—¿Oye niño tienes con que pagar? —le preguntó el señor Teuchi, el dueño del puesto de comida llamado Ichiraku-ramen.

Naruto estaba sentado en una silla, los pies le colgaban muy lejos del piso, Teuchi lo miró esperando la respuesta mientras el niño bebía el líquido del ramen con la boca pegada al propio tazón.

—Sí, aquí está el dinero, deme otro más. —dijo poniendo sobre el mostrador dos billetes arrugados.

Eran los dos billetes que le había quitado a Hiruzen sin que el viejo lo notara.

Teuchi tomó el dinero, por las tres marcas en cada mejilla, el pelo rubio y los ojos azules, sabía quién era el niño, pero no le parecía aterrador como decían los rumores.

—Con esto te alcanza para dos más. —le dijo mirándolo con cautela, por si de pronto se convertía en el zorro de las nueve colas.

—¡Genial!, porque es la mejor comida que he comido en mi vida. —lo dijo con verdadera alegría.

El viejo sonrió levemente, era el mejor alago que le habían dicho, —¿tanto te gusta el ramen?

Naruto asintió con un movimiento de cabeza, —si, la comida que envían para mí, es de este restaurante, y esta es la primera vez que puedo comerla recién hecha.

Para ser un niño tan pequeño él se expresaba muy bien.

Teuchi limpio el mostrador con un trapo mientras hablaba —¿Entonces quieres los otros dos tazones?

—¡Sí!

El viejo entró a la cocina dejando en solitario a Naruto, pronto un cliente llegó y casi por instinto Naruto agachó su rostro para que no lo reconociera, al hacerlo vio a la niña que acompañaba al hombre, ella tenía un lindo cabello rosado, era la niña más bonita que había visto en toda su corta vida.

—¡Buenas!, ¡¿viejo Teuchi donde estás?!

Naruto pensó que el adulto con piernas peludas seguramente era el padre de esa linda niña, él estaba llamando con voz alta al dueño de restaurante, Naruto ocultó más su rostro con su brazo apoyado sobre la mesa, sin pensar que de esa manera llamaba más la atención.

—Aquí estoy Kizashi, ¿por qué el escándalo?

—¡Dame tres raciones de ramen tsukemen para llevar! —pidió Kizashi en tono alegre.

Teuchi colocó frente a Naruto un nuevo tazón de ramen, —aquí tienes niño.

Naruto levantó el rostro y acercó el ramen hacia su pecho, detesto que estuviera tan caliente, quería consumirlo antes de que lo reconocieran, esa niña lo estaba mirando y tenía miedo de que también quisiera golpearlo.

—¿Esa es tu hija?,—le preguntó Teuchi mirando a la niña pelirosa que estaba un paso más atrás de su padre. —por fin la traes.

—¡Jaja, si, se llama Sakura, salió guapa igual que su padre!

Naruto vio de reojo que la niña estaba avergonzada, —papá, mamá nos espera.

La voz de niña hizo que Naruto la mirara directamente, entonces vio que tenía unos bonitos ojos verdes, y ella pudo ver bien el rostro del rubio, vio que tenía tres marcas en cada mejilla con si fuesen los bigotes de un gato.

Normalmente Naruto hubiera hablado con ella, buscando hacer amigos, era lo que siempre hacia cuando veía a cualquier niño, pero ella estaba acompañada de un adulto y los adultos eran malos, siempre querían golpearlo. Excepto por el señor que atendía ese local, no lo había insultado ni tampoco echado a la calle.

Teuchi entró a la cocina dejándolos solos, Naruto devolvió su atención a su tazón de ramen y comenzó a comerlo.

—¿Y tú qué haces aquí solo niño? —le preguntó el pelirosa notando la presencia de Naruto.

Naruto miró sorprendido al hombre, "él me está hablando sin gritarme", "no me ha llamado monstro".

—Uh, nada.

Naruto consumió rápido su ramen y se perdería de comerse el que aun no le traían, pero no quería arriesgarse a que lo reconocieran y entonces aquella niña tan bonita también lo odiaría.

El rubio bajó de un salto de la silla y se fue sin decir nada, ya luego vendría por el ramen que había pagado.