Solo uno más ;w; Yeeeei.


N/A: " Participante de Otoño para salir de viaje del foro DexHolders del Prof Oak." (Link en mi perfil).

Disclaimer: Pokémon Special y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Nintendo, Kusaka y Yamamoto.

Advertencia: Semi-UA. Posible OoC. En este periodo existían los animales y los Pokémon. No hago uso de ningún OC. Soy mala inventando nombres.

N/A: Mi imagen otorgada fue la numero siete.


Crystalwani Yokamo

Era bien sabido que únicamente los hombres eran aquellos que ingresaban a entrenar en el ejército. Muchos eran los que veían al varón como el ser fuerte, hábil y poderoso que debía mejorar sus habilidades con el uso de las armas y la resistencia física para que así pueda soportar una ardua jornada de enfrentamiento. Por esto es que se entrenan desde la corta edad de los ocho años.

Sin embargo, no siempre se cumplían esas creencias en todos; siempre había algún varón que deseaba evitar la labor del ejército, simplemente el volverse alguien fuerte no era algo que les llamara la atención. Así como existían esos hombres desobligados, existían varias doncellas que deseaban volverse alguien fuerte, alguien que pudiera defenderse por sí sola y no tener que permanecer encerrada en su casa realizando aburridas tareas hogareñas.

Por desgracia, esto no era posible si se permanecía bajo un gobierno "machista", en el cual predominaba en la mayoría de los imperios. Y esta discriminación estaba presente en la mayor parte de los habitantes de cada lugar. Claro, no todos los varones pensaban de ese modo y aceptaban darle una oportunidad a las guerreras para poder cumplir una importante misión. Pero la gran mayoría simplemente les privaban de cualquier posibilidad de crecer y de auto superarse.

Lamentablemente, este era el caso de Crystalwani Yokamo; una chica de trece años de edad con un cabello azulado recogido con un par de palillos; vestida de un kimono azul obscuro como el mar, con la peculiaridad de que le llevaba es que este era corto, le llegaba a la altura de la rodilla y era amplio; sin mencionar a las anchas mangas que llevaba aquel kimono.

Esta chica había crecido siendo criada por una joven y fuerte mujer de cabello rubio, la cual era respetada por todos en el pueblo donde habían vivido. Al estar bajo el cuidado de aquella mujer se convirtió en su ejemplo a seguir; por lo que desde muy pequeña se generó aquel sueño de ser igual que su madre.

Llego a la tierna edad de ocho años y tenía la creencia inocente de que iba a poder comenzar su entrenamiento como cualquier otro niño; pero al ver que simplemente no daba comienzo, le comento a su madre respecto a su sueño. Fue entonces cuando su madre le explico que solo era apto para los varones ingresar al ejército y entrenar.

Esto puso muy triste a Crystalwani, su madre se dio cuenta de esto y se sentía horrible de haberle roto los sueños a su dulce hija, pero sabía que debía poner sus pies en la tierra para que dejara de esperar algo que nunca iba a llegar. Sin embargo, al ver los ojos azules como el cristal de su hija y notar como habían perdido su brillo y como todas las jóvenes ilusiones se habían desvanecido, ocasiono que su corazón se partiera en dos; como madre, no podía soportar.

Con un poco de miedo, ideo un plan. Aprovechando la ausencia de pechos y caderas de la niña, podía disfrazarla como un varón, cortándole el cabello y haciendo que actué como tal. Le comento la idea a su hija y sintió un gran regocijo al ver como a esta se le iluminaban los ojos y se formaba una enorme y brillante sonrisa. No le importaba que tendría que fingir ser del otro género, lo único que le importaba es que iba a poder cumplir su sueño.

No pasaron muchos días hasta que Crystalwani tenía el cabello corto y vestía del traje de entrenamiento militar. Por la seriedad y dedicación que la niña poseía logro pasar por varón fácilmente, por lo que la aceptaron sin mayor queja.

Conforme los entrenamientos pasaban ella empezaba a dominar con gran habilidad el uso de múltiples armas. Sin embargo hubo una en específico de la cual se enamoró completamente. Un par de "abanicos" de tamaño considerable para poder atacar al adversario sin salir herido en el proceso, ¿Qué tenían de peligrosos un par de abanicos? Muy simple, estos no eran unos abanicos comunes y corrientes, eran unas tessen, o sea que tenían una delgada capa de metal en las orillas, y este metal poseía un extraordinario filo. Sin mencionar otros posibles objetos punzo-cortantes que se podían implementar.

La peli-azul disfrutaba aquellas armas, no solo porque le brindaban una gran movilidad y un excelente domino para acertar en la parte que quería ocasionar daño a su adversario; sino que también eran un estupendo complemento a una habilidad física suya de la cual estaba orgullosa de poseer: una flexibilidad y fuerza sorprendentes en las piernas, con las cuales podía dar patadas veloces y dolorosas. Así que tenía posibilidad de atacar con sus cuatro extremidades.

Los años habían pasado con rapidez, muy pronto era el cumpleaños número once de Crystalwani, y para la ocasión su madre le consiguió un par de tessen, donde la hoja era de un resistente metal color plateado, capaz de cortar cualquier material existente; la estructura era de un color azul claro, tratando de simular el color del cristal, y finalmente como añadido en cada uno de los extremos de las varillas que había en la estructura, se encontraba un pico afilado color dorado, el cual simulaba la forma de una estrella cuando estaba abierto.

La mujer estaba completamente orgullosa de su hija, por lo que quería darle la mejor arma existente.

Sin embargo, con su cumplimiento de once años conllevaba otros aspectos, entre estos un periodo llamado "pubertad". ¿Y en que afectaba esto a la chica? Pues en algo muy simple, tal como la aparición de pechos. Esto ocasiono que ocultar su género fuese aún más complicado, ya que para desgracia de ella su metabolismo ordeno que le crecieran unos pechos de tamaño considerable.

La mujer al ver este nuevo detalle, le recomendó a su hija que dejara el entrenamiento, ya que ahora sería sencillo descubrir su "pequeño" secreto, e inclusive podrían llegar a matarla por el engaño que ha estado manteniendo. La chica se negó a escuchar a su madre dando la excusa de que estaba a pocos meses de completar su entrenamiento, le comento que planeaba ocultarse los pechos apretándolos con un vendaje y así aparentar un pecho plano.

Su madre no estaba de acuerdo con esto ya que no se lograban esconder en su totalidad; unos pequeños y extraños bultos sobresalían de su torso.

Por desgracia para la maestra con las tessen, su intento por ocultarlos fue en vano, uno de los generales mayores se percató de la presencia de unos peculiares sobresalientes en la parte del torso de la chica. Para aclarar sus dudas decidió agarrar a la muchacha y a la fuerza quitarle la parte superior del uniforme mostrando así los vendajes que rodeaban a la peli-azul. Esto ocasiono un gran alboroto en todo el lugar.

Dado el haber realizado un hecho tan descarado y al mismo tiempo haber roto con las reglas; Crystalwani fue condenada a muerte.

El miedo y la desesperación invadieron a la muchacha. Pero su madre no iba a dejar que mataran a su hija. Rápidamente se puso a la defensiva y sostuvo el hecho de que ella fue la que hizo que su hija se disfrazara de varón. Dijo que la niña nunca quiso entrenar, pero que ella la obligo para que fuese como ella y por eso llego al punto de obligarla a disfrazarse como hombre.

Por la seriedad con la que hablaba la rubia y que lo que dijo sonó tan convincente, fue cuando decidieron ponerle la condena a ella.

—¡NO! ¡No lo hagas madre! — Sin que Crystalwani pudiera hacer algo más que gritar, su madre termino decapitada por desobedecer las reglas impuestas en el imperio de Johto.

La peli-azul termino siendo huérfana, teniendo que depender únicamente de ella mientras poseía unas hermosas y poderosas armas tessen y una gran habilidad que es fruto del sacrificio de su madre.

—Es mi culpa. — No dejaba de repetirse constantemente, sabía que si hubiese escuchado a su madre, ella seguiría viva. Ella seguiría a su lado.

Sin embargo, no se iba a dar por vencida a pesar de lo ocurrido. Decidida salió de viaje con intenciones de no solo recorrer Johto, sino también imperios vecinos como lo era Kanto con la esperanza de poder luchar contra algunos bandidos y así poder incrementar su reputación en un mundo machista, y llegar a sobresalir así como lo hizo su madre.

Había detenido a varios bandidos en el trascurso del tiempo, pero aun no le había tocado algo grande como para llegar a su meta, sabía que para eso le tomaría mucho tiempo de trabajo.

Se encontraba en el pueblo Plateado observando a su alrededor para ver alguna que otra cosa llamativa. No siempre se la iba a pasar en busca de bandidos, tenía tiempo para poder relajarse un poco y disfrutar de las diferentes tradiciones que había en cada pueblo que visitaba. En este lugar hubo cierto puesto que llamo su atención por la multitud que en él había. Un pequeño puesto mantenido por una chica peli-verde.

Se adentró entre los compradores alborotados hasta llegar al frente y poder ver la gran variedad de objetos que había. Sin duda esto le pareció muy interesante por las cosas de alta calidad que tenía.

Hasta que se percató de algo, era muy difícil que una sola persona cree esa cantidad y variedad de mercancía tan atractiva. Su sospecha empezó a aumentar.

—Dime linda, ¿Deseas algún objeto? Quizás estos preciosos pendientes de oro en forma de estrella. — le ofreció dichos pendientes. Estos tenían una alta calidad de brillo tratando de simular el oro. Crystalwani logro saber de inmediato que eran falsos, ya que el oro no brillaba como lo hacían estos.

Con su uña del pulgar derecho empezó a rascar la parte lisa del pendiente, tratando de sacar a la luz la farsa que se había creado. Le llevo un tiempo el obtener resultados, pero finalmente la puntura dorada salió, mostrando que en realidad estaban hechos de cobre y no de oro como la muchacha afirmaba.

—Son falsos. — Lanzo lejos los pendientes con enfado dentro de ella. —Eres una estafadora.

Al momento que dijo esto, la peli-verde le aventó la mesa en la que estaban todos sus objetos, lanzándola hacia atrás junto a los demás compradores enfadados.

Hábilmente salió de debajo de la mesa y sigue la dirección que había tomado la muchacha. No había perdido mucho tiempo estando atorada por lo que logro ver como esta se quitaba la peluca color verde que poseía y se revelo que en realidad era castaña.

Quería detenerla sin importar que tanto tuviera que perseguirla. No se rendiría en el proceso porque ¿Qué tal si al detenerla le abriría las puertas al respeto entre los hombres que su madre obtuvo? No perdería la oportunidad.


A favor de la campaña "con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un review, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Chao~ nwn