Hola a todos! Gracias por leer y por tu review Green :) Aqui dejo dos más. Saludos!
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Capitulo 7
Te pierdo antes de entenderlo.
Hubo unos segundos de silencio que parecieron horas. Dean estaba que cavaba un hoyo para enterrarse ahí mismo. Sam observó la desesperación en el rostro de su hermano mayor, sumado a que era su culpa que Castiel hubiera escuchado aquello, finalmente optó por romper el silencio.
-Cas… Dean me dijo lo que hiciste… Gracias- dijo observándolo fijamente.
-¿Has vuelto a ver a Lucifer?- pregunto Castiel dejando de mirar a Dean.
-No, ya estoy bien, incluso pude dormir tranquilamente, gracias Cas- el ángel asintió- Dean también me dijo… lo de su acuerdo, también me gustaría ayudar, si no tienes problemas con ello, como forma de agradecerte lo que hiciste por mí-
-Está bien- dijo Castiel para mirar a Dean de nuevo.
Sam se percató que no consiguió atraer la atención de Castiel, y por la forma en que miraba a su hermano, daba la impresión que había escuchado todo lo que dijo. Estaba seguro que Dean lo mataría después pero se vio tentado a hacer la gran pregunta.
-Cas… ¿Escuchaste lo que dije? Sobre que Dean está…-
En ese momento Dean dejó de respirar, contuvo la respiración la misma cantidad de tiempo que le tomó a Castiel contestar. El ángel dio un pequeño asentimiento sin apartar la mirada del Winchester mayor. Si hubiera tenido un arma a mano se habría dado un tiro en ese preciso instante. Sam miró a su hermano para hacerle una señal con la mano, tenía que decirle la verdad al ángel, era ahora o nunca. Dean seguía pasmado en su lugar, sin hablar, sin moverse, sin respirar, Sam le palmeó la espalda haciendo que su hermano diera un pequeño brinco en su lugar y volviera a respirar.
-¿Es cierto lo que dice Sam?- preguntó Castiel mirándolo- ¿Tú me amas?-
Sam vio a su hermano palidecer en el acto y dejar de respirar otra vez, se vio tentado a decirle que se recostara antes de que se desmayara. Para suerte de Dean, Bobby llegó y se acercó a ellos.
-Chicos- miró al ángel- ¿Ocurrió algo?- Sam le indicó a Dean, Bobby se acercó preocupado para palmearle la espalda, haciendo que el cazador volviera a sobresaltarse- ¿Estás bien, hijo? Parece que hubieras visto un fantasma, ¿Estás enfermo? ¿Dean? ¿Me estás escuchando?-
Dean seguía sin hacer o decir nada, Sam lo miró preocupado ante el repentino mutismo de su hermano. Castiel seguía escudriñándolo con su mirada, pudo percibir todo el caos que había en la mente del cazador, la intensidad de las emociones que lo invadían en ese momento y cuando lo vio palidecer aun más y llegar a un pensamiento tan intenso, se acercó para sostenerlo por los hombros antes de que se desplomara contra el suelo.
-¡Dean!- gritó Sam acercándose rápidamente, Castiel lo recostó sobre el sillón con cuidado.
-¿Qué demonios está pasando?- preguntó Bobby confundido.
-Es complicado- dijo Sam suponiendo porque su hermano se había desmayado.
-Entonces resúmelo- dijo Bobby algo enojado.
-No creo que sea el momento Bobby… Cas… ¿Crees que podemos hablar? Sobre lo que escuchaste… dudo que Dean sea capaz de hacerlo ahora… jamás lo había visto de esa forma y…-
-No tienes nada que explicarme Sam, entiendo perfectamente lo que está pasando aquí- respondió el ángel incorporándose. Bobby los observaba sin entender de que hablaban cuando Dean comenzó a despertarse.
-Mierda…- susurró incorporándose despacio, se encontró con la mirada de los tres hombres y volvió a ponerse pálido.
-Dean mírame- dijo Sam preocupado- Tienes que calmarte o volverás a desmayarte, tienes que calmar tus pensamientos o se volverá un caos- Dean no respondió- No pasa nada, en serio, solo trata de calmarte y piénsalo despacio, la pregunta es muy sencilla Dean, ¿Amas a Castiel?-
Dean se estremeció al oír el nombre del ángel. Bobby comprendió lo que estaba pasando y la razón de que Dean estuviera tan mal. Nunca había sido bueno para ese tipo de cosas, sin mencionar que era renuente a todo lo gay, así que la situación debió encontrarlo de improvisto. Dean intentó calmarse antes de sentir que dejaba de respirar, otra vez. ¿Amaba a Castiel? La pregunta se repetía en su mente con fuerza, no comprendía la mitad de las sensaciones que tenía en ese momento pero la respuesta la conocía, a pesar de todo sabía muy bien la respuesta a la pregunta pero admitirlo en sueños era muy diferente a decirlo en voz alta. Sam pareció comprender todas las cavilaciones de su hermano y la mirada fija de Castiel no era de mucha ayuda para que intentara pensar.
-Dean mírame- el mayor obedeció- Tranquilo, solo es una respuesta, no lo pienses tanto, ¿Amas a Cas?-
Y la respiración volvió a fallarle. Amar era una palabra muy grande, jamás le había dicho a nadie que lo amaba, a nadie que no fuera un familiar directo. Alzó su vista hacia el ángel, ¿Lo amaba?
-Claro que lo amas- dijo la vocecita en su cabeza- Admítelo de una vez, Dean Winchester estás locamente enamorado de ese ángel. Te importa una mierda todo lo que ha hecho, lo que le hizo a Sam y que te haya mentido. Lo amas y punto. Dilo, no seas un cobarde, ¡Dilo! Maldición, matas monstruos, luchas contra cosas que cualquier otra persona JAMÁS haría, ¿Y no puedes decir un maldito "Te amo"?-
Dean comenzó a entender el punto de su mente, tenía razón, era estúpido pensar que no pudiera decir esa pequeña palabra, más aun cuando ya lo tenía casi asumido. Junto el valor suficiente para mirar a Castiel y la fuerza suficiente para que sus labios se separaran y pudiera hablar.
-Cas… la verdad es… que yo…- el ángel cubrió la boca de Dean con uno de sus dedos.
-No Dean, estás confundiendo las cosas. Yo soy Dios y Dios no necesita este tipo de amor, aun si no lo fuera, no entiendo estás cosas, no comprendo nada de lo que estás sintiendo o pensando y tampoco quiero entenderlo. Así que quita esos pensamientos de tu cabeza, porque sabes que no es verdad, que si estás enfadado por todo. Nosotros tenemos un acuerdo, a cambio de que yo salvara a Sam, tú te entregarías a mi completo servicio y eso no involucra nada de lo que estás pensando- Dean se mordió el labio con fuerza- Tengo mis objetivos claros y no he olvidado que tú me diste la espalda cuando yo te necesitaba, no sé qué piensas que conseguirás con esto pero mi respuesta es no, yo no siento nada por ti y si no puedes comprender algo tan simple entonces nuestro acuerdo se acaba-
Sam intercambio una mirada de asombro con Bobby, el menor podría apostar que Castiel si estaba interesado en su hermano, no entendía como todo había llegado a ese punto. Ahora se sentía culpable por haber iniciado esa incomoda conversación. Iba a decir algo cuando la risa de su hermano se lo impidió.
-No coloques palabras en mi boca, yo no he dicho nada y deja de meterte en mi mente porque es molesto, ¿Yo enamorado de ti? Por favor, ni de broma me irían los hombres-
"Claro que te amo"-dijo la vocecita en su cabeza.
-Soy Dios, no un hombre- replicó Castiel serio.
-Me importa una mierda lo que seas, tenemos un acuerdo y nada más, recurrí a ti porque no tenía otra opción para ayudar a Sammy, eras tú o Crowley y la segunda opción no era para nada razonable-
"Mentira, quería verte, te extrañaba tanto que no me importaba morir con tal de verte una última vez"
-¿Y yo sí?- pregunto Castiel mirándolo.
-Ese no es el punto, tenemos un acuerdo y ya, no soy una estúpida quinceañera para predicar mi amor por ti o por cualquier otra persona, puedo tener a la mujer que quiera cuando quiera, no necesito nada más y no te necesito a ti, bueno, solo para que ayudes a Sammy pero eso ya lo hiciste-
"Mentira, claro que te necesito y me convertiría en una estúpida quinceañera con tal de tenerte a mi lado"
Castiel lo observó fijamente, Dean parecía no darse cuenta de la contradicción que había entre sus palabras y lo que pensaba. Comenzaba a sentirse extraño, lo único que pasó por su mente era irse de ahí antes de que las cosas se complicaran más.
-Perfecto- dijo Castiel mirándolo- Cuando los necesite vendré a buscarlos, adiós- el ángel desapareció del lugar, Dean apretó los puños enojado.
-Dean- dijo Sam mirándolo preocupado.
-No Sam, no quiero oír ni una palabra sobre esto y si llegas a mencionar algo te partiré la cara a golpes-
-Pero Dean-
-Ya probaste tu punto y yo solo confirmé lo que te dije, ¡Le importo una mierda a Cas! Y eso no va a cambiar- se levantó enojado.
-¿A dónde vas?-
-¡Que te importa!- salió dando un portazo, Sam lo iba a seguir pero Bobby lo detuvo.
-Déjalo, necesita estar solo y ordenar su cabeza-
-Pero está mal-
-No puedes hacer nada Sam, hablara sobre eso cuando pueda hacerlo, no lo presiones. Estoy seguro que ni siquiera llegó a comprender todo lo que sentía antes de que Castiel lo mandara a la mierda-
-Pero Dean era serio al respecto-
-Se equivoco, tendrá que saber seguir adelante, como siempre lo ha hecho y está no será la excepción-
Sam dio un pequeño asentimiento y se quedó mirando por la ventana. Le preocupaba que Dean fuera a hacer una tontería por todo lo que había pasado, y no podía sacarse de la cabeza que era su culpa, jamás debió hacer la pregunta de la discordia, era algo entre ellos, era algo que Dean ni siquiera había llegado a comprender y ya lo perdió.
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Estacionó el Impala cerca de la acera y entró al bar, a pesar de que comenzaba a lloviznar. Se sentó en la barra y pidió lo más fuerte que tuvieran. Era patético pero planeaba emborracharse, emborracharse hasta que su mente dejara de pensar tanta estupidez junta, emborracharse para olvidar las palabras del ángel y para olvidar que había perdido a la persona que amaba sin siquiera llegar a decírselo. Copa tras copa, se bebió toda la botella, estaba completamente ebrio y le importaba una mierda estarlo. Ligó con la primera camarera que se le insinuó y se fueron al motel más cercano. Lo más curioso fue que, en todo momento, veía a Castiel, era el ángel quien lo desvestía, era el ángel quien halagaba su cuerpo, el ángel quien lo tocaba, quien lo besaba y con quien estaba haciendo el amor. Cerró los ojos comenzando a jadear el nombre del ángel. La idea de que su cuerpo deseara tanto sentir a ese ángel lo aterró, dejó de distorsionar la realidad y vio a la mujer que estaba sobre él. Se sintió tan sucio por estar haciendo eso mientras pensaba en el ángel. Se vistió sin importarle los gritos e insultos de la mujer y se marchó para subir al Impala. Condujo sin saber hacia dónde y lo más rápido que pudo, subió la música a todo volumen para perderse en la carretera. Le importaba bien poco lo que pudiera pasar, Crowley, los ángeles y cualquier ser sobrenatural se podían ir juntos a la mierda, que él estaba demasiado ocupado en ese momento. Sus ojos comenzaron a cerrarse por la somnolencia del alcohol y el asfalto humedecido hizo lo suyo, en cosa de segundos perdió el control del vehículo y se fue cuesta abajo por una empinada pendiente, para suerte (Y mala suerte del auto) Se estampó contra un firme árbol que impidió que cayera a la zanja que había más adelante y todo se fue a negro.
Un ruido insistente lo obligó a abrir los ojos y sintió algo que le hacía cosquillas en la mejilla, giró su cabeza despacio encontrándose con que una de las ramas del árbol había atravesado el parabrisas y estaba enterrada en su hombro derecho. Llevó su mano izquierda a la rama y cerró los ojos para quitarla de su hombro herido. Abrió la puerta y se bajó del auto tambaleándose, su vista estaba borrosa pero el accidente no parecía tan grave, al menos su adorado Impala no tenía ningún daño permanente.
-Vaya, vaya pero miren a quien tenemos aquí- Dean se afirmó en el maletero del auto para mirar a las cuatro siluetas que estaban frente a él.
-Por favor, lo único que me faltaba eran demonios-
-Vamos a pasar un buen rato, Dean Winchester, la única orden es no matarte-
Dean revisó sus bolsillos pero estaba desarmado, salió tan enojado que no tomó ninguna arma y no tendría tiempo de revisar el maletero. La lluvia intensificó su fuerza y sus ojos amenazaban con cerrarse en cualquier momento.
-Mierda- murmuro despacio- Esto es lo único que me faltaba-
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Sam daba vueltas por la habitación, ya habían pasado cuatro horas desde que su hermano se fue y no tenía idea de donde estaba. La lluvia había empeorado y el idiota de Dean había dejado el celular en el cuarto. Bobby lo miraba de reojo.
-Estará bien, Sam. De seguro está emborrachándose en algún bar de la ciudad-
-No Bobby, tengo un mal presentimiento, algo le paso a Dean-
-Dudo que pueda ser peor a lo que acaba de pasarle- dijo el viejo cazador.
-No entiendo porque Cas dijo esas cosas, estoy seguro que si siente algo por Dean, es cosa de mirarlos, quizás no se ha dado cuenta pero salta a la vista-
-Era un maldito ángel del señor, no sabe ni una mierda de sentimientos Sam, ¿Qué esperabas? ¿Qué le regalara flores y chocolates?-
-No pero al menos podría haber tenido algo de tacto-
-Jamás lo ha tenido- replicó Bobby.
-Sí-
-Es mejor que te sientes, solo podemos esperar-
-Odio esperar- dijo Sam resignado.
Se sentó en el sillón bebiendo una cerveza y miró el reloj, iba a ser la noche más larga de toda su vida.
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Dean estaba en el suelo mientras uno de los demonios estaba sobre él, presionando la herida de su hombro y asfixiándolo con la otra mano. De algún modo desconocido, logró juntar la fuerza necesaria para apartarlo y lograr levantarse, apenas podía controlar sus movimientos de ebrio pero no se defendía del todo mal. Miró a los cuatro demonios fijamente, tenía que ganar algo de tiempo para sacar una escopeta del maletero del Impala. Dos demonios se abalanzaron sobre él y lograron desestabilizarlo para dejarlo en el suelo. Dean giró para evitar que uno de esos seres quedara sobre él. Su espalda chocó contra la rueda trasera del Impala y supo que era su fin, no tenía manera de luchar contra cuatro demonios.
-Parece que necesitas ayuda-
Dean reconoció la voz sin lograr distinguir del todo la figura. Vio como los demonios fueron aventados lejos y se levantó para sacar sus armas del auto, logró apartarlos a disparos y los cuatro demonios huyeron del lugar. Cayó de rodillas al suelo y afirmó su espalda contra la puerta delantera del Impala. La silueta se arrodilló frente a él y miró la herida de su hombro.
-No se ve tan grave- dijo.
-Gracias… Meg… te debo una-
-¿Estás borracho?- se rio- No sé cómo pudiste contra esos demonios así, si que tienes suerte cazador. Te llevare a casa-
Dean se afirmó en el cuerpo de Meg para levantarse y el demonio lo recostó en los asientos traseros, miró que el cazador dormía profundamente y subió a los asientos delanteros para conducir a la cabaña. Escucho un quejido y miró por el espejo retrovisor, Dean estaba acurrucado en los asientos mientras unas lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia.
-Cas…-murmuro despacio.
Meg lo observó durante unos segundos y luego continuó conduciendo. Comprendía perfectamente lo que había pasado para que Dean estuviera en ese estado.
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Ahora era el turno de Dean para sufrir XD se la debia a Cas del otro relato. Gracias por leer!
