THE DIGIMON SQUAD
Este fanfic ha sido presentado
por Dimitrix Enterprises
y Dimitrix Inc.
AGENTES 7 Y 8: PATAMON Y GATOMON
Ambos siempre habían estado juntos, demasiado juntos como para pensar que después de todas las luchas y sacrificios que surgieron a lo largo del tiempo, no pudieron haber impedido que se distanciasen, pero menos mal que ellos dos no, Palmon y Gatomon estaban demasiado unidos para que ellos se separasen también, puede que tuviesen mala suerte con sus progenitores: Tk y Kari, pero al menos ellos mantuvieron la misma amistad que solían tener antes.
Ahora ambos habían crecido, se habían formando en el mismo escuadrón de justicia que todo el resto, excepto que todos trabajaban solos, ellos habían decidido formar su propio duo, ahora eran compañeros que defendían las calles mas insólitas de las ciudades de America, juntos, habían derrotado a grandes criminales, y con ello crearon una nueva linea de defensa para la ciudad, ahora en cambio habían decidido por un corto plazo que no solucionarían actos que tuviesen que ver con crímenes de alto grado, decidieron mejor atrapar a los delincuentes normales, porque en ellos no les costaba demasiado cogerlos.
Patamon conducía el coche que le habían prestado la central para que el y su compañera patrullasen las calles de Nueva York, ella estaba en el otro asiento como copiloto, se sentía desolada y con ganas de que las cosas volviesen a la normalidad, extrañaba demasiado a Kari, ella era la única persona que la había tratado como una amiga después de Wizardmon. En cambió Patamon no sentía emoción algúna por extrañar a TK, algo en el había cambiado en el, seguía siendo el mismo por fuera, pero por dentro era algo nuevo, algo que no quería ver surgiendo de el.
-La noche parece hoy muy tranquila -comento Gatomon al ver los barrios y la gente paseando tranquilamente sin preocuparse por nada, así como quería que fuese las cosas.
-Puede, pero siempre hay por ahí un malhechor haciendo daño por ahí -indico expresamente.
-Pero al menos podemos pensar que mientras nosotros nos ocupamos de atrapar mala gente, ellos pasan su vida sin tener que preocuparse de ningún peligro -aclaro retrospectivamente.
Patamon no dijo nada, solamente se quedo conduciendo sin al menos hacer el mas mínimo comentario que le hiciese recordar los malos momentos que paso después de que se hubiese peleado con TK, no le gusto mucho lo que paso con el, eso le cambió, y mucho, como para transformarlo.
Siguió conduciendo hasta llegar a un aparcamiento donde casi no había nadie, era uno de esos aparcamientos donde nadie quería meterse ya que era donde robaban fácilmente a la gente, estacionó en un extremo y luego apago el motor.
Ambos asintieron, ahora les tocaba saber cual era su misión de esta noche.
-Que tenemos -dijo Patamon para pedirle a Gatomon que sacase el sobre.
Entonces se giro y agarro el sobre, lo abrió y saco el formulario, lo abrió y mira las paginas y se quedo leyendo para saber cual era el caso.
-¿Que pone? -pregunto para saberlo.
-Al parecer se esta buscando a una mujer que robando dinero de cajas fuertes -dicto Gatomon.
-No es nada nuevo -comento irónicamente Patamon.
-Pero escucha esto: Un dia se encontró a esa misma mujer quitando la caja fuerte con una palanca, un dia la observo e intento de detenerla, en cuanto ella se puso de rodillas, dijo que lo estaba haciendo por el señor todopoderoso de la luz.
Aquello despertó la curiosidad de Patamon.
-¿Del señor todopoderoso? -pregunto para verificar ese hecho.
-Así es, dijo claramente eso, y cuando el policía intento de detenerla, ella saco dos pistolas del calibre 55 y disparo contra el policía, si no fuese porque llevaba un chaleco antibalas, el hombre habría muerto -afirmo y luego contó el siguiente hecho.
-¿Que clase de mujer es esa? -pregunto Patamon intentando de asimilar la idea de una mujer que disparaba como un vaquero y se llevaba dinero por la fuerza.
-No lo se, pero algo me dice que una mujer con muchas ganas de liarla -opino coherentemente.
Carraspeo Patamon pensando en que podría estar refiriendose esa mujer con eso de señor topoderoso, pensó que a lo mejor estaba traficando con algún contrabandista, pero luego de decir eso, empezo a pensar que a lo mejor se trataba de algún grupo, posiblemente de una secta de un grupo mayoritario de mafiosos que utilizan la excusa de que lo están haciendo por un tal jefe que afirma ser un dios.
-¿Qu estas pensando sobre esto? -pregunto Gatomon dirigiendose a su compañero.
-Muchas cosas -opino sin tener una idea exacta-. ¿Que es lo siguiente?
-Al parecer unos pocos minutos antes de que el policía entrase en shock, pudo notar que aquella mujer llevaba una pulsera de una cruz hundiéndose -continuo dictando lo que decía el formulario.
-¿Una cruz hundiéndose?
-Si eso mismo -afirmo Gatomon y entonces se quedo pensando en que podría significar eso, se le vino a la mente todo tipo de ideas relacionadas con una cruz de ese tipo-. No se, tal vez debe de ser la marca de algún tipo de grupo religioso.
-Puede, pero que grupo religioso lleva una cruz así, debe de ser algún fanático que esta creando su propia secta y este utilizando a gente para robar dinero para su propio beneficio -opino Patamon.
-Si eso es así, entonces esto es un enorme problema -opino Gatomon teniendo una severa conclusión sobre todo el asunto.
Entonces Patamon se quedo pensando en que clase de culto religioso podría tener una cruz hundiéndose y utilizar a gente para robar dinero, pensó en muchos ejemplos, incluido el clásico de Gene Jones que enveneno a mas de doscientos feligreses, pero estando en un futuro así, que clase de gente podría haber creado su propia secta en una ciudad de mucha industria.
-¿Cuantas cajas fuertes ha atracado? -pregunto para saber ese hecho.
-Al parecer ha atracado como a unas ocho cajas fuertes, y al parecer cada mes, cuando se le proporciona al banco el dinero de los impuestos semanales -dicto Gatomon leyendo otra pagina.
-¿Que banco es?
-Al parecer es el Golden State Bank -confirmo.
-Emh, uno de los que dicen que es de los mas corruptos de la ciudad -mencionó Patamon.
En ese momento ambos se quedaron pensando en una cuestión.
-Porque me parece que esta mujer esta atracando en bancos creyendo que esta haciendo un bien a la ciudad -cuestionó Gatomon ese hecho.
-No se, tal vez piense que si roba ese dinero, recibirá una entrada al cielo -opino incrédulamente.
-Igualmente, si roba todo ese dinero se producirá una gran demanda y la economía se tendrá que venir abajo y vayase a saber lo que pasara después -cuestiono Patomon lógicamente.
-Me parece que esta mujer y su misterioso jefe están planeando destruir la sociedad quitando el dinero que necesita el banco para suministrar los beneficios de la gente -opino Gatomon.
-Y como nadie detenga esto, esa ciudad se vera envuelto en un lío. ¿Cual es el ultimo banco que no ha sido atracado todavía, el ultimo suministrado de esta fecha?
-Al parecer se ha suministrado el dinero a un banco del mismo nombre hace tres días, justo la fecha en la que suceden los atracos -admitió Gatomon.
-Menuda coincidencia -dijo incrédulamente.
Ese ultimo banco esta a dos cuartos de hora -confeso.
-Entonces eso significa que tenemos tiempo -indico y entonces rápidamente puso en marcha el motor del coche y avanzo hacía atrás saliendo del aparcamiento. Luego giro y fue derecho a seguir la ruta que daba al camino donde se encontraba el banco.
Estuvieron conduciendo un buen rato, durante ese tiempo Patamon se quedo pensando en todo el asunto ese de un señor todopoderoso, si era verdad que estaba trabajando con alguien, eso significaba que no tenía ni idea de lo que hacía, decir que le estaba sirviendo por actos católicos, no era eso lo que se significaba. Tenía que detener a esa mujer para luego capturar a quien estuviese trabajando porque sino cientos de personas acabarían en la ruina.
Gatomon podía notar esa ansia desesperada que tenía Patamon con atrapar a la mujer, estaba claro que esa desesperación por poder hacer justicia lo estaba encaprichando de una forma que resultaba insufrible, y seguramente para el mismo. Pensar que hace un tiempo fue una persona adorable, ahora se había convertido en cuando se maestro se había llenado de ira y quería confrontarlo de cualquier forma, una especie de oscuridad le invadía, y eso lo llenaba de odio.
Siguieron toda la ruta, bajaron por un puente y luego cruzaron a la esquina, siguieron todo recto hasta entrar en un distrito industrial donde estaba todo desolado, no había nadie en una noche oscura. Condujeron por toda la carretera hasta que se percataron del banco, Patamon miro hacía atrás para ver si no venía nadie, no tenía a nadie detrás, así que pudo parar en medio.
Detuvo el coche sin aviso.
-¿Que pasa? -pregunto Gatomon sin saber porque detuvo el coche.
-Mira -señalo Patamon y observaron que estaba el banco que andaban buscando, estaba tan desolado como alrededor, y ni siquiera había una sola alma sospechosa por ningún lado-. Ahí esta.
-Y todavía no ha venido nadie -indago Gatomon mirando de un lado a otro.
-Todavía no es la hora, esa mujer lo debe de tener todo calculado -opino coherentemente.
-Miremos mas cerca, así sabremos por donde viene -sugirió Gatomon.
-De acuerdo -acepto su compañero y entonces prendió de vuelta el motor y fue todo recto hasta llegar a un hueco donde podía aparcar, lo aparco con mucha discrepancia y luego apago las luces para no llamar la atención.
Ambos asintieron y entonces se pusieron a mirar el banco que tenían delante, estaba tan igual como salía en la foto que había en el informe, también estaba la caja registradora, todavía no estaba rota, eso significaba que todavía no era la hora acordada para que viniese la extraña ladrona.
-¿Cuanto crees que pueda tardar? -pregunto para poder concluir el hecho de a que hora venía exactamente.
-Bueno, según en el informe decían que esa mujer siempre atraca a las 22:30 -contesto Gatomon.
-Y son las 22:25 -confirmo Patamon mirando la hora en el stereo del coche-. Faltan cinco minutos para que llegue a hacer lo que estaba haciendo por ahora.
-¿Y que hacemos entonces? -pregunto Gatomon sin saber que acción hacer.
-Vigilar, esa mujer vendrá, seguro -acordo Patamon con tono serio y caprichoso.
Gatomon asintió, acepto esa sugerencia pero le disgusto la forma de como lo dijo, eso hacía afirmar que estaba disgustado porque no apareciese pronto, como que estaba obsesionado con que viniese y pudiese atraparla por la fuerza.
Patamon no dejo de mirar hacía el banco, estaba bastante intrigado en todo ese tema acerca de una mujer que atracaba en cajas registradoras y que servía a un tal señor todopoderoso, había algo que le desconcertaba de eso, era como el propio tema con TK y su elemento, el era la luz que iluminaba la esperanza, pero en cambió ese supuesto jefe, no iluminaba nada, y por eso tenía que detenerlo, porque defraudaba a todos los asuntos relacionados con la luz y la esperanza.
Gatomon se sentía algo aburrida, entendía eso de las vigilancias como eran, pero en parte no era algo que pudiese disfrutar con Patamon, ya no parecía una persona sociable, se estaba volviendo muy oscuro con todo el trabajo que tenía ahora, apenas reconocía al joven digimon que pertenecía a la única persona que mas amaba Kari, y ahora encima ni siquiera podía adorarlo a el. Necesitaba hacerle entender que no se podía quedar con ese malestar.
-Oye Patamon -le llamo.
-¿Si? -pregunto con tono poco interesado.
-¿Has estado pensando algúna vez en llamar a TK? -pregunto ella.
Aquello le hizo despertar a Patamon de una forma desconsiderable, la miro indignado.
-¿Porque dices eso? -pregunto queriendo entender a que vino ese comentario.
-Durante mucho tiempo siempre me he estado preguntando si valió la pena que me separase de Kari, y no me gustaría que te pasase a ti también -dijo razonadamente.
-Gatomon, sabes muy bien que TK y Kari no nos querían mas en sus vidas -reprocho Patamon hacíendole acordar lo mal que pasaron cuando ellos se enfadaron con ellos y tuvieron que irse de mala manera.
-Lo se Patamon, lo se, pero no puedo dejar que pensar en que ellos estén perdiendo algo de esperanza, que no tengan la misma actitud que solían tener antes, pero eso me parece que se provoco porque vino una situación en la que no podíamos estar muy unidos, pero ahora ha pasado mucho tiempo, y no puedo dejar de pensar en que a lo mejor, ellos nos están extrañando, y nosotros tenemos que ayudarles, a ayudarles a hacer que las cosas vuelvan a ser como antes -le explicó la razón de porque tenía tantas ganas de volver a verlos a pesar de lo mal que se llevaron.
Patamon no supo como tratar eso, estaba claro que los extrañaba a los dos, y el también lo extrañaba, pero no podía dejar en aquellas ultimas palabras que le dijo, y si eso no había cambiado, entonces estaría empeorando las cosas. Necesitaba ser sincera con Gatomon.
-Gatomon, yo...
En ese momento su compañero miro indecisa hacía otro lado y observo algo inesperado.
-Oh dios mío -dijo sorprendida.
-Lo se, se que sonara duro pero...
-No mira, esta ahí -señalo Gatomon eufóricamente.
Rápidamente Patamon se giro y observo sorprendido de ver que había una persona que apareció saliendo de la nada y se dirigía hacía el banco.
-¿Es ella? -pregunto para saber si era lo que pensaba.
-No lo se, mira -indago Gatomon y continuo mirando a ver que pasaba.
Una extraña mujer vestida con un jersey con capucha y con unos jeans negros y ajustados, avanzo entre la calle y siguió andando hasta llegar al banco, ahí se puso delante de la caja registradora y se quedo detenida delante de la maquina, no se inmuto para nada.
Ambos no sabían que pasaba ahora, pero Gatomon lo tenía bastante claro para saber que esa mujer era la que estaban buscando.
-¿Salimos ahora? -pregunto Gatomon para saber si actuar o no.
-No espera -detuvo Patamon, quería ver si no era una equivocación o no.
La mujer continuo detenida durante un buen rato delante de la maquina, hasta que entonces bajo una mochila delante de la maquina, estaba tapada con su silueta, se enderezo y la abro, entonces saco una palanca de aluminio como de unos cuarenta metros de largo.
Ambos se quedaron sorprendidos al ver eso. No lo podían creer. Era ella.
Entonces la mujer se quedo toqueteando la palanca hasta que entonces la metió debajo de la ranura de la maquina donde salía el dinero, la metió tan adentro que se podía notar que salían chispas de del interior, estaba destruyendo la maquina desde dentro.
-¿Que esta haciendo? -pregunto Gatomon queriendo entender que se proponía al hacer eso.
-Me parece que esta obstruyendo el contenido de la maquina, la esta forzando para que se desactive todo el sistema mecánico de dentro y así pueda salir lo de dentro -opino lógicamente Patamon.
La mujer siguió metiendo bien hondo la palanca hasta que entonces dejaron de aparecer las chispas, saco la palanca y entonces se oyó un ruido sórdido e insufrible de la maquina, ambos se quedaron indecisos y sorprendidos al oír eso, aquello no parecía normal. Continuo así hasta que entonces se oyó como una pequeña explosión que venía de dentro, se provoco un cortocircuito en el interior.
De pronto todo se calmo y no se oyó nada.
Se oyó el sonido como si hubiese algo dentro trabado y entonces salió un montón de billetes del interior, todo el dinero que tenía dentro ahora había salido en menos de nada.
-La hostia -dijo Gatomon sorprendida al ver como de aquella forma tan fácil pudo sacar todo ese dinero.
Siguió saliendo dinero hasta que entonces la mujer abrió la bolsa y empezo a ir agarrando montones de billetes y los iba colocando de uno en uno, había tanto que parecía que no se acabasen nunca.
Ambos se dieron cuenta de aquella mujer se proponía llevarse todo el dinero, la tenían ahí mismo y con la coartada perfecta de que fue ella, si la capturaban ahora, la podrían llevar con su jefe y así se acabaría todo.
-¿Vamos? -pregunto Gatomon para saber si actuar ahora.
-Vamos -acepto Patamon y entonces ambos agarraron sus pistolas, cogíeron sus placas y salieron eufóricamente del coche.
La mujer continuo metiendo todo los doblones de billetes dentro de la mochila, estaba tan desesperada por llevarse todo aquel dinero que empezo a ponerse nerviosa.
-Si si si, todo dentro -dijo eufóricamente, estaba tan desesperada por llevárselo todo que sus propios deseos la estaban distrayendo de la tarea que tenía pendiente.
-Oye tu -se escucho una voz.
La mujer se giro y observo que venían dos extrañas personas a lo lejos cruzando la vereda, eran dos digimons vestidos con chaquetas, ambos alzaron las armas, ahí entonces se dio cuenta de que se trataban de policías.
-Suelta eso y levanta las manos -ordeno Patamon.
La mujer no sabía que hacer, tenía todo aquel dinero por un lado pero ahora venían los policías a arrebatárselo, no podía correr el mismo error que cometió antes.
-Alejate de ese dinero y de esa bolsa y levanta las manos -siguió ordenando a medida que avanzaba.
Se fijo en el dinero y al verlo no podía evitarlo que no podía perderlo, era el mayor botín que había conseguido hasta ahora, no podía quitárselo.
-Levanta las manos -ordeno Patamon hartandose de que no hiciese caso.
Gatomon miraba a su compañero y podía notar como una abundancia de egoísmo en el.
-Patamon, no te estas pasando un poco -cuestiono Gatomon de forma sincera.
-No claro que no, la que se esta pasando es ella al robar todo ese dinero, estoy harta de que la gente no entienda que no puede quedarse cosas que son suyas, así que voy a hacer esto por las buenas o por las malas. ¡Levanta las manos! -indico Patamon como era el asunto para el.
Reprocho quejándose Gatomon al ver que su parafernalia no terminaba nunca.
-Lo siento señor agente digimon, es que no puedo evitarlo, el señor todopoderoso me ha reclamado este dinero -dijo la mujer con tono estremecido.
-¿Que? -no comprendió lo que dijo, sonaba como si estuviese ida, como si le hubiesen lavado el cerebro o algo parecido.
-Me ha dicho que si no le doy este dinero el no me llevara a la luz -indico la mujer.
Aquello despertó la extrañitud a Patamon, no entendió ese hecho aunque le resulto algo sospechoso, miro a su compañero y ella puso la misma cara que ponía a el, estaban en las mismas.
En ese momento la mujer saco rápidamente dos revólveres por detrás de su camisa.
-Patamon -aviso Gatomon dando un grito frenético.
Entonces Patamon miro hacía el frente y en menos de un segundo pudo ver que estaba sacando las armas, se movió a un lado y entonces la mujer empezo a disparar. Rápidamente ambos digimons se cubrieron delante de un coche que tenían delante.
Se colocaron en el frontal del vehículo para cubrirse de los disparos, siguió así la mujer disparando sin parar y dañando el coche que tenía delante, los digimons aguantaron como pudieron. Disparo tantas veces que al final se le acabo la municíon, siguió girando el gatillo pero nada, ahora que estaba vulnerable tenía que darse prisa en coger todo el dinero. Agarro de vuelta la bolsa y la siguió llenando de todos los billetes que podía meter.
Ambos digimons suspiraron del susto que se llevaron, ahora entendieron lo que le paso al policía que se enfrento a ella, era buena tiradora. Gatomon estaba tan estremecida con lo ocurrido que no supo como tratar la situación, miro indecisa a su compañero.
-¿Que hacemos? -pregunto para saber que acción tomar ahora.
Entonces Patamon se giro y observo que ahora la mujer estaba distraída con lo mismo, sabía que si la seguía apuntando los atacaría con mas armas, era mejor actuar sin pensar porque sino acabarían metidos en la misma situación y no terminarían nunca.
Se giro y entonces dijo:
-Ahora -ordeno y entonces salto eufóricamente del coche.
Siguió metiendo lotes de billetes hasta que entonces oyó un grito ensordecedor que venía de algúna parte, se giro y observo que venía el hombre digimon dirigiendose hacía ella, ponía una cara de no querer detenerse.
La mujer se quedo tan estremecida que no supo que hacer, entonces se le ocurrió.
-Ya me estoy hartando de tus robos -reprocho Patamon apunto de abalanzarse sobre ella.
En ese momento la mujer saco un tazer y justo cuando Patamon se le acerco le clavo el arma y lo electrocuto, el golpe fue tan fuerte que lo derribo cayendo precipitadamente contra el suelo.
La mujer se quedo mirándole con resignación.
-¡No! -grito Patamon y entonces fue directo a ayudar a Patamon, había caído.
Ahora la mujer no sabía que hacer de nuevo, miro de un lado a otro y observo que había dejado tirada la palanca que había usado antes, la digimon con aspecto estaba apunto de venir y sería demasiado tarde, corrió a agarrar la palanca, la cogío de la punta y la lanzo como si se tratase de una cuchilla, golpeo a la digimon con el mango de la palanca, el golpe fue tan fuerte que la derribo también, cayo desparramada y medio inconsciente contra el suelo.
Ambos digimons quedaron derrumbados.
La mujer se quedo tan indecisa al ver a los dos inconscientes que no supo que hacer, entonces se acordo de lo que tenía que hacer y rápidamente cogío todo el dinero que pudo, agarro todos los billetes de una y los metió como podía, había tantos que era imposible que se los llevara, metió todo lo que pudo y entonces cerro la mochila y se largo pitando de ahí.
En ese momento Gatomon se despertó dando un vociferante gemido de dolor, le habían dado tan fuerte en la cabeza que le hacía parecer como si tuviese resaca, se enderezo y se froto la agarro por el lugar del golpe, creyó que se le hizo un chichón por culpa de eso.
De pronto se acordo de Patamon, a el también le habían golpeado, se levanto y corrió apuradamente a ayudarle, se acerco y parecía estar mas inconsciente que ella cuando le dio con la palanca, le levanto la cabeza y trato de reanimarlo.
-Vamos Patamon, despierta, no me dejes ahora, justo la teníamos, la teníamos, por favor, utiliza por una vez en tu vida tu malhumor para poder despertar, te necesito -reprocho Gatomon tratando de someterle a presión para que su compañero se despertase.
En ese momento se despertó reaccionando bruscamente, enderezo su cabeza y se quedo como si hubiese pasado por un resacón.
-¿Que ha pasado? -pregunto quedandose amnésico debido al golpe.
-Estas bien -dijo entusiasmada Gatomon y entonces abrazo a Patamon al ver que no estaba muerto, lo abrazo tanto que Patamon se quedo sorprendido por ese acto.
-Vaya -dijo sin darse cuenta de lo que sucedía, entonces se giro y observo algo que lo despertó aún mas, observo a la mujer de antes desapareciendo al final de la calle con todo el dinero-. Se esta yendo.
Dijo y se levanto apuradamente, salió corriendo dejando a Gatomon indecisa.
-Oh -dijo quejándose al ver que se le acabo el momento, estaba tan encantada abrazando a su compañero que parecía lo mas feliz que había en su momento.
-Vamos Gatomon, ¡que se nos escapa! -apuro Patamon al ver que su compañera no venía.
-Si -dijo y entonces se levando yendo hacía el.
Ambos corrieron dirigiendose al oscuro callejón donde desapareció la mujer, no podían dejarla escapar sabiendo que ahora se había llevado parte del dinero.
La mujer corrió por todo el distrito y luego giro a la esquina. A lo lejos los digimons aparecieron y siguieron todo su rastro, pudieron notar que había girado a la derecha.
Ambos suspiraban a medida que iban corriendo lo mas rápido que podían.
La mujer siguió todo recto, se fijo que a lo lejos estaba su furgoneta, saco las llaves y lo prendió automáticamente, se pudo notar en el fondo que se prendieron los faros del coche.
Al otro lado los digimons ya venían en camino.
-¿Que pretende ahora? -pregunto Patamon al ver que se dirigía hacía todo el fondo sin saber porque.
-Me parece que esta tratando de huir con algún vehículo -opino Gatomon.
-Oh no, eso si que no -reprocho Patamon y entonces dio toda la marcha.
La mujer siguió corriendo lo mas rápido que pudo pero notaba bien que la iban a alcanzar, entonces agarro de su bolsillo uno de los revólveres, saco del otro un paquete con seis balas, las coloco dentro del gatillo del arma y luego lo cerro.
Se giro y fue disparando contra ellos.
-Cuidado -aviso Patamon y entonces ambos se cubrieron detrás de otro coche.
La mujer disparo como unas tres balas y al ver que ahora estaban distraídos de nuevo siguió corriendo hasta dirigirse a la furgoneta que tenía a lo lejos.
Patomon asomo la cabeza y observo que dejo de disparar y continuo su camino.
-Vamos -aviso eufóricamente y entonces ambos marcharon de vuelta a perseguirla.
La mujer abrió bruscamente la puerta de la furgoneta y luego se metió dentro, dejo la mochila en el otro asiento y se puso a colocar la llave en la ranura del volante, estaba tan nerviosa que le costaba agarrar la llave, se le caía de las manos como si tuviese un bicho asqueroso encima, la cogío y entonces observo delante que los dos digimons ya estaban cerca, tenía que largarse ya mismo.
Coloco la llave en la ranura y entonces prendió el motor del vehículo, se oyó el bocinazo del motor y se iluminaron los focos de delante.
-No podemos dejarla escapar -aviso Patamon que ya se estaban yendo.
En ese momento Gatomon tuvo una idea, abrió el gatillo de su arma, saco una de las balas y entonces saco otra del bolsillo de su chaqueta, era una bala dorada con una punta roja, se detuvo al ponerla y luego la cerro.
La mujer dio marcha atrás y entonces avanzo bruscamente por todo el asfalto.
Patomon observo que la mujer se dirigía hacía el, rápidamente saco su pistola de nuevo y apunto contra el parabrisas, se concentro lo suficiente y disparo varias veces.
La mujer se cubrió por debajo y las balas impactaron contra el parabrisas haciendo unos enormes agujeros por todo el cristal, el ultimo de todos ellos hizo que se rompiese del todo, tenía la vista libre hacía la carretera.
Intento de seguir disparando para frenarla pero lo tenía demasiado cerca y entonces se abalanzo hacía un lado antes de que lo embistiese, se tiro contra el suelo y observo como se dirigía ahora hacía Gatomon.
-Gatomon, ¡cuidado! -grito al ver que su compañera estaba en peligro.
Cerro el gatillo con mucha fuerza, entonces oyó ese penetrante grito y observo delante que venía la furgoneta, rápidamente se tiro hacía un lado mientras la furgoneta siguió su camino.
Hizo una voltereta y entonces apunto hacía el vehículo, giro el gatillo y disparo, la bala especial salió disparada e impacto contra el lateral de la furgoneta, quedo la bala incrustada en el metal. La furgoneta siguió y entonces desapareció hacía el fondo lo perdieron de vista.
Patamon vino corriendo y se junto delante de Gatomon, ambos observaron como perdieron de vista a la sospechosa, con lo fácil que lo tenían y la perdieron.
-¿Estas bien? -pregunto.
-Estoy bien -afirmo ella y entonces su compañero la ayudo a levantarse.
Ambos suspiraron de lo agotados que estaban, todo el tema se les había ido de las manos.
-Justo se nos tenía que perder, porque tenía que pasar esto, porque -dijo Patamon empezando a reprochar por lo cabreado que estaba al perder el objetivo.
-Patamon, no te pongas así, no esta todo perdido -indico expresamente Gatomon.
-Claro que esta todo perdido, esa mujer se ha ido con todo el dinero, éramos los únicos que podíamos cogerla y la hemos dejado escapar, tu te piensas que no es para no ponerse así, porque fijate como estoy yo ahora -reprocho Patamon al ver que su compañero no daba crédito a lo que estaba pasando.
-No te preocupes, le he colocado esto -indico y entonces saco su celular, abrió una aplicación y mostró un mapa, de pronto apareció un punto rojo que empezo a moverse por el mapa.
Patamon lo miro bien y pudo reconocer de que se trataba.
-¿Le has colocado una bala rastreadora? -pregunto para verificar.
-Así es, ahora podemos saber adonde se dirige, puede que no hayamos acabado con esto. Creo que ya es hora de cogerlos a todos -afirmo Gatomon y luego expreso de manera pueril como iban a resolver el asunto ahora que lo tenían todo preparado.
Carraspeo Patamon dandose cuenta de la trama asunto.
-Muy bien, avisemos a central antes de esto, no quiero que esto se llene de pandilleros, volvamos al coche, es hora de saber cual es su casa y cual es su jefe -acordo Patamon con tono serio y entonces dio la vuelta volviendo al lugar del incidente.
Gatomon hizo una expresión de mosqueo al ver que a pesar de todo lo que sucedía, nada era capaz de cambiar el mal habito que tenía Patamon.
Volvieron al coche y ahí hicieron todo el recorrido que hizo la mujer, todavía tenían la conexión asegurada, ahora sabían bien adonde se dirigía la mujer, esta vez no podían dejarla escapar, tenían que saber toda la trama y acabar con todo el lío de una vez.
Patamon tenía la mirada muy penetrante, ahora que sabía iba a poder detener a esa mujer, sus ansias de poder hacer justicia lo incrementaban de una severa obsesión por querer plantar el orden por todas partes, eso era algo de el que asustaba.
Gatomon ya no sabía bien como mirarle, ahora se comportaba como su maestro, se comporto como si tuviese una oscura inmensa en el, sabía bien que el no era así, pero no podía evitar que se transformase en algo que no era.
-¿Hasta donde ha seguido? -pregunto para saber cual era la actual ubicación de la mujer.
-Al parecer se ha detenido en algúna parte del bosque de ForestHide, y todavía continua detenida ahí, no se ha movido en ningún momento -confirmo Gatomon.
-Entonces eso significa que ahí debe de estar su jefe -indico Patamon lógicamente.
Sabiendo ahora donde estaba no podía perderse esto de ningúna manera, acelero el motor tanto que Gatomon se llevo un susto, dio la marcha y siguió por todo el camino hasta entrar en un espeso y oscuro bosque del que era imposible notar la mas mínima cosa.
Continuaron todo el camino hasta entrar en el bosque de ForestHide. ForestHide era uno de esos bosques que se crearon a principios de la decada, se produjo como una de esas veces en las que nace algo en una nueva era, y ese bosque era uno de esos, pero por desgracia, aquel bosque daba mas miedo que provocar nostalgia.
Estacionaron en un extremo y luego apagaron el motor. Agarraron las pistolas y las placas y luego bajaron del coche. Encendieron las linternas y entonces fueron avanzando por todo el bosque.
-¿Tu crees que pueda estar aquí? -pregunto Patamon al ver que el bosque era tan oscuro que era posible que uno se perdiese.
-Debería, sigo recibiendo la frecuencia de la bala rastreadora -verifico inexponecialmente.
-Entonces esta mujer se conoce este bosque mejor que nosotros -indago sarcásticamente Patamon.
Siguieron avanzo mientras levantaban sus linternas, había tanta oscuridad que era imposible saber lo que había delante, si no tuviesen sus linternas, entonces se habrían chocado con cualquier cosa que tuviesen delante.
Estuvieron así un buen rato hasta que entonces el teléfono celular de Patamon empezo a vibrar de manera extraña.
-¿Que pasa? -pregunto Patamon extrañado por ese ruido.
-Estoy recibiendo la frecuencia de la bala, no debe de estar muy cerca -verifico Gatomon y entonces se adelante siguiendo el rastro que daba el teléfono.
Patamon la siguió mientras mantenía levantada su linterna, era imposible seguirla ya que iba tan rápida y con todo lo que había a su alrededor no sabía como hacerlo. Gatomon siguió y siguió buscando la frecuencia hasta que entonces se giro a un lado y el grado de la frecuencia subió mas de la cuenta, lo había encontrado.
Se detuvo sorprendido al verlo, alzo la mirada hacía adelante y entonces observo que a lo lejos veía algo luminoso, entonces se dio cuenta que ahí era donde fue a parar la furgoneta.
Patamon estaba tan metido en saber donde se encontraba que se estaba haciendo un lío con todo lo que se le venía por delante , no paraba de pisar ramas y encima de golpearse con ellas en la cara.
Entonces Gatomon se decidió y salió corriendo en busca de esa luz, dejo a su compañero atrás, Patamon consiguió salirse del camino de las ramas y entonces se fijo que su compañera salió disparada como un cohete, se quedo extrañado al ver que lo dejo ahí.
-Gatomon espera -intento de llamarla pero ya estaba demasiado lejos, intento de seguirle el ritmo pero sabiendo lo oscuro que estaba el bosque iba a ser algo muy escachambroso.
Siguió corriendo Gatomon por todo el bosque sin parar, estaba siguiendo la luz que veía a lo lejos, subió por un montículo de tierra donde estaba envuelto en un muro de arboles secos, los quito de en medio y entonces observo algo sorprendente.
-Por dios Gatomon, entiendo que seas un gato pero eso no significa... -en ese momento apareció Patamon y al momento se quedo sorprendido de la misma manera.
Ambos observaron que había una extraña cabaña donde estaba con todas las luces encendidas. Se miraron el uno al otro sabiendo que eso podía significar que ese era el escondite del jefe de la mujer, si era verdad eso entonces tenían que ir ya a investigarlo, quitaron de en medio las ramas y bajaron por todo el montículo.
Agarraron firmemente sus armas para poder defenderse de todo aquello que fuese peligroso, estaban metidos en cualquier parte y no sabían a lo que podrían enfrentarse, así que era mejor estar preparado.
De pronto se percataron de que había una furgoneta en un extremo, corrieron directamente hacía el vehículo mientras empuñaban sus armas, Gatomon se adelante primero y se puso a buscar el lugar donde había colocado el rastreador. Giro y observo el lateral de abajo, encendió la linterna y observo que estaba una parte del metal del vehículo torcido, estaba claro que ahí estaba metida la bala, el sistema de frecuencias empezo a sonar de una forma diferente, lo miro y observo que estaba titilando, el mapa marcaba que estaban en el lugar exacto, se puso todo de verde.
Patamon giro al otro lado y observo que el parabrisas estaba roto, entonces sus sospechas se volvieron ciertas, habían llegado a la guarida del jefe de la mujer sospechosa.
-¿Has visto a alguien dentro? -pregunto Gatomon para saber si había algúna cosa peligrosa.
-No, esto esta vacío -confirmo Patamon y entonces se juntaron delante de la furgoneta.
-Esta claro que esta es la furgoneta -verifico Gatomon.
-Eso esta claro pero donde esta la mujer -cuestiono Patomon mirando de un lado a otro.
Entonces a Gatomon se le ocurrió una incógnita.
-Debe de estar dentro de esa cabaña -sugirió lógicamente Gatomon que esa podría a lo mejor ser donde se encontraba el misterioso señor todopoderoso.
Patamon la miro con cara inquisitiva y entonces decidió:
-Vayamos a ver -acepto y entonces ambos marcharon sigilosamente hacía la cabaña.
Corrieron sin levantar el mas mínimo ruido y entonces se acoplaron delante de la escalera para subir arriba, desde ahí, Patamon pudo notar que se oían voces desde dentro, entonces estaba claro que a lo mejor la mujer estaba ahí reunida con su jefe, le hizo un gesto a Gatomon para indicarla de que ambos iban a subir.
Confirmo la digimon meneando la cabeza.
Entonces ambos empezaron a subir por la escalera hasta llegar a arriba, Patamon se puso delante, luego se acoplo encima de la puerta, luego vino Gatomon y se acoplo también.
Ambos empezaron a escuchar que se oían ruidos desde adentro, algo estaba ocurriendo, se guiaron por su propio instinto. Gatomon le indico a su compañero que mirase por la ventana, entonces este se giro y fue andando lentamente hacía la ventana, se acoplo lentamente ahí y observo que por dentro había mucha luz artificial, adentro parecía todo un santuario decorado con todo tipo de objetos budistas, y habían algunas velas por encima de los muebles, de pronto se percato de que apareció la mujer delante, se cubrió a un lado y siguió mirando lo que ocurría.
La mujer se mostró delante de un hombre con un montón de ropajes blancos, parecía como si fuese un mago de pelicula de fantasía pero se podía notar que aquello era un simple disfraz, el hombre se mostró delante de la mujer mientras alzaba las manos como un jesucristo. Tiro su mochila y entonces se arrodillo delante de el como suplicándole por su vida, se oía que hablaba pero estaba tan cerrada la ventana que apenas se oían los murmullos que hacían, entonces ahí noto que estaba ocurriendo algo muy serio.
Se quito y volvió junto a Gatomon que continuaba esperando saber cual sería la acción, le indico que a la una de tres, abrirían la puerta de un golpe, estaba tan desgastada que era muy fácil que se abriese de un golpe.
Afirmo Gatomon con la cabeza.
Se aparto Patamon a un lado mientras Gatomon se preparo para poder atacar en caso de emergencia, Patamon espero el momento y empezó a contar a la de tres: Una-dos-tres.
Entonces abrió la puerta de un golpe.
Ambos entraron y se dieron de lo oscuro que estaba el pasillo de la entrada con respecto a como se veía todo por fuera, pasaron de uno en uno mientras alzaban sus linternas para ver lo que tenían adelante, siguieron avanzando y no se oía nada sospechoso excepto los murmullos de las personas que hablaban que a cada paso que daban se empezaba a notar mas lo que decían.
¿Donde esta el resto del dinero?
Lo siento señor, pero es que no tuve tiempo, unos policías vinieron a detenerme, no podía enfrentarme a ellos, eran digimons.
Por el ultimo tono que se oía, podía notarse que se trataba de la mujer suplicando, ambos hicieron una expresión con la cabeza y siguieron avanzo hasta dirigirse al final del pasillo donde pudieron notar una extraña luz que venía de la esquina.
¿Y eso que importa? Los digimons son solamente seres animados creados por el hombre, no son ningúna amenaza para mi ni para nadie, tu también deberías de entenderlo.
Disculpeme señor todopoderoso, no lo volveré a hacer mas, lo juro.
Tu confianza no me resulta de lo bastante gratificante, me empiezas a decepcionar.
Llegaron al final del pasillo y ahí entonces se percataron de un pequeño reflejo de luz que salía de un borde abierto, ese borde era una puerta, como el de las casas japonesas. Ambos se miraron y entonces supieron lo que tenían que hacer, Patamon se adelante y lentamente empezo a mover la puerta hacía un lado muy despacio para no llamar la atención, la movió tan despacio que casi ni siquiera se oyó un crujido siquiera.
La abrieron del todo y ahí observaron como toda la habitación estaba llena de reliquias católicas y de otro tipo de religiones, habían un montón de velas de cera como de unos 60 centímetros, estaban todas alrededor de la habitación como formando un circulo social, como un símbolo.
-¡Pero señor! Perdoneme mis actos pero tampoco niegue mi confianza -suplico la mujer queriendo que su amo volviese a confiar en ella.
-¡Basta! ¡Silencio! -reprocho el señor todopoderoso.
Era un hombre de aspecto obeso vestido con todo tipo de ropajes para parecer un monje budista y una mezcla de jesucristo, se le podía notar una calva en la cabeza que le cubría la parte frontal de arriba, era el aspecto que podía tener un hombre de unos cincuenta años como mucho.
-No me gusta que me contradigan -indico severamente el poderoso.
-Lo siento, mi señor, lo juro, no le volveré a contradecir lo juro -suplico la mujer empezando a sollozar de sufrimiento, se arrodillo tanto que casi ni se le veía la cabeza.
-No se si hacerlo o no Ellen, hasta me has agradecido con tus actos y tus habilidades, pero ahora no puedo dejar que te vean unos digimons, ellos son capaces de chivarse de cualquier cosa, vayase a saber ahora si no se lo han dicho a algúno de sus amigos humanos, como me avergüenza esos pobres policías humanos rodeándose de monstruos de ordenador, que decepción -dijo quejándose expresamente acerca del tema con lo ocurrido antes.
Ambos digimons se miraron con una mirada de extrañitud e ignorancia, estaba claro que no se sabía si aquel hombre era un estupido fanático o se hacía el tonto para presumir de que los digimons eran monstruos porque si.
-¿Y que podemos hacer señor? -pregunto Ellen la complice.
-Por ahora nada, esperaremos a ver si esto no ha recibido ningún tipo de consecuencia, y si después lo que has causado hoy esta noche ha llamado demasiado la atención, entonces actuaremos como hemos hecho siempre -indico expresamente el señor todopoderoso.
-De acuerdo señor todopoderoso, usted siempre tiene la razón -dijo Ellen creyendose todo lo que decía, como si se tratase de un dios.
Ambos ya no pudieron creer como aquel estaba embaucando a aquella mujer, ahora que la veían en ese estado, podían entender que se trataba de una simple inocente dejandose controlar.
-Pues claro que tengo la razón, soy el señor todopoderoso, el señor que reina con todo su esplendor, que con su esplendor realza la luz y la esperanza sobre aquellos que han perdido la opción de seguir adelante, yo haré que todos tengan una nueva esperanza -dicto el hombre como si se tratase de un dios embaucando luz y esperanza a la humanidad.
Ambos no pudieron seguir oyendo eso, tenían que actuar ya, afirmaron con la cabeza y entonces se levantaron dispuestos a detenerles.
-Quietos, levantad las manos -entraron ambos apuntando con sus armas a cada uno de los dos.
Ellen sorprendida saco sus dos revólveres apuntando a los dos.
Gatomon se lo espero y apunto directamente a la chica.
Ambos acabaron metidos en una cruzada, cada uno apuntaba a quien.
-Alto todo el mundo, no hace falta utilizar la violencia -acordo el todopoderoso de forma clara, Ellen hizo caso y bajo lentamente el arma sin dejar de mirar a la gata digimon.
-Ambos, quedáis detenidos por robo de propiedad privada -dicto Patamon con mucha discreción.
-Robo, yo no diría robar, yo diría recuperar -rectifico severamente el señor todopoderoso.
-Recuperar dices, has mandado a tu complice, una pobre mujer a la que has lavado el cerebro para poder robar un dinero que no te pertenece para usarlo con fines de fraude, a mi lo que me parece es que eres un embaucador muy despiadado -reprocho Patamon aclarando la situación.
-No le hables así al señor todopoderoso -reprocho Ellen sintiéndose ofendido por haber insultado a su amo, volvió a levantar las armas apuntando directamente hacía la digimon.
Gatomon apunto con mucha discreción a la mujer, veía bien lo que estaba apunto de ocurrir.
-Tranquila Ellen, estos policías no han querido insultarnos, solamente es que no han visto la luz en mucho tiempo -dijo pasivamente el todopoderoso para hacer que su complice no se cabrease.
-Que no hemos visto la luz en mucho tiempo, tu quien te crees que eres para decir eso, tu no tienes ni idea de que es la esperanza, solamente eres un fraude que se esconde bajo una túnica para ocultar que no es perfecto porque le encanta mostrarse superior ante cualquiera -reprocho Patamon harto de oír esa parafernalia.
-El no es un fraude, es un hombre de buena fe -rectifico Ellen apuntando con mucha discreción.
-Un hombre de buena fue, llamas a un hombre de buena fe a alguien que te utiliza solamente para que le robes dinero que no le pertenece, llamas a eso fe, yo lo llamo un crimen -cuestiono severamente acerca de lo que ella se creía.
De pronto Ellen soltó un gemido vociferante e inverosímil.
-Tu no tienes luz -dijo sollozando de sufrimiento, apunto con mas discreción el arma.
Patamon giro directamente a Ellen sabiendo que estaba apunto de dispararle a su compañera.
-Tranquila Ellen, no tienes porque hacerles daño, ellos solamente perdieron el rumbo hace mucho tiempo, no tienen ni idea de lo que es perder la esperanza y se han metido en esa rabia contenida en su interior, y ahora por desgracia la toman con nosotros -cuestiono el señor todopoderoso dando a entender que ellos eran los que no entendían nada debido a que ya no tenían fe y esperanza en si mismos.
Patamon no lo podía soportar mas, tenía ganas de hacerle callar, no tenía ni idea de lo que era la esperanza y recibir luz. De pronto al mirarlo fijamente, empezo a venírsele a la cabeza un recuerdo acerca de una persona que andaba buscando la central, entonces lo reconoció.
-Oh dios mío -dijo sorprendido.
-¿Que pasa Patamon? -pregunto Gatomon ante su reacción.
-Yo ya te he visto antes, en un informe, eres uno de los cincuenta mas buscados. Te llamas Quentin Mann, eres uno de los terroristas que atentaron contra el Golden State Bank, ahora lo entendió, por eso estas atracando en ese banco, te estas vengando de ellos, mandas a tu complice porque si vas ahí te reconocerán fácilmente, quieres robar el dinero porque así entonces la sociedad entrara en caos y entonces entraras ahí y meterás tu propio orden -confeso Patamon dando a entender quien era en realidad el señor todopoderoso, había resuelto todo el caso en tan solo nada.
-¿Es en serio Patamon? -pregunto Gatomon queriendo verificar ese hecho.
-Así es, me acuerdo bien de el, antes solía ser mas flaco y con mas pelo, se ha pasado todo el tiempo encerrado aquí que se ha destruido a si mismo -afirmo Patamon con mucho detallamiento.
-¿De que esta hablando señor? -pregunto Ellen queriendo no soportar esa severa verdad.
-Claro que no Ellen, nos han están utilizando en nuestra contra, pretenden lavarnos el cerebro -negó esa hecho en base a lo que en realidad hacía.
-No digas jilipolleces Quentin, es en serio que eres tu, tu nunca te fuiste de aquí, siempre has estado aquí, en este lugar, esperando poder vengarte del banco que te robo -reprocho Patamon harto de que negase cada verdad que le correspondía.
Ellen no sabía que hacer, uno estaba diciendo tal cosa y el otro otra, ya no sabía a quien creer.
-¿Que esta diciendo? -pregunto Ellen sollozando de sufrimiento.
-No le creas Ellen, nos están engañando con sus mentiras -siguió negando Quentin esa verdad.
-No son mentiras, es la pura verdad, tu no eres un dios, eres solamente un hombre enfadado con la sociedad y que no pudo castigarlos, así que por eso le pides que robe todo ese dinero, para que forrarte del dinero que nunca te dieron porque te lo robaron.
-No es cierto, no es cierto -Ellen se harto y estallo en euforia, se alejo de Gatomon y se junto delante del señor todopoderoso.
-Señor todopoderoso, yo le creo, yo le creo, usted es el señor que manda luz a todos los que han perdido la esperanza, yo la perdí, y usted me la otorgo, dígame que eso no es cierto, que estos patéticos digimons nos están contando mentiras -dijo Ellen suplicando para saber exactamente la verdad a pesar de que no se creía nada.
Quentin se giro y miro fijamente a Ellen, estaba convencida plenamente de que el era un dios, tanto que suplicaba como si fuese un perro amaestrado y que no le hubiesen dado de comer. Al mirarla, sintió ese recelo de que no podía soportar que ella siguiese creyendose eso, había sido tal el fraude que ahora ella no se lo creía para nada.
-Quentin, si no quieres que ella acabe tan fatal como tu, será mejor que termines con esto -pidió Patamon sabiendo que el estaba de acuerdo en que esto no podía seguir así.
No supo que hacer en esa situación, estaba claro de que ella se creía tanto eso que esta empeorando en si, al verla era como si no viese a una persona, veía a un animal desesperado, eso era algo que no podía permitir. Asintió y entonces miro a Ellen con cara preocupada.
-Ellen, tienes que entender que hay cosas, que puedan ser verdad, y otras que no, y me temo que esta es una que no es verdad -dijo explicandose de forma sencilla para que lo entendiese.
-¿Que...quiere decir eso? -pregunto confundida.
Quentin resoplo lo mas que pudo porque no estaba preparado para tomar esa decisión.
-Te he mentido Ellen, no soy ningún dios, solamente soy otro hombre -confeso arrepintiéndose.
Ellen se quedo indecisa, no pudo tratar ese hecho con la menor discreción posible.
-No, no no no, eso no es posible, no es posible, usted es el señor todopoderoso -dijo Ellen sintiéndose aterrada al descubrir la verdad.
-No, no lo soy, mirame, no tengo ningún poder, te he estado utilizando para lograr mi venganza, y me temo que eso me ha llevado por muy mal camino -reprocho Quentin hacíendole entender de una vez que no era nada de lo que pretendía ser.
Estaba confundida Ellen con todo ese asunto, que no supo que hacer, miro de un lado para otro y solamente se fijo en los digimons, al final ellos tenían toda la razón, y si tenían toda la razón, entonces Quentin no era nada para ella.
Inesperadamente levanto su arma directamente a la cabeza de Quentin, estaba apunto de matarle, los dos digimons reaccionaron y apuntaron directamente contra Ellen.
-Ellen, por favor, será mejor que no hagas eso -pidió sinceramente Quentin.
-No, ya no pienso hacerte mas caso, no pienso hacer mas caso de un hombre que se esconde bajo engaños, eso si que no, ya me estoy cansando de todo esto, de ti, y de todo el mundo. Todo lo que he aprendido acerca de tener esperanza lo aprendi de ti, pero ahora veo que tu no tienes esperanza, y yo tampoco, así que no sirve para nada, que sigas con vida -reprocho Ellen cabreada porque no podía soportar la idea de que fuese un impostor y la hubiese estado utilizando todo el tiempo.
-Ellen, por favor, será mejor que bajes el arma -pidió tímidamente Patamon queriendo que no hiciese una acción involuntaria que acabaría en consecuencia.
-No pienso hacer -se negó y apunto directamente hacía ellos.
Ambos firmemente contra ella. Luego ella volvió a girarse apuntando directamente contra Quentin.
-Estoy harta de que me utilicen, esta es la ultima vez que me utilizan. Hoy no pienso dejarme controlar, ahora no, ahora yo te pienso controlar a ti, y te ordeno, ¡que mueras!
Rápidamente Gatomon disparo y la bala impacto contra la pistola de Ellen hacíendola rebotar hacía un extremo, impidió que le matase.
Se quedo tan indecisa al ver ese acto reflejo que no supo que hacer, se quedo con las manos en el aire mientras asimilaba el resultado de la situación.
Gatomon bajo el arma al ver que ya todo había terminado.
Ellen se quedo tan indeciso al ver lo que paso, que no tuvo mas opción que derrumbarse, se cayo de rodillas mientras empezaba a sollozar de vergüenza.
-He estado apunto de matarle, que soy yo, que soy yo -decía Ellen empezando a divagar porque no sabía que hacer en esa situación.
Al ver como se quedo de estupefacta, Quentin bajo y se junto delante de ella, la abrazo y apoyo su cabeza sobre la suya, Ellen empezo a llorar desconsolada por todo lo que había hecho.
Ambos no supieron que hacer ahí, estaba claro que ahora todo había terminado, pero terminar así de esta forma, era algo difícil de asimilar.
Después de lo ocurrido, decidieron llamar a la central y ahí inmediatamente vinieron un montón de policías a investigar la casa entera, acordaron toda la zona mientras especialistas venían a hacer la investigación, sacaron todo el dinero que había dentro, lo metieron en bolsas grandes y se lo llevaron como prueba.
A lo lejos, Patamon y Gatomon observaban como semanas de acumulamiento de dinero robado se desvanecía ahora mismo, tenían a los dos sospechosos detenidos y listos para ser enviados a la central, esperaron un rato a que se calmasen las cosas, a pesar de todo el lío que hubo, lo hicieron bastante bien, por fin habían detenido a uno de los criminales mas buscados, con eso tenían suficiente para pensar que habían hecho un buen trabajo.
Ambos se giraron mirandose irónicamente a la cara y entonces Patamon dijo:
-Vamos -pidió.
-Si -afirmo y entonces ambos abrieron las puertas y cada uno se sentó en su respectivo sitio, esperaron un rato y observaron como quedaron los dos después de que les hubiesen detenido.
-¿Estáis orgullosos los dos de lo que habéis hecho? -pregunto incrédulamente Patamon.
Ambos alzaron la cabeza mirando entristecidamente.
-Mas o menos -opino Quentin.
-Bastante insatisfecha -opino Ellen sintiéndose aún ofendida por todo el asunto.
Estaba claro que ambos habían quedado fatal con todo el asunto.
-Vamonos -dijo Patamon y entonces encendió el motor del coche, se movieron a través del espeso barro del bosque y se largaron del bosque de ForestHide.
Condujeron por todo la carretera hasta llegar de vuelta a la ciudad, ya casi estaban llegando al centro de Nueva York, durante toda la ruta que habían hecho hasta ahora, ningún dijo nada al respecto sobre el tema, solamente se quedaron en silencio pensando en que todo esto fue una cosa normal. Gatomon miro fijamente a Patamon y continuo observando que tenía ese comportamiento tan malhumorado que tenía, a pesar de que los hubiese detenido, no se sentía muy satisfecho con todo el asunto.
En ese momento Quentin se levanto y se dirigió hacía los dos.
-Ey oye tu, antes me dijiste que eso no era la esperanza, ¿no?
-Así es -afirmo de forma incrédula.
-¿Sabes tu lo que es la esperanza? -pregunto queriendo saber ese hecho.
-Lo supe hace tiempo, ahora ya no -confeso Patamon dando a entender que ya no era ese tipo de persona que podía describir eso.
-¿Porque lo preguntas? -pregunto Gatomon por curiosidad.
-Es que veras, desde que tenga esta manía de querer vengarme de ese banco, nunca he sabido si exactamente había algo de esperanza al final de eso, no se, ahora tengo mi curiosidad -confeso Quentin demostrando que a pesar de lo mala persona que había sido hasta ahora, quería demostrar plenamente que tenía algo de responsabilidad.
Gatomon no supo que decirle, el mejor que podía explicárselo era Patamon, pero ahora que el estaba en ese estado, no supo que decir, aunque sabía bien lo que tenía que contar.
-La esperanza es eso que tienes cuando no tienes mas fuerza de voluntad, que a pesar de todo lo que has perdido, puedes conseguir una nueva oportunidad -explicó de manera sincera.
Patamon asintió, no quería meterse en esa conversacíon, pero sabía bien lo que era a pesar de que no quería relacionarse con eso.
-Ah, entiendo -comprendió Quentin y entonces volvió a enderarze junto a su asiento.
Siguieron conduciendo por todo el trayecto hasta llegar al centro de la ciudad, ahí entraron en un barrio repleto de edificios que se cruzaban entre si, se detuvieron en un extremo y miraron al puesto de detención que había a lo lejos. Ambos lo miraron sabiendo que dentro de esa cosa era con lo que los iban a mandar.
-¿Como vas a hacer para meternos en ese tubo de ahí? Supuestamente explicaron que se tiene que meter una sola persona ahí dentro -cuestiono Quentin el hecho de que eran dos personas a las que se tenía que mandar y no podían mandarlas todas juntas.
-No vamos a meteros a los dos solamente en ese puesto, también esta ese de ahí -señalo Patamon a otro puesto que había al otro lado de la carretera.
-Ah -comprendió ahora Quentin.
-¿Sabéis lo que os va a pasar ahora verdad? -pregunto el para saber si ambos estaban dispuestos o no a entrar ahí sin saber lo que sucedería.
Ambos asintieron sin responder nada, entonces Quentin se adelanto y dijo:
-He visto a mis compañeros siendo metidos ahí dentro, creo que se lo que me espera a mi -comento Quentin dando a entender que ya se sabía lo que iba a pasar, en cambio Ellen no dijo nada, estaba metida en esa frustacíon que la atormentaba.
-De acuerdo entonces -acordo afirmando y entonces miro a Gatomon para afirmar de que ambos estaban de acuerdo en que ya era la hora de llevarlos.
Abrieron cada uno las puertas y luego les abrieron a los otros, los sacaron esposados y los acompañaron cada uno a cada esquina de la calle, los separaron de forma opuesta llevándolos directamente a los puestos que habían en cada extremo.
Patamon llevo a Quentin al de la derecha y mientras Gatomon se lo llevo al de la izquierda, ambos se pusieron delante del pequeño portátil que había colocado encima del tubo mediano, sacaron las placas y las pusieron delante del aparato, entonces un pequeño escáner los leyó a cada uno. Entonces la pantalla del aparato se encendió mostrando un cartel que decía:
CONFIRMADO: AGENTE 0003853 PATAMON RANGO 7 ACCEDIENDO.
Gatomon hizo lo mismo y entonces le apareció un cartel que decía: CONFIRMADO: AGENTE 0003855 GATOMON RANGO 7 ACCEDIENDO.
Entonces ambos se quedaron esperando a que la maquina cargase, se oyó el mismo pitido de siempre. Ambos se giraron mirandose desde el otro lado de la calle.
Dejo de sonar y entonces a cada uno el tubo se le abrió, sacaron las llaves de sus esposas y se las sacaron a ambos sospechosos, los metieron dentro y ahí al instante el tubo se les cerro. De pronto del techo empezo a salir un palo extensible con un cristal en la punta, fue bajando hasta que entonces se quedo acoplado casi encima de sus cabezas, de pronto del cristal salió un foco verde y este empezo a analizarlos a cada uno, era un escáner.
Se oyó un flojo pitido y en ambas pantallas apareció un cartel que decía:
CONFIRMADO: NOMBRE: QUENTIN VANHEYDUS MANN: ACUSACÍON: ATRACO Y ROBO FRUSTADO, EXTORSION Y OBSTRUCCÍON A LA JUSTICIA: DECLARACÍON: CULPABLE.
En el otro puso:
CONFIRMADO: NOMBRE: ELLEN JASMINE COPPER: ACUSACION: COMPLICE DE ROBO FRUSTADO, INTENTO DE ASESINATO DE UN AGENTE DE LA LEY Y OBSTRUCCÍON A LA JUSTICIA: DECLARACION: CULPABLE.
Entonces en ambos el cristal cambió a un foco rojo, se oyó otra clase de pitido y de pronto el palo extensible volvió hacía arriba y se escondió en el techo como hacía siempre.
Entonces apareció un cartel que decía en ambos lo mismo diciendo:
TELETRANSPORTACÍON.
Ambos se propusieron a hacer lo mismo, estaban de acuerdo en que ya era hora de teletransportarlos, pero en cuanto estuvieron apunto de tocar el botón.
-Espera... -ambos detuvieron a los digimons.
Les miraron con cara inquisitiva como preguntándose que faltaba ahora.
Ambos apoyaron sus manos sobre el cristal del tubo mientras miraban con cara de remordimiento.
-¿Crees que encontrare la esperanza algún dia? -pregunto Quentin.
-¿Crees que algún dia encontrare la luz en mi interior? -pregunto ella.
No supieron que decir, les habían puesto en una situación difícil, pero sabían bien lo que tenían que decir, asintieron y entonces respondieron:
-Me temo que eso es algo que vas a tener que buscar por ti mismo/a -ambos dijeron lo mismo.
Se lo tomaron como una moraleja, se alejaron del cristal y se pusieron en posición de ser ya mismo enviados, se quedaron firmes como si esto fuese un honor.
Ambos pulsaron el botón e inmediatamente enviaron a cada uno a la central, el tubo bajo tan deprisa que ni les vieron la cara desaparecieron completamente.
Entonces a cada uno se le reapareció el mismo cartel y este decía:
ACCESO CONCEDIDO, GRACIAS POR SUS SERVICIOS AGENTE 0003853.
ACCESO CONCEDIDO, GRACIAS POR SUS SERVICIOS AGENTE 0003855.
Asintieron sintiéndose deprimidos con todo el tema, todo lo de esta noche no parecía algo normal.
De pronto apareció de vuelta otro cartel y este decía ahora: DECLARACION DE PRUEBAS, y la tapa del tubo mediano se abrió automáticamente.
Inmediatamente sacaron ambos las cosas que les habían quitado a los dos cuando los detuvieron, Patamon saco el anillo de Quentin, y Gatomon saco las dos pistolas metidas en una bolsa debido a que eran pruebas, las pusieron dentro del tubo y al instante se cerro.
CONFIRMADO: UNA PRUEBA A DECLARAR. ACCESO CONCEDIDO GRACIAS POR SU SERVICIO.
CONFIRMADO: DOS PRUEBAS A DECLARAR. ACCESO CONCEDIDO GRACIAS POR SU SERVICIO.
Y el tubo los succiono a ambos.
Ahora que ya estaba todo terminado, ambos se cruzaron hasta juntarse delante mismo, se miraron pensando en si todo esto había terminado o solamente era el principio de otra cosa, asintieron resoplando profundamente y entonces Patamon dijo:
-¿Y ahora? -pregunto para saber que acción tomar ahora.
-Volvamos a casa -sugirió Gatomon sin resentimiento.
-De acuerdo -acepto y entonces ambos volvieron directamente hacía el coche, parecía que todo estaba zanjado de una vez, pero había algo que no cuadraba, y eran ellos mismos con sus temas.
Después de lo que sucedió ahora con esos dos, ya no querían pensar en lo que les sucedería, solamente querían volver y sentirse normales como habían hecho hasta ahora.
Abrieron la puerta y entraron ambos mosqueados de lo cansados que estaban, hoy había sido una larga noche.
Patamon metió su chaqueta en el armario que había al lado mientras que ella se encargo de colgar la chaqueta en el perchero.
Ambos vivían juntos pero no como pareja, sino como amigos que trabajaban juntos y tenían que estar pendientes de su trabajo.
Patamon estaba tan agotado con todo el asunto, que no tenía ganas de nada excepto sentarse en el sofá y pensar en si todo este tema tenía algúna respuesta.
-¿Quieres que te haga un café? -pregunto Gatomon desde el otro lado de la cocina.
-Me parece bien -acepto encantado pero con tono funesto.
Entonces se oyó en la cocina como Gatomon estaba preparando todo para hacer un simple café. Durante todo ese tiempo, Patamon se quedo mirando el televisor apagado, como pensando que ahí darían algo que le hiciese reaccionar de una manera presuntuosa, como si quisiese ver el futuro desesperadamente para saber si todo esto había valido la pena.
De pronto se giro y observo algo que le soprendío, lo cogío y resulto ser el cuadro que se habían hecho TK y Kari cuando se habían ido a Colorado, ahí en ese momento se habían encontrado con ese otro niño llamado Willis, recordó muy bien ese dia.
En ese momento apareció Gatomon llevando dos tazas de café.
-Te he hecho un cortado por si lo prefi... -de pronto se percato de lo que estaba mirando y también se quedo sorprendida al verlo.
-¿Te acuerdas de como eran ellos verdad? -pregunto para saber si ella se daba cuenta de lo que veía.
-Así es -afirmo ella.
-Hay entonces en ese tiempo no había problemas para nada, todo siempre fue una gran amistad.
-Porque entonces teníamos toda esa luz en nuestro interior que nos ayudaba a seguir adelante a pesar de los malos momentos -comento expresamente.
-Así es -afirmo y en ese momento se dio cuenta de que ahora las cosas habían cambiado tanto que ya no parecía haber luz y esperanza en ningúna parte, no había nada. Se giro mirando fijamente a Gatomon a los ojos y entonces dijo:
-Quiero volver a tener esa esperanza de nuevo -confeso.
-¿En serio? -cuestiono Patamon.
-Así es, no quiero quedarme en este estado así para siempre.
En ese momento Gatomon no podía alegrarse mas por lo que dijo, al final consiguió Patamon volviese a ser el que era, pero era solo cuestión de tiempo.
-¿Los llamamos? -pregunto.
-Si -afirmo y eufóricamente saco el teléfono celular y empezo a marcar el numero de teléfono que tenían los dos, como ahora vivían juntos, pues tenían el mismo para cualquier asunto, lo marcaron y esperaron antes a que terminase la musiquita que se ponía, termino y entonces se oyó una voz:
-Diga, ¿quien es? -se oyó la voz de TK.
-Es TK -confeso sorprendida Gatomon.
-Oh dios mío -dijo Patamon y rápidamente agarro el teléfono y empezo a hablar:
-Hola TK, soy yo Patamon, estoy junto con Gatomon, y quisiera que pudiésemos hablar todos juntos, queremos volver -dicto Patamon a través del teléfono mientras ambos se miraron poniendo una expresión de entusiasmo al saber que ahora por fin volverían a verles después de tanto tiempo.
FIN.
ESTO HA SIDO TODO MUCHAS GRACIAS.
AL FINAL COMO YA LO SOSPECHABAMOS, VOLVIERON DIRECTAMENTE CON SUS AMOS, ENHORABUENA POR ESO.
ADIOS, NOS VEREMOS EN OTRO FANFIC.
