Aquí les dejo un nuevo capítulo de mi historia, este capítulo será escrito en dos o tres partes, aun no estoy segura ya que sigo escribiendo. Aquí les traigo la primera parte donde habrá ligero sexo, esta parte se centrara en las repercusiones de lo que hizo Harry a los padres de Clearwater, también se verá como Sirius Black será declarado inocente y alguna sorpresa más. Al final del capítulo como siempre les hablare de varios asuntos sobre la historia.
Capítulo 7
Vacaciones de navidad 1º parte (repercusiones y juicios)
Cuando Harry despertó aquel día aun tenía algo de sueño, la noche anterior había sido agotadora pero a la vez muy placentera. Tranquilamente se dio una ducha, a pesar de que no había sido su cuerpo aun sentía cuando Voldemort lo había follado mientras estaba con la poción multijugos. Con calma el joven termino de ducharse y salió del baño para vestirse.
Tras eso recogió sus cosas, ya que aunque más o menos lo tenía todo colocado no quería dejarse nada, el joven tardo unos quince minutos, cuando termino de colocar todo. Sus prisioneros estaban desayunando por lo que seguramente alguien había entrado en el baúl antes de que él se levantara. Había dejado estipulado que a partir de determinada hora nadie entrara y seguramente les habían dado el desayuno antes de esa hora.
Con calma bajo al salón comedor donde ya había algo de gente, todos los profesores estaban allí y Harry vio que Severus le sonreía, seguramente su tío sabía todo lo que había pasado. Con calma fue mirando al resto de profesores fijándose en que Dumbledore también lo miraba. El joven tomo asiento y tras eso empezó a mirar a los alumnos, se fijo en la mesa de Ravenclaw donde estaba la joven por la que se había hecho pasar, Penélope Clearwater desayunaba tranquilamente sin saber que cuando volviera a su casa se encontraría una pesadilla. Siguió mirando a los demás estudiantes se fijo en que Granger se encontraba en un rincón escribiendo un pergamino. La joven alzo su cabeza y saludo a Harry, fue entonces cuando el joven aprovecho para usar legeremancia pasiva en ella, vio que estaba escribiendo una carta para Dumbledore donde le relataba todo el trimestre. Tras eso dejo de ver su mente, la joven solo le estaba pasando la información que Harry quería, Dumbledore aun se creía que era un joven amable pero algo rebelde.
Tras ver la mente de Granger, el joven se puso a desayunar con calma, sus planes iban a la perfección. Tan contento estaba que no se dio cuenta de la llegada de Draco hasta que se sentó a su lado.
- Buenos días Draco.
- Lo mismo digo, estoy deseando marcharme.
- Ya queda poco.
Desayunaron tranquilamente, a la conversación se le unieron Daphne, Pansy y Theodore. El último miraba a Harry con respeto, con un respeto que nunca había visto en los ojos del joven. Harry decidió que debía preguntarle en cuanto terminasen de desayunar.
Todos se dirigieron a su habitación cuando Harry acorralo a Nott en un despacho vacio. El joven insonorizo la sala y entonces se dirigió a su compañero.
- ¿Pasa algo Theo?
- Solo quería saber cómo te sentiste anoche, saber que se siente cuando tienes el honor de que el señor oscuro te use a su antojo.
- ¿Cómo lo sabes?
- Mi padre me mantiene informado de todo.
- Voy a tener que hablar seriamente con tu padre, espero que no se lo dijera a nadie más.
- No te preocupes Harry, solo me lo ha comentado a mí, lo ha hecho para que me diese cuenta de que tengo que progresar.
- Esta bien Theo, pero recuerda una cosa, cuando estemos a solas y estemos hablando soy señor.
- Si señor Potter.
- Bien, entonces es hora de marcharse.
Recogieron el equipaje y se fueron a los carruajes, con calma subieron en el tren, los alumnos bulliciosos se despedían de algunos amigos y profesores. Increíblemente Dumbledore estaba allí, seguramente para vigilar a Harry, el joven se acerco al director.
- Buenos días profesor Dumbledore.
- A Harry ¿qué tal?
- Muy feliz, son las primeras navidades de las que voy a tener buenos recuerdos.
- Me imagino que los Dursley nunca le regalaban nada.
- Me temo que no profesor.
- Pues si no te importa me gustaría darte mi regalo, en un principio iba a devolverte la capa pero ya que la tienes he decidido cambiar.
- ¿Qué será profesor?
- Es un pequeño colgante que hace tiempo perteneció a alguien muy querido por mí, iba a dárselo a tus padres poco después de tu nacimiento pero no pude hacerlo.
- Muchas gracias profesor.
Harry se coloco el colgante y sintió como la magia del colgante entraba en su cuerpo, Harry sonrió ya que sabía que se trataba de un hechizo catalizador, Dumbledore intentaba que no aumentase su poder.
- Pues si eso es todo voy a subirme al tren, no quiero perderlo, muchas gracias de nuevo profesor y feliz navidad.
- Te deseo lo mismo Harry.
El joven entro en el tren y tras eso anulo la magia del hechizo, sabía que había algo raro cuando el profesor le quiso dar el regalo y ahora lo entendía, seguramente el viejo estaba enfadado de que Harry fuera tan diestro en todas las materias, además el viejo quería tener la magia de Harry en niveles bajos para que no fuese más poderoso que él.
Harry entro en un compartimento donde estaban ya Neville, Daphne y Susan. Los cuatro estuvieron hablando tranquilamente de cómo esperaban las navidades. Susan le dijo que su tía quería conocerlo más a fondo. Neville le dijo lo mismo pero que su abuela deseaba hablar con él sobre la alianza Potter-Longbottom. Eran más reuniones para agregar a las moviditas navidades del joven. Estuvieron tranquilamente hablando hasta que llegaron a la estación.
Cuando bajaron de la estación Harry vio que la señora Malfoy les estaba esperando, Draco estaba de pie ya con su madre.
- Señora Malfoy.
- Señor Potter, buenos días.
- Lo mismo digo, es hora de marcharnos.
Harry fue hablando con Draco mientras seguían a la señora Malfoy, el joven entonces se fijo en un lateral como Penélope Clearwater se encontraba hablando con Arthur Weasley, pudo escuchar como la joven le pedía que la llevaran a su casa ya que sus padres no habían aparecido a recogerla.
Vio también como se encontraba la señora Weasley con los gemelos, la mujer miraba a todas partes y se imagino que le estaba buscando con la mirada.
Con calma salieron de la estación donde cogieron un lujoso coche, Harry no sabía que los Malfoy tuvieran esta clase de tecnología y miro a la señora Malfoy la cual adivino sus pensamientos. Cuando subieron al coche le conto todo.
- Lucius tiene varios negocios en el mundo muggle, aunque no le gusta debe hacerlo ya que desde el regreso del maestro este le ha pedido que se infiltre en empresas muggles importantes, así podremos desestabilizarlas desde dentro.
- Así que esto es un coche - dijo Draco - que cómodos, no me lo esperaba con lo que nos habías contado de ellos.
- No todos son así Draco - dijo Harry - al igual que en nuestra sociedad los hay de diferentes precios y marcas.
- Veo que las clases sobre los muggles y su tecnología están dando buenos resultados.
- Si madre, todos los fines de semana Harry nos explica algo nuevo.
Durante el resto del viaje estuvieron hablando tranquilamente, Draco se entero de lo que había hecho su compañero de cuarto durante la noche, escucho horrorizado cada detalle, mientras Narcisa miraba a su hijo, la mujer esperaba que en un futuro su hijo se convirtiera en la mano derecha del heredero del señor tenebroso.
- ¿Cómo te sentiste Harry? - preguntó Narcisa - ¿cómo te sentiste al ser follado por el señor tenebroso? es un placer irrepetible ¿verdad?
- Estaba siendo follada, pero es increíble, lo que me hace pensar que usted ya ha estado en la cama con el señor tenebroso.
- Estas en lo cierto Harry - dijo Narcisa que miro luego a su hijo - no te preocupes hijo, lo hice con mucho placer, tu padre también ha sentido al señor tenebroso.
- Entiendo madre.
Dejaron de hablar del tema ya que parecía incomodar a Draco, cuando llegaron a la mansión Malfoy se encontraba en todo su esplendor, entraron en la mansión donde un par de elfos domésticos le mostraron su habitación a Harry uno de ellos era Dobby, el joven sabía que Lucius ya se había encargado de que el elfo no contara nada de nada.
Cuando Harry bajo a la sala principal vio a Lucius conversando tranquilamente con Voldemort. Harry, saludo con una reverencia al señor tenebroso.
- Harry, vamos a ir a Gringotts.
- Si maestro.
Con calma salieron de la mansión, antes de salir de los terrenos Lord Voldemort uso un encanto de Glamour y cambio su aspecto por el de un hombre de cuarenta años.
- Harry tu también camúflate para que no sepan quién eres.
El joven realizo un encanto de Glamour sobre todo para cambiar el color de su pelo y ocultar la cicatriz por la que era tan conocido, llevaba también una túnica con capucha para mejorar el disfraz. Tras eso y salir de los terrenos desaparecieron en dirección a Gringotts.
El banco de Gringotts se encontraba calmado, había poca gente pero los duendes esperaban la llegada de clientes debido a las vacaciones de navidad. Uno de los duendes estaba tranquilamente cuando dos hombres se acercaron.
- ¿Qué desean?
- Deseamos hablar con el director Ragnok - dijo el más joven mostrando un anillo que revelo el escudo familiar de los Potter - con toda discreción.
- Sígame señor Potter.
Los duendes estaban avisados que si Harry Potter se presentaba ante ellos incluso con aspecto diferente lo llevasen a ver al director. Llegaron al despacho de Ragnok el cual les atendió encantados.
- Señor Potter, ¿puedo preguntar quién le acompaña?
El señor tenebroso deshizo el encanto y dejo ver sus facciones.
- Señor, es un honor tenerlo aquí en nuestro banco.
- Mi nieto me ha informado de la ayuda que le han prestado, por eso los duendes tienen mi gratitud.
- Solo hacemos lo que debemos.
- Bien ahora sería mejor hablar de negocios.
Durante al menos una hora las conversaciones tuvieron lugar, para poder tener el apoyo de los duendes Harry y Voldemort les dieron además de varios objetos fabricados por los duendes algo que aquella raza anhelaba desde hacía tiempo. Libertad, Harry les prometió que su raza tendría un lugar en el mundo que pensaban construir donde serían libres, donde las leyes de los humanos no les afectasen. Era una oferta que nunca había esperado escuchar de boca de un humano, pero estaba claro que Harry Potter no era un humano cualquiera. Era alguien al que no se debía traicionar, pero a la vez un joven de corazón noble que cumplía sus promesas.
También se dio cuenta de que el señor tenebroso dejaba al joven hablar a su antojo, entendió el motivo al final de la reunión cuando este le informo que Harry sería su heredero directo, el joven sería el señor de la luz y la oscuridad. El duende conocía ese término, solo unos pocos habían conseguido equilibrar los poderes de la magia blanca y la magia negra. El conocía a uno, Nicolas Flamel, el cual lo había conseguido cuando su fénix se convirtió, ahora tenía delante de él a otro heredero de la magia, por su cuerpo corría la sangre de Gryffindor y Slytherin, por su cuerpo corría la sangre de las dos líneas Peverell que quedaban.
- Bueno señor Potter, ha sido un honor tenerlo aquí en nuestro banco, para lo que necesite avísenos.
- Gracias director Ragnok, ¿nos permite usar su chimenea?
- No hay problema señor Potter.
Harry se acerco a la chimenea y tras agarrar un puñado de polvos Flu los arrojo al fuego.
- ¡Callejón Knockturn!
Harry desapareció por la chimenea, luego lo siguió Voldemort. Llegaron al oscuro callejón y rápidamente entraron en Borgin and Burkes.
La tienda de artículos oscuros estaba vacía, solo se encontraba el dependiente que al ver quien había aparecido se arrodillo ante ellos.
- Es un honor tenerlos en mi tienda ¿qué desean?
- Quiero los libros del tercer y cuarto año de Durmstrang sobre las artes oscuras.
- Si señor Potter.
- Harry - dijo el señor tenebroso - debo hablar con Borgin, tendrás todo preparado en casa de los Malfoy, tienes el resto del día libre, si te necesito ya te avisare.
- Si señor.
Harry salió del local con calma, fue viendo todos los locales, había algunos de armas, otros de ingredientes de pociones, pero hubo uno que le llamo la atención, era un local sin nombre, pero pasaba mucha gente dentro. Con calma se dirigió al local donde entro y vio que había otra puerta donde un guarda custodiaba la entrada.
- No sé quién eres, pero aquí solo pasan quienes paguen una tarifa de diez galeones.
- No sé porque debería pagar cuando no se qué tipo de local es.
- Ese es tu problema, sino pagas no pasas.
- Podría fácilmente abrirme camino derribándote y no pagar.
El hombre fue a sacar la varita pero Harry fue un poco más rápido y apunto al guarda.
- Eres rápido, pero no por eso me voy a detener - dijo el hombre - te doy otra opción para entrar.
- ¿Cuál sería?
- En realidad son dos opciones, la primera es que consigas desarmarme en un duelo, la segunda es que te pongas de rodillas y me chupes la polla.
- Hay una tercera opción - dijo una sombra saliendo de un rincón - es que le dejes pasar.
- Señor Nott, ¿lo conoce?
- En efecto, puede pasar señor.
- Gracias Nott, hablaremos un rato - dijo Harry y miro al guardia - debo reconocer que la opción de chuparle la polla era la más divertida, otra vez será.
Harry entro dejando al guarda sorprendido, aunque lo quisiera negar había tenido miedo, el poder de esa persona era palpable y se notaba por la voz alguien peligroso. Nott miraba a Harry mientras entraban al local, dentro el joven vio un lugar lleno de lujuria y perversión. Striptease, sexo en directo, salas de dominación, había salas cerrada que Harry se imagino que eran para quien no quería que se supiera que estaban allí, el joven ahora entendía el secretismo del lugar.
- Menudo negocio tienes montado aquí Nott.
- Vamos a mi despacho señor.
Llegaron a un despacho donde había una joven desnuda esperando.
- Déjanos solos, que nadie me moleste.
La joven se marcho y Harry se quito la capucha y deshizo el hechizo volviendo a sus rasgos de siempre.
- ¿Deseas tomar algo?
- No hace falta señor Nott, tengo suerte deseaba hablar con usted.
- Theo ya me ha informado, no se preocupe, mi hijo sabrá estar callado y en silencio.
- Eso espero, ahora quiero que me hable de este lugar.
- Lo cree hace tiempo, la perversión da mucho dinero, no te imaginas la gente que viene aquí que no quiere ser reconocida para satisfacer sus gustos.
- Me gusta el sitio.
- Si quiere divertirse aquí tiene un buen lugar.
- En verdad se me está ocurriendo una cosa, pero antes me gustaría saber si las mujeres que trabajan aquí lo hacen por gusto o por necesidad.
- Algunas están aquí por placer, otras están necesitadas de dinero y algunas para poder pagar las deudas de sus familias.
- Me gustaría poder tener un par de mujeres a mi servicio, que sean a partir de ahora mis sirvientas, quiero que sean las más viciosas y degeneradas.
- Hay varias que corresponden a ese perfil.
- Me gustaría conocerlas personalmente para ver a quien elijo.
- Debo llamar a algunas, pero en diez minutos estarán todas listas, le preparare una habitación vacía para que no le molesten.
- Las quiero ver de una en una, que estén desnudas.
Nott asintió y acompaño a Harry a un cuarto donde el joven se sentó en un cómodo sillón mientras se colocaba la capucha. Espero un rato cuando entro la primera mujer, la luz solo iluminaba el centro de la sala por lo que la figura de Harry estaba rodeada de sombras.
- Bienvenida, estas aquí para una prueba, según tu desempeño trabajaras para mí.
- ¿Qué desea que haga?
- Solo quiero verte un rato para examinarte.
Harry observo con calma el cuerpo de la joven, también uso legeremancia en ella para ver sus pensamientos y recuerdos y ver lo que le gustaba. Cada una de las mujeres hizo lo mismo, el total de mujeres era de ocho y cuando Harry vio a todas volvió al despacho de Nott con las mujeres.
- Ya se ha decidido señor.
- En efecto Nott, voy a quedarme con estas tres mujeres.
Harry señalo a cada una de ellas, la primera era una mujer rubia de veintitantos años, delgada de poco pecho, la había elegido por que había visto en su mente mucha lujuria respecto a acostarse con otras mujeres a pesar de su bisexualidad. La segunda mujer era una morena alta, casi llegaba a los dos metros, parecía tener entre treinta y cuarenta años, tenía grandes pechos y una sonrisa de perversión impresionante, su mente estaba llena de perversión, dulzura y violencia, según le apeteciese, era una dominatrix que a Harry le encanto. La última mujer era pelirroja, un pelo rojo sangre impresionante, al igual que la primera tenía veintitantos, un cuerpo esbelto, el mejor de los tres, sus deseos eran los más variados, hombres o mujeres, le daban igual, tampoco le importaba transformarse en otras personas para divertirse, ligeramente había empezado a iniciarse en la dominación sexual y era de vez en cuando compañera de juegos de la dominatrix.
Las otras mujeres salieron del cuarto y volvieron a sus quehaceres.
- Ahora iremos a mi casa, allí hablaremos con más calma, recojan sus pertenencias, en cinco minutos nos marcharemos.
Las mujeres salieron dejando a Nott y Harry solos.
- Buena elección.
- Creo que le debo una compensación Nott, le daré tres mil galeones por las tres.
- Es un placer hacer negocios con usted señor Potter.
- Nos volveremos a ver señor Nott.
Harry espero a que las tres mujeres estuvieran listas, cuando llegaron con el equipaje Harry realizo un par de movimientos de varita e hizo desaparecer el equipaje.
- Agárrense fuertemente a mí, vamos a aparecernos en mi casa.
Al instante Harry junto con las tres mujeres se desaparecieron del local de Nott, cuando aparecieron estaban en un piso en el callejón Diagon. Harry les pidió que se sentaran mientras las mujeres miraban curiosas, por la estatura y la voz parecía un muchacho joven, pero no le habían visto el rostro.
- Bienvenidas a mi hogar, lo primero que deben saber que para trabajar para mí deberán cada una realizar el juramento inquebrantable.
- ¿Qué juramento debemos realizar?
- El de que nunca revelaran nada de donde se encuentran, para quien trabajan, no intentaran nada contra mí, tanto directamente o indirectamente, en cuestión que solo revelaran de mí lo que yo quiera.
- Es mucho señor, como seremos compensadas.
Harry sonrió ante la pregunta, tal y como esperaba eran mujeres algo avariciosas que no querían perder su estilo de vida.
- Tengo entendido que cada una ganan cien galeones a la semana ¿cierto?
- Es cierto señor.
- Ustedes ganaran quinientos galeones al mes cada una - dijo Harry con calma, su riqueza le daba para eso y muchísimo más - además ahora les daré a cada una mil galeones para que se compren lo que necesiten.
Las mujeres asintieron y una a una procedieron a realizar el juramente inquebrantable, cuando las tres lo realizaron Harry se quito la capucha dejando a las tres mujeres sorprendidas de ver quien sería su nuevo señor.
- Harry Potter, algo impresionante.
- Me gustaría que me dijeran sus nombres y os presentarais, primero la rubia, ya que has sido la primera en hablar.
- Me llamo Casandra, tengo veintidós años, me gusta mucho el sexo con mujeres aunque soy bisexual.
- Pues conmigo habrá tanto hombres como mujeres, te lo pasaras genial.
- Será un honor señor.
- Ahora la señorita pelirroja, por cierto me encanta el color de tu pelo.
- Gracias señor Potter, me llamo Isabella, tengo veinticinco años, soy muy viciosa con respecto al sexo, bisexual, no me importa transformarme en hombre o mujer para divertirme, además estoy iniciándome en la dominación a veces como sumisa y otras como ama.
- Maravilloso, por último y no menos importante falta la señorita morena.
- Gracias señor Potter, mi nombre es Elizabeth, tengo treinta y siete años, le diré que soy una gran apasionada al sexo, la dominación tanto sexual como física y mental.
- Bueno eso de momento basta, cada una tiene su habitación, Elizabeth si no te importa deseo hablar contigo a solas, Isabella, Casandra podéis ir mientras de compras.
Las dos mujeres fueron cada una a un cuarto y tras eso salieron del piso. Harry les dio a cada una mil galeones antes de que salieran.
- ¿De qué quiere hablar señor Potter? de que no he confesado todas mis aficiones ya que usted ya las sabía al haber usado legeremancia conmigo.
- ¿Sabes oclumancia?
- Si y legeremancia también, lo uso con aquellos a los que tengo que dominar para conocer sus miedos y sensaciones.
- El piso es muy grande, puedes usar uno de los cuartos vacios para crear una sala de dominación, además, si quieres esclavos para experimentar te los puedo proporcionar.
- Será un honor para mí señor Potter.
- Bien ahora tengo que marcharme, espero que cuando regrese este todo listo, me gustaría empezar a divertirme.
Harry salió de la casa, había añadido a su diversión a tres mujeres muy perversas y viciosas, deseaba el momento de empezar a divertirse. Con calma empezó a caminar por el callejón Diagon sin llamar la atención, había vuelto a ponerse la capucha y se dirigía a la librería. Cuando entro a local el dependiente lo reconoció al momento.
- Cuanto tiempo ¿qué tal los idiomas?
- Genial señor, vengo a por los libros de latín y francés de nivel experto, también vengo a por el nivel básico de alemán.
- ¿Cuándo planea presentarse a los exámenes?
- Para el verano me presentare a latín y francés.
- Bien señor, aquí tiene los libros.
- Un placer hacer negocios, nos volveremos a ver cuando necesite más libros.
- Mi tienda esta a su disposición.
Harry envió los libros tranquilamente a su casa, con calma entonces salió del local y se dirigió a casa de los Malfoy. El joven se apareció en la entrada de la casa y entro con calma, cuando llego a la puerta principal fue el señor Malfoy el que le atendió.
- Bienvenido Harry, llegas en el mejor momento, quiero que conozcas a alguien.
Harry entro en la casa y vio sentado en un cómodo sillón a Cornelius Fudge, primer ministro de magia. El hombre se levanto y tendió la mano al joven.
- Un placer conocerlo señor Potter.
- El honor es mío señor ministro ¿de visita?
- Ojala fuera una visita de placer, he venido a informar a Lucius de varios asuntos desagradables que han sucedido en esta noche pasada.
- No es de mi incumbencia ¿podría saber que ha pasado?
- No hay problema señor Potter ¿conoce a Penélope Clearwater?
- De vista, es la prefecta de Ravenclaw, alumna de quinto año creo.
- En efecto señor Potter, vera la familia de la joven ha sido atacada esta noche, cuando hoy a llegado la muchacha acompañada por Arthur Weasley se han encontrado a sus padres muertos.
- Que horror, ¿cómo está la señorita Clearwater?
- Esta muy afectada, ahora está en San Mungo.
- El ataque ha debido ser muy grave si ha venido a informar al señor Malfoy en persona.
- Me temo que sí, pero no puedo revelarte nada más.
- Bueno señor Fudge, un placer conocerlo, ojala hubiera sido en otras circunstancias.
- Lo mismo digo señor Potter.
Fudge salió de la casa y dos aurores aparecieron de un rincón, fueron a la entrada y se marcharon de allí. Lucius miro a Harry.
- Eres un actor excelente Harry.
- Ahora solo falta ver los acontecimientos que provocaran estos actos, poco a poco seguiremos desprestigiando a los muggles y nos haremos con el control de todo.
- Yo debo ir al ministerio, habrá una reunión del Winzegamot en media hora y debo estar al tanto de todo.
- Bien señor Malfoy, yo informare al señor oscuro.
Harry subió las escaleras de la gran mansión a la biblioteca de la familia Malfoy, allí se encontraba Voldemort tranquilamente leyendo un libro.
- Veo que ya ha vuelto maestro.
- Así es Harry, ¿te has encontrado con Fudge?
- En efecto, el ministerio ya está al tanto de lo que ha pasado, nuestros planes se han puesto en movimiento, solo hace falta decidir quién será el siguiente objetivo.
- Por cierto Harry, deberías ir al sótano secreto de los Malfoy, Lucius te ha permitido la entrada allí encontraras bastantes libros que pueden ayudarte en tu aprendizaje, además, verás otra sorpresa.
- Entonces bajare ahora, si me disculpa maestro.
Harry salió de la biblioteca y se dirigió a la bóveda secreta de los Malfoy, tras entrar vio que en aquel lugar había una pequeña biblioteca con algunos tomos oscuros bastante raros, también había varios objetos incluyendo un diario que Harry reconoció enseguida, era el diario que Voldemort había escrito en su juventud, el diario que se podía usar para abrir la cámara secreta de Salazar Slytherin, allí estaba guardado un pedazo de alma de su maestro.
Vio que había una puerta y se dirigió a ella, cuando la abrió y vio el contenido de aquel cuarto al joven le entraron ganas de reír, allí en una habitación cómoda se encontraba una de sus prisioneras del baúl, más concretamente la mujer embarazada.
- ¿Cómoda? por lo menos es mejor que tu último lugar.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué significa esto?
- Hemos creído que sería conveniente que descansaras en un buen lugar, no queremos que le pase nada al pequeño que llevas dentro.
- ¿Por qué haces esto? eres solo un crio.
- Lo primero que debes saber es que este crio puede perfectamente coger un cuchillo, rajarte y sacar el crio que llevas dentro y lo veas antes de morir, y porque hago esto, por diversión, me divierto con esto.
- Eres un monstruo desalmado.
- Entonces peor para ti, este monstruo criara a tu hijo cuando nazca, hare que odie a sus padres tanto que cuando llegue el momento será tu propio hijo quien acabe con tu vida.
- No puedes hacer eso, por favor te lo suplico.
- No te servirá de nada, al menos tienes un buen lugar donde vivir, dado que nunca más saldrás de esta habitación.
Harry salió del cuarto dejando a la mujer llorando, pidiendo ayuda, tras cerrar decidió insonorizar la habitación para poder leer en paz. Cogió un libro de transformaciones y tranquilamente comenzó a leer. Su primer día de vacaciones había sido interesante y decidió pasar el resto del día leyendo hasta que llegara la noche que iría a ver a sus tres nuevas sirvientas.
El ministerio de magia era un caos, la sala donde se llevaban las reuniones del Winzegamot estaba completamente llena. Cuando Dumbledore entro en la sala todos estaba sentados en sus respectivos asientos, el viejo miro a Lucius Malfoy el cual se encontraba hablando con Fudge.
- Ojala esta reunión fuera por otro motivo, por lo que sabemos en la noche de ayer se produjo un ataque contra los padres de una alumna de Hogwarts, la joven Penélope Clearwater se encuentra ahora mismo en observación por el shock causado, por eso quiero que Arthur Weasley relate lo que vio cuando llevo a la joven a su casa.
Arthur el cual estaba en el centro de la sala se levanto de su asiento.
- Todo empezó cuando la joven Clearwater me pidió que la llevara a su casa, sus padres no había aparecido a por ella y no tenía medios de ir salvo con aparición, debido a que es menor de edad use aparición conjunta.
- ¿Qué paso cuando llegaron a la casa?
- La joven fue a abrir la puerta de su casa, cuando vio que la cerradura estaba forzada, creo que dijo algo así, entramos para ver si pasaba algo y nos encontramos los cadáveres de los padres de la joven.
- ¿Algo más?
- Si, un mensaje escrito en sangre en la pared que ponía "muerte a los magos y a aquellos que la apoyan", la joven se desmayo de la impresión.
- Gracias señor Weasley ¿nuestros examinadores han descubierto algo?
- Si profesor Dumbledore - dijo un joven que estaba sentado transcribiendo lo sucedido en la reunión - los daños fueron causados de forma muggle, se les pudo reconocer debido a que parte de la cara quedaba de cada una.
- ¿Hay alguna pista?
- Me temo que ninguna señor.
- Este acto está claro que es un ataque en contra de los magos, debemos tomar repercusiones contra los muggles.
- Cálmese señor Malfoy, debemos hablar con el primer ministro muggle para informarle de lo sucedido, quizás ellos puedan ayudarnos.
- Como van a ayudarnos cuando han sido precisamente ellos quienes han realizado el ataque, no solo eso, si han causado ese daño a unos muggles solo por tener una hija bruja que nos harán a nosotros.
La sala se lleno de murmullos dándole la razón a Lucius incluso Arthur Weasley apoyaba las palabras de Malfoy, Dumbledore vio esto e hizo mandar callar.
- No creo que debamos castigar a todos los muggles por los actos de unos pocos, se realizara una investigación y se informara al ministro muggle.
Muchos no estaban de acuerdo pero asintieron, Lucius pidió voz una vez más.
- Esta bien profesor Dumbledore, apoyo su decisión, pero debe saber que si hay más ataques serán culpa suya.
- Espero que no vuelva a pasar, se encontraran a los culpables.
Dumbledore estaba algo nervioso viendo que el odio contra los muggles parecía haber llenado la sala, esperaba saber que había pasado y detenerlo antes de que toda la nación mágica se uniese en contra de los muggles, eso ayudaría a que si Voldemort regresaba algún día estuviese fácilmente en el poder.
Vio entonces que Amelia Bones, la jefa del departamento de leyes mágicas pedía palabra.
- ¿Pasa algo señora Bones?
- Me gustaría comentar sobre un suceso que ha ocurrido esta mañana cuando he llegado a trabajar.
- ¿Qué ha pasado?
- Cuando he llegado me he encontrado una jaula con una rata dentro, a su lado había un carta la cual procedo a leer a continuación.
Amelia saco la carta y comenzó a leer, dejo la jaula a un lado donde estaba la rata inconsciente.
Estimada señora Bones
Le escribo para informarle de que sospecho de que esta rata es un animago no registrado. Creo saber su identidad pero sería mejor que la ley se encargase de averiguar toda la verdad sobre este hombre.
Atentamente, un amigo
Los murmullos recorrieron la sala, todos se preguntaban quien sería el animago.
- Si se me permite realizare el encantamiento necesario para revelar si es un animago, si es así pido poder interrogarlo con Veritaserum.
- Adelante señora Bones, es nuestro deber averiguar si algún sirviente de Lord Voldemort sigue suelto.
El nombre hizo atemorizarse a la sala, Amelia con calma dirigió su varita al centro de la sala donde estaba ahora la rata, un rayo de luz salió de la varita y la rata se ilumino dejando ver a una persona encorvada tendida en el suelo, cuando vieron de quien se trataba todos estaba sorprendidos. Allí delante de todos estaba Peter Pettigrew, el supuestamente héroe que murió luchando contra Sirius Black uno de los mortifagos más peligrosos del mundo.
Amelia procedió a dar al hombre la poción de la verdad y luego lo reanimo, cuando Peter vio donde estaba se asusto por completo, pero al estar inmovilizado no pudo escapar de ninguna manera. Amelia entonces comenzó en interrogatorio.
- ¿Cómo te llamas?
- Peter Pettigrew.
- Según lo que sabemos usted había muerto ¿qué paso?
- Me corte un dedo antes de transformarme en rata, hice creer que Sirius era el culpable de mis actos.
- ¿Usted mato a los muggles?
- Si fui yo.
- ¿Por qué lo hizo?
- Para hacer creer que Sirius era el culpable no solo de la muerte de los muggles, sino de la muerte de los Potter.
- ¿Qué quieres decir?
- Yo era el verdadero guardián secreto de los Potter, se cambio en el último momento ya que todos pensaban que Sirius sería la opción más obvia.
- ¿Es Sirius Black un mortifago?
- No lo es.
- ¿Es usted un mortifago?
- Si lo soy.
- Aurores procedan a llevarlo a Azkaban, quiero que además traigan a Sirius Black, debemos saber el motivo por el que fue encarcelado si es inocente.
- Señora Bones, eso fue un error mío - dijo Bartemius Crouch - yo soy culpable ya que no le di juicio a Sirius Black como las pruebas eran contundentes.
- Señor Crouch, voy a investigar todas sus acciones cuando fue el jefe de mi departamento, esto no quedara sin castigo.
Crouch se sentó avergonzado, la credibilidad que había ido recuperando con los años la había perdido en unos segundos. Mientras Dumbledore estaba furioso, ahora Sirius Black estaría libre y podría encargarse de la educación de Harry, sabía que Pettigrew estaba vivo pero nunca había sabido donde se escondía, ahora debía pensar nuevos planes para mantener al joven controlado, si ya de por si no le gustaba que estuviese con alguien como los Malfoy ahora sería peor.
De pronto la puerta se abrió dejando entrar a dos aurores acompañando a Sirius Black. Amelia se adelanto.
- Sirius Black, vas a ser interrogado mediante Veritaserum, hemos descubierto que Pettigrew está vivo y queremos saber tu versión de lo sucedido.
Sirius se bebió la poción y Amelia comenzó con las preguntas.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Sirius Orión Black.
- Supuestamente tú eras el guardián secreto de los Potter ¿qué paso?
- Como yo sería la opción más clara hicimos guardián a Peter, luego hicimos creer a todos que yo era el guardián para que Voldemort fuera a por mí.
- Todo está claro entonces, Pettigrew ha confirmado como le engaño, desde ahora Sirius Black es un hombre libre.
- Gracias señora Bones.
Sirius fue liberado de sus cadenas y fue compensado con mil galeones por cada año pasado en prisión. El hombre agradeció todo.
- Sirius, siento todo lo que ha pasado.
- Gracias profesor Dumbledore, ahora si es posible me gustaría ir a ver a Harry.
- Yo puedo ayudarte con eso Black - dijo Lucius acercándose - actualmente Harry está pasando las vacaciones de navidad en mi casa.
- ¿Qué hace Harry en tu casa?
- Draco y el son buenos amigos, es lo que tiene que el joven Potter haya acabado en Slytherin.
- Un Potter en Slytherin, impresionante.
- No creas que por eso no se relaciona con otras casas - dijo Amelia - mi sobrina es muy buena amiga suya y está en Hufflepuff, Harry por lo visto tiene amigos en todas las casas.
- Me alegro de oírlo, estoy deseando volver a verlo.
- Pues si me acompañas podrás verlo, si quiere Amelia también puede venir, estoy seguro de que Harry estará contento de hablar contigo.
- Gracias Lucius.
Dumbledore siguió la conversación todo lo calmado que podía, pero por dentro estaba furioso, Potter no debía tener tantos contactos, por lo menos esperaba que el colgante fuera anulando su magia poco a poco, luego más adelante ya iría añadiendo otros hechizos y encantamientos para someter al joven. Vio como Black, Malfoy y Bones salían de la sala para marcharse a la mansión Malfoy, debía evitar de alguna manera que Harry se quedase con Sirius pero para hacerlo debía encontrar a los Dursley y no sabía donde estaban de vacaciones.
Harry estaba tranquilamente leyendo cuando alguien entro en la sala, se trataba de Narcisa Malfoy.
- ¿Pasa algo señora Malfoy?
- Debes subir, Lucius ha venido y trae a unas personas que te quieren conocer, están en el salón de invitados.
Harry subió rápidamente cuando llego al salón de invitados estuvo a punto de llorar pero consiguió aguantarse, allí estaba su padrino Sirius Black junto a Lucius y Amelia.
- Harry esto es muy duro - dijo Lucius - quiero que conozcas a tu padrino Sirius Black.
- ¿Mi padrino? - Harry grito - ¡tengo un padrino! ¿por qué entonces me he tenido que criar con los Dursley?
- Harry escúchame, Sirius estaba en la cárcel, acusado de un crimen que no cometió, pero ahora es un hombre libre.
- Un momento Amelia, me presentare - dijo Sirius - soy Sirius Orión Black, tu padrino y uno de los mejores amigos de tu padre, fui culpado de la muerte de unos muggles y de traicionar a tus padres pero ahora todo se ha aclarado, pero ahora tengo una duda, ¿qué quiere decir que te has criado con los Dursley?
- Hagrid me dijo que Dumbledore me dejo con ellos cuando mis padres murieron.
- Imposible, no puede ser.
- ¿Qué pasa señor Black?
- Primero llámame Sirius, segundo estoy indignado porque en el testamento de James y Lily está claramente estipulado que bajo ningún concepto debías ir a vivir con los Dursley.
- ¿Entonces por qué he tenido que criarme con ellos?
- No lo sé, pero ahora mismo voy a saber que estaba pensando Dumbledore.
- Sirius cálmate - dijo Amelia - primero de todo debes ir a San Mungo para que te hagan un chequeo, yo me encargare de saber que ha pasado, lo primero es ir a Gringotts para que Harry reclame el testamento.
Así lo hicieron, Amelia fue con Sirius a San Mungo, luego se reuniría con ellos en el banco. Harry y Lucius Malfoy llegaron al banco de Gringotts donde fueron llevados rápidamente a ver al jefe de la nación duende, Harry le explico lo que estaba a punto de pasar y que fueran llamadas las personas necesarias.
Al cabo de un rato estaban allí Dumbledore, Mcgonagall, Snape, la señora Longbottom acompañada de Neville que saludo con ilusión a Harry. A ellos se unió en el último momento Amelia Bones.
- Gracias a todos por venir, están aquí ya que están citados para la lectura del testamento de los Potter.
Dumbledore palideció, conocía el testamento y aquello arruinaría sus planes. Intento evitarlo.
- Perdone señor Ragnok, pero creí que el testamento de James y Lily Potter fue destruido junto con la casa.
- Eso es cierto, pero los Potter ya habían enviado una copia que ha sido verificada para que se vea que no es una falsificación.
Dumbledore internamente gruño, todos sus planes se desmoronaban.
- Procederé a la lectura - dijo Ragnok y saco el pergamino - esta es la última voluntad de James y Lily Potter.
Nosotros James y Lily Potter en pleno uso de nuestras facultades dejamos estipulado:
En caso de que nos sucediera algo nuestro hijo Harry Potter deberá ser criado por una de las siguientes familias, Longbottom, Bones o Greengrass. En el caso de que estas familias no pudieran Harry debería ser criado por Sirius Black, que aunque es nuestro mejor amigo es alguien demasiado inmaduro para cuidar de un niño.
Bajo ningún concepto nuestro hijo será entregado a los Dursley, la familia muggle de Lily claramente repudian la magia.
James y Lily Potter.
Todos se quedaron sorprendidos ante aquello, el joven había sufrido a manos de unos muggles que nunca debería haber conocido. Dumbledore rápidamente reacciono.
- Harry lo siento mucho, no sabía nada de la voluntad, creí que se había destruido con la casa, siento el dolor que te he causado.
Harry sabía que aquellas palabras eran todo lo contrario a la realidad, pero fingió comprensión.
- No pasa nada profesor, ahora que Sirius esta libre podre vivir con él.
- Me alegro por ti, ahora debo irme de vuelta al colegio.
Dumbledore salió del despacho junto con Mcgonagall y Snape, este último le dio una sonrisa a Harry ante el golpe que acababan de dar al viejo.
- Bueno señor Potter - dijo Augusta Longbottom - es un placer conocerlo.
- Lo mismo digo señora Longbottom, Neville me ha hablado muy bien de usted.
- Ojala nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, me encantaría que un día pudiésemos tener un reunión.
- No habrá problema señora Longbottom, cuando Sirius salga de San Mungo contactare con usted.
- Entonces ya nos veremos señor Potter.
Harry se despidió de Augusta y de Neville, luego Amelia le dijo que le mantendría informado del estado de Sirius. Con calma Harry salió del banco y se fue a ver a sus tres nuevas sirvientas, se despidió de Lucius y tras eso se apareció en su casa.
Cuando llego vio que las tres mujeres estaban tranquilamente hablando, cuando Harry apareció las mujeres se callaron y saludaron a Harry.
- Bueno señoritas, me apetece algo de diversión, sino les importa acompáñenme a mi habitación.
Las mujeres así lo hicieron y acompañaron a Harry a la habitación.
- Dado que aun soy joven no voy a follar, pero me apetece saborear esas hermosas vaginas que estoy seguro son muy golosas.
Las mujeres se miraron y se desnudaron por completo, cada una se tumbo una al lado de la otra dejando sus piernas abiertas. Con calma Harry se puso de rodillas y empezó a pasar su lengua y labios por cada una de las vaginas de las mujeres, estuvo con cada una de ellas quince minutos, dando todo el placer que podía dar solo con su boca. Cuando termino se tumbo y miro a las mujeres.
- Sean sinceras ¿qué tal lo he hecho?
- Se nota que te falta experiencia, pero aprenderás muy rápido con nosotras.
- Pues mejor que me enseñen como lo hacen, se me acaba de ocurrir una gran idea.
Harry se desnudo por completo, tras eso saco un frasquito que solo Elizabeth reconoció, el joven se bebió la poción con un cabello de mujer en el brebaje. Al momento Harry cambio su aspecto por el de una mujer de veinte años, se trataba de una prisionera de Harry a la cual le había arrancado varios cabellos para divertirse.
Cuando se transformo se abrió de piernas y dejo que cada una de las mujeres se divirtiera con ella.
- Estoy a su disposición, diviértanse.
Entonces todo empezó, Elizabeth fue la primera es masturbar la vagina de Harry-mujer con los dedos y su lengua, mientras las otras dos mujeres se turnaban mientras le besaban los labios con dulzura y le chupaban los pezones. Se intercambiaban de posición pero el placer era inmenso, al cabo de media hora terminaron ya que Harry les indico que el efecto de la poción estaba a punto de terminar.
- Gracias por la lección chicas - dijo ya un Harry con su cuerpo original - estoy deseando que llegue la siguiente clase.
- Ha sido un placer enseñarte más cosas, nos vamos a divertir mucho.
Harry con calma se vistió y se marcho hacia la mansión Malfoy, allí lo estaba esperando el señor tenebroso que ya estaba al tanto de lo sucedido en Gringotts y en el ministerio.
Lo que quedo de día, Harry estuvo tranquilamente leyendo hasta la hora de la cena cuando decidió descansar, el día había sido muy intenso y las vacaciones acababan de empezar.
En el castillo de Hogwarts se encontraba un muy enojado Dumbledore, Potter se le escapaba de su control, no había conseguido ser capaz de encontrar a los Dursley y por si fuera poco ahora tenía otra dificultad llamada Sirius Black.
El viejo entonces empezó a reír, el era Albus Dumbledore, era el máximo señor de la luz y conseguiría todos sus objetivos, el viejo termino la noche sin saber que todos sus planes habían sido vistos por su fénix el cual debía avisar a su nuevo señor.
Bueno aquí tienen el final de la primera parte de este capítulo. Quiero aclarar varios asuntos que me han sugerido a raíz de preguntar sobre la pareja de Harry.
Aun tengo la duda de quién será su pareja oficial, va a tener más de una esposa pero la que se consideraría reina al lado de Harry esta dudosa. Con respecto al comentario de Krasni debo decir que tu idea de las amantes ya las tenía pensado, una de ellas será Narcisa Malfoy. Sobre Hermione no va a ser concubina, será esclava, al igual que Ginny.
Otro comentario que me han hecho es sobre poner a Luna de pareja de Harry, para Luna tengo otros planes que hasta que la joven no aparezca en Hogwarts no revelare.
Por otro lado la siguiente parte del capítulo se verá algo más de sexo, además según vaya avanzado Harry le contara toda la verdad a Sirius. Esa parte me está costando ya que Sirius se va a aliar con Harry y va a ser como quería su madre, pero su cambio va a ser lento.
Otra cosa me acabo de acordar, Krasni me pregunta sobre James y Lily, le aclaro que ni James ni Lily sabían sobre el origen de Lily, los dos apoyan a Dumbledore sin saber que los está manipulando.
Hasta el siguiente capítulo, un beso a todos.
