Línea 7: A través del tiempo.
Galdor elfo enviado por parte de Cirdan el carpintero de Barcos para presenciar el concilio en su larga vida pensó ser un guía para llevar a mortales rumbo a su tierra, los puertos Grises… Mithlond… donde zarpan los barcos elficos rumbo al antiguo occidente rumbo al lugar donde su destino llama.
Como los de su especie, tenía rasgos sin edad… eterna juventud, algunos dirían… pero Galdor corregiría que no, esto es más allá de la vida eterna pues sus ojos cansados y sabios estaban casi hasta su límite, es por esa razón que muchos de sus hermanos abandonaban la tierra media… el cansancio se acumulaba, pues aquí en Arda las protecciones de los valares eran limitadas para los primeros nacidos.
O mejor dicho un castigo, el hado de los Noldor aunque trataba principalmente para aquellos que hicieron la primera matanza entre elfos por las joyas perdidas a través del tiempo… Silmarillion… pero para todo elfo era algo que resentía, la añoranza de las tierras más allá del mar.
Su largo cabello rubio, lacio que relucía entre la luz… no tan asombrosa como el señor Glorfindel, pero tenía su propia belleza de su especie… no parecía afectado por aquel viaje, imperturbable para cualquiera que no lo conociera.
Pero Galdor había aprendido, durante su viaje que estaba guiando a personas interesantes… le gustaba el convivio que llevo… le agrado aquellas personas que parecían sabias a pesar de la corta edad en su comparación… los aprecio, su peso fue alejado mientras cabalgaban a través de montañas, planicies, bosques y praderas además de antiguas civilizaciones que cayeron con las edades.
Noches y días pasaron rápido, platicas divertidas donde Allen le relataba con lujo de detalle de su mundo… aquel que estaba seguro nadie más conocía, se sentía privilegiado… también habría demostraciones de sus actuaciones como "payaso" como él se refería a sí mismo.
También conversaciones más profundas con Klaud, sabiduría y amabilidad demostraba después de pasar por su propia impresión de austeridad y su manera de ser estricta, habría ocasiones en que haría los alimentos para ambos además de amonestarlos por no tomarse en serio el viaje… no olvidemos a Lau Jimin que pareció tomar aprecio a su presencia, jugueteando de vez en cuando para ser regañado por su domadora (como dijo que era) por robarle alguna pertenencia.
Galdor se sentía vivo, después de todos esos años… será acaso que no se había dado la oportunidad de un convivio con mortales, había estado centrado en sus propios muros dentro de Mithlond que se había perdido de la grandeza de personas… que estarían destinadas a desaparecer con el tiempo.
El elfo miro hacia cielo que comenzaba a ser estrellado, donde algunos ancestros descansarían para siempre como guardianes de la tierra media… eso eran sus creencias, algún día abandonaría pero siempre recordaría el tiempo compartido con esos grandes generales que a pesar de la edad… estaban preparados para enfrentar la oscuridad como un viejo enemigo.
-Qué piensas… Galdor- pidió Klaud con amabilidad, mientras montaban por aquel lugar… se podía sentir la brisa marina signo de la cercanía de su destino.
Allen volteo interesado mientras comía algo de pan, incitando a una plática divertida por aquel elfo con el cual ya se llevaban con naturalidad después del largo viaje desde Rivendel.
Una sonrisa ilumino el rostro delicado del hombre sin edad –el tiempo que pase con ustedes… buenos amigos- aseguro con orgullo, mientras sus amigos compartían una mirada de que estaban cerca de separar sus caminos.
Un silencio cómodo se instaló en el trio, mientras la cercanía de las murallas signo de las construcciones de Mithlond estaba cercas, Allen tuvo que mantener la boca cerrada porque estaba seguro que hubiera tirado la pieza de pan que degustaba.
El atardecer daba una iluminación que embellecía aún más la arquitectura suave de los edificios de piedra, las murallas, escalones y algunas estatuas de antiguos líderes o leyendas conocidas… todo en colores claros de grises o blancos.
Los caballos relincharon gustosos y Lau Jimin hiso un gorgoteo contento por la vista, Klaud y Allen miraban para todos lados tratando de atrapar la esencia de cada espacio, la piedra sonaba con el caminar de sus monturas… algunos elfos saludaban al pasar, entre curiosos y felices del regreso de uno de ellos.
Llegaron a una plaza principal donde se podía decir que era el puerto, donde embarcaciones exquisitas flotaban orgullosas y la puesta de sol enrojecía el mar que clamaba calma, ahí una figura se alzaba mientras todos bajaban de sus caballos para ser recibidos.
-Veo que has traído visitantes… Galdor- llamo una figura que expresaba majestuosidad similar a la de Elrond, los generales se dieron cuenta de inmediato… que ese hombre rubio, inexpresivo pero amable era el señor del lugar.
-Han venido con un propósito… mi señor- aseguro el susodicho al acercarse, dando una reverencia de respeto que fue seguida por los otros dos –aquí son capitanes de una tierra distante…- presento, prefiriendo usar el término para general en arda –Allen Walker y Klaud Nine- señalo a cada uno que inclino en reconocimiento, un gruñido de la mascota vino –claro Lau Jimin- presento al haberlo olvidado, sonriendo en aceptación por parte de sus amigos –Cirdan el carpintero de Barcos… señor del lugar- presento con sumo respeto.
El susodicho analizo a los recién llegados, había algo fuera de ellos… luz… pero en el chico era algo, como si tuviera algo más… ¿oscuridad?... pero su pureza en su mirada daba evidencia que no debía preocuparse, por algo era sabio… sabía que ahora tratarían lo que fuera que es la misión a seguir de esos viajeros.
Pasando en uno de los edificios, donde su diseño sobrio pero hermoso reinaba, amueblado humildemente con colores grises claros… una oficina, con estandartes y diseños de barcos en paredes, ahí los tres recién llegados relataron el concilio y la decisión del destino del único… donde los capitanes eran parte de la comunidad con la promesa de encuentro con el resto después de concluir con su misión que era confidencial, solo eran contadas las personas que sabían a ciencia cierta de que se trataba… ahora el carpintero era uno de ellos, dando su aprobación de una puerta que fue ubicada en el balcón de uno de los edificios que daba vista al mar… después de ver con sus propios ojos la belleza del lugar que fue señalado como "arca" y la explicación del uso de los "golem" de un color gris que serían utilizados si llegara el caso del uso de la conexión para comunicarse con Allen… único con la capacidad de controlar.
Siguieron el plan, los generales partieron al segundo día después de una breve despedida… ahí en la puerta de los puertos grises, dos figuras quedaban de la comitiva de despedida.
-Siento tu añoranza… Galdor- dijo Cirdan sin quitar su vista en el horizonte, luego miro a su súbdito que tenía duda en su sabia mirada.
-Lo se… mi señor…- acepto Galdor, volviendo a ver dónde sus amigos habían desaparecido –pero estoy donde debo… aquí me necesitan- se convenció profundamente de su decisión de permanecer en Mithlond.
El carpintero puso una mano en el hombro de su confiable elfo –ellos enfrentaran la oscuridad… nosotros debemos estar atentos… cuidar el resto de arda si llegaran a fracasar- dijo con sabiduría, dando su espalda para comenzar a retirarse.
-Ellos no fracasaran- aseguro Galdor al ingresar a su reino, siempre atesorando y con la esperanza de volver a verlos.
XXXX
Allen miro por encima de sus hombro, aquellas montañas nubladas (como Klaud le informo) ahora eran pasado, agradeciendo pues en esa altura el frio era mucho y la nieve que comenzaba a caer había sido un verdadero dolor de cabeza.
Desde su partida de los puertos grises había sido un paseo rápido y cansado, no habían parado en casi ningún establecimiento, su antes superior le había señalado la ubicación de la comarca, el lugar donde sus amigos Hobbits vendrían… también pasaron a una distancia considerable de Rivendel, en el cual no pararon para no entretenerse aunque sabían que sus amigos de comunidad ya no se encontraban en el mismo… no han tenido tiempo de comunicarse con ellos como hubieran querido.
Pero el peliblanco debía aceptar que algo andaba en el aire, las noches se volvieron de constante guardia, durmiendo solo unas cuantas horas antes de marchar… habían notado pájaros negros vigilando algunos pasos, pero Klaud siendo hábil había logrado esquivar y no llamar la atención de esos animales que tenía el presentimiento eran utilizados para aguardar los caminos por parte del mago traidor.
Otro punto es que habían perdido los caballos durante un ataque de orcos al cual fueron víctimas antes de entrar a las montañas nubladas, era por eso su desagrado por aquel montículo de piedra que ahora dejaban atrás obviamente el ataque fue lo de menos cuando estas caminando con dificultad por nieve en la que te hundías en cada paso… lo bueno de que sus trajes eran buenos para esos climas, pero eso no quita la molestia.
-Quien atraviesa el paso alto- una voz saco de sus pensamientos reseñistas de Walker, para admirar que eran rodeados por una multitud de hombres… pero que eran muy altos y tenían mucho vello facial casi dándoles un toque salvaje, vestidos de piel algo bello a su manera.
Klaud dio un paso en alto, no dejándose intimidar… en su hombro el inseparable Lau Jimin que estaba atento a su alrededor, dispuesto a saltar cuando fuera dada la orden –Saludos beórnidas… hemos venido a una misión… he de suponer que los enanos que regresaron tiempo atrás han dado noticias de nuestro arribo- aclaro con una voz diplomática, pero con un tono que no aceptaba alguna burla o replica.
Un hombre, su cabello claro y ojos analíticos observo al dúo con curiosidad pero sin dar paso atrás al porte severo –Gloin ha avisado… pero eso no retira el tributo que deben ofrecer para pasar por nuestras tierras- aclaro.
Nine acepto con confianza-entiendo- confirmo quitándose el abrigo sin importar la inclemencia del tiempo… le dio una señal a Allen para que hiciera lo mismo –ofrezco estas prendas… sus adornos son joyas… metal de plata y oro- explico al entregarla al portavoz que analizo cada uno de los términos de la ropa.
Allen estaba mordiéndose el interior de la mejilla para no mostrar el frio que tenía al igual que su antes superior, siendo observados con curiosidad por el resto de la cuadrilla de Beórnidas por la resistencia de esos de la raza de los hombres para lo que sabían era un clima inclemente.
El hombre termino con su juicio por las prendas, la tela era suave y los adornos eran novedosos hechos de metales preciosos –acepto su ofrenda además de su valentía por estar enfrentando el clima sin el cobijo del mismo…- sonrió el hombre, entregando a otro para su resguardo y ordenando un juego de pieles para que cobijara al dúo que acepto agradecido –Mi nombre es Grimbeorn hijo de Beorn jefe actual de los Beórnidas- se presentó.
-Allen Walker- se inclinó el joven con la mano en el pecho para mostrar respeto.
-Klaud Nine- siguió la fémina con el mismo símbolo, un peculiar gesto que solo centro más la atención del resto de los Beórnidas, guardándose las preguntas de quien son hijos –Lau Jimin- señalo a la criatura blanca que salto ante su mención.
-Yo los llevare hasta las orillas del bosque negro… ahí los entregare a la guardia del mismo para que sean guiados al rey- informo Grimbeorn sabiendo que era importante lo que fueran a hacer, dejo al resto para continuar con la guardia porque hoy en día era difícil mantener el camino libre de orcos… un arduo trabajo en lo que eran buenos.
XXXXX
La guardia de elfos Silvanos tenían un tiempo oscuro, las criaturas amenazantes aumentaban y era cada vez más difícil mantenerlos a raya… el mal de Dol Guldur estaba de vuelta, con más fuerza que antes.
La capitana de una de las cuadrillas vigilaban la entrada, además de esperando a ciertos individuos de los cuales los enanos habían informado en su paso de regreso a Erebor… Tauriel, una pelirroja con belleza de su gente, pocas de su especie con las intenciones de seguir el camino de un guerrero algo que muchos no dudaron en replicar a causa de su género… pero con ayuda del príncipe le habían dado la oportunidad de probarse.
-Alguien viene- aseguro uno de los guardias, saliendo de entre las sombras de los árboles para informar a su superior, que afirmo con la cabeza descendiendo para recibir a los visitantes.
Para Tauriel que tuvo que guardarse la impresión, ahí con Grimbeorn estaban dos de la raza de los hombres, pero más que uno de ellos fuera una mujer con una cicatriz de guerra en medio de su rostro pero que no mitigaba la belleza y seguridad que irradiaba sus ojos de un color único que estaba segura no vería en todo Arda… el chico, que se veía más joven que su acompañante no se quedaba atrás, pues su apariencia era única… cabello blanco como la nieve, ojos plateados con una cicatriz que cruzaba parte de su rostro.
Su instinto elfico le decía que había algo más, la criatura que descansaba en el hombro de la mujer era algo calmante… luz… pero el chico… era complicado describir –Bienvenidos… he de suponer que ustedes son los enviados para una misión- adivino Tauriel con algo de suspicacia, dando una bienvenida algo seca.
El dúo dio las debidas presentaciones, confirmando las sospechas de la elfo que se presentó como capitana de la guardia entre los elfos silvanos, un nivel similar a la que ellos pertenecían pero no dirían sino fuera necesario (solo Galdor lo hiso, por respeto a sus amigos).
La elfo miro a sus invitados que observaban el paisaje con una expresión sombría, como si fueran capaces de sentir lo mismo que ellos… la creciente amenaza que viene desde el sur del mismo bosque, aquel que tiño sus árboles en sombras y la vida en muerte… pero era imposible, según les conto Gloin estos eran foráneos de Arda aunque no divulgaron a que se referían, aunque creía que ellos mismos no sabían.
Llegaron donde el asentamiento de elfos silvanos estaba, su hogar moldeado a la naturaleza a su alrededor, el rio cruzaba justo enfrente donde un puente era el único medio de paso… ese lugar cuya luz casi es extinta por el peligro latente en sus propias tierras.
Un poco de orgullo creció en la capitana al ver el rostro de asombro de los foráneos por su construcción, en como las rocas y árboles se ajustaban en sus edificaciones… en el interior fue un similar gesto, cuando las cavernas adornadas con luz natural de ventanales en la parte superior… pasillos y puentes que se conectaban entre si en ese vacío de una caverna única… justo concluyendo donde la plataforma del rey estaba presente, aquel donde el trono ascendido coronado por cornamentas descansaba su líder.
-He traído a los invitados cuyo arribo fue comunicado por los enanos en su paso por el bosque- informo la capitana con respeto, inclinándose a esperar alguna orden.
El rey con su austeridad e indiferencia era gesto en su fino rostro, cuya cabeza era coronada por ramas con escarcha plateada de la estación presente… su personalidad expresaba grandeza, pero a comparación de los otros líderes elfos… este presentaba un gesto de suma desconfianza para los recién llegados –gracias Tauriel… puedes retirarte- ordeno.
Tauriel quería replicar, quería permanecer para saber que era esa misión que prometía ser grande… quería escuchar y conocer a esos mortales peculiares –como ordene- fue lo único que salió de su boca, traicionando su propio pensar… marchándose para dejar que esto fuera tratado, sin su conocimiento.
XXXXX
Klaud observo aquel líder que estaba sentado en ese trono de madera que se acoplaba entre la plataforma, con escalones del mismo material… en su primera impresión, estaba segura que este elfo sería diferente a los tratados con anterioridad, los líderes amables que los recibieron abiertamente… pero a comparación del resto… ella sabía que este enfrentaba al enemigo de inmediato, constante con el temor de un ataque repentino… siendo Dol Guldur parte de su territorio.
-Saludos Rey entre los elfos silvanos- saludo con respeto Klaud, inclinándose al igual que Allen pues ellos sabían cómo comportarse… orgullosa de saber que su colega también había notado la clara diferencia con la que tratarían.
El elfo los miro desde su posición, analizándolo y juzgándolos en silencio recibiendo el saludo con agrado –me han informado de su misión… aquella que promete ventaja sobre la oscuridad- expreso yendo directo al grano, bajando de su trono con la elegancia que lo caracteriza, ondeando aquel traje plateado que solo parecía favorecerlo… quedando enfrente de sus invitados, siendo un poco más alto que los mismos –pero antes me vendría bien saber sus nombres- pidió más como orden, mirándolos desde su altura.
-Capitán Allen Walker de una tierra distante- se presentó el peliblanco, dando el titulo conocido en Arda… para no tener que explicar lo que es general.
La rubia dio un paso enfrente –Capitana Klaud Nine- se presentó –Lau Jimin- señalo a la criatura a su lado que dio un gruñido en saludo.
Pero ella tomo el deber de explicar con detenimiento lo planeado… pudo notar la extrañeza de que ella tomara la palabra, algo que había notado desde que llego a ese mundo… el género era bastante considerado en ese lugar y al parecer era más raro cuando una de la raza de los hombres toma el mando o el camino de un guerrero (según Aragorn le dijo en una de sus pláticas).
Thranduil admiro la facilidad con la que se manejaba la mujer, la fuerza que expresaba en sus palabras y la seguridad que ofrecía, no pensó ver esas cualidades en un mortal… solo su capitana era la única valiente que se aventuró al ser un guerrero entre los silvanos, que era una vocación rara entre las mujeres aun entre su gente… inédito para otras razas.
Tuvo que aceptar las ventajas de este plan, sería algo tonto desechar la oportunidad de algo grande, recibió la explicación de su uso y el limitado acceso que solo tendría el muchacho, además de la entrega del artefacto por el cual se comunicarían, un nombrado "golem" de color negro, donde avisaría si llegara a necesitar su uso.
-Bien… síganme- pidió, marchando rumbo a una ubicación al lado de su trono… una plataforma descansaba en donde varios puentes estaba distribuidos a lo largo de la caverna, solo dos guardias lo seguían cuya lealtad estaba comprobada y su silencio garantizado.
Ahí ubicaron la puerta que daría acceso al arca y le mostraron al rey la ciudad blanca, quedando fascinado por su belleza juzgando similitudes con Valinor (o se lo imaginaba, siendo un elfo nacido en arda)… algo que están destinados a marchar cuando sienta que el tiempo ha llegado.
Esa noche fue de fiesta en el bosque negro, de aquellas que no se celebraban desde el crecimiento de la amenaza del sur… era algo en lo que se especializaba Thranduil, por lo cual era reconocido entre otros reinos elficos y su propia gente.
Algunos sabían que esto significaba esperanza, que algo ha cambiado para su rey y dio la oportunidad de celebrarlo como si fuera una de sus tantas fiestas para las estrellas distantes y hermosas que descansan en sus cielos.
Allen ya con un abrigo de exorcista (cuando fueron al arca se hicieron de cambios), rio divertido mientras Tauriel lo sacaba a bailar y cantar entre los otros de la misma raza que se acercaban curiosos por el invitado, otros jugaban con Lau Jimin criatura única en su especie en todo Arda… Klaud se mantuvo impasible al lado del rey compartiendo relatos de su viaje desde la partida de Rivendel y dando un resumen del concilio donde su hijo ya no regreso.
-Supe que mi hijo tomo su decisión, por mi gente… que regreso sin el- dijo Thranduil tomando un poco de su copa y admirando la fiesta con algo de seriedad pero un brillo de alivio en sus viejos ojos.
-Fue una buena… es algo que decidirá el destino de esta tierra- acepto la rubia al menear un poco su vino elfico, que debía aceptar que con un sorbo y ya daba vueltas su mundo.
Un suspiro por parte del rey, que aun con la distancia corta… sabía que su hijo debía partir algún día de la comodidad de su reino, pero quería tenerlo cerca… su instinto de padre era lo único que lo mantenía firme.
-No se preocupe por el… rey Thranduil…- Klaud rompió el silencio que se había formado –un hijo siempre recordara a su padre no importa lo que pase… yo siempre recordare al mío no importa que ya no esté a mi lado- dio su consejo.
El rey arqueo la ceja por recibir ese consejo de alguien que ha visto menos primaveras que el mismo, pero se abstuvo de desecharlo… porque era lo que necesitaba escuchar, sonrió un poco… aquel gesto que su gente no había visto a menudo… aquel que solo guardaba para su único hijo ahora distante –estoy en buena compañía… debo añadir- dijo con diversión.
-Opino lo mismo- aseguro Klaud con serenidad, abandonando su bebida que sabía no resistiría otro sorbo.
-Asegúrese de regresar cuando todo esto haya terminado- pido el rey con la esperanza de que la victoria esté asegurada, además que disfrutaba la compañía.
-Por supuesto- prometió Klaud con un asentamiento de cabeza, vigilando la fiesta en otro silencio cómodo entre los dos.
Los elfos silvanos estaban viendo una etapa alivianada y algo divertida en compañía de un mortal, algo que tenían años de no ver… o estaban seguros de no haber visto, con la vida difícil que su rey ha llevado estaban seguros que nunca se dio la oportunidad de en verdad disfrutar una fiesta… sin la compañía de su hijo… o su difunta esposa.
Los misioneros partieron dos días después, pues aunque querían partir el día siguiente… algunos (Allen) tenían una cruda monumental por aceptar bebidas de cierto elfo (Tauriel), aunque Klaud aprovecho para llenarse de conocimiento de la biblioteca del lugar… algunos mapas de Mordor que tenían escondidos y que fueron regalados por el mismo rey… habían formado una amistad con el más distante de los lideres elfos, un logro del cual no se darían cuenta hasta más delante.
XXXXX
Viajaron hacia el norte del bosque negro en compañía de Tauriel, que los abandono en la salida del mismo deseando suerte y burlándose de su nuevo amigo (Allen) del cual aprendió mucho.
-Eres bueno en hacer amigos… Walker- aseguro Klaud con seriedad, pero no la característica cuando es algo malo.
-Si… aunque lamento el haberme atrasado por culpa de ella- aseguro en tono de arrepentimiento Allen, sabiendo que aun el recuerdo de la cruda le dolía.
Nine sonrió un poco por ver el gesto de su compañero, pero siguieron en su viaje, pasaron por Esgaroth… una ciudad que fue habitada en el pasado hasta el ataque del dragón Smaug, después fue abandonada para que los ciudadanos volvieran a sus orígenes… Dale, vecinos de la montaña solitaria.
-Lau Jimin- llamo con severidad, sacando su látigo y manteniendo su espada regalo de Rivendel a la vista.
Allen sacaba sus garras y con su espada ya desenfundada para ser doblemente letal, ahí enfrente de ellos un caballero oscuro se acercaba de dirección del bosque negro… si querían tomar la ventaja de un ataque sorpresa, estaban subestimándolos.
El grito vino del Nazgul, el peliblanco se encogió de dolor a causa de su sensibilidad otorgada por ser prácticamente un noah…. Pero aparte de esto, notaba las cualidades mágicas de este ataque… que te helaba la sangre y sacaba tus miedos.
Klaud se tensó ante el miedo congelándola, pero desecho rápidamente ordenando a Lau Jimin un ataque directo al ser oscuro que comandaba una horda de orcos que iban a atacar creyendo una oportunidad cuando la habilidad de su superior entrara en vigor…. Error.
XXXXX
Brand hijo de Bain caminaba con premura por la ciudad de Valle, su porte reacio herencia de sus antepasados pero las canas pintando sus cabellos rizados, las arrugas dando tonalidad a cada uno de sus gestos, vestido en pieles oscuras caminaba junto a su hijo Bardo II, del cual su padre dijo que se parecía mucho al legendario arquero que mato a Smaug.
-Que sucede… Padre- Bardo cuestiono curioso por llegar hasta las murallas de la ciudad, miro al horizonte buscando lo que su progenitor hacía.
-Nada hijo… solo que han dado el aviso de avistamiento orco a las afueras del bosque negro- informo forzando sus ojos para ver abajo, donde los cimientos de una ciudad abandonaba descansaban en medio del lago.
Su hijo se tensó, era verdad que había ataques orcos para todos los que pasaban cerca del bosque negro… sabia de los problemas de sus vecinos elfos… pero nadie había salido de la seguridad de los arboles negros para atacar al aire libre… y en efecto, pudo detectar manchas en movimiento desde esa ubicación.
-Crees que debamos dar apoyo…- pidió el más joven con seriedad, sacando el porte de líder a flote… del cual un heredero debía cargar.
-Creo que no es necesario… se están retirando- con un tono escéptico comento el actual rey de Dale, señalando que en efecto… los orcos parecían retirarse de las tres figuras que se alzaban victoriosas de los restos... después, una de esas se encogió hasta el punto de casi desaparecer (la vista de un viejo no es muy buena… y Lau Jimin es muy chico)
-Son los enviados que informo Gloin que vendrían- adivino Bardo con algo de seriedad, sabiendo que era cuestión de horas que llegaran hasta la ciudad.
-Es de creer que en efecto…- acepto Brand, aunque no esperaba que fueran guerreros capaces de hacer retirar a un grupo de orcos por si mismos… y según entendió, uno de ellos era una mujer.
Un pensamiento similar pasaba por su hijo, esperando hasta que los invitados llegaran… prepararon posibles curanderas para cualquier herida que podían traer aquellos guerreros, cuyo éxito sobre orcos siendo solo dos ya corría por toda la ciudad con rapidez (sabiendo que los rumores corren muy rápido entre esas paredes).
Los esperados llegaron en cuestión de horas, esperaban a alguien mal herido… pero solo fueron tratados rasguños y golpes, aquellos personajes cuyas apariencias no encajaban en algún pueblo entre la raza de los hombres… dieron sus presentaciones, sorprendiendo por su lugar como capitanes (más para la mujer) y que la criatura era el tercero que lucho contra orcos, omitiendo más explicaciones.
Bardo debía aceptar que no estaba acostumbrado a tratar con una mujer como la que acababa de llegar, era distinta a cualquiera en todo Dale… acostumbrada a tener el mando y capaz de desistir de la protección de un hombre… un poco de admiración nació con solo una corta presentación.
Brand escucho atento lo que tenían que decir en aquel lugar que era su despacho, donde solo su hijo estaba presente como heredero de la ciudad… no podía creer lo que ofrecían, un método para conectar ciudades y si llegara el caso, poder evacuar o pedir refuerzos, estaban honrados de ser uno de los considerados… codeándose con el gran Rohan y Gondor, no se imaginaba el momento en que su gente coincidiría.
-Creo que debo desistir que la puerta este ubicada en mi ciudad- índico Brand ganándose miradas curiosidad del dúo recién llegado e incrédulas de su hijo –pero cuando llegara a pasar el momento… nosotros tenemos a nuestro aliado en Erebor-
-Entonces cree que sería mejor solo tener la que se encontrara en la montaña solitaria- adivino Klaud con clara aceptación, el líder sonrió grandemente por no tener que explicar mientras Bardo compartió una mirada con Allen que simplemente se encogió de hombros en respuesta.
-Tendremos tiempo de acción, por nuestra ubicación podemos ver cuando seremos atacados…- Brand se puso de pie, seguido del resto –pero Erebor será una mejor ubicación… además que más privada… sé que estamos siendo vigilados desde su llegada… será mejor mantener el secreto más tiempo- dijo al abrirse paso por la ciudad, señalando el cielo… que en efecto eran cuervos negros merodeando.
-Entiendo- acepto Klaud caminando al lado del líder con confianza.
-Su compañera tiene carácter- Bardo indico a Allen, ambos iban detrás de los que podían decir eran los que mandaban.
-De sobra- suspiro Allen, mientras escuchaba los quejidos de su tío del porque no lo había dejado jugar con los orcos o salir en alguno momento… pero lo ignoro.
Caminaron fuera de la ciudad, donde el peliblanco aprendió un poco de Bardo… alguien vivaz y con una capacidad de liderazgo único, también de que el seria el próximo gobernante… hasta que estuvieron cerca de la gran entrada de Erebor, aquella donde monumentos escoltaban como aviso de la grandeza de un pueblo de enanos.
Allen debía decir que diferían todas las arquitecturas que conoció en lo que iba de viaje… a los elfos les gusta un estilo sobrio, delicados tallados y algunas veces combinándolos con la naturaleza… los hombres eran sencillas construcciones de piedra… pero los enanos, mostraban su amor a la piedra con esculturas, en el interior eran pilares tallados, más figuras de enanos fornidos y valerosos… alumbrados con mismas piedras que proyectaban la luz de algún punto, todo en color de café natural.
-Amigo… que te trae por aquí- un enano fornido, sus rizos en barba y cabellos era evidente –bienvenidos Brand y Bardo- sonrió en grande, después se dio cuenta que no estaba solo –vaya trajeron visitantes…- su gesto se volvió serio –son los que Gloin menciono- pregunto con gravedad.
-Así es Thorin… creo que debemos llegar con tu padre y discutir- Brand indico sabiendo que la curiosidad estaba carcomiendo al heredero de Erebor, pues Gloin solo había informado de lo que al parecer vio a su rey… cerrando cualquier información hasta para ellos.
El peliblanco siguió el camino en la cueva (si se podía llamar así a algo que estaba adaptado como un centro departamental bastante fresco), muchos saludaron al paso… lanzando miradas curiosas que lo incomodaron aunque su colega recibía mas, sabiendo la constante que era que ella estuviera entre "guerreros" (siendo su espada digno indicio de su oficio) pero del cual no parecía interesarle.
-Es raro ver a alguien como usted entre guerreros- Thorin lanzo directamente, recibiendo miradas recriminatorias de Bardo aunque tuvo que aceptar que también se moría por saber… aunque Brand se abstuvo de voltear los ojos.
-Es raro… pero no imposible… señores- corto de lleno Klaud dando la mirada más severa registrada, porque si había algo que molestaba a su superior… era estar rodeada de hombres inútiles, donde ahora los recién conocidos estaban automáticamente organizados por la pregunta y su evidente subestimación.
El silencio vino después, Bardo susurraba a Thorin y viceversa a veces arrastrándolo a discusiones donde querían saber dónde había encontrado a un espécimen femenino tan peculiar… Allen quería dejar de existir en ese momento, aunque la burla de su tío mentalmente le decía que el karma estaba presente.
Llegaron a la zona del trono, donde el piso extrañamente era color dorado, ahí en un trono de piedra se encontraba Dain, líder debajo de la montaña solitaria después de que Thorin murió por recuperarla.
Allen reconoció la personalidad fuerte del actual gobernante, aun con sus cabellos pintados por la edad seguía guardando el carácter que solo le hacía pensar… ¿Cómo era de joven?... el primer de los reyes entre enanos que conocía… al igual que Brand, tenía ese aire de liderazgo y confianza pues también este era el primer rey entre los hombres que veía (Aragorn también entraba… pero siendo no oficial no entraba en el conteo).
Las discusiones se llevaron a cabo y entregas del Golem para el rey debajo de la montaña con color negro, siendo Gloin, Dain, Dwalin y Thorin quienes por parte de Erebor escuchaban atentos aunque el padre de Gimli ya sabía la mayoría, ahora lo estaban explicando con lujo de detalle a mano de la rubia… Brand y Bardo expusieron su idea de ser ellos los poseedores de la puerta, puesto que Dale actualmente estaba siendo vigilada.
El lugar donde se ubicó la entrada era más un símbolo, pues era el lugar donde los restos mortales de Thorin escudo de roble, Fili y Kili linaje de Durin descansaba.
Presentaron el arca para los enanos que admiraron la ciudad más con ojos de trabajadores de la piedra y por parte de los hombres, como un lugar bello donde descansar… lastimosamente ese no era su uso.
También su estancia fue corta, partiendo al día siguiente a pesar de las quejas de que necesitaban una fiesta… al saber que Thranduil les había hecho una, su lado competitivo contra los elfos nunca moriría a pesar de que eran menos hostiles… casi diplomáticos con los silvanos.
Usaron la puerta del arca ubicada en Erebor, para llegar hasta la que se encontraba en el bosque negro, despistando a los cuervos que seguían vigilantes a las afueras del reino enano… saludaron rápido a los elfos que al parecer se habían enterado de su lucha contra el Nazgul regente en Dol Guldur que había escapado lastimado a causa del ataque constante de Lau Jimin.
Thranduil ordeno a su capitana que había tomado cariño al peliblanco a pesar del corto tiempo que pasaron juntos, para que custodiara al dúo a las afueras del bosque negro… hasta el Paso Alto, de ahí irían hasta el sur… su objetivo Lorien.
Cuando habían dejado a los Beórnidas que habían tomado su custodia al ser entregados por los elfos silvanos, siguieron en la soledad… Klaud y Allen platicaban de vez en cuando, pero a pesar de la distancia de Dol Guldur se podía sentir el peligro, los días pasaron rápido… hasta que una noche les llego una noticia por parte de la comunidad…. Ellos se encuentran actualmente en Moría esperando a sus colegas… o entrarían por ellos pese a quien le pese.
XXXXX
Fin del capitulo.
Que tal, yo se que me pase la aventura de la comunidad… pero ahora merecía la atención nuestros integrantes de D gray man.
Otro punto de vista… de otros reinos tanto elficos, de los hombres y enanos.
Yo se que Klaud esta llamando mucho la atención… pero consideren que el tema del género es bastante delicada en Arda… alguien como nuestra general llamaría la atención fácilmente de cualquiera que se tomara el tiempo de conocerla.
La mención de Tauriel es porque soy mala inventando personajes… además la elfo me cae bien, aunque fuera invención única de la película del hobbit… merecía una mención.
Saruman también tiene vigilado a ese dúo… pero directamente no sabe cuál es su misión.
Saludos a Shirou y gracias por tu comentario, lo se pobre Allen Cross lo dejo tocado XD
Bien en nuestro próximo capitulo… el reencuentro…
Neah 20 fuera…
