Hola. Uff, tuve algo de suerte y mis hermanas se apiadaron de mi, dejándome usar la computadora.

Disclaimer: Ningún personaje de HunterxHunter me pertenece, todos son propiedad de su respectivo dueño: Yoshihiro Togashi.

Advertencia: Shonen-ai en capítulos futuros; situada entre los primeros arcos del anime/manga.


—¡Gon! ¡Suéltame!

—No puedo creer que hayas llegado hasta aquí y llores por sólo sostener tu mano.

—I-idiota no te burles… ¡Y-y no estoy llorando! —gritó ante la burla de su compañero—. ¡Y ya déjame!—. Se soltó bruscamente, mas solo generó que su "amigo" se riera aún más. —Definitivamente, eres extraño.

—Siendo así de extraño, Killua quiere mucho, mucho, mucho a Gon—. Le sacó la lengua al final y al caer en cuenta de lo que dijo, se sonrojó levemente.

«¿Por qué dice algo así? Esas palabras son tan vergonzosas. » —Yo... ¡Agh! Eres un estúpido Gon.

Antes de que pudiera decir algo más, la voz del Examinador se hizo presente.

—Todos hicieron un excelente trabajo. La Fase Dos tendrá lugar aquí, en el Parque Forestal Biska. —mencionó con absoluta calma y serenidad—. Ahora sí, debo marcharme. La mejor de las suertes para todos. —fue lo último que dijo antes de comenzar a caminar y perderse entre los árboles.

Gon sonrió alegremente y llevando ambas manos a los costados de su boca. —¡Adiós Satotz-san! ¡Nos veremos en otro año!

Las gigantescas y pesadas puertas se abrieron con lentitud, los aspirantes a convertirse en Hunters mantuvieron la vista en el enfrente, esperando con total atención la aparición del próximo Examinador. Ante la mirada atónita de todos, se pudo apreciar varios muebles sobre el verde césped, cada uno de ellos a una distancia prudente entre sí, y un inmenso edificio en tonos rojos y amarillos; pero, lo que más llamaba la atención eran las dos personas ubicadas cerca de la puerta.

—Los candidatos que pasaron la Fase Uno, podrían entrar por favor. —pidió amablemente la mujer sentada en el sillón bordo—. Bienvenidos, Soy Menchi, la Examinadora de la Segunda Fase.

El hombre detrás de ella sonrió. —Y yo soy Buhara, el otro Examinador.

«¡Es ella! ¡Es la maniática de la cocina! Ahora debo esperar a que el grandote la haga enojar, nos den la consiga del examen, ir a buscar esos cerdos apestosos y escuchar cada una de sus malas críticas por los platillos que preparamos. » Killua torció la boca ante aquel recuerdo, sin embargo, no podía negar sentirse orgulloso de sí. «Además de que NO voy a hacer algo... tengo el consuelo que debo esperar hasta el otro desafío. »

—¿Qué clase de prueba será esta?—. Leorio se mantuvo expectante; además de tener curiosidad por la chica, lo tenía por el examen.

Kurapika mantuvo la vista enfrente con una expresión seria. —Podría ser cualquier cosa, pero tal vez...—. Miró su alrededor, notando una vez más los muebles en el césped. —...esté relacionado con ello.

—Pues... yo creo que será divertido; Gon ¿Tú qué opinas?—. Cuando volteó la vista al moreno, se sorprendió de no encontrarlo a su lado. —¿Gon? ¡¿Dónde se rayos se metió?!

—¡Menchi! —un grito infantil resonó en el lugar, llamando la atención de todos, incluso la de los Examinadores.

La mujer parpadeó levantándose del sillón al ver que alguien se le aproximaba. —¿Gon?—. Entrecerró los ojos y los volvió a la normalidad luego de reconocer al niño. —¡Gon! Que sorpresa verte aquí...

—¡Menchi!—. Tomando el impulso necesario, saltó a los brazos de la mujer, asegurándose de envolver las piernas sobre la esbelta cintura de ella. —Te extrañé mucho, mucho, mucho. —dijo llevando los brazos hasta el cuello ajeno—. ¡Estoy muy feliz de volver a verte!

Ella sonrió después de recibir aquel beso. —Yo también te extrañe Gon.

Leorio sintió que su mandíbula se desencajaba. ¿Ese niño estaba abrazado a semejante mujer como si fueran una pareja? —¿Q-qué fue...eso?—. Levantó su mano, señalando al niño. —¡¿Cómo es que él puede abrazar a una mujer así y yo no?! ¡¿Por qué?!

Kurapika llevó una mano hasta su barbilla. —Por la manera en que se abrazan, deben de conocerse—. Suspiró al ver el "espectáculo" del futuro médico. —¿Tú que crees Killua? ¿Uh? ¿Killua? —. A pesar de sus constantes llamados, el albino no parecía estar escuchando sus palabras. «¿Qué le ocurre? Parece molesto, no, no está molesto… solo está celoso... »

Al ver que Gon era colocado en el suelo por aquella mujer, Killua volvió a apretar los dientes y los puños con mucha fuerza. ¡¿Pero cómo se atrevían a hacer algo como eso?! ¡Ella era una Examinadora! ¡Una mujer adulta! Y para empeorar la situación, ahora hablaban tranquila y despreocupadamente ¡Como si él no estuviera aquí!

«Ese estúpido... ¡Ya me las pagará! » Sentía una gran furia en su interior; la ira se iba disminuyendo, solo para abrirle paso a otra emoción totalmente diferente. Ver la brillante sonrisa de Gon lo entristeció. —Gon. —dijo su nombre en un suave murmullo, sin saber el por qué.

Apartó la vista de su amiga, volviéndola a la dirección de Killua. Cuando sus ojos se encontraron, y pudo notar la tristeza en aquellos ojos azules, sintió un nudo en la garganta. —Killua...

«Ese es tu mayor problema, tú nunca entiendes nada. ¡Porque eres un idiota, eso es lo que pasa! »

...

«¡Despierta de tu fantasía Gon! Tú no durarías ni un solo segundo en la vida que yo tuve. ¡Ni uno solo! »

...

...

«...Lo que yo desearía ¡Es no haberte conocido nunca! »

—¿Gon? ¿Te sientes bien? —preguntó Menchi al notar que el niño llevaba una de sus manos hasta su frente mientras una expresión de dolor se posaba en su faz, dolor y confusión.

—Descuida, no es nada. Solo un dolor de cabeza... nada grave—. Le sonrió alegremente, aunque supiera a la perfección que era una sonrisa falsa.

Un gran estruendo, o eso habían creído los presentes, hizo acto de presencia en el lugar.

Menchi sonrió dirigiendo su vista hacia Buhara. —Debes tener hambre—. No fue una pregunta, sino más bien una afirmación.

Con un tono lastimero replicó: —Me muero de hambre...

Ignorando aquella sensaciones en su cuerpo, Gon volvió al pequeño grupo con la cabeza agacha y una expresión seria en el rostro. Y al situarse al lado del albino, lo único que recibió fue la indiferencia de éste junto con un silencio incómodo.

Sin embargo, Leorio era ignorante de esa situación y sin cuidado alguno preguntó, un tanto confundido. —¡¿Cómo es que abrazaste a la Examinadora enfrente de todos?!— El pelinegro volvió a la realidad ante el grito. —¿Acaso ustedes dos son pareja?

—¡¿Qué?! —exclamaron a coro ambos niños, uno avergonzado y otro enfurecido.

—¡Realmente eres un pervertido Reorio! ¡¿Cómo este mocoso puede salir con alguien como ella?!

Gon lo notó y sin reprimir su enojo, pisó con fuerza el pie de Killua. —A Menchi la conocí en el primer Examen de Cazador que participe, ella fue buena conmigo y por lo tanto yo soy bueno con ella... aunque, me sorprende que no esté molesta conmigo por haber intentado matarla. —murmuró para sí—. ¡Eres un anciano asqueroso! ¡Nunca podría ver de esa manera a Menchi! Bueno... si podría hacerlo ¡Pero este no es el caso!

Antes de que el mayor del grupo continuara con su interrogatorio, la Examinadora lo interrumpió con su grito. —¡La Fase Dos consistirá en...!—. Levantó su brazo izquierdo, señalando hacia adelante. —¡...Cocinar!

Los participantes guardaron silencio al oír la consigna, mas no esperaron ni cinco segundos para replicar a ello. Unos furiosos y otros decepcionados, pero la gran mayoría molesto por tal desafío.

—Espera ¿Cocinar? ¡Estamos aquí para tomar el Examen de Cazador! —gritó Todo al perder la paciencia, no daba crédito de lo que había oído.

Menchi se mantuvo tranquila a pesar del tono hostil del postulante. —Eso es muy cierto. Su reto para la Segunda Fase es producir un plato que satisfaga nuestro paladar.

—¡¿Por qué tenemos que cocinar?!

Al oír ese reclamo, no se contuvo en responder. —Eso es porque nosotros somos Cazadores Gourmets.

Todo fue el primero en carcajearse. —Cielos, que desilusión—. Al terminar de decir, fue secundado por las risas ajenas.

A una distancia prudente, y oculto entre las ramas de los árboles, Satotz observó atentamente la escena. —Los Cazadores Gourmets Menchi y Buhara... Su selección como examinadores podría ser problemática; sólo cincuenta candidatos. No, dependiendo la tarea, es posible que menos de diez candidatos pasen la Segunda Fase. Aunque, tengo la leve sospecha que Menchi hará que el Joven Zoldyck apruebe solo para enfurecer a los demás postulantes...

—Así que, Cazadores Gourmets ¿Qué se supone que hagamos?

La mujer le dirigió una mirada fulminante antes de volver a tomar asiento. —Buhara. —fue lo único que se dignó a decir. «... Veamos quien se ríe al final. —pensó para sí—. Da lo mejor de ti Gon, porque sé muy bien que aquí, eres el único que vale la pena. »

Buhara se levantó del suelo para dar la indicación. —El ingrediente requerido es cerdo, son libres de usar carne de cualquier especie de cerdo del Bosque Biska y deben usar las instalaciones de aquí para preparar el cerdo. Solo pasarán si los dos pensamos que está delicioso.

—Y evaluaremos más que el sabor. —continuó ella con los ojos cerrados, negándose a darles el "privilegio" de verla—. No subestimen las complejidades del cocinar ¿Lo entienden? Cuando los dos hayamos comido hasta estar satisfechos, el examen terminará.

Con una sonrisa burlona y haciendo un gesto con la mano, Todo murmuró: —Lo entendemos. Lo entendemos. Comencemos ya.

—Entonces la Segunda Fase del Examen—. Con su mano derecha se golpeó el estómago, como si se tratase de un gong. —¡Comience ahora!

Sin perder tiempo todos partieron, excepto uno de los participantes, quien continuó mirando a los Examinadores con una sonrisa en su rostro.

—¡Gon!—. Kurapika se detuvo al notar la ausencia del pelinegro. —¿No vienes? —preguntó desde la distancia.

El niño de cabello en punta mantuvo la vista al frente. —¡Iré enseguida, adelántense! ¡Luego los alcanzo!

—Sí, pero...

Killua no se mantuvo cayado. —Vámonos ya, Kurapika. A lo mejor Gon, tiene algo más interesante que hacer que pasar el Examen. —dijo con burla y desdén mezclados en su voz, llevó ambas manos a sus bolsillos y caminó hacia adelante cerca de Leorio.

El joven Kurta suspiró. «Parece ser que sigue molesto. No es bueno y no sería correcto intervenir en una pelea de niños. » No tardó demasiado en alcanzar al dúo.

Menchi notó que el pelinegro aún seguía en el lugar. —¿Ah? ¿Tienes pensado quedarte aquí Gon? Esos cerdos no se atraparán solos y lo sabes...

—Menchi-san, Buhara-san—. Se inclinó delante de ellos. —Disculpen los dichos de los demás, por favor; yo sé que ustedes son grandes Cazadores Gourmets y soy consciente del esfuerzo que hacen en su labor. No presten atención a los dichos ajenos, ellos se reían porque son ignorantes, además de una bola de perdedores—. Sacó la lengua en gesto de burla. —Eso solo quería decirles ¡Nos vemos luego! —exclamó para luego correr hacia la salida.

—Es difícil creer que ese niño intentó asesinar al presidente Netero ¿Verdad?

—Es cierto. Cuando hablas con él o simplemente lo ves, sabes que es una buena persona, pero, al presenciar su manera de actuar en multitudes y por sobre todo en los desafíos... se puede percibir que es alguien peligroso—. Menchi llevó ambas manos a sus caderas. —Sé que debería estar atenta a su alrededor, pero, tengo una extraña sensación al verlo.

—¿En serio?—. Buhara la miró sorprendido. —¿Cuál?

—Es extraño, pero, siento como si ese no fuera el verdadero Gon—. Dio un suspiró de resignación. —Bueno... ¿Tú mismo oíste lo que el Presidente Netero nos dijo, verdad? Hay que mantener vigilado a ese niño...

—Es cierto.

La mujer de cabellos verdes sonrió al recordar algo importante. —¿Son libres de usar carne de cualquier clase de cerdo? Ese es un filete bastante desagradable.

—Escoger los ingredientes fue mi trabajo.

—Solo una clase de cerdo vive en el Bosque Biska ¿Correcto?

Una sonrisa apareció en su rostro. —Espero que no vayan a morirse.

En el interior del bosque, los aspirantes buscaban detrás de los árboles, entre los arbustos y algunos pastizales, alguna clase de cerco que sirviera para el cumplir las expectativas del desafío.

—Atrapar un cerdo y cocinarlo, esto es más fácil que la Primera Fase—. Infló su pecho en señal de orgullo. Leorio se aseguró de sostener mejor la manija de su maletín.

Kurapika asintió estando de acuerdo. —Espero que sea así de simple...

Un bufido brotó de los labios de Killua. —Ya dejen de lloriquear y vayan a buscarlo.

—¡¿Y tú qué, no lo harás?!

—Primero, baja el tono anciano y segundo, no, no haré algo como eso. —dijo haciendo una mueca de asco al final—. Soy asesino, no cocinero.

—¿Asesino? —repitieron sus amigos a coro.

«Uhhh, mierda. Olvidé decirles eso. » —Bueno, yo, la verdad—. Llevó una mano detrás de su cabeza, con una mirada de disculpa en su rostro y una mueca de vergüenza.

—Killua también es asesino como yo, ¿No se los dijo?—. Con un ágil movimiento, saltó de la copa de un árbol y aterrizó en el suelo con gracia y delicadeza. —Es extraño que no se los haya dicho.

—¡E-esperen! ¡¿Tú eres un asesino?!—. Leorio señaló al albino, para luego señalar al pelinegro. —¡¿Y tú eres un asesino?!

—Sí, ambos pertenecemos al mismo oficio.

—Sí, sí, sí. Somos asesinos, deja de molestar viejo.

—¡No me digas viejo, mocoso lleno de canas!

—¡No es mi culpa que mi pelo sea blanco! ¡Y yo seré canoso, pero tú eres un anciano pervertido!

—¡¿Qué has dicho?!

—¡Lo que oíste! ¡Pervertido!

Kurapika suspiró resignado, no esperaba que esos dos terminaran en una pelea, pero a la vez sí; se detuvo al ver la mirada tranquila en el rostro del moreno. —Gon ¿Te sucede algo?

—¿Por qué me hablas?—. Aquella pregunta tomó desprevenido al rubio. —No recuerdo haberte dado el permiso de llamarme por mi nombre y lo haces como si nosotros dos tuviéramos alguna familiaridad—. Sus manos sujetaron su mochila. —Es extraño.

—¿Te molesta que lo haga? Si es así prometo no volver a hacerlo y acepta mis disculpas por ello.

—No sucede nada. Solo pocas personas me llaman por mi nombre—. Le brindó una mirada avergonzada. —Por lo general, no le agrado a mucha gente y supongo que ese fue el motivo por el cual intentaron asesinarme los años anteriores. —mencionó con tristeza—. Descuida, puedes llamarme por mi nombre—. Se situó frente a él y estiró su mano derecha. —¡Soy Gon, es un placer!

El Kurta se sorprendió pero al final tuvo una tímida sonrisa en su rostro. —Yo soy Kurapika, mucho gusto. —mencionó correspondió el saludo.

Esa pequeña presentación hizo que Killua se detuviera de pelear, un ceño fruncido apareció en su rostro mientras un sentimiento de molestia se situaba en su pecho. «¿Qué creen que están haciendo? » —¡Oigan ustedes! Por si ya lo olvidaron estamos buscando un cerdo, así que, dejen de jugar y vamos a terminar con este estúpido desafío—. Bufó una vez más al ver que Gon no le prestaba atención. —¡Ey! ¡Te estoy hablando!

—Es por aquí. —mencionó para luego saltar hacia un desnivel en el césped. Killua suspiró y terminó siguiéndolo, seguido por Leorio y Kurapika; los demás terminaron deteniéndose cuando el moreno lo hizo—. Los encontré—. Señaló antes de que alguno pudieran decirle algo.

—¡Cerdos! —exclamó Leorio al ver a los gigantescos puercos rosados de grandes hocicos—. Uh... Están masticando huesos.

El rubio estuvo igual de sorprendido. —No me digas que... ¿son carnívoros?

—Chicos ¿Ustedes saben correr rápido? —preguntó el niño al levantarse sigilosamente del suelo.

—¿Gon?—. El albino se extrañó por aquella pregunta, pero más al ver como el pelinegro se aproximaba a las colosales criaturas. —¡¿No me digas que vas a...?!

Gon sonrió con burla y tomando una gran bocanada de aire, gritó: —¡Cerdos!

Los animales gruñeron salvajemente, soltando aire por sus fosas nasales, y enceguecidos por al aire se dispusieron a atacar al pequeño grupo, quienes no tuvieron otra alternativa que correr por sus vidas.

—¡Ahh, aléjense de nosotros!

—¡Corran que nos están alcanzando!

—¡Gon, eres un idiota!

—¡Diviértete un poco Killua!

En medio de la estampida, algunos "inocentes" terminaron siendo arrojados desde el suelo hasta varios metros en el aire, otros estampados contra los árboles y muy pocos pasados por encima quedando inmóviles en el suelo.

Por solo ver eso, Leorio gritó: —¡Eso cerdos están locos!

Muchos intentaron detenerlos, Todo arrojó una gran roca contra ellos pero fue destruida en un segundo, con sus hocicos, Hanso lanzó sus shuriken hacia ellos y fue totalmente inútil; Ante esa clase de defensa, Gon suspiró. ¿Qué les pasaba a los postulantes? No cabía duda que eran unos buenos para nada, todos y cada uno de ellos. Ninguno servía y solo significaba una cosa, este año no tendría tanta diversión como creía.

«Supongo que tendré el consuelo de pelear contra Hisoka o con Illumi. » pensó con resignación. —A menos que, busque una manera para ayudarles. —murmuró al su caña de pescar de la mochila.

Usando Zetsu, Gon se aseguró de esconderse entre las copas de los árboles y al tomar el impulso necesario, golpeó al cerco en su punto débil; su frente, oculta detrás de su gran hocico.

Un rugido bestial fue el último sonido que salió de la criatura y luego cayó de espaldas al suelo.

—¡Oigan todos! ¡Si quieren derrotarlos, deben golpear sus frentes! —gritó el moreno entre divertido y burlón—. ¡Es su punto débil!

Kurapika y Killua, ignorando que Leorio continuaba siendo perseguido por un cerdo, terminaron obedeciendo la indicación del moreno, junto con los demás aspirantes que había oído a la perfección el dato de éste. Los gritos de los cerdos se fueron oyendo uno tras otro, hasta incluso, los Examinadores fueron capaces de oírlos; no transcurrió mucho el tiempo hasta que los aspirantes aparecieron, cada uno con un cerdo en brazos.

Menchi estaba sorprendida, mientras que Buhara solo sonreía emocionado. —Oh cielos, capturaron muchos.

El fuego se encendió y los cerdos comenzaron a cocinarse, algunos mucho más rápido que otros. Cada uno tenía una meta específica, sin notar que estaban repitiendo las acciones y los mismos métodos de los otros.

Satotz, aún oculto entre los árboles, se sintió expectante. —Hmm. Los candidatos de este año son muy talentosos, sin embargo, la parte difícil aún está por venir.

Los minutos pasaron y uno de los postulantes fue el primero en presentar el platillo. —Ahora coman el cerdo y envíenme a la siguiente fase.

La Examinadora se mostró indiferente, y pero aún al ver a ese hombre que se burló de su profesión. —Okay, es hora de la evaluación. —dijo en un tono de falsa alegría—. Probando el sabor.

Buhara dio los primeros mordiscos y terminó levantando el círculo de aprobado. —¡Sabe bien!

Una alarma resonó mientras Menchi levantaba una cruz azul. —Está demasiado cocido. La dura textura arruina el sabor de la carne.

Todo se enfureció. —¿Qué? ¡Ni siquiera lo has probado!

—¡Es claro como el día! —exclamó molesta mientras su compañero continuaba devorando la carne.

El siguiente fue Hanso, el ninja. —Okay... ¡Pruébenlo! —dijo con una sonrisa autosuficiente.

Un círculo rojo apareció, junto con la cruz azul. —Quemado por fuera, crudo por dentro. Tu fuego era demasiado alto.

Platillo tras platillo, solo había puros fracasos y ello enfurecía demasiado a la Examinadora. No salía del asombro ¿Cómo era posible que no notaran sus acciones? ¡O eran demasiado estúpidos o eran muy ingenuos! ¡Esto sucedía por esta subestimando la cocina y el desafío! Maldición, no era tan difícil ¡Nada del otro mundo! Solo preparar una comida que sea del agrado de ambos jueces.

Mientras la Examinadora continuaba regañando a quien se aproximaba, Leorio murmuró: —Ninguno ha pasado aún... y ella no ha probado ni un solo bocado del cerdo.

Kurapika chasqueó los dedos ante su repentina idea. —Esta fase del examen es una prueba de cocina, pero no están evaluando por la originalidad y el poder de observación.

—Ya veo...—. El mayor del grupo sonrió están de acuerdo.

Killua puso los ojos en blanco. «¿Es en serio? ¿Originalidad? ¿Observación?». Con una sonrisa maliciosa en el rostro, se sentó en el suelo. Asegurándose de tener el mejor lugar para ese "espectáculo". «Si bien las palabras son de Kurapika... esa idea me la esperaría más de Leorio. »

—¿Qué les parece como cocino? —preguntó el futuro doctor en un tono pedante y con aires de superioridad; un platillo de cerdo asado con una bandera en el lomo, una bandera de la Asociación Hunter.

—¡¿Qué es esto?! ¡¿Una comida para niños?! —ritó ella luego de arrojar el plato y por supuesto, Buhara lo atrapó para degustarlo; mientras tanto, Killua se carcajeó sin contenerse siquiera.

—¡Yo sigo! —exclamó Kurapika, con aires decididos—Por favor, juzgue mi creación.

Menchi se mostró seria. —Finalmente, algo que parece un plato verdadero—. Dio un pequeño bocado lentamente, asegurándose de degustar muy bien la carne junto con los vegetales fueron utilizados. —¡Guácala! —ultimó lanzando el plato sin compasión alguna, ante la mirada atónita del rubio—. La apariencia es importante, pero sólo si sabe bien. ¡No eres mejor que ese #403!

El albino volvió a carcajearse, esta vez sujetándose el estómago. —¡Fracasados! —les dijo a sus amigos al ver que volvían cabizbajos—. ¡Estuve a punto de morir de la risa!

—¡Ey mocoso, deja de molestarnos!

—Al menos dimos el examen...

—¡Pero fracasaron igual!—. Ante los ceños fruncidos de sus amigos, optó por detenerse. —De acuerdo, de acuerdo, ya me calmo. Pero aún falta que alguien pase... ¿No es verdad, Gon?—. Volteó hacia donde se encontraba el pelinegro, al igual que sus dos amigos. —¿Gon?

—¿Qué está...?

—¿...haciendo?

A pesar de las preguntas ajenas, el pelinegro no pareció estar prestándoles atención, solo continuaba preparando su platillo. Tomó algunos vegetales, los más frescos a su parecer, y con un cuchillo los cortó hábilmente en varios tamaños pero siempre manteniendo un orden, vertió el contenido en un recipiente. Por último, sirvió todo en un plato, asegurándose de que la carne ya estuviera perfectamente cocinada, y lo decoró con finas hierbas, además de un poco de sal.

Con una gran sonrisa en el rostro, obviando las miradas ajenas, se presentó delante de los jueces. —Espero les guste, por favor, sean buenos conmigo.

—Oh, veo que no usaste todo el cerdo. —comentó la Examinadora, un tanto curiosa de encontrar solo el lomo del animal en el plato.

Gon sacó la lengua en un gesto divertido. —Bueno, tal vez no sea cocinero, pero algunos platillos no usan todo el animal. Además, lo otro no me servía, pero le puse algo de sal para que la carne no se pudriera y pueda ser utilizada luego.

—Bien, veamos—. Dio una pequeña mordida, pero esta vez era diferente ya que tenía una sonrisa en su rostro.

—¡Está delicioso! —comentó Buhara levantando el círculo rojo, continuando devorando el platillo.

Un solo bocado fue suficiente para Menchi. —Bueno, se nota que no eres cocinero—. Ver la mirada preocupada del pelinegro, le hizo dudar de su broma y optó por decirlo de una vez. —Pero, es un buen platillo. ¡Aprobado!

—¡Ya-ta! —gritó emocionada dando un gran salto en el aire.

—¡Esa fue mucha comida, estoy lleno!

—Sí, yo también estoy llena. —mencionó con desgano. Se levantó del sillón y llevó ambas manos sobre sus caderas—. Por lo tanto, solo una persona aprueba. ¡Ya terminamos aquí!

Mientras los aspirantes se quejaban, Satotz decidió intervenir y con una rápida llamada bastaba. —Como esperaba, ella recayó en sus viejos hábitos.

—¡Solo ese niño aprobó!

—¡¿De veras?!

—¿Ella lo está diciendo en serio?

—¿El examen ha terminado?

Gon estaba en silencio y antes de que pudiera decir algo, Menchi ultimó: —Al final, todos los demás han fallado.

—¡Deja de burlarte de nosotros! Pediste cerdo, así que arriesgamos nuestras vidas para-

—Dije que prepararan el cerdo de una forma que a ambos nos pareciera deliciosa... ¡Ninguno de ustedes hizo algo remotamente delicioso! Y si ese niño aprobó, fue porque al menos se acercó bastante e hizo algo totalmente distinto, en vez de cocinar el cerdo entero como todos ustedes—. El pelinegro se quitó el delantal celeste que llevaba puesto, dejándolo sobre el sillón. —¡Todos ustedes hicieron lo mismo! No pusieron ningún empeño ¡Estoy segura que ninguno de ustedes se tomó en serio el cocinar y...!

—¡Menchi!

—¿Gon? ¿Qué sucede?

El pelinegro bajó las escaleras, pasando al lado de la mujer y al final, ubicarse delante de ella. —Por favor—. Apretó los puños y agachó la cabeza. —¡Apruébelos a todos, por favor!

—Gon ¿Por qué me pides eso? ¡¿Acaso no has oído mis palabras?!—. Señaló a la multitud. —¡Ninguno de ellos decidió seguir las reglas e hicieron lo que se les vino en gana! ¡No puedo permitir que aprueben!

—¡Entonces no quiero pasar a la siguiente fase, cuando se ha hecho una injusticia!—. Ante aquella última declaración, los aspirantes guardaron silencio. —Menchi... tú sabes que no has sido justa y sé que no eres así, por eso, no puedo aceptar pasar esta etapa.

—Gon ¿Sabes lo que haces? Renuncias al examen, porque no haré que ellos aprueben cuando no lo merecen.

—Si. Estoy seguro.

Killua sonrió conmovido y terminó mordiendo su labio inferior, tratando de contener la felicidad que sentía. «Eso es algo... que solo el verdadero Gon haría... »

—¡Ya es suficiente! No estoy tratando de convertirme en un cocinero o en un gourmet... ¡Quiero ser un Cazador! —dijo Todo levantando su puño bien en alto—. Mi meta es convertirme en un Cazador de Listas Negras ¡Me rehúso a que una simple Cazadora Gourmet decida mi destino!

—Que mal que te haya tocado una simple Cazadora Gourmet como examinadora... ¡Mejor suerte para el próximo año!—. Antes de que Todo pudiera atacarla, Buhara intervino y con un golpe lo envió por el aire a varios metros; tanto Gon como Menchi estaban decididos en asesinar a ese idiota. —Buhara, no intervengas. Tú tampoco Gon.

—No es divertido quedarse observando la situación... no cuando uno puede divertirse.

—Pero Menchi... si no hubiese intervenido, lo hubieses matado ¿Cierto? —preguntó el Examinador con cierta precaución.

—Probablemente; déjenme aclararles esto, frecuentemente nos aventuramos en las guaridas de feroces bestias, buscando los ingredientes. Cada Cazador conoce una forma de arte marcial, a ustedes les falta enfoque y voluntad para experimentar ¡Y eso los descalifica para convertirse en Cazadores! —ultimó señalándolos.

—Dicho eso, sería excesivo reprobar a todos los candidatos. —exclamó de repente la voz de un adulto mayor. Desde un dirigible, una persona saltó y aterrizó sobre el suelo, dejando un gran cráter sobre él—. Veo que aquí hay cierto inconveniente, bien, espero que no les moleste que intervenga. Entonces, Menchi-kun... ¿Reprobaste a los candidatos porque desapruebas su renuncia a probar cosas nuevas?

—No... Perdí la calma cuando uno de los candidatos insultó a los Cazadores Gourmets e hice el examen más difícil de lo necesario, aprobando solo a uno.

—En otras palabras... estás consciente de que este examen es inaceptable.

—Sí. —murmuró cerrando sus ojos—. Cuando se trata de la cocina, pierdo el control, no estoy calificada para ser examinadora. ¡Renunciaré como examinadora, así que por favor rehaga la Segunda Fase!

Netero mantuvo su rostro tranquilo. —Pero sería muy difícil encontrar otro examinador en tan corto tiempo. Muy bien ¿Qué tal esto? Me gustaría que continuaras trabajando como examinadora, pero también debes participar en el nuevo examen que propongas. ¿Eso es aceptable? Estoy seguro que esto ayudará a los candidatos a aceptar los resultados.

Menchi sonrió. —Eso es cierto. En ese caso, el próximo desafío será... ¡Huevos cocidos!—. Señaló hacia arriba. —Presidente, ¿puede llevarnos en su dirigible a la montaña Partida en Dos?

—¿La Montaña Partida en Dos? Ya veo a lo que te refieres, claro que puedo hacerlo.

Luego del viaje hasta el lugar indicado, los candidatos bajaron uno por uno y prestaron atención a las claras indicaciones de la examinadora con la mirada fija sobre el profundo acantilado. Una fuerte ventisca golpeó los rostro de algunos haciéndoles retroceder asustados, a diferencia de quienes estaban decididos a hacer el nuevo desafío, quien siguieron mirando hacia abajo; en donde se encontraba su objetivo. Los huevos que la Examinadora estaba pidiendo para cumplir la Segunda Fase; Menchi se lanzó al vacío, indicándoles como debía hacer para obtener los huevos y utilizando la corriente de aire, regresó a la meta.

Los dos menores observaron emocionados el acantilado, sintiendo la corriente de aire sobre sus rostros. —¡Eso luce divertido!

—Este barranco tiene corrientes de aire que ayuda a los polluelos recién nacidos a volar hacia la telaraña. —explicó Netero con calma y algo divertido por el comportamiento de los aspirantes.

La mujer regresó y enseñó el pequeño objeto en sus manos. —Listo. Ahora solo necesito hervir el huevo.

Todo retrocedió asustado. —Debes estar bromeando. Ninguna persona saltaría allí...

—¡Vamos Killua!

—¡Si atrapo antes un huevo debes hacer todo lo que yo diga!

Tal como ellos habían saltado, pronto le siguieron los demás que si se atrevieron a continuar con el Examen. Luego de caer por varios metros en profundidad, se sostuvieron del hilo de la telaraña, sin notar que éste se estaba desprendiendo lentamente por el gran peso que sumaban todos juntos; algunos se soltaron antes de tiempo, dándose cuenta al fin que estaban lanzándose al vacío.

—No se muevan aún. —mencionó Gon cerrando sus ojos, tratando de percibir en el ambiente alguna mínima corriente de aire; algunos candidatos escucharon sus palabras y optaron por esperar a que indicara el momento; sin embargo, el tiempo les jugaba en contra.

—¿Qué?

—¡La telaraña no nos aguantará a todos!

—Gon... no te preocupes—. El moreno posó la vista sobre Killua. —Tú solo dinos cuando...

—¿Por qué? —dijo bajito, deslizándose más cerca del albino—. ¿Por qué confías en mí?

—No lo sé... pero, estoy seguro que es lo correcto confiar en ti.

Una dulce y tierna sonrisa, junto con un suave sonrojo, se posó en el rostro del pelinegro, pero terminó diciendo algo que no tenía relación con las palabras de hace un momento. —¡Ahora! —gritó soltándose mientras los demás hacían lo mismo.

Desde el borde del barranco, Netero contemplaba la escena con una pequeña sonrisa, había valido la pena intervenir en este pequeño inconveniente, ya que pudo apreciar con sus propios ojos lo interesantes que eran los postulantes de este año y verlos flotando en el aire con los huevos requeridos en mano, se lo confirmaba. Menchi también sonreía orgullosa, al parecer todo el asunto terminó resolviéndose.

—¿Y el resto de ustedes? Supongo que renunciaron.

—También se requiera coraje para ceder.

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Al llegar la tarde, y luego de hervir algunos huevos, los candidatos pudieron probar el delicioso saber de aquellos huevos y las sonrisas en sus rostros eran producto de ello; sin motivo aparente, Gon se aproximó a una de las personas que se negó a participar del nuevo desafío.

—Todo-san. Toma, es para ti; aún no lo he comido, puedes estar seguro de que no lo he hecho porque sigue intacto. —dijo en tono de broma, entregándole al adulto el huevo cocido.

—Es delicioso. —murmuró luego de dar una mordida.

Menchi, quien había presenciado toda la escena, decidió intervenir. —Ahora están experimentando la dicha de descubrir lo rico que puede saber algo, nosotros arriesgamos nuestras vidas por esa dicha. —ultimó señalándose al final y dando un guiño coqueto.

—Fui totalmente superado este año ¡Regresaré el próximo!

Gon decidió dejarles aclarar algunas cosas ellos solos y sin perder su sonrisa se alejó, más no esperó que algo o mejor dicho alguien le impidieran continuar, solo por ubicarse delante de él. —Killua...

—Oí que no comiste, puedes comer del mío. —murmuró desviando la mirada avergonzado—. Yo... hoy me comporté mal contigo y creo que esta es mi manera de compensarte—. «Gon, te maldigo a ti y a tu estúpida capacidad de hacer sentir bien a las personas ¡Eres demasiado amable y me estoy contagiando de ello! » Pensó para sus adentros.

Negó con la cabeza. —No te preocupes por ello, estoy bien.

Escuchar el gruñido del estómago del moreno solo hizo que sonriera aún más. —Creo que eso demuestra lo contrario—. No supo por qué, pero le gustaba ver a Gon sonrojado. —Vamos, puedes comer—. Se sentó en el suelo y el pelinegro hizo lo mismo, pero manteniendo una pequeña distancia entre ellos. —Toma.

—Bueno—. Bajó la mirada al recibir el huevo cocido. —¿Killua?

—¿Sí?

—¿Puedo hacerte una... pregunta?

—Claro...

—¿Por qué haces esto? ¿Por qué te acercas a mí, si eres plenamente consciente de que puedo matarte en cualquier momento?

Con la mirada en el cielo, respondió: —No lo harás...

—¿Cómo sabes eso?

—Aunque haya dudas, miedos o simplemente curiosidad... sé muy bien que nunca me matarás—. El moreno notó un brillo distinto en sus ojos azules. —Tú nunca me matarás Gon, estoy completamente seguro de ello.

—Killua...

—Además ¡Los amigos siempre se protegen unos a otros! ¿No?—. Se tensó al escuchar sus propias palabras. «¡Agh! Yo y mi maldita boca... ¡¿Cómo puedo ser tan...?! »

—¿A-amigos? ¿Tú y yo?—. El albino comenzó a balbucear torpemente sin poder decir una palabra coherente, pero eso no le importó mucho a Gon, ya que terminó lanzándose a los brazos del otro. —¡Gracias, gracias, gracias, gracias! —murmuró hasta quedarse sin aire.

«¿Él está... abrazándome?». Sabía que su rostro estaba mucho más rojo de lo normal y se preguntó si Gon era capaz de escuchar los acelerados latidos de su corazón. «...Cada vez, te comportas como eras... antes de todo esto... » Cerrando sus ojos, disfrutó y correspondió el abrazo.

—Muchas gracias...Killua. —mencionó en un tono de emoción y al borde del quiebre—. Todo estará bien... me encargaré de protegerte de cualquier daño que se te aproxime, es una promesa—. Refregó su cabeza contra el pecho ajeno. —Mi amigo, Killua.

—Gon...

—¡Cierto! Casi lo olvido, que tonto soy—. Se alejó de él para volver a sentarse en el suelo. —No me presenté... Soy Gon. Gon Zoldyck, mucho gusto—. A pesar de la sonrisa, sus ojos se veían muy brillosos y algunas lágrimas fugitivas descendían por sus mejillas.

Tomando valor, y olvidando la vergüenza, secó las lágrimas con sus pulgares. —Soy Killua. —mencionó sonriente—. Killua Freecss.

Ya habían dado el primer paso para cambiarlo todo.


Tengan un lindo día, pasenla bien y nos veremos en la próxima actualización... si tenemos suerte, puede que sea pronto y sino, será cuando puedan o me dejan hacerlo. ¡Un beso a todas/os!

Atte: Canciones de Cuna.