Chapter 7

Chapter Text

El vuelo tomo solo dos horas, llego a casa en cuarenta minutos más, siempre le gusto su casa, adoraba los colores que había puesto en ella, le gustaba poner flores para que al entrar pudiera sentirlas, amaba que su casa se sintiera fresca y delicada, y si muchos dirían que es demasiado cargado, pero aun así ama todos esos detalles de los que puede disfrutar con solo una mirada al rededor, ocuparse de cambiar las cortinas cada mes es solo la parte quisquillosa de él, los almohadones en los sillones neutros, las alfombras y los cuadros son los que menos cambia.

Le relaja muchísimo ocuparse de su casa, no es lo único que hace el mismo también hace las remodelaciones, cambia tuberías o repara el calentador del agua por su mismo, no es que sea tan afeminado que no se ensuciaría las manos por mantener su casa en buen estado.

¿Pero entonces porque se sentía tan oscuro ahora mismo?, tan comprimida en polvo y suciedad como si fuera una ratonera en algún callejón olvidado de dios y del servicio municipal de limpieza vial, dejo caer las llaves en la cristalera turquesa junto al teléfono inalámbrico y camino por esa intensa oscuridad que apagaba cada uno de los adornos en su casa.

Miro a su alrededor observando con detenimiento las sombras y los azules que la noche regalaba sin recato a su casa, demasiado apacible para el dolor que el mismo se había causado, que el había causado a otro, siempre creyendo que sería la parte de la humanidad que era lastimada por otros, siempre demasiado amable, siempre demasiado correcto como para exigir un mejor trato, pero el mismo había provocado miseria y no veía como perdonarse eso así mismo.

- Jensen! - escucho de repente y si hermana estaba allí, inmensos ojos verdes mezclados con miel, la luz de la cocina lejana los toco.

- Mac? - pregunto y su hermana lo abraso consoladora, abrigándolo en el amor que le tenía a él.

- ¿Es ese Tom de nuevo verdad? ¿Sigue llamándote no es así? Eso es acoso Jensen tienes que entenderlo y denunciarlo de una vez. - su hermanita hablaba y el intentaba seguirle el paso mientras lloraba sobre su delgado hombro, temblando sobre el cuerpo más bajo y pequeño.

- Que? No… no he oído de el en… cuatro cinco días…- se limpia el rostro y se da cuenta de que está completamente empapado en lágrimas que no cesan escurrirse de sus ojos.

- No? ¿Y porque lloras si el no … Jensen que paso? - la mente de Jensen vuelve al inicio de cómo empezó todo y solo cae sobre su hermanan sujetándola con fuerza esta vez.

Cuando su hermanita logro meterlo en la cocina Ralph estaba comiendo sobre la isla de la cocina y alzo sus enormes ojos azules hasta él y maulló como si le estuviera reclamando algo, tan fuerte y agudo que él y Mac tuvieron que taparse los oídos, su gato tenía cuatro años con él, era mimado y exigente como todo felino, no era de raza, pero era una mezcla extraña entre Maine Coon por su tamaño y fiereza como parte angora por sus ojos claros y su pelaje blanco.

El gato solo se le acerco mientras se sentaba en las banquetas de hierro ronroneando entre sus manos, apoyo su rostro en el suave pelo cuando lo abrazo, lo había extrañado y al parecer el gato también que dejo su comida de lado solo para cerrar los ojos entre sus brazos.

- Tu solamente puedes llevarte bien con ese gato del demonio, estos días solo me ha gritado, rasguñando, amenazado con morderme, maldito peludo pretencioso. – se quejó entre dientes con intenso rencor hacia el animal que no la podía ni ver en figuritas.

- Él no es eso… - acoto tenuemente y lo beso hasta que una especie de alivio llegaba del felino hacia él.

- Bueno como sea, pondré la tetera, nos tomaremos un té y me dirás que demonios paso en tu viaje de negocios. – sentencio la hermana y pudo ver como el dolor opacaba nuevamente los ojos de su hermano.

Cuando al fin pudo decir lo que le pasaba el rostro de su hermana que le miraba atento a cada cosa que decía fue cambiando de expresión, su hermana lo miraba incrédula, haciendo las preguntas incisivas que abrían más su herida, jamás había sentido culpa por haber llegado a tan malos términos con una relación, que ni siquiera podía decirse que era una, por dios santo si apenas lo conocía, pero la mirada tan similar a la suya que no podía entender cómo fue que paso eso con Jared.

- No me mal entiendas Jensen, te he visto sufrir por tipos que simplemente te siguieron el juego te usaron y descartaron y ahora me dices que este chico Jared fue directo contigo, realmente sin ningún pelo en la lengua, te conto su vida, como era él y sus expectativas, para él fue un giro de 470 grados no de 360… del mundo que vivía y tu ¿Nunca le dijiste que no tendrían nada, que te irías apenas tu cliente volviera de viaje? ¿Porque? – ella se frota el rostro con ambas manos, sabe que debe estar del lado de Jensen es lo lógico, pero esto simplemente no lo entiende, siempre estuvo de acuerdo a los valores que el mismo se imponía y ahora ese pobre tipo que ni conoce…

- No lo sé ¿Ok? No lo sé, solo…. Como decirle algo así cuando no entendía que no tendría sexo con el cómo hacerle entender eso. – Jensen miro su reflejo en el té y aparto la mirada porque ni siquiera eso era capaz de soportar.

- No seas hipócrita Jensen. – se le escapa.

- ¿Como? – Jensen abre los ojos y la mira sorprendido.

- Quieras o no lo que hicieron fue sexo, compartieron un momento íntimo del mismo nivel de satisfacción por más que no haya habido penetración. – la mujer bebió de su taza casi quemándose para tragarse otros insultos que estaban aflorándole desde la garganta.

- ¿¡Mac?! - el hombre pierde el aliento ante sus palabras y mira a otro lado, demonios no sería tan difícil si no recordara cada detalle como si hubiera sido hace minutos.

- No me vengas con "Mac" a mi Jensen… puedo decir "penetración" todo lo que me dé la gana, que a ti te choque la palabra no tiene nada que ver conmigo. – Jensen se levantó de la mesa intentando huirle a su hermana y lavo su taza, no podía beber nada en ese momento.

- Yo no quería lastimarlo… - murmuro, sosteniendo su peso en la mesada de enfrente su cabeza cayendo de sus hombros ya sin fuerza para sostenerse allí.

- Yo nunca creí que serias como Tom y Larry o Nicola… no como para no importarte la persona que tenías al lado. - y su hermana toma al gato que quería saltar sobre la espalda de su hermano y lo deja en el suelo frustrando sus planes.

- Si me importa. – y el deseo de que esté más cerca de lo que realmente esta vuelve a cobrar fuerza, una que no le ve sentido, pero allí está hormigueándole en todo el cuerpo.

- ¿Entonces porque estás aquí!?- exclama casi sin paciencia.

- ¿¡Porque aquí vivo!? Él está, vive… realmente tan lejos y ¿Cómo demonios podría funcionar esto?, Él vivió toda su vida como arriero Mac, como podría yo sacarlo de su medio por así decirlo y traérmelo a casa como si nada más importara, vive en unas barracas con otros cuarenta hombres desde hace como cuatro años. – exclama y su hermana se para a su lado soltando el aire con paciencia.

- ¿Es eso realmente lo que piensas? -

- ¿A qué te refieres? -

- Jensen… eres un contador… ¿Realmente crees que no puedes modificar tu vida por alguien más?, tú dices que no puedes sacarlo a él de su medio ambiente, entonces que tal si tú sales de esta comodidad y conformidad de la que te has rodeado e intentas arriesgarte un poco por lo que de verdad podría ser la única y ultima relación que podrías llegar a tener. -

- Mackenzie no lo conozco, eso... es como saltarse cuatro años de relación formal e irme a vivir con una pareja real, Jared no es nada de eso! -

- ¿Y? -

- ¿Y? ¿Es que eso no es suficiente? – Jensen esta aún más confundido.

- ¿Que hay aquí que no puedas tener en otro lugar? ¿Dime que hay en esta casa sacando que está a dos cuadras de la casa de mama y papa y a tres de la mía? No hay nada aquí que no te puedas llevar, son solo paredes Jensen. -

- ¿Y qué hay de mi trabajo eh?

- Jensen solo vas dos veces a la semana a la oficina que está aquí a la vuelta en la calle principal, y el resto de los días trabajas en tu oficina… eso lo puedes hacer donde sea que fueses…- Jensen la mira como si tuviera una aneurisma y mira su entorno hasta el gato que tiene refregándose a sus pies.

Él quiso responder, miro a su alrededor y no había nada allí que realmente tuviera un valor demasiado importante como para el no pudiera separase de él, pero el pensamiento de Jared corriendo lejos de él retumbaba en su mente, más aún como no pudo alcanzarlo, el que se arrepienta ahora no sabe si tendrá el mismo peso si lo hubiera alcanzado en ese momento.

- ¿Jensen? Dios, a veces me pregunto a dónde vas que te pierdes en tus pensamientos de esa manera. -

- Disculpa solo, pensaba en lo que decías. - a Jensen se le cayeron los anteojos por el puente de la nariz y los subió intentando no tocar el cristal como era su costumbre.

- ¿Oye y esto de dónde salió? - su hermana toma sus anteojos y los mira, el intenta tomarlos de su mano.

- Los míos se rompieron y Jared mando a comprar me unos.

- ¿En serio? Son espantosos y pesan media tonelada Jen. - su hermana suspira y escucha como los deja por algún lugar y abre un cajón de algún lugar de la casa.

- Mac devuélvemelos no veo nada…- protesta llevándose el banco de la isla ratona.

- Aquí tienes los de repuesto. -

- Tyler los trajo? - pregunto y tomo el fino marco rodado y el cristal ovalado, sintiendo el peso casi nulo y la delicadeza del material.

- Mi marido si sabe hacer recados eso es todo. - le dice cuando los ojos de Jensen vuelven a ser el foco de atención y no los gruesos anteojos cuadrados de antes.

- Me gustaría… poder ver sin esto…- Jensen se los coloca, siente como las pestañas se le pegan y termina frotándose los ojos hinchados debajo del espejuelo.

- Yo no me cansare de decirte que puedes operarte con mi marido cuando quieras Jensen. - su hermano se ríe y la mira abrazándola nuevamente.

- Te amo Mac. -

Jensen acompaño a su hermana hasta su casa esa noche, dejando que la brisa calurosa del centro de dallas lo envuelva, recuerda poco del rancho y de seguro era abismal la diferencia, eran la ocho de la noche cuando paso por enfrente de la pastelería a tres cuadras de su casa y aún hay mucha gente afuera, caminando, paseando a sus perros.

Siempre le gusto el movimiento asegurándole que jamás se sentiría demasiado solo a lo largo del día, pero cuando un hombre más alto que el pasa por su lado en una camisa a cuadros solo siente un escalofrió recorrerle, le mira irse, cabello corto negro, pero casi de la misma estatura de Jared, y recuerda el silencio del campo entre sus brazos, los grillos esmerándose en un concierto que apenas se escuchaba, y como la brisa se hacía escuchar a través de los pastizales.

El olor sin duda no era similar tampoco, mientras allí el olor de la pastelería se hacía sentir por toda la calle, el ruido de la música a tres cuadras a la izquierda del Pub de Anvil, donde le gustaba ir a tomar con sus hermanos cuando eran más jóvenes, el corazón le late con fuerza lejos de ser placentero.

Porque allí no hay olor a tierra ni a pasto bañado en sol de verano, las calles están húmedas por las barredoras, no está el aroma de las caballerizas ni el sonido del ganado a lo lejos, solo el murmullo de las pisadas de la gente sobre las aceras.

Lo extraña, solo pensar que volverá a su casa y que no estará recostado a su lado le hace sentir vacío, fuerza la llave en la puerta de su hogar y deja escapar el aire como si quisiera abandónalo por completo, no quiere volver a llorar, pero no puede dejar de pensar en lo suave de la mirada de Jared, o en lo peligroso de sus manos, pero su labio inferior no parece estar de acuerdo y antes de cerrar la puerta está llorando nuevamente.

….

Muerto por dentro describa exactamente como Steve veía a Jared los días siguientes, jamás había visto en el rostro de Jared una mirada tan vacía, un comportamiento tan mecánico, sin expresiones ni palabra alguna, lo que lo tenía un más desconcertado porque algo que Jared nunca dejaba de hacer era hablar cuando algo pasaba con él y quería que los demás se den cuenta de ello.

Como esa noche que no aguanto más y les dijo entre botella y botella lo que estaba esperando de sus parejas momentáneas.

Intento hablarle, preguntarle que paso exactamente con el poco tacto que tiene guardado para cosas realmente difíciles de asimilar, como muertes repentinas, separaciones espantosas, divorcios o algún caso de enfermedades terminales, Christian ni siquiera intento detenerlo, Chad también ha estado callado como si el dolor de Jared se impregnara en sus huesos.

Están a unos días de que se marchen a la arriada hasta colorado, el no vera a ninguno de los tres por tres semanas de ira y tres de vuelta, un mes y medio completo, está preocupado por muchas otras cosas no solo su amigo, como que Dawson está en el rancho nuevamente con el rostro desfigurado porque se rumora que Morgan le dio la paliza que tanto pregonaba Christian debía darle.

Todos trabajan como de costumbre como si por allí el jamás se hubiera ausentado el jefe o un contador estuvo viviendo en su casa por custro días y tres noches, como si Jared no fuera un zombi hecho y derecho, comiendo poco, como si le causara asco todo lo que se mete a la boca, el compañero de cuarto de Jared se cambió de habitación la misma noche que Christian lo dejo en ella con un colchón nuevo y ropa que mando Morgan a reponer.

Aun se pregunta qué paso esa noche muy para sus adentros por supuesto, ni siquiera se atrevió a preguntar que paso después de su ducha o durante o nada al respecto a eso en realidad, es como si algo dentro de él solo temblara y se sumerge más y más adentro de su mente, con terror de saber algo más de eso, por lo que solo sabe que se despertó en su cama con el rostro de la enfermera sobre él y la luz de una pequeña linterna sobre el, con los pantalones puestos [bóxer incluidos] la mujer le hacía preguntas y el solo parpadeo antes de intentar levantarse.

Ella le dijo que se desmayó, Christian le hablaba a la mujer desde el sillón de cómo lo saco de la ducha, que lo vistió y fue por ella, algo de que agua muy caliente con los analgésicos que toma para el dolor y la inflamación pudieron bajar su presión arterial y así llevarlo a que se desmayase, la mujer le sonrió mientras lo ayudo a sentarse, le tomo el pulso mientas Christian no dejaba de mirarla como si estuviera enojado, pero tal vez es solo está preocupado, el jamás se había desmayado antes.

Al día siguiente en el desayuno Christian le mira salir de las barracas con Chad que le consiguió unas muletas, pero la misma mirada está allí, ojos fríos entre cerrados y calculadores, brazos cruzados sobre su pecho, mientras que su amigo no deja de hablar de que ya no molestaría más a Christian hasta para ir al baño, que estaría más autónomo cuando Jared solo paso por su lado sin siquiera saludarlos, con el sombrero puesto y las manos en los bolsillos delanteros, hombros encuadrados y la negra nube sobre su cabeza.

Los tres le miraron pasar, en silencio se dieron una mirada y siguieron al arriero a unos cuatro pasos de él, la vos de Morgan llamo a Jared, pero este ni se inmuto todo miraron como su jefe lo llamaba desde el porche de su casa, pero el solo entro a la cocina y se dirigió a su mesa, Christian le dio una palmada en el hombro y les dijo que los vería después yendo hasta donde Morgan estaba parado, masticando su desayuno con el plato en la mano.

Cuando ellos se sentaron junto a Jared solo Chad le dirigió la palabra, no de la mejor manera, pero si le pregunto si estaba sordo o que, no hubo respuestas, bebió café, se comió sus huevos y se marchó sin ellos, los ojos de Jared siempre tuvieron ese color imposible de igualar, luminoso y cambiante, ahora solo eran dos pozos negros, sin vida, sin nada que dijera que estuviera sintiendo algo en realidad.

Se le hacía imposible el pasar los días sin hacer nada, se aburría mucho y ya se había leído todos los libros de Chad, al menos ya podía mover un poco el tobillo con dolor, pero al menos estaba menos deshinchado, Christian no volvió a darle un masaje y tampoco sabía cómo pedirle que le de uno, cuando la conversación podía llegar a ese puesto, Chad le miraba con esos ojos afilados y le parecía demasiado de afeminado reconocer frente a Chad que le gustaba que le masajeen los pies.

Cuando Dawson se interpuso en el camino de Jared, Chad y Christian estaban apresurándose hacia el por si acaso, pero Jared no reaccionó apenas escuchaba como el jinete le gritaba algo, no saben que le dijo, él estaba con las muletas intentando llegar hasta el corral, cuando Jared solo le dio un puñetazo en el estómago y siguió caminando, si escucho como Chad le dice a Dawson que porque seguía besando el piso y si era un amor imposible o algo así.

Pero hoy es miércoles, uno de los días que los cuatro solían elegir para ir a beber y acortar la semana, perder toda la tensión del duro trabajo que hacen a diario y el empieza a creer que es él el que debe poner a los jugadores en el tablero de nuevo.

Por lo que en la cena esa misma noche cuando entra solo al comedor, ve a todos ya sentados y Clarice corre entregando bandejas de comida con sus compañeras, sus amigos están al final del lugar en la mesa de siempre, Christian esta embarrado de pies a cabeza al igual que Jared y Chad, se pregunta que habrá pasado, pero si no recuerda mal Christian había hablado de que debía marcar a los novillos, estos son muy escurridizos y cuesta más lazarlos.

- Hola. - dice con ánimo de aligerar el ambiente que hay en la mesa.

- Hola. - responde Christian. - Tomaste tu medicamento al medio día, no pude llegar aquí con tanto trabajo. - le dice cortando su carne, y mezclándola con puré de papas sin siquiera mirarle.

- Si la tome, ¿Cómo les fue hoy? - pegunto, miro a Chad y a Jared al que no se le veía el rostro por los mechones de cabello cubriéndolo.

- Mal ¿No se nota? - Chad contesto de mala manera.

- Bueno yo he visto al médico hoy. - Christian deja de mirar el plato para voltear hasta él y su mirada le causa un escalofrió cuando se queda enganchada unos segundos.

- ¿Medico? ¿Qué médico, el del hospital? ¿Porque? - su tono de voz se hacía más espeso más rasposo y profundo entrando en un estado de enfado crónico.

- No, no, Morgan llamo un médico del otro pueblo, me llevo hasta allí y me sacaron unas radiografías, por lo que estoy mucho mejor. - intenta sonreír y mirar a todos porque Christian le puso nervioso.

- Bueno al menos algo positivo… - murmuro Chad mordiendo su pollo frito y papas fritas.

- Oh… ok, ¿Porque te llevo Morgan? - pregunto Christian desconfiado.

- Dios ¿No puedes ser más celoso? - los ojos de Chad mostraron algo de esa impertinencia que hacía días había desaparecido.

- Cállate, renacuajo. - contesta rápidamente el castaño de cabello largo. Y él no tiene intención de escarbar en las palabras de Chad, solo va al punto que ha estado intentando mencionar.

- Por lo que… creo que deberíamos festejar ¿No creen? - dijo frotándose las manos como pudo cuando Clarice dejo su plato de pollo a la parrilla y ensalada, la cual miro extrañado porque el aún no había ordenado.

- Yo pedí por ti… - dice Christian masticando su carne.

- Oh… - y ahí estaban sus nervios de nuevo tensando su estómago y sin saber que decir ante el detalle.

- No hay nada que celebrar…- la boca de Jared se abre y los tres se quedan sorprendidos por la acotación.

- Buenos… no estoy de acuerdo, yo estoy mejorando que sin duda mientras más rápido mejor para todos, y Chad aprobó su examen de ciencias naturales. – acoto tan rápido como puso para convencerlos a todos.

- ¡¿Quién te dijo eso?! - Chad abrió los ojos, las mejillas ardiéndole y Jared volteo apenas hacia su amigo.

- Pues esto se cayó de debajo de tu almohada. – Steve saca un papel de su bolsillo y lo ondeo sobre la mesa.

- ¡Eso no es cierto! No me gusta que me revises las cosas Steve. – dijo intentando agarrar el papel, pero Steve sonreía divertido antes de retirar el papel sin que pudiera tomarlo.

- Lo siento, pero no tengo nada más que hacer durante el día que mirar tus libros Chad. – Christian le miraba profundamente, y no necesitaba verlo para saberlo, podía sentirlo mientras el rostro se le ponía lentamente rojo.

- Desgraciado fisgón. - Chad trata de recuperar el papel y Jared alzo la mirada para ver el papel, marcado en rojo resonar en el vaivén.

- Eh… - Jared alza una mano y se interpone entre ellos, el rostro se le veía pálido y unas aureolas oscuras marcaban los rasgados ojos. - ¿Aprobaste? - pregunta mirando a su amigo a los ojos y este suspira antes de contestar.

- Si, aprobé. - contesto dejando caer la pata de pollo en la charola, no le gustaba que le mirasen como si de verdad fuera importante y le incomoda bastante.

- ¿Con cuánto? - pregunto Christian ahora.

- Con diez. - Christian esbozo una sonrisa que Steve acompaño de igual modo.

- Entonces si debemos celebrarlo Chad. – Jared empujo su charola apenas si la había tocado, pero su voz casi olvidada por sus oídos volvía a el de a poco.

- Pero … - Chad podía ver tan claro como el agua lo desolado que estaban los ojos de su amigo y no quería obligarlo a algo así cuando el mismo no estaba en condiciones de salir de fiesta.

- Pero nada. – dijo Jared aun con voz taciturna. – salimos a celebrar cuando aprobaste con seis, esto es aún más importante. - la mano pesada y grande se cae en el hombro de Chad y lo aprieta sacándole una sonrisa.

- Ok… - Chad puede ver algo de luz en los ojos de Jared algo del amigo que él conoce y ahí está, su amigo intentando volver a la vida y haciendo una mueca similar a media sonrisa.

- ¡Qué bien! - Dijo Steve dando con el puño en la mesa haciendo que todas las charolas salten. – ¿A dónde vamos, Rodeo pub? ¿Cómo habíamos dicho antes? - Chad sonrió más amplío casi con soberbia.

- Claro que sí, yo manejo. – Chad empezaba a entusiasmarse.

- Llegaremos como a las doce de la noche. – Steve sonreía y extendió su mano mala hacia Jared dándole un toque en el brazo los ojos zorrunos mirándole al fin.

- Podemos beber en la camioneta, parar en algún auto servicio de camino. – Christian agrego, dejando su plato a la mitad.

Las opciones fueron varias, los cuatro eligieron su propia botella, Christian burbon, Steve vodka de cereza, Chad whisky y Jared un tequila, las ventanillas estaban abiertas, el calor seco y terroso entraba a gran velocidad por ellas, golpeando el rostro de todos, arremolinando el ambiente de la cabina, Jared solo miraba como el paisaje corría lejos de él, lejos de todos ellos.

Steve miraba el semblante de Jared por el espejo del retrovisor, el hombre estaba justo detrás de él, y solo puede recordar los días anteriores, el llanto, lo vacío que se veía después de llorar por horas sobre Christian, el aún no estaba de una pieza, con su comportamiento vacuo, no solo había descubierto que los gais se enamoraban, sino que también podían ser destrozados sin piedad.

El alcohol empezaba a afectarlos, pero cris mantenía los sorbos al mínimo, el aún tenía casi toda su botella llena, mientras que el resto había llegado a la mitad del contenido.

Aún faltaba una hora para llegar, tenían que ir al otro lado de la ciudad a la cual acababan de ingresar, él se recostó en el asiento se suponía que no debía beber alcohol con sus medicamentos peor por eso mismo no tomo los de la cena, Christian no estaba demasiado de acuerdo, pero solo rubio su falta de compromiso con recuperarse.

Se deslizo por el asiento dejando apoyada su cabeza en el respaldo bajo del asiento, disfrutando del viaje, de la sensación del alcohol en la sangre que lo relajaba, el viento dándole en la cara, llegando a un semáforo la camioneta se detuvo a esperar la luz verde y el sintió el aroma a colonia de Christian por lo cual giro su cabeza de la ventanilla al conductor.

Claro que los había esperado a que se alisten, eran un desastre a la hora de la cena, Christian llevaba una camisa de jean oscura casi negra, con las mangas arremangadas hasta por arriba del codo, unos botones sueltos en la parte final de la camisa y dos en la parte superior, dejando ver sus clavículas como parte de su pecho, hacía calor como para traspirar solo de estar sentados en la vieja y desastrosa camioneta de Chad, jeans negros y las botas de siempre.

El mismo estaba traspirando un poco, pero Christian tenía el cabello atado y pensó que el debería atárselo, el texano negro sobre su cabeza era nuevo y le quedaba muy bien, siempre pensó que el perfil de Christian lo hacía ver tan serio, volteo hacia adelante antes de que Cristian se diera cuenta de que estaba observándolo, pero no era solo Chris quien se veía bien, Chad y Jared también, el solo se puso una camisa blanca y unos jeans limpios, esas cosas como acicalarse para conquistar no es lo suyo, es más asunto de sus amigos.

Llegaron bien, sin estar ebrios y caminaron hasta la entrada, la música estridente golpeando el pecho de todos, estaba repleto de gente, Chad anuncio que iría por mas tragos a la barra, mientras que Christian estaba a su lado y seguían a Jared por la oscuridad del pub, la gente parecía apartarse del camino del gigante con texano blanco, las luces moviéndose en tonos rojos y naranjas, le costaba moverse con las muletas entre la gente pero estaba demasiado entusiasmado de estar allí como para quejarse de ello.

Cuando se sentaron en una mesa cerca de la pista de baile, la música cambio rotundamente de la clásica campirana a electro y la adrenalina golpeo a la muchedumbre porque todos gritaron al unísono, como si la fiesta acabase de empezar.

Chad volteo como siempre con una bandeja de chupitos y unas cervezas, le comento casi gritándoles cerca del rostro que era el cumpleaños de alguien y que el electro estaba dentro del repertorio de la fiesta de un joven de dieciocho años del otro lado del local.

No paso ni diez minutos que a Jared lo sacaron a bailar, un hombre con una enorme sonrisa blanca y ojos negros lo arrastró a la pista donde todos saltaban como locos, Chad lo siguió de cerca con una chica del brazo, Chris solo observo bebiendo su cerveza a su lado, parecía un sabueso esperando la orden de su amo para atacar al zorro.

El tomo su cerveza y la disfruto, estaba mucho más fría que lo que había entado bebiendo antes y la sensación decencia su garganta deliciosamente, unas chicas se les acercaron preguntando por los varios chupitos servidos en la mesa si estaban esperando compañía o si se podían unir a ellos, él sonrió hacia ellas a punto de contestarles cuándo la sonrisa de las chicas despareció nerviosamente como si les estuvieran amenazando de algún modo, se tomaron del codo entre ellas y se fueron sin más, el las miro extrañado volteo cuando miro sobre su hombro y cris estaba mirándole, ese enojo nuevamente en sus ojos, frio y duro como un piedra de rio.

- ¿Pasa algo? - se acerca a su oído sin siquiera pensarlo, su mano vendada, pero sin la manopla se apoyó en el hombro de Christian.

- Ninguno. - respondió sobre su rostro intentando superar el ruido de la música electrónica.

- ¿Y porque espantaste a esas chicas? - pregunta casi con una sonrisa incrédula en el rostro.

- Yo no… - Steve ve como desvía su mirada y vuelve a él unos momentos después, acortando la distancia, poniendo su pesada mano en su cintura como labios resecos en su oído. - ¿Realmente no recuerdas nada de la noche en que te desmayaste? - y Steve siente como si su cabeza se rebobinara repentinamente casi mareándolo.

- ¿No… por qué? – Steve retrocede al preguntar intentando mirar a su amigo a la cara.

- Solo preguntaba… me pareció extraño tu desmayo, tal vez deberías hacerte un chequeo general, asegurarte de que todo esté bien. - Chris se lleva un chupito a la boca y de un solo movimiento se lo bebe.

Su corazón está golpeando con fuerza, casi tan fuerte como la música a su alrededor, la sombra de Jared caminando hacia ellos lentamente sin su acompañante de minutos atrás le distrae está por llegar a la mesa en el momento que otro hombre lo para a mitad de camino, él debe agacharse para que le pueda hablar al oído y sosteniendo su texano niega levemente volviendo a caminar hasta ellos.

De repente y como si hubiera pasado una eternidad Chris dice ir al baño y se separa de su lado, lo siente repentino y agresivo, pero inspira pausadamente intentado calmarse por la presión que siente sobre su cuerpo, el vuelve su mirada a la mesa y a Jared que toma un chupito de tequila tras otro, lame la sal en su mano y muerde el limón, hasta sentarse a su izquierda.

- ¿Qué le pasa a Chris? - él lo que pregunta Jared sobre su hombro y el inspira fuertemente como si hubiera dejado de hacerlo, y la patada y el simple impacto de su corazón dentro de su pecho al haber cortado su respiración, duele como su un caballo le hubiera pateado.

- Yo no lo…se. - intenta respirar más tranquilamente pero no puede, bebe de su cerveza hasta dejarla vacía.

- ¿Qué te pasa a ti? -

- No me gusta esta música, es estúpida y sin sentido. - se queja para llenar el espacio.

- Lo se…- es lo más que dice desganado, un sujeto aparece de entre la gente y toma a Jared por la muñeca en un intento de arrastrarlo a la pista, pero Jared no se mueve un ápice y la sonrisa del sujeto desaparece, los dos le miran como siempre lo hacen con algo desafiante, antes de que el tipo se retracte, lo suelte y se recline sobre el oído del castaño antes de obtener un asentimiento de Jared. – ahora vuelvo. - dice como si nada, como si supiera que así será, piensa que es esto lo que recuerda de su amigo, el ir de tipo en tipo solo que no está en el la sonrisa ni la alegría de estar divirtiéndose.

Le ve marcharse perderse en la oscuridad y desearía tener su vodka de cereza con él, una camarera de milagro pasa por allí y le ve alzar la mano, el pedido es sencillo por lo que solo queda esperar su retorno.

Y el intenta pensar, enfocarse en lo que paso esa noche ahora que está solo, mira las luces intentando escavar en su memoria, pero se distrae con lo que paso con Jared eh intenta llegar a un momento especifico mucho antes de todo eso, la música chilla y golpea acelerada en sonidos computarizados, el pestañea y la chica le trae su copa de vodka doble de cereza, le encanta el gusto de esta cuando quema en su garganta al bajar, paga sonríe y la mujer se va.

El recuerda que estaba adormilado cuando lo vio volver de la ducha, que lo levanto y que caminaron por el pasillo, que le saco las vendas y la ropa dejándolo en boxes, recuerda que lo sentó en el banco de metal, el banco estaba frio, el abrió la ducha y le lavo el cabello y luego se quedó allí un rato… estaban hablando, recuerda la sensación de sus labios moviéndose, la figura de Jared regresa, se toma dos chupitos más y vuelve a la pista dejándolo solo.

Christian está sentándose a su lado y el solo se queda mirándolo, los ojos azules se ven negros en esa oscuridad, solo le mira y Christian deja que lo mire o eso es lo que cree porque ambos están atrapados en la mirada del otro, el ritmo cambia y el sonido de los altavoces golpea su interior, sacándolo se sí mismo, recuerda que se cayó y una vos le dice que por eso se desmayó, y otra le dice que se está mintiendo a sí mismo.

Christian está diciendo algo, puede ver sus labios moverse, pero al estar tan lejos y con el volumen exorbitante de la música no lo oye, él dice que no lo escucha que lo diga más fuerte, su mano buena con el vaso de vodka la lleva a su boca y Christian vuelve a decir algo que no comprende.

Ver esos labios moverse tan fijamente para poder entenderlos solo lo llevan a recordar que Christian lo levanto, lo saco de la ducha aun desnudo…. Sus ojos celestes caen al piso, el pitido de las bocinas marcando el ritmo lo vuelven a dejar sin aire toma su muleta y se va de la mesa, puede escuchar ahora si su nombre en boca de Christian, el acelera todo lo que puede, choca con algunos y le da de golpes con sus muletas a otros, asfixiándose sin saber porque, pero la sensación de labios secos rosando los suyos simplemente no le dejan respirar y el chillido en su mente no le deja anular esas sensaciones.

Golpea la puerta de salida y el aire caliente del exterior detiene todo su cuerpo, las puertas cerrándose lentamente detrás de él, ojos verdes mirándole extrañamente.

- Chad?… creo. Hola, soy Jensen… uhm, estaba buscando a Jared. – el rubio parpadeo unos segundos intentando procesar lo que hacía instantes su mente, y lo que ahora estaba frente a él, la razón de todo lo trascurrido esa semana.

- ¿Tu? Él está… ¿Porque estás aquí? - es lo que su cabeza llega a dilucidar y ya está doliéndole.

- Morgan me dijo dónde estaban, uhm.. llegue media hora después de que se fueron… tengo que hablar con Jared y… - la puerta detrás de Steve se abre y puede sentir la mirada de Christian en su nuca causándole un escalofrió que le recorre la espina sin piedad.

- Jared está adentro, será mejor que te apresures. - Jensen frunce el ceño ante la advertencia del otro nombre que no recuerda bien su nombre.

- ¡Espera! - Steve quiere detener a Jensen cuando pasa por su lado y Chris lo retiene mientras el contador ingresa al pub. – ¡Chris el…! – intenta hacerle ver que él podría lastimar de nuevo a Jared.

- Vino por Jared… era más o menos lo que me esperaba… - y no lo entiende, pero esos ojos están de nuevo mirándole fijamente y el trata de zafarse del agarre de Christian.

- Él lo lastimo no deberíamos… -

- Jared es medio estúpido al no verlo venir, pero eso no es de lo que me gustaría estar hablando ahora Steve. - replico, sin siquiera parpadear y el solo podía pensar que no quería pensar, ni hablar de nada con Christian. Solo quería alejarse.

- No quiero hablar, Christian. - el rubio mira el estacionamiento intentando recordar por donde dejaron la camioneta poniéndose en marcha y Chris caminando detrás de él.

- Solo quiero saber porque te saliste del pub, o porque estas asustado. – la vos que suena a sus espaldas hace poner su mente en marcha forzada, intentando entenderse él y entender al otro hombre y sus palabras, pero no puede, su mente parece trabarse en algún punto como los engranajes rotos de alguna máquina.

- No estoy asustado. - Christian lo toma del brazo, tirando de él tan fuerte que lo encaja en la pared.

- ¿¡Que haces!? – la muleta se cae de su mano y la otra se tambalea hasta caer del otro lado. - ¡¿Christian que...? -

- Dime que lo recuerdas…- los ojos celestes parecen expandirse en terror.

- No, no sé de qué hablas…- su vos tiempla y muchas imágenes caen sobre él, son borrosas y otras no todas desparramadas en el suelo sin poder recogerlas.

- Si sabes, puedo verlo en tu rostro, puedo leerlo en cada una de tus expresiones. – está enojado lo sabe tiene los dientes encajados y aun lo sostiene con fuerza del brazo.

- Suéltame, no sé qué dices. - intenta apoyarse en su pierna mala y un punzante dolor le recorre inmediatamente dejándose caer un poco por la pared seguido muy de cerca del arriero.

- Si lo sabes, y sé que tienes miedo también… - la profundidad de su voz se desliza como seda de entre sus labios embelesando partes de él que no se conocía. – supe exactamente porque te desmayaste esa noche, cuando solo te derrumbaste en mis brazos. - la expresión de Christian parece dolida, entre frustrada y enojada pero su voz solo suena suave y tranquila al hablarle.

- Christian… yo… - el pecho le duele con cada inspiración que hace, profunda y completa.

- No lo volveré a hacer ok, no tienes que mirarme así, lo siento, me deje llevar por algo que tu ni siquiera puedes plantearte. – Christian hace un esfuerzo por levantarlo del suelo, el traga y en su mente cada uno de los pensamientos al fin tienen sentido.

Cuando Cristian lo levanto recordó como lo tomo en sus brazos y le miro, como el beso se coló en su mente completamente en ese momento haciéndole recordar cada instante hasta que perdió el conocimiento, la sensación tibia y ruda de los labios secos, agrietados por trabajar al sol demasiadas horas sin probar agua, su amigo recogió las muletas del piso y las manipulo para ponerlas debajo de sus brazos, él no podía dejar de mirar el rostro de Christian.

- Explícame. – la mirada azul se alzó hasta el, el seguía sin aliento, pero en realidad no lo entendía.

- ¿Disculpa? - replico frunciendo el ceño.

- Explícame, ¿Qué es lo que no puedo plantearme, porque me besaste?… - jamás podría explicar cómo su cuerpo vibraba de miedo ante lo que imaginaba, como de no saber qué es lo que le diría, de forzarse a seguir parado allí y preguntar abiertamente lo que parecía reusarse a entrar en su cabeza.

- Steve… - Christian le miro y se quieto el texano girándolo en sus manos.

- ¡Que! Sé que soy lento ¿ok? No digas mi nombre de esa forma como si me compadecieras ¿ok?, ¡Pero tienes que explicarme! – le reclamo tomándolo de la camisa para zarandearlo apenas porque Chris no le miraba y seguía mirando su sombrero.

- Me gustas… es eso lo que pareces no entender, te besé porque te tenia frente a mí de esa forma y simplemente no lo resistí mas. – los ojos volvieron a él y el aún estaba estupefacto.

- ¿Dices… como Jared? – y los labios de Christian se curvaron apenas hacia arriba con la leve pregunta.

- Si como Jared... yo soy un poco como Jared, no de andar de hombre en hombre, pero si me gustas tú. -

- ¿Porque?… Hay miles de chicas que mueren por ti, las eh visto, las vi besarte justo a mi lado, vi a muchas de ellas solo derretirse en tus brazos…- Steve se queda sin aliento, se toma de la camisa intentando separarla de su piel, aunque la tela está sofocándolo como si le apretase las costillas sin piedad.

- Es cierto, he estado con muchas mujeres, pero siempre me encontraba pensando en ti o terminaba cortándote el cabello por alguna razón, charlando contigo más que con ellas, buscándote todo el tiempo para pasar los ratos libres y cuando te caíste del caballo… - Steve observa como su amigo toma una larga inspiración mientras mira a su alrededor, colocándose el sombre de nuevo, recordando que desde que ingreso al rancho Chris estaba allí con él, todo el tiempo.

- Que… con eso. - Steve se mira la mano y luego el pie hasta volver a Christian que estaba a solo dos pasos de él.

- De verdad me asuste, podrías haberte roto el cuello sin más, si no hubiera estado toda esa mierda de baca…- Chris bajo la punta del sombrero, y lo que él pensó era que se estaba riendo de su desgracia con el excremento y trataba de ocultar su risa.

- No te rías, esa cosa se me quedo en el cabello pegada. – lo suelta sin pensarlo, y de repente quiere pelear con cris como lo hace en los almuerzos y cada vez que comen juntos.

- No me estoy riendo. – Steve tomo las muletas y dio un paso adelante, apoyándose en ellas para que con una mano pudiera levantar el sombrero. Christian estaba mirando a su pecho, los ojos entrecerrados toda una serie de angustia recorriendo su rostro entre las sombras que le daba el texano debajo de la luz del pub sobre sus cabezas.

- Yo si me asuste… - susurro, allí estando tan cerca de Christian, trago saliva y a pesar de tener todo el cuerpo tan liviano por el alcohol, tenía que decir lo que pensaba. – Me besaste y no se sintió como ningún otro beso, mi mente estaba en blanco sin más… - el dio unos pasos al costado impulsándose con las muletas.

- Steve… - Chris apretó los puños a sus costados intentando mantener sus manos lejos del rubio, pero le dio el espacio para que se expresara.

- Christian yo no sé cómo es esto de ser gay, me tomo mucho tiempo entenderlo de Jared, sé que, entre hace unos años aquí, mucho después que ustedes y al saberlo me pase casi seis meces intentando saber porque o como, no dije nada solo lo observe hasta el cansancio… hasta que entro en mi cabeza. – Steve se froto la cara con ambas manos dejando caer todo su peso en las muletas debajo de sus axilas.

- ¿Te gusto? - Steve mira por sobre su hombro, las sombras aun ocultando partes de su rostro.

- ¿Qué cosa? - pregunto, porque a el no le gusto estar observando a Jared por tanto tiempo de hecho le extenuó un montón.

- El beso…- y Steve volvió su mente a ese momento en particular, haciéndolo girar una y otra vez.

- ¿Yo no o se… me desmaye recuerdas?

- Y que hay de mí. - Steve estaba otra vez estupefacto intentando entenderlo.

- ¿Qué contigo? – Chris pareció sonreír negando con la cabeza y se acercó al hasta quedar solo a medio paso y siento su espacio personal invadido incomodo, pero incapacitado de retroceder normalmente por las muletas.

- ¿Yo te gusto? -

- No me cambies el tema Chris estoy tratando de entenderte y …- Christian solo lo tomo del rostro y lo beso, suave casto, labio sobre labio sin demasiada presión, solo un rose lento que detuvo el corazón de Steve por unos diez segundos.

Christian abrió los ojos antes de separarse muy lentamente y Steve tenía sus ojos cerrados, sus labios se despegaron y Steve trago aire como si se ahogara, se enojó consigo mismo, pero solo lo tomo por los costados y lo levanto del suelo, ganándose un quejido molesto de su compañero y pegándolo contra la pared, muletas olvidadas en la acera, lejos de ellos.

Lo beso como ha deseado hacerlo desde hace tanto tiempo, intento ser solo su amigo, intento convencerse de que su preocupación era solo amistosa, que su actitud era puro compañerismo, que solo intentaba devolver el favor, pero él no podía estar tranquilo si no guardaba un palto de comida para Steve en las arriadas, si no se aseguraba de que este durmiendo bien tapado cuando estaban a la intemperie, o si tenía medias secas cuando el frio y la nieve parecían querer devorarse todo, empujo su lengua hasta que el rubio intento respirar en el beso, empujándolo con su mano sana, pero resistiendo la fuerza que imprimía en su pecho.

Sentir su lengua contra la de él lo llevo más allá de la satisfacción, sus ojos prácticamente se tornearon hacia atrás, y Steve dejo de empujarlo, se aunó al beso moviendo sus labios sobre él, el sabor a cereza pegado en el fondo de su paladar, el vodka ardiendo en sus papilas gustativas y luego encontró el sabor de Steve que tanto deseaba tener contra su lengua, era un beso hambriento, lleno de una pasión que tenía demasiado tiempo sin sentir sin desear siquiera.

- No te desmayes… - le dijo al sentir como Steve se deslizaba por la pared dejando caer todo su peso.

- No.… porque... porqué me besas Chris, porque… - repetía mientras Chris solo volvió a ello, cayendo sobre su rodilla entre las piernas de Steve que ya estaba asentado en el suelo.

Lo beso sin preludios sin más palabras, lo beso hasta que sintió los labios palpitarle, pero simplemente no le encontraba sentido a detenerse, aunque lo que termino de asegúrale de que estaba en el camino correcto fue que Steve deslizo sus dedos por su cuello deslizándolos por su cabello hacia arriba y bajándolos de nuevo, su brazo sano colgándose de su cuello, lánguido y sin fuerzas.

- Tu no me dejas pensar… - exhalo antes de que Chris siga besándole, lánguido, solo deslizando los labios húmedos sobre los suyos, degustando el sabor de ambos en una increíble mescla.

- ¿Qué tal si te llevo al auto a pensar un poco más tranquilo? - Mas besos cayeron sobre sus labios antes de sentir como se separaba de él y lo tomaba de los codos para tirar de él, pero aun así le fue imposible contestar.

Se abrasa de su cuello y se queda allí, perdido, su mente esta divagando en algún lugar lejano mientras su cuerpo solo siente todo lo que Christian está imprimiendo en el, su calor en su costado , su agarre en la cintura, el aroma a colocina de la piel, le ve hacer malabares para no soltarle y tomar las muletas, caminan pegados uno al otro el solo va ciegamente donde Chris desee llevarlo, sin importarle para nada.

El sonido de la puerta metálica le hace abrir los ojos que no sabía que tenía cerrados, su cabeza descansando en el hombro de su amigo, la ve trabarse a medio camino y siendo forzada para que se abra le da un par de pautas para poder subirse al asiento trasero de la camioneta. Esta mareado, y ya no sabe si es por la bebida o por Christian, lo ve entrar a la camioneta con el, decir su nombre sin fuerzas solo provoca que el este sobre sus labios de nuevo, esta demasiado abrumado y confuso como para distinguir si eso es lo que quiere o si es real, solo sabe que Christian es excelente besando y que sus labios saben bien contra los suyos, es lo único que en su mente cabe en esos momentos.