High School DxD: La Estrella y El Dragón

Capitulo 6: Entrenamientos.

Arco I: Yaldabaoth

Una bella brisa.

Un cielo nocturno...

Una densa capa de lluvia...

Y un albino, observando lo que sea que este viendo, parado con un pie sobre la punta de un enorme pilar.

De brazos cruzados, este parecía perderse en las estrellas.

¡FUSSHH!

Corriendo levemente su mirada, captando con su desarrollada vista, una estrella fugaz.

Mirándola, esté cerro sus ojos, manteniéndose así por unos momentos.

-Aquí estas-

Su momento de tranquilidad fue perturbada por una voz detrás de el.

Mirando sobre sus hombros, observó quien le había molestado.

Largos cabellos rosas con dos mechones largos que caían a los lados.

Su rostro no era visible, pues una mascara dorada con ojos color rubí la cubría.

Tal como el, la chica no vestía prendas normales.

Tenia una armadura, dorada de arriba hacia abajo, con algunos detalles rojos que le daban una forma única a la armadura que la chica portaba.

Escorpio.

Para mentes humanas, pueden ser un simple insecto o, como bien se sabe, un simple signo zodiacal.

Para mente humanas un poco desarrollada, puede ser todo lo anterior e incluso, puede ser una de las tantas constelaciones del zodiaco que se pueden visualizar en las estrellas.

Pero sigue sin ser suficiente.

No es mucha información y tampoco toda la que otorga explica la relación y el por que del nombrado Escorpio.

-...- Ignorando la voz de la chica, este volvió su vista al cielo.

-Resulta que me ignoras- Caminando hasta el, poniéndose a su nivel.

Hay que aclarar que la armadura de la chica, pese a ser una armadura, no pierde elegancia y resplandor.

Incluso posee botas como las de cualquier mujer.

No se ve como una armadura realmente.

Pero quien puede juzgar algo que está hecho de oro?

-...- Mirándolo, leyendo sus ojos, observando lo que el miraba -¿Orión?-

-Ni lo pronuncies- Con una frialdad extrema, el sujeto hablaba -No tienes derecho-

-Escucha, se que...-

-Deja tus lamentos para otro dia- Interrumpía, dándose la vuelta, caminando por la oscuridad de la noche, deslumbrado su silueta por la brillosa luna llena.

Una blanca armadura.

Gemas violetas en partes específicas.

Y dos grandes telas que salían por debajo de sus hombreras.

-Edén...-

-Calla- Parando en seco, resonando por todo el lugar su fuerte parada, causa del sonido por sus botas -Solo...dejame- Retomando su caminata.

La chica solo lo miraba, con un semblante de tristeza.

Tristeza que era ocultada por su mascara.

¿Que era lo que hizo mal?

¿Que era lo que hizo, para ganarse el odio de su hermano?

¿Sera por su mala atención?

¿Por su abandono?

¿Por los múltiples intentos de...?

¿Por el destino que les a conferido sus constelaciones?

Dentro de todos, puede ser la mas cierta.

Escorpio y Orión.

Tiene una historia juntos

Según las leyendas, Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la diosa de la Tierra.

Al nacer creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.

En las constelaciones, Orión está representado por un guerrero alzando su arco y cubriéndose del enemigo con un vellocino. A su lado se encuentran sus perros guardianes: Canis Mayor y Canis Menor. Aunque también hay creencias que, en realidad, Orión esta levantando un escudo, mientras en su mano posee un enorme maso.

Orión, el gran cazador que, a causa precisamente de su grandeza, se tornaría en soberbio, acarreando la ira de Gea.

Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión.

Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que Orión hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir con la palabra dada a Orión.

Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, descargó su ira en todas las bestias que se atravesaban en su camino sin distinción de ferocidad o inocencia.

Tal fue la matanza que Orión había causado, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, que cesara en su absurda tarea. Orión, violento e irreflexivo, hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.

Un día, cuando el soberbio Orión, se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni las bestias más terribles como los tigres, las panteras, los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, su madre Gea llegó al límite de su paciencia, la cual le mandó un escorpión muy venenoso.

Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.

Orión se confió y el escorpión le picó en un talón con su potente aguijón venenoso, y tan pronto como hizo eso, Orión le aplastó con su mazo.

La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre de Orión y éste cayó al suelo medio moribundo.

Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza, Canis Mayor y Canis Menor y una liebre, Lepus, para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran las aventuras del gran cazador Orión.

También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra.

Gea, en venganza por los crímenes de Orión, mandó a un escorpión para que se enfrentara con él, inyectándole su veneno y pereciendo a su vez.

Zeus fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. La Tierra tembló, y desde entonces lo ha venido haciendo hasta nuestros días cada vez que ha visto aparecer a Orión sobre el firmamento, ya que éste siempre ha traído consigo el viento, el frío, las tempestades, los hielos, las nieves y las escarchas, que tan abundantes son en invierno sobre la Tierra, coincidiendo con la llegada de esta constelación.

También se encargó Zeus de situar el Escorpión en el firmamento, pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse.

Así pues, cuando Orión desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición la constelación de escorpión.

Mientras que Orión aparece durante el invierno, Escorpio lo hace en el verano, perpetuando su lucha continuamente.

Pero, ¿en realidad tiene algo que ver todo esto con su relación?

Pero primero hay que tener las cosas en claro.

¿Que relación tiene con Edén?

Es su hermana.

Una familiar de sangre.

¿De sangre?

Odiaba admitirlo, pero ella no posee la sangre de Edén.

Pero, ¿nacieron de la misma madre no?

¿Eso no los hace hermanos?

Hermanos.

¿Realmente lo ve como un hermano?

Su entendimiento sobre la referencia "hermano" no es la misma que todos conocemos.

Su hermano es...

¿Su amante?

¿Una persona a quien amar?

Okey, amar entre hermano está bien, pues es amor familiar.

Pero, ¿Amarlo como Edén y no como hermano?

¿Sigue siendo lo mismo?

Pues no se, tira mas por si que por no.

El concepto de familia sigue estando de por medio.

Pero bueno, ni ella lo sabe.

Esta decidida en amarlo.

Pero, ¿Edén está de acuerdo?

¿Estara de acuerdo?

Es difícil. Si no la quiere ni ver por unos segundos y su meta es amarlo, entonces no lo lleva muy bien.

Pero, algún día lo lograra.

Lo prometió.

Se lo prometió.

Que le daría la protección de un padre...

El amor de una madre...

Y el aprendizaje como hermana.

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¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

(¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!)

-Ma-maldición-

Dando saltos tras saltos...

Esquivando y arremetiendo.

La nekomata, pese a tener grandes habilidades referidos a reflejos, aún le constaba horrores el poder completar esa etapa de su entrenamientos.

Pensaba que seria fácil.

Pensaba que, con sus habilidades actuales, le sería fácil.

Que equivocada estaba.

-¡!- Cruzándose de brazos, la chica se defendió de una pequeña esfera roja que, al impactar con ella...

¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!

Causó una explosión, Lanzándola hacia una roca de gran tamaño, impactando con ella.

El impacto de su cuerpo con el material solido, había causado no solo lesiones internas como externas, si no que también había hecho que la chica quedase estancada en la roca, sin posibilidad alguna de salir.

-¿Ya te has cansado?-

-...- Mirando al castaño frente a ella, este se mostraba sereno, mirando a la chica.

De pronto, su vista derecho se vio perjudicada.

Una larga y ancha linea de sangre corría por su ojo derecho.

Pues el impacto con la roca, había generado un corte en la parte superior de la cabeza, dejando que así brotase la sangre y esta se esparciera por toda su cabeza, llegando hasta su ojo.

El chico, tomando de la manga de su camisa, la estiro con fuerza, rompiéndola, pasándola por los ojos de la chica, atándola en la frente de la albina, con intención de que su sangrado no molestase a la niña.

-Ven- ofreciéndole la mano.

La chica, como podía, había tendido su mano con la del chico, gimiendo de dolor por cada centímetro que se movía su brazo.

Era doloroso, su cuerpo se había visto sometido por toda una semana de entrenamiento sin descanso y después de mucho tiempo, se vio perjudicada.

-...- sonriendo levemente, la niña había perdido el conocimiento tras tomar la mano del chico.

Este, mirándola, la sacó con fuerza de aquella roca, tomándola en brazos, cargándola hasta la tienda de campaña.

Una vez dentro, el castaño dejó a la chica en una de las 2 camillas que componían el interior de la tienda de campaña.

Despojándola de sus dañadas ropas.

Dejándola solo en ropa interior.

Caminando hasta una pequeña fogata que se encontraba afuera de la "casa", el castaño saco de esta un pequeño caldero.

Este tenia agua caliente.

Entrando en la tienda de campaña, el chico desató el trasto de la frente de la chica, observando como una rápida linea de sangre comenzaba a formarse.

-[Mocoso, ¿no crees que puede morir?]-

-Confia-

Tomando del trasto, el chico lo había metido en caldero, mojándolo, apoyándolo en la frente de la chica, removiendo la sangre.

Dejando apoyado el trasto allí, el chico había caminado hacia un estante, tomando una caja de botiquines, sacando unas vendas y algún que otro componente medico para tratar a la chica.

Tras minutos intensos, el chico había logrado vendar la cabeza de la chica y con algo de su habilidad de supervivencia, había logrado detener el sangrado de la chica.

Este tipo de cosas ya la había pasado.

Aún lo recordaba como si fuese ayer.

Aquellos días en lo que estaba con su maestro.

Dejando de lado su pensamientos, el chico tomó nuevamente el intento de pañuelo improvisado de la frente de la chica, mojándolo nuevamente, pasándolo por el cuerpo de la chica.

-[Es curioso, si estuviera despierta, haría lo posible para golpearte]-

-...- Ignorando al dragón, el chico siguió con su trabajo.

Algunas horas...

-[La estas sobre-explotando]-

-Ella hace lo mismo cuando entrena por su cuenta- Apoyando su taza en la mesa, mirando a la chica -No tiene caso-

-[Pues está claro que entrenarla de esta forma no lograra mas que obtener daños]-

-No lo decía por ello- Decía el chico, saliendo de la tienda de campaña, caminando unos metros -Si no utiliza su verdadero poder, este entrenamiento no tendrá mucho sentido- Mirando un árbol -Y supongo, que por la forma en la que la entreno, tu estas aquí verdad?- Observando como de ese árbol salia una chica.

Cabellos negros con ojos miel.

Cuerpo de infarto y un revelador vestido.

Sin mencionar sus orejas y colas de gato.

-...Kuroka-

-Hijo de puta- Velozmente, la chica había aparecido detrás del chico, pateando la espalda del chico, lanzándolo al árbol del cual ella salió, destruyéndolo tras impactar.

-Jo...der- Levantándose, con un dolor de huevos...solo que en la espalda.

Dándose vuelta, el chico vio como la nekomata estaba frente a ella, mirándolo fijamente, cara a cara, muy cerca de su rostro.

Tomándolo del cuello de su camisa, la chica hizo girar en círculos al castaño. Por la velocidad, el chico fue lanzado nuevamente a otro árbol, sólo que este no se rompió. Al impactar, en un momento estaba a punto de caer, solo que fue detenido por un agudizante dolor en el abdomen...

-¡Buagh!- Escupiendo sangre, el chico, como podía, miraba como la nekomata lo sosteniendo con su pie en el abdomen, a la vez que era apoyado en el árbol.

En resumidas cuentas.

Lo había estampado al árbol de una forma dolorosa.

Retirando su pie, la nekomata dejó caer al chico, levantándolo, dándole un cachetazo, mirándolo a los ojos.

-Y-yo...también t-te extrañe- Decía el chico con una sorisa dolorosa.

-¡Dejate de tonterías!- Golpeando potentemente el rostro del castaño con su puño -¡Me lo prometiste!- Pateando las costillas del chico, dejándolo en mal estado en el suelo.

-[¡Bye! De paseo que se fueron las costillas]- Se burlaba Ddraig.

Levantándose como podía, el chico divisaba la silueta de la chica, quien se mostraba echa una furia.

-S-si, te lo prometí- Llevándose una mano al rostro, sintiendo el dolor.

-[Tal vez, algunos dientes también se fueron de paseo]-

-¡Y una mierda! ¿¡Acaso la quieres matar!?- Acercándose al chico, lanzando otro puñetazo.

El chico la detenía con su palma abierta.

-Para preciosa...no quiero que circule el combate entre nosotros- Soltando el puño de la chica, estirando el cuerpo -Hace tiempo que no me sacuden de este modo-

-Mira que no me detengo aún- Mirando al chico, enojada.

-Pues debes de detenerte, el combate entre nosotros no es posible-

-¿Que, te da miedo pelear? ¿Te da miedo que tenga una pequeña linea de sangre en mis labios? ¡Venga Ya!-

-No chica, solo que no peleó con mujeres y por tus labios, lo único que puede tener una pequeña linea es de mi semen cuando me lo...-

-¡Calla ya!- Saltando frente al chico, poniendo ambas manos sobre la boca del chico, abochornada, sonrojada.

-Anda, si te sonrojas- Decía el chico, sonriendo ante el exalto de la chica.

-Muerte- enojada, corriendo su vista a otro lado.

-Sisi, que luego te quedas sin leche-

-¡Que pares ya hombre!-

-Jajajajajaja-

-Y se parte...-

-Y como no!?-

-Aiggh- Fastidiada, la chica caminó a la tienda de campaña, mirando a la peliblanca.

Su hermana.

-S-shirone- Observándola, la chica contemplaba a su hermana.

Cuanto había pasado?

2 años?

3?

-5- Decía el castaño -El tiempo vuela ¿eh?-

Tenia razón.

estaba viendo a su hermana!

Pero, que demonios le habia ocurrido!?

solo pasaron 5 años y ella había cambiado mucho.

Se mantenía día y noche vigilándola, con el pretexto de estar haciendo algo "productivo" para quienes trabaja.

Pero solo la pierde de vista por 5 años, y ya es toda una mujer su hermana.

Sus rasgos finos se marcaban mas, denotando su belleza.

Pese a no tener un cuerpo de infarto como ella, su belleza se podía comparar.

Se sentía feliz.

Contenta!

Tenia ganas de despertar a su hermana y llenarla de besos y abrazos.

Pero no podía...

Su situación...

La situación...

No daba, no se podía.

-Te da por los ovarios, lo se, pero yo te prometí cuidarla- El castaño había apoyado su mano en el hombro de la chica, trayéndola hacia el -Ya habrá un momento para ello-

Pegándola a su cuerpo, el castaño rápidamente sintió su pecho humedecer se.

Estaba llorando.

Kuroka estaba llorando!

Espera, no es momento para sorprenderse.

Además, seria lo mas normal.

Ella, para protegerla, asesinó a su maestro.

La liberó, pero también le dio una carga mas.

Una mas pesada que la anterior.

Todo el inframundo corría tras su hermanita.

Con Odio.

Deseos de asesinato.

Lo que creía que su acción había logrado, solo fue un cruel engaño.

Liberándola, no logró que la chica viviese feliz nuevamente.

No, la mando derechito a otro problema.

Derechito a la mierda.

Está claro que su intención era liberarla y eso queda guardado, pues este mierda autor lo repitió mas de 100 veces.

Pero su acción, su forma de ejecutar su plan fueron otra cosa.

Ella, simplemente había asesinado a ese demonio y desapareció así...

Sin mas.

Pedazo inútil.

Esa acción, logró que su hermana, se vea la causante de todo.

Y es por eso que el inframundo iba tras ella.

Aunque...

No esperaba que los Gremory la rescatasen...

La cuidasen...

Y la amasen...

Le dieron de todo.

Todo lo que ella no pudo darle.

Mas bien, le quitó.

Cuando denominaron inocente a la niña, bajo la tutela del Maou Lucifer, todas acciones se vieron recaídas en ella.

Kuroka.

La máxima criminal.

Categoría S.

Ese rango no se lo había ganado por que si.

No no no.

Por días de investigación y exploración, algunos demonios dieron con su desaparecido paradero.

Encontrándola.

Intentando darle caza en esos momentos.

Está claro que se defendería.

Y, para su error, había dejado a mas de uno con vida.

Supongamos, que ese demonio había dicho todo sobre la chica.

Con los rumores que se encontraban en la calle, a la nekomata se la comenzó a conocer como una criminal de clase S.

Un rango alto entre todos los criminales...

Un rango que le daría mas de una vez algún que otro dolor de ovarios.

Era tan molesto como un grano en el culo.

-Ya estas mejor?- Pregunto el chico, sorprendiendo a la chica.

Por que?

Pues, el chico tenia un notorio temblor en sus palabras?

A causa de que?

Conociéndolo, no todo le daba miedo.

Mirando al chico, pudo ver que su alrededor había sido cubierto por un aura azul y blanco.

Ella lo conocía.

Era su aura.

Su poder.

Pero como?

¿Como lo había explotando sin voluntad propia?

Había muchas cosas que no conocía...

No se conocía...

Tranquilizando se, la chica logro hacer desaparecer el aura, separándose del chico, sentándose en una silla.

-Ya?- Preguntó el chico, sentándose junto a la nekomata.

-Si...-

-Pues bien- Parándose, caminando hasta la pequeña herida -Mira-

Kuroka, mirando al castaño, podía ver, con asombro, como su hermana había sido despojada de todas heridas.

Como, si hace nomas de unas horas que ella estaba hecha polvo.

Aunque...

-Creo tener una explicación- Decía el chico, caminando alrededor de la chica -Parece ser que tu aura, al hacer contacto con la de ella, logró despertar su estado de recuperación de vitalidad-

-...- Mirando al chico.

Al parecer tenia razón, puede que sea verdad.

Ambas son usuarias del poder natural de los Nekomata.

Senjutsu y Youjutsu.

Poderes mágicos utilizables mediante los flujos de KI y magia.

Pero, ¿qué poder no utiliza magia?

-Okey, yo...-

-Te vas?- Interrumpió el castaño.

-No estoy de visita- Caminando hasta afuera de la tienda de campaña.

-Ya que...- Mirando a la chica -¿Conseguiste lo que te pedí?-

-Dame tiempo- respondía la chica, desapareciendo en una nube de polvo.

-Esta chica...siempre hace lo que quiere-

-[Deberías de adiestrarla mas, no puedes permitir que haga de las suyas]-

-La libertad y el espacio personal es algo que yo otorgo a las chicas Ddraig. Sean o no parte de mi marca como Dragón-

Marca?

Dragón?

Kuroka?

La chica estaba marcada?

Tenia alguna "relación" con el chico?

Quien sabe...

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-Ah!- Gemía, llevándose las manos entre las piernas, insertando 2 dedos en su vagina, con su mano libre jugaba con sus pechos.

Que le pasaba?

Estaba caliente?

Verlo la puso caliente?

No sería posible, es solo un Dragón con cuerpo humano...

Y que mas?

Si, sabrá moverse cuando está en la cama con una chica.

Con ella...

Pero, que mas?

Podría describirlo mejor, pero el chico, dejando de lado sus habilidades y poderes, es solo un buen amante.

Y ya.

No tiene mucho de interesante.

O igual si...

Tal vez debería de conocerlo mejor...

-N-no puedo...parar- Haciendo uso de mas velocidad, la chica se masturbaba, llevándose unos dedos a la boca, simulando lo que hace tiempo. Había sentido...

Había experimentado...

Había saboreado...

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F

lashback

Fue en este mismo lugar...

Fue aquí, cuando luchó contra el castaño, perdiendo por poco.

Fue aquí...

Cuando comenzó a tener...cierta atracción hacia el castaño.

Por que?

Así sin mas?

Le gustaba por que era fuerte?

Por que las golpes que recibía de el, la ponían loca?

Era sado?

No, no era eso...

Tal vez si le gustase que le golpeasen.

Pero hay una diferencia, cuando estas en la cama a cuando estas peleando.

Ese tipo de fantasías las comenzó a tener de adolescente, cuando el interés hacia el sexo opuesto había despertado en ella.

O simplemente es el celo de los nekomata...

Quien sabe.

Cuando era niña y comenzaba a notar los cambios en su cuerpo, se dio cuenta de algo.

Tocándose los pechos, notando que eran grandes.

Tocándose el trasero, notando que era respingón.

Apretando.

Masajeando.

Cacheteandose el trasero.

Apretándose los pechos.

Lo sabía!

Lo que ahora sería la rudeza en la interacción sexual, ser su mayor deseo.

Deseo.

Si, ella era virgen.

Pese a demostrar seducción y seguimientos de los juegos de los demás hombres hacia ella.

Seguía siendo virgen.

Nunca se tiro a un hombre.

Ni siquiera los de su raza.

Nunca?

Bueno...tal vez si.

Pero no fue otro mas que el castaño.

Robándole el corazón tras haberla protegido de su muerte.

Jurándole que cuidaría de su hermanita.

La chica solo había sentido admiración e indicios de amor.

Pues que toquen tus puntos sensibles y que sepan comprenderte, es lo que mas les gusta a las chicas.

No recuerda muy bien...

Pero ella había tenido contacto sexual con el chico.

Haciendo memoria, la chica había perdido la virginidad con el castaño.

Cuando el estaba inconsciente.

Lo violó?

No, mas bien le agradeció.

Como?

Hace tiempo, unos de los sirvientes del Maou Lucifer se encargaría de la chica.

El poder de dicho sirviente, era superior al de ella y no podía hacer mucho.

Solo podía hacer una cosa.

Aceptar la realidad.

Aceptar su muerte.

De no ser por el castaño, quien se puso en medio de ambos, deteniendo el golpe final del sirviente de Lucifer...

Ella no la estaría contando a día de hoy.

El combate entre ambos fue catastrófico.

Ella no podía hacer nada, pues su estado era lamentable y como mucho, a duras penas podía mover los ojos.

Pero todo sesó.

El castaño, a duras penas, logró "vencer"

Haciendo que el sirviente del Lucifer se retirase.

Pero no todo estaba bien.

El castaño había sido gravemente dañado.

Con apenas fuerzas, la chica había tomado al castaño en ese lugar.

A la intemperie.

Expuestos a todos.

Pero no le importaba.

Le daba igual.

Era lo menos que podía hacer.

Una vez encima del chico, comenzó a recordar su pasado.

Aquellos días en lo que deseaba experimentar esta sensación.

Como quería hacerlo.

Retirando el pantalón del chico, esta había tomando de su miembro, recordando tal y como quería hacer el sexo oral.

Subiéndose sobre el chico, permitiéndole la entrada a su ser.

Robándole su virginidad de forma inconsciente...literalmente.

Convirtiéndola en una mujer.

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Fin Flashback

-¡AH!- Sonriendo, con la lengua afuera, la chica se había corrido.

Recordar la sensación del pene del chico en su interiór...

La había llevado a su limite.

Mirando su mano.

Toda mojada.

Mirándola con desgana.

No estaba satisfecha.

No se sentía tan bien como cuando se tiró al chico.

Querías mas.

Quería sentirlo una vez mas.

Estaba deseosa por el chico?

O simplemente era calentura?

Quien sabe...

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-Te encuentras bien?-

Mirando a la chica, quien estaba sentada en la camilla, mirando su alrededor.

-Si...- Mirando al chico -Que a sucedido?-

-Es culpa mia- Sentándose junto a la chica -Te he hecho caso y te llevé a tus limites, por lo que terminaste en este mal estado- Acariciando la cabeza de la chica, sonrojandola ante el mote -Tendré mas cuidado-

-No!- Exaltada, la chica se paró, poniendose frente al chico -Quiero seguir entrenando de este modo!-

-No te será de utilidad-

-Si, es la unica forma en la que pueda volverme mas fuerte!-

-No, no lo es y lo sabes- Parandose, poniendose frente a la chica, mirandola a los ojos -Solo lograras herirte mas-

-A base de dolor es como aprendo...- Decia la chica, llamando la atención del castaño -Siempre viví una vida a la mar de mierda, esto no es nada-

-Que dices?-

-Mi hermana...-

Esta situación, ya la sabia.

Kuroka le habló de todo.

-Me ha dejado a mi suerte, dandome una vida de mierda-

-...- El chico solo escuchaba.

-Dia a dia, intento volverme mas fuerte sin utilizar mis verdaderos poderes- Mirandose las manos -Este poder...solo trae el mal- Apretandolas con fuerza -Si no utilizo este poder, no le causaré ningun mal a nadie- Mirando al chico -Asi que, por favor, continuemos con el mismo nivel-

-...- Caminando frente a la chica, arrodillandose frente a ella, sonriendo.

-Q-que pasa?-

PAAAM

Un potente golpe cayó en la cabeza de la chica, acompañado con el sembleante serio del chico, mirandola.

-Koneko, jamas crei que fueras tan idiota- Mirando a la chica, quien con algunas lagrimillas, miraba al chico -Una vida de mierda? Encerio?-

-...- La chica devió la mirada.

-Acaso la vida de una demonio reencarnado es una mierda!?-

La chica lo miraba con sorpresa.

-Acaso la vida que te da Rias Gremory, la vida que te dio los Gremory, una segunda oportunidad, es una mierda!?-

Bajando la cabeza, algunas lagrimas caian por su mejillas.

-Acaso tener una familia es una mierda!?- Acercandose a la chica, tomandola de los hombros -!Contesta!-

La chica comenzaba a llorar fuertemente, abrazando al castaño.

El chico correspondio al abrazo de la nekomata, abrazandola contra su pecho, acariciando su cabeza.

La rudeza es algo que queria la chica.

La rudeza en palabras es lo que recibió.

Algo a lo que no estaba preparada.

Al igual, que mostrarle que estaba equivocada.

-Escucha Koneko- Habló el castaño, aún abrazando a la chica -Se que tu vida fue dificil y que Kuroka te lo dejó a tu suerte, pero no es tan asi lo que parece- La chica habia parado de llorar, solo se centraba en escuchar al chico -Comprendo tu sentir, pero debes de tener encuenta que te equivocas con tus palabras. Tu no tienes una vida de mierda, solo tienes...una vida, una vida que está en construcción, que esta creando sus propios caminos, pero que a la vez, ella misma se está tirando las vigas por los pies- Separando a la chica, mirandola a los ojos -Tu sobre esfuerzo es lo que te está dando una vida de mierda- Limpiando las lagrimas de los ojos de la chica.

-Es que no puedo...No lo soporto-

-El qué no soportas?-

-Ver como todos se hacen fuertes mientras yo me quedo atras- Cabizabaja, la chica hablaba con tristesa -Rias-Buchou siempre fue una buena persona conmigo al igual que Akeno-sempai y Yuuto-sempai. Pero todos se hacen mas fuertes con el paso del tiempo y yo me quedo atras-

-Te equivocas-

-Ninguno de ellos se hicieron fuertes- Decia el chico, sorprendiendo a la nekomata -Solo ganarón herirse-

-Como...-

-El entrenamiento de Rias no tuvo ningun efecto en ustedes, solo logró cansarlos, pero encerio crees que se volvierón fuertes?-

-No lo se...-

-Tu sabes la respuesta- Ambos salian de la tienda de campaña -Ninguno de ustedes se hicierón mas fuertes- Poniendose frente a la chica -Ni siquiera tu con el entrenamiento de hace una semana-

-E-encerio!?- Sorprendida.

-Si, yo lo hice alproposito para que te des cuenta de tu error- Señalando el vendaje de la frente de la chica -Y del error de Rias, aunque eso se lo tendria que remarcar a ella-

-...- La chica se quitaba el vendaje.

-Escucha Koneko, yo tengo un objetivo con este entrenamiento-

-Y cual es?-

-Paso por paso preciosa- Decia el chico, sonrojando a la albina, caminando hasta un tronco de un árbol cortado, sentandose, seguido de la chica -Primero que nada, ¿por que crees que decidi entrenarte a ti?-

-Supongo, que es por mi hermana...-

-¿Como sabes que conozco a tu hermana?-

-Lo he oido todo-

-Vaya, estamos progresando-

-Eing?-

-Si, lograste escuchar la converzación sin que yo me de cuenta, vamos bien-

-Bueno...-

-El punto es, que no lo hago por tu hermana, lo hago por ti- Interrumpio el chico -Yo te he estado protegiendo desde hace tiempo-

-Por que?-

-Bueno, es una promesa que tengo con Kuroka-

-Eso, que los lazos de mi entrenamiento es por ella?-

-No, eso lo hago por mi cuenta. Yo solo te entreno de forma fisica y de combate, ya que yo no tengo conocimiento del Senjutsu o del otro- Decia el chico -Si fuere ese el caso, haria que te entrene Kuroka-

-...- Desviando la mirada.

-Ahora, lo hago por ti por que intento de hayar una forma de que utilices tu verdadero poder, que aceptes lo que eres-

-Es...dificil-

-Pero no imposible-

-Por que la obseción de que acepte mi ser?-

-...- Ahi, donde el chico no sabia que responder.

Por que lo hacia?

Ni el lo sabia.

Lo veia como una obligación, que en cierta medida está bien...

Pero que mas?

No es por algun otro motivo?

Ni el lo sabe...

-Aún no se la respuesta a esa pregunta Koneko-sama, pero puedo estar seguro que es por nuestra similar situación-

-Similar?-

-Si...tu y yo pasamos casi por lo mismo-

-Ya...- Recordando lo sucedido, como el chico habia perdido contra el heredero Phoenix.

No es algo de lo que quiera hablar, pues tal vez le trajera malos tragos al chico.

-Yo, tambien decidi hacer lo mismo que tu- Llamando la atención de la chica -Cuando perdí y fuí desechado, comenze a hacer lo mismo que tu, Me mataba entrenando y no servia para nada, pues solo lograba herirme-

-...- La chica solo lo escuchaba con atención.

-Hasta que un dia, conoci a alguien quien ne hizo cambiar de parecer, hacerme ver el mundo de otra forma-

-Quien?-

-Mi maestro, alguien que ni yo termino de conocer- Mirando las estrellas, captando una en especial -Y como veo que tu pasas por la misma situación que yo, no tengo de otra que entrometerme, de seguir asi, podrias morir-

-Es que...-

-Sin negaciónes Koneko, no puedo obligarte a hacer lo que no quieres, solo puedo guiarte-

-Por que...-

-Por que lo hago?- Pensativo -No lo se, simplemente detesto ver a la gente sufrir-

La chica lo observaba.

El habia cambiado.

Tenia mas razonamiento que antes.

Antes solo era un pervertido de pies a cabeza...

Pero ahora...

Le gustaba mas el Issei de ahora.

Gustaba.

Sonrojandose por el pensamiento, la chica lo miraba.

Tal vez...

-El punto es- Interrumpiendo los pensamientos de la chica -Que si quieres progresar, tienes que aceptar tu verdadero poder-

-...- No respondia, solo escuchaba.

-Si no quieres, no lo hagas, nadie puede obligarte a hacerlo- Parandose, caminando hasta el centro del campo -Pero si te sientes lista...- Tomando una posición de batalla, el chico miraba a la nekomata -Puedes venir con todo-

Sorprendida, la chica lo miraba.

En cierto aspectos, el chico si habia cambiado.

Si durante una semana, habia entrenado con una esfera de poder y no logró mucho, tal vez el castaño es mas fuerte que antes.

Eso la ansiaba.

La Emocionaba.

Le gustaria intercambiar golpes rapidos, fuertes y precisos con alguien a su nivel...

O incluso alguién superior.

-Bien- Parandose, saltando de puntitas en el lugar, mirando al chico sonriendo -¡Aqui voy!-

Lanzandose al castaño, la chica lanzo un golpe, chocando con el antebrazo del castaño, creando una potente onda expansiva que resonó en todo el lugar.

Tomando del brazo de la chica, el castaño esquivo un golpe que iba dirigido a su rostro, agachandose, lanzando un golpe, la chica rapidamente habia girado por encima del castaño, pateandolo en el rostro, desenfocandolo.

Dandole un frenesi de golpes rapidos y precisos, la chica se dió cuenta de algo.

Sus golpes no tenian fuerza.

No tanta como deberia de ser.

Parando un momento, la chica centró su fuerza en sus manos, lanzando un golpe al chico, sorpendiendose al ver que este la detenia con su mano.

-Si quieres golpes rapidos y presisos, la fuerza diaminuye- Poniendo su palma en el abdomen de la chica, haciendo preción, lanzandola a unos metros.

La chica se recompuso en el aire, cayendo de pie.

-Y si quieres fuerza- Sorprendiendose nuevamente, la chica miró detras de ella al chico quien tenia el puño cerca de su rostro, golpeandola, dejandola atontada -La velocidad disminuye- Tomando a la chica de los hombros -Debes de tener encuenta eso-

Saltando hacia atras, el chico se puso en su pose de batalla, mirando soriente a la chica.

Esta, despues de haberce recompuesto, repetia la acción del castaño.

Por fin lo entendia.

El concepto de velocidad, fuerza y precisión.

Como no se habia dado cuenta antes?

Sonriendo, ambos se lanzarón al otro.

Dando a inicio un buen sparring.

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