Buenas tardes!

Siento mucho, mucho, mucho haber tardado tanto. Navidades, examenes... ya sabéis.

Pero aquí estoy por fin, y espero que el regreso valga la pena.

Muchas gracias a mi fan de poster paola-enigma, jeje me ha encantado el nombre, al final me ha costado un poco más publicar (no he madrugado nada xD ), pero ya estoy aquí.

También al resto de mis "fans" acosadoras jeje, helena4love que siempre me manda privados para meterme caña (así me gusta, sino me relajo).

Basthest con esos reviews por twitter casi al instante de sacar el cap. Juex, tú siempre me acosas por whatsapp :D

EvilRegal83, Jansen.v, Silviasi221, LauraRivas, Adriana Maria... y el resto que también la sigue de forma anónima. Gracias por la paciencia.

Subo el cap sin revisar, no debería pero era por no hacer esperar más, si hay muchos fallos que alguien me meta caña y lo subo esta noche otra vez.

Espero haberle hecho justicia al "capítulo", y por si a alguien le interesa: no la piedra que se menciona en un momento dado no es original de esa zona de estados unidos, inventada total aunque si puedo deciros que la zona de Boston, Portland, Storybrooke y toda esa zona de la costa, su suelo es de la época del paleozoico (información buscada que al final no me ha servido de nada :D)

Salud2 y disfrutad, o no del cap!


Chapter 7 ¿Qué haría la salvadora?


-He estado pensando.

-¡Regina!-gritó Emma al oír a la mujer. -¡Te has pasado la noche inconsciente! Y dices que has estado pensando, impresionante.

En el momento en que la Gobernadora se desmayó los médicos se preocuparon pensando en que habían pasado por alto algo. Tenían miedo de haber pasado por alto alguna lesión cerebral por el golpe.

Pero después de que Emma les contara lo sucedido más que preocupados estaban enfadados con el equipo de la Gobernadora por no saber dar ese tipo de noticias con algo más de tacto. Después de diversas pruebas y confirmar que lo sucedido a la gobernadora nada tenía que ver con una posible lesión cerebral e intentaron hacer que sus consejeros, abogados, policía y la guardaespaldas abandonasen el hospital.

Tarea que resultó ser imposible; consiguieron que los miembros del partido abandonasen el lugar, pero el resto; amigos de Regina en gran medida, se negaron a abandonar la habitación de la mujer. Haciendo que la mañana siguiente les encontrase dormidas, en el caso de Emma y Kathryn, y rodeados de papeles ordenadores y un par de teléfonos móviles en el caso de Graham y Sidney

Tiempo después de los médicos llevasen a la gobernadora de vuelta a la habitación, Graham seguía trabajando como loco intentando localizar la posición los móviles del doctor Hopper y la Señorita Lucas. Además tenía gente trabajando intentando averiguar algo sobre las personas que estaban detrás de todo eso. Por su parte Sidney, fiel a la Gobernadora, se dedicó a tirar de todos de favores para evitar que la prensa publicase algo del secuestro por temor a una reacción negativa por parte de los secuestradores.

Por su parte Emma, nada más volver la Gobernadora decidió que lo mejor que podía hacer era "proteger sus sueños", o algo parecido murmuró cuando se acercó una de las sillas de la habitación a la cama y sujetó el brazo de la mujer mientras apoyaba medio cuerpo junto al la Gobernadora, sin siquiera levantarse de la silla. El sueño le llegó en apenas instantes, pero aún así no dejó de sujetar a la otra mujer hasta que esta le despertó diciendo que había estado pensando.

-¿Qué sucede Regina?- dijo Kathryn mientras se levantaba adormilada de la otra silla que había en la habitación.

-Bueno, ¿habéis intentado hablar con el Doctor Hopper, Tony o mi niñera?-dijo Regina sin saber realmente los detalles del secuestro, o de la muerte de Tony por haberse desmayado antes de que Emma pudiese contarle nada.

-Emm Regina… Tony murió anoche-dijo Emma aferrándose aún más fuerte a su brazo. –Creemos que fueron las personas que se llevaron a Henry.

-Oh Dios… habéis- ¿habéis hablado con su mujer?

-Sí-contestó Graham, recordando la reacción de la joven mujer al contarle lo sucedido. Una pareja joven, ambos con buenos trabajos, un futuro prometedor. Futuro truncado por alguien sin escrúpulo alguno que parecía capaz de utilizar cualquier cosa con tal de llegar a la Gobernadora.

Y… Hopper y mi niñera, ¿ellos…-comenzó a preguntar temerosa la mujer postrada en la cama.

-Están bien, creo. Se los llevaron junto con Henry-contestó Graham. –Pero eso es bueno, no quieren hacerle daño, sino se lo habrían llevado sólo a él. Sólo le quieren retener hasta que tú… bueno…

-¿Hasta que yo ceda a sus peticiones?

-Sí, bueno, eso- contestó Graham viendo que la Gobernadora estaba tomándoselo todo con mucha más calma que la noche anterior.

-Entonces, ¿ha habido alguna petición?

-No, todavía no, Regina.

Pasaron un rato en silencio, esperando la posible decisión de Regina ante una supuesta petición, pero la siguiente vez que la Gobernadora abrió la boca volvió a sorprenderles.

-Pero entonces, ¿habéis intentando contactarles?-volvió a preguntar la Gobernadora, siendo eso lo único en claro que había sacado de la conversación anterior.

-Sí, por supuesto. Pero los móviles de ambos apuntaban al despacho del Doctor Hopper. Evidentemente mandamos una patrulla. Suponemos que les quitaron los móviles y los dejaron allí tirados antes de llevárselos-contestó Graham cansado de las preguntas que no llevaban a nada, pero que aún así debía contestar.

-¿Cuántos móviles había?-volvió a preguntar Regina, empeñada en seguir preguntado esas preguntas que el resto de la sala pensaba que no llevaban a nada.

-Dos por supuesto. Sabemos que tu hijo no tiene móvil, y a Tony no le quitaron el suyo.

-Vaya- comenzó a habar la mujer de la cama, exhibiendo una sonrisa que para nada casaba con la situación en la que estaban. –Pensaba que la persona encargada de protegerme y un jefe de policía podrían haber investigado a fondo.

-¿Qué estás diciendo?- dijo Emma poniéndose en pie, mientras pensaba a toda velocidad en lo que podían haber pasado por alto.

-Ruby tiene otro móvil, ¡por el amor de Dios! ¿Vosotros dos os hacéis llamar policías? ¿Cómo no os habéis dado cuenta?

Los momentos siguientes a la declaración de la mujer fueron confusos:

Por un lado estaba Graham que como loco corrió a la puerta con la intención de ir a buscar a uno de sus técnicos para ver si podían hacer algo con esa nueva información que les había ofrecido.

Por otro lado estaban su abogada y el periodista, que viendo que no pintaban nada en esa conversación se apartaron del foco de atención y se dedicaron a observar la situación desde una de esquina.

Y por último, Emma. Esta última no sabía que pensar, por un lado estaba contenta por tener una posible pista a la que poder seguir. Pero al mismo tiempo estaba cabreada; con Regina por no haber dicho nada de ese misterioso móvil mucho antes, con ella misma por no haber sido capaz, con Ruby por tener un móvil extra sin haber dejado rastro alguno y por supuesto con las personas que estaban detrás de toda esa situación.

Aunque en ese momento el objeto de su ira fue la mujer postrada en la cama.

-¿Y para qué narices quiere esa cría otro móvil?-preguntó Emma cabreada acercando su rostro al de la mujer de la cama. -¿Y cómo narices sabes tú eso?

-Le agradecería agente Swan que recordase con quién está hablando. Por muy amigable que haya sido nuestra actitud, le agradecería que usase un lenguaje adecuado para hablarme.

-Lo siento Regina-contestó Emma dándose cuenta de su pose agresiva y de su tono, para nada adecuado. –Pero dime, ¿para qué quiere otro móvil? ¿Y cómo sabías que tenía otro móvil?

-Bueno Ruby dice que su abuela es muy controladora.

-Eso lo puedo entender. Lo que no entiendo es por qué tienes tú su número-le cortó Emma.

-Oh eso es fácil de entender, querida- contestó Regina sonriendo otra vez. –Una noche después de que terminase de cuidar a Henry le pillé hablando con un móvil que no conocía.

-¿Y te dio su número así sin más?-preguntó Emma incrédula.

-No, claro que no. Le dije que o me daba su número y me mantenía informada o hablaba con su abuela y le decía que le estaba mintiendo.

-Bueno, eso ya me parece más normal viniendo de la, Oh gran Gobernadora-dijo Emma riéndose mientras se volvía a sentar.

-Swan-comenzó Sidney al ver como la mujer parecía estar atacando a su política favorita.

-Tranquilo Sidney, verás Emma, esa chica es la mejor niñera que ha tenido mi hijo, y su abuela es muy buena, y si está en una edad difícil y no confía en su abuela espero que pueda confiar en mí y me llame si necesita algo.

Siguieron discutiendo del tema del teléfono móvil hasta que por fin Graham apareció con un técnico y un ordenador portátil. Esa era la única pista que habían conseguido en toda la noche, por lo que bien valía la pena investigar.

Al mismo tiempo en la cueva en la que estaban encerrados Henry y sus dos acompañantes, los dos adultos habían intentado, por turnos, llegar a la salida. Pero por desgracia los secuestradores ya habían pensado en eso, por lo que la única salida que encontraron se encontraba taponada.

La noche había sido fría y larga e incluso el entusiasmo de Henry por encontrar un tesoro oculto se desvaneció y en ese momento se encontraban tumbados en el espacio donde les habían dejado.

Henry parecía estar dormido con la chaqueta de Archie como manta, el doctor por su parte parecía pensar, o simplemente mirar al techo tumbado boca arriba. Y la joven niñera, intentando matar el aburrimiento, se encontraba hurgando en sus bolsillos cuando de repente se acordó de ese pequeño bolsillo interior.

-¡Archie, lo tengo! Sé cómo vamos a salir de aquí-gritó mientras se ponía en pie de un salto.

-¿Qué? ¿Cómo?-contestó el susodicho sentándose.

-Tengo un móvil. Y Regina se sabe el número.

-Tienes un móvil… pero si nos los quitaron-dijo Archie mientras se ponía en pie y se acercaba a la mujer.

-¡Pero tengo otro!-gritó Ruby animada mientras sacaba el objeto y se lo mostraba a Archie. –A mi abuela no le gusta que ande con chicos y me controla. Por eso me compré este, pero Regina me pilló un día y me hizo prometerle que le mantendría informada o se lo contaba. Pero estoy segura que se ha acordado de este móvil y ahora nos están buscando.

Dentro de la cueva no tenían cobertura, pero encontrar ese móvil hizo que los dos adultos mantuvieran la esperanza de ser encontrados con vida. Y mientras eso pasaba, decidieron que la idea de Henry de volver a explorar la zona podría ser buena, al menos entrarían en calor.

-¡Lo tenemos!-gritó Graham mientras veía como el localizador apuntaba a una zona boscosa a tres kilómetros de la ciudad. –O han encontrado el móvil y lo han tirado en medio de la nada, o los tienen en algún lugar dentro de esta zona-terminó enseñándole el punto a Emma, que se había levantado de la cama de la Gobernadora para poder mirar la pantalla.

-Bien. Vamos-dijo la Gobernadora incorporándose.

-Oh no, oh no, no, no. Tú no vas-contestó Emma volviendo a acercarse a la cama.

Una vez allí y de manera suave intentó volver a tumbar a la Gobernadora. Aunque la tozudez de la mujer fue superior a sus esfuerzos.

-¡Kathryn! Eres mi abogada, ve y busca el alta voluntaria. Swan; ni tú, ni mis costillas se van a interponer en mi camino. Así que quita ahora mismo esa mano de mi hombro y búscame una silla de ruedas. Y el resto, ¡venga! Buscad un coche y vamos.

Después de mucho discutir, pelear, volver a discutir, gritar y encontrarse en la entrada del hospital a la señora Lucas, abuela de Ruby, y al mejor amigo del Doctor Hopper con su perro, pudieron por fin partir hacia el lugar señalado.

Aunque una vez allí pasaron varias horas hasta que pudieron hacer algo para intentar rescatar a Henry y sus acompañantes. Habían descubierto la cueva y marcas recientes de varios vehículos, por lo que tenían la esperanza de encontrar con vida al hijo de la Gobernadora.

Pero la cueva era en sí un reto; los presuntos secuestradores habían bloqueado la salida, quizás con una excavadora o una voladura, por lo que tuvieron que esperar hasta que llegaron bomberos, más efectivos de la policía y varios geólogos locales.

-¡Archie! ¡Henry! ¡Aquí hay una especie de ascensor! Venid-gritó Ruby mientras abría la puerta de lo que efectivamente era una salida secundaria de la mina abandonada.

Por suerte para ellos el mecanismo del ascensor era bien simple y no necesitaba electricidad para alzarse:

Un simple mecanismo de poleas accionado por una manivela circular elevaba la cabina, aunque en el momento en que Archie se disponía a accionarlo Henry salió corriendo.

-¡Me he dejado una cosa, ahora vuelvo!-gritó mientras volvía a correr por la mina.

-Ruby, quédate aquí. Voy a buscarle-dijo Archie mientras salía de la cabina.

Aunque, y sin que ellos se enterasen, los agentes, geólogos etc de la superficie en ese momento estaban decidiendo intentar volar la entrada de la cueva.

-¡Preparados!-gritó Graham, cuando se aseguró de que todo el mundo a su cargo se encontraba protegido ante posibles cascotes.

Después de la explosión Emma salió corriendo hacia la entrada, pero lo que allí se encontró la dejó en estado de shock:

No habían conseguido abrir ni una pequeña fisura, es más, quizás hasta habían añadido más piedras.

-¿Qué pasa? Swan, ¿qué sucede?, ¿qué ves?-gritó nerviosa Regina mientras intentaba hacer que la silla de ruedas en la que la habían puesto se moviese por ese terreno con la intención de poder ver por su cuenta la entrada a la cueva.

-No se ha abierto-dijo Emma volviendo en sí. –No hemos conseguido nada.

A partir de ese instante, la única palabra que pudo describir la situación fue: histeria.

Regina gritaba desde su silla, los geólogos discutían con el equipo de bomberos, Graham intentaba calmar a todo el mundo, la abuela de Ruby sabiamente se apartó del barullo para poder pensar en nieta y por fin, después de mucho discutir Emma se fijó en el amigo del doctor y el perro que éste sujetaba.

Se acercó a él, y sin mediar palabra le cogió la correa y dejo que el perro intentase buscar el olor de su amo, o algo que les pudiese llevar a otra posible entrada a la cueva.

-¡Archie!-gritó Ruby. –¡Archie oigo algo!-volvió a gritar mirando hacia arriba y viendo que efectivamente algunas personas aparecían por un agujero sobre su cabeza. –Archie, volved. Han venido a sacarnos. ¡Estamos aquí abajo!

-¡Esa es mi nieta!-gritó la abuela Lucas acercándose al agujero que acababan de abrir en el suelo gracias a la ayuda del perro. -¡Están vivos!

-¿Ideas?-dijo Graham mirando a todos y a nadie en particular.

-Podemos bajar a alguien con un arnés y subirles-propuso el amigo del Doctor.

-Los bomberos son demasiado grandes, bajaré yo-dijo Emma decidida mientras se quitaba la chaqueta.

-Emma, mi hijo está allí abajo- contestó Regina a la cual los nervios ya le estaban traicionando.

-Lo sé-le contestó la rubia acercándose a la silla de la Gobernadora.

-Mi hijo está allí abajo atrapado. Ha pasado casi un día, y… y-y en ese momento Emma hizo lo único que se le ocurrió para callar a la mujer.

Apoyó las manos en los reposabrazos de la silla, y acercando su cara a la de la otra mujer simplemente le beso, haciendo que efectivamente se callase.

-Mi hijo… me has besado-dijo la Gobernadora algo atontada después del beso. –Así… sin más… me has besado.

-Lo sé, ¿algo más Gobernadora?- dijo Emma sin apartarse de ella y sin mirar alrededor evitando ver las caras del resto de los presentes.

-Saca a mi hijo.

La operación fue lenta; primero tuvieron que esperar a que un sonriente Henry y un cansado Archie regresasen junto a Ruby para poder iniciar nada, después bajaron a Emma todo lo recto que pudieron para evitar colapso alguno. Aunque una vez abajo, se dieron cuenta de que con una sola cuerda no podrían izar a tanta gente, por lo que después de 20 agobiantes minutos consiguieron una segunda polea y ya por fin subieron a los tres.

-¡Henry!-gritó Regina nada más volver a ver la cabeza de la rubia.

Instantes después su agente particular y su hijo se acercaron a ella, mientras Archie y Ruby se acercaban a su amigo y abuela respectivamente.

-¡Mami!- gritó Henry mientras se lanzaba contra la silla de ruedas de su madre. -¿Qué te ha pasado?

-Nada cariño nada. ¿Estás bien? ¿Estás herido? ¿Te han hecho algo?-preguntó a toda velocidad la mujer mientras pasaba las manos por el cuerpo de su hijo intentando comprobar si efectivamente estaba entero.

-Estoy bien mamá, y mira que piedra mas guay he encontrado esta mañana-dijo mientras le enseñaba una piedra rosa que no había soltado en todo su viaje de vuelta a la superficie. Siendo la piedra el motivo por el que había salido corriendo abajo en la mina en primer lugar. –Para ti.

-Oh cariño, gracias…-dijo Regina volviendo a abrazar a su hijo mientras miraba a Emma por encima de su hombro. –Gracias-repitió esta vez a la mujer.

-No pasa nada Regina. Aunque creo que ahora alguien debe volver al hospital- dijo la rubia mientras buscaba con la vista a alguien que le pudiese ayudar a volver convencer a Regina de que era hora de soltar a su hijo y volver a la cama. –Venga.

Después de otro rato de mimar a su hijo, que en ese momento ya ni se acordaba el motivo por el que días atrás había llamado a su madre malvada, Regina decidió que quizás era hora de obedecer a su guardaespaldas.

-Supongo que ya es hora de volver-dijo mientras miraba su hijo desaparecía corriendo en dirección al perro de Archie. –Y luego hablaremos de… de lo que ha pasado antes, Swan.

-Oh vale, bueno si quieres podemos repetirlo. Ya sabes comprobar que ha sido de verdad-bromeó la mujer mientras comenzaba a empujar de la silla de la Gobernadora.

Aunque en ese momento Graham volvió a aparecer con cara seria.

-Emma tenemos que hablar-dijo interrumpiendo la alegre conversación de las dos mujeres.

-¿Qué pasa?-contestó la rubia en cuanto se alejaron un poco.

-Ha llegado un paquete a nombre de la Gobernadora a la comisaria. La hemos abierto.

-¿Y qué tenía dentro? ¿Qué sucede ahora?-dijo Emma viendo que el problema parecía ser grave a juzgar por la cara del hombre.

-Unas fichas de monopoly; un sombrero, un perro, un caballero y un cochecito antiguo.

-Graham, ¿qué es lo que no me estás contando?-volvió a preguntar Emma, viendo que unas simples fichas de un juego no eran motivo suficiente para poner esa expresión en la cara del hombre.

-También había un retal de color rojo, y una bolsita con un polvo blanco, creemos que es coca. Pero lo que más nos preocupa es la nota-contestó Graham sacando la libreta donde tenía apuntado lo que decía la nota.

"Vamos a jugar un juego. El corazón es débil, el corazón miente. Pero, ¿todo lo que ve la mente es real?"

TBC