Fate absolute blade Works

Capítulo 6 (Un visitante)

-Espera, Espera… Déjame entender esto, tú un alma pudo venir hasta aquí por medio de este familiar. –Musita con incredulidad la pelirroja.

-Este familiar te seguía aquella noche, al parecer no te diste cuenta.

Rurika aún no había logrado aterrizar del todo ante la situación que estaba viviendo ¿Cómo era esto remotamente posible? ¿Acaso era una ilusión o algún truco?

-Mi alma estaba cautiva en aquel lugar. –Interrumpe el familiar. –Bajo cualquier medio físico me era imposible salir de allí así que me impregné dentro de este familiar tomando posesión de su cuerpo y logrando escapar. Vaya que me ha tomado un tiempo encontrarte pero no es como si volar estuviera del todo mal. –El familiar parajillo comienza a deslizarse por toda la habitación mientras reía infantilmente. –La Ojiazul miraba con incredulidad como el pajarillo de cristal parecía disfrutar el vuelo.

-¿Y tú como me encontraste? -Interroga Rurika con cierta incomodidad.

El pequeño familiar para de repente.

-Naturalmente siguiendo los rastros de tu mana, de hecho al momento de poseer este familiar me sentí impulsada a buscar al dueño de esta esencia, al parecer esta era la misión encomendada a este pequeño. A pesar de poseer un contenedor vacío como lo es este me es muy difícil contradecir aquella orden y como si de instinto se tratara termine por buscarte. No tarde mucho tiempo en descubrir que estaba buscando a esa chica que se aventuró en el castillo con aparentes deseos de morir ji ji ji.

-Y ahora que me encontraste ¿Qué piensas hacer?

-Pues ahora que lo pienso, vivir. Vivir sería divertido ahora que soy completamente libre aunque desearía tener de nuevo mi viejo cuerpo. Pero me temo que eso es imposible.

-Illyasviel yo quisiera preguntarte algo. –Interrumpe la pelirroja.

-Puedes llamarme Illya, por cierto ¿Cuál es tu nombre? –Pregunta con inocencia la Einzbern.

-¿Mi nombre? Ehh, Yo soy Rurika Tohsaka todo un gusto de conocerte.

-¿¡Tohsaka!? ¿Tú eres familiar de esa Rin? El parajillo empieza a volar alrededor de Rurika en un gracioso acto de inspección mientras la de ojos azules lo seguía torpemente con la mirada dibujando en su rostro una expresión de vergüenza. –Súbitamente Illya para su inspección y mira a Rurika al rostro. Tras unos breves segundos de silencio la Einzbern esboza: "Si, definitivamente eres muy parecida a la Rin que recuerdo, excepto por…" ¡Un momento!

-¿¡He!? Responde Rurika con sorpresa. – ¿Su-sucede algo?

-Tu… tu… Cabello.

-¿Que le sucede a mi cabello? ¿Hay algo malo en él?

-Es… Es… Rojizo justo como el de… No, No ¿¡Cuál es tu parentesco con Rin!? –Pregunta Illya con cierta desesperación en su infantil voz.

-E-Ella es mi madre… ¿Tú la conoces de la anterior guerra del santo grial no es así?

El familiar pajarillo pareció ignorar esta última pregunta mientras volaba de lado a lado repitiendo en voz baja "no, no, ¿Podría ser?" –Oye, y ¿cuál es nombre de tu padre? –pregunta con nerviosismo.

-¿El nombre de mi padre? Su nombre es Emiya Shirou supongo que también lo conociste. –Responde la pelirroja con una gota de sudor en su frente. Acto seguido a estas palabras el familiar cae al suelo, para luego incorporarse. –Ya me temía esto, con que esas eran tus reales intenciones Rin, por eso siempre estabas con mi "hermanito".

-¿Espera has dicho "hermanito"? ¿Qué relación tenías con mi padre?

-Pues yo soy su hermana mayor, es sólo que morí antes que de poder contárselo.

-Esto es extraño, no entiendo lo que dices del todo, ¿El tu hermano? ¿De una Einzbern?

-Mi padre era Emiya Kiritsugu por lo cual eso me convertiría en algo así como tu tía ji ji ji.

-Esto es muy alocado como para creerlo de inmediato. –Suspira la ojiazul con ironía.

-¿Dónde está el ahora mismo?

-Creo que está en el dojo…

-Pues iré a verlo ahora mismo.

-¡Espera un momento! No puedes salir así por así.

- ¿Ah no? ¿Por qué?

-Tengo una hermana menor que desconoce totalmente la existencia de la magia y sería problemático que ella vea un pajarillo de cristal volar por ahí, además ¿Acaso sabes dónde está el dojo?

-Ahora que lo pienso no. –responde Illya con inocencia.

-Eso pensé. –suspira la pelirroja. -¿No crees que sería mejor si esperas aquí mientras lo busco?

-Está bien, pero no me hagas esperar mucho tiempo o terminare por aburrirme.

-Bien vuelvo en seguida. –Acto seguido Rurika sale con prisa de la habitación, al cerrar la puerta esta deja salir un suspiro y se tumba sobre la pared. Esto había sucedido demasiado rápido y era demasiado extraño, de hecho había olvidado la pregunta crucial que deseaba hacerle desde un principio. ¿Qué estaba pasando exactamente en el castillo y quien era el sujeto que Ryo y ella vieron? Conocer la respuesta a esa pregunta en ese momento era un asunto de vida o muerte.

Al recordar la importancia de la información que aquella fantasma podría proveerle Rurika se llena de decisión y se pone de pie.

-Mamá y Papá deben saber esto cuanto antes.

Camino al Dojo Rurika escuchó la voz de un desconocido proveniente de la sala de estar. Esto hiso que se pusiera en alerta y se acercara lentamente a la puerta corrediza. Mientras Rurika abría con sigilo dicha puerta pudo escuchar la voz de su padre. ¿Qué sucedía allí? La Tohsaka menor asoma un ojo al fino espacio dejado por las puertas corredizas ínfimamente abiertas y vislumbra la figura de dos extraños, ambos pertenecientes a la iglesia.

-Esto es muy extraño ¿Ejecutores aquí? Imposible… -Piensa la pelirroja mientras observa.

-Señora Tohsaka, Señor Emiya, Ha sido un gusto haber conversado con ustedes, espero nos volvamos a ver muy pronto. –Dice el joven de anteojos poniéndose de pie y haciendo una reverencia, lo que dejaba ver que a pesar de ser un extranjero conocía bastante bien las costumbres japonesas. –Tras esto el segundo joven procede también a despedirse cordialmente.

-También ha sido un gusto para nosotros recibirlos, permítanme acompañarlos a la salida. –Contesta el pelirrojo con su característica amabilidad.

Rin permaneció en silencio, parecía sumida en sus propios pensamientos mientras Shirou y ambos integrantes de la santa iglesia se disponían a salir de la sala de estar.

Al ver esto Rurika retrocede y trata de alejarse de la puerta con rapidez y en silencio caminando graciosamente en puntillas para no hacer ruidos y mirando constantemente hacia atrás.

-¿Rurika que estás haciendo? –Pregunta un confundido Ryo al ver a su hermana mayor actuar sospechosamente.

-¡Estúpido! Casi me asustas, ven vámonos de aquí. –La pelirroja toma por el brazo a al Emiya menor.

-Espera Rurika, Duele, Auch. –El chico se queja de un aparente dolor pero la chica de ojos azules lo lleva con ella detrás de la pared.

-¿Que rayos te pasa? –Replica el chico.

-Cállate inútil ¿No te habías percatado que hay unos sujetos de la iglesia aquí?

-Si pero…

-¡Ahora si cállate! Ya vienen saliendo… -Interrumpe Rurika. –Maldición vienen por esta dirección, no queda otra alternativa ¡ponte de pie rápido! -ordena en voz baja la chica. –Ryo obedece sin siquiera entender exactamente que estaba ocurriendo.

Los 3 hombres al doblar el pasillo se topan con los 2 chicos.

-Buen día señores, es un gusto. –Dice la pelirroja con una angelical sonrisa, mientras por detrás pellizca a su hermano.

-Bu- Buenos días. –responde Ryo con pena.

Ambos Clérigos quedan un poco sorprendidos ante la repentina aparición de los dos hermanos.

-Estos son mis dos hijos mayores Ryo y Rurika. –Agrega rápidamente el pelirrojo sospechando lo que estaba ocurriendo.

-¿Emiya-San esta es su hija? –Pregunta el ejecutor de anteojos viendo embelesado a Rurika. –Estoy sorprendido tiene un gran parecido con su esposa.

Por otra parte Klauss reconocía algo familiar aquel pal de hermanos.

-Yo conozco a estos chicos, son los mismos que se metieron en problemas aquel día por andar husmeando en el cementerio cerca de la iglesia. –Que pequeño es el mundo, quien diría que son hijos de una familia de magos. –Se dijo en sus adentros el joven castaño.

A Rurika le había parecido ciertamente incomodo haber llamado la atención de aquel sujeto de los anteojos y terminó por ruborizarse con ligereza.

-Si se parecen bastante y créame no solo en el físico. –Responde tranquilamente el Emiya mayor.

-Bueno nos tenemos que despedir también ha sido un gusto conocerlos. –Agrega Giamco mientras se aleja lentamente seguido de Shirou y Klauss quien lanza una mirada cortante a Rurika y Ryo.

Ryo se percata de dicha mirada y frunce el ceño haciendo que ambas miradas se encuentren con hostilidad.

-Rurika, ese chico no me agrada. –dice con seriedad el pelinegro mientras mira fijamente la silueta de Klauss desaparecer doblando el pasillo hacia la salida.

-¿Cuál de ellos? –Pregunta con inocencia la ojiazul mientras vuelve a la realidad.

-El de menor estatura. –Ese chico me da mala espina.

-Esto es extraño, no sé qué hacían estos sujetos aquí pero no me agrada la idea que ejecutores se anden paseando por nuestra casa.

-Vinieron buscando a Mamá… -Interrumpe Ryo. –Yo también estoy un poco confundido sobre la verdadera razón de esta inusual visita.

-Ya veo, lo mejor será mantenernos al margen de esto, preguntaré Mamá y Papá sobre esto.

-Pero Rurika, ya sabes cómo son Papá y Mamá, seguro no querrán contarnos.

-Habla por ti hermano, Soy la hermana mayor, ya estoy en la edad en la que compartirían estos asuntos conmigo. –Responde la pelirroja con altanería.

-Pues buena suerte, si logras que te cuenten algo no dudes en hacérmelo saber, me tranquilizaría un poco saber que rayos está sucediendo. –Ryo suspira. - Ahora iré a ducharme el entrenamiento con Papá de esta mañana se tornó bastante intenso.

-Eres un debilucho hermanito no tienes remedio. –Rurika sonríe provocantemente.

-Como digas, la próxima espero que te unas al entrenamiento con espada Señorita perfecta. –Agrega el pelinegro mientras se retira lentamente.

Rurika lo mira alejarse, sonríe, después de todo le agradaba fastidiarlo, pero solo ella podía hacerlo, cualquiera que se atreviera a dañar de cualquier manera a su hermano se las vería con ella.

En ese momento Rin salía de la sala de estar conservando el mismo gesto pensativo de hace unos minutos.

-Mamá, tengo que contarte algo. –Esboza la pelirroja.

-¿Que sucede hija?

-Es algo complicado de explicar, pero todo se explicará solo cuando lo veas.

-¿Pasó algo de lo que no me he percatado?

-Vamos, hay alguien debo mostrarte.

-Aun confundida Rin sigue a su hija en dirección a la habitación de esta última.


Momentos antes Shirou se había despedido de ambos miembros de la iglesia, cuando se disponía a entrar nuevamente a la Residencia Emiya algo capta su atención.

-¿Hija por qué estas cavando un agujero aquí? –Pregunta el pelirrojo a su hija menor.

-Busco insectos. –Responde con naturalidad la pequeña de ojos azules.

-¿Insectos? Y… ¿Y por qué buscas insectos hija?

-Sencillo, las aves comen insectos.

-Entonces quieres alimentar un ave.

-Sí, espera aquí Papá ya verás. –La pequeña se aleja corriendo, momentos después regresa con una caja de zapatos en manos. –Mira Papá es muy pequeño.

-¿Sugumi donde encontraste este polluelo? En verdad está muy pequeño debería estar en un nido con sus padres. –Agrega Shirou.

-Lo encontré anoche cerca del cobertizo Papá, Iba a llover y no podía dejarlo afuera… no quisiera que este pequeño muera. Así que decidí cuidar de él. En la escuela mi maestro dijo que las crías de las aves comen pequeños insectos, si encuentro algunos se los podría dar de comer debe de tener mucha hambre.

-Ya veo. –El pelirrojo sonríe. –Te ayudare a cuidar de él, yo tampoco quiero que muera.

-¿De verdad me ayudaras?

-Sí, este pequeñín necesita de toda nuestra ayuda ahora. –Ven vamos adentro a alimentarlo.

-Pero Papá aun no capturo ni un insecto.

-No es necesario del todo, podemos darle pan mientras tanto.

-¿No está muy chico para el pan Papá?

-Ya verás que no, ¡Vamos! -Shirou acaricia el negro pelaje de su hija. –Esta sonríe y asiente mientras levanta la caja de zapatos con el polluelo y acompañada de su padre ambos se dirigen a la cocina.


-Bien Sugumi, presta atención lo primero que necesitaremos para alimentar al pequeño es una…

-¡SHIROU! ¡VEN EN ESTE INSTANTE! –Se escucha un poderoso grito que retumba en los oídos de ambos Emiya.

-¡E-Esa es Mamá! –exclama la pequeña ojiazul.

Shirou se pone de pie al instante. – ¡Tohsaka! ¿Ahora que habrá sucedido? -El pelirrojo sale disparado en dirección a donde se originó el grito.

Sugumi echa un ojo al polluelo. –Quédate aquí pequeño, regreso enseguida. -Dice La ojiazul acto seguido se dispone a abandonar la cocina siguiendo el rastro de su padre.


En unos segundos Shirou arriba al lugar de donde provino el grito, era nada más y nada menos que la habitación de Rurika. –Al abrir la puerta y mirar hacia adentro se topó con una escena un tanto extraña. Al fondo de la habitación estaba su hija mayor quien se rascaba la cabeza mientras hacia una mueca de risa con aparente pena, en el centro de la habitación estaba su esposa quien tenía ese gesto homicida, gesto que él conocía muy bien e indicaban que las cosas andaban mal. Pero a simple vista, no pudo ver nada más.

-¿Qué sucede?

-Tenemos visitas indeseables del más allá. –Bufa la pelinegra.

Shirou da otro vistazo a la habitación mas no puede ver nada fuera de lo común.

-¿De que estas hablando?

-¡Es que acaso no la vez!

-¿Ver qué? –Responde confundido el pelirrojo.

Rin suspira y señala a una pequeña ave de cristal posada sobre el escritorio. –Shirou voltea a mirarla, pero no estaba en el escritorio de hecho venia justo hacia él.

-¡Hermanito! La avecilla empieza a volar alrededor del pelirrojo mientras al mismo tiempo Rin se percata de algo.

-Su-Sugumi ¿hace cuánto tiempo que estas parada ahí?…

-Acabo de llegar ¿Sucede algo Mamá? Hace un momento gritaste y yo también vine a ver que sucedía.

En un segundo el gesto de Rin cambio completamente a uno dulce, amable y relajado al dirigirse a su hija menor.

-Sugumi, estoy bien hija no te preocupes. –Sonríe con dulzura. –Ve a jugar un rato que tu Papá y yo debemos hablar un momento.

-Si hija, ve a cuidar del polluelo estaré contigo en un momento. –El pelirrojo también le regala una afable sonrisa a su hija mientras ocultaba al pequeño familiar detrás de su espalda.

Rin acompaña a la pequeña hacia fuera manteniendo el mismo gesto amable y maternal. Sugumi no entiende exactamente que sucede pero termina obedeciendo y retirándose mientras escucha la puerta cerrarse y aquel sonido metálico del seguro al ponerse, la niña de cabello negro mira hacia atrás aun confundida sobre la inusual actitud de todos.

Dentro de la habitación el gesto de Rin cambio nuevamente a aquel sombrío y homicida. El pelirrojo por su parte deja libre al familiar.

-¿Tú quién eres? -Pregunta el ojimiel con tranquilidad.

-¿¡No me recuerdas Hermanito!?

-Esa voz… ¡Illya! ¿¡Pero como esto es posible!? Tú has estado muerta muchos años.

-Estuve atrapada en ese castillo hasta hace poco cuando me liberé poseyendo el cuerpo de este familiar y escapando. Estoy feliz en dar contigo hermanito eres justo la persona que quería encontrar.

-Illya. –Interrumpe Rurika. – ¿Cómo es posible que tu alma se materializara? cuando alguien muere su alma termina por abandonar este plano.

-No estoy muy segura, hace mucho tiempo desperté. No era la única, de hecho había una gran cantidad de almas pero a diferencia de mi eran personas comunes, simples humanos asesinados que por algún motivo también estaban cautivos en dentro de aquellas paredes. Al principio fue divertido asustarlos muchos de ellos desconocían aun que estaban muertos pero con el tiempo terminé por aburrirme. Inútilmente muchos intentaron irse del castillo, al principio yo también lo quise intentar, pero termine por darme cuenta que una especie de hechizo era el culpable de crear esa aburrida prisión.

-¿Y tú sabes quienes eran esos sujetos de los que me advertiste aquella noche? –Pregunta la pelirroja.

-Naturalmente… Esos sujetos llegaron no hace poco a colectar las almas cautivas en el castillo y vaya que son eficientes en unos días vaciaron todo el lugar y asesinaron a unos chicos tontos que fueron a buscar lo que no se les perdió… Es una pena yo pensaba poseer uno de esos cuerpos para escapar, pero quedaron muy mutilados como para darles uso jijiji.

-Aún sigue teniendo esa personalidad retorcida. –Bufa la Tohsaka mayor.

-Jejej ¿y cómo lograste llegar hasta aquí? –pregunta el ojimiel.

-Solo poseí el cuerpo vacío de este familiar, nada difícil. –Responde la avecilla.

-Entiendo… -El hombre suspira y cambia el semblante a uno menos serio. –Qué bueno que estás aquí, sabes, nunca me perdoné haberte visto morir sin poder hacer nada al respecto.

-¿Eso es cierto Hermanito? –pregunta incrédula la Einzbern.

-Sí, aunque ya hace más de 20 años que ocurrió por alguna razón ahora estoy más tranquilo.

-Habla por ti. –Interrumpe Rin con aparente incomodidad.

-¿Tohsaka por qué estás tan molesta?

-Es que Cuando Illya vio a Mamá le dijo que… -Tú cállate, no lo repitas. –Interrumpe la pelinegra a su hija.

-No tienes por qué callarla Rin, para nadie es un misterio que ya te has puesto vieja y gruñona jijiji.

-¡Cómo te atreves a decirlo de nuevo pequeña insolente!

-Ahora ya entiendo todo… -Agrega el pelirrojo con pena.

-Al contrario tú si luces bien hermanito, aun te ves muy joven.

-jejeje Gracias.

-¡Apartate Shirou si no quieres morir! –Exclama la pelinegra apuntando en dirección al pequeño familiar con su dedo índice.

-¡Toh… saka tranquilízate!

Rin baja su brazo y observa despectivamente a su esposo.

-Has lo que quieras, voy a la residencia Tohsaka tengo unos asuntos que atender. –dice la pelinegra mientras se dirige a la puerta.

-Espera un momento… -agrega el ojimiel. –Rin se voltea y lo mira furtivamente, el comprende la señal de peligro y desiste de seguirla. Esta cierra la puerta con fuerza y se retira del lugar.

Rurika permanece muda ante todo esto, a veces es mejor no opinar en este tipo de episodios.

-Illya ya hiciste que Tohsaka se molestara. –Dice Shirou al tiempo que deja escapar un suspiro.

-Es divertido hacerla enojar jijiji.

-No del todo jejeje. Rurika cuida de Illya por un rato, tengo que ayudar a Sugumi con algo y luego alcanzar a tu madre.

-O…k –Susurra la pelirroja mientras se daba cuenta de la enorme responsabilidad que se había gastado.

Llevando prisa Shirou llega hasta la cocina donde se encontraba Sugumi quien observaba atentamente al pequeño animal mientras este emitía débiles sonidos.

-Ya estoy aquí hija, traje la jeringa que necesitaremos para alimentar al pequeño.

-¿Una Jeringa? –Pregunta un poco confundida la pelinegra.

-Sí, Observa. –El ojimiel absorbe con la jeringa una porción de agua de un vaso que estaba en la mesa y se lentamente se la da de tomar al pichón abriendo su pequeño pico con cuidado. –Ya está, así es como funciona, ahora haremos una mezcla de pan y agua lo suficientemente liquida para que lo podamos tomar con la jeringa.

-Vaya Papá eres todo un experto en esto. –Agrega la pequeña mientras mira con asombro a su progenitor.

-Hace mucho tiempo cuando vivía en Londres yo también cuide un polluelo caído del nido.

-¿Y sobrevivió?

-Sí, creció sano y fuerte hasta que un día se fue volando.

-No quiero que Momoco muera. –Musita la pequeña de ojos azules.

-¿Momoco?

-Así lo acabo de llamar.

-Ya veo, Es un buen nombre para él. –El pelirrojo deposita al pequeño de vuelta a su caja con suavidad. -Ya está, alimentamos a Momoco.

-¿Eso fue todo?

-Sí, Es muy pequeño aun, no tiene un gran estómago y con poca comida es suficiente para él. Ahora llévalo a un lugar cálido y déjalo descansar un rato. Lo alimentaremos de nuevo al atardecer y luego en la noche.

-¡Bien!

-Ahora tengo que marcharme debo alcanzar a tu madre que acaba de salir.

-Por cierto… ¿cómo está ella?

-Está un poco enojada, pero ya se le pasa. –Agrega el Emiya mayor un poco apenado mientras salía de la cocina en dirección a la entrada, una vez allí se pone los zapatos con rapidez y toma su abrigo acto seguido sale de la residencia Emiya.


Ding Dong… Ding Dong…

Rin escuchaba con pesadez el timbre de la residencia Tohsaka… En el fondo sabía muy bien de quien se trataba, lentamente se pone de pie, suspira y se dirige hacia la puerta sin mucho apuro.

-Ah eres tú. –Esboza la pelinegra con poco ánimo.

-¿Puedo pasar?

Rin mira a su esposo furtivamente mientras permanece en silencio ante la pregunta de este. Unos momentos de incomodo silencio transcurren.

-Pasa. –Dice Rin dándose la vuelta y emprendiendo la marcha. –Shirou se dispone a pasar y cerrar la puerta, él sabe perfectamente hacia donde ella se dirigía por lo cual caminó lentamente hacia su destino final, el sótano que servía como taller mágico a los miembros de la familia Tohsaka.


Shirou pudo ver como en la mesa de trabajo de Rin había una gran cantidad de piedras preciosas de diferente color y tamaño. Él sabía exactamente que quería decir esto… Ella estaba clasificando sus joyas para un futuro enfrentamiento. Eso le hiso recordar el motivo por el cual ambos estaban aquí, debían discutir la visita de aquellos dos miembros de la iglesia y sus acciones a tomar en estos días venideros.

-¿Es cierto que me veo vieja? -Pregunta con seriedad la Tohsaka dándole la espalda a su marido.

Shirou sonríe. –Tohsaka, era obvio que Illya te quería molestar, solo un ciego no vería que eres una mujer hermosa y radiante.

-¿De verdad?

-Vaya que aún me gustas como si fuera el primer día. –Responde el pelirrojo un poco apenado.

La ojiazul estaba ruborizada, era insólito que ella aun después de tantos años siguiera temblando al escuchar las palabras de ese idiota.

-No es justo. –Susurra Rin en voz baja.

-¿Eh? –Responde un confundido Shirou.

La pelinegra se voltea con brusquedad... -¡NO ES JUSTO QUE ME HAGAS ACTUAR COMO UNA NIÑA SOLO CON ESCUCHAR TUS ALAGOS! GRRR. –bufa Rin mientras aun con el rostro completamente rojo mira con furia al pelirrojo.

Shirou le regala una cálida sonrisa a su amada. La tranquilidad plasmada en el rostro de él molesto más a la pelinegra.

-¿Muy triunfante no es así? –Rin se acerca a su esposo e inesperadamente lo besa con ternura haciendo que este se ruborice.

-¿Ahora quien es el que ríe? –susurra triunfante la Tohsaka mayor mientras sonreía con malicia.

-¿Con que así estamos? –Shirou toma a su esposa por la cintura y la levanta.

-¡Suéltame! ¡Idiota! ¡Eres un bestia! ¡Déjame! -Exclama Rin mientras patalea y golpea frenéticamente a Shirou. El ojimiel deposita a su esposa sobre la mesa mientras se queda observándola fijamente.

De inmediato La ojiazul se calmó y correspondió la mirada de su compañero.

-¿Qué haces que aún no empiezas a besarme? Como siempre Eres un desastre, esperas que la chica haga to…. –Esta es callada de repente por un beso de su esposo.

Ambos se besan con pasión mientras la pelinegra abraza la cintura de su marido con ambas piernas, esta le quita rápidamente la camiseta que llevaba puesta descubriendo su bien formado pecho, por su parte el ojimiel empieza a quitar uno a uno los botones de la camisa de Rin hasta que terminó quitándosela por completo y arrojándola hacia tras.

-¡Espera! ¡Aquí no! Vamos arriba. –Dice de repente la pelinegra con voz entre cortada. –Pero Shirou hiso caso omiso y en un movimiento le quito el sujetador y posó su lengua en los ahora descubiertos senos de su esposa.

Ya era muy tarde como para intentar frenarlo…


Rin se encontraba acostada a boca abajo totalmente desnuda sobre su mesa de trabajo apoyando la cabeza de sus brazos y observando con cierto recelo a su marido el cual también estaba desnudo y sentado en el suelo con cierta tranquilidad.

-Idiota, espero no hayas echo una tontería, la última vez que te pusiste así de salvaje me dejaste embarazada. –Reclama Rin con tranquilidad.

-Jejeje No hay de qué preocuparse esta vez, por cierto quería hablarte sobre ese sacerdote, el de los anteojos.

-Sí, quiere reunirse con nosotros esta noche en privado. –Responde la pelinegra con naturalidad.

-Ya veo, Con que eso era lo que quería.

-Cuando ustedes abandonaron la sala de estar, pude examinar la nota que me hiso llegar por debajo de la mesa. Dejó claro que está vigilado y debía reunirse con nosotros a solas para no filtrar información a la iglesia.

-Entonces ese chico que lo acompañaba era en realidad un vigía y no un simple compañero.

-Eso parece, en la nota dejo una dirección y una hora, es nuestra entera decisión si ir o no.

-Debemos ir. –Dice con decisión el pelirrojo.

-Yo también pienso eso, pero de todas formas planeo ir preparada para un enfrentamiento después de todo siempre existe la posibilidad que sea una especie de trampa.

-Concuerdo contigo, este chico aparentemente sabe todo lo que está ocurriendo no deberíamos tomarlo a la liguera.

-Sí, definitivamente acudiremos, talvez lo que nos quiera decir sea de ayuda. Por otra parte algo no me agrada sobre este enemigo que se oculta en las sombras del antiguo castillo Einzbern, es evidente que están capturando almas como hace 17 años.

-Entonces planean terminar lo que comenzaron… -esboza el Emiya.

-Nunca contamos con que esas almas se quedarían atrapadas en las paredes de ese castillo Shirou, cuando intentamos destruir ese cáliz buscando liberal las almas contenidas en el solo logramos aprisionarlas en el castillo. Maldición…

-No sirve de nada que recolecten las almas si no tienen el cáliz en su poder…

-Aparentemente planean tenerlo.

-¿Crees que sepan que no pudimos destruirlo y lo ocultamos?

-Estoy segura.

-Esas no son buenas noticias, esto solo quiere decir que tarde o temprano…

-Vendrán a buscarlo…

-Y cuando ese día llegue debemos estar listos para la guerra.

-Oh adelantar la guerra y acabar con nuestros enemigos. –Agrega la ojiazul.

-No hay manera de evadir esto. –Dice sonriendo el pelirrojo y poniéndose de pie. –Desde que supe que ellos estaban aquí otra vez no fue un misterio para mi darme cuenta que tarde o temprano vendrían a por nosotros. Pero esta vez los derrotaré para siempre.

-Tienes razón Emiya-Kun esta vez los borraremos del mapa ji jiji –Sonríe con picardía la pelinegra.

-¿Qué sucede por qué te ríes? –Responde un confundido Shirou. –Rin se limita a señalar su entrepierna, mientras no para de reír divertidamente. –El pelirrojo se mira la entrepierna y se encuentra con nada menos que su miembro aun erecto. Rápidamente se tapa este con ambas manos y mira con molestia a su esposa quien aún reía.

-jijijiji…

-¡Tohsaka!


La oscuridad de la noche se había apoderado de la ciudad de Fuyuki y las concurridas calles se habían vaciado por completo. De pie sobre un poste de alumbrado Giamco se encontraba observando el panorama de aquella urbe japonesa, de repente el sonido de unos pasos captan su atención.

-Emiya-San, Tohsaka-San. Me alegro que hayan venido, en un parpadeo el joven desaparece y se posa justo en frente de la pareja haciendo una reverencia de respeto.

-Ahora que estamos aquí ¿qué es lo que deseas de nosotros? –dice la pelinegra con decisión.

-Deseo cooperar con ustedes, en esta situación son los únicos que pueden ayudarme, pero antes permítanme contarles mi historia y mis razones. Pienso que es justo que lo sepan antes de decidir o no si cooperar conmigo en esta batalla que se aproxima…


Fin del capítulo

Nota: Espero este capítulo haya sido de su agrado y se hallan divertido con las pequeñas dosis de humor.

Pido disculpas por tardarme en publicarlo he estado con las obligaciones arriba últimamente.

Para despedirme quisiera invitarlos que dejen sus reviews dando sus opiniones en verdad me animan bastante para mejorar y continuar.

Hasta la próxima!