Bien... muchos meses después regreso otra vez con la historia... que se supone que ya debía de haber terminado pero como acá a la nena le fascina irse por las nubes... pues no se le hizo ¡ja! maldita ironía...
Nuevo Mandamiento inventado por mi, Amareis a vuestra beta como a tu cama (ósea mucho) que sin ella no soy nada (llorando agradecida) Gracias a Tais1996 :)

En fin… nada más que agregar… no prometeré no tardarme, pero si prometeré todo lo posible por hacer el siguiente cap antes de un mes xD… (La palabra patética, resuena en mi mente)

Disclaimer: No joder, Matt y Mello no son míos, por mucho que parezcan, son de alguna persona con muchísimo tiempo libre y que debe estarse pudriendo en dinero, si fuera mi será hard yaoi… pero como la vida no es justa… los créditos van para alguien más…


A la mañana siguiente, mientras Matt aun seguía sumido en su reconfortante sueño, alucinando en su mundo fantástico de cosas sin sentido y relaciones cursis entre él y cierto rubio que se encontraba en el piso superior, la siempre "amable y melodiosa" voz de su madre, hizo acto de presencia para despertarle de tan "encantadora manera".

- ¡Maaaaaatt! –Canturreó la mujer a su oído, provocándole un susto de muerte que le hizo terminar en el piso con un buen golpe en la cabeza- Que bueno que ya estas despierto hijo mío –Sonrió dulcemente, ante la enfurecida cara del pelirrojo.

-Claro que si madre, solo te esperaba con los ojos cerrados y babeando la almohada, para ver en que momento decidías venir a darme los buenos días –Soltó con amargo sarcasmo, levantándose de su cómodo lugar al ver que no podría seguir durmiendo-

-Menos mal, por un segundo juraría que seguías dormido –La morena camino tranquilamente hacia la cocina, ignorando el hecho de que el pelirrojo en ese momento desearía seguir siendo huérfano.

- En ocasiones pienso que disfrutas torturándome –Dijo entre dientes, acomodando un poco las cobijas con las que se había arropado en la noche.

- Jo-jo, y no sabes cuanta razón tienes, querido –Sonrió divertida, comenzando a preparar el desayuno.

Matt tomo uno de sus cigarros, los cuales estaban sobre el refrigerador, y a la vista de que su encendedor siempre hacia actos de desaparición, y los fósforos no estaban a la mano, lo encendió con el fuego de la estufa, donde su madre tenia varias sartenes.

- Pobre de ti que apestes la comida con esa cosa –Siseó amenazante la mujer- Aparte, te acabas de levantar y ya vas a fumar ¿A dónde crees que llegarás con eso? –Chasqueo la lengua frustrada.

- Con algo tengo que consolar el estar despierto tan temprano –Observo el reloj sobre la puerta de la cocina, el cual indicaba las nueve de la mañana.

- ¿Temprano? ¡Eres un cínico! En este tiempo que estarán Mello y Near en la casa deberías aprender un poco de ellos, están despiertos desde las siete de la mañana en sábado –Le apuntó acosadoramente con un dedo- Se pusieron a hacer sus deberes de la escuela y acomodaron sus cosas ¡Eso es ser responsable, no como otros! –Le observo de reojo, concentrándose nuevamente en el desayuno.

-Perdóneme usted señora, pero la perfección no existe, yo soy el guapo al menos, algún defecto debía de tener –Sonrió altivamente, divertido por las mismas estupideces que el decía.

-Oh, claro, claro, era mucho esperar que fueras guapo, ordenado, responsable e inteligente –Suspiró con dramatizado desconsuelo- Lástima que ninguna de ellas esta en ti, no existe la perfección pero existe lo patético ¿No crees? –Soltó una limpia carcajada, saboreando una vez más el sabor de la victoria en una de las peleas con su pelirrojo hijo.

El joven no dijo nada más, sabiendo que no lograría ganarle a alguien más "experto" que él (más bien diría anciano) así que sin mucho afán de comenzar su agradable fin de semana con una de las tan clásicas peleas con la mujer, regreso al sofá, sentándose en este y tomando el control remoto de la televisión, recordando un punto bueno de despertarse tan temprano, es que podría ver una película que pasarían ese día y el tanto esperaba ver.

Sumergido en la pantalla y ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor, no fue conciente de cuando ciertas personas bajaron, llamados por el olor a la comida, ni cuando una de esas personas se poso a su lado distraídamente.

-Esa película es realmente mala –Comentó el albino sin mucho interés.

-No he pedido tu opinión –Contestó cortante el pelirrojo, sintiendo como si hubiera sido él a quien insultaran.

-A mi me gusta –Comentó Mello, llegando desde atrás de Matt y posando sus brazos sobre la cabeza de este, usándolo como apoyo- Hace reír de lo estúpida que está –Vio absorto la pantalla, mordisqueando uno de sus chocolates.

- ¡Mello! Deja ese chocolate en la mesa, los dulces después de desayunar, Near no subas los pies en el sofá y siéntate bien, encorvarte no deja nada bueno, mira nada más a L, pronto podré llamarle Cuasimodo. Y tú Matt, ¿Cuántas veces te he dicho que no subas los pies a la mesa de noche? –La mujer comenzó a jugar el papel de "madre y niñera" que le había sido obligado a tomar- Dios mío, con esta juventud de hoy, y luego se quejan de cómo esta el país –Refunfuñaba mientras acomodaba los cubiertos en la mesa, para tres personas.

Los tres jóvenes solo pusieron los ojos en blancos. Matt por que ya estaba acostumbrado a que continuamente le reprendieran por su actitud, y los otros dos por que su "querido" padre adoptivo Yagami Light le metía cosas a la cabeza a su "querido" padre Ryūzaki, de que ellos deberían tener un mejor comportamiento, que ser genios no era excusa de hacer lo que quisieran y blah, blah, blah… "Le lavaba el cerebro a L" como ellos solían decir, al no querer tener que soportar ese tipo de ridiculeces.

Pero sabiendo y conociendo que los padres no eran flexibles en esas cosas, acataron la orden sin decir más. Matt bajo los pies de la mesa, Mello guardo su querido chocolate para otra ocasión, y Near se sentó como la gente "decente".

-Bien, así me gusta –Sonrió la mujer- Ahora comed queridos míos, que vuestros alimentos están servidos –Rió por lo gracioso que sonaba el usar ese antiguo lenguaje del castellano- ¡Ah! Por cierto, voy a salir un momento, así que… -Repaso un poco a los tres jóvenes- De por si me da miedo dejar a Matt solo –Suspiró derrotada- Bien, Near, como creo que eres el más calmado, espero no equivocarme, solo vigila a los otros para que no hagan nada indebido –Observó un poco el lugar, como memorizando cada cosa- Pueden ver tele, jugar con los interminables juegos del inútil este –Señalo a Matt, aún sabiendo que nunca prestaría sus amados juegos- Y Near, si no te interesa nada de eso, en la repisa junto a la televisión hay una colección de rompecabezas, con suerte aun no terminas de armarlos para cuando regrese, de igual forma tengo varias libros y pueden… No sé, jugar carta ¡Yo que sé! Son jóvenes, ya inventaran algo –Tomó sus cosas, bolso, llaves de su auto y alguna cosas más que creía indispensable de cargar- Eso sí, si se matan háganlo afuera. Si ensucian algo; lo limpian, si usan algo; lo guardan, si rompen algo; lo pagan y si entran a mi cuarto; se mueren –Sonrió calidamente, al tiempo que los tres jóvenes sentían un sudor frío correrles por la espalda- Así pues, el desayuno esta en la mesa, así que me largo –Alboroto más los cabellos de Matt, en modo de despedida y salió del lugar.

-Si yo fuera tú ya me habría emancipado desde hace mucho –Comento Near asombrado por los variantes cambios de humor que sufría la mujer.

-Si yo fuera tú, ya la habría asesinado hace muchísimo tiempo –Mello volvió a sacar su chocolate, disfrutando de la libertan sin la mujer-

-Gracias a dios no soy ustedes –Suspiró Matt, al ver que ninguna de las opciones era muy tentadora (aunque la segunda…).

Los tres se sentaron en la mesa, analizando con sumo cuidado la comida que había dejado la mujer, por si era realmente comestible, o tenía algo "peculiarmente anormal". Viendo que todo estaba en su lugar, comieron en silencio, sin cruzar palabra alguna. Claro, una cosa eran las palabras y otras las miradas que Matt y Mello continuamente se dirigían, "Como estúpidos enamorados" se dijo a sí mismo Near, sabiendo que lo único que le faltaba a la diabética escena eran los corazones flotando y el fondo color rosa con un molesto sonido de violín de fondo. Casi se atraganta con la comida, logrando reprimir la risa que emanaba de su garganta al imaginarlos en semejante escena de novela barata.

Terminaron de comer, y Matt, como el buen anfitrión que nunca era, levantó los platos llevándolos al fregadero para lavarlos.

- ¿Quieres que te ayudemos? –Ofreció Mello amablemente, enfatizando el plural de la oración, para hacer notar al albino que no se salvaría de ayudar en algo-

- No así esta bien, ustedes… ammm… hagan lo que quieran hacer –Sonrió un tanto forzado, tratando de verse natural y no delatar el hecho de que odiaba las tareas domesticas, pero no podía hacer nada al respecto, ya que su madre se enfadaría si viera que dejaron las cosas sucias, y tampoco deseando que su "apreciable" visita se viera envuelta en su molesta situación.

Near, tomando la palabra de Matt, y al también aborrecer el hacer las tareas domésticas, fue a revisar la colección de rompecabezas que la mujer le había mencionado. Claro, nada se comparaba con los suyos, todos de color blanco, de diferentes formas, tamaños y figuras, pero uno debía conformarse con lo que había ¿No?

Por otra parte, el rubio tampoco era alguien a quien le agradara estar haciéndole de mucama, pero si Near estaría ocupado en su mundo de figuritas y trabas mentales, eso significaba un momento a solas con Matt, que para nada podía desperdiciar.

-Te ayudaré –Sentenció cortante, sin dar valor al pelirrojo para contradecirle.

-Como gustes –sonrió este, tampoco muy defraudado por la amble atención del rubio (un tanto desconcertante viniendo de él).

El oji-verde comenzó con los platos que habían utilizado para comer, dejando las sartenes para el ultimo, e indicándole a Mello que él fuera secando y acomodando los que ya estuvieran limpios.

Se sumergieron en su propio mundo, inundados por un apacible silencio, en el que sólo disfrutaban un poco de su compañía y del poco tiempo que podían disfrutar juntos. También con una sonrisa boba en el rostro, que a la perspectiva de muchos se vería un tanto tonta y un poco (muy) cursi.

Terminando la ardua (y molesta) tarea, se quedaron un momento más en la cocina, escuchando el tenue ruido que hacia el albino al abrir una caja y comenzar un nuevo juego.

Matt se encontraba de espaldas al fregadero, recargándose en este mientras sostenía al rubio entre sus brazos, asfixiándose en el aroma que desprendía su cabello, tomándole de la cintura en un posesivo abrazo, mientras Mello le rodeaba el cuello con sus brazos y enterraba su cara en el pecho del mayor.

-En ocasiones pienso que nos vemos como una estúpida pareja de enamorados –Susurró Mello contra su pecho.

-Y no sabes cuánta razón tienes –Sonrió, sin darle importancia de realmente verse como una pareja de imbéciles, ya que lo único importante es que podía sostener al rubio entre sus brazos.

Tomo el rostro del oji-azul entre sus manos, acariciando un poco la cicatriz que le enmarcaba, sintiendo la suave piel y su rugosa textura. Beso un poco, sobre la mejilla y el parpado, bajando con su lengua hasta la barbilla para posteriormente regresar a sus labios y fundirse en un beso.

Fue corto, suave y sin ninguna prisa, el hecho de que el albino les encontrara así no era de preocuparse, si lo sabía bien, con tal de que no soltara mucho la lengua todo estaba bien.

Sus labios se encontraron, mordisqueándose un poco entre ellos, y sus lenguas apenas se tocaron, en una caricia secreta y deliciosa, haciéndoles recordar la noche anterior.

-Voy a tomar un baño –Avisó el pelirrojo, separándose un poco del cuerpo del rubio.

- ¿Eso es una invitación a algo indecoroso? –Picó sugestivamente Mello, restregándose un poco contra el cuerpo del más alto.

-Que más quisiera –Suspiró abatido- Pero aun que Near sepa algo de más, no creo que sea muy sano ser tan indiscretos cuando este él –Besó la frente de Mello, para después separarse completamente de él.

-A la mierda con Near –Murmuró entre dientes.

-Si, a la mierda con él. Pero no podemos hacer mucho –Le dio un corto beso en los labios, para salir de la cocina.

Irritado y con ganas de más, Mello se fue a la sala en lo que el pelirrojo subía al segundo piso.

Podía pensar en muchas cosas, como en golpear a Near y dejarlo tirado (inconsciente) en la sala mientras él asaltaba al oji-verde en la ducha, y no precisamente para lavarle la espalda.

Y aunque la idea no estaba del todo mal, sabía que las consecuencias de eso traería más de un problema, ya sea por la ira que desataría en Giovanni y Ryūzaki o en las contusiones que quedarían muy marcadas en la frágil complexión del albino.

Suspiró derrotado, pensando en que seria para otra ocasión el llevar acabo sus planes. Así que solo se dedico a comer chocolate y ver televisión, o al albino armar los rompecabezas con insólita rapidez.

- ¿Y Matt? –Preguntó Near al ver a Mello solo en el sofá.

-Se esta bañando –Dijo con un cierto tono de amargura en la voz.

- Oh vaya, ¿Y que haces aquí y no allá asaltándole vilmente dentro de la ducha? –Sonrió malicioso, sabiendo que haría enojar al rubio.

-Muy simpático Near –Escupió con hastío- Ahórrate tus comentarios si no quieres que ese rompecabezas termine en un lugar muy incómodo –Volteó el rostro, decidido a concentrarse en la pantalla de la televisión.

-Vamos, no hay necesidad de recurrir a la violencia –Habló nuevamente el albino- Y no quieres arriesgarte a que me guste tu amenaza –Dibujó una enorme sonrisa en su rostro, logrando que un escalofrió se apoderara del rubio.

-En ocasiones me das mucho miedo –Susurró más para si mismo que para Near.

-Si, no lo dudo –Continúo el albino- pero aun así, sigo sin creer que estés aquí y no allá –Negó con la cabeza, reflexionando consigo mismo.

-Cállate –Insistió el rubio, sabiendo que debió mandar a la mierda todo y haber ido a violar al pelirrojo.

Se recostó en el sofá y con uno de los cojines tapo su rostro, tratando de no lamentarse más y tomando la palabra de Matt, se trató de convencer de que era lo mejor no ser imprudente con esas cosas, de igual forma tiempo al tiempo, ya tendrían más oportunidades para poder calmar el libido que se alojaba en sus cuerpos, aunque incidentes como el de la noche anterior no eran de mucha ayuda y sus hormonas adolescentes en plena juventud, se encontraban en punto de ebullición rogando por salir.

Respiró profundo y pausadamente, estrujando un poco el cojín para descargar su enojo y no ir y matar al albino que le había puesto de muy mal humor. Aunque ponerlo de malas era ya casi un deporte para Near, del cual era todo un experto.

- ¿Sucede algo? –Preguntó el pelirrojo, extrañado de no ver peleando a sus dos invitados, y encontrar a uno casi asfixiándose en uno de los sofás y al otro sonriendo como si le acabaran de contar el mejor chiste de su vida.

-Pues hablando del rey de Roma –Susurró Near, para concentrarse nuevamente en sus juegos.

-Y el pendejo que se asoma –Murmuró Mello bajo el cojín, sin llegar a ser escuchado con claridad.

-Bueno… como sea –Habló nuevamente Matt- Si alguno de los dos quiere bañarse, las toallas están en el baño –Dio vuelta al sofá donde se encontraba Mello, levanto las piernas de este y se sentó, para después poner las piernas del rubio sobre las de el y disponiéndose a secar su cabello con la toalla verde que llevaba en el cuello.

-Voy yo –Dijo Mello, levantándose y dejando a los otros dos en la habitación.

- ¿Le sucede algo? –Preguntó nuevamente extrañado el pelirrojo, sin poder comprender del todo la actitud de su perturbante pareja.

-Nada que a ti no te llegue a pasar alguna vez –Comentó con desinterés el albino- Ya sabes, las hormonas son muy traicioneras y Mello por todo se pone de malas –Sonrió observando una de las piezas con las que jugaba, imaginando las múltiples ocasiones en que por cualquier insignificante detalle había hecho enojar al oji-azul.

-Claro… -Se alejó un poco, perturbado por el comportamiento de los dos jóvenes.

El silencio reinó nuevamente entre los dos, escuchando el vago murmullo del agua al caer, que era amortiguado por el sonido de la tele que nadie veía. Near seguía en su mundo con ya casi 6 rompecabezas armados y Matt concentrado en cualquier punto indefinido de la habitación.

Se mantuvieron en ese estado tranquilo por un largo rato, sin siquiera mirarse o tener la más mínima intención de hablar sobre algo, los dos estaban lo suficientemente concentrados en lo que hacían (entiéndase, nada) como para querer distraerse con otra cosa.

Las piezas iban y venían rápidamente por las manos de Near, el cuál armaba el rompecabezas de 1500 piezas de un hermoso paisaje, un bosque brillante en otoño, con las flores caídas regadas por todas partes, de color café y verde, dándole mucha vida al dibujo a pesar de ser el mes en que caían las hojas. Ya había armado las estaciones anteriores, primavera y verano, de ese mismo paisaje, y terminando ese suponía se concentraría en el de invierno.

Por otra parte, mientras Near seguía con su sesión de cultura sobre las estaciones, Matt veía desinteresadamente la tele, cambiando constantemente de canal al no encontrar en la vasta selección de canales, alguno que le llamara la atención.

Cuando Near ya iba a mitad de la estación de invierno y Matt por la vigésimo quinta vez que recorría los canales, Mello regresó fresco como una lechuga de su baño, radiante y más bello de lo que el pelirrojo jamás lo había visto. Y claro, que llevara solo una toalla enredada en la cintura ayudaba muchísimo a esa visión.

-El que sigue –Dijo el rubio, pasando otra toalla, que tenía en sus manos, por sus rubios cabellos que aun goteaban un poco de agua.

-Que sexy, Mello –Burló Near, sin siquiera voltear a verlo, pero conociendo su tendencia de quedarse medio en pelotas después de terminar de asearse.

-Cierra la boca Near –Gruño el rubio, sentándose al lado de Matt mientras seguía con su tarea de secar su cabello, sin tomar en cuenta el delicado estado de la entrepierna de su compañero de sofá.

El pelirrojo trataba de concentrarse en cualquier cosa que no fuera el chico sentado a su lado, que parecía hacer esas cosas a propósito… ¡Pero es que no era justo! Esa piel tan blanca y deliciosamente tersa que le invitaba a tocarla por todas las partes posibles. Era una tortura, una simple y horrible tortura.

Así que con determinación, se concentro en el canal en el que había dejado la televisión, fingiendo interés por el proceso de alimentación de las plantas llamado fotosíntesis. Si, nada más interesante que las plantas.

-Bueno, yo voy a bañarme –Anunció Near, levantándose de su cómodo lugar en el piso, y comenzando a caminar hacia las escaleras- Procuren no hacer nada demasiado malo –Sonrió a los dos antes de desaparecer del lugar.

¡Oh! Dios lo odiaba y mucho. ¿Cómo se suponía que iba a mantener su autocontrol si el albino se largaba sin más, dejándole con un semi-desnudo Mello que le observaba con total lujuria y una sonrisa de oreja a oreja?

- ¿Quieres saber que tan malos podemos ser? –Sugirió Mello, levantándose de su lugar, para después sentarse en las piernas del pelirrojo y rodear su cuello con sus brazos.

-Me… Mello, no creo que esto sea una buena… -No pudo continuar su queja, ya que los labios del rubio se posaron rápidamente sobre los de él.

Mello, sin perder el tiempo, besó a Matt mientras este estaba distraído tratando de encontrar alguna excusa y cortara tan excelente momento que la vida les había regalado de intimidad, y tenían que llegar hasta el final, si no querían que comenzara a matar a un par de personas. La frustración sexual no es buena compañera.

Sus lenguas se recorrían suavemente, ya más acostumbradas al contacto tan íntimo que en ocasiones tenían. Matt, tomando un poco de control sobre la situación, echó un poco la cabeza para atrás, tomando al rubio por la cintura y colocando sus piernas al lado de su cadera, para dejarlo hincado frente a él. Su lengua recorría suavemente los labios del oji-azul, primero delineando el de abajo mientras sus labios mordían levemente el contrario, produciendo un ahogado gemido de placer.

Mello sentía el recorrido de las manos de Matt, las cuales subían y bajaban por su espalda, hasta llegar casi a su trasero, pero sin decisión de tocarlo o no, un acto un tanto desesperante. Así que tratando de tentar al oji-verde, retiró sus manos del cuello de éste, bajándolas hasta encontrar el borde de su camisa, y levantarla para comenzar a acariciar su pecho poco marcado suavemente, rozando sus pezones apenas con las yemas de sus dedos, causando desesperación al otro, bajando un poco, llegando al borde del pantalón y bajando más hasta casi toparse con la entrepierna del pelirrojo y volviendo a subir hacia su pecho, ganando un bufido de desesperación por parte de Matt.

- ¿Verdad que no se siente bien? –Sonrió triunfante el rubio, una vez se separaron del beso- Así que si vas a hacer algo, termínalo grandísimo inútil –Con su comentario tan romántico, continuo atacando los labios del pelirrojo, siendo el esta vez quien llevaba el mando.

Matt, tan obediente como sólo él podía serlo, bajo sus dos manos al perfecto y redondeado trasero de Mello, estrujándolo con las ganas que siempre había tenido de hacerlo, una y otra vez, cerrando sus manos sobre el, mientras su lengua era masajeada por la del rubio. Si eso no era el cielo, ninguno de los dos sabia que lo era.

- ¡Ya llegue! –Grito la mujer, abriendo la puerta de entrada con tanta fuerza como para casi agrietar la pared a donde se fue a estrellar- ¿Me extrañaron? Sí, lo sé, sin mi nadie puede vivir –Rió de manera tonta, mientras tomaba varias bolsas del suelo y entraba al lugar.

Los dos jóvenes (y calientes) adolescentes, se separaron en el acto, ahogando un grito de susto. Mello fue a parar al suelo,, mientras Matt saltaba del sillón hacia su madre y poder distraerla en lo que este se acomodaba un poco la toalla y ocultara ciertas cosas un tanto indiscretas.

- ¡Madre! –Exclamó Matt al estar enfrente de la mujer- Deja que te ayude con las bolsas –Ofreció amablemente, ganándose una mirada desconcertada por parte de la morena.

- ¿Y a ti que bicho te picó? No recuerdo que seas tan caballeroso –Le entregó un par de bolsas, mientras ella cargaba las demás y las llevaba a la cocina.

-Cállate y disfruta, que no va a pasar tan seguido –El pelirrojo siguió a la mujer, mientras indicaba a Mello que se fuera para arriba.

- ¿Y los otros? –Pregunto la mujer, viendo la casa en total calma.

-Near se esta bañando y Mello creo que esta en mi cuarto cambiándose de ropa –Dijo como si tal cosa careciera de importancia, cuando realmente su corazón bombeaba sin control.

-Oh bueno, entonces ayúdame a preparar la cena –Comenzó a sacar las cosas de las bolsas para comenzar a colocarlas en su lugar.

Por otra parte, Mello y Matt soltaban un suspiro al mismo tiempo, sintiendo que estuvo demasiado cerca… las dos cosas, demasiado cerca casi poder terminar lo que ya habían empezado y muy cerca que casi les descubren en medio de la faena. Derrotados, continuaron con lo que hacían, Mello cambiándose de ropa y Matt ayudando a su esclavizadora madre mientras ésta, como la buena tirana que es, le ordenaba que todo tenia que estar perfectamente alineado en cada estante, ponerlo por orden alfabético, tamaños y color. Toda una buena experiencia en familia.

Ese día y el siguiente serian los más largos de su joven existencia. Y los más frustrantes (sexualmente) que tendrían.

Near, del otro lado de la puerta del baño y con solo una toalla en su cintura, que dejaba expuesta casi toda su blanca piel, sonreía divertido. Para él, ese día y el que seguían serian los más divertidos de su vida, no sólo por el hecho de toda la frustración sexual que acumularían esos dos a lo largo del fin de semana, si no también por las ocurrencias y las formas más inesperadas que la mujer ingeniaba para llegar en el momento más inoportuno.

La tarde paso sin más contratiempos, entre la comida en un intento de ser "familiar"… O algo así porque había comenzado una de las múltiples peleas de Near y Mello ya que el primero empezó con una inesperada etapa de coqueteo hacia el pelirrojo.

- ¿Qué te parece la idea Matt? Puedo ser mucho más discreto que otros, hasta puedo gemir más bajo –La frase fue dicha en un tono tan serio, que los otros dos adolescentes se alarmaron al intuir como mínima posibilidad que quizás, y solo quizás, Near estaba insinuándosele descaradamente al oji-verde- ¡Es más! Para que Mello no sienta celos, hasta podemos organizar un trío –Nuevamente, los otros dos se atragantaron por tan inesperado comentario.

-Near, vuelves a abrir tu boca, y créeme que te golpearé tan fuere, que en lugar de albino serás afro-americano –Siseó con veneno el rubio, ya harto de ver esa cara pensativa en su "novio" la cual le indicaba que quizás, estaba considerando lo que le decía Near- Y tú imbecil, llegas siquiera poner en duda lo que él dice, y juro que te castro –Dirigió su mejor mirada amenazante al otro.

- ¿Y luego quién te cumplirá en las noches? –Picó el albino con sorna- Oh disculpa, con o sin él, nunca te cumple –Tuvo que usar toda la fuerza de voluntad de la que era poseedor para no echarse a reír ahí mismo.

-Un comentario más, y ustedes descubrirán lo que es sufrir –Golpeó el oji-azul la mesa, de tal fuerza que los vasos sobre ella casi caían.

- ¡Pero no he dicho nada! –Se defendió Matt.

-Eso es aun peor idiota –Volvió a golpear la mesa, con más furia que antes.

- ¿Quién chingados esta golpeando la mesa? Más les vale que no vuelva a ocurrir, o los tres descubrirán nuevos métodos de dolor poco convencionales –Amenazó la mujer desde la cocina.

Los tres se quedaron callados, sumidos en un mutismo repentino, presas del terror.

-Mello… ¿Seguro que no es tu madre? –Susurro el albino, analizando el extremo parecido en los caracteres de ellos dos.

-Dios me libre –Contesto igualmente en un susurro, mientras los dos observaban al pelirrojo, el cual era quien generalmente soportaba a la mujer- Pobre Matt –Se dijeron al mismo tiempo los dos, mientras la mujer salía con la comida.

-A comer enanos –Sonrió feliz, satisfecha por sus esfuerzos en la comida.

Nadie hizo ningún otro comentario, aunque claro, Mello no pensaba darse por vencido ese fin de semana. Matt sólo esperaba que la imprudencia del rubio no los metiera en problemas y Near solo esperaba estar presente en cada una de las cosas vergonzosas que les esperaba ese tiempo juntos.

La mujer, por su lado… No tenia ni idea de por que cada uno tenia una cara diferente, como tramando algo, y tampoco le interesaba mucho…


Y ajam... Comentarios??