Dos centímetros…

Bet sentía la respiración de Fred, tan bien como la suya…

Menos de un centímetro…

Casi se rozaban, pero en eso, su conciencia entró en acción, haciéndola sentir culpable.

"Betelgeuse, ¿qué estas haciendo? Recuerda que tienes novio, le romperás el corazón"

Bet, a pesar de querer ignora a su conciencia no pudo. Estiró su brazo hacia el pecho del muchacho para separarse.

-Disculpa Fred, sabes que… Yo y Cedric, de verdad, no quiero lastimarlo. Yo se que el nunca me haría algo asi.

-¿Qué? Pero no es él, eres tú. ¿a ti no te gusta verdad?-dijo Fred molesto

-Él… por su puesto que me gusta.-dijo con una voz que pretendía ser de indignación pero estaba riéndose. Ese lado malvado era imposible de controlar. Estaba disfrutando de cómo Cedric creía que ella estaba totalmente enamorada de él. La verdad, Bet lo quería muchísimo, peor no lo amaba. Estaba muy preocupada por él. Pero no lo amaba.

Ella amaba al pelirrojo sangre pura, que estaba a un brazo de distancia de ella. Al que quería besar, que lo deseaba, lo odiaba, la divertía y mas que nada, estaba perdidamente enamorada de un traidor de la sangre.

Sus miradas se encontraron como en punto muerto, descansando una sobre la otra. "quisiera que leyeras mi mente" pensó Bet. Pero Fred la seguía mirado medio atontado. Esto malhumoró a la chica.

-¿No te das cuenta?-el chico enarcó una ceja. Bet en respuesta de eso, movió la mano que estaba sobre su pecho, y agarró el borde de la túnica desgastada de Fred, tan fuerte que cuando el chico se movió hacia adelante quedaron apretados contra la pared. Fred le agarró la cabeza con las manos, y Bet quedó como enjaulada entre el peso de Fred y sus brazos quedaron agarrados a la túnica del chico, clavándose los botones de la camisa que llevaba puesta Fred. Movió sus manos y se las agarró detrás de la espalda del pelirrojo, eso hizo que él se acercara aún más a su cuerpo, se sentía un poco aplastada, pero increíblemente bien.

Se miraron durante un minuto mas, en la misma posición, Bet se dio cuenta de que no estaba respirando así que tomó aire.

Fred se encorvó un poco para dejar sus ojos a la altura de los de Bet, y después la beso, muy dulcemente, despacio, moviéndole la cabeza al ritmo del beso. Bet cerró los ojos, disfrutó de la sensación, Fred besaba mejor, mucho mejor que Cedric.

¿Cedric?-dijo su conciencia. Esta hizo que Bet volviera a empujar a Fred, y acto seguido salió corriendo por el pasadizo hasta llegar a la otra punta, y no paró hasta entrar en la torre de Gryffindor y entrar en su cuarto. Se cambió y enseguida se metió en la cama.



¿qué hiciste Betelgeuse Riddle? ¿eres una tonta?...

Si seguro que lo era. Tonta y traidora. Pero claro, traidora de todo tipo. Traidora de Cedric, aun no le cabía en la mente como su genética mortífaga tenía tanto efecto sobre ella al pensar en el chico que confiaba plenamente en ella y en su amor. Traidora de la sangre, porque ella había estado con un traidor. ¿eso significaba estar al nivel de un sangre impura no?

Estuvo pensando en eso toda la noche. Esa noche tuvo un sueño extraño, un hombre con capa y capucha, le hablaba de cómo tendría que torturar a los hijos de muggles, mientras a lo lejos se sentía una risa atronadora, muy familiar, aunque no podía deducir de donde.

Se despertó con dolor de cabeza, y bajó a la sala común totalmente vestida. Aun era muy temprano como para que alguien se hubiera despertado, así que bajó a desayunar antes que nadie la viera.

Al llegar al gran salón vio que no había mucha gente, definitivamente era muy temprano, ya que la profesora McGonagall y la profesora Sprout, aun estaban en la mesa de profesores tomando un té.

En las mesas de las casas, había unos cuantos Ravenclaws, estudiando, y había una persona en la mesa de Hufflepuff leyendo un libro de transformaciones. Cuando se acercó a la mesa de Gryffindor vio como desde la de Hufflepuff llegaba un "Bet" demasiado conocido para ella. Se dio vuelta y vio a su novio llamándole la atención con la mano. Sintió como se le caía el alma a los pies. Se puso roja como un tomate, sin tener tiempo de controlarlo y sintió como su pelo se quedaba natural, marrón y con unos bucles muy definidos. Así como el color rojo llegó a su cara se le fue totalmente cuando fue caminando hacia la mesa de los Hufflepuffs. Cedric obviamente notó el cambio de "la Betelgeuse metamorfomaga" y la Betelgeuse normal y empalidecida por la culpa.

-Creo que te conviene desayunar algo-dijo Cedric mirándola con ojo crítico-¿estas bien? Normalmente no te levantas tan temprano.

-Si-dijo Bet con una voz que no era la suya.-tengo que comer algo.-no lo podía mirar a los ojos. Así que empezó a tomar un vaso de jugo de calabaza.

-¿Tu serpiente le causó muchos problemas a Fred anoche? ¿La pudiste sacar de su cama?-dijo Cedric sinceramente. Ante la mención de la excusa que usó Fred ayer para alejarla de Cedric, Bet se atragantó con el jugo de calabaza y casi se ahoga.

-Si, la serpiente se fue.-dijo con la voz ronca Bet.-Me acabo de acordar que me olvidé una cosa en la sala común ahora vuelvo.

Tras decir eso Bet se fue corriendo hacia la torre Gryffindor.

Para más problemas, Fred se encontraba sentado en un sillón, solo, y con unas ojeras malva que parecía un vampiro y los ojos rojos. Seguramente no había dormido nada.

-¿qué haces aquí? Pensé que te habías ido…-dijo con una voz horrible, que no parecía de el.

-Fred, ¿qué te paso? Te ves horrible y suenas mucho peor.-dijo con preocupación Bet.



-Los siento Betelgeuse, siento muchísimo lo que te hice anoche, no se como pude pensar. Me siento mal, porque se como te siente, te conozco se que te come la culpa, además tu tampoco te ves nada bien. Estás pálida y con una apariencia que da miedo.

-Es simplemente mi aspecto normal, no se porqué no me funciona la metamorfosis, normalmente no me pasa esto. Se que con cambios emocionales suele pasar, pero es extraño de todos modos. Pero no importa, ¿qué te paso a ti? Pareces un vampiro.

-No pude dormir pensando en lo que te hice-parecía como si sufriera con cada palabra que tenía que articular.

-¿Tan mal beso?-se burló Bet, tratando de subirle el ánimo, peor pareció hacer todo lo contrario.

- Eres tan idiota a veces. Nunca besé a alguien como te bese a ti anoche, fue muy extraño, sabes. Desde hace días tengo como una necesidad de besarte, perdona que te lo diga, pero me hace sentir mal.-Bet no dijo nada porque ella sentía lo mismo, aunque se desquitaba con Cedric.-Estuve saliendo con Angelina este ultimo tiempo, pero no te saco de la cabeza.

-Fred… ¿con Angelina? –el estado de ánimo de Bet se cambió de dolor, a odio, un muy profundo odio.

-Si, ¿porqué lo dices? –dijo levantando la cabeza para mirarla a los ojos por primera vez.

-Ella-dijo poniendo veneno en cada uno de los vocablos y deslizando la palabra tanto que por un momento creyó estar hablando en pársel. –Angelina Johnson.

-Betelgeuse, ¿estas bien?

-¡No estoy bien!-dijo gritando y pensando que iba a despertar a media casa.

-Perdona, solo quería serte sincero…-dijo Fred como si estuviera rogando por su vida.

-¿Sincero? ¿Sincero? Después de lo que hice anoche, de cómo traicioné a Cedric que confía plenamente en mi, ¿me vienes a hablar de sinceridad? Si tu me quisieras no habrías estado con ella-dijo con un asco impresionante en las palabras "con ella"-te besé anoche y podría haber células de su saliva en mi boca-dijo aún con mas asco.

-¿estas celosa?-dijo incrédulo y una sonrisa se comenzó a asomar en sus labios.- entonces me quieres.

-No estoy celosa Fred Weasley-dijo con los ojos fuera de las órbitas.-Pero si tu me quisieras no habrías estado con una sangre impura-dijo sin pensar y dando un paso hacia el.

-Voy a hacerlo más seguido-dijo recuperando totalmente su humor-me encanta que te preocupes por mi. –se levantó y camino hacia ella.-Entonces no amas tanto a Cedric, lo que era mi principal preocupación.



-Yo, yo te ame siempre a ti –dijo y se le quebró la voz, dio una zancada y sacó la distancia que los separaba, y lo abrazó-, pero no le puedo hacer esto a Cedric, él no se lo merece, me hace sentir mal esto.

Fred le devolvió el abrazo. Y apoyó su cara contra la de ella, Bet sintió como algo húmedo entraba en contacto con su pómulo, prominente a causa de la falta de transformación. Era una lágrima, pero no de ella. Era de Fred, él estaba sufriendo mucho por ella, por no poder estar con ella, por ver como alguien que no le caía bien, la besara, por sentir la impotencia de estar siempre a su lado y extrañarla como si estuviera a miles de kilómetros.