Nota de los signos:
* *= sonidos de ambiente.
' ' = citando una tercera persona.

P.S. Si hay algo que no puedes leer intenta leerlo al revés.

Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.

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Capítulo 7 De la Victoria y la Derrota III

En alguna parte del mundo…

Como salido de una película de terror, el deprimente y oscuro lugar te llevaba al límite de la desesperación. Lleno de tuberías rotas donde el agua escurría por las paredes y la única salida que encontraba era en las coladeras de aquellas celdas, se escuchaban los gritos y lamentos de esas pobres almas que al parecer el único que les contestaba era su propio eco lleno de esperanza.

―¡Ayuda! ¡Ayuda!

―¡Déjenme ir! ¡Quiero irme!

―¡Piedad!

A punto de desgarrarse las gargantas de tanto gritar, los individuos agitaban los barrotes de sus celdas con desesperación. Oculto prácticamente en las entrañas de la madre tierra, ese lugar se conectaba con varios túneles que albergaba a cientos de desdichados. Los individuos que vestían de bata blanca, trajes anti-radioactivo y algunos soldados de gris, bajaban en ciertas ocasiones a ese lugar al cual llamaban "La cloaca" para acarrear a aquellas pobres almas como si fueran cualquier cosa.

Entre el putrefacto olor que se respiraba en ese ambiente desolador un solo hombre parecía disfrutar de aquel lugar. Dando palmadas mientras bailaba y silbaba al compás de los lamentos, dio el último paso de baile estirando sus brazos, sacando el pecho e hincándose en una sola rodilla.

―Ábranla. ―dijo con tono musical cuando se detuvo frente a una puerta.

Los dos soldados que custodiaban la puerta de acero reforzado se pusieron derechos y saludaron, tras eso abrieron la puerta. Oscuro y sin una sola ventila el cuarto de 3x2 metros acolchonado estaba completamente aislado y solo contenía una cama. En el fondo del cuarto yacía un individuo con camisa de fuerza y fuertemente amarado a la cama, ni un solo dedo se movería.

―¿Cómo se ha portado nuestro producto? ―Inquirió el hombre acercándose a aquella pobre alma que se agitó ante su presencia.

―Es muy necio, ―dijo uno de los soldados― apretamos los amarres y para impedir que se mordiera le colocamos una guarda y la reforzamos con un bozal.

El hombre le contempló serenamente.
―Hay que darle tiempo, mientras tanto infórmenme sobre cualquier cambio.

Dando la media vuelta para regresar por donde venia, el científico loco como algunos le decían, caminó sin inmutarse por ese corredor atestado de celdas y brazos vendados que sobresalían entre aquellos oxidados barrotes. Su mente y su vista estaban fijos en un solo punto, la puerta blanca debajo de aquellos letreros. La primera leyenda de color verde decía: Libre. La segunda estaba encendida de un color rojo que mostraba: Peligro. El científico loco esperó con tranquilidad a que la leyenda cambiara. La espera no fue mucha, un grupo de personas con bata blanca salieron quitándose los guantes de látex y cubre bocas. Al ver al hombre ahí parado negaron con la cabeza y un grupo de personas con traje anti-radioactivo entró a la sala. El hombre dio media vuelta y salió de aquel lugar sumergido entre sus pensamientos.

―¿Las cosas no salen como las planeaste? ―Cyrus le interrumpió de su meditación al abordarlo.

―Es irritante, después de todo soy un hombre que busca la perfección.

Cyrus esbozó una risita torcida, sacó de su bolsillo una carta y la colocó frente a los ojos de Colress:
―Tengo algo que puede interesarte.

―Así que el informe ya está listo. ―Colress tomó la carta y la abrió, tras leerla frunció el ceño y estrujó los papeles― Esos Sai están conformados por roca sedimentaria y zeronita, es el arma de un guardián del agua. ¡Esa no es la que queremos!

―Es frustrante lo poco que hemos avanzado. ―Cyrus cruzó sus brazos tras la espalda.

―Ese fue el plan y nosotros solo seguimos órdenes. ―Colress trató de contener su enfado― Dime Cyrus, ¿Cómo ves las posibilidades de éxito de este plan?

―¿A qué te refieres? Siempre ha sido descabellado.

―Lo sé. ―dijo Colress mordiendo su dedo― Existe una delgada línea entra la victoria y la derrota. "Conócete a ti mismo y conocerás a tu enemigo". ―hizo una pausa― ¿Pero que tan bien lo conocemos?

Cyrus le observó por un rato:
―¿A dónde quieres llegar?

Colress estiró su brazo intentando entregarle algo; Cyrus abrió su mano para recibirlo
―El ser humano es cambiante, pero también es frágil.

Cyrus contempló su mano por un tiempo, luego torció su boca.

―Todo se resume a esto. ―dijo Cyrus mientras cerraba el puño destrozando la peineta de moño― Les diré a esos dos que vayan por ella.

No habían pasado ni diez minutos cuando el sonido estridente de una alarma se escuchó por todo el lugar. Las luces de color rojo se prendían y se apagaban en intervalos como una sirena.

―¿Qué es eso? ―preguntó Cyrus.

Colress torció su boca y dio media vuelta.
―Estaba evolucionando bien. ―murmuro para sí mismo.

Varios hombres pasaron corriendo y Colress contempló los diversos escenarios que traería este problema. Llegando a la zona del desastre lo abordó uno de los soldados que custodiaba dicha puerta.

―Señor, el producto escapó.

―Sabia que pasaría eso. ―murmuró mientras se dibujaba una sonrisa de satisfacción.

―Prepararemos un equipo para recuperar el producto. ―dijo el soldado

―Sí…, pero antes quiero ver de lo que es capaz.

―¿Piensas utilizarlo tan pronto? ―dijo Cyrus.

De nuevo esa sonrisa y la mirada calculadora salieron a flote.
―Quieres una paleta. ―Colress sacó unos dulces de su bolsillo.

Cyrus lo ignoró, y se dirigió hacia el soldado.
―Preparen el equipo de búsqueda y que ataquen sin discreción.

―¿Quieres venir conmigo a la sala de operaciones? ―dijo Colress cuando recibió unas notas.

―No me digas que también los utilizaras. ―Cyrus miró fijamente el portapapeles.

―Ventaja o desventaja ¿Cuál de ellas crees que es? ―Colress parecía divertirse mientras desenvolvía su paleta.

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―Es inútil, no hay noticias de ellos desde hace días. ―dijo Birch― Una mala recepción en los tres comunicadores es imposible.

―¿Qué dice la división de inteligencia? ―preguntó el Gran Maestro a Norman.

―Están igual que nosotros.

*Pip~pip~pip* el agudo pitido del aparato mostró un punto rojo en el mapa.

―Parece que tenemos compañía. ―dijo Norman apagando el aparato.

―Es hora de seguir. ―dijo el Gran Maestro echando tierra a la fogata.

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―ah ah…, solo… un… poco más.

Corriendo lo más deprisa que le permitían sus maltratados pies, jadeante, llegó a un pequeño arroyo donde su cuerpo se desplomó implorando un poco de agua, arrastrando su débil cuerpo entre la tierra juntó sus manos y la aprisionó. El vital líquido tocó sus resecos y cuarteados labios, resbaló por su garganta y le devolvió la vida. Hubiera seguido tomando más de ese sagrado líquido pero le pisaban los talones, los escuchaba a la lejanía y veía la luz de las linternas. Era hora de seguir.

―Debo de…

Se dejo caer de rodillas en el suelo y apretó con todas sus fuerzas su cabeza, estaba llegando al límite de su cordura.

Veo algo por allá.

Su corazón se aceleró cuando escucho la voz.
―¡Maldición! ―murmuró mientras se levantaba ordenándole con todas sus fuerzas a su cuerpo moverse.

Entre la maleza de esa espesa jungla y con un calor insoportable el individuo corría y al mismo tiempo se deshidrataba más rápido de lo normal. Lo único que lo impulsaba era el deseo de regresar a pesar de que su mente le dictara todo lo contrario. Finalmente lo que más temía sucedió: Primero su pierna derecha dejó de moverse, era tan rígida que caminó arrastrándola. Al poco tiempo le siguió su brazo izquierdo que se aferró al tronco de un árbol.

―Lo que me faltaba…

Empleando todas sus fuerzas decidió continuar, su brazo izquierdo seguía aferrado a ese árbol que un poco más y se lo dislocaría por la fuerza que empleaba. Era absurdo creer que podría continuar y decidió utilizar su brazo derecho para dominarlo. Como si tuviera cerebro propio su brazo izquierdo batallaba contra el derecho en un tonto afán por sujetarse en todo lo que se encontrara en su camino. Con las uñas quebradas y dedos ensangrentados el brazo izquierdo detuvo su destrucción de la corteza de un árbol cuando chocó contra algo. El individuo siguió forcejeando para continuar en su huida, desesperado y molesto de que al fin su brazo logró su cometido volteó a ver qué era lo que lo detenía. La extraña cosa que parecía estar y a la vez no, dependiendo de la perspectiva de la persona, emitía un débil sonido. Con extrema cautela se acerco más, finalmente la poca luz de la selva definió el contorno de esa cosa y le confirmó su sospecha.

―Anzu…

En cuestión de segundos sus perseguidores lo encontraron y se abalanzaron contra él. Retrocediendo con dificultad se armó de coraje para enfrentarlos. Con la sangre en sus manos trató de materializar un par de dagas pero solo su mano derecha obedeció.

―Tch… solo una. ―miró fijamente la daga con desdén― Parece que tampoco podre invocar una lluvia de estrellas.

Sumergido en sus pensamientos ignoró por completo a sus perseguidores, aunque ellos tampoco prestaban atención.

―Teniente, ¿Cuál es la orden prioritaria? ―dijo un soldado.

―Poner a prueba el producto usando la fuerza para poder recuperarlo. ―contestó el Teniente― Solo sigue las órdenes soldado.

El pequeño pelotón conformado por cinco hombres se puso en guardia y materializaron sus armas.

―Tengan cuidado, es un producto defectuoso. No se sorprendan si usa sus sucios trucos. ―aclaró el Teniente.

―¿Sucios? ―bufó― Que curioso, yo pensé que ustedes eran los de los trucos sucios. ―respiró profundo― Supongo que es cuestión de enfoques.

Uno de los soldados arrojó su maza destrozando por el camino algunos árboles, tras ese sendero de destrucción golpeó con fuerza la tierra. Imposibilitado para esquivar, los desechos golpearon con fuerza al hombre. Aprovechando el momento el Teniente aventó un chakram envuelto en llamas, el arma sería fácil de esquivar ya que se movía como un boomerang, claro, si esta no se hubiera dividido en dos, luego en tres y al final en seis. Seis filosas bolas de fuego se dirigían hacia él.

―¡Rayos!

Molestó mordió su labio inferior y escupió saliva con sangre, se llevó su daga a la boca y materializó otra con su única mano buena. Con arma en boca balbuceo algunas palabras y el mango de las dagas cambiaron a un color blanco, lanzó una a la izquierda… Los seis chakrams pasaron cortándolo y quemándolo por los costados, cayó de rodillas, aún conservaba el 50% de sus funciones motrices, una buena señal para él. Rápido se incorporó y lanzó la otra daga hacia el lado derecho.

―Sin duda es un producto defectuoso. ―dijo otro soldado― No hace nada más que perder el tiempo.

―Eso es bueno para nosotros. ―dijo otro― Ya lo tenemos.

―Yo no me confiaría tanto. ―sonrió tranquilamente.

Los chakrams que estaban dando la vuelta terminaron rebotando a unos cuantos centímetros. Los soldados estaban extrañados.

―¿Que es esa cosa? ―dijo uno de los soldados tocándola.

―¡No la toques! ―gritó el Teniente.

El soldado cayó al suelo convulsionando y sacando espuma por la boca. Tan fina como debe ser, la telaraña protegía a su invocador repeliendo cualquier ataque.

―Esa cosa esta envenenada, ―dijo el Teniente― tiene un fuerte veneno que se impregna en la piel.

Los soldados retrocedieron.

―Fue cuando mordió su labio. ―continuó el Teniente― Ese hombre puede convertir su sangre en veneno.

El teniente le miró fijamente con altanería.
―¿Creías que no lo sabíamos? Recibimos todas las notas el día de tu operación. Así que es inútil tratar de escapar.

El amargo sabor en su boca se extendió en su interior, ya no tenía fuerza y comenzaba a perder el conocimiento, su vista se desvanecía y la telaraña comenzó a flaquear. El ataque se reanudó por parte del pelotón al ver la oportunidad. La maza, el chakram y las pistolas laser atacaron despiadadamente.

¡Trepadora!

El choque de los ataques levantó polvo, lejos de la polvareda en la parte más alta las lianas de la jungla pasaban al hombre de una a otra como una especie de columpio hasta dejarlo lejos de la batalla.

―No es la mejor forma para trasportarlo pero no tenia opción. ―dijo un hombre de cabello blanco.

El polvo de los ataque comenzaba a disiparse. El pelotón permaneció en guardia cuando se encontraron frente a frente contra esos individuos.

―¿Teniente? ―inquirió un soldado.

―Retirada ―respondió.

―¿Piensan huir? ―dijo Norman pateando una roca como si fuera una simple pelota.

Los soldados se agacharon para evitar el enorme pedazo de piedra.

―En definitiva no podemos hacerles frente. ―dijo el Teniente sacando un aparato de su ropa.

El Teniente dejó caer el aparato. Como un cubo de rubik giró y giró hasta que quedó hueco del centro, después de eso los pequeños cubos se habían multiplicado y continuó moviéndose y abriéndose hacia los lados hasta tener cientos de cubitos. Los pequeños cubitos se abrieron para crear la forma de un aro. Los diminutos cubos destellaron y condujeron toda la electricidad hacia el centro del aro, en el centro hueco comenzaban a formarse figuras dentro de él. Como una especie de pantalla gelatinosa mostraba a esas personas de bata yendo y viniendo por un ancho corredor bien iluminado.

―Con su permiso. ―dijo el Teniente mientras se adentraba junto a su grupo en esa pantalla gelatinosa.

Tras eso el aro metálico exploto, no quedo ni un tornillo.

―¡¿Esa basura de Colress hizo un portal de bolsillo?! ―dijo Norman.

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De regreso en el laboratorio…

El resto de los soldados llevó de emergencia a su compañero que al parecer perdió el conocimiento. El Teniente se dirigió a una de las salas de operaciones para entregar su informe. La espera se convirtió en una eternidad cuando el letrero Libre se encendió.

―Si podías tú solo no sé para qué pediste mi ayuda. ―dijo Cyrus quitándose los guantes.

―La instalación del programa lleva tiempo y requiere de precisión para evitar problemas como el de hace rato. ―dijo Colress.

El Teniente caminó con paso firme y realizó un saludo.

―Señores, ―dijo con el tono más respetuoso― El producto no mostró avance alguno en la batalla. A pesar de su estado fue capaz de mantener la cordura en un 50% relativamente.

―¡Magnifico! ―Colress cruzó sus manos― Quiero visitarlo para afinar los detalles.

―Sobre eso… ―el Teniente se tensó― No fue posible recuperar el producto.

―Puedes repetirlo. ―dijo Colress con su semblante sereno.

―El producto está en posesión de sus maestros. ―concluyó.

Cyrus tocó el hombro de Colress para persuadirlo.
―Es conveniente que nos hayan seguido.

―Es un producto defectuoso. ―masculló― Pero ahora tenemos dos más.

Colress dejó a un lado su enfado.
―¿Ahora si no me la vas a rechazar? ―volvió a sacar las paletas para ofrecerle a Cyrus.

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―¿Control mental? ―dijo Norman.

―Es difícil de explicar ―continuó Birch― Mente, cuerpo e incluso las habilidades son manipulados en cierto grado. La victima permanece en estado consciente pero no puede controlar sus actos.

―Y dices que Koga está en ese estado. ―dijo el Gran Maestro.

Birch asintió, seguía realizando un chequeo médico al desmayado Koga.

―Birch, crees poder revertirlo. ―dijo Norman.

―Colress es un perfeccionista, entre él y Cyrus tienen un conocimiento bastante alto en anatomía humana como en genética. ―hizo una pausa― Pero este nivel maquiavélico supera mi imaginación. No solo implementaron inyecciones sino que también hay cicatrices de operaciones.

La conversación quedó varada.

―Haré un par de análisis, en base a ello podre saber que tratamiento es el conveniente, pero…, deben de hacerse a la idea de que no volverá a ser él mismo.

Había muchas cosas que decir, pero no fueron pronunciadas y el silencio se hacía eterno.

La casa de acampar a pesar de su tamaño debería ser capaz de mantener el calor, sin embargo, el frío comenzó a invadirla. Los tres quedaron conmocionados y salieron con rapidez. El pequeño hilo de hielo se encontraba bajo sus pies. Todo pasó tan rápido: Birch y Rowan regresaron al interior de la casa y juntos cargaron a Koga, Norman corrió en dirección contraria para tratar de derribar al invocador. En cuestión de segundos todo destelló, árboles, plantas, rocas, todo era de un cristal tan blanco hecho de hielo. Norman patinó en el hielo debido a la velocidad que llevaba para luego caer de rodillas, justo en ese momento una descarga electrificó su cuerpo.

Norman se sacudió la descarga eléctrica
―Así que piensa utilizarlos en nuestra contra.

―Norman. ―dijo Birch corriendo a su encuentro.

―Estoy bien, ¿qué hay de Koga?

―Lo dejamos en un lugar seguro. ―dijo el Gran Maestro llegando al lugar.

―Tenemos un problema mayor. ―dijo Norman señalando.

La fina capa de niebla que cubría la espesa jungla les quitó literalmente el aliento. Desde las sombras, caminando como espectros que se retorcían, dos siluetas andaban torpemente hacia ellos. El chocante sonido que producían al arrastrar los objetos que traían aumento la tensión. Sentían como la piel se les erizaba por los nervios, o quizás el frío era el culpable.

―Me imagino que la misión ha cambiado a una de rescate. ―habló el Gran Maestro.

Finalmente se encontraron frente a frente, Palmer y Mitsuhide hicieron acto de presencia con arma en mano pero las cargaban de una manera torpe.

―Pensé que iba a ser un momento conmovedor. ―dijo una voz desde atrás― Bueno, a pesar de todo me imagino que este será un día que nunca olvidaran.

Colress apareció. Un mortal silencio calentó los ánimos.

―Parece que quieren descargar su furia. ―dijo otra voz.

Rápido voltearon a ver a sus espaldas, esos ojos destellaron como los de un gato en la oscuridad. Acomodándose los lentes para ver mejor, se les acercó con un semblante sereno otro Colress.

―Un clon. ―dijo el Gran Maestro.

―Yo no soy un clon. ―dijo una voz desde las alturas.

Flotando en el aire se encontraba Cyrus con sus brazos cruzados tras su espalda.

―¿Qué piensan hacer ahora? ―dijo otro Colress.

Mirando con cuidado Norman frunció el ceño:
―Estamos rodeados.

Enjaulados en el centro de una multitud de Colress el grupo trató de localizar al verdadero.

―Descuiden no tienen por qué preocuparse, Cyrus y yo no los atacaremos. ―dijo otro.

―Pero nosotros sí. ―le cortó Norman― Nuestra prioridad es recuperar a nuestros subordinados.

―Birch, apoya a Norman. ―dijo el Gran Maestro― Sería demasiado pedirte que te hagas cargo de Palmer y Mitsuhide debido a su relación.

―Gracias.

―Parece que no me dejan opción. ―dijo un Colress.

Birch y Norman vs. Cyrus y Colress.

Norman pateó una de las rocas congeladas sin mucho esfuerzo, Cyrus seguía todavía en el aire y la esquivó desapareció poco a poco como si su cuerpo fuera un abanico cerrándose y después reapareció a unos cuantos centímetros al lado.

―Sigo preguntándome cómo es que tienes esa fuerza. ―dijo Cyrus― Lo más increíbles es que no ha disminuido ni un poco en todos estos años.

―Todo se lo debo al entrenamiento.

Norman permanecía tranquilo, Cyrus no daba indicios de querer atacarlo. La causa era que Mitsuhide congeló toda la zona.

―Muchos creen que el hielo de Mitsuhide es difícil de romper debido a su constitución de las partículas. ―Norman caminó hacia una palmera― Incluso yo me lo llegué a creer.

Cyrus arqueó una ceja.

―Birch lo conoce mejor que nadie por él es su verdadero maestro. ―Norman se agachó para inspeccionar desde abajo― Se lo repitió hasta el cansancio pero siempre le daba la misma respuesta. ʹLo hago para que mis colegas salgan del hielo por si alguna vez quedan atrapados.ʹ

Norman pateó la parte baja de la palmera y el hielo se agrietó:
―Todo en este mundo tiene un punto de quiebre que si lo presionas con tal fuerza puede venirse abajo.

Miles de fragmentos de hielo se evaporizaron en la atmósfera.

―Nunca me escuchó y parece que a ti tampoco. ―dijo Birch.

―Tal parece que fue un error mandar a sus subordinados a pelear contra ustedes ―dijo un Colress― Sin embargo, no me pueden culpar por haberlo intentado.

Ese Colress se acomodó los lentes y deslizó su manos desde arriba hacia abajo, Un haz de luz verde destelló y se extendió en forma de un cuadro, era un holograma. Colress deslizó sus manos en ese holograma pasando a gran velocidad un par de formulas, algunos planos entre otras cosas.

―Aquí esta. ―tecleó algunos comandos― Por cierto yo soy el verdadero, pero eso ya no importa verdad.

Tras el último tecleo los clones convulsionaron. Algunos se arrastraban otros daban pataletas y en extraños casos otros se jalaban el cabello, pero todos ellos comenzaron a retorcerse del dolor. La locura en ellos era evidente que se jalaron el cabello y después se arrancaron pedazos de piel hundiendo sus uñas en la cara con tal fuerza que algunos líquidos salían y hasta comenzó a notárseles los huesos. La espeluznante escena le dio escalofríos a Birch, su profesión de médico salió a flote cuando recordó lo que les pasaba a Palmer, Mitsuhide y Koga. Esos clones se arrastraron contorsionándose y dislocándose cada extremidad mientras se arrancaron por completo la piel.

―Birch, mira bien. ―dijo Norman poniéndose en guardia.

El esqueleto de esos clones era visible completamente a pesar de estar en el suelo.

―Por un instante pensé que eran humanos. ―dijo aliviado Birch.

―No se relajen tanto, mis maquinas pueden ser letales. ―dijo Colress mientras hundía su mano en el bolsillo de su bata― Yo tengo que vigilar a mis otras creaciones.

Colress realizó un par de caravanas despidiéndose de Birch y Norman.
―Que curioso, esta vez la paleta es de frutas.

―¡Colress! ―gritó Norman cuando lo vio alejarse.

Gravedad Cero.

Norman y Birch se elevaron centímetros y después metros de la tierra, flotando en el vacío solo ellos dos.

―No deberían de ignorarme.

Ambos se había olvidado por completo de Cyrus. El hombre no había hecho ni un movimiento tal parece que cumplirían con lo que dijeron pero era necesario capturarlo. El invocador se encontraba de cabeza como si el cielo fuera el suelo permaneciendo con su típico semblante serio y de brazos cruzados tras la espalda.

―Birch, trata de retener al Colress yo iré por Cyrus.

Las piernas de Norman fueron rodeadas por una ráfaga de viento y poco a poco descendió. Igual que Cyrus también se encontraba de cabeza y corrió a su encuentro.

Mientras Birch permanecía flotando sin rumbo, localizó a Colress dirigiéndose hacia Rowan. Respiró hondo, colocó su mano frente a su boca y expulso el aire, la fresca nieve que se formo en su palma fue moldeada en una pequeña pelota.

―Una bola de nieve es demasiado infantil.

Inclinó su cuerpo hacia atrás, elevó una pierna como si se recargara en la otra y la lanzó con todas sus fuerzas. La bola de nieve siguió su curso impactando en la nuca de Colress… o eso parecía. La bola se detuvo centímetro detrás de él y comenzó a girar, algunas cosas puntiagudas salían de su ella y fueron arrojadas hacia Colress… De frente contra el tronco de un árbol se encontraba el científico, había sido clavado de la ropa con estacas de hielo.

Colress molestó comenzó a forcejear y a desgarrar su preciada bata, las estacas de hielo se quebraron dejándolo libre. Se alisó lo poco que quedo de su ropa y volteó a ver a Birch, parecía volver a formar esa bola de nieve. Una segunda ojeada para ver a Cyrus que luchaba cuerpo a cuerpo contra Norman. Una tercera mirada hacia el viejo maestro Rowan.

―Que obstinados. ―balbuceó― No queda de otra.

Con tal tranquilidad se llevó su paleta a la boca, ni siquiera la saboreo solo la mordió. La tranquilidad que le precede a la tempestad desapareció y de repente hubo succión…

Maestro Rowan vs Mitsuhide y Palmer

Evitando con todas sus fuerzas atacarlos, Rowan esquivó sus ataques a pesar de su edad… bueno casi.

―Ya estoy viejo para esto.

Moviéndose en circulo para ver los próximos movimientos algo hacia que el maestro perdiera la noción de lo que pasaba a su alrededor, sacudiéndose frenéticamente la cabeza no vio venir ese ataque. Mitsuhide apareció justo en frente de él con sus dos espadas, primero la izquierda fue directo a su costado, el maestro se agacho para evadir el filo, la derecha lo intercepto desde abajo realizando un corte hacia arriba, el maestro la detuvo con sus manos desnudas, Mitsuhide le dio una patada en el estomago y lo tumbó. Palmer caía en picada, su Bo se electrifico en la punta y un haz de luz empezó a tomar forma, el maestro rápido rodó para evadirlo.

―Esa cosa…

La descarga eléctrica que apareció en el Bo convirtió esa arma en algo realmente peligro. El haz de luz tenía una forma puntiaguda y muy alargada, sin nada de filo pero aun así la forma de esa cosa le haría estremecer a cualquiera.

―No cabe duda que parece la hoz de la muerte. ―dijo el maestro manteniendo su distancia.

Dicha arma pasaba su fantasmal hoja atravesando al individuo, en el proceso dañaba el sistema nervioso y quemaba las células de los órganos que se interponían en su trayecto. Un arma perturbadora ya que el daño solo era interno y dejaba intacto el exterior. Por suerte para el maestro parecía que Palmer y Mitsuhide actuaban con rapidez en ciertos momentos y la mayor parte del tiempo permanecían lentos e inactivos.

―Muy bien es hora de paralizar las cosas.

Ambos corrían a su encuentro, Rowan se remango su saco y se arrodilló con las manos en el suelo.

Brecha

La distancia entre Palmer y Mitsuhide primero era de centímetros, y luego metros, hasta que desaparecieron de vista. En un momento Palmer apareció en las alturas cayendo al vacío y después desapareció antes de tocar el suelo, al poco rato Mitsuhide reapareció a un costado y desapareció en el lado contrario. Constantemente reaparecían y desaparecían turnándose los lugares, arriba, abajo, de costado, al otro. Era como si estuvieran en una especie de tobogán invisible. El maestro recuperó el aliento, esto le daría tiempo mientras Birch y Norman terminaran su batalla.

Recorriendo en el vacío de los túneles, las mentes de ellos permanecían inertes, carentes de voluntad y se veía reflejado en sus ojos fatigados. Y de la nada, como si un choque eléctrico recorriera todo su ser por un simple impulso, los cuerpos de ambos se tensaron. En ese túnel invisible que podría considerarse un agujero de gusano, un diminuto punto destelló en el centro de la nada, la luz se refracto hacia arriba y abajo seguido de una expulsión de nube que la rodeó. El maestro retrocedió al ver eso pues le recordó a cierto fenómeno galáctico. En milésimas de segundo fue succionado todo a su alrededor arrancando los árboles de raíz, devorando las pesadas piedras y cuarteando hasta la misma tierra.

Rowan se sujetó de lo que podía.

―¿De dónde viene esta ráfaga?

―¿Norman? ―dijo el Gran Maestro con sorpresa.

―No creí que volvería a ver ese ataque. ―dijo otra voz.

―¿Birch? ―volvió a sorprenderse.

―¿Qué quieres decir con eso Birch? ―preguntó Norman

―Este es un ataque en conjunto de Palmer y Mitsuhide. ―dijo Birch― Cuando éramos niños ellos siempre decían que podían combinar sus ataques para crea algo desastroso, claro que nadie les creyó pero aun así siguieron entrenando. Conforme avanzaron en el entrenamiento se dieron cuenta que necesitaban un vacío para que funcionase su nueva técnica. ―hizo un pausa― Ya se imaginaran quienes eran los otros miembros de la técnica…

―Los padres de Crystal... ―dijo Norman.

Rowan se llevó una mano a la frente.
―Yo les di ese vacío.

―Cómo es que no sabía de esa técnica. ―gruñó Norman.

―Crees que te iba a enseñar todos mis trucos. ― le replicó.

―Hablaremos de eso después, lo importante ahora es detenerlos antes de que destruyan todo. ―dijo Norman.

―No puedes ―intervino Birch― si los atacas no podrás saber cómo se te revertirá el ataque.

―¿Qué?

―Inician con un vacío, luego viene un destello que arroja toda su energía en una onda expansiva, similar a un cuásar. Cuando la energía ya se ha concentrado viene una niebla fría acompañada de rayos como si fuera una nebulosa. Y luego todo queda en silencio y lo que sucede ahí adentro es desconocido. ―continuó Birch― El nombre de esa técnica es Intergalactic.

Los tres maestros batallaban para no ser succionados en la nebulosa, después llegó la calma…

―Hace frío. ―tiritó Rowan.

Dentro de la nube la visibilidad mejoró que podían ver más allá de sus manos. Se podría decir que nada había cambiado pero eso sería una mentira, los cuerpos más pequeños como rocas flotaba estáticos dentro de esa zona. La temperatura descendió bajo cero, el calor que salía por sus bocas se los decía. El sonido prácticamente dejo de existir. Perplejos de lo que veían y a lo que se enfrentaban, Norman se acerco a una palmera, cuando la tocó pequeñas estrías como hielo salieron y congelaron esa parte, rápido retiró su dedo y el hielo desapareció.

*Buum*

Frente a ellos algo pesado había caído, por curiosidad se acercaron. El hoyo que se formó parecía al que produce un pequeño meteorito pero el objeto que cayó no se podría decir con certeza si era eso o no. El deforme objeto estaba conformado por hielo y roca. *Buum* justo al lado de ellos cayó otro, pero este era un poco más grande. *Buum~buum~buum* se siguió escuchando, prácticamente el cielo se estaba cayendo. Corrieron en zigzag evitando esos enormes pedazos mortales con el tamaño de un balón. La prioridad era encontrar a esos dos y acabar con todo eso pero no se veía el rastro de Colress y Cyrus.

Corriendo y esquivando esos balones que no solo caían del cielo sino que también venían del costado e incluso del suelo, todo por el bucle gusano del maestro Rowan, divisaron a lo lejos una tenue luz que asemejaba al sol. Era una luz cálida pero esta se estaba acercando a ellos, paso a paso el calor los invadió a tal extremo que sentían arder su interior, pronto cayeron de rodillas y se dejaron caer en el suelo. La destellante sombra frente a ellos los miraba fríamente, arrastraba la hoja de su arma que por lo visto perdió la forma pues pequeñas chispas salían de ella y se perdían en el entorno. Con las dos manos la levantó por encima de su cabeza y la dejó caer con tal energía para que el filo hiciera lo suyo.

El pie izquierdo de Norman estaba rodeado de una ráfaga de viento, a duras penas podía contener esa hoz. Birch estaba de pie al costado de Palmer listo para realizarle una llave. Poniéndose en pose de guardia se acomodo por debajo del brazo de Palmer obligándole a soltar su arma y después con esfuerzo lo aventó. Palmer cayó de espaldas pero rodó y rápido se incorporó para volver al ataque. El maestro Rowan intento interceptarlo con las lianas de la jungla pero Palmer las brincó hábilmente como si fueran cuerdas de saltar. En esta ocasión aparecieron las tonfas rodeadas de descarga eléctrica. El primer golpe que lanzó Palmer fue contra Birch directo hacia la barbilla, luego una patada de costado, se agachó para evadir la patada que venía desde atrás por parte de Norman. Giró su tonfa derecha y la utilizó como espada para propinar un golpe en la pantorrilla derecha del Gran Maestro que llegó de costado. Palmer bloqueó y atacó en todas las direcciones, su vista parecía de 360°.

Los tres maestros cayeron y fueron sorprendidos por una lluvia de meteoritos, no venían solos, traían una cola como si fueran cometas. La estela brillosa caía en pequeñísimos fragmentos que reflectaban la luz y congelaba al contacto. Algunos de ellos chocaron contra los cuerpo flotantes provocando que también se convirtieran en nuevas amenazas que esquivar.

Palmer recogió su Bo y la hoja volvió a salir. Estando en el suelo eran un blanco perfecto, Palmer volvió a levantar la hoz y… rebotó.

―Deberías de estar descansando. ―dijo Norman.

―¿Y después me vas a decir que todo estaba bajo control?

―¿Cómo piensas arreglártelas en tu condición? ―continuó Norman.

Birch se arrastró hacia Koga, ahora solo era el 30% de sus funciones motrices, ambas piernas ya no le respondían lo único que tenia era su brazo derecho.

―Koga, dime cuál es tu condición mental. ―Birch pasó una lámpara revisando su ojos.

―Fatiga…, no soporto las voces ni las visiones.

Aprovechado la telaraña de Koga, el Gran Maestro atrapó entre las lianas a Palmer y lo envolvió como un capullo que quedó suspendido entre las palmeras. Esto desequilibró el ambiente dentro de la nebulosa y el cataclismo apareció. Tornados de hielo, truenos golpeando la tierra; la ventisca que se desató llenó todo de un blanco puro que no se veía nada, era una nada total. Y después todo se consumió dentro del vacío. Mitsuhide era el centro del caos y cayó desmayado al agotar su poder.

―Ya los tenemos, solo falta capturar a eso dos. ―dijo el maestro Rowan.

Moviéndose en la oscuridad de los árboles se trasladaba de un lado al otro mientras abría y cerraba su boca. Cuando se encontró con ese capullo no pudo evitar correr en sus ocho patas para poder tenerlo.

―¡Cuidado! ―gritó Koga.

Desplazó la telaraña a un costado y se posiciono justo debajo de Palmer para poder atraparlo.

Una araña mecánica conformada con todos los esqueletos de aquellos clones se retorcía en sus ocho patas y miraba con varios pares de ojos repartidos por todo su cuerpo. Hundiendo sus filosas patas entre esa húmeda tierra se dirigió hacia ellos abriendo y cerrando su mandíbulas.

―Veo que pararon a mis juguetes. ―Colress venía detrás de la araña― No me queda de otra que usar mi último recurso.

Sumergió su mano en el bolsillo de su bata y rebuscó.
―Solo me quedan dos. ―tenía las ultimas paletas en su palma.

Los tres maestros miraban como Colress desenvolvía una paleta con toda la tranquilidad del mundo. Por otro lado Koga se arrastraba desesperado hacia él.

―¡Deténganlo! ¡Deténganlo! … ―Koga repetía una y otra vez.

―Demasiado tarde. ―Colress sonrió y por primera vez saboreo la paleta con un enorme gusto.

Justo en ese instante Koga gritó y se retorció...

Realidad:
Los tres maestros trataron de tranquilizarlo pero fue inútil. Koga seguía retorciéndose, apretando con todas sus fuerza su cabeza, pataleando y gritando. Todo su cuerpo volvía a responderle pero no exactamente de la manera en que se esperaba. Koga golpeó con furia el suelo, se levantó y corrió para esconderse en la espesura de la jungla, solo Rowan y Birch fueron detrás de él. Norman se quedó a detener a Colress.

―Jamás hubiera imaginado que esa paleta era un transmisor. ―le dijo― Dime cómo funciona exactamente.

Colress levantó la vista…

Mientras Koga escapaba, los maestros intentaron con todo: jaulas de hielo, estacas de hielo, las lianas de la jungla, una tormenta de hojas, incluso una prisión de agua y otra de arena; pero Koga salía de ellas sin ninguna dificultad. Tras la larga persecución él hombre se detuvo y se giró, su semblante cambio. En un dos por tres una lluvia de estrellas envenenadas apareció. Koga traía en mano su arma más letal, una cadena pesada y unida por ese alambre de púas que se movía como víbora detrás de él.

La cadena fue lanzada, los maestro la esquivaron y la punta toco el suelo. El veneno en la punta desintegró por completo lo que toco. Estando en el aire la víbora de alambre los enrosco…

Visión de Colress:
Se acomodo sus lentes, las micas no mostraban exactamente lo que pasaba en el exterior de hecho tenían un mapa de la anatomía humana, en pocas palabras un mapa del cuerpo de Koga. En un viaja al interior del cuerpo de Koga mostraba algunos puntos verde palpitantes y según su estado, todos cambiaron a modo activo. Los chips cerebrales se entrelazaron y los nanobots actuaron.

Y Norman habló…

―Es muy simple. ―dijo levantando la vista― Esta paleta tiene un trasmisor justo en el centro, mientras la saboreo soy capaz de mandar mis ondas cerebrales a los chips implantados en el cerebro de mis preciados productos. Éstos manipulan las neuronas y dan las órdenes a mis nanobots que viajan por su sangre. Ya te imaginaras como es que mis nanobots toman el control del cuerpo.

Las micas de Colress mostraban la actividad cerebral de Koga demasiado alta, en especial en las ondas beta y theta. Mientras él seguía saboreando su paleta, la araña robot hacia lo suyo deteniendo a Norman.

―No te he dicho la más importante. ―hizo una pausa― Esta paleta también es un receptor a mi estado emocional, por la forma en que la saboree activara las habilidades. Por ejemplo esto…

Colocó la paleta entre sus dientes y la mordió…

―Cuando el transmisor se llega a romper es la orden final para activar la autodestrucción.

Norman salió corriendo en dirección hacia los otros…

―Parece que Koga está a punto de usar su ataque final. ―dijo Cyrus parando a su lado.

Colress volvió a meter la mano en su bolsillo y miró dubitativamente la paleta.

―Ya no la necesitas, él está aquí. ―dijo Cyrus señalando con la cabeza.

Atrás de ellos se encontraba una tercera persona cargando un instrumento musical.

Visión de Koga:
Algo no estaba bien, entre más apretaba su cabeza las voces no paraban de hablar: 'Ahora', 'Ataca', 'Escapa', 'Mira detrás'. Con todas sus fuerzas recuperó el control de su cuerpo y se incorporó para poder escapar, la última frase resonaba en su cabeza: 'soinomed sut a etatnerfne aroha'.

No tenía ni la menor idea de cómo había regresado a ese calabozo. El chillante sonido de las máquinas, el forcejeo de los barrotes, aquellas desdichadas almas que suplicaban piedad. El agua escurriendo por las paredes de las tuberías rotas y las coladeras. En cuestión de segundo la alarma sonó, las luces rojas se prendieron y apagaron. Corrió con todas sus fuerza, los barrotes cerraron su camino y lo enjaularon, en seguida la pared lanzó dardos. Koga golpeó con todas sus fuerzas uno de los barrotes el cual cedió y al fin salió libre. Las tuberías de las paredes se fueron desprendiendo una a una y lo sujetaron fuertemente, él volvió a forcejear y mordió su labio inferior y escupió saliva con sangre a una de ellas, la tubería comenzó a desintegrarse. Ahora eran decenas de miras laser que lo apuntaban y una ráfaga de destellos de luz pasaron rosando por todo su cuerpo mientras los evadía. La puerta de la salida estaba cerca no iba a permitir que lo retuvieran por más tiempo.

La doble puerta se alejaba en ese pasillo interminable, corrió con más fuerza y la alcanzó. La abrió par a par y el agua se filtró, una oleada de agua invadió la zona. Trató de salir a flote para no quedar ahogado, nadando con desesperación pero le era imposible escapar.

―Sangre… ¡Es sangreeee!

Se retorció en esa oscura agua que seguía su curso, en el final del trayecto esta parecía desaparecen en un enorme hoyo que se hacía cada vez más y más grande, era una coladera.

'soinomed sut a etatnerfne aroha'
'soinomed sut a etatnerfne aroha'
'soinomed sut a etatnerfne aroha'

Repetían una y otra vez las voces; Koga estaba perdiendo el control de sí mismo. Dejándose llevar por la corriente fue succionado por la enorme coladera… y otra vez estaba en "La cloaca".

―¡Noooo!

Dejó de huir y dio media vuelta, materializó su cadena con alambre de púas.

―Le hare frente a mis demonio… ―Susurró.

Su mirada estaba perdida, opaca, y sin mucho ánimo lanzó una lluvia de estrellas.

Esos demonios corrían detrás de él, solo eran dos. Con todas sus fuerzas Koga aventó su cadena, ellos hábilmente la esquivaron e incluso el veneno de la punta. Giró sobre sí mismo y esta vez lanzó el alambre de púas que los comprimió con todas sus fuerzas.

―Es hora de hacer un árbol…

Realidad:
Norman siguió los indicios del desastre, adentrándose más a la jungla se encontró con algo escalofriante. Birch y su padre habían sido atrapados en un alambre de púas y la forma que estaba tomando se parecía a un árbol de la vida y la muerte.

―¡Koga! ―Norman corrió para sacarlos de ese árbol― ¡Detente Koga!

Koga estaba frente a ellos, sin inmutarse.

―Es inútil no te va a escuchar. ―dijo Colress llegando al lugar― Debo de admitir que a pesar de ser un producto defectuoso hizo muy bien su trabajo.

―¿Cuál es el propósito? ―Norman lo encaró― ¿Piensan seguir con los deseos de su maestro muerto? ¿O acaso el actual Maximum Imperatorem se los ha ordenado?

―¿Por qué no le preguntas tú mismo? ―dijo Cyrus llegando al lugar junto con el tercer individuo.

Norman quedó sin aliento cuando lo vio. Ese cabello de puntas, las prendas de un rockero y ese bajo tan inconfundible.

―Tampoco fue el momento emotivo que esperaba ver. ―dijo Colress.

―Ustedes… ―Norman sentía como la rabia lo invadía.

El individuo levantó su bajo y comenzó a tocar.

Cyrus se recostó en el tronco de una palmera:
―Si bien recuerdo él decía: 'La música es el grito de mi alma, es hora de escuchar lo que tiene que decir'.

El bruummm que producía el bajo provocó que Norman perdiera el equilibrio, otro bruummm le hizo perder por completo el piso y cayó mientras su cuerpo se paralizaba.

No fue el único en sufrir ese ataque, Koga también se vio afectado. El sonido grave interfería con los chips cerebrales y los nanobots entraban en suspensión.

―¿Qué está pasando? ―recuperó el sentido.

Cuando vio lo que había hecho rápido deshizo el árbol de púas. Los dos maestros ya estaban inconscientes.

―Koga…

Volteó a ver, Norman estaba en el suelo por culpa de alguien. Recorrió con la mirada y también quedó paralizado cuando lo vio.

―Koga… sácalos de aquí…

Colress torció su boca:
―Sin duda es un producto defectuoso. ―volvió a sacar la última paleta y la desenvolvió.

Koga arremetió con todo contra Colress. La araña se interpuso pero prácticamente quedó destrozada cuando le dejo caer su cadena. Cyrus entró en acción dándole una patada en el estomago y después un codazo en la espalda. Koga cayó al suelo y rodó para volver a levantarse. En ese momento una ráfaga de hielo mezclada con un rayo apareció, Koga dio tres salto atrás para evitarlo.

Palmer y Mitsuhide se interpusieron en su camino. Koga giró su cadena sobre su cabeza como un lazo y los atrapó para después lanzarlos por el aire. Los dos hombres dieron un giro en el aire y cayeron con estilo. Mitsuhide volvió a lanzar otra ráfaga de hielo y congeló el piso, Palmer utilizó su Bo como antorcha para saltar y desde el aire lanzó una descarga eléctrica. Koga cayó de rodillas. Palmer caía con tal fuerza y le propino una patada en la espalda, Koga quedó con la cara en el piso. Sin darle tiempo utilizó su Bo como un bastón de golf para levantarlo, luego lo uso como bate y lo arrojó hacia Colress.

―Creo que ya es hora de apagarte. ―dijo molesto mientras se agachaba con una jeringa en mano.

Koga aprisionó un poco de tierra en su mano, la inyección comenzaba hacer efecto. Con su último aliento pronuncio unas palabras y soltó la tierra. Todo quedó oscuro…

Arrastrándose como un gusano se alejó lo más que pudo, cuando al fin parecía seguro la pequeña envoltura de la paleta se levantó y comenzó a doblarse de las esquinas luego a la mitad y así sucesivamente hasta formar una pequeña ave. El pequeño pájaro de papel levantó el vuelo y surcó el cielo...

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Wow este capítulo sí que tardó, era uno de los que tenía en reserva pero lo volví a rescribir porque no me gustó (además de que Caitlin in Wonderland me drena las ideas). En fin, dejen algún comentario y nos leemos en el próximo capítulo.