Blaise Zabini llevó a su amigo y a sus nuevas compañeras a su segunda casa.
No era una mansión, pero tampoco una casa pequeña. Como había mencionado anteriormente, se encontraba en la costa, para ser más exactos en primera línea de playa y con unas fabulosas vistas.
Aunque tenían cosas más importantes que hacer, las chicas no pudieron evitar deleitarse con la preciosidad del mar en la noche y la luna reflejada de esa forma tan fantasmal e hipnotizante.
-sería precioso dar un paseo ahora mismo… pero tenemos cosas más importantes que hacer – dijo Ginny apartando la vista del mar y abandonando el enorme balcón para reunirse con los chicos.
-no sabía que te gustaban hacer cosas "preciosas", tienes pinta de ser más…
-mejor no continúes esa frase. Soy una chica, me gusta hacer cosas de chica. Punto. – cortó la pelirroja a Blaise, el cual le sonrió ampliamente enseñando sus dientes blancos en contraste con su piel oscura.
-bien, mejor hablemos de cosas más importantes. Esto – dijo Theo levantando el puñado de tela que eran los dos pañuelos que habían encontrado.
-se supone que han estado en contacto con Hermione y con Malfoy – dijo Luna entrando en el salón y sentándose en el suelo, frente a ellos, con las piernas cruzadas – justo uno para cada uno.
-Lovegood, si lo prefieres, hay sillas… - ofreció Theo amablemente.
-no se puede pensar en una silla. – dijo la rubia con una lógica inexistente para los chicos. En cambio Ginny se sentó junto a ella cruzando también las piernas.
-¿podemos saber si tienen algún tipo de magia? – pregunto esta última.
-un momento. – Blaise arrebató las telas de las manos de Theo y poso uno en cada mano, levantándolos – y si un hechizo salió mal y esto es Draco – dijo señalando su izquierda – y esto es Granger – acabó señalando su derecha.
-¿Hermione? – lloriqueó Luna poniéndose de rodillas y arrebatándole el "pañuelo-hechizo fallido-Hermione" – oh no…
-por Merlín… - susurró Ginny rodando sus ojos.
-ya basta. Trae aquí. – dijo Theo. – Revelio. – todos observaron en silencio. – no ha pasado nada, este trapo no ha tenido ningún contacto con la magia – y lo soltó sobre el suelo, frente a las chicas y dejándose caer él también sin darse demasiada cuenta de que se encontraban tirados en el suelo.
Blaise se acomodó en su sofá. Él era de clase alta…
-no lo entiendo. Estoy perdido. No encuentro ninguna relación de estos trapos con Draco.
-tenemos que seguir pensando – opinó Ginny apretando su cabeza con las manos, como si de esa forma las ideas fluyeran mejor.
-lo mejor será que prepare algo de cenar… ¡Coco! – llamó, y un joven y orejudo elfo apareció al instante – prepara cena para todos.
-¿algo en especial, amo? – preguntó la criatura haciendo una reverencia.
-cualquier cosa está bien. – y Coco desapareció.
-¿llamas a tu elfo coco? – pregunto Ginny
-pues si… su cabeza es tan redondita que me recuerda a un coco…
-por Merlín, eres tan…
-¿sexi? ¿apuesto? ¿maravilloso? – propuso Blaise.
-infantil – terminó Ginny.
-¿y esos es bueno o es malo?
La pelirroja solo rodó los ojos.
-por favor, se nos tiene que ocurrir algo – pidió Luna – no es normal que Hermione lleve desaparecida tanto tiempo… algo le ha pasado…
-no te preocupes Luna, vamos a encontrarlos – la confortó Theo colocando su mano sobre la de la chica.
Hermione registraba los cajones del comedor cuando Draco apareció de nuevo por la estancia. No tenía muy claro si debía hablarle, pues ella misma le había pedido que se alejara, pero era la hora de comer y él nunca había cocinado.
-¿Qué estás haciendo? – le preguntó al fin.
-¡tortitas! – grito irónica – pues buscar algo para salir de aquí – acabó frustrada cerrando el cajón de golpe.
-estás perdiendo el tiempo – le advirtió el rubio.
-prefiero perder mi tiempo en intentar escapar que en verte la cara – le dijo sin dignarse a voltearse al tiempo que abría el cajón de abajo y comenzaba a registrarlo – argh, solo más mantelería – gritó perdiendo más los nervios.
Draco la observó unos segundos ¿Dónde estaba la impasible, práctica y perfecta Hermione que él conocía? Esa persona fuera de sí y desesperada desde luego no se parecía a ella. Aunque estaba acostumbrado a sus gritos, no estaba acostumbrado a esa histeria de la cual no quería contagiarse.
-está bien Granger, esto no puede seguir así…
-creí haberte dicho que me dejaras en paz – se volteó ella al fin enfrentándole.
Draco Malfoy apretó los puños e instintivamente llevó la mano a donde solía llevar la varita. Aunque le habría lanzado una maldición se dio cuenta de que eso era imposible, pues ya no la tenía. Esa falta le permitió respirar profundo y pensar las cosas dos veces. Necesitaba dejar a un lado su orgullo, por lo menos hasta recuperar a la perfecta Hermione que le ayudara a salir de allí.
-Granger, por mucho que quieras evitarlo, tú y yo vamos a tener que convivir Merlín sabe por cuánto tiempo – dio dos zancada hasta llegar a ella y la cogió por la muñeca – ahora vamos a comer – y la arrastró hacia la cocina.
Hermione se dejó llevar algo sorprendida. Esperaba que él le devolviera los gritos, no que pusiera paz.
Draco la dejó en medio de la cocina y abrió un armario, sacó el primer paquete que encontró.
-bien, haremos pasta – informó el chico – esto ahora se pone en el fuego ¿no? – preguntó rascando su cabeza.
Hermione salió de su trance.
-no has cocinado en tu vida ¿verdad? – preguntó molesta, aunque no enfadada.
-siempre he tenido a gente que ha cocinado por mí, pero si lo hace un elfo, estoy seguro de que yo puedo hacerlo.
-permíteme dudarlo… - dijo ella caminando hasta él y arrebatándole el paquete – fíjate bien porque no estoy dispuesta a cocinar para ti todos los días, Malfoy.
La castaña rebuscó un poco por los armarios inferiores hasta que encontró una cazuela. La llenó de agua, encendió el fuego con una cerilla y dejó el cazó sobre el fuego.
-ahora esperaremos a que hierva. – le dijo. Todavía tenía el ceño fruncido pero hablaba con normalidad.
-¿Qué curioso…? – dijo el rubio cogiendo las cerillas. – lo que inventan estos muggles… - comentó intentando encender fuego.
-los muggles no son tan tontos como piensas… - dijo ella cruzándose de brazos.
Draco la observó unos segundos y comenzó a acercarse a ella lentamente. La acorraló contra el fregadero y hablo en su oído, muy bajito.
-pues esta vez nosotros seremos más listos. – el rubio se separó de ella lo suficiente para interrogarla con la mirada. La castaña tragó saliva, antes de asentir nerviosa.
Tenía claro que le hablaba al oído por los micrófonos, pero no estaba acostumbrada a tener a un hombre tan cerca, y por poco que lo pareciera, Draco Malfoy lo era. ¿tendrían que comunicarse de esa forma a partir de ahora?
-es tan tarde… y todavía no tenemos ninguna pista… - se quejó Luna recostada en un sofá.
-vamos, os acompañaremos a casa – propuso Theo levantándose. Era cierto que ya pasaba de la media noche y solo estaba dando vueltas a los mismos asuntos sin sentido.
-no es necesario – dijo Ginny poniéndose también en pie –podemos aparecernos solas.
-somos caballeros, no pasearéis solas de noche – dijo Blaise con una sonrisa conquistadora.
-ah claro, ahora somos unas débiles princesitas que no sabemos defendernos ¿verdad? – le retó la pelirroja con las manos en la cintura.
-mira bonita – Blaise la agarró de la muñeca y tiró de ella, la cual acabó atrapada entre los brazos del moreno – que Potter no te haya tratado nunca como una princesa no quiere decir que no lo seas. Voy a acompañarte a tu casa tanto si quieres como si no porque considero que es mi deber ¿lo entiendes?
Había tanta seguridad en las palabras del chico que la pelirroja solo alcanzó a asentir.
-bien, vamos – titubeó Theo viendo la escena de la pareja – eh… Lovegood ¿nos guías? ¿vivís cerca verdad?
-así es, dame la mano – le pidió Luna a Theo – y gracias por acompañarnos – acto seguido se desaparecieron.
-¿vamos? – preguntó Blaise sonriendo de nuevo.
-está bien – dijo Ginny recuperando la compostura – pero suéltame ya – y se alejó de su abrazo – solo… dame la mano.
El chico no perdió la sonrisa y le cogió la mano con firmeza.
Ginny se desapareció al tiempo que por su mano subía un cosquilleo desconocido.
Cuando volvieron a aparecer, Luna y Theo ya los esperaban.
-yo vivo tras la colina – dijo Luna – y la casa de Ginny es esa de allí abajo.
-yo te acompañaré – dijo Theo dirigiéndose a Luna – Blaise, acompaña a Weasley.
Blaise comenzó a caminar junto a la pelirroja.
-por cierto, que hacías el otro día en esa cola tan larga del ministerio. – le preguntó el moreno.
-oh, nada importante. – dijo ella quitándole importancia.
-pues para no ser nada importante bien que te quejabas de que llevabas una hora esperando cuando te saqué de allí… ¿Qué era? Vamos dime.
-solo quería hacer una solicitud para las pruebas de quidditch.
-¡no! ¿Las pruebas para las Arpías de Holyhead? – le preguntó emocionado.
-si – sonrió ella. Blaise ensanchó su propia sonrisa, era la primera vez que la veía sonreír y aun entre las tinieblas de la noche se veía preciosa. – pero ya no importa, mañana acaban las inscripciones y nosotros tenemos cosas más importantes que hacer. – Ginny se detuvo a unos metros de su casa – bueno, nos vemos mañana, seguiré pensando. ¡Hasta luego!
Blaise la observó alejarse a paso rápido y no se fue hasta que desapareció por la puerta.
Pues como podéis observar, Draco y Hermione han dado un pequeño paso para su tregua (aunque si Draco me susurra así en el oído, yo también le doy las treguas que quiera), pero sus amigos están totalmente perdidos y no saben cómo relacionar esos trapos sucios con la desaparición de sus amigos.
En cuanto Ginny y Blaise, también han conseguido entablar una conversación civilizada, poco a poco… jaja.
Bien, pues nos vemos dentro de poco. Muchas gracias por vuestro apoyo.
Un beso enorme!
