Ninguno de los personajes me pertenecen, todos ellos son creación y propiedad de Sunrise.

El camino es ciego de noche.

Observó su mirada confundida, entendía su extrañez y, a pesar de comprender el sentimiento que la embargaba, no pudo evitar que un nudo se alojara en su garganta al sentir su rechazo, suave como la mayoría de las cosas que implicaban sentimientos y que de ella provenían. Suspiró pesadamente, la amaba, la amaría, la anhelaba y deseaba. Creyó que su necesidad disminuiría gradualmente con el paso del tiempo, pero la lujuría que le provocaba solo había aumentado con los años, y la espina de deseo que le punsaba cada vez que se hundía en sus ojos verdes, profundos como un bosque en invierno, le cortaba la respiración. Decidió dejar pasar la duda que asaltaba a su morena, decidió que, muy a su pesar, ella hablaría al final como siempre, sin presiones, cuando su cuerpo fuera incapaz de sostener la duda y la lanzara en una cascda de preguntas algo inconexas que le daría la solución.

Para su sorpresa, no solo leyó extrañeza y rechazo, sino también identificó el dolor que surcaba el rostro de la mujer. Eso la aturdió y descolocó, ¿Dolor?, ¿Por qué?, ¡Era ella la que estaba siendo rechazada!. Un momento de ira se apoderó de sus ojos rojos, una cólera caliente, algo sumamente extraño para ella, una persona que guardaba su reacciones y emociones con minuciosidad. Respiró profundamente intentando enfríar la sangre hirviente que le quemaba por las venas. La atmósfera se volvió pesada en el pequeño espacio que las separaba, el silencio incómodo inundó la habitación y ambas se encontrarón deseando estar muy lejos la una de la otra. "Es inevitable cuando vives demasiado tiempo con alguien, supongo" suspiró entre dientes. Por primera vez en años Shizuru sintió miedo ante la monotonía, desde que Natsuki había derribado la puerta de la iglesia, su vida subió y bajó como un espiral caótico repleto de sensaciones extrañas, desconocidas. Con buenos y malos momentos a cuestas, la castaña podía asegurar que no se arrepentía de nada. Su vida, lejos de ser lo que alguna vez imaginó, era el resultado de la inexperiencia y el deseo sumado a la aventura. La moto y Natsuki le habían demostrado que no existían los imposibles cuando se anhelaba algo y, con una ligera sonrisa jugueteando en sus labios al recordarlo, definitivamente los anhelos atraían problemas e iras que a lo lejos se veían con sonrisas y añoros. Pero ahora, ahora que volvía nuevamente a la realidad del cuarto cada vez más estrecho que compartían, al cuarto asfixiante que oscurecía junto a la cañida del sol, se daba cuenta que todo amenazaba con desplomarse por las vueltas de la monotonía. Y era, precisamente, por el miedo creciente que la embargaba que consideraba crear ese nuevo cambio, pero la reacción de Natsuki se había alejado mucho de lo que habñia imaginado. Dos impulsos la dividieron, el de conciliar la situación y el de golpear muy fuerte a la morena para ponerle los pies en la tierra. Nuevamente inspiró con fuerza, debía calmarse para sobrellevar con buen paso el obstáculo. Quiso acercarse y tantear el terreno, unas ligeras arrugas se marcaban en el ceño de su mujer, las conocía, era el único aviso de peligro que le ofrecía antes de desaparecer.

Sin embargo, a pesar de lo extraño e inómodo del momento, el deseo seguía ahí, consumiéndola. Se mordió el labio inferior, conciente de que, si no hacía algo pronto, Natsuki huiría en su motocicleta, buscando la solución como un animal asustado y ella tendía que pasar una noche sola, una que se sumaría a la pequeñísima lista de noches que había pasado lejos d elos brazos de su mujer. Amaba a Natsuki, no se cansaba de repetirselo, la amaba tal y como era y eso le había permitido comprender que la morena era, en efecto, un animal. Sentía más por instinto y si buscaba una presa no terminaría hasta cazarla. Sus acciones eran guiadas por sus necesidades y su sentido de la ética y la honestidad provenía precisamente de esa faceta primitiva que la dominaba. Junto a ella Shizuru entendió que, en ocasiones, es la civilización del ser humano lo que lo lleva al vicio y la perdición. Movió casi imperceptiblemente una mano, gesto que puso en alerta a su pareja. La castaña se rindió, tenía que dejarla escapar para poder hacerla regresar y comprender. Decidió que ella misma le daría la opción de huir. Rebuscó en sus bolsillos algo de dinero y en su mente las palabras adecuadas para dejar escapar a su Natsuki sin hacerla sentir culpable.

-Ara, ara- Comentó, encaminándose hacia la cocina con Natsuki trás ella -Lo que me temía...- Suspiró, en tono cansino -No queda mucho té... falta también mayonesa y otras especias- Extendió el dinero con una de sus sonrisas falsas "Natsuki me matará luego por ponerle una de estas..." se reeprendió mentalmente, sin dejar de sonreír -¿Podrías ir por ellas a la tienda?- Natsuki la miró con sorpresa ante la extraña e inesperada petición, pero un brillo destelló por su mirada antes de tomar el dinero y alejarse hacia la entrada sin preguntas. El rugido del motor encendió el anochecer, antes de perderse en el camino. A pesar de que la tienda estaba a veinte minutos, Shizuru sabia que la morena regresaría dentro de horas.

Exhaló pesadamente el aire que había contenido mientras la mujer se alejaba del hogar. Definitivamente su deseo corría todavía tibio, por su cuerpo, como una corriente que le subía desde el bajo vientre hasta la garganta, pero la medida era necesaria si no quería dormir sola esa noche, sola y con la incertidumbre del regreso de la morena, debía dejarla huir. No encontraría la respuesta esa noche, pero, por lo menos, le serviría para despejarse. Shizuru observó la casa que la rodeaba, preguntándose como romper la monotonía que comenzaba a invadirla. Unas cuantas ideas surgieron en su mente, pero estaba cansada y de mal humor como para considerarlas.

-Esto es por las dos...- Malluscó, como perdonándose, antes de dirigirse con paso algo errante al dormitorio. Una soledad opresiva, llena de gritos mudos y voces silenciadas la escoltaron durante el trayecto.

NdA. Cada vez voy más bajo... dios, debería dejar de tener estados retrospectivos y dedicarme a ver anime y escribir cosas más alegres xD. Nuevamente actualización, espero poder hacerlo una costumbre... sobre mi otro fic, no podré siquiera sentarme a escribirlo hasta luego de navidad... espero que una vez pueda centrarme en ello sea rápido de escribir, ya que la historia está totalmente finalizada en mi cabeza xD. Por lo demás, tengo muchas otras ideas dándome vueltas, pero, como siempre, intentaré llevar solo una o dos a la vez para no perder el hilo de ninguna. Espero que les haya gustado, como siempre los comentarios son bienvenidos ^^, saludos, felices fiestas (Ya saben, pórtense mal, pero cuídense bien) y hasta la próxima.