Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Algunos son inventados, sin animo de ofender a nadie. (como Irina, Cristhie...)
Capitulo 7. Días de invierno, amiga de otros.
Buscaremos dicho lago pese a que ni Celestia sabe donde está. Y eso es raro, sabiendo que se conoce esta región.
Nos tendremos que apañar con nuestra intuición, preguntar a las personas y un poco de suerte.
Pueblo Escarcha es muy bonito. Pero mucho más frío que el anterior pueblo, Glaciación.
Acabo de recordar las palabras de un pequeño niño en Pradera Nevalia.
- "¡Mira Janna! Cuantos copitos de nieve. Dice papá que cuanto más pequeños y cristalinos sean, más cerca estas de Lago Frío."
Eso es, vamos a fijarnos en los copos, servirá de gran ayuda.
- Celestia, hay que vigilar la nieve, más bien dicho los copos. - dijo la chica.
- ¿Por qué? - preguntó.
- ¿Te acuerdas de Janna y Lucas? Los niños de Pradera Nevalia. - aclaró la castaña.
- Sí. - respondió.
- Pues gracias a esos niños, conseguiremos llegar a Lago Frío. - sonrió Rose.
- ¿Cómo? - se sorprendió la hadita.
- Muy fácil, buscando lugares donde los copitos sean más pequeños pero cristalinos. - explicó.
- Entiendo. - dijo pensativa.
Aunque más bien se hizo de noche y decidimos ir a casa, la casa collar.
Cenemos y como cada noche, el pijama, lavarme los dientes, ducharme, y dormir.
Mañana tenemos que encontrar Lago Frío, a la señora Dalía no le queda mucho tiempo, nos tenemos que apresurar.
Esa noche volví a tener ese extraño sueño, pero esta vez más largo.
"¡Rose, corre!"
- No nos dará tiempo. ¡No me voy si tu te quedas aquí, Cel... Date prisa!
- Tranquila Rose, tu tienes que salvar a Scorpius.
- Ven, corre. Aún hay tiempo.
- Ya voy...
- ¿Ya esta? ¿Hemos corrido en el tiempo?
- Parece que si, este reloj es más "complejo".
- Esto, si, estamos en el pasado.
- ¡Scorpius!
- Lanza una bola de electricidad.
- ¡Ah!
- ¿Rose como puede ser? Eres increíble. Pero vete, deja que me encargué yo de esto.
- No, hazme caso, ya te perdí una vez, no estoy dispuesta a perderte de nuevo. El tiempo me ha hecho madurar. No soy la misma Rose débil de cuando empecé este viaje.
- Rose...
- Tenemos que irnos a un lugar seguro, seguiremos luchando con tal mago cuando los dos estemos preparados. Ahora corre.
- Vale, pero tu conmigo.
- Estoy contigo.
Aquí acabó, me había levantado a las ocho, prepararé el desayuno. Y después de ducharme y todo me puse ropa de abrigo, más que normalmente, Lago Frío no es precisamente un lugar demasiado cálido, directamente es el lugar más frío de Glacia, tal indica su nombre.
Fiesta para unos, trabajo para otra. Pienso que podría haber tenido más suerte en esta vida, este viaje tan duro no todos lo harían, solo por Scorpius, o quien sabe. Pero las cosas son así.
Salí, junto con la pequeña hada del collar. Nuestra única pista era, confiar el que la teoría de los niños fuera cierta. Los copos más pequeños y cristalinos.
Cada vez parecían más cristalinos, por un momento comencé a pensar que estábamos por llegar, pero parece ser que aún queda mucho por delante en esta búsqueda.
Cuando de pronto nos encontremos un extraño objeto.
- ¡Es una esfera buscadora! - se sorprendió la hadita.
- ¿Qué es? - preguntó.
- Es una forma aproximada del lugar donde esta, de pone azul cuando estamos cerca de lo que la persona busca. - aclaró Cel.
- ¡Es fantástico! - sonrió - ¿Cómo se utiliza? ¿Me lo cuelgo como collar?
- Sí, como el que llevas. - respondió.
- Pues bien, confiemos en el collar. - dijo Rose.
Nos pasemos un buen rato caminando en sentido a los copos de nieve y vigilando el segundo collar. La verdad es que es extraño encontrarse un collar tan valioso por ahí. Pero en este mundo mágico, ya nada me extraña. La información de los copos y el collar comparten una buena ayuda para encontrar el Lago.
- ¡Rose miralo! - gritó Celestia.
- Increíble, cada vez esta más iluminado. - aclaró la chica.
- ¡Sí! Estamos llegando. - sonrió Cel.
Entonces nos encontremos un hombre mayor, que nos llamo la atención.
- Estáis buscando Lago Frío. - aclaró.
- ¿Cómo lo sabe? - preguntó la castaña.
- Porque se predijo hace muchos años que llegaría una extraña muchachita con un poder increíble. Pocas personas traviesan el espacio tiempo impuesto por la reina mágica de Glacia. Pero por algún casual, tengo que estar aquí para vigilar que sea el elegido. Desde hace más de cincuenta años Lago Frío, dejo de ser visible para muchos, los jóvenes niños viven con el recuerdo del Lago de sus padres o abuelos. - explicó.
- A, entonces, esa joven soy yo. Y usted tiene que ver algo con el collar. - dijo enseñando dicho objeto.
- ¡No, es posible! ¿Cómo lo has conseguido? - preguntó.
- Me lo encontré por ahí. - sonrió.
- Pues no todos se encuentran dicho collar. Es lo que esperaba, que me enseñara el elegido. Es la llave a la cueva de Lago Frío. Solo el elegido puede encontrarlo. - habló – Tienes la entrada libre.
- Gracias. - sonrió la chica.
- A ti. Te deseo mucha suerte. Aquí, y en tu viaje. - le devolvió la sonrisa el sabio anciano.
Entonces me cedió el paso, en el camino, había muchas plantas cristal. Era un lugar precioso. El Lago estaba rodeado de un bosque helado. Animales increíbles. Plantas preciosas. Y el lago en especial brillaba con una luz esplendida.
Para entrar en la cueva tendré que nadar hasta allí. El agua es, la más fría que existe. Esta será la primera prueba para el elegido, quiero decir, yo.
Estoy preparada. Antes de nadar, decidí volver a la casa collar y dejar la ropa de abrigo y ponerme un bañador, biquini más bien. No quería resfriarme cuando me pusiera la ropa. Así que me tiré al agua, con la esperanza de no morir por el camino por causa de una hipotermia. En cuanto llegará al otro lado del lago. Entraría en la casa collar y me daría un baño de agua caliente. Y me pondría ropa abrigada de nuevo. Así, evitaría que mi cuerpo estuviera demasiado rato con una temperatura tan baja.
Nadé hasta la orilla helada. Y grité a Celestia que me ayudará. Con el espacio tiempo no podía usar hechizos para sobrevolar la zona, ni siquiera utilizar la escoba.
- ¡Celestia! - dijo con un gritó fuerte.
Si, no aumento la temperatura de mi cuerpo rápidamente, no aguantaré.
Entonces entre en la casa collar, me puse en la bañera con el agua ardiendo. Era la forma más rápida de que mi cuerpo aumentara notablemente su temperatura.
Me vestí con ropa abrigada. Me sequé el cabello para no resfriarme. Comí un poco con Celestia. Y evité las bebidas con cafeína, tan solo bebí agua. Después de una leve hipotermia es aconsejable no tomar nada con dicho elemento.
Se hizo tarde, decidimos descansar y continuar al día siguiente.
Necesitaba descansar. Pero tampoco me podía distraer. No se como estará Dalía.
Así que creo que tendré que llamar a Lance.
Nada más llamarle, me cogió el móvil.
- Rose. - dijo al otro lado del teléfono el chico.
- Lance, ¿cómo esta Dalía? - preguntó preocupada.
- Bien, bueno para ser exactos mal, pero aún puede aguantar. ¿Y ya has encontrado algo? - preguntó Lance.
- Estoy en Lago Frío, mañana entraré el la Cueva Hielo. - dijo la chica con seguridad.
- ¡Eres increíble! Siempre. Nadie desde hace cincuenta años había podido llegar a Lago Frío. - gritó el chico con euforia.
- Gracias, pero aún no soy increíble, no he conseguido la magia del hielo. - aclaró la castaña.
- Como has dicho, ''aún''. Bueno, seguiré cuidando a la anciana Dalía. - se despidió.
- Hasta pronto, Adeu... - dijo también Rose.
Entonces me fui corriendo a dormir. Me tengo que apresurar, mañana tengo que acabar dicha misión.
Toda la noche no paré de pensar, ¿lo conseguiré? No lo sé pero lo tengo que intentar.
Al poco tiempo me dormí. Esta noche no había soñado nada, o simplemente no me acordaba.
Me duché y me vestí. Pero ni siquiera desayuné. Tenía mucha prisa.
- Rose, llevate comida una vez dentro de la cueva no volveremos, y no has comido nada. - dijo la hadita.
- Cogeré agua y una manzana. Nada más, no hay tiempo para perderlo. - aclaró seriamente la chica,
- Bueno, vale. - bajó los hombros Celestia.
Entonces nos adentramos en la cueva. Era preciosa. El hielo brillaba, desde un agujero en la cueva entraba un rayo de luz que hacía deslumbrar el hielo, parecía brillante cristal. El cual problema nos perdía en su interior. Lo que tanto me agradaba, ahora no me ayudaba, era como espejos. Creo que incluso hemos pasado todo el rato por el mismo camino.
Si esta era la prueba de la cueva. Que alguien me ayudará por favor. Me estaba perdiendo, estaba cansada tenía hambre y me moría de frío. Era horrible.
Celestia perdió los nervios y gritó, entonces me fijé que el sonido se filtraba tan solo para un camino, del cual no había salida hasta que miré el suelo, una grieta escondía una sala de reflejos. Así que entre por la grieta y llegué a ese sitio, estaba nevando. Era una sola sala, con un charco helado en el centro. Había alguien. En el hielo, parecía feliz. Entonces el sol entró y se ilumino la sala.
- "Le damos la bienvenida a la elegida." - dijo una extraña voz. - Estas en el juicio del hielo. Te sumirás en un profundo sueño, si logras salir de él, lo habrás conseguido.
- Bueno, pues estoy preparada. - aclaró Rose.
- Dirígete hacía el centro de la sala. Te introduciremos en el sueño. - explicó. - "Hace muchísimos años, la princesa del hielo, una chica normal, fue elegida para proteger el Pueblo de Hirilya. La antigua Glacia. La única forma de salvar a su pueblo era encontrar el reloj dorado, para retroceder en el tiempo y dormir para siempre un profundo sueño, aquí en el Lago Helado, ya que la existencia de la princesa y su poder era el objetivo del mal. Viajó recopilando el poder necesario para conseguir dicho reloj. Así que una vez logrado el objetivo, se despidió de su amor, Scarchel. Reselia, desapareció de la vida y los recuerdos de todos. Le devolvió el reloj a Scarchel, con la misión de que no lo pudieran encontrar los siervos del mal. Y se congelo el el pequeño lago de la cueva Ceria del Lago Flor. Entonces, todo el mundo se olvido de ella, y el pueblo entró en una terrible congelación. Por suerte nadie murió con dicho efecto helado. Pero las plantas entraron en un profundo sueño al igual que la princesa. La princesa falleció congelada en el pasado, su cuerpo sin embargo no cambió seguía siendo ella. La chica de piel fina y cabello castaño dorado, persiguió su belleza. Scarchel, fue el único que mantuvo el recuerdo de la chica, hizo posible la ultima voluntad de la princesa. Dividiendo la llave del lugar donde escondió el reloj, en diversas partes. Justo después no pudo resistir su vida sin ella a los dos años del hecho, se suicido, por amor. El espíritu de la chica, al igual que su poder nunca se marchito. Tan solo buscaría el mejor momento para volver, a resurgir y salvar el mundo de nuevo. En un nuevo cuerpo, el poco poder que le quedó después de eso, lo utilizo para que el joven Scarchel, volviera, para que su amor nunca acabará. Así que a día de hoy el espíritu de la princesa sigue vivo. ¡La princesa, eres tú!
- No, no es posible, yo no soy Reselia, yo soy Rose. - sollozó la princesa.
- Aunque no lo creas, eres la reencarnación de la princesa. Tienes el poder de Hirilya por tus venas. - dijo el aura mágica.- No llores. Eres quien eres, la princesa, no lo puedes evitar.
- Entonces, todo este tiempo, nunca he sido yo... - aclaró la chica.
- Te equivocas, siempre has sido tu. Porque tu eres la princesa, la elegida, pero a la vez sigues siendo Rose. Siempre lo has sido y siempre lo serás. La princesa borró sus recuerdos humanos para comenzar una nueva vida humana. Pero nunca dejó de ser ella, nunca dejaste de ser tu. - explicó.
- Me introduciré en el sueño. - dijo en una sola frase.
No me lo podía creer. Yo la princesa. Me sequé las lágrimas y continué. Estoy preparada para segur.
- Estoy lista. - dijo.
- "Bien, nosotras, las auras mágicas envolvemos en nuestros brazos a la princesa."
¿Dónde estoy? Tengo miedo. No sé que tengo que hacer. Me miré en un espejo. Era yo pero con un vestido de princesa reluciente y el cabello suelto pero con el flequillo recogido junto otros mechones en una pequeña tiara. Era Reselia estoy segura. Había un diario en la mesa, lo leí Reselia se había despedido de Scarchel, pero no le había podido decir lo que sentía por el esa pena le quedó en el corazón, ahora entiendo porque estoy aquí. Así que me puse un vestido más corto de tirantes finos, blanco, hecho con hilo de plata y adornado con pedrería dorara, era el vestido de la elegida, junto con un pasador dorado para el cabello. Con ese vestido fue con el que me congelé, en mi vida pasada. Aún me tenia que despedir de Scarchel, algo que a Reselia no le dio tiempo a hacer. Era mi misión, así que corrí, sin saber donde ir, llegando a un Lago, parece ser Lago Flor, sus arboles desprenden flores preciosas que caen delicadamente en el agua. En la orilla había un chico esperando. Se levantó, y me miró.
- Has llegado más tarde de lo que pensaba, creía que no tendría tiempo a llegar. - dijo el chico.
Se me encogió el corazón, ese chico era igual que Scorpius. Quiere decir eso que Scarchel es Scorpius. Y que el amor que no pudo ser el aquella vida se quiso reencarnar en esta para continuar lo no acabó.
- Pues al final he llegado más tarde. - aclaró la castaña.
- ¿Llevas el reloj? - preguntó.
- Sí. Espera un momento tengo que decirte una cosa. - dijo la chica.
- Yo también. Entiéndeme, puede ser que no tenga nada que ver con esto, pero no quiero que te vayas sin haberte dicho esto. Te quiero desde que eramos niños. Y no quiero perderte, pero si es la única solución, prefiero despedirme de ti. -explicó.
- Pues, es lo mismo que me pasa a mi. No quiero irme para siempre sin aclarar esto contigo. Desde hace mucho que me gustas. Pese a lo que pasó hace dos años. - dijo.
- Pero, ¿cómo puede ser? Yo no se lo que pasó hace 2 años en el pasado. Ni siquiera se lo que he dicho. Parece que no haya sido yo. Lo ha dicho Reselia.
Se nota que lo quiere demasiado. Aunque se arriesga, arriesga su vida por su amor y por su pueblo.
Yo también lo haría, por Scorpius, por mis amigos, familia, y por mi mundo.
- Pensaba que dirías lo contrario que me rechazarías con un rotundo "No pienso lo mismo" . - aclaró el rubio.
- ¿Crees que iba ha desaparecer sin decírtelo? Pues no. Porque me importas.- se despidió con lágrimas en los ojos.- Por favor como te dije, cuando desaparezca, el reloj habrá caído en el suelo. Recogelo y escondelo, protegelo, que no le pase nada. Pero sobretodo cuidate, te aseguro que nos volveremos a ver.
- ¿Tú crees? - dijo triste.- Espera.
Se acercó, se acercó a mi y me besó. Ahora si que estaba segura de que él y Scorpius, eran, bueno eso, Scorpius es la reencarnación de Scarchel.
Y yo la reencarnación de Reselia, Rose lucharé por mi y por Scorpius igual que Reselia luchó por su amor hacía Scarchel.
Estoy segura. Entonces utilicé el reloj. Era increíble, volví a mi época. No era el reloj en la vida real, ya que yo tan solo estaba en un sueño, el sueño que no pudo cumplir Reselia.
Me fijé en el rostro, en el hielo, "Ella, Reselia" parecía más feliz, su sonrisa inundaba la cueva con un brillo enorme.
Entonces la voz volvió.
- Rose, lo has logrado, has conseguido hacer feliz y salvar el recuerdo de la princesa. - aclaró.
- ¡Rose!¡Ya has vuelto! ¿Que tal ha ido? - agitada comentó la hadita.
- Bueno, solo he vuelto en el pasado para solucionar el problema de Reselia y Scarchel. - sonrió la chica.
- Eres la elegida, la merecedora del poder helado. - habló la voz. - Dirígete al centro de la cueva . "Princesa de Hirilya, Tu que yaces en la helada cueva de Lago Frío desde hace mucho. Vuelve a la vida aunque sea por un momento, cantale tu estrofa a la nueva princesa del hielo."
De pronto apareció un poder mágico nevaba fuertemente, pero no hacia frío tan solo apreció ese brillo especial en la cueva y algo entró en mi.
Me sentía más fuerte. De mi mano creaba copitos definidos y congelaba objetos.
Mi cabello se recogió en una trenza de espiga. Con un sencillo vestido blanco pomposo de la falda. Llevaba el vestido del hielo. Con esta magia, además podría parar las ventiscas. Cuando llegue a Bosque Nevasca, pararé las ventiscas, así los chicos y chicas del pueblo de Glaciación podrán bajar a jugar sin miedo a que se produzca una nevasca.
Así que volvimos a Pueblo Escarcha, ya que ahora el poder de Lago Frío ha sido conseguido, ya no necesita mantenerse en secreto. Ahora todo el mundo podrá ver
la cueva, el lago, y a la princesa. A eso se refería la voz, había revivido el recuerdo de Reselia.
Me alegro por ella, se lo merece, se merece que su pueblo, el que ella salvó, toda Glacia, sepa que gracias al amor de estos jóvenes, existe Glacia. Son los "Romeo y Julieta" del mundo mágico.
Ojalá suceda lo mismo conmigo y con Scorpius, por eso, ahora tengo más motivos por lo que hacer este viaje. Porque al igual que la princesa, protegeré mi mundo, y salvaré a Scorpius. Desde pueblo Escarcha se veía Lago Frío. Era un lugar precioso. Me despedí de Colin, el chico de la tienda de perfumes. Y volví corriendo hacía Glaciación. Por la carrera que planteemos yo y Cel. Ganaré yo, seguro.
Ya nos habíamos pasado Pradera Nevalia. Y lleguemos al tan mentado Bosque Nevasca. Estaba delante de la puerta, de la casa de la anciana.
Así que toqué el timbre y Lance la abrió.
- ¡Chica del hielo, que rápido has vuelto! - dijo sonriente.
- Si, bueno. Nunca mejor dicho. ¡Mirá! - aclaró creando una nieve preciosa que caía del cielo, a copitos especiales, eran brillantes.
- ¡Lo has logrado! - gritó.
- Sí. - asintió. - Voy a curar a Dalía. Le traigo la medicina, y también traigo mi poder así que congelaré los ingredientes en el copo de nieve perfecto, cuando lo ingiera, se curará.
- Pasa. - dijo.
- Venga. Usaré mi magia nueva. - aclaró cuando congeló los ingredientes en un copito de nieve que brillaba como un diamante.
Entonces la anciana comenzó a despertar y yo me quedé emocionada, mi poder había funcionado, puedo salvar personas.
Creo.
- Rose, gracias... - dijo el chico.
- De nada. - aclaró.
- ¡Gracias a ti mi abuela esta viva! - se emocionó.
- ¿Qué? ¿Tu abuela? - gritó la castaña.
- Sí, desde que era pequeño que no la veía. - explicó Lance.- Después de la muerte de mi madre no la volví a ver.
- Pues ahora estas aquí, aprovecha todo lo que puedas esta oportunidad de haberte reencontrado con ella. - se despidió la chica. - Que tengas mucha suerte en la vida.
- Y yo espero que te vaya muy bien el viaje y vuelvas a ver a Scorpius. - dijo el chico.
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Rose.
- Mi abuela despertó por unos momentos cuando estabas el Lago Frío me lo contó todo y me dijo que te diera las gracias, ahora esta un poco adormilada pero te agradezco todo lo que has echo por nosotros sin conocernos apenas. - respondió.
Y así que usé como anteriormente mi nuevo poder para parar la nevasca.
Y una vez esto, avancé hacia el pueblo de Glaciación. Entonces grupos de niños junto con una chica bajaron colinas abajo corriendo. Ya podían jugar sin miedo.
Eso me alegraba.
Entonces miré mis dos colgantes, el de Lago Frío aún brillaba, era extraño.¿Podría esto ser la llave para conseguir la lágrima?
Y aquí acaba el episodio de hoy, pues bueno, he tardado más de lo normal porque estoy con trabajos del insti y exámenes y esto. Pero por fin, he acabado. Este episodio, esta dedicado a todos vosotros. Un abrazo super grande. Y dedicado también a mi amigo Jose y a Sandra, mi prima, que los quiero un montón.
Gracias a todos por los comentarios, en el próximo episodio, Rose se llevará una gran sorpresa. Todo tiene relación con la lágrima.
Y doy el aviso de que no se cuanto tardará, ya que comenzaré una nueva historia. De una de mis sagas favoritas, tanto por los libros como las películas. Mi historia se basará en la historia de amor de Renesmee y Jacob, de la saga crepúsculo.
