Este fic esta clasificado como M así que sus razones ha de tener, así que lean bajo su propio riesgo.

Este fic es una reescritura casi total del anime CROSS ANGE dando mas participiacion a personajes secundarios (ya que nos sabemos la historia de Ange gracias al anime, no le veo el caso escribirla de nuevo) como Hilda, Salia, Ersha, Salamandine, Tusk, Alektra/Jill étc.

No crean que me olvide de ustedes, simplemente no sabía cmo escribir este capitulo y en mi opinion es uno de los capitulos que más me desesperó, luego entre al bachillerato y me stoy partiendo el lomo en exceso... si esto es ahora... ¿Que será cuando lleguen los finales? Como deseo ya mis vacaciones...

Para Villkiss Kuroi Tenshi quiero darle las gracias por su review que me hizo el día y decirle que me inspiré para otr one-shot AngexSala pero esta vez si de mi autoría y me base en tu diálogo entre Ange y Sala xD pues vamos en el capitulo 6... faltan 5 para llegar a ese duelo épico y vos tranquila que no pondré a Tusk como alguien muy importante, me diste una idea para eso con el one-shot que me dedicaste hace un monton ;) asi que gracias, practicamente el capitulo 14 es tuyo xD

Y sin más les dejo con el asniado capitulo 6, y para continuar debo aclarar que en lugar de poner "Luz de maná" puse "luz operum manualium" ¿Poque? Porque Luz de maná se me hace algo muy simple y "Mana no hikari" no queda ya que segun lo que dan a entender Ninguna es japonesa, (tienen nombres ingleses, alemanes y hasta turcos) a excepcion de Momoka y lo pue en latín porque en latín todo suena más bonito.

Ahora si sin más les dejó el disclaimer y el capitulo 6

CROSS ANGE: El duelo entre ángeles y dragones (クロスアンジュ 天使と竜の輪舞) no me pertenece y partes de esta historia tampoco, solo los giros ocasionales totalmente fuera de la trama original


[Capítulo 6]

— ¿Vino desde tan lejos solo para verla? —pregunto Jill con confusión ante el planteamiento de su agente, Emma Bronson.

—Así parece, es algo triste porque posiblemente sea su última noche por venir aquí—respondió mientras Ange se dirigía bastante malhumorada a su habitacion con tu antigua sirvienta detrás de ella.

—Dejemos que sea feliz… por ahora—dijo Jill.

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Sin duda para Momoka no hubo momento más incómodo que aquel en el que no podía entablar ni una palabra con su ama. Para la sirvienta la princesa Angelise no solo era su ama, igualmente era su mayor admiración, la lealtad y cariño que le poseía eran unos sentimientos inquebrantables, incluso ahora que la misma sabía que era una norma.

—S-Se ha cortado el cabello por lo que veo—Ange le miro fríamente mientras continuaban caminando sin dirigirle ni una sola palabra—Se le ve más madura, como si hubiera crecido durante estos dos meses—trató de halagar.

—…—volvió a quedar en silencio y abrió la puerta de su dormitorio.

— ¿Qué es esto? ¿Un centro de rehabilitación para normas? —Pregunto al ver la habitación—Huele demasiado a metal—comentó mientras de un jalón la rubia le hizo pasar y ella misma volvio a entrar.

—Dudo mucho que sean tan atentas con nosotras—fue lo que dijo mientras abría el armario y comenzaba a desabotonar el uniforme del Arsenal.

— ¿Se cambiara de ropa? —Pregunto emocionada mientras se acercaba emocionada a su ama—Permítame ayudar…—pidió la sirvienta pero al momento de que siquiera pudiera tocar un mísero centímetro de su piel un manotazo por parte de Ange y un muy fuerte empujón se lo impidieron.

Momoka estaba bastante desconcertada ante la mirada tan fría y carente de brillo de su princesa mientras la miraba estupefacta sobre la cama.

—Puedo hacerlo sola—fueron las únicas palabras que salieron de su boca mientras le arrojaba la ropa a la cara.

— ¡L-La doblare! —avisó ya un poco más nerviosa mientras se ponía de pie—luz operum manualium—musitó mientras extendía la mano frente a ella y esta se envolvía en una pequeña aura verdosa, misma que envolvía la ropa que le iba lanzando y la doblaba sin hacer esfuerzo alguno.

—Con que así es como se usa el mana—replicó mientras le miraba fijamente con sus fríos ojos borgoña.

—Lo siento no fue mi intención—se disculpó perdiendo la desconcentración y tirando la ropa al suelo.

—Mejor decíme de una vez lo que haces aquí

—Vine a reunirme con Angelise-sama—respondio simple pero firme.

— ¿Y ella quien es? —Pregunto—Yo no la conozco, yo soy Ange, un soldado del arsenal que tiene ordenado cuidarte hasta dentro de pasado mañana, por lo tanto debo cumplirlo.

Duras palabras contra su compañera de vida, más sin embargo para la rubia era la verdad absoluta.

— ¡Deje de decir eso por favor! ¡Usted es mi princesa, mi adorada Angelise-sama!

—No tienes a donde ir, y por eso te estás aferrando a mi—respondio cual psicólogo dando su diagnóstico—Sé que el imperio Misurugi ya no existe, yo lo hice caer.

— No tiene por qué echarse la culpa Angelise-sa…

— ¡Es la verdad! —Le interrumpió con enojo en su voz—La reina murio, lo más posible es que el rey haya perdido su cargo a manos de una guerra civil por ocultar que la heredera a la corona era una Norma ¡Acéptalo de una vez! —se acercó a ella y le dio una muy fuerte bofetada.

— Las cosas no son asi Angelise-sama… Su madre…

— ¡¿Desde cuándo?! —reclamó mientras le arrojaba de nuevo a la cama y le apresaba de las muñecas.

Los ojos de Ange centelleaban en furia mientras que los de Momoka en miedo, jamás en su corta existencia fue capaz de ver a Angelise hundida en resentimiento.

— ¡¿Desde cuándo supiste que yo era norma?! —Exigió saber— ¡Contéstame!

—Yo…—no pudo siquiera seguir sosteniendo sus ojos miel a los de carmesí, apenas desvió la mirada a lo que Ange le escupió.

—Desde el principio… con que sí…—se levantó—Mi padre te llevó al castillo para que yo no usara mana ¿no es así? —Momoka no respondió— ¿Qué más da ahora? Ya no me importa, ire adormir—dijo y se acostó en la cama que no tenía juego de cama—Utiliza mi cama, te irás pronto—cerró la conversación volteándose hasta quedar mirando a la pared y fingirse dormida.

—Mi lugar es junto Angelise-sama, la busque, la busque sin parar—las lágrimas comenzaron a salir se sus ojos miel—Por favor, déjeme estar a su lado—pidió con la voz cortada mientras se reverenciaba sobre el piso.

Ange no respondió por lo que Momoka se dio por vencida y se fue a acostar, sin percatarse de que, de alguna manera u otra, Ange se seguía preocupando con ella.


—Ange-chan sí que es de un mundo diferente—Dijo Ersha que almorzaba junto a Salia y Vivian.

—Mira que tener una sirvienta

— ¿Qué es una sirvienta? —pregunto Vivian.

—Alguien que cuida de la realeza—respondio Salia.

— ¡Genial! —exclamó Vivian mientras Ersha le pasaba una servilleta por la mejilla.

—Te has manchado de Kétchup—dijo con una sonrisa.

— ¿Entonces Ersha y Salia son mis sirvientas? —Pregunto confundida.

—No lo somos—dijeron las mencionadas, una con una sonrisa amable, la otra ligeramente enojada. Fue entonces cuando un grito de molestia atrajo la atencion de las tres.

— ¡No hagan esperar a Angelise-sama! ¡Háganle sitio! —fue Momoka la creadora de tal grito a la mesa que estaba enfrente de su princesa, la misma donde reposaban Chris, Hilda y Rosalie además de otras tres normas— ¡Es Angelise-sama!

—Metete en tus asuntos—le dijo Ange mirando fríamente a la peli-morada, pero a esta le importo nada.

— ¿Hacerle espacio? —habló Hilda en tono desesperante a cualquiera—Pero que altanera que eres, reina del basurero.

— ¡Ya baja de la nube! —exclamó Rosalie.

—Que molesta—dijo Chris en un tono más bajo mirando apenas a las del viejo Imperio.

— ¿Qué han dicho? —Pregunto la sirvienta molesta— ¿Cómo se atreven a faltarle al respeto? Incluso para unas NORMAS salvajes y sin refinamiento, esas palabras…

—Tu querida "Angelise-sama" es igualmente un norma—interrumpió Hilda mirando todo analíticamente.

— ¡N-No! ¡Es Angelise-sama! —Rosalie y Chris se rieron mientras Hilda entrecerraba la mirada.

—Es igual a ti cuando llegaste—se dirigió a Ange—La Princesa Defectuosa necesita una sirvienta defectuosa ¿no es así? ¿Acaso no es perfecto? —le sonrió a lo último.

—Yo no diría que es perfecto—respondio Ange.

—Ya no tendrás que pasar tus noches en soledad—Hilda le guiñó.

—Tan vulgar como siempre—dijo Ange sonriendo

— ¿Qué querías? Después de todo, somos NORMA.

— ¡No permitiré más faltas de respeto! —exclamo poco a poco perdiendo la fuerza de su cuerpo. —Yo… Yo…—y fue así como cayó inconsciente al suelo.

—Atiéndela—ordeno Hilda—De seguro que es por hambre.

— ¿Por qué debería obedecerte? —pregunto desafiante.

—Porque yo lo digo—respondió partiendo de ahí.

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—No me dijiste que llevabas tres días sin comer—dijo Ange una vez Momoka despierta en la enfermería al momento en el que le extendí una hamburguesa.

—Lo siento—se disculpó—Solo pensaba en verla.

—Puedes conseguirte lo que sea con esto—le extendió unos cuantos miles de yenes—Ahora me voy. Quedas por tu cuenta.


De esto siguieron varios eventos algo humillantes para Momoka, llenos de rechazos por parte de Ange.

Todo comenzó con un armario en su cuarto de cambiado, para continuar con una remodelación completa de su cuarto de dormir y terminar con un almuerzo más allá de lo permitido para un arma como eran las NORMA. En todas y cada una de las veces Ange no la dejaba siquiera hablar para rechazarla tajantemente, fue en almuerzo cuando perdió totalmente el control y su ira salió a flote.

—A-Angelise-sama

— ¡No soy Angelise! —Gritó— ¡¿Cuántas veces debo repetírtelo?! —Golpeó la mesa dejando una pequeña grieta— ¡Déjame en paz de una jodida vez! —ordenó fuera de sus cabales abandonando el lugar, todo esto ante los analíticos orbes amatista de Hilda, la cual comenzó a caminar en dirección a la sirvienta.

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— ¡Justo en el blanco! ¡Felicidades! —felicitó Ersha a Salia—Nunca puedo disparar tan bien como tú. Me pregunto qué me fallará—dijo.

—Ese busto de la cuarta dimensión—pensó mirando fijo el lugar.

—Ara, ara… Salia-chan es una pervertida.

— ¡N-No! ¡T-Te equivocas! —exclamó moviendo las manos frente a ella.

A un lado Ange igualmente practicaba su puntería en disparos y se reía de la escena digna de comedia televisiva que protagonizaban esas dos. Pero dicha sonrisa se desvaneció ante la plática de Hilda, Chris y Rosalie.

—Las NORMA y los DRAGON son alto secreto para los humanos, y lamentablemente, ella es un humano que ha entrado a este lugar—dijo Hilda.

—Ya veo, eso quiere decir que en cuanto se vaya morirá—concluyó Chris.

—Exacto. Es una lástima—agregó Rosalie con tono lastimero—Vino aquí buscando a esa perra desgraciada terminan muriendo. Como Coco y Miranda—y fue con la mención de estos nombres que la rubia perdió su concentración—De verdad que no tiene corazón, termina rechazando a todos los que se preocupan por ella.

—Concuerdo contigo Rosalie—dijo Hilda.

—Y que lo digas.


La cena fue algo amarga para Ange ante la presencia de Momoka, la cual actuaba tranquilamente, ya no insistía a que volviera a ser su viejo yo, comía lo mimo que ella y hacía sonrisas cuando su cara mostraba el total desagrado a lo que ingería.

— Itadakimasu.

Las palabras de Rosalie volvieron a la mente de Ange.

—Iré a darme un baño—Momoka le miró confundida ante a selección de palabras— ¿Me acompañas?

—Le frotaré la espalda con gusto—dijo con una sonrisa agridulce.

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— ¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que hice esto? —pregunto Momoka al momento que estiraba la mano y tomar el jabón que estaba frente a Ange.

—Esa cicatriz…—soltó al ver el estigma que ocupaba gran parte del antebrazo de la peli-morada.

—Ah, ¿esto? —Sonrió mientras acariciaba la cicatriz—Me dijeron que podía irse con mana, pero es importante para mí.

¿Qué paso? —pregunto alarmada una Angelise de siete años entrando a su habitacion donde estaba Momoka abrazando una muñeca conteniendo el llanto.

—Lo siento mucho Angelise-sama, he roto su muñeca—se disculpó una Momoka de seis años.

—Estás sangrando—dijo acercándose a ella tratando de hacer que dejara de abrazar la muñeca.

—No es nada—dijo haciéndose chica en su lugar

— ¿Cómo no va a serlo? —preguntó mientras desgarraba una parte del costoso vestido que estaba usando.

—Angelise-sama, su vestido…

— ¡Tonta! —Le gritó para después suavizar su voz—Podemos conseguir otra muñeca y otro vestido. Pero tú eres irremplazable.

—Angelise-sama…

—Puedes enterrar la muñeca rota bajo el árbol del jardín trasero—Momoka le miro asombrada—Será nuestro secreto—poso el índice en sus labios.

— ¡Hai!

— Vete—pidió Ange con la voz débil—Vete ahora mismo

—Si… me iré mañana

— ¡No, no lo entiendes! —Se volteó y le sostuvo por los hombros—Tienes que irte ahora mismo Puedes ir bajo el agua o cruzar el mar usando Mana ¿verdad? —La de ojos miel quedo sorprendida ante las lágrimas de la ojos carmesí— ¡Huye de este infierno, Momoka!

—Por fin me ha llamado por mi nombre—dio contenta mientras tomaba una de sus manos—Yo sabía las consecuencias de venir aquí, así que déjeme quedarme a su lado todo lo posible.

— ¿Por qué? —ahora era su turno de tener la voz cortada

—Porque yo soy su jefa de sirvientas.

—Tonta… —entonces sonó una alarma, Ange debía partir de nuevo a cazar dragones— ¿Cómo que mi jefa de sirvientas? —Preguntó—Me has mentido todo el tiempo—reclamó a la nada dentro de su mente.

¿No crees que estas siendo demasiado testaruda?

— ¿Quién eres? —preguntó mirando alrededor buscando a la proveedora de aquella dulce, amable, cálida y calmada voz pero no encontró nada, entonces el pitar de la alarma le recordó que habia dragones afuera.

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— ¡Esa maldita zorra! —Se quejó Rosalie— ¡Me pateó mientras estaba en combate!

— ¡Un estorbo! ¡Me dijo que era un estorbo! —igualmente se quejó Chris.

— Nos dio a todos menos a Hilda ¿Qué clase de magia es esa? —se volvio a quejar a de cabellos naranja.

—Hablando de Hilda… ¿Dónde está? —pregunto la de cabellos plateados.

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— ¿No crees que estás siendo demasiado testaruda? —las mismas palabras que Ange escucho anoche pero de una voz muy distinta.

— ¿Qué es lo que quieres, Hilda? —pregunto Ange la cual miraba de lejos la nave que llegaba, aquella en la que partiría Momoka.

—Eso mismo te pregunto—dijo la pelirroja— ¿Realmente dejarás que esa nave parta con tu sirvienta?

— ¿Y eso a ti que te importa?

—A mi nada, me da exactamente lo mismo—dijo agitando su mano—Pero tu… princesa defectuosa… ¿Soportarás otra vida?

Ange se mantuvo en silencio.

—Se porque desafías las ordenes de Salia—dijo y Ange mordió su labio—Pero no pienses que te lo voy agradecer.

— ¿Quieres ir al punto de una vez? —pregunto con falsa irritación, cuando en verdad era que las palabras de la ojos amatistas podrían bajar su máscara en caso de seguir

—Yo al igual que tú, tuve una vida antes de llegar aqui—dijo sorprendiendo a la ojos carmesí—Pero nadie vino a buscarme, ni mi madre ni mi padre. Mi hermano ignora completamente mi existencia y no sabe que estoy aquí, incluso si lo sabe, no vendrá. Yo no sé si tienes hermanos, o padres, pero Momoka lo abandonó todo—la rubia se volvio a sorprender, pero ahora de que Hilda conociera todo eso—Y ahora que se va renuncia a su vida y todo por una orden tuya.

Ange comenzó a caminar al cuartel de nuevo pasando por un lado de Hilda sin decir nada, cuando llegó a la puerta, aun cuando la pelirroja no se movía de su lugar pronuncio un débil, pero claro:

—Gracias

—No me las des, que yo tampoco lo haré.


—Muchas gracias por cuidar de mí—se reverenció a Emma y a Jill—Aunque fue poco realmente fui muy feliz. ¿Pueden decirle eso a Angelise-sama?

—Está bien—dijo la general de cabellos verdes.

—Acompáñenos por favor—dijo una guardia que provenía de la nave.

—S-Si—dijo algo temerosa ante el arma que colgaba en s espalda.

— ¡Alto! —se escuchó la agitada voz de Ange.

— ¡Angelise-sama! —exclamó Momoka al verla corriendo hacia ella cargando con cuatro bolsas, dos en cada mano, todas cubiertas de dinero.

—Comprare a esa chica—dijo depositando las cuatro bolsas frente a Jill y Emma.

— ¿Qué? —preguntaron las humanas sorprendidas.

— ¡¿Una norma comprando a una humana?! ¡¿Con estos pedazos de papel arrugado?! —Preguntó Emma aun sin creerlo— ¡Es impo…!

—De acuerdo—le interrumpió Jill.

— ¿Pe-Perdón?

—Cancelaremos el transporte—ordenó Jill—Esa chica es suya.

—Ji-Jill

—Puedes comprar lo que sea con suficiente dinero. Esas son las reglas—caminó a su cómoda oficina.

—Pero…—miro de las chicas y luego a las bolsas—luz operum manualium—extendio las manos frente a las bolsas y comenzó a correr tras su general— ¡Espere!

— Puedo quedarme aquí—Pregunto contenta— ¿Puedo quedarme a su lado, Angelise-sama?

La rubia se dio la media vuelta y dijo:

—Ange

— ¿Huh?

—Mi nombre es Ange—dijo volteándola a ver un momento y comenzar a caminar a su cuarto, necesitaba un descanso.

— ¡Sí! ¡Angelise-sama! —la mencionada suspiró al momento en el que la ojos miel comenzó a seguirla.

Pero Ange no fue la única que suspiró, una pelirroja y una pelinegra igualmente suspiraron. Ambas habían contemplado la escena pero de diferentes lugares. Una desde una sala de meditación y otra en una azotea cercana al lugar.

— ¿Qué estoy haciendo?

— ¿Qué estoy haciendo?

Preguntaron ambas suspirando y recargando la espalda en la pared, se sentían demasiado cansadas.