Hola de nuevo, aquí está otro capítulo. Al fin el Kenshin-gumi.
OTRA OPORTUNIDAD.
CAPÍTULO 7: COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS.
El dojo Kamiya estaba vacío, salvo por aquellos que lo llamaban casa.
La cena iba y venía, y a pesar de la comida de Kaoru, Sanosuke Sagara se las había apañado para sobrevivir al asunto. Que también haya sido calmado era admirable. Años atrás, las cenas difícilmente eran calmadas, con Yahiko y Megumi cucando a Kaoru, o Kaoru regañando a Kenshin.
Sanosuke sintió algo de nostalgia mientras se sentaba en el porche de madera y hablaba de sus últimos viajes y de las nuevas del dojo. Por supuesto era un poco difícil mantener la conversación con Kenji sentado a un lado de su tío Sano, mordiéndolo y babeándolo en el brazo.
Cuando la conversación bajó, Sano abrió un ojo y miró al chiquillo. "No sé si debería sentirme honrado por esto o tomarlo como algo personal."
Kenshin sonrió, "yo lo tomaría como una muestra de afecto."
Sano suspiró. Algunos años atrás Yahiko hacía lo mismo. Y ahora algo de esa violencia se le había pegado a Kenji.
En vez de que Kaoru regañara al niño, añadió, "No deberías haberle contado sobre tus luchas con osos en Norte América."
"Tú eres la que no debió haberle dicho como Yahiko solía atacarme tampoco." Sano le dirigió a Kaoru una mirada de irritación, "solo porque a Yahiko le guste pegarme no significa que Kenji deba comenzar a hacerlo también."
Desde algún lugar alrededor de la casa salió Yahiko indignado, "para tu información, grandísimo tarado, te derrotaré algún día."
"¡En tus sueños, vago!" Le respondió Sanosuke, esperando por la inevitable respuesta.
"¿Vago?" Yahiko pareció sacar de la nada su espada de madera. "Arreglemos esto ahora mismo."
"¡Yahiko!" Kaoru le dirigió una mirada de reproche a su asistente de maestro. "Le estás dando un mal ejemplo a Kenji."
Yahiko le hecho una mirada al niño, que aun seguía enchufado en el brazo de Sanosuke. "Kaoru, no creo que Kenji necesite ayuda para meterse en problemas por sí solo."
"¡Kenji!" Finalmente Kaoru jaló al niño y lo puso en su regazo. Privado de su diversión, el niño comenzó a llorar.
Cuando Kaoru vio que nada parecía callar al niño, dirigió una mirada a su esposo, como se repentinamente Kenji se convirtiera en problema de él, "¡Kenshin!"
"¿Oro?" Kenshin parecía un poco confundido.
Kenshin y Kaoru no tenían remedio, concluyó Sano. Cuidadosamente le ofreció su brazo al niño.
Kaoru se mortificó a la vez que Kenji regresaba feliz a babear la manga de Sano.
"¡Kenshin!" le gritó Kaoru desesperada.
Kenshin solo reía inofensivamente. "Sanosuke y Kenji parecen llevarse bien, eso es lo que hacen."
"Querrás decir bajo los estándares de Sano," interrumpió Yahiko mientras se burlaba de Sano. "De hecho, es como en los viejos tiempos. Lo único que falta es Megumi-sensei gritándote y con eso ya estaríamos completos."
"Así es" Kenshin movió la cabeza afirmativamente.
"Hablando de eso, ¿cómo está esa mujer zorro?" Sanosuke trató de sonar casual.
Kenshin tosió, claro que esa actitud de aparente indiferencia no lo había engañado.
Kaoru (ignorante de la expresión en la cara de los dos hombres) respondió casualmente. "oh, ella está bien, menciona que no hay mucho de que hablar, pero Gensai-sensei me dijo el otro día que Megumi había sido invitada por un montón de doctores americanos a hablar en Kyoto."
Yahiko lucía bastante complacido. "¡Se está haciendo famosa!"
"Pues claro," sonrió Kenshin, "Ella es la última del clan Takani. Y por lo que he oído, sus habilidades son iguales a las de su padre."
"y…" Yahiko se paraba para parecer más alto, "no podemos olvidar que ella fue parte del Kenshin-gumi una vez."
Kenshin tosió apenado.
"No hay razón para lucir tan desconcertado, Kenshin," le dijo orgullosamente Yahiko. "Si no se hubiera topado con nosotros, quien sabe lo que ella estaría haciendo ahorita."
Sano sonrió. "Kenshin sigue siendo un hombre modesto, Yahiko. Debes de saber que hablarle del Kenshin-gumi lo hace sentir como su estuviera comandando a un grupo de guerreros. Eso lo dejaremos para alguien como tú, Yahiko."
Mientras un gesto de enojo pasaba por la cara de Yahiko, Sanosuke no pudo evitar una sonrisa. Sus declaraciones, tiempo atrás podían haber parecido improbables, pero ahora no era una cosa tan extraña. Estaba claro que Kaoru confiaba mucho en las habilidades de Yahiko. Con el entrenamiento en el dojo, Yahiko había mejorado considerablemente.
"Sanosuke," dijo Kaoru cuando finalmente había logrado retirar a Kenji del brazo de Sano con un dulce, "¿Qué hay de ti?, ¿seguirás viajando?"
"Nah," Sano miró entonces hacia el cielo. "Creo que he visto ya bastante el mundo como para darme cuenta de que hay cosas más importantes que vagar, además," Miró hacia atrás para ver a los tres detrás de él, "creo que es conveniente haber regresado para hacer algo con ese gobierno Meiji."
Se rió al ver que a su frase siguió un silencio de preocupación. "No pienso desperdiciar tiempo, solo necesito tiempo para pensar. Visitaré algunos viejos amigos y conocidos para ver si algo de lo que aprendí en los viajes durante los pasados cinco años sirvió de algo."
"Sanosuke" la voz de Kenshin era seria, "la policía es muy estricta estos días. No los provoques."
"Ah, estaré bien," Sano sonrió maliciosamente, "la policía es a la primera que visitaré, o más bien, con la primera que arreglaré cuentas."
"¡Sano!" Kaoru y Yahiko lo miraron.
La expresión de Sano se borró. "Se han vuelto demasiado serios en estos años. Solo estoy bromeando, no tengo planes para derrotar a la policía o a alguien más."
Sano pudo ver que bajaban los hombros en señal de alivio. Añadió pasivamente. "Solo a Saito, claro."
"¡Saito!" Yahiko no sabía se estar feliz o preocupado.
Kenshin rió nerviosamente. "Bueno, estoy seguro de que Saito estaría complacido de oír eso."
Kaoru miró feo a Kenshin por no regañar a Sanosuke. Se volteó hacia Sano. "No seas tarado. Solo porque aparentemente hayas aprendido varias cosas mientras viajabas no significa que ese hombre deje de ser peligroso. Además debes de recordar que él es un hombre de familia."
"Por lo que sabemos, Saito adoptó a Eiji, eso hizo." Habló Kenshin.
"Y hemos oído rumores de que tiene otros dos hijos, dos niñas para ser exactos, creo." Añadió Kaoru de cierto modo no muy segura de la información.
Sano torció la boca "¿Un hombre de familia, eh? ¿Dos pequeñas niñas?" Sano comenzó a reír. "Eso si es justicia."
Cuando Sano no paró de reír, Kaoru lo miró enojada. "¿Qué hay de malo en que tenga niñas?"
"Oh, no tiene nada de malo, mapache" le dijo Sano. "Pero es solo que no me hago a la idea que ese cretino tenga esposa y un montón de niños llamándolo papá." Su expresión se tornó traviesa. "Creo que tendré que escribirle una carta al hombre de familia para felicitarlo y decirle que no lo reto solo porque ahora tiene hijos. En cuanto a mi visita a la policía, bueno, me la saltaré."
Kenshin le dirigió una divertida mirada hacia él. "¿Entonces vas a ir a visitar a Megumi-dono primero?"
Sano miró feo a Kenshin cuando Kaoru y Yahiko lo miraron con curiosidad. Kenshin mostró su irritante inocente sonrisa.
Sano se sobó su brazo. "Bueno, ahora que Kenji me ha arruinado el brazo creo que tendré que ir al doctor."
"¡Cielos, Sanosuke!" comentó Yahiko. "Solo son una leves mordidas. No tienes que por eso hasta Aizu para ver a Megumi. Apuesto que eso es algo que hasta Kaoru puede curar."
"¿Qué quieres decir con eso?" la atención de Kaoru cambió a Yahiko. "Para que lo sepas, soy buena curando heridas."
"Si, si," El chico dijo burlonamente, "Aun sigues usando el baúl de medicinas que Megumi te dejó, o mandas a buscar al doctor Gensai, no es como si supieras lo que estás haciendo."
Los ojos de Kaoru se oscurecieron, y Yahiko vio como Kenshin se comenzaba a alarmar.
Sanosuke se aclaró la garganta. "Así que la doctora sigue en el mismo lugar o, ¿se mudo de Aizu?"
Esos dos eran a veces tan fáciles de distraer. Kaoru olvidó a Yahiko inmediatamente. "Ella sigue en Aizu."
"¿Ella sola?" la pregunta se le escapo antes de que se diera cuenta de lo dañina que se escuchó. "Digo…" agregó dudoso, "¿Encontró a su familia?"
"No" los tres le dirigieron una mirada de sospecha antes de que Kaoru le contestara. "Trató de hacerlo, pero por lo que Gensai-sama me contó, no había muchas esperanzas de que los hallara."
Sano puso cara de extrañeza. "Entonces ¿porqué sigue allí? Cuando paré en la clínica del doctor Gensai me dijo que le había ofrecido hacerse cargo de su clínica"
"Tú la conoces, Sano," Yahiko se encogió de hombros, "Gensai trató de convencerla para que se viniera, pero ella insistió en quedarse en Aizu."
Sanosuke se quedó pensando un momento, ¿es qué acaso aun tenía esperanzas de encontrar a su familia? ¿O estaba allí por otra razón? "Mujer zorro terca. Si por mi fuera la traería arrastrando hasta aquí."
Kenshin miró a Sano y sonrió. "Quizás deberías decirle eso cuando la veas."
"Sería agradable verla de nuevo," dijo Kaoru quedamente, "no la vemos más que las veces que viene a ver a los cerezos en flor."
Sano se dio cuenta de que lo estaban alentando a que fuera a verla. Para recordarle a ella de la gente que se preocupa por ella. Frunció el seño al pensamiento de que sus esfuerzos pudieran ser en vano. Se rascó la cabeza. "Uh, en caso de que vaya allá a visitarla… la última vez que la viste, ¿te dijo por casualidad si estaba molesta conmigo? No quiero ir hasta allá solo para ser golpeado en la cabeza por una caja."
Kaoru y Yahiko lo miraron con disgusto.
Sano los miró confundido. ¿Por qué se habían irritado tanto con la pregunta? "¿Qué?"
"¡En caso de que vallas!" Yahiko entrecerró los ojos. "¿Por qué sigues poniendo tontas excusas?"
Sano se enojó, "¿Quién está haciendo excusas?"
"Aun yo se que tiene ganas de ir a verla," le espetó Yahiko.
Kaoru miró a Sano. "Y estás siendo muy insensible. No le escribiste ni una sola palabra en los cinco años que estuviste fuera. ¿No crees que Megumi-san quiera verte? No seas…"
"...tan" añadió Yahiko.
"cabeza de gallo" Dijeron Kaoru y Yahiko al mismo tiempo.
"¡Cabeza de gallo!" una nube negra se formó arriba de la cabeza de Sanosuke. Se levantó, "¿A quién le dicen cabeza de gallo?"
Yahiko pegó al suelo con el pie. "¿Qué clase de luchador le tiene miedo a una mujer? ¡Eres un gallina de la cabeza a los pies!"
"¡Eh!" Kenshin trató de interrumpir quedamente al notar que la cara de Kaoru estaba adquiriendo diversas tonalidades de rojo. Su interrupción no surtió efecto, y cautelosamente alcanzó a Kenji para apartarlo a un lugar distante de Kaoru.
Sanosuke se dio cuenta de repente que el también corría peligro. Lentamente se fue retirando de Kaoru y comenzó a contar lentamente para él.
Uno.
Dos.
Tres.
Kaoru saltó y comenzó a ahorcar a Yahiko. "¡¿Qué hay de malo con las mujeres?!"
"Solo para el expediente," interrumpió Sano. "No le tengo miedo a una simple mujer."
Kaoru olvidó a Yahiko y se volteó hacia Sano. Su voz sonaba aun más molesta. "¡¿qué se supone que significa eso?!"
"Ah, ¡cielos Kaoru!" Yahiko estaba molesto. "Estamos hablando de Megumi-san aquí. Es solo Megumi-san."
"¡Yahiko-chan!" De repente Kaoru regresó la atención hacia Yahiko. "¡No hables de tus mayores de esa manera!"
"¡¿Mayores?! Al fin Yahiko había explotado, "¡YA NO SOY UN NIÑO!"
"Si, eres un niño," le espetó burlonamente Sanosuke, poniéndole énfasis en la última palabra.
Y con esto, la pelea entre esos tres parecía ir de mal en peor.
"¡Hey, todos, por favor!" dijo el único adulto que desesperadamente trataba de calmar la situación. Pero los ruegos de Kenshin parecían caer en oídos sordos. Viendo que la situación no tenía remedio, lentamente se volvió hacia la casa con un adormilado Kenji en el hombro. Después de todo, conociéndolos las cosas no podían haber sido diferentes.
Y así, otra calmada cena en el Dojo fue arruinada.
