Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la trama es totalmente mía.

Lo que está escrito entre "comitas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.

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CAPÍTULO 7. Estúpida.

"Definitivamente, esta es la peor idea que he tenido en mi vida."

Había hablado con Emmett y había estado de acuerdo con lo que le había propuesto a Sarah. Es más, creo que la idea le gustaba. Sabía que tenía muchas ganas de volver a casa, aunque para mí no era tan fácil. Llevábamos media hora en la casa y yo aun no había podido cruzar la puerta. Seguía en el jardín, quieta, mirando la casa como una idiota.

Quería moverme, pero mis pies no obedecían. El corazón latía descontroladamente. Había momentos en que sentía como si me quedara sin respiración.

-¿Vas a quitarte del medio? – dijo Jacob, pasando por mi lado.

Era la primera vez que le veía desde que nos habíamos mudado a su casa. Había intentado evitarle, pero había resultado imposible.

Hace 12 horas:

Después de hablar con Sarah y Billy, su marido, había decidido darme una ducha. Fui al dormitorio, cogí mi ropa limpia y fui hacia el cuarto de baño. El cerrojo estaba sin echar, así que supuse que no había nadie en el baño. Grave error. Cuando abrí la puerta para entrar, me encontré con lo más horrible y, a la vez, más hermoso, que había visto en mi vida. Jacob salía de la ducha, completamente desnudo. Tuvo que empujarme para que me fuera, ya que me había quedado paralizada al ver semejante cuerpo.

Al final conseguí moverme, aunque no para entrar en la casa, sino que fui hacia la parte trasera de la casa. Había un enorme y fuerte árbol, en el que mi padre había construido una casita para Emmett y para mí. Era una casa curiosa, ya que la mitad estaba pintada de color verde (el color favorito de Emmett) y la otra mitad de color lila (mi color favorito)

Subí con cuidado por la escalera de madera y entré en la casa.

Me encantaba ese lugar. En ese lugar si que me sentía segura.

Me senté en el suelo, aunque pronto me fui tumbando en el suelo. Cerré los ojos. Sonreí. Estaba recordando la vez que mi padre subió la casita en el árbol. Esa noche, mi madre hizo unos sándwiches y comimos los cuatro en la casa, sentados en el suelo. Fue una gran noche.

-Aquí estás.

"¿Esa es la voz de Jacob?"

-¿Estás bien?

"Ni yo misma sé como estoy."

-Dios mío, pero si estás temblando.

Noté una mano en mi brazo, aunque al momento comenzó a recorrer mi mejilla. Me sorprendió que Jacob pudiera tocarme con tanta delicadeza, sabiendo lo bruto que era. Abrí lentamente los ojos, aun temblando sin poder evitarlo. No tenía frio, no era por eso que estaba temblando.

-¿Estás bien? – preguntó de nuevo, al verme con los ojos abiertos.

Me sorprendió ver que estaba preocupado por mí. Nunca hubiera imaginado algo así.

- Si. – mentí.

- Mentirosa. – dijo Jacob, sonriendo, ahora acariciando mi frente. – Creo que deberíamos volver. Estábamos todos muy preocupados.

- ¿Tú también? – dije, alzando una ceja. Ese gesto le resultó muy gracioso, porque volvió a sonreír.

- Solo un poco.

- No puedo entrar en la casa.

- ¿Por qué no?

- Porque cada vez que pienso en la casa, vuelvo a ver a mis padres, muertos, y a mi hermano, sangrando y mirándome.

Jacob se quedó quieto, mirándome, serio. Estaba claro que le sorprendía que le hubiera hecho esa revelación. Incluso a mí me sorprendía. Ni siquiera había hablado tan claro con Seth.

-Nunca volverá a suceder algo así. – dijo, tumbándose a mi lado, mirándome. Volvía a acariciar mi brazo. – Te lo prometo.

Iba a replicar, pero me sentía tan bien en ese momento, que dejé que Jacob me tranquilizara. Me acerqué un poco a él, que se dio cuenta al momento y también se acercó un poco más a mí. Pasé mi brazo alrededor de su cintura y nos abrazamos sin decir nada.

Que extraño era estar ahí, abrazando a la persona que había jodido la relación que tenía con mi hermano, que no dejaba de insultarme y de hacerme la vida imposible.

-¿Qué coño significa esto?!

Jacob y yo miramos hacia la puerta de la casita, en la que estaba Emmett, mirándonos a los dos con furia. Jacob se puso en pie, pero no apenas pude quedarme sentada.

- ¿Qué haces con mi hermana, Black?

- No quiere entrar en la casa. – dijo, ignorando las palabras de mi hermano.

- No te he preguntado eso.

- La encontré ahí tumbada, temblando. Solo le estaba ayudando a entrar en calor. – dijo, provocando que me diera la risa.

Los dos se me quedaron mirando al momento. Me cubrí la boca con las manos y me puse en pie.

-No puedo entrar. – dije, poniéndome seria. – Lo siento, Emmett. Sé que esto ha sido idea mía, pero solo con pensar en cruzar esa puerta…

Me puse a temblar el momento. Jacob volvía a estar a mi lado, abrazándome. Ese chico no dejaba de sorprenderme. Y no era la única sorprendida. Emmett estaba claramente alucinado.

- ¿Y que quieres que hagamos, Renesmee? Porque no te vas a ir a vivir con tu novio.

- Pues me quedo aquí.

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Hola, hola.

Aquí estoy de nuevo.

Kisses.