Esa mañana iba Kakashi a desayunar con ellos. Eran las nueve y él había quedado de llegar a las diez y media; el departamento estaba tan sucio que parecía que la fiesta había sido ahí; el pastel que estaba horneando aun no quedaba y ella era la única que estaba despierta.
Tenten bufó molesta y recogió de la sala las botas de Temari.
La noche anterior había sido una pesadilla. Sasuke y ella fueron los primeros en abandonar la fiesta, entre los gritos y reclamos de Sasuke por que según él, ella no le había puesto un alto al chico de la otra banda, y que incluso, le siguió la corriente con sus juegos y coqueteos. La chica, molesta, le había reclamado que ella tampoco había parado a Sakura cuando esta se le encimaba, por lo que Sasuke termino durmiendo en la bañera.
Gaara había llegado lo suficientemente borracho como para ponerse a cantar en su habitación a pleno pulmón. Lo curioso, recordó Tenten, es que en la fiesta de Sakura no se había servido tanto alcohol.
Temió por Lee, que era un borracho agresivo, pero por lo visto, cejotas solo estaba desvelado. Temari por su lado, había llegado no solo borracha, sino que con un chico que al parecer salió en cuanto termino de jugar con su amiga.
Tenten había despertado temprano, empezó a limpiar la casa y preparo el desayuno. Ella quería lucirse con su nuevo jefe, y aunque no era la mejor cocinera, trato de hacer lo mejor que pudo con lo hot cakes y los huevos con tocino.
Para cuando dieron las diez ya estaba todo listo. La casa esta ordenada, la mesa puesta y el desayuno listo. Solo faltaba ella y su grupo, sobre todo el grupo.
Fue a despertarlos a todos, cuando los cinco estaban listos solo faltaba esperar a que Hatake llegara…
Y llego, una hora después de lo indicado.
Hatake era un hombre alto y delgado, el cabello gris, decía que era un hombre mayor, pero su juvenil cara decía lo contrario. Tenía un parche en el ojo izquierdo, y el final (o inicio) de una cicatriz grande y rosada se escapaba de él. Aun así, tenía una sonrisa agradable y cordial.
Iba solo, lo cual, ellos creyeron era algo muy raro. La mayoría de los productores con los que habían tratado la noche anterior, iban con su sequito de guaruras. Siendo el dueño y creador de la compañía, verlo así de sencillo daba un poco de miedo.
—Perdonen el retraso. Veo que han hecho el desayuno para mí.
—Hola Señor Hatake –dijo Sasuke, quien no había dicho ni una sola palabra desde que Tenten lo despertó, llenando la bañera con él adentro. –No se preocupe, espero que este hambriento
—Sí, —respondió él, saludando al resto del grupo –Veo que se han adaptado bien al departamento. Incluso escuche que anoche tuvieron una fiesta
—Nada fuera de lo común, señor Hatake. –Dijo Gaara, sentándose al comedor.
Discutieron lo básico, firmaron unos cuantos acuerdos. Kakashi les dio los números de unas cuantas personas influyentes, sus horarios de trabajo y se fue.
Todo parecía increíble, a partir de ese momento, contaban con chofer, estilistas y chef personales. Y aunque todo parecía de película, había un gran problema. Aun no les pagaban.
Kakashi les dijo que el porcentaje con el que se iban a quedar era el 15% de todas las ganancias. Y eso era una buena cifra de dinero, si uno se ponía a pensar que no solo son las ventas de disco los que dejan dinero, también la publicidad, las ventas por internet, etc. Pero eso no sería hasta que sacaran su primer sencillo y todavía faltaban unos cuantos meses para eso.
Era cierto que no necesitaban nada. La disquera era la que se iba a encargar de que el departamento estuviera siempre a su disposición con el refri y la alacena llena, pero la sensación de no tener ni un centavo en la bolsa, era peor que un golpe en los bajos.
—Bueno, tendremos que sobrevivir unos cuantos meses sin dinero. –Mencionó Gaara cuando Kakashi se fue.
—Así parece –comentó Tenten botándose al sillón.
—Parece que ustedes dos están olvidando algo importante, yo no puedo vivir sin ir de compras –dijo Temari, irritada.
—No te preocupes, Tem. Tengo unos cuantos ahorros que nos van a ayudar por unos cuantos meses –Lee le dio una sonrisa a Temari que empezaba a brincar.
—¡Sí!
—No. –Dijo Sasuke, interrumpiendo el baile feliz de la rubia –Si vamos a utilizar nuestros ahorros, será para cosas necesarias, no para ropa. La disquera nos va a dar todo lo necesario, no gastaremos más que en lo urgente.
—Bueno, —murmuró Temari sacando su celular. –Entonces llamaré a Kankuro para que me mande dinero.
Gaara se puso más pálido de lo normal, y empezó a sentir un punzón en el estómago. Le lanzo una mirada de súplica a Tenten, que la atrapo rápidamente.
—No puedes hacer eso Tem, vinimos para independizarnos. No puedes llamar a tu hermano a la primera para que te rescate, además, Sasuke tiene razón, la disquera se encargara de todo.
—Ni hablar amiga, no voy a dejar de gastar si tengo la oportunidad.
Y sin más empezó a marcar su celular, pero Gaara en un arrebato, se puso de pie y se lo quitó de las manos.
—¿Qué te pasa Gaara?
—No puedes llamar a Kankuro porque él nos corrió de la casa. No quiere que volvamos más.
—Que mentira dices Gaara. Kankuro es nuestro hermano
—¡Kankuro es un idiota! Llamale si no me crees, entonces, y compruébalo por ti misma
Gaara le dio el celular. Temari dudo por un momento. Pero después se decidió y marcó. Lee, Sasuke y Tenten observaban en silencio la escena.
Temari trato de llamar cuatro veces, pero Kankuro no contestaba. A la quinta, él contesto.
—Kank…
—Temari, ¿Qué quieres?
—¿Qué no te puedo llamar? Eres mi hermano.
—¿Gaara no te lo dijo, verdad? Temari, no fastidies. En cuanto cumplan 21 les enviare la parte de la herencia que les toca, pero mientras para mi están muertos.
El sonido al otro lado de la línea indicaba que él, su hermano mayor, había colgado.
¿En qué momento había pasado eso? ¿En qué momento Kankuro se había convertido en el peor imbécil del mundo?
Dejó caer su celular, y no escuchó el momento en el que este cayó al piso. Escuchó levemente a su amiga decir su nombre, pero para ese momento ella ya estaba en la puerta del departamento. Corrió por el pasillo hasta el ascensor, y lo llamó.
Cuando este se abrió, ella se empujó adentro apenas notando que había alguien más ahí
—¡Oye! ¡Qué te pasa! –Gritó la voz de un hombre a sus espaldas cuando la puerta se cerró. Pero ella apenas era consiente.
No sabía a donde ir, solo sabía que no quería estar ahí. Presionó todos los botones del ascensor, pero el ascensor no se movió. Volvió a presionar todos los botones. Esta vez, el ascensor se movió hacia abajo. Y se detuvo antes de llegar al piso 10.
—¿Qué pasa? –Pregunto Temari a nadie en específico.
—Bien hecho. Has descompuesto el ascensor. –Dijo irritado el hombre. Temari volteo y se encontró con el baterista y líder de Heart Note.
