Antes que nada debo aclarar que los personajes de la historia no me pertenecen a mi si no a J.K. Rowling solo hay dos personajes inventados por mi que son Catherine y Arctorus (hijo). Tampoco me pertenecen las partes en negrita que son fragmentos de la historia de Harry Potter y la piedra Filosofal.

Cap-7 El Callejón Diagón

La luz que había aparecido repentinamente en la estancia se apagó, James, que estaba esperando que alguien del pasado apareciera (sobre todo si ese alguien era su hijo) se llevó una desilusión al ver únicamente en el suelo, un pergamino ligeramente chamuscado.

Dumbledore que era el que estaba mas cerca del pergamino lo recogió y lo leyó durante unos instantes.

-¿Qué pone Albus?—preguntó Minerva curiosa

-parece que hay un cambio en los lectores, al parecer quien, quiera que a organizado esto a decidido enviar de vuelta a la señorita Granger al presente y que traigamos aquí a sus padres de este tiempo—el director le pasó la carta a Hermione que la leyó detenidamente y suspiró tiernamente mientras sonreía.

-creo que el que a organizado todo esto tiene razón, será mejor que vuelva a mi tiempo.

-a pasado algo?—preguntó Lily preocupada por la chica.

-mi marido y mi mejor amigo están poniendo todo el ministerio patas arriba para encontrarnos a mi y a Teddy, el que envió esto me pide que regrese, que los calme y que volveremos mas adelante

-¿yo también tengo que irme?—preguntó Teddy pareciendo triste.

-no es necesario—dijo Hermione mirando con una sonrisa tierna al chico—puedes quedarte aquí y pronto vendrá alguien del futuro para hacerte compañía y ninguno de los dos puede decir…

- nada del futuro o de las cosas que aparecerán en los libros antes de tiempo—cortó el niño con una gran sonrisa, se podía quedar con sus padres.

-bien, si te quedó claro creo que será mejor que me valla antes de que mi marido empiece una guerra contra todos los Slytherins de la historia.

-tu marido parece un poco…-empezó Molly

-exagerado?, paranoico? Cuando veáis por todo lo que tuvimos que pasar los de mi generación en la guerra lo entenderéis—dijo Hermione con una sonrisa cariñosa en la cara atravesando el espejo de Oesed.

-bien ahora que no está, ¡Lupin empieza a dar información!—ordenó James señalando amenazadoramente al pequeño pero con los ojos llenos de diversión

Teddy miró a James con una ceja arqueada.

-de eso nada Potter—dijo el niño sacándole la lengua al mayor al mismo tiempo que sacaba algo del bolsillo que hizo que toda la sala se llenara de una gran cantidad de niebla.

-que es esto

-no veo nada

-que a pasado

-Hagrid me has pisado

Se formó el caos en cuestión de minutos, Teddy que se había puesto las gafas especiales para poder ver en esa niebla creada por los gemelos Weasley, miraba a todos los adultos darse unos con otros, el que peor parecía pasarlo era Hagrid que no podía pararse quieto y los pisaba a todos, entre la niebla vio algo que le hizo sonreír.

Dora asustada por le repentina niebla se había agarrado a la primer persona que había pillado pensando que sería su padre pero que resultó ser Remus, que todavía estaba parpadeando por lo que había hecho su hijo.

Remus notó como alguien se le agarraba a la pierna.

-que a hecho tu hijo Remus?—preguntó la niña curiosa al darse cuanta de a quien se había agarrado—creo que después de esto el idiota amigo de mi primo y mi primo no dirán mas contra él.

El joven se inclinó y la recogió en brazos con una sonrisa en los labios.

-creo que tienes razón, vamos a ver si conseguimos salir de esta niebla—dijo el hombre hiendo a ciegas en busca de algún lugar sin niebla

Mientras…

James se había agarrado a su esposa justo en el momento en que había visto a ese pequeño diablillo sacar algo del bolsillo.

-desde luego se parece mucho a su padre—dijo Lily divertida abrazando a su marido—Alastor puedes quitar la niebla.

-desde luego que puedo, pero todavía estoy asimilando que un niño de 11 años recién cumplidos nos halla dejado a todos ciegos a varios Aurores, entre ellos a mi mismo, y al mismísimo Albus Dumbledore

La risa de Dumbledore se oyó entre la niebla que empezaba a tomar un alarmante tono rosado.

-este pequeño truco me parece de los mas ingenioso por parte del pequeño, tiene un sentido del humor increíble—dijo el mago alagando al pequeño.

-si un humor precioso, pero quítanos esto que cuando coja a ese niño…esta niebla rosa no me gusta nada—dijo Sirius que había conseguido cazar a su novia y la tenía contra si mientras miraba desconfiado la niebla que había pasado a ser de un rosa fuxia.

Dumbledore todavía con una sonrisa en la cara dio un ligero toque de varita y al niebla desapareció, sin embargo con la niebla disipada, apareció un nuevo caos.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA—gritaron, los hombres, mientras que las mujeres se desternillaban de risa perdiendo toda compostura, incluso Mcgonagall se agarraba el estómago de la risa.

Esa divertida niebla rosa, creación de Sortilegios Weasley, había teñido la ropa de todos en un rosa chicle (N/A. para que os hagáis una idea, imaginaros a Sirius, James, Ted, Snape, Regulus, Dumbledore, Hagrid, Remus, Arthur, Guideon, Fabian, Frank y Moody con ropa rusa fuxia)

Las mujeres aunque tenían el mismo tono de ropa era mas divertido verlos a ellos.

-donde está ese monstruo de niño—gritó Sirius mirando por todos los lados, cuando pudieron vislúmbralo sentado tranquilamente en el sofá con la ropa perfectamente normal.

Los Prewett, James y Sirius se abalanzaron sobre el pequeño pero este las apuntó con una pistola de agua. Los cuatro se detuvieron sin saber que era aquellos pero viniendo de ese niño ya se esperaban cualquier cosa.

-un paso mas y lo lamentaréis.

Los cuatro retrocedieron intimidados.

-los cuatro Aurores con las mejores notas acobardados por un niño—dijo Remus divertido mirando a su hijo todavía con Dora abrazada a él.

-Lupin, creo que puedes soltar a mi hija—dijo Ted mirando con el ceño fruncido al licántropo.

Remus se sonrojó ligeramente y la dejó en el suelo.

-jooooo papa por que tienes que amargarlo todo—se quejó la niña haciendo un puchero a su padre, Ted miró desconfiadamente a Remus que se sonrojó ante la mirada de todos y se alejó rápidamente de la niña casi poniéndose tras la protección de James, pues el mismo Sirius miraba un poco sospechosamente a Remus.

Lily se rió disimuladamente, como de las mujeres de la habitación a quienes les parecía muy divertida la vergüenza de Remus y la sonrisa completamente confiada de la niña

-Dora!—protestó Ted mirando a su hija como si estuviera loca.

-que? es guapo—dijo la niña encogiéndose de hombros

Ted fulminó con la mirada al licántropo que se ponía colorado ante las palabras de la niña y la risa de todos los presentes.

-a Dora le gusta Remus, a Dora le gusta Remus—canturreó Sirius pare hacer de rabiar a la pequeña, que furiosa le sacó la lengua al mismo tiempo que cambiaba el color de su pelo a un granate.

-deja de meterte con Dora, ¡Sirius!—protestó Andrómeda—eres como un niño pequeño.

Antes de que Sirius contestara Dumbledore le interrumpió.

-señores por favor, creo que ya es muy tarde y sería preferible dormir para estar preparados mañana, yo iré a primera hora a buscar a los señores Granger y les contare todo lo que hemos leído hasta ahora, para cuando vuelva quiero que todos esté listo para leer sin ningún tipo de incidente ¿os quedó claro?—dijo Dumbledore retomando el tono que utilizaba como cuando era el director de todos esos jóvenes.

-si director—respondieron todos automáticamente como si todavía estuvieran en clase.

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Mientras al otro lado del espejo.

Hermione se despertó en el salón de su casa, una mezcla entre lo mágico y lo muggle. Sin embargo el extremo silencio de la casa, le decía claramente que no había nadie.

Extrañada fue a la habitación donde dormían sus hijos, no estaban allí. Probablemente Ron los hubiera llevado a la Madriguera para que los cuidara su madre mientras él la buscaba a ella.

Suspiró pesadamente tendría que ir al ministerio probablemente Ron estaba allí con Harry planeando alguna locura con la que encontrarla. Salió de la casa a toda prisa y se apareció en el límite de la casa.

Hermione se apareció en un pequeño callejón en el centro de Londres justo al lado de las cabinas telefónicas que eran la puerta para el ministerio.

Rápidamente metió la clave y le dieron la autorización.

Supo que su desaparición era un tema muy grave cuando nada mas poner un pie los ojos de todos los que se encontraban en el ministerio se clavaron en ella.

-Hermione!—gritó una voz conocida, era Percy.

Su cuñado se acercó a ella rápidamente y la abrazó efusivamente para después separarse y zarandearla.

-donde has estado? Te haces una idea de los preocupado que estábamos todos? Harry está a punto de sufrir una crisis ansiosa por que Teddy también a desaparecido y Ron está a punto de sufrir un infarto cada vez que le dicen que no tienen noticias tuya, o pronto le dará un derrame cerebral si vuelve a oír que uno de tu hijo dice mama.

-Percy por favor deja de zarandearme y te lo explicó.

El hombre dejó de moverla al instante, no parecía haberse dado cuanta de lo que estaba haciendo, Hermione se separó de Percy y corrió hacia donde estaba el departamento de Aurores, gritándole a su cuñado que había hecho un viaja un tanto inesperado y que se lo explicaría todo mas tarde.

Entró en el departamento de Aurores cuando un Harry con profundas ojeras y lo ojos enrojecidos salía de allí.

-Hermione—gritó mientras la alzaba en brazos cuando la vio—donde demonios te habías metido? Te haces una idea de lo preocupados que estábamos? Tu y Teddy habían desaparecido.

-no te preocupes ambos estamos bien

Harry abrió los ojos de la impresión.

-Teddy está contigo

-no se quedó en ese sitio

-¿Qué sitio?—preguntó ansioso Harry

-por favor Harry acompáñame y te lo explicaré todo pero antes tengo que hablar con Ron

-cierto está a punto de sufrir un infarto de la preocupación, os encuentro en su despacho dentro de 30 minutos, tengo que cancelar la partida de búsqueda a Rumania y a San Petersburgo.

Hermione alzó un ceja.

-había rumores de que había mortífagos por allí—dijo Harry encogiéndose de hombros.

-si, y la ultima vez había rumores de que había mortífagos en 12 sitios distintos mas ¿ya los habéis registrado todos?

Harry frunció el ceño

-que graciosa, pues para que lo sepas estos dos destinos eran la séptima y la octava partida de búsqueda que hacemos.

Hermione bufó.

-sois unos exagerados, voy a hablar con Ron.

Sin hacer caso a las miradas intrigadas de los aurores que había en el departamento. Entró en la oficina de su marido rápidamente.

Allí estaba, su amado pelirrojo. Desde que habían dejado Hogwarts, Ron había dejado de ser el joven desgarbado, con el entrenamiento de Auror había cogido musculatura y su espalda estaba bien formada, a pesar de que en esos momentos tenía mas trabajo en la oficina que en misiones seguía haciendo ejercicio en casa lo que le daba una buena figura. Sin embargo aunque creía que su marido era el hombre mas guapo del mundo, en ese momento parecía enfermo, su piel tenía un tono ceniciento y grisáceo, su pelo estaba todavía mas desordenado de lo que nunca se lo había visto a Harry que tenía el pelo mas rebelde que había visto nunca. Tenía profundos ojeras y los ojos rojo de llorar y en apenas esos pocos días que había desaparecido podía jurar que había perdido peso.

-sucede algo?—preguntó Ron sin levantar la vista de unos papeles que no hacía mas que releer para después mirar un mapa—no tengo tiempo para tonterías di lo que tengas que decir de una jodida vez

Hermione hizo una mueca no le gustaba que Ron dijera tacos.

-esas son formas de recibirme? Y Ron te he dicho muchas veces que no digas palabrotas —dijo Hermione en un tono regañón al mas pudo estilo "soy una sabelotodo"

Ron se quedó completamente congelado y levantó de golpe la cabeza para mirarla como si no pudiera creérselo, Hermione creyó oír como le crujían todas las vertebras con ese brusco movimiento.

-Hermione…-dijo con voz trémula para después abalanzarse sobre su esposa.

Hermione tuvo que resistir las ganas de decir que aflojara un poco el abrazo o se ahogaría, sabía que lo había pasado mal y lo había asustado con su desaparición.

Ron enterró su rostro en el cuello de su esposa y aspiró con fuerza, se separó lo justo para besarla apasionadamente.

Sin embargo, no todo fue un camino de rosas en el reencuentro…

-Hermione Weasley! DONDE COJONES TE HABÍAS METIDO!—gritó su marido cuando se separaron después del beso.

Hermione suspiró.

-no tuve tiempo de avisarte, si hubiera sabido que iba a hacer este viaje te lo habría dicho…

-que viaje?—preguntó

Hermione suspiró y procedió a contarle todo…

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Lily Potter se levantó a la mañana siguiente muy cansada, aquel libro la estaba poniendo muy emocional y no le gustaba aquello, quería ser fuerte en un momento en el que sabía que no podía dudar, necesitaba ser fuerte.

Sintió como James se abrazaba ella por la espalda y enterraba el rostro en su pelo, una costumbre que había cogido siento novios y que a Lily le hacía mucha gracia.

-de que te ríes pelirroja—dijo James en un tono somnoliento apretando mas los brazos que rodeaban la cintura de su esposa.

-es en estos momentos del día cuando soy mas feliz—dijo Lily pegando todo lo que podía su espalda al pecho de su marido—cuando estamos así es como si no existiera una guerra, me siento en paz, porque tu estás conmigo y Harry está a unos pocos metros de distancia.

James la abrazó.

-ya te lo he dicho antes Lily, vamos a cambiar el futuro, y convertiremos a nuestro hijo en un pequeño Potter malcriado y egocéntrico

-de eso nada con un James Potter el mundo ya tubo bastante

James fingió estar molesto pero antes de que pudieran decir nada mas Sirius entró en la habitación con el ceño fruncido.

-Cornamenta necesito ayuda urgente

James frunció el ceño

-¿porque?

-porque no se que se supone que comen los niños y en estos momento tengo a 8 niños muertos de hambre que están empezando a hacer mucho escándalo y no quiero que despierten a todo el mundo

-¿Por qué?—preguntó confuso James—si se despiertan sus madres te dejarán en paz.

-pero si se despiertan no podré demostrarle a Cathy que puedo ser un buen padre que cuida bien a su hijo y sus amigos—contestó Sirius como si aquello fuera obvio.

Lily soltó una pequeña risita pero salió a ayudar a Sirius, James cogió a su hijo y acompañó a su esposa y a su mejor amigo a lo que parecía ser la cocina, allí estaban todos los niños a excepción de los bebes, es decir Ron, Neville y la diminuta Ginny.

-bien ¿Qué queréis para desayunar?—preguntó Lily a los pequeños.

-cualquier cosa nos vale—aseguró Bill, los demás pequeños asintieron.

-pero si no habéis parado de decirme cosas que queréis comer específicamente y como tengo que servirlo—se quejó Sirius.

-pero eso era para molestarte primito—dijo Dora con una sonrisa encantadora

Sirius gruñó algo de "malditos mocosos" mientras James se reía de su amigo y Lily simulaba una tos para que no la vieran reírse.

-veo que ya hay gente despierta—dijo Dumbledore entrando en la cocina, en el momento en el que lo vieron todos los niños tomaron una actitud solemne pero relajada. Como unos alumnos en una clase con un profesor que respetan—bien, me gustaría informarles que hoy tengo que salir, debo ir a recoger a los señores Granger quienes se nos unirán en la lectura.

-pero ellos no son muggles?-preguntó Sirius

-así es, pero quienes hayan organizado esto quieren que los señores Granger también participen en la lectura y debemos seguir las instrucciones si no queremos que nos quiten los libros

James y Lily asintieron.

-pero si son muggles como harán para ver el castillo se supone que ellos no pueden verlo.

-les haré un hechizo especial para que puedan ver Hogwarts, hasta que regrese con nuestro nuevos invitados creo que pueden salir de la habitación y estirar un poco las piernas.

-y prepararnos para lo que se avecina—dijo Cat entrando en ese momento en la cocina—tengo la sensación que los libros se van a poner cada vez peor.

-no digas eso Cat—dijo Lily apesadumbrada

-lo siento—contestó la exSlytherin avergonzada.

-estoy seguro de que al final todo saldrá bien—dijo Sirius abrazando Cathy que sonrió de lado y aspiró con fuerza el aroma del hombre que amaba.

-estoy seguro de que si—dijo James tratando de animar a su esposa.

-todo acaba bien no os preocupéis—intervino Teddy, antes de que James o Sirius pudieran abrir la boca el niño continuó—y es lo único que os voy a decir

Los dos hombres bufaron de descontento.

Dumbledore abandonó la sala de los Menesteres después de haber aceptado un trozo de pastel de melaza que había sobrado de los días anteriores

Poco a poco todos los adultos fueron despertando hasta que en la mesa estaban todos hablando y riendo, los únicos que parecían fuera de lugar pero que se hacía compañía mutua eran Snape y Regulus que estaban en una esquina de la mesa.

Sirius, James y Remus contaban diversas anécdotas de sus travesuras en Hogwarts a Charlie, Bill, Dora y Teddy de vez en cuando los gemelos Prewett intervenían para añadir alguna broma de las suyas durante su estancia en Hogwarts, los mas interesados en las bromas por otro lado parecían ser Fred y George Weasley aunque James no estaba seguro si con 3 años los niños comprendían las conversaciones de los adultos pero aquellos pequeños gemelos le parecían unos buenos liantes.

-todavía no ha venido nadie de mi tiempo?—preguntó Teddy-se suponía que vendría alguien para acompañarme.

-seguro que aparece pronto—dijo Lily para tranquilizar al niño.

-espero que sea tu madre ya quiero saber quien es—dijo Sirius

-no creo que traigan a mi madre—contestó el niño mirando a la mesa, con aspecto triste aunque rápidamente lo encubrió entablando conversación con Dora muy alegremente sin embargo aquella mirada no le había gustado nada a Remus, James y Sirius.

-mami—dijeron Fred y George al mismo tiempo entrando en la cocina (habían estado en el salón hace un rato)

-que pasa Freddie Georgie –dijo Molly mirando cariñosamente a los gemelos mientras amamantaba a Ginny y veía como Arthur daba de comer a Ron.

-hay una luz en el salón—dijeron los dos niños a la vez

Todos los adultos de levantaron corriendo al salón esperando encontrar a alguien del futuro…pero, no había nadie.

Todos miraron a los pequeños gemelos que se reían a carcajadas y echan a correr antes de que los padres pudieran atraparlos. James, Sirius, Remus, Fabian y Guideon se rieron de la situación, sin duda aquello niños sabían dar problemas.

-profesora Mcgonagall, creo que tendrá un serio problema con esos dos—comentó James

-cierto creo que esos van a ser nuestros descendientes, es una pena que perdiéramos el mapa del merodeador, podríamos legárselo a ellos—comentó Sirius.

-¿mapa del merodeador?—preguntó Mcgonagall mirándolo amenazadoramente.

-oh… el mapa es genial, yo ya me aprendí todos los pasadizos de Hogwart y todavía no he llagado—dijo Teddy con una gran sonrisa—tío Harry dijo que le hizo algunos retoques bastante interesantes.

Los ojos de todos se dirigieron al pequeño.

-Harry tiene el mapa, ¿pero como? Lo perdimos en nuestro último año—dijo Remus mirando a su hijo.

-digamos que tío Harry tiene un don bastante curioso para que las cosas le encuentren, le dieron el mapa en su tercer año—dijo Teddy—por lo que todo ello saldrá en los libros.

-y que clase de retoques le ha hecho?—preguntó James curioso.

-ahora el mapa le puede decir que es lo que está haciendo cada personas—dijo Teddy pensativo—lo puso cuando nació su hija—dijo como si nada—aunque no se para que.

James sonrió divertido, podía hacerse una idea si Harry era igual que él, la sola idea de tener una hija y que esta fuera a Hogwarts le aterrorizaba había demasiados adolescentes calenturientos por ahí. Sirius soltó una pequeña risita.

-tío Harry me dijo que me dejará el mapa cuando valla a Hogwarts y que podré hacer muchas bromas con él si quiero.

-Harry no debería fomentar eso—protestó Lily mirando mal a su pequeño bebe que en ese momento estaba en sus brazos y la miraba sin entender por que le regañaba, todavía no había roto nada…

Teddy se encogió de hombros y se rió.

-a tío Harry le gustan mucho las bromas, tía Hermione dice que es porque se rió muy poco cuando era pequeño

Lily se mordió la lengua, ella no podía evitar estar de acuerdo con Hermione, su hijo no había podido ser precisamente feliz con hermana, y probablemente le hacía feliz ver a Teddy haciendo bromas.

-sigo queriendo saber que es ese mapa del merodeador—intervino Mcgonagall.

-Teddy dice que en el tercer libro aparecerá, será mejor esperar hasta entonces—dijo Remus con una pequeña sonrisa. Revolviéndole el pelo a su hijo de forma cariñosa, Teddy sonrió a su padre con una sonrisa brillante llena de adoración.

Cuando nadie se fijó en el padre y en el hijo Teddy sonrió perversamente y le hizo un gesto a su padre para que se agachara a su estatura, Remus lo hizo de inmediato.

-aunque hallas retrasado la bronca de la abuela Mcgonagall todavía no te vas a librar—dijo Teddy con una sonrisa de no haber roto un plato en su vida

Remus estalló en carcajadas ante lo dicho por su hijo.

Las miradas de todos se clavaron en él, James y Sirius se les veía felices de ver sonreír así a su amigo.

-bueno hasta que no vuelva Albus no podemos seguir leyendo así que…¿Qué hacemos?—preguntó Frank.

-se supone que no deberíamos salir de esta habitación—comentó Cat.

-ahora no hay alumnos nadie nos verá—dijo Sirius poniendo carita de perro mojado.

-tengo una idea—dijo Teddy dando un salto sobre si mismo con una sonrisa divertida.

-dinos pequeño demonio—dijeron Guideón y Fabian a la vez mirando al niño con idénticas sonrisas.

-ahora que no hay nadie en Hogewarts podemos utilizar el campo de Quidditch.

James, Sirius, Fabian, Guideon y Ted dieron un salto entusiasmados.

A base de suplicas y caritas de pena consiguieron salir a jugar, Teddy compartió una escoba de adultos con su padre, para sorpresa de Remus su hijo no protestó, se esperaba que el niño quisiera montar una solo.

Ted por otro lado se montó con su hija en la misma escoba, ella si protestó un poco pero teniendo en cuenta lo patosa que era sobre la tierra su padre no quería arriesgarse en el cielo, James convenció a Lily para que le dejara montar al pequeño Harry, que se reía a carcajadas en cuanto vio la escoba y no hacía mas que querer ir con su padre, ante la obvia insistencia del niño Lily cedió, los mismo sucedió con Sirius, Cat y Arcturus.

Fabian y Guideon subieron a las escobas a los gemelos, mientras que Arthur llevaba en su escoba a Ronnie, cuando Frank se apuntó a jugar se encargó de compartir escoba con Charlie que se había animado en el ultimo momento a participar. De los niños, solo Bill iba solo con una escoba bastante lenta y por lo tanto lo bastante segura a los ojos de Molly.

Percy, y Neville demostraron claramente que preferían que sus pies se mantuvieran en la tierra.

El partido no fue realmente un partido con todas las letras, a decir verdad fue mas bien un pilla-pilla y lanzarse la Quaffle (N/A. no se si se escribía a así pero no me apetecía mirar).

Por su puesto las Bludggers se mantuvieron bien cerradas por insistencia de las madres.

Cuando terminó el partido todos discutían sobre cual de los dos grupos había ganados, aunque ni si quiera estaba claro quien pertenecía a que equipo.

Mientras tanto en las gradas las mujeres conversaban animadamente, junto con Hagrid.

Cuando guardaban la Quaffle, Harry se acercó gateando curioso a ver las otras bolas y sonrió al ver la pequeña Snitch

-nich—gritó Harry con una gran sonrisa.

James sonrió ampliamente.

-si Harry esa es nich—dijo James

-¿nich?—preguntó Teddy curioso

-en casa tiene un peluche de una Snitch pero como no sabe decir el nombre la llama nich asique…

Todos volvieron a la sala de los menesteres hacia la hora de comer hablando a gritos, en la sala de los menesteres, los esperaban, Snape y Regulus que hablaban entre ellos, Alastor Moody no hacía mas que mirar hacía esos dos, y Mcgonagall y Dumbledore hablaban tranquilamente con una pareja que nadie había visto nunca, eran muggles por su forma de vestir, y de mirar a cada pequeño detalle de la habitación, estaba claro que estaban bastante sorprendidos. Llevaban un bebe en brazos, por la ropa era una niña ya que llevaba un vestidito rosa y blanco, a los pies de la pareja había una bolsa de viaje

El grupo recién llegado se acercaron a la pareja y a los profesores.

-me alegro de que halláis llegado—dice Dumbledore—estos son el señor y la Señora Granger

Todos los miembros del grupo se miraron entre ellos, asique aquellos eran los padres de Hermione.

-y esta pequeña es su hija Hermione Granger—dijo Dumbledore señalando a la pequeña que los miraba a todos con aquellos ojos castaños llenos de curiosidad.

-asique esa es la pequeña será la sangre nueva de Hogwarts—comenta Ted sonriendo a los padres de la pequeña que lo miran sin entender y tal vez un poco asustados por lo de la "sangre"

-lo que mi marido quiere decir es que su hija no tiene aquí parientes—dijo Andrómeda—la mayoría de los alumnos que vienen aquí son magos de nacimiento a excepción de algunos como su hija y mi marido

Los señores Granger miraron a Ted

-usted es de padres sin magia

-muggles—intervino Lily—así es como os llamamos, yo también soy hija de muggles—dijo Lily acercándose a la pareja y estrechándoles la mano cálidamente—mi nombre es Lily Potter, este es mi marido James Potter—dijo señalando a James que se acercó a estrechar la mano de la pareja con Harry en brazos el niño sonrió contento a la niña que le devolvió la sonrisa y lo saludó efusivamente desde los brazos de su madre—y este pequeño es nuestro hijo Harry James Potter—dijo Lily mirando orgullosa a su pequeño

La señora Granger sonrió afablemente a Lily mas confiada.

-mi nombre es Jane Granger y este es mi marido William, pero le gusta que le digan Will, un placer señora Potter.

-por favor llámame Lily

-y tu a mi Jane—dice la mujer—este es el pequeño Harry del que habla la historia

Lily asiente aunque está claro que no le hace mucha gracia.

-bueno pelirroja no acapares a los recién llegados, los demás también queremos presentarnos—intervino Sirius pasando hacía delante.

Lily puso los ojos en blanco.

-este es Sirius Black, el mejor amigo de mi marido

-y tu cuñado pelirroja que no se te olvide—comentó Sirius—bienvenidos a Hogwarts—termina Sirius con una sonrisa bromista—donde los sueños se hacen realidad mientras Dumbledore esté de director

Todos rieron ante lo dicho por Sirius.

-esta es mi…novia a falta de una palabra mejor, Catherine White

William Granger alza un ceja.

-Black y White?—pregunta entre divertido y escéptico.

Cat sonríe.

-si, de ahí que no nos llevemos bien

Sirius hizo un mueca.

-pues para no llevarnos bien hemos hecho un hijo perfecto—comenta mientras le arrebata Arcturus a su madre la cual se sonroja violentamente y le golpea fuerte en el hombro

Algunos sueltan risitas.

-mi nombre es Remus Lupin, y este es mi hijo Teddy Lupin—dijo el licántropo adelantándose y apretando el hombro de su hijo orgulloso.

-el es el niño del futuro del que os e hablado—dijo Dumbledore

-hola señores Granger, están muy cambiados—comenta el pequeño

-nos conoces?—pregunta curiosa Jane.

-si, son los padres de la tía Hermione—dice el niño dulcemente.

-tía Hermione?—pregunta Will.

-no es que sea mi tía biológica pero como si lo fuera

Los señores Granger asienten.

-hola yo soy Andrómeda Tonks, el graciosillo de aquí es mi marido Ted y esta es nuestra hija Nymphadora.

La pequeña hace una mueca cuando su madre dice su nombre.

-pero se los suplico llámenme Dora está claro que mis padres me odiaban cuando me pusieron ese nombre y por eso no tengo hermanos—dice la pequeña al mismo tiempo que evita la colleja que su madre iba a darle, lo curioso fue como Teddy que estaba cerca de Dora reaccionó de la misma manera, ambos niños se agacharon al mismo tiempo evitando la colleja, estaba claro que era un acto reflejo en ambos casos.

Todos miraron a Teddy sin entender nada pero el pequeño no parecía ser consciente de lo que había hecho.

Algunos decidieron encogerse de hombros pero otros se quedaron con el dato guardado en la memoria.

Al final decidieron seguir con las presentaciones.

-hola mi nombre es Molly Weasley, encantado de conocerles, este es mi marido Arthur, y mis hijos William aunque todos le llamamos Bill, Charlie, Percy, los gemelos Fred y George, Ron y Ginevra—dice la mujer señalando uno a uno a todos sus hijos

-guau, 7 hijos—dice Will con los ojos desorbitados mirando a todos los pequeños—ves Jane se puede tener 7 hijo perfectamente ¿Por qué nosotros no podemos tener como mínimo 6?—dice el hombre poniéndole carita de pena a su esposa.

Jane frunce el ceño y mira amenazadoramente a su marido.

-no pienso parir a 6 niños, con Hermione ya tuve bastante y da gracias si tengo un segundo

Will puso cara entristecida.

-te entiendo compañero—dijo James, dándole palmaditas comprensivas a Will en la espalda—yo también quería 7 hijos para poder formar un equipo de Quidditch pero mi esposa no me deja.

-James no empieces—le amenaza Lily con una mirada furibunda

-que es el Quidditch?—pregunta Will totalmente perdido.

-es el deporte mas importante de los magos—dice Sirius rápidamente uniéndose a la conversación, en cuestión de minutos

En cuestión de milésimas de segundo los hombre se habían lanzado a explicarle al señor Granger todas las reglas del Quidditch

Jane miraba desconcertada aquel panorama.

-para que puedas hacerte una idea, el Quidditch es como el futbol para los muggles

Jane hace un gesto de entendimiento pero también de descontento.

-hombres—dicen todas a la vez

Después de aquello se presentan, Hagrid, Snape, Regulus y Moody, los tres últimos con menos entusiasmo que el primero.

-creo que es la hora de comer—dice Molly preparando la mesa.

Rápidamente la cocina es ocupada y se convierte en un hervidero de movimiento y platos, entre el revuelto los niños mas mayores intentaban pasar desapercibidos mientras robaban comida de los platos como diversión, aquellos que se acercaran a los platos de Molly sin que esta se diera cuenta ganaba. Todos estaba de acuerdo en que Molly al ser la que mas hijo tenía, tenía mas práctica en pillar robos de comida por lo que quien consiguiera quitarle una mísera migaja de pan sería el vencedor indiscutible.

Luego las segundas mas difíciles eran Lily y Andrómeda, y finalmente Alice y Cat, aunque Teddy tenía las sospecha de que esas dos se daban cuenta de todo pero se hacían las tontas.

Mientras en el salón los padres echaban un ojo a los pequeños mientras hablaban de Quidditch y posteriormente de Futbol asi como de diferentes aparatos muggles que William les estaba describiendo sobretodo para Hagrid, Fabian, Guideon, Arthur y Sirius que parecían ser los mas intrigados, Remus y James tenían algo mas de experiencia pero también preguntaban algunas cosas.

Will echó por milésima vez un vistazo a su hija, no podía negar que estuviera preocupado, desde que Hermione tenía unos meses habían estado sucediendo cosas extrañas, a su alrededor, unas cortinas que se movía, el sonajero flotando por la habitación y cosas que le habían hecho pensar que había fantasmas o algo así en su casa, por lo que a los pocos meses de nacida su hija se mudaron a otra casa, pero todo siguió igual hasta que se dio cuenta que todo sucedía alrededor de su hija y supo que era ella la que hacía esas cosas. No tenía ni idea de cómo pero lo sabía. Cuando cumplió un año, la llevaron por primera vez a la guardería, una para bebés, por que Jane quería volver a trabajar cuanto antes.

Durante los siguientes meses todo parecía normal, hasta que llamaron de la guardería diciendo que pasaban cosas raras con su hija y que no querían tenerla mas allí, además de que los otros bebes parecían tenerle miedo. Después de aquello Jane decidió dejar el trabajo por lo menos hasta que Hermione fuera mas grande y pudiera entender que no podía hacer aquellas cosas

Pero no solo fue en la guardería también cuando la llevaban al parque los demás niños parecían rehuirla y aquello había empezado a preocuparles ¿Qué tenía su hija que no tuvieran el resto de los niños?

Pero mirándola en ese momento no notaba grandes diferencias, su pequeña parecía muy entretenida con los otros tres niños a pesar de ser la única chica, de hecho su hija parecía encantada con sus nuevos compañeros de juegos que también hacían cosas raras a su alrededor, de hecho en ese momento el moreno de ojos verdes había tirado el bolso de una mujer al suelo y entre los cuatro cogían una bolsa con galletas que había dentro del bolso.

James también se dio cuenta de lo que estaba mirando.

-menos mal que no es el bolso de Lily—comentó mas para si mismo que para los demás.

-a comer!—llamó Lily desde la cocina, James saltó en el sitio asustado de que su esposa le hubiera oído

Will le golpeó en el hombro con camaradería.

-te entiendo perfectamente—dijo el hombre sonriendo de lado, James soltó una risilla y siguieron a los demás a la cocina, donde decir que había un banquete era quedarse corto, estaba claro que las mujeres se habían esforzado aquello superaba las mesas del gran comedor.

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Todo habían terminado de comer y decidieron que era mejor empezar a leer otra vez.

Dumbledore les había explicado a los Granger toda la situación del mundo mágico y sobre todo les contó todo lo que llevaban leído, y parecían tan ansiosos por empezar a leer como los demás.

Todos se sentaron tranquilamente en sus respectivos sitios esperando que la lectura continuara.

-el nuevo capítulo se llama "El Callejón Diagon"—dijo Dumbledore

-creo que este capitulo me va a gustar—dijo Lily mirando con una mirada soñadora a ningún lado en particular—para los hijos de muggles el callejón Diagon es un lugar muy especial, tanto como lo puede ser Hogsmeade o Hogwarts

-tienes razón—dijo Ted también pareciendo melancólico—recuerdo cuando fui por primera vez con mis padres, habría dado lo que fuera por quedarme allí

Harry se despertó temprano aquella mañana. Aunque sabía que ya era de día, mantenía los ojos muy cerrados. «Ha sido un sueño —se dijo con firmeza—. Soñé que un gigante llamado Hagrid vino a decirme que voy a ir a un colegio de magos. Cuando abra los ojos estaré en casa, en mi alacena.»

-mi pobre niño, no se cree que fuera verdad—dijo Lily entristecida.

-ponte un poco en su lugar, dicho como lo ha dicho el libro, la perspectiva parece un poco increíble—dijo Teddy.

-algo de razón tienes—dijo Lily a regañadientes.

-la verdad es que mi ahijado es bastante pesimista, en vez de plantearse, aunque sea por uso segundos que realmente algo así pasó, directamente piensa que es un sueño—dijo Sirius.

-se parece al día en que Lily le dijo a James que si quería salir con él ¿te acuerdas Canuto?—la preguntó Remus a Sirius con una sonrisa, ambos ignorando las malas miradas de James

-claro que me acuerdo mi querido Lunático, era el primer partido de la temporada, Gryffindor contra Slytherin, y el golpeador de Slytherin, lo tiró de su escoba a unos treinta metros del suelo, Lily, bajó corriendo las gradas hasta donde el muy idiota se había caído y le dijo que le quería justo antes de desmallarse por el golpe, consecuencia de ello, cuando James se despertó en la enfermería a la semana dijo que había tenido un "sueño" muy bonito donde Lily se le declaraba pero aquello era imposible, todavía recuerdo la cara que puso James cuando Lily fue a verlo a la enfermería poco después de que se despertara y ella le confirmara que era cierto.

-pues a mi lo que, mas gracia me hizo fue vuestras caras cuando os lancé una maldición, por no haberme dicho que mi "sueño" había sido real

Remus, Sirius y James acabaron estallando en carcajadas.

Valla tres…pensó vagamente Lily.

Se produjo un súbito golpeteo. «Y ésa es tía Petunia llamando a la puerta», pensó Harry con el corazón abrumado. Pero todavía no abrió los ojos. Había sido un sueño tan bonito...

-y se volverá mas bonito si abras tus ojitos verdes de una buena vez pequeño Potter—dijeron Guideon y Fabian al mismo tiempo poniendo los ojos en blanco—es mas testarudo que nuestra querida Hermana—terminaron a la vez

Molly los golpeó ligeramente en la cabeza a modo de reprimenda.

Toc. Toc. Toc.

Está bien —rezongó Harry—. Ya me levanto.

Se incorporó y se le cayó el pesado abrigo negro de Hagrid. La cabaña estaba iluminada por el sol, la tormenta había pasado, Hagrid estaba dormido en el sofá y había una lechuza golpeando con su pata en la ventana, con un periódico en el pico. Harry se puso de pie, tan feliz como si un gran globo se expandiera en su interior.

-así me sentí yo cuando me di cuenta de que realmente Lily me había dicho que si—comentó James, mas para si mismo que para cualquier otro, a su lado Lily sonrió y lo besó en la mejilla para después apoyar la cabeza en el hombro de su marido.

Severus contuvo una mueca de dolor, desagrado y…por que no decirlo, de envidia, allí estaba la mujer que amaba apoyando cariñosamente la mejilla en el hombro de su mayor enemigo y mirando de reojo donde se encontraba el hijo de ambos, aquella imagen le dolía en el alma, pero prefería que ella no fuera de él pero que estuviera viva a que muriera como en el libro.

Fue directamente a la ventana y la abrió. La lechuza bajó en picado y dejó el periódico sobre Hagrid, que no se despertó. Entonces la lechuza se posó en el suelo y comenzó a atacar el abrigo de Hagrid.

No hagas eso.

Harry trató de apartar a la lechuza, pero ésta cerró el pico amenazadoramente y continuó atacando el abrigo.

¡Hagrid! —dijo Harry en voz alta—. Aquí hay una lechuza...

Págala —gruñó Hagrid desde el sofá.

-Hagrid mi querido amigo no creo que el chico sepa que hacer—dijo Dumbledore sonriendo levemente ante el sonrojo avergonzado—ni si quiera creo que sepa como es el dinero de los magos.

-lo siento—dijo el semi-gigante avergonzado.

-no te preocupes es normal que no te dieras cuenta—dijo Dumbledore calmando a Hagrid

¿Qué?

Quiere que le pagues por traer el periódico. Busca en los bolsillos.

El abrigo de Hagrid parecía hecho de bolsillos, con contenidos de todo tipo: manojos de llaves, proyectiles de metal, bombones de menta, saquitos de té...

-jejeje, de los bolsillos de Hagrid puedes encontrar cualquier cosa como ya vimos en el capitulo anterior—dijo Remus sonriendo al semi-gigante.

-es verdad un día vino a la casa de tío Harry y dejó el abrigo en el salón, y entonces tío George dijo que en los bolsillos de Hagrid podíamos encontrar de todo y decidimos meter la mano aunque a Vicky no le hacía demasiada gracia—comentó Teddy—encontramos un colmillo de una Acromántula.

-valla por lo general no suelo llevar ese tipo de cosas—comentó Hagrid para si mismo.

-nos llevamos un buen susto, Vicky se pinchó y tuvimos que ir a San Mugo.

-¿Quién es Vicky, hijo?—preguntó Remus curioso.

-es mi mejor amiga—dijo el niño con sinceridad.

James y Sirius se rieron por lo bajito.

-valla, valla parece que mini-lunático empieza pronto a tener novia—dijo Sirius mirando con una gran sonrisa al pequeño que se sonrojó violentamente.

-Vicky no es mi novia ¡es mi amiga!—gritó el niño completamente colorado e incómodo.

-¿es bonita?—preguntó por otro lado James.

Teddy se puso todavía mas colorado.

-Sirius, James, dejad en paz a mi hijo—dijo Remus abrazando a su hijo divertido de la cara colorada del pequeño—las niñas a esas edades son todas muy feas y pesadas—dijo Remus en burla.

-¡eh yo no soy fea!—se quejó Dora frunciendo el ceño y en un arrebato de furia le pegó un fuerte parada a Remus en la pierna.

El licántropo se quejó y se sobó la pierna mientras veía a la furiosa chiquilla que iba enfureciéndose cada mas, a medida que oía las risas de los demás de la estancia.

-no lo decía por usted señorita Tonks, usted es casi una señorita no una niña—dijo Remus poniendo una sonrisa encantadora en los labios para aplacar a la pequeña.

-si, claro Lupin intenta arreglarlo ahora—dijo la niña molesta haciendo un puchero.

Sirius y James se rieron de la estampa seguidos mas discretamente de los demás él único al que aquella imagen no parecía gustarle era a Teddy.

-eso a sido muy descortés papa—dijo el niño muy serio—Dora es mi amiga, quiero que le pidas perdón

Muchos dejaron de reírse y las mujeres se miraron con aprobación por lo buenos modales del niño.

Remus asintió y pidió disculpas adecuadamente, que Dora aceptó un poco a regañadientes. Todo esto observado por unos ojos que miraban la escena como un halcón, o mas bien, como una serpiente increíblemente astuta, Andrómeda miraba a Teddy, Remus y su pequeña Dora con atención.

Finalmente Harry sacó un puñado de monedas de aspecto extraño.

Dale cincoknuts—dijo soñoliento Hagrid.

¿Knuts?

Esas pequeñas de bronce.

Harry contó las cinco monedas y la lechuza extendió la pata, para que Harry pudiera meter las monedas en una bolsita de cuero que llevaba atada. Y salió volando por la ventana abierta.

Hagrid bostezó con fuerza, se sentó y se desperezó.

Es mejor que nos demos prisa, Harry. Tenemos muchas cosas que hacer hoy. Debemos ir a Londres a comprar todas las cosas del colegio. Harry estaba dando la vuelta a las monedas mágicas y observándolas. Acababa de pensar en algo que le hizo sentir que el globo de felicidad en su interior acababa de pincharse.

-¿Qué le pasa a mi ahijado?—preguntó Sirius sin entender el problema del pequeño Potter.

-piensa que no tiene dinero—contestó Lily entristecida—tal y como le hacían vestir al pobre, piensa que no le dejamos nada.

James abrazó a su esposa.

-no te preocupes enseguida Hagrid le dirá que tiene dinero, de hecho…-James pareció pensativo—a menos que mi primo segundo Wilfred halla tenido algún hijo en ese tiempo, Harry no solo cuenta con el dinero de mi familia sino que contaría con todas las cámaras del Clan Potter.

-¿por curiosidad, cuantas cámaras tenéis?—preguntó Guideon.

James miró al techo pensativo y empezó a contar con los dedos.

-pues… tenemos la cámara principal de mi parte de la familia que se va rellenando a medida que la gastamos y es la que mas en la superficie se encuentra, tenemos abajo en las profundidades cinco cámaras mas con dinero, puede que otras tres con objetos de valor y reliquias familiares, nunca he ido a verla, la única reliquia de mi familia que a mi me interesa la tengo en casa. Después están las cámaras de la familia Potter. Hace como 100 años uno de mis antepasado repartió el dinero familiar entre sus cinco hijos y el dinero de los Potter se distribuyó, pero desde hace algunos años, los Potter no estamos teniendo precisamente mucha descendencia y al final, se podría decir que soy el mas joven de mi familia y por ende Harry sería el ultimo heredero de la familia que lo heredaría todo a menos que Wilfred tuviera hijos pero no lo creo, ahora tiene como 50 años.

-¿48?¿es tu primo mas joven?—preguntó Arthur

-si—dijo James encogiéndose de hombros.

-es curioso en mi familia sobra gente y en la tuya falta—dijo Arthur divertido mirando a James que le correspondió con una sonrisa idéntica.

-bueno, creo que en total todas las cámaras de la familia que se fueron ampliando con cada generación deberían sumar unas 10 cámaras llenas de galeones, 12 de sickle y 14 de knuts mas las 8 cámaras de reliquias, hay que contar con las propiedades familiares, también las acciones en diversas empresas muggles y mágicas.

Todos le miraron con los ojos como platos.

-una pregunta compañero si eres multimillonario ¿Por qué trabajas?—preguntó Fabian curioso

James se encogió de hombros.

-para no aburrirme, no soy de esos que les gusta sentarse en la casa, me gusta la acción, la descarga de adrenalina de ser Auror.

-estoy de acuerdo con James—dijo Ted, todos le miraron sin comprender—mi padres son muggles pero tiene bastante dinero, mi padre era dueño de una cadena de clínicas veterinarias que le dejó en herencia a mi primo, le dije que no tenía ni idea de cómo manejar aquello.

-señores…-dijo Mcgonagall llamando la atención de los hombres—creo que todos queremos terminar al capitulo antes de vuestros hijos sean los suficientemente mayores como para leerla ellos por su cuenta. ¿no?

Todos se callaron de inmediato.

Mm... ¿Hagrid?

¿Sí? —dijo Hagrid, que se estaba calzando sus colosales botas.

Yo no tengo dinero y ya oíste a tío Vernon anoche, no va a pagar para que vaya a aprender magia.

-no te preocupes hijo tienes dinero de sobra, de hecho creo que podrías comprarte una casa, un elfo doméstico y vivir por tu cuenta—dijo James pensativamente.

-desde luego que no!—dijo Lily—Harry no puede estar solo

-mejor solo que con esos monstruos Lily—dijo su marido molesto.

-prefiero que lo adopten—dijo Lily—no digo que no la separen de mi hermana, solo digo que alguien tiene que cuidar de él.

-pero ese alguien que lo adoptara tiene que ser alguien que realmente lo quiera y no por que sea Harry Potter o por el dinero, y hay muy poca gente capaz de adoptar a un niño como él y tratarlo normal—continuó James tercamente.

-nosotros lo haríamos—dijeron Molly y Arthur—Harry parece un buen niño y es de la edad de Ron sería como tener a otro par de gemelos

-o nosotros—dijeron Alice y Frank

-o nosotros—dijeron Sirius y Cat—aunque no se donde se supone que estoy yo, quiero decir…soy su padrino se supone que ya debería estar ahí.

-pero no estás allí, algo debe haber pasado—dijo James algo preocupado—Hermione no quiso soltar prenda

De repente miró a Teddy con ojos ansiosos.

-no voy a decir nada James—dijo Teddy suspirando—si digo algo el que sea que nos ha traído aquí podría llevarme de vuelta.

James y Sirius suspiraron frustrados.

No te preocupes por eso —dijo Hagrid, poniéndose de pie y golpeándose la cabeza—. ¿No creerás que tus padres no te dejaron nada?

Pero si su casa fue destruida...

¡Ellos no guardaban el oro en la casa, muchacho! No, la primera parada para nosotros es Gringotts. El banco de los magos. Come una salchicha, frías no están mal, y no me negaré a un pedacito de tu pastel de cumpleaños.

¿Los magos tienen bancos?

-no tantos como los muggles pero definitivamente mas seguros y con menos corruptos en ellos—dijo Ted como respuesta

-si algo hay que reconocerles a los Dundes, es que tiene un montón de dinero en sus manos, podrían fácilmente apropiarse de todo para manipularnos y manejarnos a los magos y no lo hacen—dijo Lily también algo pensativa

-os Duendes son…muy cuadriculados, les gusta manejar el dinero por que piensan que somos demasiado idiotas, y que cometeremos algún fallo gordo y cargarnos el sistema, pero tampoco voy a quejarme, lo hacen bien—dijo Frank
—Sólo uno. Gringotts. Lo dirigen los gnomos.

Harry dejó caer el pedazo de salchicha que le quedaba.

¿Gnomos?

-Por otra parte, tenía que visitar Gringotts de todos modos. Por Dumbledore. Asuntos de Hogwarts.

-Hagrid no lo digas en ese tono misterioso—se quejó Cat poniéndose una mano en la cara como desesperada—si ese niño salió la décima parte de cotilla que son James y Lily, va querer investigar que es.

Lily y James se sonrojaron y fulminaron a la mujer con la mirada, mientras Sirius la abrazaba y contenía una carcajada

Hagrid se irguió con orgullo—. En general, me utiliza para asuntos importantes. Buscarte a ti... sacar cosas de Gringotts... él sabe que puede confiar en mí. ¿Lo tienes todo? Pues vamos.

Harry siguió a Hagrid fuera de la cabaña. El cielo estaba ya claro y el mar brillaba a la luz del sol. El bote que tío Vernon había alquilado todavía estaba allí, con el fondo lleno de agua después de la tormenta.

¿Cómo llegaste aquí? —preguntó Harry; mirando alrededor, buscando otro bote.

Volando —dijo Hagrid.

-tu vuelas Hagrid?—preguntó curiosa Cat.

-si solo que no en escobas, por lo general en algo lo suficientemente grande como para que aguante mi peso

¿Volando?

Sí... pero vamos a regresar en esto. No debo utilizar la magia, ahora que ya te encontré.

Subieron al bote. Harry todavía miraba a Hagrid, tratando de imaginárselo volando.

Algunos soltaron unas risas al imaginárselo.

-eso debe ser todo un espectáculo—le dijo Guideon a Fabian por lo bajo intentando que su hermana no le oyera.

Sin embargo, me parece una lástima tener que remar —dijo Hagrid, dirigiendo a Harry una mirada de soslayo—. Si yo... apresuro las cosas un poquito, ¿te importaría no mencionarlo en Hogwarts?

-Hagrid, no deberías hacer eso!—protestó Mcgonagall mirando reprobatoriamente a Hagrid—si el ministerio se entera podrías tener problemas—terminó la bruja preocupada.

-lo se Minerva, tendré mas cuidado la próxima vez, pero no creo que Harry valla a delatarme por eso se lo mostré a él.

Por supuesto que no —respondió Harry, deseoso de ver más magia.

Hagrid sacó otra vez el paraguas rosado, dio dos golpes en el borde del bote y salieron a toda velocidad hacia la orilla.

¿Por qué tendría que estar uno loco para intentar robar en Gringotts? —preguntó Harry.

-porque los que han entrado a robar no han salido de allí—dijo para sorpresa de muchos Bill. Todos miraron al niño curioso—lo escuché una vez a un mago cuando fui al Callejón Diagon, además me parece bastante bonito Gringgots.

Hechizos... encantamientos —dijo Hagrid, desdoblando su periódico mientras hablaba—... Dicen que hay dragones custodiando las cámaras de máxima seguridad

-es verdad—dijeron James, Frank, Regulus, y Sirius al mismo tiempo.

-entonces es verdad?—preguntó ansioso Hagrid mirando a los cuatro hombres.

-si—dijeron estos de nuevo.

-como lo sabéis?—preguntó Arthur—vosotros tenéis dragones en vuestras cámaras?

-si…-dijeron Regulus y Sirius al mismo tiempo

-no…no exactamente-dijeron Frank y James.

-en una ocasión bajé con mi madre a bóveda y había un Colacuerno Húngaro, tenía muy malas pulgas—dijo Regulus.

-no me extraña teniendo en cuenta como tenían al pobre bicho—dijo por otro lado Sirius.

-mi familia también tenía un dragón pero yo nunca bajé a esa cámara yo iba a la que está mas en la superficie—dijo Cat pensativa.

-mi familia tubo un dragón en la cámara hace algunos años pero mi bisabuelo se casó con una hija de muggles a la que aquello le parecía maltrato animal y lo mandó sacar de allí. Ahora tenemos diversos hechizos y un tío lejano mío, creo que mandó poner un Basilisco en la puerta siempre que bajo a la bóveda tengo que avisar antes para que la puedan quitar de mi camino—dijo Frank

-en mi familia hay un Dragón de tierra del Medirterraneo—dijo James—es una espacie bastante rara y en peligro de extinción, que le encanta estar bajo tierra.

-oh…he oído hablar de ellos son muy raros y a diferencia de los otros dragones no son tan peligrosos y son mas sociables con los humanos aunque no es NADA aconsejable acercarse a las hembra en periodo de incubación, primero te chamuscará y luego te preguntarán que hacías cerca de su nido—dijo Charlie Weasley mirando con entusiasmo a James—la próxima vez que valláis a la cámara ¿puedo ir con vosotros? estoy deseando ver un dragón.

-por su puesto que no Charles, los dragones no son algo para tomárselo de broma señorito, son peligrosos.

-pero mama…

-por mi no hay ningún problema Molly, los dragones que hay en nuestras cámaras son todos machos para evitar los problemas que tu hijo a dicho

-James no creo que sea buena idea siguen siendo dragones—dijo Lily apoyando a Molly—con sinceridad ni si quiera yo quiero que Harry se acerque a uno de esos, a saber que puede pasar.

Charlie y James parecieron decepcionados

-pero a mi si me llevarás verdad James?—pidió amablemente Hagrid mirando a James con ilusión, como un niño en la mañana de Navidad.

James se rió.

-por su puesto que si, Hagrid y en cuanto Charlie cumpla los 17 si quiere venir también le llevaré.

Charlie sonrió ampliamente, Molly y Lily bufaron exasperadas y miraron muy mal a James.

Y además, hay que saber encontrar el camino. Gringotts está a cientos de kilómetros por debajo de Londres, ¿sabes? Muy por debajo del metro. Te morirías de hambre tratando de salir, aunque hubieras podido robar algo.

Harry permaneció sentado pensando en aquello, mientras Hagrid leía su periódico,El Profeta. Harry había aprendido de su tío Vernon que a las personas les gustaba que las dejaran tranquilas cuando hacían eso , pero era muy difícil, porque nunca había tenido tantas preguntas que hacer en su vida.

-puede hacerme todas las preguntas que quiera, a mi no me molestaría lo mas mínimo—dijo Hagrid.

-Harry es un chico muy educado y considerado, nada que ver con los desgraciados de tíos que tiene—dijo Molly aprobando los modales del chico.

El Ministerio de Magia está confundiendo las cosas, como de costumbre —murmuró Hagrid, dando la vuelta a la hoja.

-parece que eso no va a cambiar con los años—dijo Frank cansadamente.

¿Hay un Ministerio de Magia? —preguntó Harry, sin poder contenerse.

Por supuesto —respondió Hagrid—. Querían que Dumbledore fuera el ministro, claro,

-Dumbledore jamás dejará Hogwarts—dijeron los Prewett al mismo tiempo

-le gusta demasiado ver como Mcgonagall persigue a los alumnos revoltosos, mientras el hace la vista gorda como si no hubiera visto venir la broma—dijo Remus divertido.

Dumbledore se encogió ligeramente ante la mirada amenazadora de la profesora de Transfiguraciones.

-Remus cállate no querrás meter en problemas a Dumbledore después de lo hospitalario que era con nosotros en su despacho.

-es verdad, ¿todavía sigues comiendo galletas de coco y chocolate en el despacho?

-¡Albus!—protestó Mcgonagall mirándolo de muy mala manera—yo los castigo y los regaño y tu en vez de reprenderles los invitas a comer y les rías la gracia ¿te parece normal?

-lo siento Minerva pero sus bromas me parecen de lo mas divertidas y en el fondo son inofensivas

-eso depende a quien se lo preguntes—dijo Snape mirando de muy mala manera a Albus

-bueno, son inofensiva a mayoría de las veces—se corrigió Dumbledore

pero él nunca dejará Hogwarts, así que el viejo Cornelius Fudge consiguió el trabajo. Nunca ha existido nadie tan chapucero

-Cornelius Fudge? El que está en Wizengamot? Ese idiota ministro?—dijo Frank mirando incrédulo al libro.

-el mundo está loco, a quien se lo ocurre poner a ese hombre en la presidencia—dijo Ted mirando al libro con la misma cara que estaba poniendo Frank.

-quien es?—preguntó James.

-es uno de los idiotas que están intentando hacer la ley contra licántropos—dijo Remus alicaído.

-ese gordo medio calvo que siempre está despotricando contra todos las criaturas mágicas?—preguntó Sirius—fue a Hogwarts con nosotros solo que iba unos años adelantado, creo que le teñí entero de rosa e hice que se la callera el pelo—dijo Sirius pensativo.

-le hiciste poco en mi opinión, se merecía un buen escarmiento, era un mierda de ministro—dijo Teddy enfurecido—además de ser un completo idiota, paranoico, y estúpido que no puede darse cuenta de lo que está pasando delante de sus narices.

-Teddy no deberías hablar así—dijo Lily en modo de reprimenda, no le gustaba que el niño tuviera semejante vocabulario.

El niño la miró.

-cuando lleguemos al quinto libro me darás la razón—dijo el pequeño en tono lúgubre—puede que incluso en el tercero empieces a entender que ese hombre no era mas que un imbécil que con su incompetencia hizo que mucha gente muriera.

Muchos se quedaron en silencio.

-debemos seguir leyendo—dijo Dumbldore volviendo la mirada al libro que tenía en las manos.

Así que envía lechuzas a Dumbledore cada mañana, pidiendo consejos.

-hombre, si pide ayuda a Dumbledore la cosa no puede ser tan mala, aunque teniendo en cuenta de lo que cuesta el profeta no me extrañaría nada que lo de los precios lo hizo él solito—dijo Ted frunciendo el ceño-no me puedo creer que cueste cinco Knuts eso es una robo

Pero ¿qué hace un Ministerio de Magia?

Bueno, su trabajo principal es impedir que losmugglessepan que todavía hay brujas y magos por todo el país.

¿Por qué?

-por que los muggles pensarían que la magia sirve para todo—contestó Lily—o que se puede hacer cualquier cosa con la magia, y eso está muy lejos de la realidad.

-tienes razón, mucho lo pensarían, yo mismo lo pensaba y en parte todavía lo pienso—dijo William

-la magia tiene muchas limitaciones, no es infinita como los muggles piensan—dijo Dumbledore sabiamente mirando al hombre—de hecho, tenemos mas limitaciones los magos que los muggles. Vosotros podéis inventar sin fin para hacer su vida mas fácil, pero…los magos tenemos unas limitaciones y la evolución de los hechizos es muy lenta en comparación con vosotros.

-y hay muggles como los Dursleys—dijo James—radicales que pensarían que la magia es antinatural o alguna cosa de esas. Esos serían como Mortífagos en versión muggle.

-tienes razón James, al final, los magos y los muggles, no somos tan distintos—dijo Ted.

¿Por qué? Vaya, Harry, todos querrían soluciones mágicas para sus problemas. No, mejor que nos dejen tranquilos.

-tengo que estar de acuerdo con esa afirmación—dijo Jane-las personas no mágicas tienden creer que todo se soluciona con magia que en muchos casos son personas que se dedican a estafarles pero utilizan la recomendación del "mago o vidente" para tomar una decisión.

-esas cosas siempre me han parecido una tontería—dijo Lily— si ni si quiera en el mundo de los magos la adivinación es una ciencia exacta, asique en el mundo muggle eso es directamente una estafa.

En aquel momento, el bote dio un leve golpe contra la pared del muelle. Hagrid dobló su periódico y subieron los escalones de piedra hacia la calle.

Los transeúntes miraban mucho a Hagrid, mientras recorrían el pueblecito camino de la estación, y Harry no se lo podía reprochar: Hagrid no sólo era el doble de alto que cualquiera, sino que señalaba cosas totalmente corrientes, como los parquímetros, diciendo en voz alta:

¿Ves eso, Harry? Las cosas que esosmugglesinventan, ¿verdad?

-que es un parquímetro?—preguntó Arthur curioso.

-Arthur!—protestó Molly—no es el momento

-pero…

-no!

-no conocéis los aparatos muggles?—preguntó William

-no, hace poco pusieron la nueva asignatura llamada "Estudios Muggles" que enseña a los magos como funcionan los aparatos muggles y como defenderse en el mundo muggle pero nuestra generación no llegó a cogerla—dijo Molly.

-lo cual es una pena, me habría encantado haberla cursado—dijo Arthur.

-la pusieron cuando nosotros estábamos en sexto, yo la cursé—dijo Sirius—era la mejor manera de fastidiar a mi madre.

-y que daban?—preguntó Arthur ansioso.

-no mucho, era muy nueva pero gracias a ella aprendía a conducir una moto

-moto que luego encantaste para que volara—dijo Remus señalando a su amigo—se supone que las motos muggles normales tienen que ir por el suelo y sobretodo tienes que aprenderte las señales de tráfico.

-eso es aburrido…

-¿tienes una moto voladora?—preguntó sorprendido Will mirando con los ojos como platos a Sirius.

-claro. La encanté para que volara, no me gustan los atascos.

-puedo probarla?—preguntó Will con los ojos iluminados.

-Will!—protestó Jane—ni se te ocurra subirte ahí, ya tienes peligro en una moto normal por el suelo como para que vallas volando.

El hombre hizo una mueca.

-Jane, cariño no es para tanto, era joven y…

-y participaste en una carrera ilegal de motos estando borracho casi te matas!—gritó la mujer completamente enfurecida

Will suspiró y volvió su mirada hacía Sirius y James.

-me hecha la bronca por una locura que hice a los 18 años cuando todavía ni la conocía—dijo Will.

-consuélate pensando que mi esposa y yo fuimos juntos al mismo internado, somos del mismo año y en la misma casa, cuando está enfadada me hecha encara todas las locuras que hice de adolescente—dijo James mirando comprensivamente a Will.

-que son muchas—dijo Lily mirando mal a su marido—todavía recuerdo cuando te emborrachaste después de un partido y empezaste a hacer un striptiess delante de toda la sala común.

-o la vez que borracho como una cuba a las tres de la tarde después de ganar la copa de Quidditch en tu quinto año le gritaste a Mcgonagall que la amabas y que si no fuera porque Lily te tenía hechizado te casarías con ella—dijo Cat.

Mcgonagall y James se sonrojaron sobre todo la primera.

- eso no es nada comparado con las cosas que hacía Sirius—dijo James intentando defenderse.

-tienes razón Sirius era peor todavía—afirmó Cathy.

-os acordáis del día que se bañó desnudo en el lago?—preguntó Alice completamente divertida.

-como para olvidarme de eso—dijo Sirius pareciendo asustado—las sirenas del lago casi me violan.

Todos soltaron a reir.

-a mi no me hizo gracia, si no hubiera llegado Dumbledore a saber que podrían haberme hecho. Nunca mas volví a bañarme en el lago

-eso te pasa por bañarte desnudo—dijo Cathy mirando de muy mala manera a Sirius.

-¿tenéis sirenas en ese lago que hemos visto cuando llegamos?—preguntó Wll estupefacto.

Todos asintieron.

-pero las sirenas no son… guapas?—preguntó curioso y sorprendido por la reticencia de Sirius.

Los que no conocían la mitología de los muggles se echaron a reír mientras que Lily y Ted ponían cara de desagrado.

-digamos que las leyendas de lo muggles se alejan bastante de la realidad.

-¿es que las sirenas son como las de la mitología griega en sus orígenes?—preguntó Jane.

Lily sonrió, era raro que algún muggle conociera el "verdadero" mito de las sirenas de la antigua Grecia.

-no pero tampoco son precisamente guapas, ojalá tuviera aquí alguna imagen de ellas—dijo Lily pensativamente cuando del techo calló un pesado libro al lado de Lily que se sobresaltó.

-la sala te proporciona todo lo que necesites—dijo Teddy ante los ojos desorbitados de los padres de Hermione.

Lily cogió el libro del suelo, miró algo en el índice y procedió a buscar la página que le interesaba.

-esto es una sirena—dijo mientras le pasaba el libro.

El matrimonio Granger miró la imagen he hicieron unas muecas.

-ahora te entiendo Black. A mi tampoco me gustaría que estas cosas me violaran—dijo Will.

-es que te dejarías violar por alguien?—preguntó Jane amenazadoramente.

Will tragó en seco por la mirada de su mujer.

-solo por ti cariño—dijo el hombre displicente.

Jane frunció el ceño de forma lúgubre y asesina.

-son cosas mías o todas las mujeres ponen las misma cara amenazadora cuando van a echarle la bronca a su esposo?—le dijo Fabian a Guideon mirando a los Granger, ya que en ese momento la señora Granger miraba de la misma manera que lo solía hacer Molly para regañar a Arthur.

-creo que tienes razón hermano, y eso es un buen motivo para no casarnos nunca—dijo Guideon.

-que razón tienes hermano.

Hagrid —dijo Harry, jadeando un poco mientras correteaba para seguirlo—, ¿no dijiste que había dragones en Gringotts?

Bueno, eso dicen —respondió Hagrid—. Me gustaría tener un dragón.

-¿no son ilegales?—preguntó Charlie.

-si, pero eso no signifique que me gustaría tener uno—dijo Hagrid.

-te entiendo yo también quiero uno.

-ni de broma Charles son muy peligrosos, cuanto mas lejos estés de esos bichos mas tranquila dormiré yo.

Charlie frunció el ceño descontento.

-te entiendo pequeño—dijo Hagrid en bajito intentando que no le escuchara Molly.

¿Te gustaría tener uno?

Quiero uno desde que era niño... Ya estamos. Habían llegado a la estación. Salía un tren para Londres cinco minutos más tarde. Hagrid, que no entendía «el dineromuggle», como lo llamaba, dio las monedas a Harry para que comprara los billetes. La gente los miraba más que nunca en el tren. Hagrid ocupó dos asientos y comenzó a tejer lo que parecía una carpa de circo color amarillo canario.

Los merodeadores, los Prewett y Will aguantaron la risa.

-es bastante curioso la forma que el libro describe acontecimientos haciendo comparaciones divertidas—dijo Ted.

-no es el libro, son los pensamientos de tío Harry—dijo Teddy—la mayor parte de las veces piensa realmente así.

-curiosa forma de pensar—dijo Jane mas para si misma que para cualquier otro.

¿Todavía tienes la carta, Harry? —preguntó, mientras contaba los puntos.

Harry sacó del bolsillo el sobre de pergamino.

Bien —dijo Hagrid—. Hay una lista con todo lo que necesitas.

Harry desdobló otra hoja, que no había visto la noche anterior, y leyó:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

UNIFORME

Los alumnos de primer año necesitarán:

Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).

Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).

Una capa de invierno (negra, con broches plateados).

(Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.)

LIBROS

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

El libro reglamentario de hechizos (clase 1),Miranda Goshawk.

Una historia de la magia,Bathilda Bagshot.

Teoría mágica,Adalbert Waffling.

Guía de transformación para principiantes,Emeric Switch.

Mil hierbas mágicas y hongos,Phyllida Spore.

Filtros y pociones mágicas,Arsenius Jigger.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos,Newt Scamander.

Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección,Quentin

Trimble.

RESTO DEL EQUIPO

1 varita.

1 caldero (peltre, medida 2).

1 juego de redomas de vidrio o cristal.

1 telescopio.

1 balanza de latón.

Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo.

SE RECUERDA A LOS PADRES QUE ALOS DE PRIMER AÑO NO SE

LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS.

-odiosa norma—gruñeron, Sirius, James, Guideon, Fabian, Regulus y Ted.

-os habéis planteado alguna vez eliminar esa norma?—le preguntó Arthur a Dumbledore—no es que yo sea bueno con el Quidditch pero por ejemplo mi hijo Bill tiene mucho talento para ese deporte y el primer año no podrá jugar.

-nunca eliminaríamos esa norma—dijo Mcgonagall muy tiesa—son muy pequeños para andar con escobas y pueden suceder accidentes, además de que hay muchos que no saben montar o han aprendido mal, según me comentó la profesora Hooch hay un montón de niños de padres magos que no saben coger correctamente una escoba y eso podría fácilmente desembocar en un accidente.

Teddy se rió. Todos le miraron esperando que se explicara.

-sigamos leyendo yo no pienso abrir la boca—dijo Teddy divertido.

¿Podemos comprar todo esto en Londres? —se preguntó Harry en voz alta.

Sí, si sabes dónde ir —respondió Hagrid.

Harry no había estado antes en Londres.

-estas segura de que soy hermanas biológicas?—preguntó Jane—¿no sois hermanastras o algo así?

-no, somos hermanas de padre y madre.

-¿y trata así a su propio sobrino?—preguntó la mujer escandalizada.

-si, mi hermana odia la magia, no se si por que le asusta lo que no puede controlar—dijo Lily—o por que me envidia.

-creo que tendría que serlo segundo, es decir a mi me asusta un poco las cosas que Hermione puede hacer, pero es mi hija y la quiero jamás le daría la espalda por ser una bruja.

-tu eres buena persona y Petunia es una…$%&/#|#¬&%$=-dijo James.

-¡JAMES NO DIGAS ESA PALAGRA DELANTE DE LOS NIÑOS SI NO QUIERES MORIR JOVEN!—gritó Lily poniéndose en pie y señalando amenazadoramente a su marido

James se encogió.

-perdóname mi amor…

-ni mi amor ni ¡leches en vinagre!—gritó furiosa—esta noche duermes en el sofá.

-pero…

-James!—le cortó Lily sin admitir replica.

Aunque Hagrid parecía saber adónde iban, era evidente que no estaba acostumbrado a hacerlo de la forma ordinaria.Se quedó atascado en el torniquete de entrada al metro y se quejó en voz alta porque los asientos eran muy pequeños y los trenes muy lentos.

No sé cómo losmugglesse las arreglan sin magia —comentó

-yo también me sorprendo a veces—dijo Arthur, después se puso completamente colorado ante la mirada de los Granger—no quería decir… es solo que para los magos, vida sin magia…

Will se rió.

-no se preocupe, usted está muy interesado en como nos defendemos los muggles y nosotros estamos interesados en saber como sobrevivís vosotros—dijo Jane para tranquilizar al hombre.

, pero en ningún lado parecía que vendieran varitas mágicas. Era una calle normal, llena de gente normal. ¿De verdad habría cantidades de oro de magos enterradas debajo de ellos? ¿Había allí realmente tiendas que vendían libros de hechizos y escobas? ¿No sería una broma pesada preparada por los Dursley?

-hijo, tus tíos no tiene ni idea de lo que es tener sentido del humor—dijo James—ni si quiera saben lo que es una broma, lo de la carta-bomba es un claro ejemplo.

-James, estás hablando a un libro—dijo Remus.

James miró de mala manera a su amigo.

-Remus, se lo estoy diciendo al pequeño Harry para futuras referencias—dijo James como si fuera obvio.

-pues el Harry de este tiempo parece estar bastante mas interesado en Ginny que en ti—dijo Teddy con una sonrisa señalando como el pequeño de pelo rebelde había vuelto a escalar la pequeña cuna y miraba a la niña pelirroja que se reía y intentaba coger con sus diminutas manos al niño que la miraba curioso sin saber exactamente que era aquello.

James corrió hasta su hijo y lo bajó de allí.

Harry empezó a hacer pucheros amenazando con llorar.

-parece que la obsesión de los Potter por las pelirrojas continuará una generación mas—dijo Sirius riéndose a carcajadas.

James se puso completamente colorado y miró de refilón a un Arthur Weasley que se había puesto mas colorado que un tomate en verano, y que miraba recelosamente a James y Harry.

Teddy soltó una risita por lo bajo, Remus le dio un codazo suave para que bajara el volumen y no le oyeran.

Si Harry no hubiera sabido que los Dursley carecían de sentido del humor,

-totalmente cierto—dijo Lily—todavía recuerdo el día que Tuney nos presentó por primera vez a la morsa, nos contó un chiste malísimo sobre un jugador de golf o algo así estuve a punto de echarme a llorar cuando terminó de contarlo.

-mi pobre Lily—dijo James abrazando a su esposa de forma dramática como si la consolara de algún trauma.

-asique fue por eso que empezaste a salir con James—comentó Alice con una sonrisa malvada en los labios—después de ese trauma necesitabas a alguien divertido.

-¿porque si no iba a salir con él?—dijo Lily siguiéndole al juego

James frunció el ceño molesto, se separó de su esposa y se cruzó de brazos enfurruñado.

Lily, Cat y Alice se rieron, la primera abrazó a su esposo con una gran sonrisa en los labios y le besó detrás e la oreja.

Por su puesto james se calmó al instante y le dio un beso rápido en los labios.

podría haberlo pensado. Sin embargo, aunque todo lo que le había dicho Hagrid era increíble, Harry no podía dejar de confiar en él.

-me alegro de que confíe en mi—dijo Hagrid emocionado y un poco colorado.

-Hagrid, amigo mío, cualquiera que te conoce bien, sabe que eres de confiar—dijeron los Prewett—con la cantidad de veces que nos salvaste de que nos pillara Filch es imposible no confiar en ti

Mcagonagall miró con los ojos entrecerrados al semi-gigante que había perdido todo el color de la cara repentinamente. Dumbledore al lado de Hagrid se aguantaba las ganas de echarse a reír.

Es aquí —dijo Hagrid deteniéndose—. El Caldero Chorreante. Es un lugar famoso.

Era un bar diminuto y de aspecto mugriento.

-pero que dices cervatillo el caldero chorreante es fantástico—dijo Sirius.

-yo estoy de acuerdo con Harry—dijo Cathy—ese antro necesita una buena mano femenina para que mejore.

-¡que va!—dijeron Sirius, James, Remus, Guideon, Fabian y Ted, (Arthur no dijo nada pero estaba de acuerdo con los hombres).

Antes de que pudiera decirlo, Hagrid lo hizo entrar. Para ser un lugar famoso, estaba muy oscuro y destartalado. Unas ancianas estaban sentadas en un rincón, tomando copitas de jerez. Una de ellas fumaba una larga pipa. Un hombre pequeño que llevaba un sombrero de copa hablaba con el viejo cantinero, que era completamente calvo y parecía una nuez blanda. se detuvo cuando ellos entraron. Todos parecían conocer a Hagrid. Lo saludaban con la mano y le sonreían, y el cantinero buscó un vaso diciendo:

¿Lo de siempre, Hagrid?

No puedo, Tom, estoy aquí por asuntos de Hogwarts —respondió Hagrid, poniendo la mano en el hombro de Harry y obligándole a doblar las rodillas.

-lo siento—dijo el semi-gigante entre susurros

Buen Dios —dijo el cantinero, mirando atentamente a Harry—. ¿Es éste... puede ser...?

El Caldero Chorreante había quedado súbitamente inmóvil y en silencio. —Válgame Dios —susurró el cantinero—. Harry Potter... todo un honor. Salió rápidamente del mostrador, corrió hacia Harry y le estrechó la mano, con los ojos llenos de lágrimas.

Bienvenido, Harry, bienvenido.

Harry no sabía qué decir.

-Cornamenta, seguro que es hijo tuyo?—preguntó Sirius—si hubieras sido tu te habrías puesto a pavonearte como un pavo real.

James frunció el ceño.

-se parece mas a Lily, es muy modesto—dijo Remus interviniendo—está claro que heredó al carácter de su madre y el físico de su padre.

-a mi me parece tan engreído como el padre—gruñó Snape desde su esquina en la habitación.

James se pudo de pie bruscamente y lo fulminó con la mirada

-me importa un mierda, lo que digas de mi, pero de mi hijo no digas ni una palabra—gruñó sacando la varita y apuntando al hombre

-o que?-preguntó Snpae también sacando la varita.

-¡QUIETOS LOD DOS!—gritó Lily poniéndose en medio, ambos bajaron rápidamente la varita para evitar incidentes, pero apretaron fuertemente sus varitas apuntando al suelo.

-¡sentaos los dos! Hay niños delante y alguien puede salir herido. Deberíais haber dejado vuestras rencillas en Hogwarts hace mucho tiempo—dijo Lily fulminándolos con la mirada.

-yo no soy el que iba maldiciendo a todos los alumnos de Hogwarts y gastando bromas estúpidas—gruñó Snape mirando con odio a James.

-que pasa Snape, te corroe la envidia—contestó James igual de furioso.

-¡BASTA!—gritó Lily, puso una mano en cada pecho de ambos y los empujó a sus sitios—sentaos los dos ya soy mayorcitos para esto. James tu hijo te está mirando y aunque sea pequeño para comprenderlo, no quiero que vea esa imagen de ti

James miró a su hijo que lo miraba curioso como todos los pequeños. James suspiró pesadamente cogió un momento a su hijo en brazos, le besó en esa cabecita rebelde y volvió a dejarlo con los otros niños.

-en cuanto ti—dijo Lily señalando a Snape con una dedo amenazadoramente—no traslades tu odio a James a mi hijo ¿¡me escuchaste!?

Snape miró fijamente a Lily durante unos instantes antes de asentir rígidamente y los tres volvieron a sus respectivos sitios.

James se sentó al lado de su esposa y le cogió la mano dándole un apretón de disculpa.

Todos lo miraban. La anciana de la pipa seguía chupando, sin darse cuenta de que se le había apagado. Hagrid estaba radiante.

Entonces se produjo un gran movimiento de sillas y, al minuto siguiente, Harry se encontró estrechando la mano de todos los del Caldero Chorreante

-yo habría querido que me recibieran así—dijeron al mismo tiempo Will, James, Sirius, Fabian y Guideon.

Muchos miraron a William

-que, a mi también me gusta el protagonismo—dijo el hombre disculpándose.

Sirisu se llevó una mano al pecho emocionado.

-bienvenido al club de lo que las mujeres llaman HCDE—dijo Sirius apretándole la mano efusivamente.

-HCDE?—preguntó Will arqueando una ceja curiosa.

-Hombres Con Demasiado Ego—dijo James como explicación.

-me apunto—dijo William entusiasmado.

Lily, Cat, Molly y Jane suspiraron

Doris Crockford, Harry. No puedo creer que por fin te haya conocido.

Estoy orgullosa, Harry, muy orgullosa.

Siempre quise estrechar tu mano... estoy muy complacido.

Encantado, Harry, no puedo decirte cuánto. Mi nombre es Diggle, Dedales Diggle.

¡Yo lo he visto antes! —dijo Harry, mientras Dedalus Diggle dejaba caer su sombrero a causa de la emoción—. Usted me saludó una vez en una tienda.

¡Me recuerda! —gritó Dedalus Diggle, mirando a todos—. ¿Habéis oído eso? ¡Se acuerda de mí!

Harry estrechó manos una y otra vez. Doris Crockford volvió a repetir el saludo.

-que efusiva puede llegar a ser la gente—dijo Arthur-lo va a agobiar así.

-no creo que le haga muchas gracia eso. Mi pequeño no parece el tipo de niño presumido—dijo mirando significativamente a su esposo

-si cariño, salió a ti—dijo James poniendo los ojos en blanco.

-afortunadamente—dijo Mcgonagall suspirando aliviada.

-el mundo no podría sobrevivir a otro como James—dijo Remus llevándose la mano el pecho en señal de alivio

James le compuso mala cara a ambos.

Tenía un tic en el ojo.

¡Profesor Quirrell! —dijo Hagrid—. Harry, el profesor Quirrell te dará clases en Hogwarts.

-¿Quirrell? No me suena de nada—dijo Alice frunciendo el ceño—fue con nosotros a Hogwarts.?

-si que fue, era mas pequeño—intervino Cathy—cuando estábamos en séptimo entró él, era un Hufflepuff creo…

-¿y eso como lo sabes?—preguntó Sirius un poco celoso por que se fijara en ese.

-por qué era prefecta y había muchos chicos de mi casa que se metían con él—contestó Cathy poniendo los ojos en blanco—deja de ser tan posesivo.

Sirius hizo un mohín.

-es que en Hogwarts tenías mas AmiGOS que AmiGAS—dijo Sirius resaltando la ultima sílaba de cada palabra.

-si bueno, ELLOS eran mucho mas atentos que las chicas, todas me odiaban, sobretodo las de Slytherin.

-lógico, todos sus novios se te quedaban embobados viéndote cuando pasabas cerca—comentó Lily.

-en serio?—preguntó Cathy sorprendida.

-claro—contestó Alice.

-recuerdo a Gilderoi Lockhart que iba a sexto, cuando nosotras estábamos en cuarto que se estampó contra una pared porque te estaba mirando—comentó Regulus metiéndose en la conversación.

-pero eso sería por que se vio a si mismo en algún reflejo y el muy creído—dijo Cathy haciendo un gesto despectivo con la mano.

-¿no te cae bien Lockhart?—preguntó Molly sorprendida—yo e leído los dos libros que publicó, es un mago con mucho talento—dijo la pelirroja.

James, Sirius, Remus, Regulus, Cathy, Lily, Alice y Frank se desternillaron de risa, Mcgonagall apretó los labios esforzándose por no reírse e incluso Snape soltó un bufido de desacuerdo cercano a un risa sardónica.

-Lockhart no sabía hacer magia mientras estaba en Hogwarts, me cuesta creer que sepa hacerla ahora—dijo Mcgonagall—le di clase, y estando en séptimo no era capaz de transformar un escarabajo en un botón.

-estoy de acuerdo con la profesora Mcgonagall—dijo Cathy frunciendo el ceño molesta—era un chico muy molesto, no dejaba de perseguirme a todas partes pidiéndome salir

Sirius gruñó por lo bajo.

-a mi también me lo pidió—dijo Lily—por su puesto como estaba a acostumbrada a rechazar las citas de James no tuve ningún problema para deshacerme e de él.

-a mi también me lo pidió, creo que treinta minutos después de que se lo pidiera a Lily, pero el muy idiota me lo pidió delante de Frank.

Alice, Sirius, Remus y James se rieron, los otros les miraron esperando que se explicaran.

-Frank puede parecer inofensivo, pero es muy celosos y muy posesivo, casi mas que James o Sirius—dijo Remus con una sonrisa divertida— y cuando ese idiota cometió el error de pedirle salir a Alice delante de él firmó su sentencia a dos días en la enfermería.

-y por que yo no me enteré de que le pidió salir a Lily o habría pasado mas tiempo allí—dijo James apretando tanto los dientes que estos sonaban

-yo tampoco me enteré que si no…-dijo Sirius frunciendo de forma peligrosa.

-¿podemos volver al libro?—preguntó Teddy poniendo los ojos en blanco—se que quieren recordar VIEJOS tiempo, pero eso fue hace muchooooooo y me gustaría terminar en algún momento el libro que todavía nos quedan seis mas.

Todos los adultos miraron con muy mala cara al pequeño por llamarles viejos

P-P-Potter —tartamudeó el profesor Quirrell, apretando la mano de Harry—. No pue-e-do decir-te l-lo contento que-e estoy de co-conocerte.

-que clase enseña ese idiota?—preguntó James sonriendo burlonamente—espero que pociones, sería de lo mas divertido tenerle cerca de unas pociones.

-es cierto hermano, los accidentes pasan…-intervino Sirius con una amplia sonrisa en los labios.

-chicos…no habléis de eso delante de mi hijo no quiero que luego se le peguen ideas—dijo Remus tapando los oídos de su hijo que se rió culpable.

-papa, ellos no pueden enseñarme a hacer una broma que yo no sepa ya hacer y que no halla ejecutado—dijo el niño con una sonrisa inocente en lo labios.

-la que me espera—refunfuñó Mcgonagall para si misma, mientras Dumbledore sonreía divertido ante las miradas que todos le dirigían al pequeño.

-y tu madre no te dice nada?—preguntó Lily mirando desconfiada al niño, desde luego ella si que se lo diría.

El niño perdió unos instantes la sonrisa pero rápidamente la recuperó pareciendo que no Pasaba nada.

-mi madre era un poco revoltosa en el colegio—dijo él—se podría decir que de los dos mi padre es el responsable—dijo el niño mirando a su padre con cariño y admiración infantil.

Remus sonrió y abrazó a su hijo, estaba haciendo mucho eso últimamente, y le sorprendía que su hijo no se quejara, los niño de esas edades no se caracterizaban precisamente por ser cariñosos y aceptar abrazos de los padres.

¿Qué clase de magia enseña usted, profesor Quirrell?

D-Defensa Contra las Artes O-Oscuras

-Defensa con tras las Artes Oscuras?—preguntó sorprendido, Frank, Moody puso mala cara ante la noticia—pero si parece un miedoso, que se supone que les va a enseñar a los niños?—preguntó el Auror de nuevo.

-Dumbledore, ¿no había otro para el puesto?—preguntó Alastor—no creo que sea competente como para enseñar precisamente esa materia

Dumbldore suspiró.

-desgraciadamente cada año es mas difícil encontrar profesores para esa materia, nadie quiere el puesto y me veo en la obligación de contratar a gente no muy apta.

-siempre me llamó la atención ese echo ¿Por qué nadie dura mas de un año como profesor de DCAO? Era una de mis asignaturas favoritas—dijo Cathy

-dicen que el puesto está maldito—dijo Lily—aunque a mi me parecen supersticiones absurdas.

-no creas Lily, hay algo de verdad en ese rumor—dijo Teddy muy serio—tío Harry me explicó porque

-¿Por qué?—preguntaron todos los que estaban en la sala, excepto Dumbledore.

-no puedo decíroslo, eso saldrá en el libro—dijo Teddy con una sonrisita de suficiencia en la cara.

-maldito niño—gruñeron mucho por lo bajo.

murmuró el profesor Quirrell, como si no quisiera pensar en ello—. N-no es al-algo que t-tú n-necesites, ¿verdad, P-Potter?

-no debería decir algo así—dijo Jane frunciendo el ceño—el niño no nació sabiéndose la materia de memoria simplemente por que derrotó de bebé a un mago oscuro.

-es cierto, ahora Harry pensará que la gente lo mirará mal si no es el mejor de la clase—dijo Cathy también molesta.

-ahora Harry podría sentirse presionado—continuó Alice.

Las tres mujeres parecían muy descontentas, y aunque las otras no dijeron nada estaba de acuerdo.

Soltó una risa nerviosa—. Estás reuniendo el e-equipo, s-supongo. Yo tengo que b-buscar otro l-libro de va-vampiros. —Pareció aterrorizado ante la simple mención.

-¿le tiene miedo a los vampiros?—preguntaron Guideon y Fabian incrédulos.

-pero si son de lo mas tranquilos—añadió Guideon

-es cierto, no es que no puedan hacer mucho daño, pero si no les haces nada son bastante inofensivos.

-pero no se alimentan de sangre humana?—preguntó Will curioso.

-si pero actualmente lo hacen a partir de sangre donada, no de la vena de una persona directamente—dijo Remus—son bastante pacíficos la mayor parte del tiempo, eso si…ni se te ocurra insultar u ofender a un miembro de su clan o alguien que les importe o te harán papilla

Pero los demás, no permitieron que el profesor Quirrell acaparara a Harry. Éste tardó más de diez minutos en despedirse de ellos. Al fin, Hagrid se hizo oír.

Tenemos que irnos. Hay mucho que comprar. Vamos, Harry.

-gracias por salvarlo Hagrid—dijo James agradecido—no me gusta que mi hijo sea famoso.

-no es la clase de fama que a uno le gustaría –dijo Cathy comprensivamente—nadie quiere ser recordado por las muerte de tus padres.

-si fuera por la muerte de los míos no tendría ningún problema—dijo Sirius encogiéndose de hombros.

Doris Crockford estrechó la mano de Harry una última vez y Hagrid se lo llevó a través del bar hasta un pequeño patio cerrado, donde no había más que un cubo de basura y hierbajos.

Hagrid miró sonriente a Harry

Te lo dije, ¿verdad? Te dije que eras famoso. Hasta el profesor Quirrell temblaba al conocerte, aunque te diré que habitualmente tiembla.

¿Está siempre tan nervioso?

Oh, sí. Pobre hombre. Una mente brillante. Estaba bien mientras estudiaba esos libros de vampiros, pero entonces cogió un año de vacaciones, para tener experiencias directas... Dicen que encontró vampiros en la Selva Negra y que tuvo un desagradable problema con una hechicera... Y desde entonces no es el mismo. Se asusta de los alumnos, tiene miedo de su propia asignatura

-valla idiota—comentó Alastor molesto.

-¿y tu defendías a ese en Hogwarts?—preguntó Sirius todavía molesto.

-si , Sirius supéralo—dijo Cathy poniendo los ojos en blanco.

James y Remus se aguantaron las ganas de reír al ver la cara de Sirius.

... Ahora ¿adónde vamos, paraguas?

¿Vampiros? ¿Hechiceras? La cabeza de Harry era un torbellino

-al final del año esas cosas serán una nimiedad en comparación a lo que se tendrá que enfrentar—dijo Teddy—aunque si habla de criaturas mágicas en segundo ve muchas que mas que en primero.

Lily y James se miraron preocupados.

. Hagrid, mientras tanto, contaba ladrillos en la pared, encima del cubo de basura.

Tres arriba... dos horizontales... —murmuraba—. Correcto. Un paso atrás, Harry

Dio tres golpes a la pared, con la punta de su paraguas. El ladrillo que había tocado se estremeció, se retorció y en el medio apareció un pequeño agujero, que se hizo cada vez más ancho. Un segundo más tarde estaban contemplando un pasaje abovedado lo bastante grande hasta para Hagrid, un paso que llevaba a una calle con adoquines, que serpenteaba hasta quedar fuera de la vista.

Bienvenido —dijo Hagrid— al callejón Diagon

-el lugar mas mágico después de Hogwarts para un hijo de muggles—dijo Ted

-Harry se crió como un muggle, el Callejón Diagon será muy importante para él.

-¿Dónde queda ese lugar?—preguntó Will pensando que a lo mejor habían pasado cerca alguna vez.

-está oculto para los muggles, solo si tienes un familiar cercano mágico tendrás permiso para entrar, es el lugar donde compramos muchos de los artículos mágicos imprescindibles en nuestra vida, las varitas, los libros las túnicas, los animales domésticos mágicos.

-¿tenéis animales mágicos?—dijo Jane sorprendida.

-tenemos algunas mascotas bastante curiosas y algunas mágicas pero también tenemos las normales, sobre todo nos gustan mucho los gatos, yo tenía uno—dijo Lily muy feliz—me lo regaló mi padre en mi tercer año en Hogwarts, todavía lo tengo, el pobre siempre está huyendo de Harry porque le tira de la cola.

-y luego es casi imprescindible no tener una lechuza—dijo James—es nuestra principal fuente de comunicación, a mi, mis padres me regalaron una cuando entré en Hogwarts, y si las cosas salen bien, y nosotros sobrevivimos, tengo toda la intención de comprarle una lechuza a Harry, es una especie de tradición familiar.

-oh…así que es por eso…-dijo Teddy pareciendo pensativo.

Todos le miraron.

-dentro de un año empiezo Hogwarts, y tío Harry me a estado diciendo que me iba a comprar una lechuza cuando entrar y así podría comunicarme con él… quiero decir, con mis padres. A mama no le gustan mucho las lechuzas pero accedió—dijo el niño rápidamente. Por su puesto, no dijo que era a su abuela a la que no le gustaban las lechuzas porque era mas de gatos, pero si decía que era su abuela, todos le preguntarían porque.

Sonrió ante el asombro de Harry Entraron en el pasaje. Harry miró rápidamente por encima de su hombro y vio que la pared volvía a cerrarse. El sol brillaba iluminando numerosos calderos, en la puerta de la tienda más cercana. «Calderos - Todos los Tamaños - Latón, Cobre, Peltre, Plata - Automáticos - Plegables», decía un rótulo que colgaba sobre ellos.

Sí, vas a necesitar uno —dijo Hagrid— pero mejor que vayamos primero a conseguir el dinero.

Harry deseó tener ocho ojos más.

-solo ocho?—preguntó divertido Ted—si fuera yo habría pedido una 30 ojos mas distribuidos por toda la cabeza y también en las palmas de las manos y los brazos.

Movía la cabeza en todas direcciones mientras iban calle arriba, tratando de mirar todo al mismo tiempo: las tiendas, las cosas que estaban fuera y la gente haciendo compras. Una mujer regordeta negaba con la cabeza en la puerta de una droguería cuando ellos pasaron, diciendo: «Hígado de dragón a diecisietesicklesla onza, están locos...».

Un suave ulular llegaba de una tienda oscura que tenía un rótulo que decía: «El emporio de las lechuzas. Color pardo, castaño, gris y blanco». Varios chicos de la edad de Harry pegaban la nariz contra un escaparate lleno de escobas. «Mirad —oyó Harry que decía uno—, la nueva Nimbus 2.000, la más veloz.»

-una Nimbus 2000!—gritaron extasiados los amantes del Quidditch.

-no me suena…-dijo Cathy frunciendo el ceño.

-es un modelo que todavía están fabricando, va a tardar mucho en salir pero según me han comentado va a ser la mejor escoba del siglo—dijo James con los ojos brillantes e iluminados.

Lily sonrió ante la mirada ilusionada de su marido.

-una Nimbus? Esa esa una reliquia—dijo Teddy poniendo mala cara—tendríais que ver la escoba de tío Harry es alucinante, una vez me dejó subir con él en ella, iba tan rápida que apenas podía ver lo que había a mi alrededor, pero sin duda la mejor es la de su esposa aunque su escoba es profesional—dijo el niño pensativo.

-¿profesional?—preguntó Sirius

-la esposa de tío Harry fue Cazadora profesional de Quidditch.

-¡tomá!—exclamaron, Sirius, James, Fabian y Guideon al mismo tiempo sorprendidos.

-que buen gusto tiene mi hijo.

Lily miró exasperada a su esposo.

-pero siento cazadora no tendrá demasiado tiempo para su familia con todos los entrenamientos—dijo Molly un poco preocupada, ella no estaba en contra de que las mujeres trabajaran, de hecho ella podría haber seguido trabajando, pero cuando quedó embarazada de lo gemelos decidió quedarse en casa porque era mas necesario cuidar de sus cinco hijos.

-oh, ella dimitió de su cargo cuando nació el primero de sus hijos, ahora trabaja en la sección de deportes del Profeta, tiene muchos fans, a tío Harry eso no le hace mucha gracia—dijo Teddy soltando una risita

Alice y Cathy se rieron.

-igual de celoso que su padre—dijeron las dos al mismo tiempo. James se puso completamente colorado y Lily sonrió enternecida aunque un poco molesta al mismo tiempo.

Algunas tiendas vendían ropa; otras, telescopios y extraños instrumentos de plata que Harry nunca había visto. Escaparates repletos de bazos de murciélagos y ojos de anguilas, tambaleantes montones de libros de encantamientos, plumas y rollos de pergamino, frascos con pociones, globos con mapas de la luna...

Will y Jane miraban con los ojos como platos a todas las cosas que el libro describía.

-quiero ir a ese callejón—dijo Will haciendo un puchero.

-cuando Hermione sea mayor la acompañaremos allí—dijo Jane

-jooooo, yo quiero ir ahora—dijo Will haciendo un mohín.

Jane puso los ojos en blanco y le indicó a Dumbledore que lo ignorara y siguiera leyendo.

Gringotts —dijo Hagrid.

Habían llegado a un edificio, blanco como la nieve, que se alzaba sobre las pequeñas tiendas. Delante de las puertas de bronce pulido, con un uniforme carmesí y dorado, había...

Sí, eso es un gnomo —dijo Hagrid en voz baja, mientras subían por los escalones de piedra blanca. El gnomo era una cabeza más bajo que Harry. Tenía un rostro moreno e inteligente, una barba puntiaguda y, Harry pudo notarlo, dedos y pies muy largos.

-creo que a esa descripción se le olvidó decir que son unos sujetos traicioneros, puntillosos a la hora de hacer un trato y odian a los magos—intervino Frank.

-si os lleváis mal con ellos ¿Por qué controlan vuestro dinero?—preguntó Will—si quieren hacéroslo pasar mal pueden hacer que vuestro ahorros se vallan por el desagüe.

-a los duendes les gusta el dinero, mas de lo que pueden odiarnos a nosotros—contestó Remus.

Cuando entraron los saludó. Entonces encontraron otras puertas dobles, esta vez de plata, con unas palabras grabadas encima de ellas.

Entra, desconocido, pero ten cuidado

Con lo que le espera al pecado de la codicia,

Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado,

Deberán pagar en cambio mucho más,

Así que si buscas por debajo de nuestro suelo

Un tesoro que nunca fue tuyo,

Ladrón, te hemos advertido, ten cuidado

De encontrar aquí algo más que un tesoro.

-hay que estar muy loco para intentar robar en Gringotts –dijo Hagrid—es el lugar mas seguro del mundo… excepto Hogwarts.

-no e visto ninguna medida de seguridad cuando veníamos hacía aquí—dijo Will—mi padre era policía, y conozco bastantes medidas de seguridad.

-somos magos señor Granger, nuestras protecciones no son visibles a simple vista—dijo Dumbledore sonriendo suavemente.—con cada nuevo director de Hogwarts se actualizan las defensas que fueron creadas en un primer momento por los cuatro fundadores de Hogwarts, y yo me tomo muy en serio la seguridad de mis estudiantes, aproximadamente cada tres años renuevo las defensas.

Will pareció aliviado, sabía que su hija tendría que asistir a ese colegio cuando cumpliera 11 años, por su propia seguridad, y saber que era uno de los lugares mas seguros…mas que el ministerio lo aliviaba.

Como te dije, hay que estar loco para intentar robar aquí —dijo Hagrid.

-estoy de acuerdo conmigo mismo—dijo Hagrid

Dos gnomos los hicieron pasar por las puertas plateadas y se encontraron en un amplio vestíbulo de mármol. Un centenar de gnomos estaban sentados en altos taburetes, detrás de un largo mostrador, escribiendo en grandes libros de cuentas, pesando monedas en balanzas de cobre y examinando piedras preciosas con lentes. Las puertas de salida del vestíbulo eran demasiadas para contarlas, y otros gnomos guiaban a la gente para entrar y salir. Hagrid y Harry se acercaron al mostrador.

Buenos días —dijo Hagrid a un gnomo desocupado—. Hemos venido a sacar algún dinero de la caja de seguridad del señor Harry Potter.

¿Tiene su llave, señor?

La tengo por aquí —dijo Hagrid, y comenzó a vaciar sus bolsillos sobre el mostrador, desparramando un puñado de galletas de perro

-de vuelta a los Bolsillos-sorpresa de Hagrid—dice Teddy con una sonrisa enorme, siendo imitado por los gemelos Prewett y por Sirius y Remus.

El semi-gigante se sonrojó violentamente.

sobre el libro de cuentas del gnomo. Éste frunció la nariz. Harry observó al gnomo que tenía a la derecha, que pesaba unos rubíes tan grandes como carbones brillantes.

Aquí está —dijo finalmente Hagrid, enseñando una pequeña llave dorada.

El gnomo la examinó de cerca.

Parece estar todo en orden.

Y también tengo una carta del profesor Dumbledore —dijo Hagrid, dándose importancia—. Es sobre lo-que-usted-sabe, en la cámara setecientos trece.

-¡que misterioso Hagrid!—dijo Sirius con una sonrisa ladeada—que te mandaron coger?

-no se…

-creo que no deberías haber dicho eso de esa manera—dijo Cathy pensativa—si Harry se parece en algo a sus padres, y por lo que hemos leído hasta ahora, así es, parece un chico muy curioso.

-es decir, que tiene el instinto cotilla-necesito-saber-que-está-pasando-aquí de James y Lily, sobretodo de Lily—continuó Alice.

James y Lily fulminaron con la mirada a las amigas de esta última.

El gnomo leyó la carta cuidadosamente.

Muy bien —dijo, devolviéndosela a Hagrid—. Voy a hacer que alguien los acompañe abajo, a las dos cámaras. ¡Griphook!

Griphook era otro gnomo. Cuando Hagrid guardó todas las galletas de perro en sus bolsillos, él y Harry siguieron a Griphook hacia una de las puertas de salida del vestíbulo.

¿Qué es lo-que-usted-sabe en la cámara setecientos trece? —preguntó Harry.

-lo que yo decía—dijeron al mismo tiempo Cathy y Alice.

-y ahora, si se parece a sus padres, empezará a investigar que puede ser lo que hay en esa cámara que sea tan importante—continuó Remus mirando significativamente a su mejor amigo.

-a menos, que algo sea mas importante y lo distraiga, pero posteriormente estoy seguro de que al final recuperará el interés—dijo Sirius

—aunque en el caso de Harry no creo que sea una pelirroja lo que le distraiga—terminó Remus.

James se sonrojó ante lo dicho por sus amigos al mismo tiempo que los fulminaba con la mirada.

-debo discrepar contigo, papa—dijo Teddy—aunque sería mas apropiado decir que no sucederá ESE año

Todos miraron al niño esperando mas información, pero él solo sonrió con inocencia.

-¡maldito niño dinos la información entera y no solo a cachos!—protestó James fulminando al niño con la mirada ante la mirada desaprobadora de las mujeres y la mirada furiosa de Remus.

El niño sonrió con mas ganas todavía

-si diera toda la información ahora no sería tan divertido después

No te lo puedo decir —dijo misteriosamente Hagrid—. Es algo muy secreto. Un asunto de Hogwarts. Dumbledore me lo confió

-esa no creo que sea la forma mas adecuada de acallar su curiosidad—intervino Molly—de hachó creo que no has hecho mas que avivarla.

-mama, tiene razón—dijo Bill pensativamente—a mi me dices esas palabras y tendría mas ganas de saber que es lo que hay en esa cámara.

-bueno, sobrinito es que a ti todo lo que tenga que ver con Gringotts te encanta—dijo Guideon sonriendo cariñosamente a su ahijado.

Bill se sonrojó pero tampoco negó nada.

-¿te gusta Gringotts, Bill?—preguntó Cathy curiosa.

-si, de mayor me gustaría trabajar allí.

-espero que no señorito, trabajar con los Duendes no es muy seguro—intervino Molly preocupada.

Griphook les abrió la puerta. Harry, que había esperado más mármoles, se sorprendió. Estaban en un estrecho pasillo de piedra, iluminado con antorchas. Se inclinaba hacia abajo y había unos raíles en el suelo. Griphook silbó y un pequeño carro llegó rápidamente por los raíles.

-yo no seré un gran fan de Gringottos como mi hermano pero si hay algo que me gusta de ese sitio son los carros—intervino Charlie

-a mi no me gustan—dijo Dora poniendo mala cara—siempre me mareo.

Lily, Alice, Hagrid, Molly, Adrómeda, Frank, y Ted asintieron a lo que decía la niña, mientras que los demás negaban con la cabeza encantados con esos carros, incluso a Dumbledore parecía gustarle (Alastor y Snape no dijeron nada)

Subieron (Hagrid con cierta dificultad) y se pusieron en marcha. Al principio fueron rápidamente a través de un laberinto de retorcidos pasillos. Harry trató de recordar, izquierda, derecha, derecha, izquierda, una bifurcación, derecha, izquierda, pero era imposible.

-¿para que quiere recordar el camino? Ni que estuviera lo suficientemente loco como para intentar entrar a robar—dijo Fabian con una sonrisa.

-pues no se hermano si es el hijo de James, cualquier cosa puede ser posible—dijo Guideon con una sonrisa.

-y tened en cuenta que sobrevivió a la maldición asesina, con ese niño cualquier cosa es posible—intervino Arthur apoyando a sus cuñados que asintieron efusivamente a lo que él decía.

-todavía quiero saber como pudo hacer eso—preguntó Alastor mirando inquisitivamente a Dumbledore.

-aparece en el libro—dijo Teddy mirando al Ex-Auror

El veloz carro parecía conocer su camino, porque Griphook no lo dirigía. A Harry le escocían los ojos de las ráfagas de aire frío, pero los mantuvo muy abiertos.

-la curiosidad Evans-Potter sale a relucir de nuevo—dijo Alice mirando divertida a los padres del niño.

Ellos la miraron mal.

En una ocasión, le pareció ver un estallido de fuego al final del pasillo y se dio la vuelta para ver si era un dragón, pero era demasiado tarde. Iban cada vez más abajo, pasando por un lago subterráneo en el que había gruesas estalactitas y estalagmitas saliendo del techo y del suelo.

Nunca lo he sabido —gritó Harry a Hagrid, para hacerse oír sobre el estruendo del carro—. ¿Cuál es la diferencia entre una estalactita y una estalagmita?

-de todas las cosas que podría preguntarle y pregunta eso?—dijo sorprendido Ted—cuando bajé por primera vez a los túneles de Gringotts en lo último que pensaba era en eso.

-está claro que nuestro pequeño Potter es un niño muy peculiar—dijo Dumbledore divertido.

-sigue siendo bastante peculiar de adulto—dijo Teddy por lo bajo para que solo su padre pudiera oírle que tubo que contener una risa.

Las estalagmitas tienen una eme —dijo Hagrid—. Y no me hagas preguntas ahora, creo que voy a marearme.

-esos carros siempre tienen el mismo efecto en mi—dijo el semi-gigante.

-¿por que? A mi esos cacharros me parecen de lo mas emocionantes—dijeron James y Sirius al mismo tiempo sonriendo como niños.

-tal y como lo describen son como las montañas Rusas de los parques de atracciones—dijo Will

Lily, Teddy, Remus, Dumbledore y Ted asintieron con la cabeza mientras que los demás miraran al muggle curiosos por saber que era aquello.

-¿Montaña Rusa?—preguntó Arthur curios y con los ojos chispeantes.

-si, una montaña rusa, de un parque de atracciones—dijo perplejo William sorprendido de que muy pocos parecían saber a que se refería.

-los magos saben muy pocas cosas del mundo muggle, algunos ni si quiera saben que es un coche—dijo Lily mirando con una sonrisa a los magos.

-¿porque?—preguntó curioso Will y con los ojos brillando de curiosidad—y si no saben que es un coche ¿Cómo se trasladan para ir de un sitio a otro?

-nos aparecemos—dijo Remus—de repente estamos en un sitio y al siguiente en otro, o utilizamos la Red Flu que es un medio de transporte para ir de una casa a otra utilizando las chimeneas

-o con un Traslador—dijo Teddy ayudando a su padre—los magos podemos encantar un objeto para que nos traslade a otro sitio.

William parecía encantado y de hecho casi parecía que iba a saltar a preguntarles un montón de cosas, Teddy tubo la sensación de que ese hombre era la versión muggle de Arthur Weasley.

-Will, no es el momento, porque no continuamos leyendo y cuanto termine el capitulo preguntales todo lo que quieras—intervino su esposa mirándolo reprobatoriamente.

Su cara se había puesto verde y, cuando el carro por fin se detuvo, ante la pequeña puerta de la pared del pasillo, Hagrid se bajó y tuvo que apoyarse contra la pared, para que dejaran de temblarle las rodillas. Griphook abrió la cerradura de la puerta. Una oleada de humo verde los envolvió. Cuando se aclaró, Harry estaba jadeando. Dentro había montículos de monedas de oro. Montones de monedas de plata. Montañas de pequeñosknutsde bronce.

-y esa es la cámara de uso diario?—preguntó escandalosamente Fabian.

-y dices que tienes 10 mas de esas?—preguntó estupefacto Guideon.

James ni se inmutó y solo se encogió de hombros.

-si, pero tampoco le doy demasiada importancia al dinero, el dinero de esa cámara es en su mayoría el dinero que gano como Auror las otras cámaras apenas las uso de hecho creo que en 6 de ellas no e entrado nunca, la única vez en la que me he gastado algo de la fortuna familiar fue para una buena casa para mi familia—dijo pasando un brazo por los hombros de su esposa. Que sonrió y le besó en la comisura de la boca.

Todo tuyo —dijo Hagrid sonriendo.

Todo de Harry, era increíble. Los Dursley no debían saberlo, o se abrían apoderado de todo en un abrir y cerrar de ojos.

-en realidad no podrían—dijo James frunciendo el ceño.

-a no?—preguntó Will curioso

-no, aunque sean los que tiene la custodia de Harry no pueden tocar ese dinero, solo le pertenece a Harry, lo dejé claramente estipulado en mi testamento—dijo James encogiéndose de hombros.

-pero al ser lo guardianes de Harry, no tendrían derecho sobre ello.

-no—dijo James—y los Duendes se encargarían de que se cumpliera mi palabra, en mi testamento nombro a Sirius como Guardián de Harry y en última estancia a Remus para que cuiden de mi hijo y ellos podrán acceder al dinero siempre que quieran cualquier otra persona lo tendrá completamente prohibido.

¿Cuántas veces se habían quejado de lo que les costaba mantener a Harry?

-¿Qué les cuesta mantener? ¡pero si ni si quiera le compraban ropa!—protestó Lily furiosa.

-y no le daban de comer apropiadamente no se como tienen la desfachatez de decir eso—gruñó Molly

Y durante todo aquel tiempo, una pequeña fortuna enterrada debajo de Londres le pertenecía. Hagrid ayudó a Harry a poner una cantidad en una bolsa.

Las de oro son galeones —explicó—. Diecisietesicklesde plata hacen un galeón y veintinueveknutsequivalen a unsickle, es muy fácil.

Bueno, esto será suficiente para un curso o dos, dejaremos el resto guardado para ti. —Se volvió hacia Griphook—. Ahora, por favor, la cámara setecientos trece. ¿Y podemos ir un poco más despacio?

-suerte con eso—dijo Sirius.

-creo que además por haberte quejado irá más rápido que antes—comentó Cathy.

-solo crees? Yo te lo garantizo—dijo Alice sonriendo compasivamente al semi-gigante.

Una sola velocidad —contestó Griphook.

Fueron más abajo y a mayor velocidad.

-lo que yo decía—dijeron Cathy y Alice al mismo tiempo.

El aire se volvió cada vez más frío, mientras doblaban por estrechos recodos. Llegaron entre sacudidas al otro lado de una hondonada subterránea, y Harry se inclinó hacia un lado para ver qué había en el fondo oscuro, pero Hagrid gruñó y lo enderezó, cogiéndolo del cuello. La cámara setecientos trece no tenía cerradura.

Un paso atrás —dijo Griphook, dándose importancia. Tocó la puerta con uno de sus largos dedos y ésta desapareció—. Si alguien que no sea un gnomo de Gringotts lo intenta, será succionado por la puerta y quedará atrapado —añadió.

¿Cada cuánto tiempo comprueban que no se haya quedado nadie dentro? —quiso saber Harry.

-parece que no solo heredó la curiosidad normal de Lily y James, sino que de alguna forma la curiosidad morbosa de Remus también la heredó—dijo Sirius mirando a sus amigos y a su "cuñada".

-¿mi curiosidad morbosa?—preguntó Remus arqueando una ceja.

-esa cualidad tuya de preguntar las cosas mas espeluznantes—dijo Lily teniendo que darle la razón a su "cuñado"

-Lily…-protestó el hombre-lobo haciendo una mueca.

-lo siento Rems, pero sabes que en el fondo es verdad—contestó la mujer con una sonrisa.

Más o menos cada diez años —dijo Griphook, con una sonrisa maligna.

-y esa es la típica respuesta de los Dunedes y aun mas típica forma de amenazar—dijo Cathy.

-los conoces personalmente?—preguntó Bill

-tengo un tío que trabajó allí—dijo la joven parcamente.

El niño parecía querer preguntar pero una mirada de su madre lo calló de golpe.

Algo realmente extraordinario tenía que haber en aquella cámara de máxima seguridad, Harry estaba seguro, y se inclinó anhelante, esperando ver por lo menos joyas fabulosas, pero la primera impresión era que estaba vacía. Entonces vio el sucio paquetito, envuelto en papel marrón, que estaba en el suelo.

-y tanto, para eso?—exclamaron Fabian y Guideon sinceramente decepcionados.

-creí que sería algo mas…-dijo Remus haciendo un gesto con las manos que indicaba algo grande o fastuoso.

-para que meter un pequeño paquetito en una de las cámaras mas profundas de Gringottos si no es algo importante?—dijo Lily interviniendo antes de que su marido se uniera a los comentarios—si ese pequeños paquete está concretamente ahí será por algo, no debemos fiarnos de las apariencias.

-se nota que fuiste de las mejores alumnas que e tenido y en estos momento has demostrado claramente ser una buena Aurora—dijo Alastor Moody mirándola aprobatoriamente—en cuanto a los demás…¿os e aprobado yo? Porque no puedo creerme la poca precaución que estáis mostrando ¡ALERTA PERMANENTE!—gritó al final asustando a todos.

Hagrid lo cogió y lo guardó en las profundidades de su abrigo. A Harry le hubiera gustado conocer su contenido,

-a mi también me gustaría saber que es eso—dijo Regulus pensativamente.

-y por que Dumbledore lo mandó sacar?—comentó Snape en el mismo tono que Regulus

-tal vez sea algo importante—dijo Alastor.

-pero si es algo importante ¿Por qué lo manda sacar de Gringotts? Es el lugar mas seguro—dijo Bill

-Hogwarts es mucho mas seguro—dijo Charlie entonces abrió los ojos incrédula—por eso Dumbledore quiere sacarlo de Gringotts.

-para ponerlo en un lugar todavía mas seguro que el banco y encima lo suficientemente cerca de él como para poder echarle un vistazo—continuó Bill asintiendo a lo que decía su hermano menor.

-Dumbledore, dime por favor que no pretendes meter algo potencialmente peligroso en Hogwarts—dijo Lily mirando asustada al director.

-no se que voy a hacer.

-a mi la suposición de los pequeño me parece de lo mas acertada—dijo Moody mirando a los dos pequeños con aprobación—y si esa cosa es lo suficientemente importante tenerlo en Hogwarts es una buena táctica para protegerla.

-pero Hogwarts es un colegio, no un lugar donde esconder algo que pueda ser peligroso para los alumnos—dijo Mcgonagall siendo apoyada por las madres.

-a menos que lo que hay en la cámara no sea peligroso en sí—dijo Dora pensativamente mientras se mordía el labio—tal vez el peligro es que alguien intentase cogerlo para hacer el mal o algo por el estilo

Todos volvieron la mirada a la pequeña que se sonrojó por la atención.

Dumbledore sonrió orgullosos mirando a la niña.

-creo, que… de todas las suposiciones, la de la señorita Tonks es la mas acertada—dijo Dumbledore.

-pero que…?—empezó a preguntar Molly pero se vio interrumpida por Teddy que se abalanzó sobre Dora con una enorme sonrisa en los labios.

-eres la mejor, casi al resuelto todo el enigma, se nota que fuiste la mejor Auror de tu generación—dijo el niño muy orgullosos aunque la ultima parte de la frase lo dijo lo suficientemente bajito como para que solo la niña le oyera y Teddy le hizo un gesto para que no le dijera a nadie lo que le había dicho y que después le contaría mas.

-tienen una hija muy inteligente señores Tonks—dijo Dumbledore con una sonrisa.

-muy inteligente sin duda, y lo que has dicho es algo a tener en cuenta entre las teorías.

Andrómeda y Ted se inflaron como pavos ante el elogio de esos dos grandes magos.

pero sabía que era mejor no preguntar.

Vamos, regresemos en ese carro infernal y no me hables durante el camino; será mejor que mantengas la boca cerrada —dijo Hagrid.

Después de la veloz trayectoria, salieron parpadeando a la luz del sol, fuera de Gringotts. Harry no sabía adónde ir primero con su bolsa llena de dinero. No necesitaba saber cuántos galeones había en una libra, para darse cuenta de que tenía más dinero que nunca, más dinero incluso que el que Dudley tendría jamás.

-por su puesto que si hijo—dijo James—y desde luego tu te lo mereces mucho mas que ellos.

Tendrías que comprarte el uniforme —dijo Hagrid, señalando hacia «Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones»

-es hora de la tortura—dijeron, James, Sirius, Frank, Ted, Regulus y Teddy componiendo todos mala cara.

-¿Por qué ponéis esa cara?—preguntó Alice confundida—Madame Malkin es una mujer encantadora y su ropa es muy buena.

-si pero te tiene media hora de pie para tomarte medidas, y puede que con vosotras tarde poco pero a nosotros no tiene media hora de pie y si es posible con poca ropa—dijo James

-a mi al principio no me hacía eso—dijo Regulus—pero hacía mi cuarto año empezó a hacérmelo pasar mal.

-es que en cuarto empezaste a cambiar y eras mas guapo—dijo Cathy—antes eras un niño muy desgarbado y no muy guapo, lo siento—dijo lo ultimo un poco divertida ante la mueca que hizo él.

Sirius frunció el ceño y abrazó posesivamente a Cathy.

Mientras tanto Remus miraba a su hijo, su pequeño había ido a Madame Malkin, él nunca había ido, siempre había tenido que conformarse con ropa de segunda mano, y le sorprendía que su hijo tuviera ropa nueva, le alegraba la noticia pero sentía que algo no encajaba.

. Oye, Harry; ¿te importa que me dé una vuelta por el Caldero Chorreante? Detesto los carros de Gringotts. —Todavía parecía mareado, así que Harry entró solo en la tienda de Madame Malkin, sintiéndose algo nervioso. Madame Malkin era una bruja sonriente y regordeta, vestida de color malva.

¿Hogwarts, guapo? —dijo, cuando Harry empezó a hablar—. Tengo muchos aquí... En realidad, otro muchacho se está probando ahora.

-hará algún amigo aquí?—se preguntó Lily emocionada.

-tal vez está allí Neville y se hagan amigos—dijo Alice entusiasmada—si así fuera secuestraría a vuestro hijo en verano para darle de comer apropiadamente.

-gracias Alice—dijo Lily con una sonrisa enorme a su amiga.

En el fondo de la tienda, un niño de rostro pálido y puntiagudo estaba de pie sobre un escabel, mientras otra bruja le ponía alfileres en la larga túnica negra. Madame Malkin puso a Harry en un escabel al lado del otro, le deslizó por la cabeza una larga túnica y comenzó a marcarle el largo apropiado.

Hola —dijo el muchacho—. ¿También Hogwarts?

Sí —respondió Harry.

Mi padre está en la tienda de al lado, comprando mis libros, y mi madre ha ido calle arriba para mirar las varitas —dijo el chico. Tenía voz de aburrido y arrastraba las palabras

-porque será que no creo que ese niño sea Neville—dijo Remus con una sonrisa divertida al ver la mala cara que puso Alice, solo de pensar que su hijo fuera así de arrogante.

-espero que tengas razón Remus, no quiero pensar que tengo un hijo tan…-dijo Frank sin saber como terminar la frase.

-arrogante—ayudó Will intentando ser solicito, su esposa le pegó por insensible.

. Luego voy a arrastrarlos a mirar escobas de carrera. No sé por qué los de primer año no pueden tener una propia. Creo que voy a fastidiar a mi padre hasta que me compre una y la meteré de contrabando de alguna manera.

Harry recordaba a Dudley

-definitivamente—dijo James.

-es imposible que sea nuestro Neville—dijo Frank suspirando aliviado y Alice lo secundó.

-¿porque?—preguntó Will todavía sobándose el costado donde su esposa le había golpeado.

-por que hace generaciones que no nace un Longbottom que sepa volar en escoba y Alice tampoco es muy dada a volar.

¿Tú tienes escoba propia? —continuó el muchacho.

No —dijo Harry.

¿Juegas al menos alquidditch?

No —dijo de nuevo Harry, preguntándose qué diablos sería el quidditch.

- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOO—gritó James llevándose dramáticamente una mano al pecho como si le acabarán de apuñalar. Sirius gimió fuerte y también se llevó la mano al pecho arrodillándose en el suelo como si sufriera un "Cruciatus"

Fabian y Guideon compusieron una mueca e incluso Remus se estremeció.

Teddy por otro lado parecía horrorizado.

-tío Harry no sabía lo que era el Quidditch—dijo el niño como si estuviera traumatizado—tío Harry sin una escoba es como decir que Voldemort regalaba flores a los miembros de la Orden del Fenix.

Lily puso los ojos en blanco y golpeó fuertemente a su marido.

-James, si Harry no sabía nada de la magia, es normal que no sepa nada del Quidditch

James la miró como si acabara de resolver todos los problemas del mundo.

-eso es culpa de los Dursley—dijo James levantándose y cogiendo un pergamino—puedo tolerar muchas cosas, pero que mi hijo no sepa lo que es el Quidditch es imperdonable.

-un Potter que no sabe lo que es el Quidditch—gimió Sirius—Charlius Potter debe estar revolviéndose en su tumba.

Cathy lo empujó para sentarlo de nuevo en su sitio y lo fulminó con la mirada para que se estuviera quieto de una vez.

Yo sí. Papá dice que sería un crimen que no me eligieran para jugar por mi casa, y la verdad es que estoy de acuerdo. ¿Ya sabes en qué casa vas a estar?

-ese niño no debería estar tan seguro, nunca sabes donde te puede tocar—dijo Regulus

No—dijo Harry, sintiéndose cada vez más tonto.

-no te preocupes ni niño es normal que no lo sepas—dijo Lily

-o te preocupes Lily, yo me encargaré de decirle lo de las casa y lo del Quidditch—dijo Hagrid—si es que lo menciona.

Los padres le miraron agradecidos.

-si se parece en algo a Lily y James estoy seguro de que te preguntará, no soportará la intriga.

Bueno, nadie lo sabrá realmente hasta que lleguemos allí, pero yo sé que seré de Slytherin, porque toda mi familia fue de allí. ¿Te imaginas estar en Hufflepuff? Yo creo que me iría, ¿no te parece?

-eh!—protestó Ted ofendido.

-Hufflepuff es mucho mejor que Slytherin sin duda—dijo James

Snape, Cathy, Andrómeda y Regulus lo miraron mal.

-desde luego en Hufflepuff hay mejores personas—dijo Sirius—y eso no va por las dos damas de esa casa aquí presentes, de hecho vosotras sois la excepción que confirma la regla—terminó

Las dos mujeres le miraron con desconfianza mientras que Snape y Regulus lo fulminaban con la mirada.

Mmm —contestó Harry, deseando poder decir algo más interesante.

¡Oye, mira a ese hombre! —dijo súbitamente el chico, señalando hacia la vidriera de delante. Hagrid estaba allí, sonriendo a Harry y señalando dos grandes helados, para que viera por qué no entraba.

-gracias Hagrid—dijo Lily

Ése es Hagrid —dijo Harry, contento de saber algo que el otro no sabía—. Trabaja en Hogwarts.

Oh —dijo el muchacho—, he oído hablar de él. Es una especie de sirviente, ¿no?

-que niño mas horrible—dijo Molly—eso es de mala educación.

-porque será que tengo una corazonada de quien es ese niño—dijo Remus pensativamente.

-por lo general siempre aciertas con tus corazonadas, mi querido amigo, sorpréndenos ¿Quién crees que es?—dijo Sirius

-creo que podría se Malfoy o Zabinni.

-creo que podrías tener razón—dijo Frank asintiendo efusivamente—esa forma de comportarse es muy parecida a la de ellos.

Es el guardabosque —dijo Harry. Cada vez le gustaba menos aquel chico.

-Harry tiene buen instinto para las personas eso está claro—dijo Will—y además no se deja amedrentar, muchos niño de esa edad negarían que lo conocen para que el otro niño no se enfade con él.

-Will deja de analizar psicológicamente a las personas que el psicólogo de la familia es tu hermano, no tu—interrumpió Jane mirando a su marido para que se callara.

Sí, claro. He oído decir que es una especie de salvaje, que vive en una cabaña en los terrenos del colegio y que de vez en cuando se emborracha. Trata de hacer magia y termina prendiendo fuego a su cama.

-eso solo fue una vez—dijo Hagrid poniéndose colorado.

-si, y fue culpa nuestra—dijeron los gemelos Prewett con cara culpable

-¿Qué hicisteis?—dijo Molly mirándolos amenazadoramente.

-deberíamos seguir leyendo—dijo Hagrid intentando distraer a Molly.

Ella decidió posponer la charla con sus hermanos.

Yo creo que es estupendo —dijo Harry con frialdad.

-así se habla hijo, Hagrid es genial sobre todo porque siempre está dispuesto a encubrirte metes en líos —dijo James

Lily frunció el ceño de mala manera a su esposo mientras Mcgonagall fulminaba con la mirada a un sonrojado Hagrid y a un divertido Dumbledore.

¿Eso crees? —preguntó el chico en tono burlón—. ¿Por qué está aquí contigo? ¿Dónde están tus padres?

Están muertos —respondió en pocas palabras. No tenía ganas de hablar de ese tema con él.

Oh, lo siento —dijo el otro, aunque no pareció que le importara—. Pero eran de nuestra clase, ¿no?

Eran un mago y una bruja, si es eso a lo que te refieres

-y aunque no lo fueran eso no haría ninguna diferencia—dijo Arthur molesto por la actitud del niño.

-está claro que Remus va a tener razón

Realmente creo que no deberían dejar entrar a los otros ¿no te parece? No son como nosotros, no los educaron para conocer nuestras costumbres. Algunos nunca habían oído hablar de Hogwarts hasta que recibieron la carta, ya te imaginarás. Yo creo que debería quedar todo en las familias de antiguos magos.

-en ese caso nos acabaríamos extinguiríamos—dijo James encogiéndose de hombros.

-es cierto de echo la endogamia produciría la desaparición de la magia—dijo Teddy

Todos le miraron sin comprender, sobretodo Regulus.

-si, está demostrado—dijo el niño como si fuera obvio.

Dumbledore sonrió.

-creo que nuestro joven mago podría darnos luego una buena lección de las consecuencias de la endogamia pero creo que antes deberíamos terminar el capitulo e irnos a la cama mañana nos lo puede contar todo

Todos asintieron. Remus le dirigió una mirada muy orgullosa a su hijo.

Y a propósito, ¿cuál es tu apellido?

-no se lo digas Harry, que lo averigüe por si solo, no necesitas esa clase de amigos—dijo James.

Pero antes de que Harry pudiera contestar, Madame Malkin dijo:

Ya está listo lo tuyo, guapo.

Y Harry, sin lamentar tener que dejar de hablar con el chico, bajó del escabel.

Bien, te veré en Hogwarts, supongo —dijo el muchacho.

-valla, no vamos a saber su nombre—dijo Sirius molesto—tendremos que esperar, tengo la extraña sensación de que ese mocoso malcriado aparecerá mas en la historia.

Teddy se rió

-mucho mas.

Harry estaba muy silencioso, mientras comía el helado que Hagrid le había comprado

¿Qué sucede? —preguntó Hagrid.

Nada —mintió Harry. Se detuvieron a comprar pergamino y plumas. Harry se animó un poco cuando encontró un frasco de tinta que cambiaba de color al escribir.

Cuando salieron de la tienda, preguntó:

Hagrid, ¿qué es elquidditch?

-si, Hagrid por favor no permitas que mi hijo llegue a Hogwarts sin saber que es el Quidditch, sería algo horrible.

Hagrid asintió

Vaya, Harry; sigo olvidando lo poco que sabes... ¡No saber qué es elquidditch!

-¡EXACTO!—exclamaron los aficionados al juego.

No me hagas sentir peor —dijo Harry.

-lo siento hijo no era esa la idea—susurró James molesto consigo mismo, su hijo no tenía la culpa de que sus tíos fueran unos desgraciados

Lily que oyó el comentario de su esposo sonrió enternecida y lo besó cariñosamente, si es que su marido por muy infantil que fuera, a veces, tenía una madurez y una responsabilidad increíble, que sobretodo se manifestaba con Harry.

Le contó a Hagrid lo del chico pálido de la tienda de Madame Malkin.

... y dijo que la gente de familia demugglesno deberían poder ir...

Tú no eres de una familiamuggle. Si hubiera sabido quién eres...

Él ha crecido conociendo tu nombre, si sus padres son magos. Ya lo has visto en el Caldero Chorreante. De todos modos, qué sabe él, algunos de los mejores que he conocido eran los únicos con magia en una larga línea demuggles. ¡Mira tu madre! ¡Y mira la hermana que tuvo!

-exacto—exclamó James—y afortunadamente fue Lily la que heredó la magia, creo que me habría suicidado si hubiese sido Petunia la que hubiera heredado la magia.

-mi pensamiento exactamente—dijeron al mismo tiempo Alice y Cathy.

Entonces ¿qué es elquidditch?

Es nuestro deporte. Deporte de magos. Es... como el fútbol en el mundomuggle,

-el futbol es genial pero no creo que sea tan emocionante como el Quiddtch—dijo Will poniendo mala cara—este ultimo tiene ya de por si cuatro pelotas.

-yo nunca le vi el atractivo al futbol —dijo Jane—me parece una estupidez ver a 7 tíos persiguiendo una pelota

Will pareció ofendido.

-Jane, cariño, son 11 jugadores

Jane puso los ojos en blanco.

todos lo siguen. Se juega en el aire, con escobas, y hay cuatro pelotas... Es difícil explicarte las reglas.

-Hagrid no puedes decir solo eso del Quidditch, mi hijo tiene que tener mas información, con eso no podrá participar en el equipo de Quidditch

-señor Potter, creo que tengo que recordarle que los de primer año no pueden tener escobas—dijo Mcgonagall dirigiéndole una mala mirada.

-aunque no pueda debería saber jugar. Y de todas formas si no le explicas como se juega difícilmente va a poder animar a su equipo.

Lily puso los ojos en blanco.

-yo no me conozco todas las normas y aun así iba a animar al equipo.

-y así animabas!—bufó Sirius—el pobre James ahí esperando tus gritos de apoyo y tu te dedicabas a animar a los otros equipos

James miró acusadoramente a su esposa al recordar lo que decía su amigo.

Lily pareció culpable durante unos instantes.

-bueno, creo que en el último año compensé mis años anteriores

James sonrió recordando aquel último año, donde, en cada partido, Lily bajaba a recibirlo con un beso cuando terminaba.

¿Y qué son Slytherin y Hufflepuff?

Casas del colegio. Hay cuatro. Todos dicen que en Hufflepuff son todos inútiles, pero...

-eh!—protestó Ted poniendo mala cara.

-Hagrid iba a añadir algo Ted no te enfurruñes—dijo Andrómeda calmando a su esposa que después de dirigirle a una mala mirada a un sonrojado Hagrid se relajó y le sonrió indicándole que no pasaba nada.

Seguro que yo estaré en Hufflepuff —dijo Harry desanimado.

-pues yo estaría muy orgullosos si quedara en esa casa—dijo James—los Hufflepuff son personas muy tranquilas, siempre son justas, trabajadoras y muy amigables.

Lily miró a su esposo con los ojos como platos, aunque no era el único.

-James, cariño, esa a sido la frase mas madura que te he oído nunca—dijo Lily sonriendo ampliamente a su esposo.

James frunció el ceño e iba a protestar pero su esposa lo abrazó y lo besó, por lo que James simplemente se calló

Es mejor Hufflepuff que Slytherin

-completamente de acuerdo—dijeron James, Sirius, Ted, Arthur, Frank y Bill.

Cathy, Regulus, Snape y Andrómeda miraron con mala cara a los otros.

dijo Hagrid con tono lúgubre—. Las brujas y los magos que se volvieron malos habían estado todos en Slytherin. Quien-tú-sabes fue uno.

¿Vol... perdón... Quien-tú-sabes estuvo en Hogwarts?

Hace muchos años—respondió Hagrid.

Dumbledore le dirigió una breve mirada al semi-gigante, recordando cuando Tom lo acusó de ser el heredero de Slyhtherin, todavía lo sorprendía que hubiera gente que se hubiera creído eso, Hagrid era todo corazón.

-pobre de los que tuvieron que compartir clase con él—dijo Frank—debió ser horrible.

-supongo que de adolescente no sería así—dijo Arthur.

-yo no apostaría por eso—dijo Teddy bajito—Voldemort fue malvado a cualquier edad.

Algunos asintieron a lo que decía el pequeño sin saber la razón que él tenía.

Compraron los libros de Harry en una tienda llamada Flourish y Blotts, en donde los estantes estaban llenos de libros hasta el techo. Había unos grandiosos forrados en piel, otros del tamaño de un sello, con tapas de seda, otros llenos de símbolos raros y unos pocos sin nada impreso en sus páginas. Hasta Dudley, que nunca leía nada, habría deseado tener alguno de aquellos libros. Hagrid casi tuvo que arrastrar a Harry para que dejaraHechizos y contrahechizos (encante a sus amigos y confunda a sus enemigos con las más recientes venganzas: Pérdida de Cabello, Piernas de Mantequilla, Lengua Atada y más, mucho más), del profesor Vindictus Viridian.

-no es un mal libro—dijo James pensativamente—pero sin duda le recomendaría otros mejores.

-no hace falta, en el futuro ya tiene lo mejores libros—dijo Teddy con una sonrisa—además de que es dueño de parte de una de las empresas mas prestigiosas de artículos de bromas

-¡no fastidies!—exclamó James con una sonrisa enorme expandiéndose por su cara.

Lily le pegó una colleja a su marido.

-eso es sin duda, herencia tuya—dijo la pelirroja todavía mas molesta cuando James sonrió mas ampliamente todavía. Su sonrisa casi le partía la cara al ir de oreja a oreja.

Estaba tratando de averiguar cómo hechizar a Dudley

-eso ahijado!—exclamó Sirius con una gran sonrisa—pero si quieres un buen hechizo yo puedo decirte varios muy buenos.

-mis hechizos son mejores, Canuto—protestó James—siempre fui el mejor en Transformaciones.

-si, pero eres un poco ortodoxo, mis hechizos son siempre mas originales—contrarrestó Sirius.

-no es que seas original es que tienes la horrible tendencia a cometer errores que desembocan en cosas divertidas—intervino Remus.

-¡¿pero tu de que parte estás!?—preguntó molesto Sirius.

-del de ninguno me gusta molestaros a los dos.

Varios se rieron por la conversación de los tres merodeadores.

No estoy diciendo que no sea una buena idea, pero no puedes utilizar la magia en el mundomuggle, excepto en circunstancias muy especiales —dijo Hagrid

-has oído James—dijo Lily pellizcando a su marido.

-Frank cariño, ves como no era ninguna ley que yo me inventé—dijo al mismo tiempo Alice fulminando con la mirada a su esposo.

-eso incluye encantar cosas Arthur—dijo Molly

Los tres parecieron culpables.

. Y de todos modos, no podrías hacer ningún hechizo todavía, necesitarás mucho más estudio antes de llegar a ese nivel. Hagrid tampoco dejó que Harry comprara un sólido caldero de oro (en la lista decía de peltre) pero consiguieron una bonita balanza para pesar los ingredientes de las pociones y un telescopio plegable de cobre. Luego visitaron la droguería, tan fascinante como para hacer olvidar el horrible hedor, una mezcla de huevos pasados y repollo podrido. En el suelo había barriles llenos de una sustancia viscosa y botes con hierbas. Raíces secas y polvos brillantes llenaban las paredes, y manojos de plumas e hileras de colmillos y garras colgaban del techo. Mientras Hagrid preguntaba al hombre que estaba detrás del mostrador por un surtido de ingredientes básicos para pociones, Harry examinaba cuernos de unicornio plateados, a veintiún galeones cada uno, y minúsculos ojos negros y brillantes de escarabajos (cincoknutsla cucharada). Fuera de la droguería, Hagrid miró otra vez la lista de Harry

Sólo falta la varita... Ah, sí, y todavía no te he buscado un regalo de cumpleaños.

-gracias Hagrid—dijo Lily mirando agradecida al semi-gigante

Hagrid se sonrojó.

-no tienes que darlas Lily, es un placer, estoy seguro que los imbéciles que tenía por tíos nunca le compraron nada por su cumpleaños.

-de todas formas no tendrías porque haberlo hecho y aun así lo hiciste asique gracias igualmente—dijo James también agradecido—estoy seguro de que Harry te lo agradecerá.

Harry sintió que se ruborizaba.

No tienes que...

-no, tengo porque pero me gustaría regalarte algo, Harry es un buen chico—añadió eso último para los padres del chico que sonrieron agradecidos.

Teddy sonrió.

-no sabes lo mucho que Harry agradeció tu amistad, Hagrid—dijo el pequeño—y como en el futuro a tu a mi también me has tratado muy bien te confiaré un secreto—dijo Teddy acercándose al semi-gigante.

-Harry te nombró el padrino de uno de sus hijos—le susurró a la oreja con una sonrisa—pero no puedo decirte cual por ahora.

Hagrid asintió comprensivamente con los ojos empalados de lágrimas.

-es un honor—dijo Hagrid—podrías decirle a Harry cuando vuelvas que muchas gracias de mi parte.

Teddy sonrió.

-no te preocupes ya se lo dijiste, todavía recuerdo aquel día, creo que nunca te vi tan contento.

-¿Qué estáis murmurando vosotros dos?—dijo Sirius mirándolos sospechosamente—si tienes algo que decir, pequeño demonio dilo alto y para todos.

Teddy sonrió maquiavélicamente.

-nop, así es mas divertido—dijo el niño—es un secreto entre Hagrid y yo, que averiguaréis mas taaaaaaaaaaaaardeeeeeeee—canturreó

Teddy corrió a sentarse al lado de su padre que se reía de la cara que ponía Sirius.

Sé que no tengo que hacerlo. Te diré qué será, te compraré un animal. No un sapo, los sapos pasaron de moda hace años, se burlarán

-¡eh…!—protestó Frank—yo tuve un sapo y era muy simpático.

-Frank, cariño se te estaba escapando todo el tiempo—dijo Alice divertida—ese maldito sapo desaparecía cuando querías encontrarlo y cuando no esperabas verlo aparecía, ¿o es que ese bichejo sabía que le tenía miedo y solo aparecía cuando yo estaba cerca?

Frank pareció avergonzado y se puso completamente colorado.

-en realidad solo aparecía cuando estabas cerca tu, aunque creo que porque le gustabas, hay un mito que dice que los animales de un mago pueden llegar a tener las mismas emociones que su dueño, supongo que mi sapo sabía lo enamorado que estaba de ti

Lily, Molly, Andrómeda, Cathy y Jane suspiraron enternecidas por las palabras de Frank… Alice por otro lado parecía molesta.

-Frank, nos conocemos desde el primer año, y llevamos casados un año y medio, no pienso tragarme tus palabras bonitas como disculpa, ese maldito sapo aparecía cuando yo estaba cerca por que tu madre lo había entrenado para espantarme que no soy tonta.

Frank se sonrojó violentamente y pareció culpable pero no negó lo que decía su esposa.

Por otro lado las mujeres que habían suspirado le fruncieron el ceño a Frank mientras sus respectivos esposo no sabían si reír porque su esposa se hubiera tragado el cuento chino de Frank, o llorar porque sus esposa parecieran durante unos instantes encandiladas con lo que decía Frank, y ellos no eran capaces de hacer lo mismo.

... y no me gustan los gatos,

-¿por que?—preguntaron Alice, Cathy, Mcgonagall y Lily—son preciosos y muy cariñosos—añadió Cathy, su gato Nube había sido su único amigo en la casa de su odiosa madre.

-soy alérgico—contestó rápidamente Hagrid—además yo siempre he sido mas de perros y con Fang, no creo que se llevaran bien,

hacen estornudar, te voy a regalar una lechuza. Todos los chicos quieren tener una lechuza. Son muy útiles, llevan tu correspondencia y todo lo demás.

-ese es un regalo muy práctico—dijo Dumbledore sonriendo al semi-gigante aprobadoramente—Harry es un chico muy práctico, estoy seguro de que le va a encantar.

Hagrid se sonrojó cuando el resto de los que estaban allí (a excepción de Snape y Regulus) asintieron a lo dicho por el director.

-muchas gracias Hagrid—dijo James—me habría gustado comprársela yo pero…

-no te preocupes James, como vais a estar vivos para cuando Harry valla a Hogwarts vais a poder comprarle vosotros la lechuza.

Veinte minutos más tarde, salieron del Emporio de la Lechuza, que era oscuro y lleno de ojos brillantes, susurros y aleteos. Harry llevaba una gran jaula con una hermosa lechuza blanca, medio dormida, con la cabeza debajo de un ala.

-oh… que bonita—dijo Lily imaginándose a la lechuza.

-yo no soy mucho de pájaros pero si hubiera tenido una habría sido como esa, completamente blanca—dijo Andrómeda con una sonrisa melancólica que pronto se transformó en un bufido de sarcasmo puro—aunque en mi familia solo se compraban lechuzas "Black".

Todos se rieron, sobretodo Sirius y aunque un poco a regañadientes Regulus que siempre le había hecho gracia esa manía que tenía su familias por las lechuzas negras.

Y no dejó de agradecer el regalo, tartamudeando como el profesor Quirrell.

-pobre Harry, está claro que no está acostumbrado a que le den regalos—dijo Jane con una mirada compasiva—por lo que el profesor Dumbledore nos a contado de cómo lo trataban el niño debe agradecer de veras el regalo.

Will abrazó con un brazo a su esposa sabiendo lo mucho que detestaba Jane los malos tratos contra los niños algo que él compartía con ella.

Ni lo menciones —dijo Hagrid con aspereza—. No creo que los Dursley te hagan muchos regalos.

-probablemente nunca le hicieron ninguno—susurró apesadumbrado Sirius, Cathy a su lado le abrazó, conocedora de lo mal que lo había pasado él con su familia, pero ellos por lo menos le habían dado regalos (no siempre legales) pero regalos a fin de cuentas…

Ahora nos queda solamente Ollivander, el único lugar donde venden varitas, y tendrás la mejor. Una varita mágica... Eso era lo que Harry realmente había estado esperando.

-creo que es el momento que todos esperamos—dijo Arthur—cuando fui a conseguir mi primera varita, no podía dejar de moverme de un lado para otro.

-yo también, no paré quieto en una semana—dijo James con una sonrisa recordando los días antes de comprar su varita…su madre nunca hasta ese momento había tenido que hacer tantos "reparos" en la casa.

-yo estaba tan nerviosa que de camino a la tienda iba tropezando con mis propios pies—dijo Lily sonrojándose levemente.

-pues igual que yo—dijo Molly

-si, hermanita, pero nosotros te agarrábamos como buenos hermanos que se ocupan de la salud de que hermanita—dijeron los gemelos

-¿¡Qué me cuidabais!?—exclamó Molly—no hacíais nada mas que burlaros de mi

Fabian y Guideon sonrieron mas ampliamente a su hermana.

La última tienda era estrecha y de mal aspecto. Sobre la puerta, en letras Mdoradas, se leía: «Ollivander: fabricantes de excelentes varitas desde el382 a.C.». En el polvoriento escaparate, sobre un cojín de desteñido color púrpura, se veía una única varita. Cuando entraron, una campanilla resonó en el fondo de la tienda. Era un lugar pequeño y vacío, salvo por una silla larguirucha donde Hagrid se sentó a esperar. Harry se sentía algo extraño, como si hubieran entrado en una biblioteca muy estricta. Se tragó una cantidad de preguntas que se le acababan de ocurrir, y en lugar de eso, miró las miles de estrechas cajas, amontonadas cuidadosamente hasta el techo. Por alguna razón, sintió una comezón en la nuca. El polvo y el silencio parecían hacer que le picara por alguna magia secreta.

-es un chico poderoso—comentó Moody.

-¿Por qué dices eso?—preguntó Regulus que estaba cerca de él y lo había oído, los demás también miraron al exAuror.

-cuando hay muchas varitas juntas si tu nivel de magia es muy alto puedes sentir la magia de las varitas en una estancia, o eso dicen…

-es cierto—confirmó Dumbledore.

-¿usted lo sintió profesor?—preguntó Andrómeda.

-oh…si, cuando entré por primera vez.

-creo que yo también sentí algo raro cuando entré por primera vez—dijo Lily pensativamente—pero tal vez sean cosas mías.

-seguro que no, mi amor, tu eres, muy poderosa—dijo James besando a su esposa.

Buenas tardes —dijo una voz amable.

Harry dio un salto. Hagrid también debió de sobresaltarse porque se oyó un crujido y se levantó rápidamente de la silla. Un anciano estaba ante ellos; sus ojos, grandes y pálidos, brillaban como lunas en la penumbra del local.

-parece que sigue dando tanta grima en ese tiempo como lo da ahora—comentó Cathy con un estremecimiento.

Hola —dijo Harry con torpeza.

Ah, sí —dijo el hombre—. Sí, sí, pensaba que iba a verte pronto. Harry Potter. —No era una pregunta—. Tienes los ojos de tu madre. Parece que fue ayer el día en que ella vino aquí, a comprar su primera varita. Veintiséis centímetros de largo, elástica, de sauce. Una preciosa varita para encantamientos.

Lily sonrió por lo dicho por Ollivander, encantamientos era su asignatura favorita.

El señor Ollivander se acercó a Harry. El muchacho deseó que el hombre parpadeara. Aquellos ojos plateados eran un poco lúgubres.

Varios asintieron quedamente.

Tu padre, por otra parte, prefirió una varita de caoba. Veintiocho centímetros y medio. Flexible. Un poquito más poderosa y excelente para transformaciones.

James asintió efusivamente, y Mcgonagall aunque no le gustara reconocerlo para no elevarle el ego mas todavía a James, tenía que estar de acuerdo con el fabricante de varitas a fin de cuentas…aunque James había sido uno de lo mayores alborotadores de sus años como profesora, era sin duda el mejor alumno que había tenido en su materia, tenía un talento natural para ella.

Bueno, he dicho que tu padre la prefirió, pero en realidad es la varita la que elige al mago.

-¿es que las varitas tiene vida propia?—preguntó sorprendido Will

-no—contestó rápidamente Arthur par ano asustar el hombre—siempre dice eso pero nunca entendí del todo porque.

-las varitas, tienen hasta cierto punto, conciencia—dijo Dumbldore—no vida propia, pero tu, si derrotas a una persona la varita puede pertenecerte y obedecer tu órdenes o no, todo depende.

El señor Ollivander estaba tan cerca que él y Harry casi estaban nariz contra nariz.

Harry podía ver su reflejo en aquellos ojos velados.

Y aquí es donde...

El señor Ollivander tocó la luminosa cicatriz de la frente de Harry, con un largo dedo blanco.

-no debería hacer eso—dijo Molly un poco molesta—no creo que tratarlo así a Harry le haga mucha gracia, no se parece a su padre en eso.

-eh!... ni que a mi me gustara llamar…

-James si vas a decir que no te gusta llamar la atención, no pierdas ni la saliva ni el tiempo, eres un egocéntrico—dijo Lily fulminando a su marido con la mirada. El hombre frunció el ceño—pero igual, te quiero así

James sonrió como un niño pequeño y la besó a conciencia sin importarle que todos les estuvieran mirando.

Lamento decir que yo vendí la varita que hizo eso —dijo amablemente—. Treinta y cuatro centímetros y cuarto. Una varita poderosa, muy poderosa, y en las manos equivocadas... Bueno, si hubiera sabido lo que esa varita iba a hacer en el mundo... Negó con la cabeza y entonces, para alivio de Harry, fijó su atención en Hagrid.

¡Rubeus! ¡Rubeus Hagrid! Me alegro de verlo otra vez... Roble, cuarenta centímetros y medio, flexible... ¿Era así?

Así era, sí, señor —dijo Hagrid.

Buena varita. Pero supongo que la partieron en dos cuando lo expulsaron —dijo el señor Ollivander, súbitamente severo.

Eh..., sí, eso hicieron, sí —respondió Hagrid, arrastrando los pies—. Sin embargo, todavía tengo los pedazos —añadió con vivacidad.

Pero no los utiliza, ¿verdad? —preguntó en tono severo.

Oh, no, señor —dijo Hagrid rápidamente. Harry se dio cuenta de que sujetaba con fuerza su paraguas rosado.

Los ojos de todos se volvieron hacía Hagrid, que de forma inconsciente sujetaba su paraguas, a nadie le sorprendía aquella noticia.

Mmm —dijo el señor Ollivander, lanzando una mirada inquisidora a Hagrid—. Bueno, ahora, Harry… Déjame ver. —Sacó de su bolsillo una cinta métrica, con marcas plateadas—. ¿Con qué brazo coges la varita?

Eh... bien, soy diestro —respondió Harry.

Extiende tu brazo. Eso es. —Midió a Harry del hombro al dedo, luego de la muñeca al codo, del hombro al suelo, de la rodilla a la axila y alrededor de su cabeza.

De repente Lily se sonrojó

-que pasa cariño—preguntó James al ver a su esposa completamente colorada.

-que la cinta casi se metió por debajo de mi falda cuando empezó a medirme—dijo la mujer completamente colorada.

James pareció molesto, mientras que a su lado Sirius luchaba por mantenerse serio (hay que decir que un codazo de Cathy lo mantuvo bastante serio)

-por que frunces el ceño James?—preguntó Dora—eso es algo molesto pero tampoco para tanto seguro que fue sin querer.

Lily asintió recordando como Ollivander se había disculpado.

-da igual, el único que puede meter algo en la falda de Lily soy yo—dijo James

Lily casi se ahoga al oír a1quello y golpeó tan fuerte a su esposa que lo mandó de morros al suelo.

-JAMES ¡ESO NO SE DICE!—gritó sonrojada.

Los demás hombre que había en la sala asintieron a lo que había dicho el último de los Potter.

Incluso Teddy asentía efusivamente.

Mientras medía, dijo—: Cada varita Ollivander tiene un núcleo central de una poderosa sustancia mágica, Harry. Utilizamos pelos de unicornio, plumas de cola de fénix y nervios de corazón de dragón. No hay dos varitas Ollivander iguales, como no hay dos unicornios, dragones o aves fénix iguales. Y, por supuesto, nunca obtendrás tan buenos resultados con la varita de otro mago.

-a menos que lo hayas derrotado tu mismo—dijo Dumbledore mas para si mismo que para los demás, aunque estos le oyeron.

De pronto, Harry se dio cuenta de que la cinta métrica, que en aquel momento le medía entre las fosas nasales, lo hacía sola. El señor Ollivander estaba revoloteando entre los estantes, sacando cajas.

Esto ya está —dijo, y la cinta métrica se enrolló en el suelo—. Bien, Harry Prueba ésta. Madera de haya y nervios de corazón de dragón. Veintitrés centímetros. Bonita y flexible. Cógela y agítala.

Harry cogió la varita y (sintiéndose tonto)

-cuando esa varita te salve la vida, ya no te sentirás tan tonto—gruñó Moody.

la agitó a su alrededor, pero el señor Ollivander se la quitó casi de inmediato.

Arce y pluma de fénix. Diecisiete centímetros y cuarto. Muy elástica. Prueba...

Harry probó, pero tan pronto como levantó el brazo el señor Ollivander se la quitó.

No, no... Ésta. Ébano y pelo de unicornio, veintiún centímetros y medio.

Elástica. Vamos, vamos, inténtalo.

Harry lo intentó. No tenía ni idea de lo que estaba buscando el señor Ollivander. Las varitas ya probadas, que estaban sobre la silla, aumentaban por momentos, pero cuantas más varitas sacaba el señor Ollivander, más contento parecía estar.

-cuanto mas le cuesta encontrar la varita para un mago mas divertido es me imagino—dijo Remus—conmigo estaba bastante feliz, tuve que probar 15 varitas

-solo 15?—preguntó Ted asombrado—yo probé 20 legó un punto en el que creí que se habían equivocado y yo no era un mago.

-yo tuve que proba 30 varitas-dijo Alice colorada todos la miraron con ojos como platos

Qué cliente tan difícil, ¿no? No te preocupes, encontraremos a tu pareja perfecta por aquí, en algún lado. Me pregunto... sí, por qué no, una combinación poco usual, acebo y pluma de fénix, veintiocho centímetros, bonita y flexible. Harry tocó la varita. Sintió un súbito calor en los dedos. Levantó la varita sobre su cabeza, la hizo bajar por el aire polvoriento, y una corriente de chispas rojas y doradas estallaron en la punta como fuegos artificiales, arrojando manchas de luz que bailaban en las paredes.

-bien eso es buena señal—dijo Sirius muy feliz.

-¿Qué es buena señal?—preguntó Cathy.

-las chipas de la varita son rojas, una señal de que será un Griffindor

Cathy y muchos, pusieron los ojos en blanco.

-eso no lo sabes Sirius—contradijo Cathy

-es cierto pero es una señal—dijo Sirius

-espero que sea verdad, y así tu hijo y el mío irían a la misma casa—dijo James casi dando saltos de alegría en el sitio.

-James, Arctorus no fue a Hogwarts, lo dijo Hermione antes—dijo Lily suspirando.

-ya pero, en el futuro que nosotros vamos a crear, Arctorus irá a Hogwarts—contestó James.

-y será un orgulloso Gyiffindor.

-tal vez sea un Slytherin—corrigió Cathy.

-no creo ya verás como es un Gryffindor y además como yo será un liante.

-de eso nada—exclamó Cathy—mantén los líos lejos de mi hijo Black o mi madre furiosa te perecerá un dulce corderito a mi lado

Sirius tragó en seco, la señora White era de temer.

Hagrid lo vitoreó y aplaudió y el señor Ollivander dijo:

¡Oh, bravo! Oh, sí, oh, muy bien. Bien, bien, bien... Qué curioso... Realmente qué curioso...

Puso la varita de Harry en su caja y la envolvió en papel de embalar, todavía murmurando: «Curioso... muy curioso».

Perdón —dijo Harry—. Pero ¿qué es tan curioso?

El señor Ollivander fijó en Harry su mirada pálida.

Recuerdo cada varita que he vendido, Harry Potter. Cada una de las varitas. Y resulta que la cola de fénix de donde salió la pluma que está en tu varita dio otra pluma, sólo una más. Y realmente es muy curioso que estuvieras destinado a esa varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz.

-son gemelas!—exclamaron muchos sorprendidos.

-Ollivander, tiene razón, es muy curioso—dijo Moody—aunque puede ser una ventaja en la batalla.

-¿a que te refieres?—preguntó Will curioso.

-las varitas hermanas no son buenas para enfrentarse—dijo Remus—tienen tendencia a conectarse y a repelerse por lo que ninguno de los magos saldría victorioso y ninguno derrotaría al otro. Eso podría salvar a Harry de Voldemort si llegaran a enfrentarse.

-espero que eso nunca pase—dijo James estremeciéndose solo de imaginarse a su hijo en peligro cerca de esa abominación de "hombre"

Lily a su lado también se estremeció y apoyó la cabeza en el hombro de su marido que inmediatamente la rodeó con una brazo de forma consoladora

Harry tragó, sin poder hablar.

Sí, veintiocho centímetros. Ajá. Realmente curioso cómo suceden estas cosas. La varita escoge al mago, recuérdalo... Creo que debemos esperar grandes cosas de ti, Harry Potter... Después de todo, El-que-no-debe-ser-nombrado hizo grandes cosas... Terribles, sí, pero grandiosas.

Harry se estremeció.

Varios le imitaron.

No estaba seguro de que el señor Ollivander le gustara mucho.

Pagó siete galeones de oro por su varita y el señor Ollivander los acompañó hasta la puerta de su tienda. Al atardecer, con el sol muy bajo en el cielo, Harry y Hagrid emprendieron su camino otra vez por el callejón Diagon, a través de la pared, y de nuevo por el Caldero Chorreante, ya vacío. Harry no habló mientras salían a la calle y ni siquiera notó la cantidad de gente que se quedaba con la boca abierta al verlos en el metro, cargados con una serie de paquetes de formas raras y con la lechuza dormida en el regazo de Harry. Subieron por la escalera mecánica y entraron en la estación de Paddington. Harry acababa de darse cuenta de dónde estaban cuando Hagrid le golpeó el hombro.

Tenemos tiempo para que comas algo antes de que salga el tren —dijo.

Le compró una hamburguesa a Harry y se sentaron a comer en unas sillas de plástico. Harry miró a su alrededor. De alguna manera, todo le parecía muy extraño.

¿Estás bien, Harry? Te veo muy silencioso —dijo Hagrid. Harry no estaba seguro de poder explicarlo. Había tenido el mejor cumpleaños de su vida y, sin embargo, masticó su hamburguesa, intentando encontrar las palabras.

Todos creen que soy especial —dijo finalmente—. Toda esa gente del Caldero Chorreante, el profesor Quirrell, el señor Ollivander... Pero yo no sé nada sobre magia. ¿Cómo pueden esperar grandes cosas? Soy famoso y ni siquiera puedo recordar por qué soy famoso. No sé qué sucedió cuando Vol... Perdón, quiero decir, la noche en que mis padres murieron.

-mierda!—se quejó James

-que pasa Cornamenta?—preguntó Remus molesto por la interrupción, quería irse cuanto antes a la cama.

-no quiero que mi hijo empiece a coger esa manía de no decir el nombre.

Sirius, Remus, Guideon, Fabian, Frank, Alice, Moody y Dumbledore asintieron mientras los otros se estremecían.

-yo tampoco, eso solo le hará temerle y por tanto le permitirá a ese desgraciado tener mas trascendencia en la vida de mi hijo—dijo Lily apoyando a su esposo

Hagrid se inclinó sobre la mesa. Detrás de la barba enmarañada y las espesas cejas había una sonrisa muy bondadosa.

No te preocupes, Harry. Aprenderás muy rápido. Todos son principiantes cuando empiezan en Hogwarts. Vas a estar muy bien. Sencillamente sé tú mismo. Sé que es difícil. Has estado lejos y eso siempre es duro. Pero vas a pasarlo muy bien en Hogwarts, yo lo pasé y, en realidad, todavía lo paso.

-siempre te envidié por eso Hagrid—dijo Frank—estar siempre en Hogwarts tiene que ser una gozada y muy divertido.

Hagrid sonrió.

-si es genial, siempre me gustó estar en Hogwarts, incluso cuando me dan vacaciones como guardabosques la mayoría de las veces las rechazo porque no quiero irme de allí.

-siempre sentí algo de envidia por ti, porque tu podías quedarte en verano y yo tenía que volver con la vieja bruja.

Regulus iba a defender a su madre pero un codazo de Cathy lo calló de golpe.

Hagrid ayudó a Harry a subir al tren que lo llevaría hasta la casa de los Dursley y luego le entregó un sobre.

Tu billete para Hogwarts —dijo—. El uno de septiembre, en Kings Cross. Está todo en el billete. Cualquier problema con los Dursley y me envías una carta con tu lechuza, ella sabrá encontrarme... Te veré pronto, Harry.

El tren arrancó de la estación. Harry deseaba ver a Hagrid hasta que se perdiera de vista. Se levantó del asiento y apretó la nariz contra la ventanilla, pero parpadeó y Hagrid ya no estaba.

-bien, por fin terminamos el capitulo—dijo Andrómeda—me estoy muriendo de cansancio.

-ya somos dos—dijo Ted—será mejor que descansemos y ya mañana comentamos el capítulo.

-estoy de acuerdo con mi "cuñado"—dijo Sirius, se volvió hacía Cathy—hoy me he portado muy bien ¿puedo dormir contigo?

Cathy sonrió enternecida al ver a Sirius poner carita de perro abandonado.

-está bien pero no ronques o Arctorus se despertará—dijo la mujer yendo a la habitación.

Pronto todos se fueron a la cama, en muchos casos en cuanto las cabezas tocaron las almohadas cayeron rendidos, otros tardaron mas, pensando en todas las cosas que había leído hasta ahora y que tenía toda la pinta de ir complicándose cuanto mas avanzara en el libro.

Lily y James se durmieron abrazados, ambos mirando hacía la cuna de su hijo preguntándose: que habían hecho para merecer aquel sufrimiento

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Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa aaaaaaaaaaaa

Siento muchísimo la tardanza, pero entre unas cosas y otras no podía escribir, a veces por los exámenes, otras porque este capitulo al final me a salido extraordinariamente largo, ni si quiera se como e podido escribir tanto y no haberme suicidado SON 61 PAGINAS DE WORD jejejejejejejejejejejejejeje .

Espero que os gustara el capitulo y un beso muy fuerte espero no tardar tanto para el siguiente

Un kissssssssssssssssssssssssss sssssssssssssssssssssssssss