Bueno:
Desearía ser mejor. Dios ayúdame a ser un mejo— Yo soy una Buena pers—ayúdame! Cosas buenas le suceden a la buena gen—
Hao cierra sus ojos, pellizcando el puente de su nariz. Todo el ruido zumbando en su cabeza… Los humanos son siempre tan predecibles. Anhelando aceptación, y ayuda, y esperanza.
Una mano cae en su hombro, apretando ligeramente y haciéndole volverse un poco para mirar a su hermano menor. La expresión del chico más bajo estaba teñida de preocupación, pero estaba sonriendo para esconderlo… Y Hao sintió una asquerosamente fuerte puñalada de enojo en su estomago por los pensamientos de su hermano (No soy lo suficientemente bueno para ellos… El no es lo suficientemente bueno para mi…).
Golpeó la mano del otro para alejarla, sus ojos inamovibles de la ahora herida expresión de su gemelo-
"Por qué hiciste…?"
"Porque tienes razón."
Si Yoh pudiese salirse con la suya, quizá las cosas podrían ser más simples. Tener mucho mas sentido, y eso era al menos la opinión del joven shaman.
Porque, ¿En qué clase de mundo se suponía que las cosas buenas doliesen tanto, fuesen tan amargas, cuando las equivocadas se sentían tan correctas, tan asquerosamente maravillosas?
Simplemente no era justo que Hao (la mismísima encarnación de equivocado, desde su afeminado, estúpidamente suave cabello a su escuálido, prácticamente demacrado cuerpo y esos ridículos pantalones y locos, inquietantes, gigante aros y zapatos de lego y, y, y…) solo tuviese que caminar al lado suyo para que olvide que tiene amigos, prometida, y un deber para con la humanidad de no permitir que termine asada tan pronto como su demente gemelo se sintiese con ganas de hacerlo.
Si Yoh pudiese salirse con la suya, Hao no le daría esa sonrisita suficiente en esa manera horriblemente conocedora y se movería de manera que quizás hubiesen rozado piel si él hubiese querido y el otro se lo hubiese permitido.
Porque en un mundo simple y racional, lo que esta bien no significaría tortura e incorrecto no sería lo que persigue sus sueños y devora su sanidad.
