Aquí la continuación de ese encuentro tan esperado… sé que es poco, pero paciencia, paciencia…. Prometo que le siguiente capítulo será más largo.
Atte: Ciel Phantomhive.
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Capítulo 7 Álgido 2/2
Ya más calmados, un incómodo silencio se formó entre ellos. A pesar de todo, la vergüenza seguía presente y había muchas cosas de las que hablar o ¿Sería solo la aventura de una noche? No, no puede ser, se decía Shion sintiendo su cuerpo temblar ante esa posibilidad.
Nezumi tenía el cuerpo del otro debajo suyo, acorralado, era más que lógico el estado en el que se encontraba ya que nada podía hacer por negar el hecho de que lo deseaba, su falo ya se recuperaba ansioso de encajarse en una parte más íntima que reclamaba como suya.
—¡¿Qué intentas probar?! ¿Qué quieres de mí? — se quejó el científico intentando incorporarse pero le fue imposible ya que Nezumi se hizo dueño de su cuello besándolo violentamente.
Shion gimió ante el contacto, tenía que centrarse, pensar claro o las cosas se le irían de las manos. Giró la cabeza deseando esquivar los labios de su extraño invitado dejando expuesta aún más aquella parte y es que aunque su boca se quejase, él quería que siguiese, era como encontrar agua después de una interminable caminata por el desierto.
Nezumi continuó bajando, fuertes quejidos salían de la boca del peliblanco. Había soñado tantas veces con ese momento que lo disfrutaría cuanto pudiese. Nezumi besaba y mordía todo el blanco pecho expuesto bajo suyo porque en un arranque le había abierto la camisa, ya no podía ni quería detenerse.
Le era difícil creer lo que hacía, simplemente imposible. Intentó levantarse y pedir una buena disculpa dejando intacta la virginidad de Shion para que cuando él recordara fuera aún más especial su entrega, pero sus labios no se despegaban de la nívea piel de su acompañante, más específicamente de aquella serpiente roja que ahora tenía a la vista tras quitarle la camisa. Las palabras se atoraban en su garganta y los gemidos de su flor lo ensordecían ¿Estaría bien continuar? A Shion no parecía incomodarle.
Lo tenía decidido, llegaría hasta el final y lo disfrutaría tanto como pudiese ¿Cuántas veces se te presenta esta clase de oportunidades en la vida? No muchas, eso era seguro y quizás sea la última si toma en cuenta su situación actual.
—Shion. — ronroneo el actor contra el oído ajeno separándose unos momentos para ver el rostro de su amado.
Nezumi continuaba besándolo y mordiéndolo. Shion mordió su labio inferior para acallar su voz, pero no surtía ningún efecto; por lo que se vio forzado a llevar ambas manos a su boca. Estaba perdiendo aquella batalla... y lo peor de todo es que no deseaba decirle que el motivo por el que intentaba reprimirse era su madre, la cual hasta hacia poco ya había olvidado gracias a las hábiles manos del roedor.
El moreno lo miró triunfante era el momento.
Shion se calmó al ya no sentir las caricias en su cuerpo más dio un leve brinco en la cama cuando sintió esa mano traviesa que se colaba en lugares jamás explotaros por otras personas y le arrancaba los pantalones de un solo tirón. ¿Qué tramaba Nezumi? No lo sabía, pero sí quería descubrirlo y rápido, si esto iba a ser tan inconmensurablemente agradable como lo anterior.
El moreno comenzó acariciando su miembro viendo como el otro le miraba asombrado, tan indefenso, resistiéndose al más bajo de sus instintos a pesar del placer.
Shion con gran esfuerzo invirtió posiciones, ahora él se encontraba sobre Nezumi y sin pudor alguno abrió la boca para meterse de una sola vez el pene de Nezumi, Nezumi dio un jadeo ahogado, divertido de ver esa nueva faceta del Shion, quien cogía con una mayor fuerza la masculinidad de su acompañante y la sometía a un vaivén de incontrolables estocadas mientras su lengua degustaba exquisitamente cada parte de carne.
Nezumi entrecerró los ojos, no podía negar que lo disfrutaba, era más que increíble que el Shion que conocía sea el mismo que ahora le daba tanta satisfacción ¡¿Cómo podía ser tan bipolar?! El siempre con esa estúpida sonrisa cándida y de personalidad tan calmada, Shion era impredecible eso lo enloquecía.
Tragó duro ante la visión de albino lamiendo desesperadamente su entrepierna ¡Por qué tales caricias tenían que ser tan jodidamente buenas! Estaba llegando a su límite, más besos, mordidas en aquella parte lo hacían perder la razón. ¡Y la boca de Shion continuaba acelerando cada vez que a su dueño se le daba la gana!
Faltaba poco para terminar, estaba seguro. Intentó resistirse pero ya no podía, su espalda comenzó a arquearse al tiempo que una serie de fuertes gemidos salían sin control. Era el mejor momento pero no permitiría que la diversión terminara ahí.
Con un poco de fuerza logro separar a Shion, el albino lo miraba jadeante sin entender. ¡Dios! Ese chico no sabía lo endemoniadamente sexy que era, la serpiente roja le llamaba, casi podía verla reptar por el cuerpo blanco haciendo que su miembro diera dolorosas punzadas de deseo.
Se secó la frente con el dorso de su mano, colocando a Shion de vuelta bajo su el cuerpo. Ya no había vuelta atrás, con rapidez se desnudó para quedar en las mismas condiciones que el albino, ambos se miraron deseos de lo que vendría a continuación.
Nezumi acarició temerosamente los níveos muslos bajo suyo incitándolo a separarlos y acomodándolos a cada extremo de su cadera, luego fue subiendo frotando con suma delicadeza hasta llegar a la intersección de ambos. Se detuvo de pronto, respirando agitadamente por la excitación que sentía ante la virginal entrada rosa que tenía delante.
Él había tendido sexo con muchas personas, pero ahí delante de su pequeña majestad le temblaban las manos y parecía incluso asustado, tal cual si fuera la primera vez.
Shion lo miro con clara preocupación, era de suponer que el albino también estaba atemorizado.
— Nezumi —pronunció angustiado ante la pausa del moreno. El susodicho rió fanfarronamente mientras trataba de retomar sus interrumpidas acciones, este debía ser el mejor y peor día de su vida, estaba por tomar a Shion y el peliblanco ni se acordaba de él, mucho menos de sus experiencias pasadas, del cariño entre ambos.
—Tranquilo, todo va a estar bien —dijo el de cabellos oscuros besando sus finos labios. A pesar de todo, quería terminar con lo que había empezado y quizá de esa forma si no podía recuperar los recuerdos del otro al menos formaría un lazo único e inquebrantable.
Se acomodó entre las piernas del albino tratando de controlar su peso para no caer de lleno sobre él. Una vez cómodo suspiró profundamente antes de tomar con una mano el miembro semi-erecto de Shion.
Aún tenía muchas dudas en mente, pero las arrojo lejos para concentrase en depositaba un par de besos en su cuello y pecho, descendiendo con locura hasta el torso y luego hasta la cintura en donde observo con devoción la cicatriz que tanto le seducía.
Shion arrugo las sábanas que tenía bajo suyo al ver que Nezumi se había detenido otra vez, dejándolo con una dolorosa erección.
Al ver que el moreno no parecía entender que estaba más urgido que antes optó por tomar nuevamente la iniciativa comenzando así a mover las caderas hacia arriba en busca de contacto.
Nezumi volvió a sonreír quizá su pequeña majestad si había madurado después de todo y eso merecía una recompensa, de un solo bocado engulló el dulce manjar que se presentaba frente a sus ojos.
Shion al sentir la calidez de aquella húmeda cavidad, ladeó la cabeza ante las tantas nuevas sensaciones que emergían ¿eso era lo que había sentido Nezumi?
Clamaba por más y entre murmullos repetía el nombre de quien lo satisfacía de manera tan fascinante. Sintió como su lengua se paseaba por la longitud de su miembro, seguido de una fuerte succión que lo obligó a cerrar los ojos.
Shion podía sentir la tibia saliva de Nezumi manchando sus muslos, humedeciendo y preparando el camino. Se aferró al borde de la cama cuando sintió como la lengua le penetraban y el sin poder evitarlo dejaba salir un potente quejido.
De pronto, el vaivén se detuvo y en un rápido movimiento por parte del moreno, este lo giró para así dejarlo boca abajo y de espaldas a él.
—Lo siento majestad pero no aguanto más.
Nezumi puso un par de dedos en la boca de Shion dejando en claro que debía lamerlos. Shion era endemoniadamente sicalíptico le gustara o no, su lengua rosa pasando por cada uno de sus dedos lo enardecía como nadie. Una vez creyó suficiente el ojigris introdujo el primero de sus dedos en la parte trasera del chico abruptamente, sintiendo lo estrecho que era y que aquel toque de furia controlaba excitaba a Shion.
Shion dio un sonoro gemido por el contacto sobre su virginal entrada, lo que provocó que el roedor se detuviera asustado por haberle causado algún daño, lo que menos deseaba era herirlo.
— No te... detengas —pidió Shion entre jadeos, escondiendo la cabeza entre las almohadas para evitar que Nezumi se preocupara demás.
El de cabellos oscuros accedió a tal petición e introdujo un segundo dedo, sintiendo así el producto de la dilatación, ya terminada su labor, se movió sutilmente, acomodándose con mayor firmeza y tomando aún más fuerte las caderas del albino.
—Creo que esta listo majestad, dolerá un poco pero aguante.
— ¡Sí! — afirmó la flor sumamente sonrojado
Nezumi sonrió, moviéndose un poco para tomar su propio miembro que se encontraba en las mismas circunstancias que el del peliblanco. Lo acomodó en la estrecha entrada suspirando por anticipado y, haciendo presión, empezó a meterlo.
—Ahora es mío pequeña majestad, completamente mío. —Gimió deseoso contra el oído del albino apenas estuvo completamente dentro.
Podía sentirlo claramente dentro de él mientras esperaba a que se acostumbrara, era enteramente delicioso y tan natural que parecía inverosímil el haber pasado tanto tiempo sin ese acoplamiento que le completaba. Las embestidas comenzaron suaves, tiernas para ir ganando confianza a tal grado que al final eran estocadas fuertes y profundas que perforaban el cuerpo de Shion sin cuidado, removiendo las fibras más recónditas de su interior, marcándolo como suyo.
—Ahhaaaa... Ne…zu…mi—no pudo articular ni el nombre sin tener que tartamudear, la lujuria había hecho presa de ellos. Los dedos de Nezumi recorrieron su columna vertebral haciéndole estremecer.
Nezumi dio un gemido ronco al sentirse en el punto álgido de placer siendo apretado por ese estrecho y suave lugar que le partencia a él, y Shion no hacía más que incitarlo con aquellos llamados que le hacían ver cuánto disfrutaba y que aquel toque algo brusco le daba aún más placer.
Quería, necesitaba sentir todas aquellas embestidas lujuriosas, gritar el nombre de quien lo penetraba tan vehementemente casi torturándolo de placer, gemir hasta que se le desgarrara la garganta y ni aun entonces demostraría ni la milésima parte de lo que estallaba en su interior con cada embate porque nadie jamás lograría extasiarlo de esa forma.
—Majestad me encanta esa parte masoquista suya. —Susurro gustoso pasando su lengua por la parte trasera del cuello y parte de la espalda.
La cama chirriaba aguatando el peso de ambos amantes y su demostración más que apasionada de placer. ¿Cuánto aguantaron? No lo sabían ni les interesaba porque cuando la pequeña muerte les envolvió en sus brazos ellos simplemente la recibieron mirándose directamente a los ojos sellando su encuentro con un beso demandante, abrazador, dulce y apasionado, el mismo con el que le juro volver era el que determinaba el fin de su espera.
Continuara…
N. A.
Por ahí hay un comentario de
Guest. Gracias por elogiar mi trabajo y sobre todo por el hecho de que te tomaras la molestia de dejarme un comentario. Lo que no comprendí fue ¿Por qué te daría pena? Son opiniones que pueden ser buenas o malas pero que al final nos sirven para crecer a nosotros como escritores.
Atte: Ciel Phantomhive
