Disclaimer: Todos los personajes, así como el mundo potteriano, pertenecen a J.K. Rowling.


Todas las tardes, a la misma hora, vas a la biblioteca con la excusa de tener algún trabajo pendiente. Es una excusa que te has autoimpuesto; a nadie le interesa saber dónde vas.

Te sientas donde siempre, realizas las rutinarias acciones de sacar los libros, el pergamino y la pluma. Apenas has acabado tu ritual, levantas la cabeza, con todo el disimulo aprendido en el seno de tu familia, y lo buscas con la mirada.

Está donde siempre, observándote. Sientes que la sangre circula más deprisa hasta la punta de tus dedos, que tiemblan, y la pluma cae al suelo. Te apresuras a recogerla, fingiendo serenidad, con elegancia; pese a ser un manojo de nervios.

No te lo explicas. No comprendes lo que te ocurre. Pero todos los días acudes allí, porque sabes que él te buscará con la mirada. Te observará como si no hubiera otra mujer en todo el planeta. Esa forma, esa forma en la que te mira te hace temblar.

Sabes que está mal. Sientes una opresión en el pecho, de miedo, al imaginar la cara de Bellatrix si supiera lo que ese muchacho te provoca. Te sientes sucia. Te gusta que te mire, que te sonría. Y no debería gustarte. Solo es un sangresucia.


Gracias por los reviews, especialmente a Hatake Nabiki por dejar reviews en cada viñeta y expresando sus impresiones. Gracias también a Adela, a los que firman como anónimos no les puedo contestar.