose con Kenneth quien ya había comenzado la búsqueda. Al pasar a su lado ni siquiera se miraron, pero Mystique sonrió casi para sus adentros por haberlo engañado tan fácilmente.

Pronto la mutante azul se dio cuenta de que sin ayuda no encontraría al mayordomo tan fácilmente, así que decidió jugársela y hacer que Kenneth le ayudara. Debía engañarlo inteligentemente, para evitar que el chico y ella terminaran "entregando el premio" prometido por ella. Bajó al piso donde sabía que el chico la buscaba, y volviendo a ser la rubia seductora se quedó pertrechada tras un par de macetones.

— ¡Hey, rubia, sal ya, me rindo! — decía Kenneth apareciendo por el pasillo, sonriendo — ¡Me doy por vencido, tú ganaste!

— ¡Ji, ji, ji, pícaro tramposo! — dijo ella saliendo de su escondite —. Ni siquiera te esforzaste un poquito en buscarme, o acaso… ¿querías que te ganara a propósito, lindo?

— Bu-bueno, e-en realidad… — contestó él, algo turbado — E-es que e-el m-mayordomo suele "patrullar" por aquí a esta hora, y yo…

— ¡¿El mayord…?! — exclamó Mystique, casi con su propia voz, pero se recompuso a tiempo y moduló de nuevo melosamente — Perdón, ¿dijiste el mayordomo? ¿Y quién es él, lindo?

— Ehm, bueno, él es un empleado de la Academia. No lleva mucho aquí, pero se nota que es bueno. Mira que casi nos castigan a mi am… Digo a mi examiga y a mí gracias a él, pero no lo culpo, la verdad sí estábamos haciendo algo que no…

— Oh, lindo, qué pena — interrumpió Mystique. Ahora debía lanzar su anzuelo —. ¿Sabes algo? Creo que hablaría bien de ti si te disculparas con él, así quizá no volvería a acusarte en caso de que te atrapara haciendo… otras travesuras…

Dijo las últimas palabras de forma coqueta, sin dejarle dudas a Kenneth sobre sus intenciones, lo cual convenció al chico de ir a buscar al sirviente. La metamorfaga sonrió para sí misma, mientras se dejaba guiar por el chico hasta la habitación de Willoughby.

Mientras, la fiesta comenzaba a salirse del control de Kitty y Rogue. Al no haber adultos que los vigilaran, los alumnos comenzaron a desbocarse provocando diversos desastres en el salón comedor y los pasillos circunvecinos, amenazando con continuar la celebración hasta los dormitorios. Rogue, aún con los efectos de la personalidad de Willoughby, trataba de hacerse oír en un intento de aplacar a la muchedumbre, pero lo único que consiguió fue que la levantaran en un mantel y, usándolo como trampolín, comenzaran a arrojarla al aire a que diese volteretas, coreada por el regocijo de los que la lanzaban.

Kitty por su parte, la pasaba bastante mal también. Ella había pensado en un pequeño alboroto, suficiente para que el mayordomo fuese despedido, pero veía con horror que lo que pasaba superaba sus planes. Un chico gordo estaba comiéndose la vajilla donde se habían servido los bocadillos, un pequeño grupo de chicas se divertía mirando a otra licuarse y volverse normal dentro de la ponchera, otro muchacho parecía muy divertido bailando y saltando con los pies apoyados en el techo desafiando la gravedad. El desorden comenzaba ya a cobrar sus primeras víctimas en el mobiliario, cuando de pronto la música se detuvo. Tras algunas quejas de la concurrencia, Kitty volteó a mirar el aparato reproductor para encarar al culpable, constatando con sorpresa que se trataba de Kurt, mejor conocido como Nightcrawler, quien había aparecido al lado del reproductor y lo había desconectado. Pero para mala fortuna de Kitty, Kurt no venía solo.

— Espero, señorita Pryde, que tenga una clara y convincente explicación para… esto — dijo el profesor Xavier con seriedad —, y que no tengamos necesidad de leer su mente para encontrarla.

— Eh… Yo… Bueno… — comenzó a decir la chica. Por los nervios, comenzó a hacerse intangible y poco a poco iba hundiéndose en el suelo. Cuando su cintura llegó al nivel del piso, se detuvo y volvió a salir, controlada por la mente de Jean Grey, y sujeta después por Scott Summers.

— Estamos esperando, señorita Pryde — repitió el profesor sin cambiar el semblante.

— Profesor — interrumpió Storm —, creo que ya tenemos una idea.

Cuando el profesor giró su silla para quedar frente a Storm, vio que la acompañaba Logan, y entre ellos venía Rogue, con un gesto en la cara que iba entre la culpabilidad y el fastidio.

— Adelante, dilo — le dio Logan a la chica, quien dio un paso adelante y se encaró con Xavier.

— Señor, me confieso culpable de haber permitido esta calamidad — comenzó a decir con seguridad —. Kitty me pidió permiso para festejar su cumpleaños, y le contesté que solamente una cosa pequeña y tranquila sería permitida, mas nunca me imaginé que todo se pusiera así…

— Espera, espera por favor Marie — interrumpió Xavier, examinándola con la mirada —. Dime, ¿tuviste contacto con el señor Willoughby recientemente?

— Debo decir que así fue, señor — contestó Rogue, arreglando una arruga de su ropa.

— Oh vaya — comentó Logan —, ya se me hacían conocidos esos modos ingleses.

— ¿Y dónde está él ahora? — preguntó el profesor ignorando el comentario.

— Pues, luego del incidente donde tuvimos contacto — explicó Rogue —, lo convencimos de arreglar el comedor para la fiesta, y luego dijo que se iba a su habitación. Me pareció que estaba algo indispuesto profesor.

— Ya veo — dijo el profesor X —. Kurt, ¿podrías ir a ver cómo está nuestro mayordomo? Me gustaría charlar con él.

— Sí, enseguida — dijo el aludido desapareciendo. Xavier continuó hablando con las chicas.

— No comprendo qué fue lo que las movió a hacer semejante cosa — las increpó el profesor. A su espalda Logan hacía gestos sarcásticos —, pero quiero que sepan que fue una falta bastante grave, y tendrá consecuencias. Por lo pronto, van a ayudar al señor Willoughby a limpiar y arreglar…

— ¡No, eso no! — dijo Kitty de repente. El profesor calló, y todos se quedaron mirándola expectantes — Por favor profesor, yo no quiero tener nada que ver con ese hombre. Sé que es perverso…

— ¡¿Qué cosa?! — atinó a decir Jean Grey. Por la sorpresa incluso había roto su control mental con que sujetaba a Kitty — Pero si él es un perfecto caballero.

— ¡Eso es lo que quiere hacernos creer a todos! — gritó la chica intangible sacando su móvil — ¡Pero yo tengo pruebas, miren!

Todo mundo se acercó a mirar la imagen de la foto que había captado el aparato de la chica, poniendo gesto de duda mientras la observaban.

— ¡¿Lo ven ahora?! — dijo Kitty — ¡Ese hombre es un pederasta, miren cómo abraza a la pobre chica, y seguramente ese pequeñín es fruto de sus sucias relaciones con…!

— Su hija y su nieto — dijo simplemente el profesor, haciendo callar a Kitty. Ella volteó despacio la mirada hacia Xavier, mientras los colores se le subían a la cara, y Rogue la miraba entre enojada y avergonzada —. Él los apoya económicamente, pero prefiere que no se sepa. Por eso me pidió discreción cuando charlamos sobre los términos de su contratación.

— T-te ayudé creyendo que… que era culpable… — balbuceó Marie, jugueteando con los dedos de sus guantes — Y re-resulta que… que está a-aquí por…

— Por ayudar económicamente a su hija con los gastos de su pequeño hijo, el nieto del señor Willoughby — la atajó Xavier, visiblemente molesto —. En este momento tengo ganas de hacer deducciones a la antigua, sin leer mentes, así que supondré que tu molestia hacia Willoughby es por lo de tu castigo, el primer día que trabajó aquí, ¿Correcto señorita Pryde?

Kitty sintió que la voz se le perdía en algún sitio de su garganta, y solo atinó a asentir.

— Y presumo que urdió todo esto con el fin de echar de aquí a nuestro mayordomo, ¿no es así?

— Sí profesor… es verdad — contestó Rogue por ambas, ya con tono de voz y gestos normales —. Me dijo que quería desquitarse de él, y me convenció de que por él no podíamos hacer cosas divertidas en las vacaciones. La verdad es que no me cae mal, no sé por qué ella…

— Yo quería festejar en grande — habló Kitty al fin —, pero sabía que el mayordomo se opondría, y me acusaría de nuevo. Quería que se fuera, y pensé que esto me ayudaría, pero nunca imaginé que él…

— ¿Mantuviera una pequeña familia? — completó el profesor, acercándose a Kitty —. Mira pequeña, yo también fui joven, y sé lo que es querer hacer lo que nos venga en gana. Pero también sé desde esa edad que no todo trae consecuencias buenas, y que por eso existe algo muy simple llamado disciplina. Es en base a la disciplina que nosotros los mutantes podemos convivir unos con otros en su mayoría, porque es lo que nos enseñan a controlar nuestras habilidades.

— Así es Kitty — intervino McCoy —. Incluso nos hace obtener mucho respeto, incluso de parte de los que no son como nosotros. Mírame a mí por ejemplo.

— Presumido… — dijo Logan cruzándose de brazos. Storm lo codeó en las costillas, y aunque le dolió más a ella, él comprendió el mensaje.

— Bueno, ehm… ellos tienen razón — dijo Logan en tono paternal —. De hecho, puedes verme a mí como el ejemplo de lo que no debes ser, niña. Pelear a veces me divierte, lo admito, pero hacerlo casi a diario pues… como que no lo es.

— Logan… — musitó Storm, impresionada por el discurso de su compañero. Logan alcanzó a verla disimulando una sonrisa, que la chica quiso ocultar de inmediato.

— Bueno… Yo… lo siento profesor — dijo Kitty al fin —, y siento también haberte enredado Ma… Rogue. Todo es mi culpa, pero le prometo que arreglaré todo profesor, y me disculparé con el señor Willoughby en cuanto…

— ¡No está! — gritó Kurt apareciendo de repente en medio de todos, Kenneth iba con él — ¡Le busqué por todas partes profesor, pero no está en la Academia!

Una conmoción se desató entre el grupo, y comenzaron a mirarse unos a otros intentando leer alguna culpa en cada rostro. Xavier llamó a todos a calmarse, tanto con la voz como con una orden mental.

— ¡Calma todo el mundo! — dijo en voz alta — Jean, por favor ayúdame a buscar en las mentes de cada uno de los alumnos, quiero saber quién fue el último en ver a…

— Perdón profesor — interrumpió Kurt, adelantando a Kenneth —, encontré a este chico cerca de la habitación del mayordomo, estaba algo aturdido pero dice que él vio algo.

— Muy bien Kurt — contestó Xavier. Le hizo una seña a Kenneth para que se acercara —. Bueno Kenneth, veamos qué es lo que sabes.

— B-bueno, yo… — comenzó a decir el chico, pero Jean Grey lo interrumpió y habló por él.

— Su mente tiene recuerdos confusos — dijo Jean —. Parece que "flirteaba" con una chica rubia en los pasillos, y de alguna manera le mostró la habitación del señor Willoughby. Luego hay un vacío, y luego aparece Kurt.

— Bien hecho, gracias Kenneth — dijo Xavier, y el muchacho se retiró un poco con los demás —. Jean, proyecta la imagen de la chica en el recuerdo de Kenneth en la mente de todos nosotros, quiero saber si alguno la recuerda.

Todos cerraron los ojos para concentrarse mejor, y Jean hizo lo que el profesor le pidiera. En un momento, la voz de Storm hizo que todos abrieran los ojos y voltearan a verla.

— ¡Es Missy! — dijo la mutante de cabello blanco — Vino a solicitar informes del colegio profesor, yo la atendí cuando llegó.

— Muy bien — dijo Xavier —. Dinos Ororo, ¿recuerdas si se comportó de un modo extraño, detectaste una conducta inusual en ella para su edad?

— Pues no, realmente — dijo Storm recordando —. Pasa que la traté muy poco, pues la perdí de vista por un rato yt cuando la encontré dijo que volvería para…

— ¡Hey, un minuto "pelo de nieve"! — dijo Logan callándola — ¿No es esa la chica por la que preguntabas?

— No me llames así — se quejó Storm —, y sí, es ella.

— Wow, alguien tiene problemas — dijo Logan con gesto bastante serio —. Profesor, creo que tuvimos aquí a un infiltrado, o mejor dicho, infiltrada.

Mientras Logan explicaba lo que sospechaba por el olor que había detectado, Kitty trataba de disimular su preocupación pero no lo lograba. Había puesto sin quererlo en peligro a toda la Academia, y ahora el señor Willoughby estaba en serio peligro. Sin que alguien lo notara, la chica intangible fue atravesando el muro detrás de ella, para salir a otro pasillo que la llevaría de vuelta a su habitación. En tanto, Logan terminaba su explicación.

— De acuerdo muchachos — dijo el profesor —, si Logan está en lo correcto, la culpable de la ausencia del señor Willoughby es Mystique. Podemos suponer que lo ha llevado ante su jefe, el propio Magneto, para ver en qué forma lo beneficiaría su poder mutante. Debemos hacer un plan para ir a rescatarlo.

— ¿Y para qué un plan? — dijo Logan mostrando sus navajas —. Vamos y démosles su merecido, no será la primera vez.

— Así como tampoco sería la primera vez que Magneto te paraliza — lo atajó Storm con sarcasmo. Logan refunfuñó al no poder contestarle, y al girar la vista se dio cuenta de que Kitty no estaba ahí.

Discretamente, Logan se retiró para ir a buscar a la chica intangible, mientras los demás organizaban la búsqueda y rescate del mayordomo. No le fue difícil encontrar a Kitty en su habitación, refugio habitual de la chica cuando se sentía abrumada por los problemas. Estaba sentada en su cama, mirándose las manos e intentando no llorar.

— Sí que la armaste buena Pryde — dijo Logan desde la puerta —, pero no es momento de lamentarse. Ven, los demás y yo vamos a…

— Vete, déjame — dijo la chica con tristeza —. No me merezco ser del equipo, soy una tonta chiquilla que solo busca su provecho.

— Oh, vamos — contestó el mutante, sentándose junto a ella —. Para ser sincero, yo hubiera hecho lo mismo. O bueno, tal vez no exactamente lo mismo, pero sí con el mismo objetivo. A mí también me caía mal nuestro amable, educado y servicial Willy.

— ¿E-en verdad? — dijo Kitty animándose un poco.

— Pues sí. Eso de que sea un "ejemplo" de virtudes como que no va conmigo. Pero, finalmente si somos un equipo, nuestra fuerza radica en estar unidos, y eso conlleva aceptarnos tal cual somos. Y no hay mejor ejemplo que la relación entre el estirado de Summers y yo.

— ¿Tú… no te llevas bien con Cyclops?

— Bueeeno… No puedo decir que somos los mejores camaradas del mundo, pero sí sé que él me respeta, y yo también. Somos como somos chica, y eso no va a cambiar. Pero sí puede cambiar el que nos odiemos a muerte, por algo así como… Ehm, ¿cómo lo diría el peludo? Ah sí, amistad diplomática.

— ¿Diplomática? Eso más bien suena algo como hipocresía.

— Como sea, pero funciona. Incluso Summers ha aceptado que me tome su motocicleta "prestada" de vez en cuando.

— Ji, ji… aunque creo que a él sigue sin gustarle mucho, ¿verdad?

— Je, je… Pero qué observadora te has vuelto Pryde. Creo que esa es una de las virtudes por las que el profe quiere que estés en el equipo. Y hablando de equipos, vamos con el nuestro o se irán a rescatar a Willy sin nosotros. Ya tenía tiempo que no íbamos a fastidiarle el día a Magneto y sus compinches.

Se reunieron con el grupo en el hangar, y tras abordar el Ave Negra partieron hasta la última guarida conocida de Magneto. Mientras repasaban el plan de ataque, Kitty iba distraída, pensando en tomar la iniciativa del rescate por su cuenta. Logan se percató de eso, y pensó en vigilarla para que no se metiera en problemas.

Al llegar al lugar, ocultaron la nave lo bastante lejos para que no la detectaran, y avanzaron a pie hasta la propiedad. Llegaron hasta las rejas metálicas que rodeaban la casona, y se agruparon a pensar cómo entrar sin que Magneto los localizara.

— No entiendo cómo es que, estando tan cerca del colegio, Magneto no nos haya atacado — comentó McCoy.

— Quizá nos ha estado espiando primero — dijo Storm —. Ya saben, para ver qué planes tenemos nosotros o para buscar puntos débiles.

— Nos preocuparemos de eso luego — dijo Xavier —. Por ahora hay que pensar en cómo vamos a entrar ahí, buscar al señor Willoughby y sacarlo antes de que se den cuenta de…

De repente guardó silencio, y volteó la mirada hacia los jardines de la casona. Kitty había atravesado ya el enrejado usando su poder intangible, y corría hacia un costado de la casa. Logan fue el único en reaccionar, cortando los barrotes del enrejado con sus navajas y abriéndose paso para tratar de alcanzar a la chica, pero se frenó en seco al ver quién le había salido al paso a Kitty. De la nada, frente a ella había aparecido el fiero Sabretooth, amenazando con atacarla.