Capítulo 7
¿A mi merced… o a la suya?
Se supone que mis pensamientos debían fluir con facilidad, después de todo, había mucho en qué pensar, mucho qué recordar y mucho qué visualizar. Era cierto, Natsu y yo habíamos pasado de un estado de amistad, a uno, ciertamente indefinido. Eso era un buen ejemplo para detenerme y abstraerme en mis pesares; pero no era así. Había nada en mi mente.
Mi mejor amigo estaba sobre mi cama, tranquilo, aparentemente en un profundo sueño. ¿Cuánto tiempo estaría así? No lo sabía, ni si quiera eso me había dignado a preguntar, era mayor mi preocupación por él, que aquella que tenía por mí misma. No había preguntado muchas cosas, ni si quiera la forma en que se verían afectados por todo aquéllo en un futuro. Aún así, yo seguí mirándolo.
Su respiración era relajada, su pecho subía y bajaba rítimacamente. Juraría que se había puesto cómodo en unos minutos, porque su posición se veía lligeramente distinta. Su brazo estaba sobre su pecho y el otro expandido por la cama.
En el transcurso de mi expectación, fui testigo de cierta diferencia en él. La expresión de su rostro había cambiado, de una forma que no podía explicar correctamente, era parecido a un gesto de incomodidad y necesidad. La idea de que tal vez se había cansado de tener su brazo sobre su pecho, pasó por su mente. Me constaba que sus músculos pesaban y debía ser molesto cargar con ellos. Me levanté un momento y deposité mis manos en él, dispuesta a acomodarlo de una mejor manera. Sentí su piel ardiendo, era un calor mayor al usual. Natsu siempre ha sido caliente, pero este calor era más parecido al que expedía cada vez que estaba deseoso de... sexo.
Innevitablemente (y de hecho, algo un poco incoherente), desvié mi mirada a su entrepierna. Sí, había algo, definitivamente, muy duro ente sus piernas. Me quedé inmóvil un segundo. -No se suponía que...- susurré. No pude exteriorizar mi idea, porquesentí una presión en mi su mano, recorriendo mi piel expuesta. Voltee sin dudar y ibservé su rostro. Había algo, ciertamente diferente en él.
-Lucy, ¿qué está pasando?... No lo... no lo puedo controlar...- susurró entre jadeos.
-Natsu, tranquilo... Polyushka te ha dado algo para que te tranquilices, y no haya problemas...-
-¿Problemas?-
-Si no hacíamos estoy, podrías haber terminado destruyéntode, sin contar el gremio y...-
-No puedo concentrarme... Me siento cansado y a la vez lleno de vida... Supongo que "eso"... ya lo habrás notado...- dijo con una breve sonrisa y un ligero movimiento de cabeza, una forma de señalar su "estado".
-¿Puedes moverte?- inquirí.
Su respuesta fue un movimiento un poco lento, pero certero. Se sentó, dándole la espalda a la pared. Acto seguido, comenzó a quitarse lo que restaba de su chaleco, algo que sinceramente me inquietó.
-Tengo calor… mucho calor…-
-Natsu… - Antes de poder decir algo, noté que sus heridas se difuminaban cuidadosamente. Eso nunca lo había visto, ¿era acaso una cualidad de los Dragon Slayer en su época de celo? O ¿era lo que le había dado?
-¿Puedes… puedes ayudarme con el resto de la ropa?- me dijo señalando la parte inferior de su cuerpo. No es necesario decir que mis mejillas cambiaron de temperatura.
Era increíble, él estaba frente a mí, pidiéndome ayuda porque tenía calor (dentro de lo que cabe) y yo, irremediablemente, me sonrojaba pensando en "algo más". Era tentador, proporcionarle mis manos para aliviarlo del calor en todos los sentidos… sin embargo, había una lejana conciencia en mi ser que me decía "ya ha sido suficiente".
-Todo debería haber terminado…- dije en un suspiro.
Natsu trataba que quitarse el pantalón, ejercía fuerza, pero en su camino se interponía el cinturón, que a simple vista él sólo deseaba destruir.
-Lo haré yo- dije sin pensar.
Me senté sobre la cama, recargué mi pecho ligeramente sobre él, rozando su hombría, provocando un respingo en él. –Lo siente- me disculpé. –Hazlo pronto- me pidió. Sabía que si me volvía a recargar en él de esa forma, todo se complicaría, así que cambié mi posición. Tal vez era aún más comprometedora que antes, pero así no lo rosaría, o al menos eso creía. Estaba hincada, de tal manera que él estaba entre mis piernas. Me incliné un poco para ver bien por dónde tocaba. Mis dedos lo rosaron mientras trataba de quitarle el cinto. Realmente estaba caliente. Lo deslicé por mis dedos con toda la calma del mundo. Sí, eso me parecía tremendamente erótico, quería disfrutarlo. Su respiración se tornó aún más intranquila. –Lucy- carraspeó.
Ignoré su queja y asegurándome de que mis dedos lo tocaran levemente, me entretuve desabrochando y bajando su pantalón. Mis manos se paseaban por su cadera, procurando que mis uñas no lo tocaran. Mis palmas estaban abiertas, ansiosas de tocar algo más duro, algo que imaginariamente mis dedos sólo contorneaban, algo que se destacaba por su magnitud, lo mismo que no me permitía seguir bajando su ropa. Era lo más caliente de todo su cuerpo, lo más fornido y sexual de todo su cuerpo, lo mismo que días anteriores me hacía gemir de placer, y desear más y más caer ante su poder, ante su ser, ante su todo…
La pequeña sonrisa pícara que se formó en mis labios, y la gigantesca que estaba en mi mente, disminuyeron ante el tacto inesperado de dos grandes manos en mis brazos, mismos que me jalaron, haciéndome quedar cara a cara con él.
-Si sigues así, no podré parar Lucy. Tendrás que hacerte responsable de mí…-
Sus ojos mostraban determinación y desesperación. Ante ello, yo sólo opté por encenderlo más, tomando con cierta fuerza su pene entre mis manos. Su gemido fue música para mis oídos.
-¿Así que quieres jugar?- respondió. Su sonrisa me demostró que una parte de mi antiguo Natsu había regresado.
-Tal vez…- le susurré.
No necesitó escuchar más. Con agilidad me tomó en sus brazos y capturó mi boca en un beso apasionado. Con maestría se deshizo de su pantalón y ropa interior, quedando completamente desnudo, ¿porque esa bufanda no contaba, o sí?
El poco aire, y la creciente excitación, nos obligaron a separarnos, en un momento desesperado de algo más placentero. Observarlo con esa bufanda, sentado, recargado a esa pared, completamente desnudo… me volvía loca. Me moví buscando recorrerlo con mi lengua, pero fui detenida.
-Oh, no Lucy… Es mi turno- sentenció en medio de mis acciones.
Él sabía a la perfección cómo dominarme. Me tomó del brazo, asegurándose de que no tocara nada más. En verdad deseaba cambiar de lugares.
-No te muevas. Tengo una gran idea- dijo aprisionando mis brazos en la parte superior de mi cabeza y situándose entre mis piernas, rozando conscientemente mi entrada con su miembro.
-Ahmm- fue lo único que salió de mi garganta. Tenerlo tan cerca y que no estuviera penetrándome, era tortuoso. Estuve a punto de pedirle que me hiciera suya, pero me contuve. Algo tramaba, y deseaba saber qué.
-¿Se siente bien, Lucy?- preguntó de forma molesta, y con esa típica mirada que me propinaba cada vez que deseaba sacarme de mis casillas.
-¿Qué quieres que te conteste?- respondí con una miraba ligeramente molesta y un sonrojo sorprendente.
Saber que Natsu estaba comportándose un poco más como él, me provocaba un nerviosismo tremendo, pero también, una mayor curiosidad. Verlo de alguna forma consciente, procreaba en mí algunas dudas.
-La verdad- dijo mientras se pegaba a mí con fuerza, sacándome un gemido bastante audible.
Mi respiración se entrecortó sin más, y desvié mi mirada, tratando de evitar la suya, que seguramente fanfarroneaba con mis reacciones. ¡Estaba molestándome, en un momento como ése!
-Creo que tus gemidos responden por ti- presumió, mientras yo le lanzaba una breve mirada de desprecio. –Mírame Lucy. Debes ver lo que haré contigo- mí mirada se fijó en él, en pecho, un poco más abajo y al final, en su rostro. Lentamente comenzó a desenredar su bufanda y pasearla por su cuello. –¿Sabes? Esta bufanda, puede tener otro uso…- ante sus palabras, me removí un poco, pero sus manos no me permitieron alejarme de él. Entendía lo que quería.
Natsu había recuperado su fuerza, ¿en qué momento? Ni idea. Sólo sé que mientras me volvía loca por las breves embestidas que me propinaba, él se dedicaba a amarrar mis manos con su bufanda a una esquina de mi propia cama.
-Así está mejor…- me susurró al oído pícaramente.
-Natsu… ¿qué pretendes? ¡Suéltame en este instante!-
Un temblor recorrió mi piel, cuando él pasó la yema de sus dedos por mis brazos. Inevitablemente me removí al tacto. Lo hacía con tanto cuidado que deseaba poner mis manos sobre las suyas y obligarlo a tocarme con fuerza; pero no, estaba atada y obligada a soportar sus reglas.
Paseó sus manos de esa forma, hasta detenerse en mis pechos y delinearlos imaginariamente. Su rostro se perdió en mi cuello olfateándolo a su paso, rosando sus labios, mordiendo y lamiendo.
-Lo huelo Lucy. Lo deseas… Me deseas-
"Maldito olfato de Dragon Slayer", me dije. No necesitaba saberlo, si ya lo sentía. Sentía que quería golpearlo porque me hacía sufrir de esa forma. Sentía que destrozaría su bufanda, lo besaría, tomaría su cinto y ¡oh! Sí, lo amarraría contra lo que fuera para ser yo quién lo tuviera a su merced.
Realmente no era necesario que me dijera eso. Sentía ese líquido entre mis piernas, ese que me demuestra mi excitación y lo preparada que estoy para ser atravesada por él. Así que, realmente estaba consciente de mi situación.
-Espero que no ames demasiado tu ropa Lucy- dijo con voz ronca.
-No la vayas a…- fue lo poco que alcancé a pronunciar, porque inmediatamente él rompió mi blusa y mi sostén, dejando mis pechos al descubierto.
Sus manos pasaron por debajo de mi espalda, elevando ligeramente mi pecho, acercándome a su boca. Sin esperar más engulló uno de mis senos. Sentirlo succionando una parte tan sensible de mi cuerpo me hacía perderme en mi mente. Era un gusto tremendamente placentero y relajante. Sentir su lengua jugando con mi pezón mientras succionaba sin parar, provocaba la expansión de un calor ferviente por todo mi cuerpo. Mis mejillas ardían, mi frente, mi cuello, mis brazos, mis piernas, toda yo estaba literalmente caliente. Sus grandes manos no contentas con la quietud, acariciaron sin más mi espalda, encargándose una recorrer mi columna vertebral con un solo dedo.
Ahí estaba de nuevo, ese escalofrío que me indicaba un nuevo nivel, una nueva sensación que comenzaba a formarse dentro de mí. Natsu no contento con lo que ya hacía, se las arregló para sostener mi espalda con una sola mano, saborear mi otro pecho y redirigir la otra mano, dejando mi columna, deteniéndose un breve momento en mi trasero, y cambiando de lugar a mi intimidad.
Un dedo bastó para que comenzara a gemir sin restricción. Se había atrevido a invadirme con rapidez, sin un poco de suavidad o lentitud. Su acto me había sorprendido y gustado. Su dedo entraba y salía, mientras su pulgar jugaba con mi clítoris.
-Ahhh… si lo haces todo… yo…-
Un segundo, y un tercer dedo se adentraron en mi cuerpo evitando cualquier palabra mía. Los metía y sacaba con mayor rapidez, logrando que mi cuerpo se curvara en el aire. Necesitaba sentirlo, necesitaba que estuviera dentro de mi cuerpo, que me llenara, que me hiciera suplicar por placer.
-Natsu… yo…- dejé salir un gemido mayor, mientras una abrazante sensación recorría cada sección de mi cuerpo, llenándome de gozo y relajación. Era como si una bomba, creada entre tantas caricias, besos y juegos, hubiera explotado en mi interior sin más. Me había dejado rendida.
-Oh, no, Lucy. Esto no ha terminado- dijo sonriendo de la manera más pervertida que había visto.
El orgasmo me había dejado muy agotada, así que cuando me dio un beso en los labios, correspondí a medias, y cuando me puso boca abajo, no puse resistencia. Mis manos seguían amarradas, pero él al verme tan dócil, las liberó, optando por ponerla en su cuello sin enredarla.
-Lucy… Necesito hacerte mía. Ya lo he soportado mucho, no tengo idea de cómo lo he hecho, pero realmente, desde que desperté, sólo he querido destrozar toda tu ropa, y embestirte sin control… y ahora, ahora lo haré- me dijo, no sin antes acercar su boca a mi oído y rozar su erecto pene con mi trasero, poniéndome increíblemente hermosa. Él no iría a… no… ¿verdad?, fue lo primero que me cuestioné mientras me ponía increíblemente tensa. -Lucy, ponte a gatas- susurró mientras mordía mi lóbulo. Mi cuerpo pasó de estar caliente, a uno congelado. Definitivamente esa opción no había pasado por mi mente, no estaba segura de querer hacerlo, realmente me asustaba. –No te preocupes Lucy, no es eso. No hoy- me confesó permitiéndome relajarme en gran medida, aunque el "no hoy", retumbaba en mi mente.
-Natsu… yo…- dije con nerviosismo. Un nerviosismo aparentemente innecesario.
-No te preocupes, confía en mí. No es eso. Sólo es una nueva posición- dijo al tiempo de que acariciaba mi espalda con sus manos.
Me acomodé como él me lo pidió, y confiando plenamente en él, me dejé llevar. Recargué mi peso en mis rodillas y mis codos, esperando a que él se acercara a mí. Podía sentirlo, en la entrada de mi vagina jugando. Deslizaba sólo la punta en mi entrada, provocándome unas terribles ganas de tomarlo de su trasero y obligarlo a penetrarme.
Una de sus manos se entretenía con la piel de mi espalda, brindándole un nuevo calor a mi piel. Era relajante y delicioso.
-Por favor Natsu. ¡Hazlo!- supliqué, y en una estocada profundizó en mí. Un gritó salió de mi ser, y un breve dolor se formó en mi intimidad. No sé por qué, pero podría jurar que su pene era más grande, eso o yo estaba hinchada por dentro, porque realmente sentía que lo apretaba con mucha fuerza.
-¡Lucy!- gimió Natsu. –Estás… estás demasiado… estrecha…- dijo roncamente.
-Natsu… te siento… más grande…- logre decir con el aliento que me quedaba. Había una fuerte presión en mí, que no me permitía respirar con ligereza.
Sus movimientos comenzaron lentos, mientras yo trataba de acostumbrarme a su tamaño. No falta decir que tenerlo dentro me hizo sentir en las nubes. Todo se nubló y sólo pude sentir cómo sus testículos estimulaban sin cesar mi clítoris con cada embestida… Sólo pude sentir sus besos en mi piel y su aliento en mi cuello al finalizarla… sus manos en mis pechos, y el maldito placer desbordante en mi interior, que no pudiendo contenerse, se dispersó por mi ardiente cuerpo en forma de mil deliciosas agujas, que me atravesaban sin cesar por todo mi ser. Mi cuerpo convulsionó levemente, de tal forma que Natsu tuvo que sostenerme de las caderas para que yo no me separara de él. No debíamos perder la conexión, no antes de que él terminara. Al poco tiempo subió de fuerza y rapidez sus estocadas, haciéndome sentirlo con mayor pureza y permitiendo que él se viniera en mí. Su semilla se sentía particularmente diferente. Así como él. Había mayor vigor, ardor y cantidad. Era como si todo aquello que había guardado en su interior por horas, se desbordara en mí en un instante.
Sentir ese dichoso líquido recorrerme, me hizo descubrir, que eso también era placentero, porque saber que me marcaba de alguna manera, era increíblemente erótico…
Natsu se dejó caer sobre mí, dejándome sin aliento. Al darse cuenta se retiró, poniéndose a mi lado, dándome la oportunidad de refugiarme en sus brazos y apoyar mi cabeza en su pecho.
-Fue increíble…- dije totalmente satisfecha, en espera de alguna respuesta, misma que no obtuve. Un ronquido fue lo único que obtuve, y de alguna forma, eso me hizo sentir inexplicablemente triste.
-Natsu… ¿cómo serán las cosas mañana?- mencioné con un deje de tristeza.
Ahora sí podía decir que todo había acabado. No sabía cómo era que la pócima no lo había mantenido dormido todo el tiempo, pero sí conocía que esto había sido lo último que quedaba de su celo… ¿y ahora? Era mi mayor duda…
Y por fin lo he publicado. Espero que les haya gustado. Una parte del fic la soñé... Sí, soy una pervertida. Al menos sé que no soy la única.
Y como lo prometido es deuda, aquí está lo que pidieron. Espero no haya decepcionado a nadie. ¿Qué les pareció? Dejen sus comentarios. Espero pronto poder actualizar.
Gracias a Miyu Yumeyiya y Francelys Paola, por decirme cuánto deseaban una continuación y por sus amables comentarios, eso sin olvidar los comentarios de: Broscabosh, Luin-fanel, Nanami-neko123, AnikaDragneel, La loca del Nalu, Guest, peachcutter, Kumikoson4, Vikabi0te, Denii-Asakura, Sakura Dragneel Heartfilia, JhorseL y Gabe Logan.
Como se dieron cuenta, leí sus comentarios y en el fic se ven los resultados, je, je. Gracias por las felicitaciones, por los ánimos, la entrega y fidelidad de muchos. De verdad muchas gracias.
Que tengan una buena noche (aquí son casi las 10), descansen, sueñen bonito y no lean fanfics "pervers" sin mí. Hasta pronto.
