CAP 7: DE DIABLA A ANGEL
Cuando dijeron "temprano" yo creí que se referían a las 8:00am o algo después, no que llegarían a las ¡6:30!
-¡Bella! , Bella, Bella, Bella…
Puta su madre
-Bella, Bella…
En ese momento odiaba a la madre que dio vida a esa molesta voz.
-¡CARAJO BELLA!
Y entonces otra vez caí de la cama, pero esta vez no fue mi culpa, una de las 2 putas a las que llamaba mis amigas me había empujado.
En el suelo supe que esto era una batalla perdida, perezosamente abrí los ojos
-Para tu suerte no me golpee la cara – dije una vez de pie mientras me estiraba – porque si me volvía hacer una marca no descansaría hasta que ambas perdieran los pechos
-¡Dramática! – grito Alice desde la cocina
-Después nos amenazas Bella, ve a darte una ducha y cámbiate – Rosalie con su común tono mandón me empujo hasta el baño
Me mire al espejo, unas muy leves ojeras decoraban mis ojos, la marca del golpe era ya casi invisible y mi cabello era un nido de ratas, no me sorprendería que una de ellas saliera a saludarme atreves del espejo, me desvestí y entre el agua caliente, automáticamente suspire de alivio, me tome mi tiempo en la ducha y después de 20 minutos salí envuelta en una toalla, pude ver que mi ropa ya estaba escogida y lista encima de mi cama (NA: la ropa en mi perfil), bueno al menos esta vez no me obligarían a llevar tacones y un vestido para ir de compras, me maquille ligeramente, con base, delineador negro y brillo labial, me seque el cabello y salí a la cocina.
Fue raro ver a mis 2 mejores amigas juntas tomando un café, fue raro pero se sintió muy bien, no sé por qué no las había presentado antes, me sentía bien estando con las 2.
-¡Buenos días! – salude con una enorme sonrisa.
-¿Y ese ánimo? – Pregunto Alice – creí que nos sacarías los pechos – agrego divertida
Me reí
Fui y me serví un café, recorrí con la mirada mi departamento, cuando vi la puerta entreabierta, eso me hizo recordar algo.
-¿Cómo entraron aquí? – pregunte temiendo la respuesta
-Alice tiene llave, no me preguntes como la consiguió, no lo sé – dijo la rubia
-¿Tienes la llave de mi departamento? – pregunte a la enana
-Sip – contesto mientras se metía una tostada en la boca – la tengo porsiacaso, contigo nunca se sabe, es mejor estar prevenida para alguna emergencia.
En eso tenía razón
-Por cierto Bella – dijo Rose – ayer con todo el alboroto no te pregunte, pero ¿Qué le paso a tu frente?
Alice soltó unas risitas
Puse los ojos en blanco, otra vez tendría que contra la historia de la resaca…
…
-¡Solo uno por favor! – 4 horas después estábamos en el centro comercial, en una de las innumerables tiendas que íbamos visitando, habían pasado 2 horas desde que habíamos llegado y hasta ahora solo habíamos comprado ropa, no me quería ni imaginar lo que haríamos el resto del día.
Y aquí me tenían, una de las abogadas más prestigiosas en Chicago, una zorra que había follado con casi toda la población masculina, exitosa y rica, rogando para que Alice le diera permiso de escaparse 5 minutos para follar con alguien
-Alice… ¡por favor te juro que no me demoro nada! ¡Solo uno!
-No – ni siquiera me dedico una mirada, ella seguía absorta escogiendo mi nueva ropa
Hice mi berrinche de niña pequeña y fui con Rose que no estaba muy lejos, también escogiendo mi ropa
-No quiere – me queje
-Te lo dije – suspiro, ¡no era justo!, Rosalie ya se había tirado a 2 y yo aun no iba ni uno, si no tenía un puto orgasmo en media hora terminaría en un manicomio.
Recorrí la tienda con la mirada, y como siempre algunos estabas mirándome con algo más que solo curiosidad, mire Alice y ella tenía una pila de ropa en cada brazo, no se daría cuenta si me iba por 5 minutos, ¡solo 5 minutos!
Escogí de entre el grupo de hombres que me miraban.
Ojos negros profundos, cabello negro y guapo, había escogido a mi presa, y como toda depredadora fui hasta él con una seguridad única
-Hola – salude, no tenía tiempo para juegos previos así que fui de frente al grano - ¿te parezco atractiva? – no sé porque preguntaba eso, estaba claro que me deseaba
-Si – dijo con una sonrisa recorriendo mi cuerpo con la mirada.
-OK ¿quieres pasarla bien? – Le guiñe un ojo siendo coqueta- sabes a lo que me refiero – agregue
Pareció sorprendido y no supo que decir, lo tome como un si
Caminamos a paso acelerado, o mejor dicho yo lo arrastre mientras las miradas curiosas de las personas nos seguían.
Lo lleve hasta el baño de mujeres, felizmente no había nadie, lo metí conmigo en uno de los baños, una vez dentro lo empuje haciendo que se sentara en el inodoro cerrado, no perdí más tiempo y me senté encima de él con cada pierna a su costado, comencé a besarlo apasionadamente, al parecer lo había tomado con verdadera sorpresa porque tardo en responder, lo que no tardo es en ponerse duro, tome una de sus manos que se hallaba en mi cintura y la puse en uno de mis pechos, gemí al sentir como lo acariciaba, saque un condón de mi bolsillo y se lo extendí.
-Póntelo – le ordene, al perecer eso lo éxito mucho mas, se estaba bajando el cierre del pantalón…cuando mi infierno llego
-¡Bella! – grito una voz chillona detrás de mí
-Mierda – susurre contra los labios del chico
Alice
Había olvidado cerrar con seguro la puerta y Alice estaba detrás de nosotros con expresión reprobatoria, había sido una estúpida al pensar que ella no se daría cuenta que había desaparecido
Me tomo del brazo con una fuerza que creí que no tenía y me saco a rastras del baño
-¡Noooo! – gritaba yo, ganándome la mirada de toda la gente alrededor mío
-¡Esto es el colmo! – Me reprendía mientras me arrastraba – ¡te dejo de vigilar por un instante y te desapareces con un tipo que ni conoces! – me reprochaba, llegamos hasta donde estaba Rosalie quien se partía de la risa.
"Maldita perra"
La mire mal y le enseñe el dedo, ella se hizo la ofendida y se puso a reír aun más fuerte.
¡No era justo!
Me probé toda la ropa que Alice quiso, le hice caso en todo lo que me decía con el fin de que me perdonara y me dejara sola mínimo para ir al baño, no lo hizo, sabía que a Alice no le duraba mucho su enojo, estaba segura que hoy en la tarde cualquier rastro de enojo se habría evaporado, pero ¡es que no me dejaba sola ni un segundo!, y al parecer el mundo se había confabulada en contra de mi pues cuando iban pasando las horas habían mas y mas bombones, y yo aquí, como la santa que no soy.
No preste mucha atención a la ropa que me compraban, así que pudieron querer vestirme como conejita de playboy y yo no me enteraría, incluso creo que me gustaría.
Eran las 2:00PM Y yo ya tenía hambre, pero claro el par de monstros que tenia a mis costados estaban tan concentradas en las compras que no se daban cuenta de las pequeñas necesidades humanas
-Chicas… - llame mientras Rose y Alice miraban un montón de vestidos y zapatos en otra tienda
-¿Hola? – pregunte, y juro que casi escuche mi eco, estaba sola
-¡Chicas! – llame desesperada, ¡tenía hambre!
-¿Qué? – respondió Rose sin mirarme.
-Tengo hambre – dije como niña pequeña
Ambas suspiraron y fuimos a almorzar, prácticamente lo devore todo, cuando acabe de comer ellas me miraban con una ceja levantada, no me dejaron descansar y rápidamente me llevaron a otra tienda.
Estaba jodida
Dos horas después salimos de la ultima tienda, y esta si era la última tienda, ya no teníamos brazos para tantas bolsas otra vez, así que nos dirigimos al coche de Alice, era la tercera vez que nos quedábamos sin brazos para sostener todas las bolsas, no quería ni pensar cuanta ropa habían comprado solo para mí.
Cuando regresamos al centro comercial, porque si, regresamos, no solo íbamos por ropa al parecer, me informaron que ahora tocaba el cabello, limpieza de cutis, manicura, pedicura, etc.
Así que el par de locas me llevaron a una de los estilistas de Rose, que según ella hacia milagros, me sentaron en un silla frente a un enorme espejo, esperamos unos segundos y apareció un hombre que de "hombre" no tenía nada, saben a lo que me refiero, era gay.
Saludo a mis amigas con dos besos a cada una y se giro a verme a mí, ellas le explicaron lo que querían que hiciera conmigo, él pregunto ¿por qué querían que yo, siendo sexy, ahora me convirtiera en una mescla de monja nudista? No pude evitar reír cuando vi la cara de mis amigas.
Mi cabello era largo hasta la cintura, completamente lacio y de un marrón bastante oscuro, casi negro, lo único que les pedí fue que no recortaran el largo de mi cabello, me había costado mucho tenerlo así y no quería que ahora me lo cortaran, ellos me dijeron que no me preocupara, que cortármelo no estaba en el plan.
"Perfecto, ahora tienen un plan" pensé con sarcasmo
Después de unos minutos de hablar los 3 en privado regresaron con una gran sonrisa cada uno, ¿ya había dicho que estaba jodida? Me cambiaron de lugar a un cuarto mas privado sin espejo, me sentaron en una silla mucho más cómoda y supe que estaría mucho tiempo sentada, a los lados habían estantes llenos de herramientas para el cabello, algunos no los conocía para ser sincera, escuche como "Javier" (el estilista) cancelaba todas sus citas, el cuarto no era muy grande pero si lujoso, no esperaba menos de Alice y Rose, era obvio que me trajeron con el mejor.
La verdad no sé que me hicieron en el cabello, solo sabía que el culo ya me empezaba a doler de tanto tiempo que estaba sentada, Alice y Rose no me quitaba la mirada aprobando cada paso que hacían conmigo, no había espejo así que no supe lo que hacían, me pusieron muchas herramientas en el cabello, incluso recuerdo que llego a pesarme la cabeza, usaron diferentes cremas, yo no dije ni mierda, solo dios sabía si saldría cuerda de este lugar.
4 horas después…si, ¡4 HORAS! , yo ya no sentía mi culo, incluso llegue a pensar que la raya de mi trasero se había borrado, ellos me miraron satisfechos, los tres suspiraron mirándome con una sonrisa de complicidad, Javier extendió sus manos sin dejar de mirarme y mis amigas le chocaron los 5.
-¿Qué tal estoy? – pregunte insegura
-Cariño, no hay palabras para describirte – me respondió Javier – ¡dios! ¡Qué bueno que soy!
Alice y Rose le dieron un beso a cada mejilla y saltaron de alegría
Bueno, al parecer no podía estar tan mal
-Déjenme verme – pedí levantándome de mi asiento, me estire incomoda por haber estado mucho tiempo en una sola posición.
-No Bella, aun no, ¡la transformación no está completa! – Alice dijo
-¿Qué? no pienso salir de aquí sin verme al menos
5 minutos después nos dirigíamos a un spa, que quedaba dentro del centro comercial en el piso 3, yo había dicho que no saldría de allí sin verme y aquí estoy, no tengo ni idea de cómo me veo pero eso no le importo a nadie y me sacaron igual.
Las personas y mayormente los hombres se quedaban mirándome y no es que antes no lo hubieran hecho pero ahora me miraban diferente, antes lo hacían como si me desvistieran con la mirada, puro y simple deseo, pero ahora…me miraban como un amor platónico, como un ángel, por primera vez no me sentí deseada, me sentí querida, me miraban como si yo fuera algo inalcanzable, un brillo en sus ojos me decía que estaban mirando una belleza sin igual y celestial.
Incluso me atrevería a decir que me miraban intimidados y con respeto, ahora sabía que no cualquiera se me acercaría y me insinuaría algo indecente.
Alice y Rose me sonreían cada vez que yo las miraba y no me dejaron ni un segundo verme a ningún espejo.
Caminamos sin detenernos hasta "paraíso" un spa al que nunca había ido, pero del cual había recibido muy buenas sugerencias. Entramos y nos atendieron rápidamente a pesar de que había gente esperando, al parecer mis amigas ya eran conocidas aquí.
Esta vez al menos supe que no estaría incomoda, nos hicieron de todo, comenzando con masajes, depilación, manicure, mascaras, ect, pero como era de esperarse se centraron principalmente en mi, mis amigas fueron muy especificas con todo el personal, según ellas me tenía que ver perfecta, así que cuando ellas ya habían terminado su tratamiento, yo no estaba ni por la mitad del mío.
-Chicas, tengo que preguntarles – dije mientras ellas leían un revista y yo tenía la quinta mascara exfoliante -¿desde cuándo se llevan mejor? No las he visto discutir desde ayer
Según yo recuerde ellas no habían peleado ni una sola vez, o no que yo las haya visto, eso me pareció raro pues ayer en mi departamento no dejaban de discutir e incluso tuve que sostener Alice para que no le pegara a Rose
-Oh, pues hicimos un acuerdo – respondió Alice sin despegar sus ojos de la revista que tenía en sus manos
-Si – continuo Rose – hicimos una tregua mientras tú "transformación" durara, después ya podíamos desfigurarnos la cara entre nosotras
-Oh gracias – dije algo confusa ¿tenía que agradecer?
-No hay problema Bella, eres nuestra amiga, además no íbamos a lograr hacer un buen trabajo contigo si no dejábamos de discutir – aclaro la teletuvi
Les sonreí y hubiera llorado, pero la máscara que tenia encima parecía botoxs, no podía mover ni un musculo de mi cara.
Y así se paso todo un día de transformación, Alice y Rose no me dejaron verme al espejo en ningún momento, eran las 8:00pm cuando por fin salimos del centro comercial.
Wau, todo un día de tortura y había sobrevivido
Por más que roge para que dejaran verme en un espejo ellas insistieron en que querían que llegara a casa para verme, pero no fue precisamente a mi departamento a donde me llevaron, fuimos a la casa de Alice, los padres de ella habían muerto hace mucho, Alice había ido a vivir en la casa de sus padres, una hermosa casa elegante y grande, esta organizaba grandes fiestas en sus casa así que todos la conocían.
Cuando llegamos me hicieron entrar primero y me miraron completamente satisfechas, creo que incluso vi lagrimas.
Sin decir palabra trajeron un espejo enorme y lo colocaron al frente mío
Me vi
-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Ok, ok me estoy volviendo demasiado gritona
Amabas me miraron desconcertadas por mi actitud…pero…es que…¡mírenme!
Ya sabía por qué todos me habían estado mirando
¡Me veía hermosa!
Cabello suavemente ondulado, de un color chocolate, lo habían cortado pero solo lo suficiente, seguía largo pero ahora se veía más ordenado, mi rostro limpio de cualquier exceso de maquillaje, se veía suave.
Me veía angelical
Y como dije antes no es que antes me viera mal, al contrario todos querían saltarme encima, pero ahora me veía como una princesa, delicada, refinada pero no por eso menos hermosa, incluso yo misma me intimide con mi nueva apariencia.
-¡Las amo! – grite a ambas y las abrase completamente emocionada
Ahora era Bella, elegante, hermosa y con un toque sensual y misterioso, si esto no lograba llamar la atención de Edward (el desconocido) nada nunca lo haría y quizás si eso pasa considere la primera idea de Rose.
...
Las puertas de la empresa se abrieron para mí y yo entre después de dar un fuerte suspiro, este tenía que ser mi día, llevaba un suave vestido blanco que dejaba ver lo justo, ni más ni menos, pero igualmente era provocador, yo siempre había creído que la única forma de ser sexy era mostrando mucha piel, pero al parecer no. Rose y Alice habían llegado muy temprano a mi departamento y habían pasado horas arreglándome, no quede inconforme con su trabajo, al contrario, mi cabello lo tenía suelto y poco mas ondulado que el día anterior, los tacones altos hacían ver mis piernas infinitamente largas, pendientes, un collar, y algunas pulseras eran mi complemento.
Salude como si fuera cualquier otro día, como lo supuse todos se quedaron mirándome, algunas con envidia, y otros con admiración, en ninguno vi deseo o pasión, inspiraba respeto y no solo por ser importante en la empresa, ahora los hombres consideraban llevarme a cenar y no solo follar conmigo.
Nadie dijo nada, trataron de actuar lo más natural que pudieron pero no lo lograron, como siempre mis asistentes me dieron los recados y trabajos pendientes, di un par de órdenes y después de 10 minutos de indicaciones me hallaba en mi oficina bebiendo un café, muriendo por dentro.
Sabia cual era el siguiente paso, pero me orinaba de miedo al hacerlo.
Alice no demoraba en llegar y seguro llamaría para ver si ya había cumplido con esa tarea, así que aunque no quisiera tendría que ir a verlo.
Las piernas me temblaban mientras me levantaba de la silla e iba hacia el piso 99, el que tendría que ser mi piso, esta vez el ascensor no estaba malogrado, fue solo un piso pero lo sentí todo en cámara lenta, salude con la mirada a todos aparentando estar tranquila, tenia practica, no sé cuánto tiempo me quede parada frente a la puerta mirando la perilla, su secretaria no estaba así que no hubo quien me apresurase a entrar, necesitaba tiempo para hacer esto.
En realidad, necesitaba todo el tiempo del mundo para hacer esto
Respire un par de veces y tome la perilla entre mis manos temblorosas, era hora de presentarse como era debido y no como una vagabunda como había pasado antes.
¿Notaron que no toque la puerta?
Primer error
Tome el aire de superioridad con el que trataba a los demás y entre a paso decidido
Su oficina era mejor que la mía, estaba tal y como la recordaba, solo que ahora habían unos pequeños cambios, los archivos estaban ordenado d forma diferente, algunas fotos encima de su escritorio que no alcance a ver, una computadora nueva, mas archivos…
Y allí estaba él, un perfecto adonis sentado en el enorme sillón me miraba con los ojos muy abiertos, y me encanto reacción.
-Buenos días señor Cull… - y entonces mire mejor
Mis ojos se desviaron hacia abajo y casi me cago allí
Escuchen bien porque solo lo diré un vez
Tomemos aire…
¡HABIA UNA CABEZA ENTRE SUS PIERNAS!
¡Oh, la, santa, mierda, pura!
Comprendí que no estaba sorprendido de mi nueva apariencia, ¡lo había sorprendido mientras le hacían sexo oral! Y desde donde pude ver era su secretaria.
-¡¿No sabe tocar la puerta? – me regaño enojado y divertido a la ves
No pude decir nada, Isabella Swan se quedo sin habla y dudaba mucho que algún día la recuperara.
¿¡Porque él!
¿¡Porque Edward Cullen!
Al parecer él había ganado una vez más
