Domingo, y aquí la dosis semanal de Another Love song. Espero que les guste.
Zootopia-Another Love Song
Noches de Adrenalina: Tercera Parte
El BMW rugió con toda potencia entrando en la curva con la máxima velocidad que podía, generando un derrape perfecto a tan sólo cinco centímetros de la banda de protección contra caídas de la autopista del monte Ural.
Dentro, Judy observaba la línea roja que dejaba su oponente al manejar delante de ella. Su oponente, un Aston Martin V12 Vantage S era muchísimo mejor de lo que ella esperaba, habiéndola adelantado hacía unas curvas con relativa facilidad. El auto que estaba delante de ella, que poseía un color dorado metálico con franjas negras y un alerón curvo se retorcía y daba la ilusión de alargarse cada vez que salía de una curva. Los sonidos secos en el tubo de escape le dijeron a Judy que la máquina poseía un turbo auxiliar para ayudar en la aceleración de la salida. Pero los observadores delas curvas empezaron a notar algo raro en el Aston Martin.
Al momento de salir de las curvas, la máquina temblaba de manera extraña, aunque se recuperaba de inmediato, pero era un tiempo de aproximadamente dos segundos en los que el BMW de Judy se acercaba peligrosamente a la cola de su oponente.
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En la cúspide Nick escuchaba los reportes con la cabeza funcionando a cien por hora. Para esta carrera, Judy le había rogado que le quitase el turbo auxiliar al auto, cosa que le extraño al zorro, pues ese sistema le permitía al auto ganar algo de estabilidad en la salida de las curvas, y si esto se quitaba, el derrape podría prolongarse haciendo que diera vueltas de campana. Sin embargo, Judy le convenció de hacerlo, pidiéndole que confiara en ella y seduciéndolo haciéndolo pasar una de las mejores noches que habían tenido.
Así que solicitó a sus amigos que retiraran el sistema del auto, dejándolo más ligero. Cuando Judy lo recibió le dijo que era perfecto. Y parecía que ahora había sido un gran acierto, pues aunque su oponente la había rebasado, empezaba a experimentar problemas a la salida de las curvas.
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La pérdida de estabilidad de su oponente se debía a un factor bastante simple que no había considerado. Si bien el turbo le ayudaba a ganar estabilidad en la salida, esto era a coste de los neumáticos, que eran doblemente presionados por el freno en el derrape y la aceleración del turbo auxiliar. Y los neumáticos, al perder agarre hacían que el auto temblara pues la suspensión no podía contrarrestar movimientos que vinieran de manera interna. Esto lo sabía Judy, y sonrió al ver como su oponente, Ronnie, un elegante y amable tigre de bengala, iba perdiendo poco el control de su auto en la salida de las curvas. La línea roja se hacía ahora inestable, y Judy por fin pudo observar el espacio que necesitaba.
En la curva siguiente, cuando el Aston Martin se pegó a la derecha (el lado de la montaña), Judy aceleró para poder llegar con la punta del BMW hasta la altura de la llanta delantera izquierda de su oponente. En el momento en que Ronnie vio esto, supo que estaba en problemas. Presionó con toda su fuerza el acelerador de la máquina, quedando las carrocerías igualadas por unos dos segundos.
Pero tal y como Judy había predicho, los neumáticos de Ronnie no darían más. El movimiento de temblor del auto a alta velocidad hizo que saltara, mientras que Judy, más desestabilizada que nunca por la ausencia de su turbo auxiliar, pudo acelerar sin ningún problema, sobrepasándolo y acelerando hasta internarse en la noche, alejándose cada vez más del Aston Martin. Cuando cruzó la meta, ya había gente que la esperaba, entre ellos Harry Phillips, extrañamente contento, pues al parecer había conseguido algo importante con Judy corriendo a ese nivel.
Ronnie llegó cinco segundos más tarde a la meta. Derrotado, pero aún emocionado por la carrera, se acercó a Judy para felicitarla.
- Fue grandioso, Ximena—le dijo, sacando un cigarrillo—Te has ganado completamente el derecho.
- Me siento halagada—dijo la conejita—No pensé que llegaría tan lejos.
- Por favor, no a la falsa modestia. Eres tan buena como una profesional.
- No…- respondió—creo que no me gustaría dedicarme a esto a tiempo completo.
- Pues deberías—reflexionó el tigre—Nunca había visto a nadie correr con la seguridad con la que tú lo haces.
- Gracias. Creo que ahora sólo queda alguien más.
- Estoy seguro que Razz no evadirá el reto—el tigre exhaló una pitada—Aunque estoy un poco preocupada porque ni siquiera lo he visto donde normalmente él está.
- ¿Sabes dónde vive?
- Sí, pero es un tabú hablar de esas cosas aquí. Sabes que esto no es precisamente legal.
- Sí, lo siento.
- En fin, Harry llegará dentro de poco. Será mejor que te prepares para tus fans.
Judy le sonrió. Ya que a los pocos minutos apareció una camioneta de la que bajaron Harry y Nick, yendo hacia ella. El elefante la levantó hasta su hombro y con su potente voz habló a todos los que estaban a su alrededor.
- ¡Muy bien, señores!—dijo extendiendo sus brazos—Por fin hemos encontrado al animal capaz de enfrentar a nuestro campeón en un duelo justo.
En ese momento, como si hubiese estado programado, un clamor provino de la gente que estaba a su alrededor.
-¡RAZZ! ¡RAZZ! ¡RAZZ!
La emoción estaba en el aire. Judy se sentía poderosa, como si fuese la única capaz de lograr algo, como el hecho de capturar al presunto asesino de Deerak. En ese momento, observó a Nick que la observaba con orgullo. Con un gesto de sus ojos, Nick interpretó que debía subir a la parte superior del auto. Nick se subió hacia el BMW extrañado, pero en ese momento, Judy saltó hacia él desde el hombro de Harry, atrapándola en el aire, y sosteniéndola como si fuera una princesa. La risa de Judy hizo muy feliz a Nick, mientras los animales a su alrededor vitoreaban a la coneja, que puso sus piernas alrededor de los hombros de Nick que la levantó con una gran sonrisa. Los vítores hacia Judy se escucharon hasta la autopista de Zootopia.
- La carrera será el próximo viernes. ¡Hagan sus apuestas!
Nick sonrió, pues al parecer habría una genial entrada de dinero. Y sobre todo, una gran felicidad para su conejita.
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A lo lejos, en un barrio de Tundratown, en el cual la nieve se encontraba en pleno apogeo, Izzy recibió una llamada en su celular, mientras cocinaba vestida con un delantal que se acomodaba a su hermosa figura. La preocupación en el rostro de la gacela era evidente, y el identificador de contactos de su celular le revelaba que no podía ser alguna buena noticia.
- Hola—dijo, quitándose uno de los guantes que estaba usando.
- Izzy, soy Harry.
- Hola, ¿Qué tal?
- Sé que estás con Razz—le dijo la voz del elefante—Ha aparecido.
- Harry, no sé si buena idea que…
Izzy no pudo terminar de hablar, porque en ese momento una garra de tigre blanco le arrebató el celular.
- Es Razz—dijo.
- Razz, amigo—dijo esta vez el elefante- ¿Recuerdas lo que me pediste? Ya tengo a la oponente para ti.
- ¿La oponente?
- Sí, aunque no lo creas es una chica.
- ¿Venció a Ronnie?—dijo el tigre.
- Con casi cinco segundos de ventaja.
- Demonios…- dijo el tigre, con una sonrisa en su rostro.
- He programado la carrera para el próximo viernes. ¿Podrás?
- Claro que sí, estaré allí sin falta.
Colgó el celular, y sin miramientos, lo lanzó hacia el sillón en el cual se encontraba. Izzy se acercó a él de inmediato, y el tigre llevó su mano hacia la parte baja de su vientre, donde una venda ensangrentada rodeaba su cuerpo desnudo.
- Te dije que no te levantaras—le dijo la gacela.
El tigre dejó escapar un quejido al derrumbarse nuevamente dentro del sillón.
- Aún estás herido, Razz—le dijo, poniendo un pañuelo humedecido en la frente del tigre.
- Ya no estoy tan mal.
- No digas eso—dijo la gacela, yendo hacia la cocina que se encontraba en la habitación de al lado. Regresó con un plato de sopa caliente—Pero recién pude extraer la bala. No estarás a tu cien por cien para el viernes. ¡Sólo es pasado mañana!
- No tenías que venir, Izzy.
- No seas tonto, tú solo no hubieras podido sacarla—le hizo tomar un poco de la sopa- ¿Por qué fuiste a buscarlos?
- ¿Aún no entiendes lo que ellos pretenden hacer? Incluso mataron a Deerak para conseguir ese apoyo político. No quiero pensar lo que podrían hacerte a ti.
- No tengas miedo por mí—le dijo el tigre, besándola en los labios—Pero quiero dejarles en claro que no me intimidan. Las carreras se seguirán haciendo.
- ¿Y para eso tienes que morir?
- No voy a morir.
La gacela abrazó al tigre, sintiéndose bien cuando los fuertes brazos del tigre la rodearon y le acariciaron el cabello. El tigre simplemente la dejó estar mientras los recuerdos de aquella noche empezaron a aparecer en su mente.
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La carrera estaba terminando. Una vez más, Ronnie había retado a Razz por el título del mejor en la pista del monte Ural, pero el tigre blanco había demostrado su supremacía nuevamente, a bordo de su Mitsubishi Lancer GT. Incluso con una máquina no tan potente, la habilidad de Razz en las curvas era legendaria. Era tan veloz que el record de la bajada había sido impuesto por él y su auto de color blanco puro. Aquel día, Ronnie había terminado de acomodar los autos una vez que bajaron mientras el celebraba su triunfo con Izzy. Uno de los principiantes en el ruedo, que ni siquiera tenía un auto propio, se llamaba Louis Deerak. Pero se había ganado el aprecio de los chicos por ser un gran elemento dentro de las modificaciones que le hacían a los autos. Louis estaba con ellos en la parte baja del monte Ural, cuando los chicos ya se estaban retirando, para celebrar el triunfo de Razz.
Pero por alguna razón el muchacho se había quedado atrás.
Razz, pensando que la situación era simple, se adentró dentro de la pista para buscarlo. Pronto, vio una sombra, que identificó de inmediato como el muchacho, por los cuernos pequeños que tenía sobre la cabeza. Deerak le sonrió y levantó la mano mientras descendía con su celular en la mano. Razz le devolvió la sonrisa, pero pronto se le fue cuando una par de luces detrás del chico no hacían más que acelerar.
El tigre blanco, asustado trató de hacerle una señal hacia un lado de la carretera, pero el joven venado no tuvo el tiempo de reaccionar. El auto detrás de él lo levantó en peso, y Razz no tuvo opción más que ponerse a un lado de la pista para esquivar el auto. Éste aceleró de inmediato alejándose después del atropello, y Razz pudo ver la placa, a la que trató de memorizar. Salió corriendo hacia Deerak, pero ya era demasiado tarde. La muerte había sido instantánea. Bajó corriendo hacia los demás tratando de buscar ayuda, pero se había vuelto un caos. Nadie le hizo caso mientras todos se montaban en sus autos pues el departamento de policía de Zootopia se había hecho presente en el lugar, persiguiéndolos. Razz no tuvo otra opción más que huir.
Pero lo que había pasado hace unos días era lo que lo tenía preocupado. Huyendo había apuntado la placa del auto asesino dentro de la memoria de su celular. Se había pasado las últimas semanas tratando de ubicar a ese auto asesino, sin hablar con la policía, pues sabía que eso lo implicaría en las carreras y no quería ir a la cárcel.
Cuando descubrió donde se encontraba el auto, fue hacia esa casa ubicada en el distrito forestal. Había espiado lo que parecía ser una reunión secreta presidida por una figura encapuchada de rojo. Pero también había visto a alguien a quien reconocería de inmediato, pues era pariente suyo. La regidora Sanders se había quitado la capucha de la túnica que ella también llevaba.
Sin embargo, poco tiempo después le habían descubierto. En su huida, Razz había recibido un balazo cerca de la parte baja izquierda de su abdomen.
Sabía que no podía ir hacia el hospital, pues había tropezado al recibir la bala, y ellos sabrían quien los había escuchado. Por lo que llamó a Izzy de inmediato y ella se había quedado con él desde hacía dos días, cuando pasó el incidente.
Y ahora entendía el cómo la regidora Sanders había conseguido todo ese poder político.
Pero lo único que le quedaba ahora era competir con aquella rival que había aparecido. Y buscaría la forma de que los demás le apoyaran a revelar la verdad sobre lo que le había sucedido a Louis. Una verdad que él había escuchado en esa reunión, y que ponía en riesgo su vida.
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¡Gracias por leer!
Karyatoz
