Como un payaso: Los mejores momentos con él.
Estaba decidido, hoy me iba a confesar. Tomo una profunda respiración, intentando no dejarme dominar por los nervios, y me adentro a la modesta, pero amplia, cafetería a la cual Furuta asiste sin falta para tomar su desayuno. Siempre lo observo, como un jodido acosador, hasta me sé todas sus expresiones de memoria (cabe recalcar que son muy lindas y siempre me sacan una sonrisa enamorada).
Cuando estoy a punto de llegar, una cabellera verde llama mi atención, luego sé que mis planes se han venido abajo. Quiero maldecir e irme, pero Furuta se da cuenta de mi presencia, me siento atrapado. – ¡Hola! –Se levanta y me da un abrazo, uno que siempre disfruto; agradezco que ese sea nuestro saludo y que sea él quien tome la iniciativa para dármelo, conociéndome moriría de vergüenza. Eto me sonríe de manera extraña, me acerco para darle un beso en la mejilla, la acción se siente un tanto incómoda. –Eto, Furuta, me alegra tanto verlos, ¿Qué cuentan? ¿Al fin el amigo Haise conocerá a sus respectivas parejas o tendrá que esperar un poco más?
No se me ocurrió otra cosa, lo lamento, cariño.
–No. –Eto contesta muy secamente. Exhalo con lentitud y luego me preguntó qué es lo que le pasa.
– ¿Y tú, Furuta?
Por favor, no.
Parece pensarlo un poco, luego responde tranquilamente. –Eh, nada nuevo. No hay alguien que llame mi atención. –Una parte de mí se alivia, la otra se decepciona por alguna razón. – ¿Qué hay de ti? –Me mira atentamente y me alegro de que me haya preguntado eso. Es mi momento.
–Me gusta alguien. –Remojo mis labios secos, los nervios comienzan a ahogarme lentamente. –El problema es que es un chico muy peculiar. –Recalco. Nunca he conocido a alguien como él, alguien que sepa ocultar tan fácilmente sus emociones, alguien cuidadoso y detallista, alguien con un carácter del demonio. Él es peculiar, distinto a cualquier otra persona. Y eso es lo que más me atrae.
– ¿Tienes algún problema con las personas que son de tu mismo sexo? –Río, ¿Qué? Oh, no, mierda, ¿Por qué preguntó eso?
Y, antes de que siquiera le diga directamente que me gusta, comienzo a balbucear. –N-no, me refería a lo peculiar, Eto. Es… Muy extraño. –No quería recurrir a esto, pero… –E-extravagante, rico, guapo… D-diciendo cada cinco segundos una maldita palabra en otro idioma. Diablos, el tipo es perfecto, pero su personalidad lo jode todo. Aún no sé qué fue lo que me llamó la atención. –Estúpido, estúpido, estúpido. ¡Debías describir a Furuta, no al idiota de Tsukiyama Shuu!
–Pues si crees que es el indicado, deberías intentarlo. Ya sabes, oportunidades como esa aparecen muy pocas veces en la vida. Lucha hasta que lo consigas. –Me emociono. Creo que Furuta es el indicado, entonces, ¿Debería decirle mis sentimientos así sin más? Bueno, en algún otro momento…
–Muchas gracias por tu consejo, Furuta. –Y ya no sé qué más decir. ¿Debería preguntarle algo? ¿Darle indirectas de que me gusta? Y, de la nada, se me ocurre algo. – ¡Cierto! Ayer leí una parte del prólogo que publicaste, ¡Es genial! Deberías de continuar la historia. –Mentira, lo leí todo, ¿Qué tipo de acosador sería si no lo hubiera hecho?
Mierda, otra vez dije esa palabra. –Yo acabo de terminar el último libro que sacaste. Me encantó. –Río, casi ahogándome con mi propia saliva. Eso fue rápido, mi corazón late con fuerza y por dentro bailo de felicidad. ¡Lo leyó! Ah, si supiera que fue inspirado en él. Lo observo mientras da un sorbo de té, sus ojos se cierran ligeramente, lo hace parecer un tipo elegante.
Oh, pensándolo bien, ¿Qué hago con la mentira que le dije? Eh… – ¡Q-qué vergüenza! Tú ya leíste todo y yo sólo una mínima parte. Prometo apurarme en mi lectura para así no sentirme tan mal amigo. –Me dolió decir la última palabra, lo juro. Sonríe un poco y luego revuelve mis cabellos.
–No te preocupes, Haise, entiendo que tienes mejores cosas que hacer que leer un insignificante y cruel texto. – ¿¡Qué ha dicho!? ¿Insignificante? ¿Cruel? ¿Quién le ha dicho eso?
– ¡No es insignificante, mucho menos cruel! En realidad es… –Lo más hermoso que he leído, me enamoré de él. –Es… –Extremadamente interesante, me sacó algunas lágrimas y estuve gritando por lo bello que era. – ¡Es genial! Sí, eso… Genial… –Me quiero morir, enserio, de tantas palabras lindas que hay, ¿Decir que está genial y parecer que estás mintiendo es lo único que se te ocurrió, Sasaki? Apestas.
Eto ríe. –Sasaki mentiroso, estás hablando con Furuta Nimura. Quizá no es insignificante lo que hace, pero sí es cruel. Él es cruel en todos los sentidos, hasta consigo mismo. –Me quedo callado, sin saber que decir. Furuta desvía su mirada, pone una expresión un tanto melancólica.
Antes de preguntarle por lo que sucede, su celular vibra y lo revisa. Suspira con pesadez y se levanta. –Lo siento, chicos, tengo que irme. Arima quiere que le ayude en algo. –Sonríe, cogiendo sus cosas y dejando algo de dinero. –Luego nos vemos. –Y se va rápidamente.
Oh, espera, espera, espera, ¿Quién mierda es 'Arima'? Aprieto mi mandíbula y puños, estoy celoso, joder. –Haise, desde lejos se te nota que estás celoso. ¡Cuenta, cuenta! –Maldición, olvidé que Eto estaba aquí. Suspiro antes de mirarla.
–Mentí. Furuta es la persona que me gusta, ¿Vale? –Y con una de mis manos jaló mi cabello. – ¿Por qué es tan fácil decírtelo a ti y no a él? Dios, quería declararme hoy, lo juro, ¡Y no pude! Me odio.
–Deberías hacerlo.
–Me va a rechazar. –Digo como si fuera lógico (y lo es).
– ¿Qué te hace pensar eso?
–Se ve muy Hetero. –No, la verdad se ve como esas personas que no quieren involucrarse en asuntos complejos como el amor. Hasta me da miedo.
–Deberías intentarlo, tal vez sí te corresponda.
–No lo creo. –Y golpea su frente con fuerza.
– ¡Los dos son igual de idiotas! –Y se va súper molesta. ¿Qué quiso decir con eso? Quizá… ¿Furuta me mintió y en realidad si le gusta alguien? La pregunta resuena en mi mente dejándome con una sensación de vacío en el pecho.
Con esto, concluye la historia; espero les haya gustado.
¡Muchas gracias a las personas que se tomaron un pequeño tiempo y la leyeron!
Nuevamente, ¡Gracias por leer!
