Corazón de Mago

Por Pryre-chan

Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen

Son de J.K Rowling

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Capítulo Siete

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El rubio era tan rápido como un hipogrifo en vuelo y aunque lo había perseguido un buen trecho, lo había perdido de vista cerca del castillo, ir al dominio de los Slytherins no era una opción y tampoco podía emboscarlo con la ayuda de ese mapa. Aun así sabía que el rubio volvería por su escoba, tarde o temprano y Harry solo tenía que esperar.

Esa misma noche había escuchado los distintivos pasos de Malfoy acercándose y sonrió, cosa que le gustaba, al parecer el rubio no trataba de esconderse o realizar un acercamiento estratégico, era toda energía y enojo.

-¡Tu!- gruño y Harry fingió no escucharlo, hojeando su libro como si nada-Te hablo a ti. Quiero mi escoba, sé que la tienes ¡Dámela!-

Harry siguió ojeando su libro, mirando de reojo al rubio, quería enojarlo y causarle exasperación, quería aumentar esos momentos a sus recuerdos. Eran divertidos e interesantes

-¡No me ignores! ¡Pedazo de marioneta!-

Harry respiro despacio, no quería enojarse, no debía, era un sentimiento que no podía manejar del todo, nacía de el de forma descontrolada y temía dañar a alguien con ella y dejar caer su tapadera.

Se puso de pie de un salto y camino hasta un estante cercano, sacando de detrás de ella la escoba esmeralda que tanto apreciaba el otro, la sostuvo levemente sintiendo su mango delgado hecho para manos fuertes y agiles, sería tan fácil romperlo y volverlo inutil. Pero no lo hizo, estiro la mano y se la ofreció a su dueño, que aun con el ceño fruncido lo mirada con recelo, la pálida mano se acercó.

-Te lo devolveré si haces algo por mí-

-Es mi escoba, no tengo porque hacer algo para recuperarla-

-Entonces que tal esto: te dejare en paz si haces algo por mí ¿Aceptas?-

Draco lo pensó un segundo y su mano arrebato el mango de la escoba con rapidez.

-Acepto. Ahora habla y terminemos con esto de una vez…¡Funya!- Draco dio un brinco y empezó a sacudirse la camisa dejando salir de esta una pequeña forma oscura que se alejó dando brincos-

-Con que allí estabas- regaño suavemente el pelinegro

-¡¿Pero que hace una rana de chocolate libre?! Esas cosas se comen-

-Lo sé, pero me gusta verla moverse mientras dura el encantamiento. Me recuerda a mí-

Draco cerro la boca sin saber que decir, era cierto aquella rana solo se movía por un encantamiento para hacerla parecer más real, viva. Carraspeo incómodo y trato de volver al modo enfadado que lo traía hasta allí.

-Bien ¿qué quieres que haga?-

Draco fue paciente mientras el otro recogía a la traviesa rana y la ponía dentro de su caja.

-Promete que lo harás primero-

-Dilo y lo considerare ¿qué te parece eso?- Draco se cruzó de brazos esperando la repuesta y más valiera que no fuera nada ridículo o de mal gusto, ya tenía suficiente con lidiar con los cuchicheos del gran salón, sentía el aura de una migraña.

-Llévame a volar- le dijo con firmeza- Haz eso y no volveré a molestarte-

El rubio lo miro a los ojos esperando el halo anticipado de una broma, pero no lo encontró. Sopeso sus posibilidades, no era nada complicado o difícil de hacer y las ganancias lo superaban.

-Bien, cuando…

-Ahora, vámonos ahora. Solo que nadie debe vernos- el rubio agito los hombros y se encamino a la puerta-Espera. Cuando dije que nadie debía vernos, me refería a esto- Tomando de la cintura al más bajo lo acerco a su cuerpo y lo cubrió con la capa de invisibilidad- Si Flich me ve a mi no hay problema, está al tanto de lo que soy-

Draco trato de alejarse, pero no lo logro, la fuerza del agarre no lo dejo moverse ni un centímetro mientras recorrían los pasillos y salían por la puerta hasta el campo de Quidditch. Cuando por fin lo soltó, Draco se alejó como si el falso elegido estuviera en llamas. Arreglando su ropa sin verlo, el cuerpo le cosquillaba.

-¿Todo bien?-

-Por supuesto. Empecemos, toma- el rubio le ofreció su escoba, el falso Harry lo vio con algo parecido al dolor y negó-Tu guías-

Draco recordó el incidente de vuelo y entendió, pero no por ello lo acepto rápidamente. Si el otro no podía montar una escoba solo…

-No, yo no montare contigo ¿estás loco?-

-No hay otra forma de hacerlo, me temo-

La tranquilidad del Gryffindor exacerbo al otro, como si subirse ambos en una escoba no significara nada y fuera la cosa más simple del mundo. Apretando los puños se subió a su escoba, solo una vuelta planeada en la mente, solo una y se liberaría de la presencia del otro y tendría la tranquilidad de pensar cómo afrontar toda esa situación.

-Bien sube- le indico el rubio con un gesto, el otro no tardo en obedecer subiendo con cautela a sus espaldas, pegándose al rubio con cierto nerviosismo, siempre que había intentado volar no le había ido muy bien- ¿Listo?-

Draco no espero la respuesta y se elevó por los aires, viendo de reojo las reacciones del otro. Nada, extrañamente no había ninguna reacción. Draco dio una vuelta al campo con ligeros momentos de turbulencia, que le extraño, no había razón para ellos, volvió a mirar a su pasajero indeseado y solo vio un lienzo en blanco, dio un giro brusco recibiendo un leve jadeo que le saco una sonrisa malévola, apretó las manos al mango de la escoba y empezó a volar más rápido, dio tumbos y volteretas, se dejó caer y se elevó rápidamente hasta que el aire le falto, notando como las manos alrededor de su cintura se tensaban bruscamente y gritos ahogados chocaban con sus oídos.

Cuando el mismo no pudo más, aterrizo en el verde césped, jadeando y con el sudor en la frente, levanto la vista hacia el Gryffindor esperando ver un rostro descompuesto, pero se llevó un mal trago al ver un gesto inexpresivo del falso Harry. Draco quería dar un golpe al hombre, pero apenas y podía sujetarse de sus piernas entumecidas para no caer al piso.

-Oye…-

-Me gusto- dijo Harry mirando los grandes aros que habían atravesado por los aires- Ya entiendo porque al otro le gusta tanto, entendí porque siente tanta libertad- una sonrisa surco sus facies, tan espontánea y real que Draco sintió un estremecimiento.

Y por primera vez, se contagió de ella, era casi imposible resistirse a hacerlo y fue la primera vez que se cuestionó sobre el muchacho frete a él, una copia claro, una copia exacta. Pero era algo más, hacia cosas que el verdadero Potter no haría ni diría, le gustaban diferentes cosas y veía en él cosas que el verdadero no veía. Harry volteo a verlo.

-Gracias Malfoy-

Su primer impulso fue elevar un puño y golpear el hombro contrario como lo haría con un amigo, el segundo fue volver el puño una garra para sostenerse al fallar sus entumecidas y cansadas piernas.

-¿Estas bien?- el rubio suspiro y se reprochó al notar que se había excedido y seguramente había hecho más de lo prometido, los brazos que lo sostenían lo ayudaron a ponerse erguido.

-Lo estoy- no pudo evitar soltar un suspiro y notar la garganta seca- Mejor volvamos y no se te ocurra olvidar tu promesa-

Draco levanto la mirada esperando intimidar al otro, pero solo ubico a la primera un par de labios rosas y carnosos. Draco puso las manos en los hombros contrarios y sus dudas se despejaron.

-¡Eres más alto que yo!- gruño, paseando las mirada de arriba y abajo. Todo estaba bien y correcto, al menos por lo que podía ver sobre la túnica. ¡Menos la altura!

-Tranquilo Malfoy, es inevitable-

-¡¿Inevitable?! Tú y tus…-

-Mis huesos están hechos de madera, pero de una manera muy especial, ellos siguen creciendo aunque no quiera, pero es de forma muy lenta. Eres el primero que se da cuenta-

-Un árbol de cerezo- declaro el rubio-uno muy especial, capaz de almacenar y mimetizar magia, milenaria como mínimo, lo investigue, aunque no me queda del todo claro el resto, por más hábiles y poderosos que sean los que te crearon, una criatura como tu…-

El pelinegro lo alejo con algo de brusquedad y le sonrió, pero en esta ocasión fue una sonrisa diferente, forzada, una que sabía que debía mostrar cuando la situación le obligaba.

-Es una pena que nunca sepas la respuesta- le dijo entre dientes- cumpliré mi palabra, incluso una marioneta como yo la tiene. Y no te molestare mientras cumplas la tuya- elevo el brazo del rubio dejando ver la muñequera que le había confiado-Buena noches Malfoy, descansa. Se alejo.

Draco se quedó un poco más, con una sensación amarga en la boca, sabía que lo había molestado con sus palabras y quizá debió detenerlo para retractarse, pero no lo hizo. No debía sentir malestar o pena, porque esa persona, no era su enemigo, no era su némesis, no era su Potter.

Entonces ¿porque se sentía tan mal?