Capítulo 6.
Conocido.
A las afueras de Tokio. (Okutama)
El cuerpo le dolía demasiado, principalmente los brazos y piernas por la mala posición en que despertaba, también sentía mucho sueño, abría los ojos lentamente y muy aturdido, el lugar donde se encontraba no le era familiar, comenzó a recordar con una punzada en la cabeza y un poco mareado, lo que le ocurrió la noche anterior, ahora ya abría los ojos por completo e impactado ante los recuerdos que cruzaban por su cabeza.
Con algo de esfuerzo logro sentarse, estaba sobre un futon, de piso, pudo ver que era una habitación de unos cuatro metros cuadrados, pero no veía ninguna ventana la única tenue luz que había, provenía de una lámpara de mesa, y divisaba dos puertas una de madera, la que imaginaba sería un baño y la otra de metal aparentemente muy resistente, pensó que sería muy difícil salir de allí.
Trataba, de quitarse los amarres que le sujetaban por detrás de los brazos, forcejeando insistentemente, pero no lograba siquiera aflojar la cuerda, además que solo se lastimaba, tampoco podía gritar por ayuda pues se hallaba amordazado, al menos habían descubierto sus ojos.
Se arrastraba sobre sus caderas por el piso con la intención de encontrar algo con que cortar las cuerdas, mas no había nada que pudiera usar, se encontraba muy desconcertado, no tenía ni idea de por qué lo habían llevado a aquel lugar y mucho menos ¿Quién o quiénes?.
Un secuestro le parecía improbable, pues tenía años que no vivía cerca de su familia, que era la que contaba con recursos y si así fuera, no lo escogerían a él, porque no eran cercanos. Eso meditaba cuando de repente la gruesa puerta de metal se abrió.
Tsukuba.
A toda prisa, Souichi se preparaba para ir a la Universidad de Tsukuba, solo había bebido café, y tenía una sensación de nauseas tremenda, seguramente por lo muy nervioso que estaba y por la ansiedad que sentía.
Todavía tenía el cabello mojado, de la ducha que tomo, aun así se amarro el cabello, agarro su mochila, su celular, su cartera y salió del hotel.
Las ocho de la mañana, marcaba el reloj del laboratorio, cuando entro al lugar notando que solo habían llegado los asistentes del otro equipo de investigación, dentro del laboratorio no se puso su bata ni su gafete de identificación, solo se sentó a esperar la llegada de Kimura Etsu su corresponsable de investigación en este laboratorio.
Aguardaba su llegada, con la intención de notificarle algo, cuando escucho ruido en la puerta volteo rápidamente, eran Etsu san y Tadokoro su kouhai, quienes saludaban al entrar, souichi no necesito moverse, pues Etsu, ya se acercaba a él.
- Tatsumi san, eres muy puntual, pero me parece extraño no verte con tu bata y listo para empezar -
Souichi no muy animado decía:
- Kimura san, de hecho no me quedare hoy, me llamaron de la Universidad de Nagoya y tengo que ausentarme de aquí por unos días, el profesor Fukushima ya informo al Jefe del departamento de esta Universidad y este a dado su autorización, por lo tanto le ofrezco una disculpa por la carga de trabajo extra que tendrá, además le encargo a mis asistentes -
A Etsu no le agrado nada aquello.
- ¿Es imprescindible que vayas? Nosotros aquí también necesitamos tu apoyo -
- Si, resulta imprescindible, necesitan algunos datos e información que yo poseo, pero compensare el tiempo cuando regrese -
Decía Souichi sin más preámbulos. Pero antes de que saliera, Etsu san le preguntaba:
- Tatsumi san, ¿Te molestaría dejarme tu número telefónico? Es por si necesito de tu opinión acerca de la investigación o algo se nos pueda pasar por alto -
Souichi sacaba su celular del bolsillo para buscar su propio número, pues nunca se molestó en aprendérselo y de esta manera dictarlo a Kimura san, quien a su vez contenía las muchas ganas de reírse ante lo que a sus ojos parecía gracioso, el hombre que tenía enfrente, lograba sorprenderlo cada instante que se acercaba a él, era muy guapo, inteligente y responsable, pero ahora descubría que era también muy despistado. Con mucha ilusión guardaba el contacto, deseándole un buen viaje y pronto regreso.
Salía de la universidad, ya eran las nueve de la mañana cuando se dirigía al metro, para bajarse tres estaciones adelante y llegar a la salida sur donde se encontraría con el o los secuestradores.
Al salir de la estación todavía no eran las diez de la mañana, faltaban veinte minutos, pensó que tendría que esperar por llegar antes de lo acordado, pero sorpresivamente 2 tipos altos vestidos de ropa deportiva, con lentes semis obscuros y cachuchas se le emparejaban para en voz baja y con cara sonriente aparentando ser amigos decirle:
- Camina a la avenida, hacia donde está el auto rojo y súbete sin armar alboroto, una escenita y complicas las cosas.
Souichi no tuvo otra opción que obedecer y subir al auto, notando que había otro enorme sujeto al volante.
A las afueras de Tokio. (Okutama)
Detrás de la puerta de metal aparecía un sujeto, alto, con traje obscuro, lentes obscuros, con una espalda ancha, una pose arrogante y con un cigarrillo en la mano, Morinaga no podía verlo claramente, por la poca luz en la habitación, y por qué el sujeto no se acercó mucho…., pero si comenzó a hablar.
- Tetsuhiro Morinaga, por mucho tiempo has sido un gran y constante dolor de cabeza para mí -
Ante lo oído Morinaga se impactaba, pues parecía que su captor lo conocía, no salía del shock mientras seguía escuchando hablar aquel -
-La verdad quiero desaparecerte, de hecho te mataría ahora mismo con mis propias manos, pero así no me servirías de nada…., te preguntaras ¿porque estas aquí? Y te responderé -
Daba unas grandes caladas a su cigarro mientras dejaba salir el humo por sus orificios nasales y boca, para continuar -
-Porque tú tomaste a alguien que era para mí y ahora lo devolverás. ¡Nunca debiste meter tus narices donde no te llamaban!..., Y te atreviste a golpearme, a llamarme basura humana y maniático, ¡ Maldito! Cuando tu llevabas las mismas intenciones, lo peor de todo es que Tatsumi kun te vio como a un héroe, sin siquiera saber que tú eras una peor basura, al esconderle tu homosexualidad cuando el confiaba en ti. ¡Sí ! estoy enterado de todo lo que ha pasado entre ustedes, después de ese incidente en el laboratorio hace ya más de tres años, pensaron ¿que solo me iría y olvidaría de todo? ¡Claro que no! Él ahora sería mío si tú no te hubieras aparecido y estropeado todo.
Tetsuhiro, por su parte se hallaba muy confundido, preguntándose, ¿quién era ese sujeto? Que al parecer sabía demasiado de él y de Souichi, con todo lo que aquel le acababa de decir, una persona cruzo por su mente.
Y ciertos sucesos que pasaron tiempo atrás venían instantáneamente a su mente:
Fue cuando después de mucho tiempo de tratar de captar la atención de Souichi, sin ningún resultado, invitándolo a beber, almorzando en su misma mesa, siguiéndolo en la Universidad, por fin lo conseguía una tarde, que este personaje se encontraba leyendo en una de las bancas de los jardines de la Universidad de Nagoya, ese día Morinaga no cabía de la emoción, pues Souichi por fin le respondía y sostenía una conversación aunque fuera corta.
Aceptaba ir a su departamento a ver un documental, que el invitado se perdió por que su televisor no funcionaba cuando este fue transmitido y que como por asares del destino o simple coincidencia Tetsuhiro había grabado este y había conservado intacto el video, ya que tenía la costumbre de volver a grabar otra cosa que le pareciera interesante sobre la misma cinta de video.
Sin embargo esa noche las cosas no funcionaron como el esperaba, cuando noto que Souichi no salía del laboratorio opto por entrar a la Universidad ya que lo esperaba en la puerta principal de esta y al entrar al laboratorio, se impactó ante la escena, el asistente de profesor o futuro profesor Miyoshi Kiyoshi, lo tenía en el piso y estaba sobre el besándolo y tratando de desabotonarle la camisa.
Obviamente no era algo consensuado, lo noto inmediatamente al ver como el atacado forcejeaba con todo lo que podía, empujando y pataleando tratando de escapar de su agarre, al mismo tiempo que le gritaba a su atacante que lo soltara.
Morinaga no lo pensó dos veces al ver que el individuo era más alto que él y mayor a ellos, y por ende más fuerte, tomo una silla golpeándolo sobre la espalda y logrando que soltara a su victima.
Esa noche este tipo abusivo termino herido, cortesía de Souichi que le clavo unas tijeras entre la retaguardia y la pierna. Días después se enteraban que el herido, había dejado la Universidad y se trasladaba a otra, Souichi no presento cargos, pues al final con l ayuda de su nuevo amigo, el tipo no logro su propósito y lo único que deseaba era olvidar el incidente y no volver a ver a semejante bandido.
Cuando esa ráfaga de imágenes terminaban de pasar por su cabeza, el sujeto frente a el encendía la luz de la habitación y se quitaba los lentes, ante el cambio de luminosidad de solo la lámpara de mesa a esta irradiante luz blanca, Tetsuhiro por reflejo cerro los ojos y los abrió después de unos segundos para mirar al tipo parado frente al él y pensar - ¿¡Usted!? ¿Miyoshi sensei?
Tokio.
Después de subir al auto, el sujeto que se sentó en la parte de atrás junto a Tatsumi kun, le decía:
- Si te estas tranquilo y no das problemas no será necesario amarrarte, por lo que pórtate bien, además no queremos que te gane la tentación de llamar a alguien , así que vacía tus bolsillos, dame tu celular y todo lo que traigas, quiero tus bolsas vacías -
Souichi solo lo volteo a ver de manera enardecida sin contestarle palabra alguna, dándole todo lo que traía encima, el fulano nuevamente le hablaba:
- Pero lo que si hare es cubrirte los ojos, pues no necesitamos que sepas a donde vamos -
Se acercó para cubrir sus ojos con una cinta gruesa negra, Tatsumi por su parte no quería que lo tocara, pero no le quedo de otra, puesto que no quería que lo amarraran de brazos y piernas, el tipo después de cubrir sus ojos coloco por encima unos lentes obscuros, para no parecer sospechosos y no se notara la cinta.
Después de unos cuarenta y cinco minutos, salían de Tokio. Souichi lograba percibir que el camino por el que ahora iban era distinto pues sentía como su cuerpo golpeteaba por el movimiento, seguramente habían salido de la capital pensaba, no decía ninguna sola palabra, pues de antemano sabía que estos sujetos no le dirían nada, además que por naturaleza propia actuaba así.
Cuando finalmente el auto se detuvo, los latidos de su corazón se intensificaron, seguramente llegaban a su destino y así parecía, pues ahora escuchaba de uno de los sujetos:
- Hemos llegado, te llevare ante la persona con la que tendrás que arreglar la libertad de tu amigo y la tuya, ahora te quitare la cinta, pero no intentes nada estúpido o quieras jugar al héroe -
Souichi notaba lo grande de la casa y que aparte de los tres tipos que lo llevaban, habían tres enormes perros dentro a una enorme jaula y que al pasar junto a ellos estos gruñían furiosos, no podían ladrar pues tenían sujetos los hocicos con bósales, ahora se adentraban en la casona, lo dirigían al piso de arriba a uno de los cuartos que se hallaba al final del pasillo.
Lo hicieron entrar, la descripción de este cuarto de unos seis metros cuadrados, un enorme cuarto con una cama tipo King size, dos cómodas con sus respectivas lámparas junto a la cama, más adelante una mesa tipo escritorio con una silla, de lado de una ventana había dos sillones para dos personas, con un televisor fijado en la pared, a un lado se encontraba una puerta que seguramente era el baño.
Todos los muebles de la habitación eran de madera tallada a mano de buen gusto mas no ostentosos, el piso también era de madera todo lo anterior, junto a las paredes pintadas en amarillo suave, le daban una apariencia cálida a aquella habitación, rompiendo el silencio, el sujeto que siempre hablaba, decía a Souichi:
- Bien, ahora si te amarraremos pues nuestro Jefe quiere hablar contigo a solas, de todos modos te advierto que estaremos afuera por si se te ocurre una locura…., y estamos armados, no lo olvides -
Ya entre dos lo sujetaban con cuerdas, con los brazos frente a él, no dejándolo tan incómodo y le amarraban los tobillos, Souichi solo miraba algo aterrado tratando de guardar la compostura lo más posible, también lo amordazaban y al mismo tiempo escuchaba.
- Es para que estés calladito y prestes atención sin interrumpir a lo que te digan, ahora te quedaras sentadito y quieto -
Terminaban para llevarlo a uno de los sillones y ahí sentarlo de manera ruda, ahora salían de la habitación, por supuesto Tatsumi no se quedaría del todo quieto, inmediatamente salían aquellos forcejeaba con los amarres, tratando de soltarse, mas era inútil.
De pronto, escucho la puerta abrirse y cerrarse, al tiempo que notaba que alguien caminaba hacia él, cuando dirigió su vista hacia esa persona el impacto que sintió, le hizo perder el aire unos segundos, abrió los ojos atemorizado ante aquella presencia, vinieron recuerdos pasados a su mente, que le hicieron sentir una gran angustia.
Tres años atrás _
- Tatsumi kun, lamento tenerte hasta tan tarde, ¿Por qué no vamos a cenar? ¡Vamos! Yo invito-
- Lo siento profesor, pero me tengo que negar ya hice planes para hoy-
- ¿Impaciente para una cita? ¿Con quién vas a salir?
- ¿Con quién? …, Nadie, en especial señor -
- Entonces si no es nadie especial, no deberías rechazar mi invitación, e ir conmigo -
- ¡Ehhh! -
- Vamos, deberías aprovechar esto, tu estas a mi cuidado y quieres ser asistente de profesor ¿no es verdad? -
Una voz interrumpió sus recuerdos, ahora se encontraba tembloroso y sudando frio.
¿Que quería ahora este sujeto?
***La descripción de Miyoshi sensei, trate de apegarla lo más posible a lo que se podía ver en la pre cuela en Challengers: Un hombre de fornida corpulencia, vestido de traje y corbata obscuros, con bigote semi abundante y cabello negro peinado hacia atrás, probablemente más alto que Morinaga, pues este lo llama grandulón patético, de su edad no aparece ningún dato, pero al ser un asistente de profesor y posible profesor Universitario, seria algunos años mayor de doce a quince, pues de los treinta y cinco a cuarenta aproximadamente se consigue esto en las Universidades de Japón.
