*IMPORTANTE*
Desde el fondo de mi corazón les pido PERDÓN. Dejé de publicar una semana y de veras me siento a morir. Quiero morirme (Ok, no tanto, pero sí estoy muy avergonzada con ustedes, amigos) porque los he depcecionado. Las circunstancias fueron más que yo, y los dejé abandonados :( De veras lo siento mucho. Jamás esa fue mi intención. Mi módem se fue a la mierda y se tardaron una semana en repararlo. Lo siento, lo siento. Pero ahora les prometo no abandonarlos nunca más :(
De veras, otra vez, PERDÓN *se arrodilla*. Ustedes que han respondido tan bien conmigo y yo de pinche humana... Pero confio en que lo entenderán y podrán perdonarme algún día antes de que yo muera de vergüenza. Gracias por entender. Y prometo no volver a hacerlo. Si me pasa otra vez (QUE LO DUDO MUCHO), me tomaré mis precauciones. Otra vez, PERDÓN.
Capítulo 7.-*La Crisis*
-¿En qué diablos estaban pensando?- rugió Kurt mientras subía a su auto después de recoger a Blaine en el hospital tras internar a Lauren, con Puck. Blaine iba inusualmente callado, pero no iba serio, ni triste, estaba asustado.
-Blaine Anderson, vas a decirme en este momento qué está sucediendo.-le ordenó, arrancando el auto. Condujo con seguridad y velocidad, pero apretaba demasiado las manos en el volante y tenía la vista fija en el parabrisas.
-Kurt, yo...-
-¡Dímelo ya, Blaine, por Dios!- gruñó. Blaine agachó la cabeza, aún más triste y aterrado. El de ojos azules suspiró y se detuvo lentamente frente a un rojo.
-Estoy muy molesto, Blaine, pero entiéndeme... Te pudo haber pasado algo...- lo miró a los ojos y Blaine le regresó la mirada.-No... no sé qué haría si te pasara algo... Pero tienes que decirme qué está pasando, tal vez podría ayudarte...-
Blaine bajó la mirada nuevamente y asintió levemente.
-Kurt... esto se está saliendo de control. Tenemos que hacer algo-
-¿Qué quieres hacer?-
-Tenemos que buscar ayuda-
Will caminaba de un lado a otro por la oficina de Emma como león enjaulado.
-No entiendo cómo no puedes verle la gravedad, Emma... Esto es muy serio.-
La pelirroja había asentido, pero no había perdido la calma como su prometido.
-Sólo estoy diciendo que hay que tener cuidado en cómo se lo explicamos a los niños, Will, siguen siendo niños-
-¡¿Qué parte no entiendes?!-
Emma intentó no ofenderse tanto por el tono en que usó.
-No entiendo cómo esto puede ser trabajo de "algo maligno"... Will, son sólo accidentes espantosos. Tenemos que ser cuidadosos-
Will se talló la cara muchas veces y luego tomó asiento. Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
-No sé qué está pasando, Emma, y no sé cómo proteger a mis chicos... De veras no sé-
-Mira, lo único que tenemos que hacer es advertirles que se cuiden, porque los accidentes son más comunes de lo que parecen. Sólo podemos hacer eso-
El castaño miró con mucho miedo a la pelirroja.
-¿Y si no es sólo es eso? ¿Y si es algo más?-
-¿Y si sólo es eso?, mírate, estás muy mal. ¿Crees que eso le ayudaría a los niños? No. Por supuesto que no. Sólo tenemos que actuar con cuidado, ¿De acuerdo?- le dijo mientras le tomaba las manos con dulzura.
Más tarde, mientras Emma caminaba hacia el estacionamiento, se encontró con Kurt, quien la saludó y decidió preguntarle algunas cosas.
-¿Cómo están tus amigos, Kurt?-
-Bien... La verdad, no. No están bien. Están todos espantados y comienzan a sugestionarse y eso los asusta más-
Emma asintió y lo miró.
-Sé de lo que hablas, el señor Shue también está algo desconcertado. Pero tienes que ayudarme, ¿Si, Kurt? Tenemos que mantener la calma, porque son accidentes normales, comunes, y si se sugestionan, no sabríamos de lo que serían capaces de hacer si se asustan así, ¿De acuerdo?-
Kurt sonrió.
-De acuerdo. Intentaré hacer lo más que pueda-
-Por favor-
Se despidieron y Kurt regresó a la escuela. Emma llegó a su carro, sacó un par de kleenex con antibacterial y comenzó a limpiar la palanca de la puerta. Justo cuando se disponía a tirar los pañuelos en un bote de basura, vio una figura. Era un niño.
-Oh, ¿Te perdiste, niñito? ¿Te puedo ayudar en algo?-
El niño sonrió, inocente.
-Soy real-
-Sí, claro que eres real...-respingó Emma, al no entender de qué se trataba. El niño hizo un gesto espantoso: Sus ojos se volvieron completamente blancos, sus párpados y ojeras se llenaron de un color negro descompuesto y su boca se abrió a proporciones imposibles. Emma dejó caer sus cosas, totalmente aterrada.
-Y te lo mostraré-gruñó el niño con una voz gutural ronca, profunda, aterradora. Emma intentó subir a su auto, pero la puerta se cerró, haciendo que casi le mutilen algunos dedos. Cayó de bruces, pero intentó aferrarse a la palanca del auto. El niño caminó en dirección contraria, arrastrando con demasiada fuerza a Emma, y esta, sin verse a competir contra él, se dejó llevar, siendo raspada en sus piernas, sus manos y su rostro por todo el concreto del estacionamiento.
Mercedes caminaba con Sam hacia la biblioteca. Sam intentaba hacer representaciones de Adam Lambert y Stephen Hadwking para distraer a su novia, pero desde la disculpa pública con Santana, Mercedes se comportaba más seria y pensativa, y se estremecía ante el mínimo sonido ajeno. Sam había intentado hablar con ella, pero ella se negaba o cambiaba de temas.
-¿Seguro que quieres acompañarme, Sam? No es necesario. Sé cuánto te aburren las bibliotecas- confesó la morena.
Sam se lamió los labios y sonrió.
-Claro que sí, nena. Nunca me aburro contigo, no importa dónde esté-
Mercedes le regresó el gesto.
-Lo sé, pero podría tardarme un poco.-
-Esperaré lo necesario- concluyó, besándola en la frente. Se detuvieron con brusquedad cuando vieron a Brittany, saliendo de la biblioteca con un par de libros gruesos y viejos. La rubia no iba feliz, ni sonriente, como era usual. Tenía la vista en el suelo, y se veía irritada.
-Hola, Britt- saludó Sam.
-No me llames así, sólo mi novia puede hacerlo.- gruñó por lo bajo. Mercedes la detuvo.
-¿Estás bien? Te ves enojada-
Brittany suspiró y levantó el rostro, ahora fingiendo una sonrisa.
-Estoy bien, gracias- intentó continuar con su camino, pero Sam se interpuso.
-¿Por qué llevas tantos libros?-
Brittany entrecerró los ojos y ladeó un poco la cabeza, visiblemente furiosa.
-¿Por qué te sorprende tanto? ¿Crees que no sé leer? ¿Tan estúpida me consideras?-
-No, yo no dije eso- se disculpó Sam.-Sólo me dio curiosidad...-
Mercedes la evaluó con la mirada.
-La curiosidad mató al gato, Sam. Ten cuidado la próxima vez que quieras ofenderme de manera indirecta. No soy como tú, que no se te olvide- atacó, iracunda. Mercedes respingó.
-Guau, Brittany, estás muy enfurecida, ¿Qué te sucedió...?-
Pierce, que comenzaba a alejarse, la ignoró.
-Creo que necesitamos hablar con Santana...-murmuró Sam. Brittany lo oyó, volvió el rostro, pero ahora su gesto era diferente. Había desaparecido ése rosa pálido de su cara, y ahora se veía entre gris y un verde opaco. Sus ojos ya no brillaban, y ahora daban la apariencia de que eran negros. Sus labios estaban contraídos en una mueca de una furia terrible.
-No se metan con ella o lo pagarán muy caro-
Una gélida corriente pasó entre ellos mientras Brittany se alejaba por completo. Sam se estremeció y de reojo miró a su novia. Mercedes tenía una máscara de horror, pero casi estaba segura de lo que pasaba.
¿Qué les pareció? ¿Bien o mal? Mátenme, porque me enfocaré mucho en Brittany... Si vieron la portada, Brittany es la imagen central y la única a color... Es porque esta historia se centra alrededor de ella (Y de Santana, por consiguiente) No me odien por eso... Ok, pueden odiarme. Dejen reviews (Mínimo porque me odian por abandonarlos y me asesinarán por la noche)
Pd:
Les tengo un regalo por ser pacientes y no matarme. Estoy trabajando en Pesadilla En El Club Glee 2: La Venganza... Y déjenme decirles que será más brutal, sangriento y maléfico, so... ¡NO MENORES DE 16 AÑOS! LOL jajajaja. Ok. Eso por el momento. Nos leemos el sábado. ¡Besos de vainilla!
*Referencia a 50 Sombras de Grey*
