No soy la dueña de Harry Potter. Este pertenece a J.K Rowling, esta historia es pura imaginación mía, y no recibo ningún tipo de remuneración por ella. Sólo me pertenece el personaje de Leia Potter.

Capítulo 5

La Muerte jugó con sus niños mientras esperaba pacientemente a que los mortales procesaran la información que acababa de darles. La verdad, podía comprender su confusión, de verdad, pero estaba empezando a impacientarse,mirando el reloj de la pared de nuevo, notó que ya habían transcurrido 10 minutos desde que había acabado con su explicación;si en otros 10 minutos no salían de su estado de shock, les arrojaría un cubo de agua helada, a ver si así volvían a la realidad…

Cuando pasaron otros 5 minutos, noté un movimiento por el rabillo del ojo.

La Reina cogía su taza de té y la vaciaba rápidamente, muy probablemente quemándose toda la garganta y la boca, y dejándola con más fuerza de la necesaria en la mesa. Mirando a su sobrino se aclaró con fuerza la garganta, consiguiendo efectivamente su atención, ambos se recompusieron, se sacudieron ligeramente las ropas, estiraron la columna y vaciaron la cara de emociones, se sentaron mas erguidos, y me miraron.

-Mi señor, agradecemos mucho su explicación- comenzó la Reina-Si no le importa le haremos algunas preguntas más.

-Claro, aunque algunas preguntas deberán quedarse sin respuesta por el momento.

-Por supuesto, mi Señor- cruzó las manos pulcramente en el regazo -Para empezar, ha mencionado a Albus Dumbledore y que, al parecer, selló la mayor parte de sus poderes, ¿podríamos saber cuáles son? Nos ayudaría a prepararnos para atender sus necesidades…y evitar posibles accidentes.

Me gustó que estuvieran genuinamente interesados en ayudar a mis hijos; sacando de mi dimensión de bolsillo los pergaminos que hicieron los goblins los extendí hacia la Reina.

Cogiéndolos, los desplegó al tiempo que su sobrino se levantaba y se colocaba a su lado para leerlos también. Al transcurrir unos momentos, la atmósfera se oscureció y una ráfaga de ira asesina recorrió la habitación. Observé a los muy lívidos mortales, la mujer dejó caer los documentos sobre la mesa, se sirvió otra taza de té y la vació presurosa,mientras que el hombre se pasó una mano temblorosa por la cara, y fue de nuevo a su asiento.

-¡Ese hombre! ¡Bastardo manipulador!Pero… ¡¿quién se cree que es?!- rabió la mujer.

El Duque sonreía tensamente, buscando con la mirada a los bebés.

-Tía, no te preocupes, recibirá lo que merece, nos encargaremos de eso.

-Bien, pondré a algunos hombres a investigarlo- apretó las manos en su regazo sus ojos adquiriendo un brillo acerado -Para cuando acaben con él, no podrá mostrar su cara en público nunca más- prometió.

-Bien, cuando tengamos algo sólido contra él, añadiremos estos pergaminos a su acusación. Tiene demasiado poder, primero debemos hacer que el público pierda su fe en él, cuando casi no tenga apoyo daremos a conocer los documentos de los gemelos; eso serán… los clavos de su ataúd.

Permanecimos en silencio por un momento. Quería permitirles tranquilizarse antes de seguir con nuestra conversación; al final, la mujer comenzó a hablar.

-Mi señor- la mortal me miró -Ha dicho que la pequeña es una reencarnación, ¿conserva sus recuerdos?

-Sí, por eso no os sorprendáis si hace algo que no es propio de los bebés, he observado que le gusta hacer pequeños animalitos de fuego y otros elementos para distraer a su hermano- les expliqué.

-Sorprendente- hizo una pequeña pausa para asimilar la magnitud de los hechos.

-Además de los poderes y su reencarnación, ¿hay algo más que debamos saber?- cuestionó la mujer ligeramente saturada.

Pensé en ello unos momentos.

Sí, había algo más.

-Mis hijos no son mortales- comencé -Pueden ser heridos, aunque las heridas sanarán con mucha rapidez, si estas son muy extensas, mantendré sus almas conmigo hasta que sus cuerpos se sanen- no me gustaba esa posibilidad, pero había que ser realista -También, la maldición asesina no funciona en ellos, mueren, pero por sólo unos segundos. Son inmunes a las compulsiones mentales, nadie puede entrar en sus cabezas con legeremencia, Leia es una adulta mentalmente y ya ha aprendido a cerrar su mente. Harry, sin embargo, tiene un hechizo en él que impedirá que entren a su mente,hasta que haya aprendido por sí es todo acerca de ellos, vendré de vez en cuando para pasar tiempo con ellos, cuando sean mayores les empezaré a enseñar a controlar sus poderes. Menos los elementales, porque tienen un control absoluto de ellos, no nacieron con el control total, yo se lo otorgué. Mientras Leia atravesaba su primera vida, descubrí la manera en la que sobrevivió a la noche en la que mataron a sus padres- sonreí orgulloso consiguiendo toda su atención.

-Dentro de ella había un poder durmiente que la salvo aquella noche… Magia Elemental. Los auténticos Elementales, una magia antigua ya olvidada, podían manipulas todos los elementos. Los cuatro principales: Fuego, Agua, Tierra, Aire. Pero también, Electricidad, Veneno, Oscuridad, Luz, y los más importantes, Vida y Muerte- la sonrisa se volvió más un ligero destello de su habilidad Elemental Vida, lo que le permitió sobrevivir. Sus habilidades Elementales permanecieron latentes hasta que murió. Cuando mi hija murió, hablé con ella y le ofrecí desbloquear sus habilidades y le darle control total sobre ellas; mi intención era hacerla más poderosa para que pudiera protegerse mejor en su próxima vida. Ahora, los dos tienen habilidades elementales completamente activas, pero en desarrollo, con el tiempo y a medida que vayan creciendo, sus poderes lo harán con ellos.

Dejé que reinara el silencio un tiempo, dándoles tiempo a los mortales de ponerse al día.

-También, les he enviado a los padrinos de los niños unas cartas explicando dónde están, no vaya a ser que el chucho enloquezca y monte un numerito. Es muy probable que te hagan una visita pronto, mortal- le dije al nuevo abuelo de mis bebés.

Con una última caricia a mis dulces niños y un beso en cada una de sus pequeñas frentes, me fui a trabajar, sabiendo que estaban en muy buenas manos. El mortal que había elegido era justo los que necesitaban, les daría cuidados y cuando crecieran los educaría para saber comportarse y lidiar con la fama;lo cual les sería muy útil cuando volvieran al Mundo Mágico. Su educación y modales les ganarían muchos adeptos entre los sangrepura estrictos y anticuados; y su dulzura y encanto natural en los magos más ingenuos.

Sus hijos dominarían este mundo, antes incluso de graduarse.

Entusiasmado por el futuro venidero, se dispuso a atormentar algunas almas de mortales que estaban en los campos de tortura, para pasar el tiempo.

Transcurrió un tiempo considerable desde la marcha de la Muerte. Tía y sobrino de dedicaron a desayunar en silencio y en paz, cuando terminaron, la Reina volvió a tocar la campana y una sirvienta entró para recoger con rapidez y eficiencia la mesa así que ambos se levantaron y se desplazaron a la derecha junto con el cochecito a los más cómodos sofás de la estancia, un sofá de dos plazas y dos sillones al otro lado, en medio una mesa baja de café.

-La Muerte nos ha visitado, para responder preguntas y todo, quién lo habría pensado- comentó Elizabeth.

-Sí. Debo decir, Tía, que te has tomado la información sorprendentemente bien, cuando yo me enteré anoche me desmayé de la impresión, tendrías que haber visto la mirada que me daban mis perros esta mañana al despertar.

Ante la información, ella rió con fuerza. Su sobrino, de más de 50 años desmayándose como una damisela de la novelas de Jane Austen era una imagen muy hilarante. Al ver reír a su tía, Edward puso mala cara, ¡no había podido evitarlo, la información había sido toda una sorpresa!

Elizabeth, ya más tranquila, vio el puchero de su amado sobrino lo cual le provocó otra pequeña carcajada. Obligándose a serenarse para no avergonzarlo más, se secó las lágrimas de la comisura de los ojos.

-Tranquilo, sobrino, tu vergonzoso desliz no saldrá de esta sala.

-¡Tía! ¡No lo digas de esa manera! ¡Si lo dices así, parece que he tenido un hijo ilegítimo, o que he matado una meretriz y la he enterrado en el desierto!- dijo causando otra ronda de risas alegres de ella, haciendo que se sonrojara ligeramente.

Exasperado y una tanto avergonzado, esperó con paciencia a que su tía se calmara, y después le contó alguna de sus sospechas recientes.

-Debo admitir, que debería de haber predicho la reciente llegada de los niños- le confié.

¡Por fin sabía yo algo que ella desconocía!

-¿Y eso?

-Por Duquesa- ambos miramos a la susodicha -Su embarazo, aunque muy bien recibido, fue extraño- admití -Los heliwr son guardianes, los cachorros sólo se dan cuando hay una nueva llegada a una familia, esto es por la mentalidad de manada, a más personas, más miembros se necesitan para defender a la ó lo mismo cuando me casé con Alice, que en paz descanse, y antes de que naciera mi hijo; ellos siempre lo saben instintivamente.

-Ya veo, entonces, los nuevos perritos serán para ellos, ¿cuándo nacerán, y cuántos son?- preguntó.

-Ya casi, llegarán a los dos meses en una semana, y según las exploraciones hay cuatro cachorros, dos para cada uno.

-Eso está bien, ¿tienes pensado algún nombre para ellos?

Con una sonrisa continuó hablando con su tía de cosas banales pasando así una agradable reunión, la cual acabó una media hora después. La Reina Elizabeth regresó a sus múltiples deberes de monarca y reuniones con los lores programadas,y Edward regresó a su hogar, con sus nietos y sus familiares. Su corazón, antes tan lleno de dolor y soledad, se sentía un poco más liviano y alegre,tenía la certeza de que los días venideros estarían llenos de risas, algún que otro pequeño berrinche, y noches en vela, pero lo tomaría con alegría y disfrutaría del regalo que había recibido, sorprendentemente, de la Muerte.

Nota final:

Bueno esto finaliza los capítulos introductorios, en el siguiente daremos un pequeño salto en el tiempo hasta el primer año en Hogwarts, ¿ que estará Dumbledore tramando? ¿Cómo se llamarán los perritos? Todo en el siguiente capítulo.