Una vez en la vida

Cap. 6: OTRAS COSTUMBRES

Buenas, estoy contento de ver que muchos han leído este fic, eso me anima a continuar.

También lamento la tardanza a la entrega de los caps, es principalmente por un problema que acabó matando a mi ordenador, creo que es buena forma de estrenar equipo.

Sin más qué decir:


My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.

Estación de trenes…

Un grifo estaba sentado en una de las bancas esperando la llegada que previamente fue anunciada con la misiva que la princesa Celestia le había hecho llegar a uno de los maestros más renombrados de la zona.

La espera lo tenía en la inseguridad de la llegada puntual que le habría gustado anunciar a su maestro, pero eso tendría que dejarse para otra oportunidad.

– Sea quien sea no vendrá a tiempo, los ponies no son muy puntuales – replicaba el grifo hacia los cuatro vientos –, si no llega en cinco minutos me voy.

Quince minutos más tarde…

El tren llega a la estación, se abren las puertas de múltiples vagones, de donde salen varios ponies, grifos y minotauros. De entre ellos se destaca una alicornio lavanda, busca con la mirada y llama a un bebé dragón por su nombre con todas sus fuerzas, entonces se acerca al grifo que pudo reconocer por una fotografía que le facilitaron en una carta.

– Buenos días ¿es usted Grifu… Gruffi… – no podía pronunciar el nombre a pesar de haber practicado en el viaje –.

– Mademoiselle Twilight Sparkle, supongo.

– Solo Twilight – sonríe alegre –, vine por encargo de la princesa Celestia, él – agregó señalando a Spike, quien jalaba unas maletas – es Spike, también viene por encargo de la princesa Celestia buscando a un maestro.

– Supongo que la espera valió la pena, es un honor tener a una princesa de Equestria y a un noble entre nosotros.

– ¿Noble? – inquirió Spike – Yo no soy un noble, solo soy un bebé dragón.

– Por favor no bromee conmigo, majestad, soy su humilde siervo – declaró haciendo una reverencia –, solo debe ordenar algo para que yo con gusto lo haga.

– No hace falta que sea tan formal, señor – corrigió Twilight –, nos gustaría que nos indicara por dónde debemos ir…

– ¡No! – interrumpió levantando una garra – en presencia de un noble dragón no hay orden ajena que valga, me disculpo, pero solo puedo obedecer si monsieur Spike lo ordena.

– Discúlpanos un momento, por favor – se excusó Twilight jalando de repente a Spike a unos pasos de distancia del grifo –.

– ¿Qué pasa Twi? Ese grifo parece estar loco, no quiere obedecer a una princesa.

– Supongo que la cultura de este sitio es diferente… Mira, ¿no te parece un poco extraña la decoración?

En eso, Spike mira con más detenimiento el entorno. Una fuente de dragones, estatuas de dragones, Cuadros de dragones colgados en diferentes lugares, jardines con arreglos en forma de dragón, incluso estatuas que representaban a artistas esculpiendo dragones en la piedra.

– OK, creo que les agradan mucho los dragones.

– No solo eso, dijo que eres un noble por ser un dragón, parece que aquí los dragones son muy influyentes y son los que mandan, tu solo pídele a Pierre que nos lleve hasta donde está el maestro y yo los sigo para guardar las apariencias.

– ¿Está todo bien con su dama de compañía, monsieur Spike? – interrumpió el grifo –.

– Eh… Sí, todo está bien. Twilight solo me estaba diciendo… Lo mucho que le gustaría venir a este lugar de vacaciones, a mí también me parece un lugar muy bueno para descansar.

– En eso no hay duda, el castillo de Bluegem City es el mejor lugar para que un dragón de su altura pueda cultivar su persona en diversas artes y ciencias, es el santuario para los grandes pensadores y del saber, también la arena donde entrenan los más selectos guerreros. Por favor dígame hacia dónde quiere ir para que le muestre algo que le guste.

– Emm, creo que el viaje me dio mucha hambre, primero vayamos a comer algo, luego podríamos ir a ver al maestro.

– Con mucho gusto, sígame por favor, le mostraré un sitio donde puede encontrar joyas de todo tipo para su paladar.

Spike dio unos pasos y volteó para ver a Twilight, quien solo estaba caminando. Con un gesto de cabeza le señaló las maletas haciendo una mirada que decía "llévalas", no le quedó otra más que hacerle caso para salvar las apariencias, y se puso a levitar las maletas, ante lo cual Pierre se apresuró a dar una palmada en el cuerno de Twilight para que hiciera caer las maletas, lo cual se vio como la típica escena en que alguien corrige a un niño con una palmada en la mano.

– Me disculpo por mi atrevimiento, pero en Bluegem City no se permite el uso de esa clase de poderes, aquí nos valemos que lo que tenemos pegado al cuerpo para cumplir con nuestras funciones.

– ¿O sea que tengo que cargar estas cosas yo sola? – replicó la princesa de la amistad –.

– Lo siento mucho, pero así debe ser. En Bluegem City se respeta hasta en lo mínimo lo que ordene un dragón, no es un lugar para cuestionarlos.

– Se ve que los respetan mucho.

– Y lo hacemos con justa razón, continuemos, no sería bueno hacer esperar a monsieur Spike.

Siguieron al grifo por una serie de callejones labrados en mármol y otros materiales lujosos, adornados con molduras de dragones y águilas, luego llegaron a una calle realmente amplia y bien iluminada, se encontraban grupos de estudio cerca de una fuente rectangular de gran extensión que se ubicaba en el centro exacto de la calle principal, algunos individuos discutían sobre matemáticas, otros sobre el empleo de las lenguas antiguas, había grupos que debatían cosas banales como la política y filosofía o hasta cosas imperativas como la receta del muffin perfecto.

Lo más curioso era que uno de los ponies en la audiencia en uno de esos debates se caracterizaba por tener una melena rubia y una mirada graciosa, fruncía el ceño cada vez que escuchaba algo que no le parecía tener sentido.

– Principiantes – se decía para sus adentros –, no todo puede depender de la distribución de los ingredientes, también hay que tomar en cuenta la intensidad con que se mezclan, esto cambia según la distribución de las proporciones – observaba con los cascos cruzados como lo haría un experto al escuchar algo equivocado –.

– ¡Hola Derpy! – la interrumpe el dragón de cresta verde mientras estaba acercándose con una Twilight exhausta por empujar las maletas –.

– Eh, hola Spike, Princesa Twilight – dice esto último haciendo una reverencia –, me alegra verlos, en este lugar se aprende mucho sobre todo.

– ¿Estás… Uf, aprendiendo sobre los muffins? – pregunta Twilight luchando por respirar –.

– Bueno, en verdad estoy aprendiendo mucho sobre otras cosas, como las teorías del viaje espacio/tiempo y multiuniversos, pero no hay nada nuevo sobre los muffins, la mayoría no se ha informado lo suficiente.

– Eso me parece raro, esos ponies parecen ser muy dados a la lectura.

– Leen mucho, pero eso no les enseña lo mismo que la práctica.

– Supongo que lo pragmático tiene sus ventajas... lo siento – se disculpó al ver que Spike se estaba dejando manejar por el aroma de unas gemas calentadas en un horno –, creo que Spike ya tiene planes, nos veremos en otra oportunidad.

– Sería bueno, princesa.

Tras empujar unos metros más las maletas, Twilight llegó hasta la cafetería donde se encontraban Pierre y Spike.

– Nos tomamos la libertad de ordenar una malteada con avena extra para que pueda acompañar su heno, princesa Sparkle – la informó el grifo –.

– Sí, Twi, debes estar cansada por haber empujado esas maletas todo el trayecto, por eso esta vez invito yo – dijo mientras buscaba entre sus escamas, lo cual no tuvo éxito – … Esto, ¿me podrías prestar algunos bits, por favor?

– Sigues siendo el mismo dragón inocente y de buen corazón que recuerdo – respondió con una risita mientras sacaba los bits y se los ponía en la garra –… Espera, es muy difícil hacer esto con la boca.

Le costó un poco de trabajo, pero finalmente pudieron pagar la cuenta. Nuevamente tomaron el rumbo inicial, spike se empezaba a sentir mal por ver a Twilight empujando las maletas; no se esperaba que las costumbres fuesen tan diferentes a las de Equestria.

Una vez frente a una mansión de grandes proporciones, los dos se quedaron boquiabiertos, no podían creerlo cuando Pierre les explicó que se trataba de la residencia de uno de los más iluminados residentes.

– ¡Pero si es más grande que el castillo de la princesa Celestia!

La princesa de la amistad no paraba de sorprenderse cuando empezó el tour por el castillo-mansión. Spike estaba más admirado por los cuadros que contenían escenas de dragones en batallas de proporciones épicas dentro de marcos épicamente grandes. Estaban en un lugar que tenía todo en tamaño extra grande.

Hasta cierto punto, Pierre los invitó a tomar asiento en una mesa de banquetes similar a las que vieron en cortes elitistas, entonces los dejó para llamar a su amo.

– Ruego me disculpen, pero mi señor debe estar sumergido en sus investigaciones, por tanto deberé ausentarme para llamarlo – hizo una reverencia antes de retirarse –.

– Gracias por tomarte la molestia – respondió Twilight –, estaremos esperando.

El grifo se retiró, no se dio cuenta de que dejó la puerta entreabierta y se podía escuchar lo que decía tras ésta.

– ¡HEY, TE BUSCAN!

– ¡QUIÉNES!

– LOS QUE TE MANDA LA PRINCESA EQUINA DE EQUESTRIA.

– NO RECUERDO TAL COSA.

– ¡MÁS TE VALE QUE LO HAGAS PRONTO, PORQUE TE ESTÁN ESPERANDO A LA MESA!

– ¿LA QUE ME GUSTA O LA GRANDE?

– LA GRANDE, VEN DE UNA VEZ.

– OK, PERO ESTA NOCHE ME HACES EL POSTRE QUE ME GUSTA.

Unos momentos después, el grifo vuelve a aparecer.

– Mi amo los recibirá pronto, yo tengo otros asuntos qué atender, espero volver a verlos pronto.

Con eso, el grifo se retira, los visitantes trataron de contener la risa hasta tener la certeza de que Pierre se había retirado.

– ¡JAJAJA! – se reía el dragón – No puedo creer que le hable de esa forma a su amo.

– Ni yo, ¿oíste lo que le dijo? Parecía como si ni siquiera se supiera el nombre de su jefe.

– Creo que debe ser un gran sujeto si su sirviente le tiene tanta confianza – reconoce limpiándose una lágrima –.

– Bueno, – añadió Twilight recuperando la compostura –, me hacía falta reír un poco, estos días he estado bajo mucha presión.

– ¿Problemas con la biblioteca?

– No tanto, se lo dejé por encargo a Trixie, ella podrá manejarlo bien – En ese mismo momento la gran y poderosa Trixie estaba siendo atacada por un búho –, pero me habría gustado empacar más de mis libros.

– No te preocupes, de seguro que en Bluegem City tienen alguno que otro libro nuevo e interesante, Pierre nos dijo que este es un santuario del saber, eso debe significar más de una biblioteca, o incluso una biblioteca gigante – dice Spike abriendo sus brazos para expresar su punto –.

– Y no se equivoca, joven Spike – interrumpe un dragón alado rojo con dos cuernos y una barba que le llegaba a la cintura –. Bluegem City es poco conocida por los ignorantes; y se caracteriza por tener un gran repertorio de conocimiento, pero la sabiduría dependerá de los que estén estudiando, no de lo que estén estudiando.

– Esa fue una buena presentación – aplaudió la alicornio con los cascos, más por oír del repertorio de conocimiento –. Me da mucho gusto que nos veamos por primera vez, somos la princesa Twilight Sparkle y Spike.

– Mmm – empieza a cavilar el dragón –, ¿Cuál es la princesa y cuál Spike?

Los dos invitados intercambian una mirada incómoda por no saber si se trataba de una broma lo que había dicho el dragón rojo.

– Yo soy la princesa Twilight Sparkle, un gusto conocerlo.

– Supongo que yo soy Spike – aclara el dragón –, porque no soy una princesa.

– Magnífico, un dragón y una princesa bajo mi tutela, eso me hace sentir muy halagado por la princesa Celestia… Quisiera hablar con ustedes y conocerlos un poco más, pero esta mesa no me agrada mucho, mejor vayamos a un lugar más cómodo.

En poco tiempo acabaron en una cocina, sentado a la misma mesa que ocupaba el chef cuando preparaba la cena, lo cual hacía mientras conversaban los tres.

– Este lugar me gusta mucho más que esos salones enormes con demasiado espacio, eso no iguala al placer de oler la comida mientras se prepara.

– Me parece que usted disfruta mucho de las cosas simples de la vida.

– Gracias por el cumplido, princesa Sparkle.

– No es nada… – se pone dudosa por no saber el nombre de su anfitrión – Disculpe.

– Soy yo quien tiene que disculparse por no presentarme de manera adecuada, puedes llamarme Arquímedes, soy un dragón y estoy asignado a entrenar a este muchachote – dijo despeinando la cresta de Spike – y para darte algo de educación extra superior.

– ¡En serio! – dijeron ambos, una con una sonrisa y el otro con cierto desagrado –.

– Claro, solo que para uno será peor de lo que se imagina – ambos invitados tragaron saliva –, pero no se preocupen, todo obstáculo se puede superar con esfuerzo, mejor les muestro.

Más tarde, ese mismo día, los tres estaban en frente de un edificio mucho más grande que la mansión del dragón.

– Esta – explicó Arquímedes – es la biblioteca de Bluegem City, es la única permitida, por eso no tenemos estantes privados, pero puedes tomar prestados los libros que quieras… ¿Se encuentra bien, señorita Sparkle?

Twilight estaba temblando como si estuviese a punto de tener un ataque epiléptico, pero acabó botando espuma por la boca y desplomándose en el suelo al atravesar las puertas y ver más de catorce pisos con tres niveles cada uno de estantes para libros, libros de todos los tamaños y colores. Más fue su ilusión al no poder distinguir el fondo de la biblioteca a simple vista, ya que para hacerlo se necesitaba de una lente amplificadora.

Cuando la despertaron se incorporó a toda prisa y se puso a explorar emocionada los estantes, le fue muy fácil ignorar a los demás.

– ¿Ella es siempre así?

– Déjela, no siempre ve algo que la emocione tanto como una biblioteca nueva.

– Bueno, podré dejarla así por un rato. Ven conmigo, tienes que ver la arena.

Cuando llegaron al campo de batallas simuladas, una edificación similar al coliseo romano, el dragón morado no pudo más que quedarse entre sorprendido y aterrado al contemplar a los diferentes guerreros que se golpeaban con diferentes armas, se levantaban otra vez, tomaban otra arma y volvían a repetir el proceso. La escena casi lo deja traumado.

– ¿En serio piensan que voy a hacer algo de eso?

– No del todo, solo tienes que aprender a hacer lo que hacer los dragones de combate, no tienes que ser uno de esos guerreros de cuerpo a cuerpo, pero no te vendría mal algo de tonificación en esos músculos.

– No lo sé – dice haciendo pose de culturista –, yo no le veo nada de malo a mi condición actual – sus bíceps pasan hacia abajo –.

– Eso dicen algunos, pero para lo que viene en el futuro te servirá cultivar un poco de los tres. Mente – le toca la cabeza –, cuerpo – le toca el hombro – y corazón – le toca el pecho –. Si no cultivas los tres nos podrás ser de mucha ayuda para tus amigas.

– Bueno, supongo que eso podría ayudar.

– Y aquí entre nos… – le habla en privado – a las chicas les encanta ver eso en un macho.

– Arquímedes, sabes cómo convencer a un dragón – le estrechó la mano con una sonrisa –. Dime ¿Cuándo empezamos? – no vio que ya tenía puesto un casco con cuernos –.

– Ya empezamos, Spike, ya empezamos.

Al final del día se encontraban los tres en la mesa de la cocina degustando un flan de vainilla, cortesía de Pierre, y diciéndole emocionados a Arquímedes lo que había aprendido en el día.

– Y la mejor parte del segundo – decía emocionada la alicornio – fue que Starswirl sí pudo hacer que el jugo de naranja tuviera mejor sabor incluso cuando te acababas de cepillar los dientes ¡Ese unicornio en verdad era un genio!

– Hoy aprendí que es muy mala idea ponerse en la trayectoria de las flechas de tus aliados – añadió Spike –.

– Me alegra mucho que se lo hayan pasado bien. Los jóvenes tienen esa pasión que me alegra el corazón – comenta Arquímedes –.

De repente se acerca Pierre con un mensaje en la garra, el cual se lo entrega a Arquímedes.

– Gracias, puedes retirarte.

– Con gusto, estaré atento si necesita algo más.

Arquímedes se puso a leer la carta, levantó la vista y no pudo evitar notar la curiosidad en la mirada de sus invitados.

– Supongo que les pica la curiosidad.

– No hace falta que nos lo diga – se excusaba Twilight –, sería grosero de nuestra parte si lo presionamos con preguntas de temas privados.

– No es nada privado. De hecho, tiene mucho que ver con ustedes. Aquí – señala una parte de la misiva –, dice que las cosas no se han organizado con suficiente tiempo, pero que ya se están tomando las medidas necesarias para preparar la guerra en Equestria…

"Guerra", esa palabra les cayó como un balde de agua fría. El dragón rojo solo leía con un tono de ligera indiferencia.

– No se alarmen, las medidas son preventivas, pero eso no significa que podrán aflojar el paso, mejor si se esmeran en aprender lo que deben.

– Lo haremos, señor, tenga por seguro que lo haremos – respondió con determinación la alicornio –.

– ¿Y dice algo acerca de Ponyville o de nuestras amigas? – preguntó Spike –.

– Bueno, solo menciona que tres de ellas estarán casi llegaron a su destino, otras dos estarán un poco más de tiempo viajando.

– Entonces les queda muy lejos – suspiró –.

– No te preocupes Spike – lo intentaba animar Twilight –, estoy segura que llegarán bien y volverán con muchas experiencias nuevas para contarnos, por ahora concéntrate en vivir nuevas experiencias para también poder contárselas cuando regresemos.

– Por cierto, hay algunas reglas que tengo que decirles – Interrumpió Arquímedes –. Para empezar: No se pueden enseñar o revelar los conocimientos que hayan obtenido en esta ciudad…

– Eso explicaría mucho sobre Derpy.

– Tampoco pueden usar lo que aprendan aquí para perjudicar a un rival fuera de este lugar.

– Eso es interesante, pero es justo.

– Y no pueden introducir nuevos conocimientos en este lugar en formato escrito.

Esto último lo dijo con Pierre detrás arrojando unos libros en el horno que usó para hacer el flan. Twilight casi entra en shock por lo que estaba viendo, de no ser pos Spike, quien era ahora el que trataba de animarla a ella, habría entrado en crisis.

– Lamento mucho si estas reglas son muy duras, pero es por una buena razón que se hace esto, con el tiempo lo entenderás, jovencita.

Al día siguiente, Twilight despertó en una habitación que no le resultaba familiar, repasó en su mente y recordó que por la impresión de ver sus libros siendo empleados para alimentar el fuego de la cocina le distrajo de muchos detalles de la noche anterior. En fin, tomó un respiro de aire para luego exhalar profundamente y manejar el estrés, se bañó, arregló de la forma habitual y salió de su habitación.

Habría sido algo normal y sencillo encontrar a su maestro y a Spike por lo que recordaba del recorrido que hizo con Pierre por la mansión, pero las cosas no son tan sencillas cuando te chocas con otro pony, un pegaso con armadura para ser exactos, mientras repasas lo que hiciste anoche.

– Ouch! … Lo siento, no era mi intención – se disculpa la princesa desde el suelo frotándose la cabeza –.

– Creo que deberíamos dejar de encontrarnos así – le responde el pegaso ofreciéndole el casco para ayudarla a ponerse de pie –.

– …

– B-bueno… creo que te debes estar preguntando qué hago aquí – supuso el pegaso rascándose la nuca nervioso al notar la cara sorprendida de la princesa –. Fui asignado como guarda real para asistirla y protegerla, pero solo como precaución, no digo que estés en peligro, solo quiero decir que … – ya no sabía qué decir al sentirse bajo mucha presión –.

– Él solo está aquí como un formalismo – lo salva Arquímedes –, la realeza de Canterlot se preocupa por ti y quiere evitar todo riesgo, aunque creo que es cierta forma de hacerte sentir que les importas.

– Entonces – mira un momento al pegaso –. Me alegra que te hayan enviado a ti en vez de a otro, Flash.

– Bueno – añade nervioso –, de hecho, yo me ofrecí como voluntario.

La atmósfera empezó a ponerse incómoda, así que el dragón pequeño entró para salvar la situación al ver a su hermana en apuros.

– Hola Twi, hola Flash, hola Arquímedes ¿listos para la lección de hoy?

– Listo como siempre, jovencito, hoy vamos a aprender muchas cosas, pero antes – voltea hacia la alicornio con una lista en la garra–. Necesito que la princesa busque estos libros en la biblioteca y lea todo su contenido, Creo que le será más fácil llevarlos ahora que tiene a alguien que le ayude – concluyó viendo a Flash Sentry –, mejor nos vamos ya porque el conocimiento y la experiencia nos aguardan; en el día entrenaré con Spike y el repaso de los libros en la noche será para Twilight.

Inmediatamente se dirigieron hacia sus respectivos lugares en la ciudad y empezaron con sus actividades. Twilight hacía que Flash le cargara los libros que encontraba en la biblioteca, eso le resultó bastante conveniente por la prohibición del uso de sus poderes en los interiores de Bluegem City.

Biblioteca de Bluegem City…

Algunos de los tomos eran realmente pesados, otros eran casi tan delgados como panfletos, Flash no se hizo mucho problema para cargar con el peso.

– Veamos, "Historia de conflictos de la misma especie – leía los títulos mientras buscaba entre los estantes ayudada por una escalera móvil por el cansancio en sus alas tras dos horas de búsqueda –, no es este, tampoco aquel, seguramente es uno grueso por ser de historia.

– ¿Por qué no intentas preguntarle a alguien ? – sugirió Flash desde abajo con las alforjas llenas con los libros ya encontrados –.

– Solo un poco más y pediré ayuda, esto se hace divertido.

– Pero el tiempo no es el lujo que más podamos darnos.

– Bueno… – esas palabras le sonaron como dichas por su hermano mayor – Podemos tardar un poco más, hace mucho aprendí a no preocuparme demasiado por el tiempo.

– Entonces saca el tercer libro a tu derecha un nivel abajo.

– ¡Este es! – dijo impresionada – ¡Cómo supiste!

– Me tomé la libertad de preguntar a uno de los encargados mientras buscabas.

– ¿Y me dejaste buscándolos por los estantes todo este tiempo?

– No es que me queje, pero esta parte del trabajo resultó bastante divertida, pero es mejor aprovechar el tiempo en cosas más productivas que…

– ¿Más productivas qué? – preguntó bajando de la escalera con una mirada inquisidora – No se me ocurre otra cosa productiva, aparte de ir inmediatamente por los libros.

– Es que… – toma unos segundos para pensar cuidadosamente sus siguientes palabras, pues podrían ser las últimas – Pensaba en que te pondrás a leer sin parar, como lo hacías cuando visitabas la biblioteca real del Imperio de Cristal, entonces estarías distante mucho tiempo.

– Jeje – rió con suavidad –, no te preocupes. A veces me concentro mucho en lo que leo, pero eso no me hace distante, solo tienes que hacer algún ruido para llamar mi atención si algo surge.

– Bueno, lo tendré en cuenta.

– Pero si no es algo que en serio amerite que interrumpa mis estudios, me las cobraré con quien me interrumpa.

– Eso también lo tomaré en cuenta.

– Bien, vamos por los demás libros.

Arena de Bluegem City…

El dragón menor se enfrentaba a otro dragón en un duelo de colas, no le resultaba muy parejo enfrentar a un adolescente más desarrollado, pero no podían hacer uso de otro más joven porque no había otro más joven.

– ¡Que te sujetes con tus garras antes de jalar la cola! – corregía Arquímedes a Spike – ¡Y tú deja de ponérselo tan fácil! – reprochaba al otro dragón –.

– Sería más fácil si no tuviese que alternar entre cuatro y dos patas a cada momento – se quejaba Spike limpiando un poco de sangre de su labio –. Los dragones de este sitio son un poco más fuertes que los salvajes.

– ¿Y qué esperabas? ellos no se entrenan como lo hacemos nosotros – le explicaba el dragón adolescente a Spike –, pero si quieres puedes renunciar, así no perderé más mi tiempo.

– Eso no lo haría por nada en el mundo, es la primera vez en mucho tiempo que me da gusto ser un dragón.

– Entonces vamos a darle hasta que acabes con un mal sabor de boca.

Ambos empezaron a azotarse con las colas hasta dejarlas en un estado lamentable, unas cuantas vértebras fracturadas fueron suficiente para que se detuvieran. Tomaron el descanso con unos cocos para refrescarse. Arquímedes veía satisfecho el entusiasmo del pequeño dragón. No se esperaba ningún avance para ese día, pero la sorpresa fue grata.

Pasó todo el día viendo al joven progresar en el uso de su cola, un poco torpe al principio, pero no se podía esperar demasiado de un dragón cuyas extremidades todavía no se desarrollaron completamente.

Más tarde se le acercó Spike con una toalla en los hombros, limpiándose el sudor con una garra y con una bebida en la otra.

– Tome, hace mucho calor en este lugar – le ofreció la bebida a su maestro –.

– Gracias Spike, ¿te gusta lo que estás aprendiendo?

– Debo admitir que es fascinante ver cómo se golpea a otros, también es muy emocionante, hacer que tu contrincante caiga, seguro que un día lo lograré.

– No lo dudo amiguito – dijo con una sonrisa nostálgica –. Pero más me interesa saber si te gustaría convertirte en un militar.

– Bueno. Estoy aprendiendo cosas que pueden servirme para proteger a mis seres queridos, no soy partidario de la violencia, pero creo que esto puede servirme para evitar que cosas verdaderamente malas sucedan… Pero – reconocía viendo las ampollas en sus garras – todavía me pregunto si soy el indicado para estas cosas, no siempre he sido bueno en los deportes ni nada parecido, peor es pensar que una vez casi destruyo Ponyville por mi codicia, ese fue el peor día de mi vida, mi cumpleaños.

– Entiendo, pero creo que hay algo de lo que no te diste cuenta. Vámonos, ya está cerca la noche.

En pocos minutos se encontraban caminando por las calles, donde Arquímedes decidió retomar la charla.

– Entonces, ¿ya sabes qué es lo que se te escapó?

– La verdad… – hizo gesto de pensativo, aunque en verdad no había pensado al respecto – no se me ocurre todavía.

– Estaba pensando en algo. Fuiste elegido por ser único.

– ¿En la forma de comer helado?

– No.

– ¿En que soy morado con escamas verdes?

– Ese es un buen punto, pero no.

– ¿Y en que fui criado con ponies?

– Eso está muy cerca. Fuiste elegido por mostrar algo que ningún dragón ha hecho nunca – se detuvo para verlo frente a frente – . Te interesas en otros sin esperar nada a cambio.

– ¿Nada a cambio?

– Claro, eso no es normal en ningún dragón, yo también estoy recibiendo algo que deseo por entrenarlos a ti y a Twilight.

– ¿Eso significa que no te agradamos?

– No quise decir eso. La verdad es que me agradas mucho, es una de las razones por las que te ayudaré con tu formación, pero lo principal siempre será el beneficio, no puedo evitar mi naturaleza de dragón.

– Supongo que te entiendo – reconoce rascándose la nuca –, a veces hago cosas solo si me dan algo a cambio, como aquella vez que cuidé de las mascotas de las chicas.

– No hay nada de malo en eso, porque empleas tiempo que no recuperarás. Es muy diferente cuando solo sales perjudicado, ya sea en menor o mayor medida, pero perjudicado al final.

– Yo no lo vería como un perjuicio.

– Eso te hace diferente, no todos ven bien una vida haciéndole favores a un montón de yeguas solo recibiendo amistad como pago.

– Y uno que otro beso en la mejilla – agregó Spike –.

– Y no resultaste ser tan tonto, aunque sea de una yegua, peor es nada.

– ¿Peor es nada?

– No me hagas caso en eso, lo importante es que ya sabes que eres un dragón único en tu clase, ahora solo hay que buscarte un contrincante adecuado para que sea tu rival.

– No creo que haga falta, ya me llevo bien con el otro dragón de este día.

– No digo que no sea apto, pero con eso no basta. Necesitas a alguien que te haga competencia y no seas capaz de igualar, alguien que te obligue a hacer lo que haga falta para mejorar.

– No creo que sea una buena idea. Twilight dice que soy muy competitivo y no me controlo cuando algo se me mete en la cabeza.

– Eso lo discutiremos luego, primero preparemos algo de comer.

– En cuanto lleguemos a la mansión.

– lo cual sucederá en dos minutos.

El pegaso y la alicornio estaban discutiendo los planes para el día siguiente mientras salían por la puerta principal de la biblioteca.

– Por eso deberíamos mejor usar la entrada sur, así nos quedará más fácil volver a la mansión cuando hayamos terminado.

– De eso no hay que preocuparse, podemos volar y no nos tardamos tanto, princesa.

– Ni hablar, no pienso volar con esas cosas pesadas en la espalda.

– No te preocupes por eso, puedo encargarme de eso, tu solo tienes que preocuparte por encontrar los libros que necesites.

– Ese es el problema, hoy no alcanzamos a encontrar todos los de la lista, por eso quiero aprovechar el tiempo de mañana lo máximo posible.

– Puedes aprovecharlo luego, mañana vamos a encontrar esos libros y podremos hacer algo para pasar el rato.

– No soy de esas chicas que gastan su tiempo sin razón.

– Pero si lo gastaste buscando ese libro sin antes preguntarle a alguien.

– Bueno, es una excepción.

– No recuerdo que fuera así en la biblioteca del Imperio de Cristal.

– Solo para aclarar, ese grifo se veía muy agresivo por esos tatuajes. Me incomodó mucho su forma de mirarme a cada segundo.

– Tal vez se veía agresivo, pero si no me hubiese hablado con él nunca te habrías enterado de que era un escritor que quería saber sobre tus preferencias literarias.

– Eso no cambia la forma tan desagradable de ver a otros que tenía.

– Eso tampoco cambia lo exagerado de tu reacción.

– No fue exagerada.

– Gritaste que un acosador te estaba siguiendo y solicitaste que lo registrara.

– Esa fue la única vez que usé mi posición de princesa para cubrir un asunto en el Imperio de Cristal – reconoce con la cabeza gacha –... Gracias por ayudarme en cuanto te llamé – le dirigió la mirada con vergüenza –.

– Para eso estamos – le sonríe –, soy tu guardia personal.

– Solo cuando estoy fuera de casa.

– Entonces – toma los libros que ella tenía en su alforja –, permítame escoltarla hasta el palacio, majestad.

– Supongo que puedo darme el lujo de ser tratada como un princesa de vez en cuando.

Cuando llegaron a la mansión de Arquímedes fueron recibidos con una invitación a la cocina, donde luego Twilight y Spike se sentaron junto al dueño de la casa para discutir un tema importante.

– En definitiva, Twilight no podrá interferir en la formación de Spike, hasta sería mejor que ni siquiera sepa qué es lo que está haciendo en la arena.

– ¿Arena? – inquiere Twilight mirando fijamente a su asistente número uno como si estuviese haciendo algo malo – Recuerdo haberte dicho un montón de veces que no te metas en ese tipo de cosas. Las arenas y deportes violentos – le toca la cabeza haciendo un sonido hueco – te arruinarán la cabeza...

– No te enojes con el pequeño – interrumpe el dragón mayor –, no es su culpa que tenga la necesidad de aprender lo que hace falta.

– Tiene razón, Twilight – añade Spike –. Además, me estoy divirtiendo mucho.

– ¡Divirtiendo! Eres mi asistente número uno, no eres un soldado.

– En eso concuerdo – asintió Flash Sentry desde un rincón –.

– No estamos hablando de entrenamiento militar – aclaró Arquímedes haciendo que los ponies presentes se tranquilizaran –...

– Aprenderé a ser un Berserker – dijo Spike –.

Esto último dejó a los equinos con la boca abierta, como si les hubiesen anunciado una sentencia judicial en contra de su amigo. Calmarlos fue bastante difícil. Twilight sujetaba a Spike como lo haría una hermana mayor a su pequeño hermanito para protegerlo y Flash se puso entre Arquímedes y los dos hermanos en posición de combate.

– ¡No te lo vas a llevar a esa estúpida arena ni un día más! – reclamó la princesa de la amistad –.

– No se preocupe, princesa, no cederé ante nadie que amenace a sus seres queridos – reafirma el pegaso –.

– Es por eso que dije que no tendría que enterarse, Spike. Miren, sé que los ponies tienen una cultura muy diferente a la de los dragones, pero educar a Spike no significa que vaya a olvidarse de ustedes.

– ¡No es eso lo que nos molesta! – corrigió la alicornio –.

– No es eso, entonces ¿qué podría preocuparles?

– ¿No es obvio? Vas a convertir a mi Spike en un demente sediento de sangre. Él es de la familia Sparkle desde que me fue otorgado por la princesa Celestia y no voy a permitir que desperdicie su cuerpo y su mente en algo tan horrible como ser un guerrero sanguinario.

– ¿Incluso poniendo en riesgo a toda Equestria?

– No me importa, es de la familia y no me quedaré de cascos cruzados cuando quieren hacerle algo tan horrible.

– Dime, Flash – se dirigió al pegaso –, eres un soldado y sabes la importancia de un aliado como Spike entre sus líneas, estarías cumpliendo con tu deber si dejaras que Spike se convierta en un Berserker.

– Mi deber es proteger a la familia Sparkle, no permitiré que le haga nada a ninguno de ellos – respondió el soldado –.

– Entonces no me queda más que apelar esa libertad de elección que tanto profesan los ponies.

– Se llama libre albedrío – corrigió Twilight –.

– Entonces, apelando al "libre albedrío", dejen que Spike elija. Todo este tiempo han estado decidiendo por el pequeño. Entiendo bien que lo quieran proteger, pero ya es tiempo de que decida por sí mismo.

– Twilight, él tiene razón – dijo Spike separándose de ella – y lo sabes. No puedes ser mi protectora todo el tiempo. Un día voy a crecer y sería un gran honor poder devolverles el favor y ser quien los proteja, para variar. – dijo esto último como si se quitara algo de encima –.

– Yo … – toma un momento para ver a Spike con la mirada desviada – No estoy segura de que sea lo mejor, pero Celestia está de acuerdo con esto – suspira – , supongo que puedo estarlo yo también, pero no me gusta la idea de que seas un Berserker, es una vida en la que puedes dejar de ser tu mismo.

– Lo sé, corro mucho riesgo por esto, pero nada grande o bueno se logra sin tomar riesgos.

– Solo, solo déjame pensarlo, todavía eres mi responsabilidad.

– Eso no es del todo cierto, te estoy pidiendo que confíes en mi, no que me des tu permiso.

– ¿O sea que ya decidiste ir con este sujeto a convertirte en un desalmado?

– No, accedí a recibir una formación más adecuada a mis capacidades, no todo pony puede llevar el entrenamiento de un Berserker, pero si lo hago podré ser de mayor utilidad para proteger a los ponies, no quiero quedarme de brazos cruzados mientras dejo que le hagan algo terrible a otros ponies.

Twilight caminó de un lado a otro con una respiración agitada, casi hiper ventilando. Mira a los presentes y vuelve a hablar entre dientes, tomó otro momento y llamó a Flash para hablar un momento en privado.

– ¿Qué se trae ese par? Lucen como una pareja discutiendo sobre la educación de su hijo – le musitó Arquímedes –.

– No te hagas lío, ella siempre trata de exponer sus ideas con alguien para no parecer una loca por hablar sola.

– ¿Y eso le pasa seguido?

– Últimamente se ha hecho muy frecuente. Desde que derrotaron a Tirek ha estado visitando el Imperio de Cristal con frecuencia. Flash es el único que le aguanta esas discusiones raras.

– Suena gracioso.

– ¿Por qué?

– Cosas que entenderás con el tiempo, pero no es tiempo, luego podrás aprender sobre esas cosas.

Finalmente se le acercó Twilight con una cara de resignación.

– Spike, aunque no me agrade mucho la idea... – mira un momento a Flash, quien asiente – Agh, te apoyaré en tu decisión, pero con una condición: Nunca olvides los valores con los que te educamos desde pequeño y siempre recuerda la razón por la que haces esto.

– No te preocupes por eso, soy tu asistente número uno – la abraza – y nada va a cambiar lo que siento por mi familia.

– Entonces no hay más que tengamos que discutir, confiaré en ti y tu confiarás en mi como siempre.

– Me gusta eso, te prometo que cuando todo esto termine estarás orgullosa de mí.

– Ya lo estoy, Spike, ya lo estoy.

Esa noche parecía ser la más tranquila que la princesa Twilight pasaría, solo la molestaba un poco algo de sed, así que fue a la cocina por un vaso de agua.

– Es ya más de medianoche y estoy con ganas de un vaso de agua como una potrilla, cada día se pone más inusual que el anterior – se dice a sí misma caminando por los pasillos –. Creo que adelantaré un poco en la lectura de esos libros que Flash y yo buscamos en el día. Y, hablando de quien por la ventana se asoma...

Twilight contempla la escena, va Falsh Sentry desde una de las ventanas. Flash se encuentra hablando con un pony terrestre de pelaje gris ceniza y un parche en un ojo. No era un sujeto de apariencia amigable, pero parecía mantener cierto grado de confianza con el guardia real. Por la distancia es que Twilight no pudo distinguir las palabras, pero se sintió bastante perturbada al verlos haciendo gestos agresivos, como si estuviesen discutiendo acaloradamente, hasta que el pony terrestre introdujo un objeto filoso en el costado derecho de Flash, entonces se quedó estupefacta.

El enigmático personaje salió corriendo al oír el grito de la alicornio que horrorizada se tele transportó hasta donde se encontraba el guardia real que se desplomó por la profundidad de la herida.

– ¡Flash, reacciona, responde... Dime algo! – gritó desesperada la alicornio en cuanto lo sostuvo –.

– Lo siento, princesa, no pude reunir más información para usted.

– ¡No digas nada sobre tu trabajo, ahora tienes que resistir!

– Entonces no me pidas que habl...

El guardia real cerró sus ojos y la princesa cubrió la herida lo mejor que pudo mientras rodeaba a ambos con un aura púrpura, le costó un gran esfuerzo, pero logró concentrarse lo suficiente para llevarlos a ambos con sus poderes hasta su dormitorio. En su desesperación gritó con todas sus fuerzas por ayuda, esto despertó a Spike y Arquímedes, quienes corrieron hasta el origen del grito y vieron sorprendidos a la princesa de la amistad improvisando vendajes a partir de trozos que rasgaba apresuradamente de las sábanas de la cama en la que estaba el guardia herido.

– ¡Rápido, llama a un médico y tráeme algo de alcohol!

En medio de la confusión no se percataron de que Pierre ni siquiera se había acercado para asistir a su amo, sino que estaba en otro lugar, analizando la escena del crimen, palpando la sangre en el suelo y sintiendo una esencia conocida.

– Esto solo puede ir a peor, a Arquímedes le va a gustar mucho.


¿Otra vez ese pony de parche en el ojo?

Flash esta con un casco en la tumba.

Twilight apenas empieza a aprender algo y Spike ya le lleva ventaja.

Estaremos al pendiente de lo que les vaya a suceder a nuestros protagonistas.

Hasta la próxima.

Bueno, lamento haber tardado tanto en sacar otro cap, pero las cosas no siempre nos permiten hacer lo que más queremos.