Chapter 7: Complexus Et Demantante
La metamorfosis se explica de forma bonita en los aprendizajes primarios de cualquier colegio, pero la que siempre le ha gustado es la más sencilla de todas con una explicación concreta y de fácil entendimiento.
"Conjunto de cambios biológicos que experimentan ciertos animales durante su desarrollo para manifestar su forma, funciones y género de vida definitivos"
Podía aplicarse a miles de forma de vida, desde la más minúscula complicada y extraviada del conocimiento humano, pero en todas ellas el fin era uno, el desarrollo del ser hasta la maduración completa, pasando por grandes cambios estructurales como fisiológicos, modificando hábitats y comportamientos.
Como Jared en ese mismo momento, a dos días de haber pasado por la aceptación de su relación y en espera al fin de semana, donde tendrán su primera cita, porque Jared ha demostrado gran interés en "toda" su biología, en la incursión de nuevos métodos de satisfacción propia y de su compañero, ósea él, explorando los hábitats a su alcance: armarios, pisos, paredes, ascensores, farmacias, recovecos de todo tipo, sobre todo los carentes de circulación de seres vivos, solo para tocarse y tocarle tanto como puede.
La revolución completa de sus hormonas, que él cree en secreto, está estallando en todas direcciones al haber sido reprimidas ferozmente durante su adolescencia y adultez, ha desatado toda una nueva desesperación por un contacto físico y afectivo, que él está más que gustoso de proveer.
Aunque sigue pateándole el hígado que no pueda tocarlo o acercarse un milímetro de más en público, al estar parados en el pasillo intercambiando horarios para verse más tarde, a cuando está besándole sin preámbulos y tratando de sentir su piel contra la de él, tan diferente a la fogosidad de los encuentros clandestinos que tienen.
Supone que por eso esta perdonándole los saludos con la mano en alto y de más de un metro de distancia entre ellos, incluso aun cuando se marcha al ala de pediatría, luego de haberse manoseado en los baños hasta eyacular en el vientre del otro.
Intenta que su mal genio no arruine todo esto, incluso tiene que contar hasta diez y al revés para que su carácter no explote las paredes de su oficina, porque sabe que en dos horas o menos Jared se aparecerá de sorpresa por allí… Solo han sido dos días, pero entre la intensidad del hierro candente siendo derretido en una fundición, a mirar desde lejos un hermoso iceberg, Jared logra tener esos dos estados en su enorme cuerpo.
Siempre con esos ojos de niño pequeño, siendo regañado por él. Se muere por hacerle el amor de una vez, violar tanto su mente que no se adapte nunca más a tratarlo solo como un colega más enfrente de desconocidos y compañeros de trabajo.
Suspira mientras Casandra le pasa un informe, los nombres de los internos y las enfermeras están ahí con sus progresos, dos han desistido y levanta la hoja principal para ver la nota de renuncia escrita a mano de cada uno de ellos, con improperios que ni él conocía siempre hacia él, pero aun así sonríe, paladea su victoria y pregunta a la enfermera de su sección que más podría poner a hacer a los internos y a la única enfermera que le queda de pediatría.
La mujer que estima por ser una arpía con la carne fresca que ingresa al hospital sonríe junto con él, pero no se dicen nada, ella solo pone el informe a sus espaldas agarrándolos con ambas manos mientras el comenta que quiere los detalles más tarde.
El realmente debe ocuparse de muchas cosas, y es en medio de la cirugía de cáncer de colon de esa misma noche, piensa que no ha preparado a Jared en absoluto… se queda en blanco un segundo mientras ponía una pinza en una de las venas, la enfermera Selene le llama la atención en un susurro y el vuelve a cortar la protuberancia que se formaba sobre la próstata y parte del recto.
Con cuidado y mucha paciencia lo quita completamente, había planeado esperar hasta ese fin de semana para desvirgar a Jared, piensa, cuando la masa se separa por fin del cuerpo y es depositada en una charola plateada que la enfermera sostiene para él, pide succión, y en realidad no puede desvirgar a alguien si no lo prepara, como preparo a su paciente para esa misma operación con medicamentos, dieta y una limpieza de colon…
Cose y pide succión de sangre, conecta la carne y la piel nuevamente capa por capa como si se tratara de pétalos de flor estratégicamente colocados para formar la perfecta costura, cierra y deja a las enfermeras terminar el trabajo mientras se saca la bata terminándola de manchar de sangre por los guantes, tira todo en los residuos patológicos y sale de allí con la idea fija.
Fueron tres horas y media de cirugía, una de las más cortas y sencilla de su semana, pero con tres días, por delante, piensa mejor en lo que debería hacer…
Se sienta en su escritorio y apoya las manos sobre el borde de la madera negra de roble, mirando fijo un cuadro de una ciudad futurista pintada en fuertes colores acuarelables, la manera de proceder y de cómo tratar a Jared, miro hacia abajo recordando su propia envergadura debajo del ambo gris, y vuelve a la pintura, el conoce muy bien el musculo por donde quiere proceder.
Lo ha estudiado por dios santo, pero se desespera un poco en la ansiedad que revoluciona su cuerpo de esa idea y el fin de semana en su mente, toma el celular de la superficie de su escritorio que se siente suave cuando sus dedos la rosan, pone varias palabras en el buscador y le da enter, piensa en lubricantes, piensa en un plug, y luego sacude la cabeza, porque aunque la idea de que Jared ande por ahí con eso en el trasero no le termina de desagradar, tampoco quiere traumarlo en la primera vez que estén oficialmente juntos, por lo que continúa hurgando en la red, sin hallar información específica.
Las ocho de la noche llegan con una llamada de Jared al celular, por lo que cierra las ventanas de exploración en y le atiende, "Platillo de la noche: Pavo con ensalada rusa y waldorf", enseguida sonríe porque Jared no espera a que le diga hola, solo presenta su comida como un programa de televisión, y le comenta como se le ocurrió preparar eso.
Hablan un poco más animadamente y su sonrisa siempre está presente cuando le escucha, cuando Morgan entra a su oficina y tiene que saludarlo con la mano en alto porque Jared está diciéndole que lo extraña y que quiere que llegue antes de la cenar para besarle mucho.
Es casi inevitable lamerse los labios suavemente recordando su tacto en esa milésima de instante, y frente a su jefe que no le ha perdido la vista de encima, pero cuando Jared empieza a decirle todo lo que también podrían hacer, tiene que apresurarse a cortarle la llamada lo más cordial posible porque no le gusta como su jefe está sonriendo hacia él.
- Morgan... ¿Qué te trae a estas horas al hospital? - dice poniendo el celular sobre la mesa boca abajo.
- Trabajo aquí Ackles... - sonríe y Jensen le mira, esperando que diga algo mas pero entre los hoyuelos y la picardía de esa mirada de "te pille", se está poniendo sumamente incómodo.
- ¿Se te ofrece algo? - indagó ya sosteniendo la mirada pero más cabreada, la verdad que esa simpatía del médico le molesta.
- "Esto" - hace girar sus dedos en el aire y a su alrededor, para expresar ese algo. - …De verte feliz es realmente raro, pero fuera de eso te felicito. - se levanta del sillón negro con esa energía innata en él, le tiende la mano y Jensen no sabe a qué viene eso, por lo que mirándolo con el ceño fruncido y toda su desconfianza, acerca lentamente su mano dejándose estrechar.
- ¿Puedo saber a qué viene esto Morgan? - el pelinegro, sonríe más soltándolo y se sienta.
- ¿Que tengas pareja no es acaso un gran progreso? Además vengo con quejas del sobrino del director. - y suspira porque sin darse cuenta Jensen no lo niega. Está sorprendido pero con suspicacia alzo la ceja el rubio, se apoyó en el respaldo de su sillón y lo volvió a mirar.
- ¿Quejas de quién? - dejando de lado el que tenga o no pareja, la falta de especificación diciéndole que el cirujano Morgan quería indagar con quien se está acostaba en realidad.
- Es un niño mimado que quiere ser pediatra, creo que lo conoces, Adam Smith, lo mandaste a hacer colonoscopias... - y Morgan no saca esa tonta sonrisa sabiendo que le causa encabronarse.
- ¿Tienes algún problema con que ponga disciplina? Te recuerdo que tú en persona, me pediste intervenir en el área de pediatría.- Jensen junta las yemas de los dedos de ambas manos mientras apoya los codos en el mismo sillón en el que está.
- No, claro que no, estoy consciente de lo que te pedí... Pero no creo que el chico se quiebre como esas enfermeras que ya han renunciado, asique... - dice por fin rompiendo el contacto visual y mirando por el ventanal.
- Siempre puedo innovar... - le dice, Morgan nota el desafío en la mirada de Jensen.
- No es que quiera que te pongas más severo, además... ¿Que pudo haber hecho para merecer ese trato?- incursionó estratégicamente en los hechos.
- ¿Te parece poco gritarle y tirar del jefe de pediatría como un crio? El y ese grupo de insubordinados estaban encima del doctor Padalecki al momento que entre en la sala, tirando de su ropa y de su corbata, quejándose porque los reportó contigo. - explicó y la mirada asesina no mermaba cuando el celular empezó a sonar otra vez, sus ojos sin que él lo supiera, se dulcificaron la instante.
- Ya veo, no pensé que hubiese sido así, menos mal que llegaste justo a tiempo para salvar al doctor Padalecki... Por, segunda vez...- Jensen no nota el brillo que Jeffrey muestra en sus ojos marrones o ese pequeño bocadillo al final de su conversación.
- No te preocupes por ese Smith... Yo en persona me ocupare de él. - dice tomando el celular mirando las fotos que Jared saca, debe estar cocinando, y si no le gustaran tanto sus muñecas serían realmente aburridas, hasta que nota un delantal de cocina que no había visto antes y luego al repetir las fotos pero luego sacadas desde más distancia, reacciona repentinamente al notar de que Jared no tiene nada más puesto que eso, levantándose del sillón sin pensarlo y sin apartar la mirada del celular.
- Me voy... Saluda a Jared por mi.- se levanta, se mete la credencial en el bolsillo y mirándolo otra vez dando a entender que esperara su respuesta para retirarse.
- Si, le diré... - alterado y con el rostro enrarecido alza sus ojos verdes, porque Morgan sigue mirando con una sonrisa en el rostro.
Jensen no puede pensar en si se dio cuenta o no, solo corre con su abrigo puesto por los corredores, se topa con Casandra que solo le muestra su pulgar en alto y él sabe que ya tiene todo armado, pero aun así no dice nada, sólo sigue corriendo y la enfermera sigue su curso con una sonrisa malévola en los labios, tiene que llegar a la casa de Jared en ese preciso instante o va a morirse.
Son seis cuadras las que corre, más que nada porque se olvidó las llaves de su camioneta en la oficina y no subiría tres pisos nuevamente por ellas, así que solo sale del hospital a toda marcha abrochándose los primeros botones del saco solamente, hace un frio de morirse, el ambo es muy fino pero sus músculos en tención apenas se lo dejan notar.
Cuando la puerta de Jared se abre este esta vestido, él lo mira de arriba abajo como si estuviera loco o algo, apunto de protestar esta cuando escucha la voz de una chica en el interior del departamento y la cara de pena de Jared le hace preocuparse.
- ¿Jared quién es?- dice cuando la ve asomarse por debajo del brazo de su novio una niña de unos veinte años que le mira intensamente, mismo color de ojos que Jared mismo cabello castaño, pero pequeñita como ella sola.
- Jensen esta es mi hermanita Megan. Megan él es el cirujano en jefe del Hospital de Massachusetts, Jensen Ackles.- es tan solemne al decirlo, que ni Jensen ni Megan siquiera se saludan o dan la mano, solo se quedan mirando como si los dos fueran intrusos para el otro.
- ¿Y que se le ofrece Dr. Ackles a las… nueve de la noche? - ella mira su reloj de pulsera para remarcar la hora y Jensen esta por mandarla al diablo cuando Jared interviene.
- ¡Megan! Jensen es mi amigo y puede venir cuando se le antoje, además habíamos quedado a comer y charlar un asunto de unos internos.- miente y Jensen se sorprende de lo fácil que le sale de la boca, como si fuera la razón real por la que está ahí, pero Jared no puede alzar la mirada de su hermana por la vergüenza que tiene de mirarlo a él.
- Si, ya, bueno, pero hace diez minutos me dijiste "treinta veces" que no puedo venir a tu casa sin avisar.- protesta, se da media vuelta y se mete en el departamento.
- ¿Entras Jensen?- le dice apenas, mirándolo con esos ojos de cachorro, y toda la calentura que tenía el cirujano se transformó en indignación pura, porque en su cabeza la voz de Jared dice "amigo" una y otra vez en un ciclo que le enferma.
- ¡Claro! "Amigo" - le dice irónico y acido, sacándose el saco mientras Jared le mira como lo dice.
- ¿Que no tienes ropa normal que andas con el ambo? - reclama Megan tomando de una copa de vino, pero el cirujano toma la botella de un tirón apenas está cerca de la isla de la cocina, esperando no sea la misma que Jared y el toman, porque ahí sí, se enojara completamente. - El Maltes.- pronuncia dejándolo frente a la chica que achica sus ojos y le mira mal, como él la mira a ella.
- Si Megan, él tiene otra ropa. - Jared suspira y mira a Jensen que parece que de sus ojos sale fuego.- Megan, se peleó con su profesor Jensen, ese del cual que te comenté - le dice y Jared aleja un poco la botella de ambos para sacar el pavo del horno.
- Un segundo, ¿Por qué este sujeto sabe lo que me pasa con mi profesor? - y Jared no sabe que decir, boquea aire hasta que Jensen habla por él.
- Si dejaras de histeriquiear y te lo cogieras de una vez, dejarías de estar tan quisquillosa con todo lo que él hace, además, si no te gustara tampoco te molestaría tanto.- le dice con saña y Jared se queda helado, solo que Megan reacciona al instante arrojándole la copa de vino que tenía en la mano en pleno rostro.
- ¡Megan! ¡Jensen! - Jared sale disparando de la cocina con unas toallas de papel para secar el rostro de su novio.
- ¿Y lo defiendes? ¡No lo puedo creer! - exclama indignada.
- No lo defiendo, pero tú no puedes proceder así con un colega mío. - y a Jensen se le terminan de saltan los fusibles con ese comentario de su novio, arranca las toallas de la mano de Jared y este aprovecha para seguir a su hermana que toma su cosas y se está marchando sin notar su furia.
- ¡Pues jamás en mi vida volveré a confiarte nada, no puedo creer que le dijeras cosas que solo te confiaba a ti! -
- ¡Espera Megan! ¡Lo siento! No pensé que… - la chica se marcha y él se toma del cabello.
- Yo también me marcho, ¡Colega! - Jensen pasa por su lado en el pasillo golpeando su hombro al pasar, empujando la puerta de salida de emergencias para tomar las escaleras.
- ¡Espera! ¡¿A dónde vas, por qué te vas?!- le dice tomándolo del brazo ya sin saber qué está pasando.
- ¿Y tú que crees? "Colega", "amigo". Presentarme a tu familia más cercana de esa manera… - exclama bajando los escalones.
- ¡Ella solo llego de la nada! ¡Y no puedo decirle que no puede entrar porque estaba medio desnudo esperándote Jensen! - su garganta se aprieta mientras miraba por el hueco de la escalera hacia abajo, viendo como ráfagas de lo que es su novio, desaparecía.
- ¡No! ¡Pero al menos dirías "Megan mi novio aquí vino a cenar, espero no te moleste" o algo! - está gritándole a mitad de la escalera mientras Jared le mira de unos pisos más arriba y baja dos escalones más.
- Jensen… no te vayas. - es un susurro lejano lo que escucha, cuando esta un piso más abajo, el cirujano se detiene, porque no puede escucharle decir su nombre de esa manera o su suplica , pero cuando un leve sollozo se pierde entre los bloques de cemento las paredes grises y el frio metal de las barandas, la puerta de incendio se abre y se cierra lentamente, sabe que Jared ha vuelto a su departamento llorando, él se ha quedado quieto en un rincón de la escalera ,sin que el más alto pudiera verle.
Da tres pasos más pensando en que debe irse, baja otro par de escaleras pero ya sin tanto impulso en su piernas, mira hacia arriba, el frio calando sobre su piel y serenando sus pensamientos, inspira, se detiene, avanza un centímetro para que su cuerpo solo de la vuelta de inmediato y corra escaleras arriba saltando escalones de dos en dos, las manos picándole, todo el cuerpo demandándole que no deje llorando a Jared de esa manera.
Abrió la puerta de incendio de un tirón y camino urgido por tenerlo en sus brazos, tomo la pequeña llave del departamento que tiene en su llavero y entro al departamento. Jared alzo la mirada al verle entrar, sorprendido pero con el rostro húmedo, ojos rasgados hinchándose, y sin siquiera pensarlo el castaño estiro sus brazos hasta el como si la necesidad de tenerlo cerca fuese tan aplastante como la que él sentía.
Lo tomó en sus brazos sentándose a su lado de inmediato, el chico lloraba y perdía el aire sobre su hombro, le acaricio su cabello para frotar su espalda un instante después.
- Lo siento… - dijo, el corazón le dolía en cada latido, no era el mismo latido de la emoción y la alegría que sentía por Jared al verlo, este era pesado y tortuoso, lento al escucharle. - No puedo decirle, no puedo, van a odiarme, me quedare sin mi familia Jensen… lamento tener tanto miedo, lo siento, te quiero pero perdóname. - los brazos de Jared lo sujetaban con firmeza, sus hombros dolían de como este tiraba de él, para mantenerlo a su lado.
- Perdóname tu Jared, sé que tienes miedo y que no puedes simplemente soltar que estamos juntos. - el rubio metió su rostro en el cuello de Jared y le beso un poco allí, tratando de mitigar esa angustia que le hizo pasar.
- Hueles a vino… - comentó suavemente al bajar su cabeza también esos besos distrayéndolo de lo que pasaba, al separarse unos centímetros y miró el ambo gris empapado, que cambio de color a un bordo sucio por el vino que aún se sentía húmedo y frio debajo de su mano.
- Acordemos que tu hermana es un desastre y que tiene un carácter de mil demonios… - le dice pasando sus manos por las mejillas de Jared para retirar el exceso de lágrimas.
- Es igual que tú, tú te enojas de la misma manera… - comenta y Jensen abre más sus ojos verdes más que sorprendidos.
- ¡¿Yo no me enojo así?! - se ofende, claro que se ofende, él no es una niña escandalizada de que un hombre le quiera.
Pero Jared se ríe, se frota un ojo tratando de sacar las lágrimas más espesas de sus pestañas, sus ojos rasgados están rojos y aun así se ven muy bonitos, por lo que no puede evitar besar de a poquito sus pómulos, distrayendo al pelilargo de lo que acaba de pasar, sigue por las mejillas y la línea de su mandíbula, el mentón donde esos dos lunares se graban más y más en su mente, Jared suelta leves sonrisas hasta que llega a sus labios desparramando sus sentimientos en ellos, pequeños los toques sintiendo como de tiernos son los labios ajenos y disfrutando de cómo le devuelven el mismo cariño, derritiendo a su novio con ello. Ama pensar y decir "su novio" en su cabeza, ama poder saberlo suyo para no tener que compartirlo con nadie más.
- Pero qué demonios. - la voz de la hermana de Jared susurra entre dientes, los ojos de ambos se abren de repente y la miran como esta parada detrás de ellos, desde la puerta mirándolos atónita, Jared se levanta de inmediato del sillón.
- Megan. - Jensen alza su mano para que la chica mantenga la calma dando lentos pasos hacia ella sin perder el contacto con sus ojos, la niña tiene los ojos abiertos de par en par observándole y está completamente congelada, con la mano en el picaporte de la puerta que ha abierto al encontrarla entornada.
No puede evitar pensar que no tendría que estar corriendo a una chiquilla, pero que si quiere que Jared se deje tocar de nuevo sabe que tiene que alcanzarla, cuando esta sale disparada como un ciervo asustado, solo pasaron de tres a cinco segundos en que la piel trigueña de Jared deje todo color alguno para volverse verdoso, y que Megan desapareciera por el pasillo tomando el ascensor al mismo tiempo. Meterla al departamento nuevamente, y sentarla para hablar de lo que vio es otro tema.
Corrió tanto como su buena tonicidad muscular le permitía, bajo diez pisos por las escaleras hasta la entrada, atapándola en el hall, a medio metro de abrir la gran puerta de vidrio y cromo, la cargó en su hombro mientras esta le decía de todo y lo pateaba, pero subió con ella al ascensor y la metió al departamento de Jared, el cual aún seguía parado en el mismo lugar donde lo dejo.
Estaba completamente en shock, dejo a Megan a un lado, cerró la puerta con llave y fue hasta él, paso su mano por frente a sus ojos pero no le veía reaccionar en lo más mínimo, saco una pequeña luz de su llavero para mirar la dilatación en sus ojos, se mordió el labio preocupado y le dio una bofetada, buscando una reacción, Megan se enfocó en ellos al escuchar el sonoro sonido de la piel estrellándose contra su palma, dejando de tratar de abrir la puerta.
- Jared… eh… ¿Me escuchas? Jared. - Jensen lo empujó hasta sentarlo, pero cada musculo de ese largo cuerpo estaba tenso como una piedra.
- No, no, no, no, no, no. - Es lo único que le sacó cuando este acunó sus manos sobre su rostro, los dedos cerrándose como garras marcando su piel, pero solo cae sentado en el sillón.
- Dios…- suspiro y se sentó en la mesa de café a mirarlo. - Megan ven aquí. - y solo ahí reacciona Jared, mirando a todos lados hasta que la ve parada en la cocina.- ¡Que vengas aquí demonios! - grita y Jared se sobresalta, llevando su cuerpo a pegarse al respaldo del sillón.
- No quiero, dame las llaves, quiero irme. - Jensen que hasta el momento no le miró alzó sus ojos verdes hasta ella, y una electricidad le pegó de repente, esa mirada brillaba en los haces de luz tenue del lugar, estaba resplandeciendo.
- Ven, aquí, ahora, tu no quieres que vaya por ti. - la universitaria trago vidrio materializado del mismo aire con esa amenaza, la cual no cruzaba por sus pulmones y camino unos pasos hasta la mesa de café.
- Jared vamos a hablar de esto.- el cirujano lo tomó de las manos y este le rehuyó por lo que las tuvo que sujetar con firmeza sintiendo los huesos de las manos de Jared torcerse un poco.
- No, no, no hay nada que de que hablar, yo, yo, mañana trabajo, me, me voy a dormir... - no había tono alguno en lo que pronuncio, era como una grabadora, el cabello tapando su rostro pálido, los ojos fijos en el suelo, con los hombros casi cubriendo sus oídos intento levantarse pero Jensen puso su mano en su pecho y lo volvió a sentar de un empujón.
- ¡Tú te quedas ahí! – ordenó, y el quejido angustiado resonó de los más profundo de su garganta, Jared subía y bajaba los talones, y no se dejaba volver a tomar de las manos por Jensen.
- ¡No le grites! - Megan refutó a Jensen por levantarle el tono de voz a su hermano.
- Es mi novio y hago lo que se me dé la gana con él. - contesto mostrando sus perfectos dientes a la chica y Megan abrió la boca pero aun disgustada.
- ¡Eso que me importa! No le grites, no ves que está asustado… - y Jared mira entre su cabello como esos dos están pelándose de la nada, y mira a un costado tratando de ver un hueco para salir corriendo.
- ¡Claro que está asustado, tarada, si lo miraste como si fuera un deforme y saliste corriendo! – y Jensen quiere darle un coscorrón y cierra el puño pero se contiene cuando la chica se acerca más a ellos.
- ¿¡Qué querías que hiciera?! ¡Me impresionó! - dijo y ni se dio cuenta de que cayó junto a Jared en el sillón con los brazos cruzados sobre el pecho.
- Por dios, por qué me complico la vida así, por qué, si yo estaba muy tranquilo, por qué… - se cuestiona en voz alta y ambos Padalecki le miran por diferentes razones, cuando el empieza a caminar alrededor de la mesa de café luego de alejarse de ellos.
- ¿Complicarte la vida? - dicen los dos al mismo tiempo, Megan le mira y Jared se encoje de hombros separándose un poco de ella cuando nota que le está mirando.
- Lo que me faltaba. - mira al techo y se lleva una mano al rostro para frotárselo.
- Mi hermano es el último en querer complicarle la vida a nadie… - dice, entrando en una pausa eterna, mientras la oración avanza en su boca.
Parpadea y su cabello lacio cae por uno de sus hombros para que ella lo devuelva a su sitio, mira a Jared porque vuelve a pensar en lo que acaba de decir, con todas las imágenes que tiene de Jared huyendo de toda propuesta amorosa que su madre, su hermano y ella, le hacen para que no esté tan solo, las largas horas de trabajo, un empleo lejos de casa y el que le pida siempre avisarle con anterioridad alguna visita.
Vuelve a mirarlo dejando llevar su mano como siempre lo hace hacia Jared retirando los mechones de pelo desordenado lejos de sus ojos, y Jensen solo se dedica a observar lo que hace.
- Jared… ¿Este tipo espantoso es tu novio de verdad? - pero Jared se aleja de su mano y de ella levantándose del sillón como un resorte, dirigiéndose veloz a las escaleras para meterse debajo de su cama que es lo que él quiere con todo el corazón.
- ¿A dónde vas…? - Jensen se pone en su camino y no le deja pasar ni por la derecha ni por la izquierda, y mirándolo directamente al rostro.- No iras a ningún lado, tu hermana te está hablando, y aquí la espantosa es ella. - mira a Megan un instante para remarcarle sus palabras, es firme pero lejos de ser agresivo, Jared se muerde el labio y trata de sobrepasarlo pero no puede.
- Déjame pasar Jensen. - masculla poniendo sus manos sobre el pecho del rubio intentando así sacarlo de en medio.
- Jared, tienes que enfrentar esto, no por mí, ni por ella, sino por ti, este miedo irracional te está matando, no te deja ser quien eres en realidad. - le explica poniendo su manos sobre las de Jared que sigue sobre su pecho empujándolo.
- No, es mi decisión, ¡MI DECISIÓN! ¡Déjame en paz! Yo no quiero que nadie sepa, es mi decisión, mi vida, ¡Déjame! - lo empuja y Jensen no cede, repercutiendo en el las palabras desesperadas y llenas de dolor que Jared pronuncia.
- ¿Cuánto tiempo has tenido esta inclinación? - es lo que corta el aire y la mirada de Jensen se desvían solo en ese segundo hacia los ojos marrones avellana de Megan, la chica ve la capa cristalina en los ojos verdes, y aprieta los labios porque aunque no lo estaba notando, Jensen está sufriendo junto con Jared por esto.
- Déjame ir… - susurra, cuando su espalda se contrae dolosamente porque quiere desaparecer y sus huesos intentan cumplir su deseo, cayendo lentamente sobre el pecho de Jensen que lo cobija, el calor dulce de Jensen tratando de entrar en su fría piel, que se ha puesto tan dura y reacia como un caparazón.
- Él tiene tanto miedo Megan… Miedo de perderte, de perder a su madre y a su familia entera por ser como es… no entiende que no tiene nada de malo y que no perderá su trabajo por ser gay… - y Jared estrella su puño cerrado contra él en la corta distancia en que Jensen lo sostiene.
- ¡Calla! ¡No digas esa palabra, no digas nada, basta!- las piernas se le doblan y da un paso erróneo hacia adelante, chocando contra las piernas de Jensen, que firmes sostiene su postura.
- Pero…. - Megan se le acercó poniendo sus manos sobre la espalda de Jared y este trato de huirle empujando más a Jensen que chocó contra la baranda de la escalera y el sonido metálico resonó en el loft. - Jared…eso a mí no me importa, no llores más, no quiero que sufras por esto. - los ojos de Megan hacían notar su angustia, ella siempre había deseado ver a su hermano con alguien y que este lo hiciera feliz pero nunca pensó que sería otro hombre o por qué nunca asistía a ningún de la citas que le proponía, haciendo que el agua salada surcara sus redondas mejillas.
- Jared… ves, a tu hermana no le importa, ella solo quiere que seas feliz.- le susurra con mucho amor al oído, retirando el cabello ya enmarañado de Jared, deslizando dedo por dedo sobre este en una suave caricia.
El pediatra temblando trata de poner los pies sobre el suelo y poder sostenerse en el intento, aferrándose con los puños cerrados del saco de Jensen, mentón contra el pecho intenta mirar a Megan que se cuela entre Jensen y el de repente, empujando un poco al rubio solo para abrazar, rodeando sus costillas tan fuerte como puede.
- Tonto, tonto... - replica. - Jamás dejaría de quererte, tonto… - y se limpia el rostro con su camisa mientras dice eso.
Jared lentamente abandona su férreo agarre para poner las manos sobre los hombros de Megan y luego sujetarla con fuerzas contra él.
Es tan audible como los dos se ponen a llorar, Jensen mira a otro lado sintiéndose incómodo y fuera de lugar también… En realidad esto no era la idea por la que corrió hasta el departamento de Jared entre la nieve, suspira tratando de despejar su mente con otras cosas, pero cuando siente los labios finos sobre su mejilla y como Jared pasa su brazo por sobre sus hombros sin soltar a su hermanita, vuelve a pensar que no es un desperdicio de tiempo el que haya insistido en sacar esto a la luz.
El momento se cortó cuando su celular empezó a sonar y Casandra estaba del otro lado al responder: su paciente tuvo un paro cardiaco, se despertó a pesar de que la anestesia debía durarle toda la noche, no dijo más, sólo colgó, besó a Jared firmemente soltando en el aire que él lo llamaba más tarde, y Jared no pudo siquiera preguntar que pasó cuando la puerta se cerraba detrás de él, quedando entreabierta de nuevo.
Jared miro la puerta unos instantes, y luego bajo su atención a la pequeña que lo tenía agarrado. No sabía cómo hablarle, cómo empezar a decir que él había estado tanto tiempo solo, asustado de todos lo que lo rodeaban, con miedo de que alguien se dé cuenta de lo que el sentía o percibía al ver a otro hombre, pero sus pensamientos y el abrazo se vio interrumpido por la voz de su hermana.
- Qué te parece si hablamos un poco mientras cenamos Jared, tengo mucha hambre. - Jared pasó su manos por el lacio cabello despejando el rostro de su hermana, confirmando que sí, aún le quería, y le miraba con el mismo cariño de siempre.
- Claro… ¡Oh rayos! ¡Jensen se fue sin cenar! - buscó el celular y su hermana le quedo mirando.
- Bueno no es para tanto… Hay una cafetería enorme en el hospital seguro se compra un emparedado por ahí. - dice acercándose a la cocina mirando el enchastre de vino que dejo ella sobre la mesada y en el piso tomando un trapo para limpiar.
- Es que él no come nada si yo no se lo cocino… - murmura y Jensen atiende el celular.
- Jared ahora no puedo, tengo que matar al anestesista. - y le cuelga, Jared sube su mano a su cabello.
- ¿Qué te dijo? - pregunto Megan limpiando el trapo con vino en el fregadero.
- Nada… Cosas del hospital… Qué tal si comemos unos emparedados, con el pavo que hice? - Megan asiente y pone unos individuales en la isla acercando los bancos altos de debajo de la escalera.
- Jared cuéntame… - Jared le mira luego de poner la comida en la mesa con todo su ser nervioso yendo y viniendo, sus ojos están hinchados y tan rojos que parece que lo acaban de golpear.
- ¿Qué cosa? - esconde su mirada en la alacena sacando un pan de horma y poniendo unas rodajas sobre un plato.
- ¿Cómo es que sales con ese tipo?… Porque si no se lo dijiste a nadie, supongo que tampoco se lo habrás dicho a él, porque si…- y Jared se detiene con el cuchillo a mitad de lo que hacía, fileteando parte de la pechuga de pavo, los ojos de Megan enmarcados por una fina línea de rojo,
- Él, se dio cuenta solo… Me siguió, me lo dijo y como me asuste de perder mi trabajo… me sacó el miedo de tenerlo cerca, prácticamente a la fuerza, no quiero que me mal interpretes, antes lo detestaba, no podía ni ver a Jensen, me perseguía y me trataba como su asistente personal… Pero después… el me besó y yo, me di cuenta de que quería que me bese… - Jared estaba ruborizado hasta las orejas y su hermana no dejaba de mirarlo incrédula, jamás había visto esta parte de su hermano.
- Fue… ¿Una relación amor- odio? ¿Lo que los llevo a estar juntos? - volvió a preguntar y Jared se lo pensó un poco.
- No sé, nunca había odiado a nadie, pero el dio con este miedo que tengo, de, todo hombre que se me acercara o que quisiera charlar conmigo, aunque fuera del clima… - Megan apretó los labios no entendiéndolo pero con un dolor que crecía por jamás haber visto a Jared en este predicamento. - Jensen me atosigo mucho, si, pero luego de semanas, estaba hablando con los enfermeros de mi sección y otros doctores, los miraba a los ojos, hablábamos de sus familias, de los lugares a los que fueron a vacacionar… Porque nadie daba tanto miedo como Jensen cuando se enojaba… - Megan esta insegura de esa relación por lo que escucha. Porque no era como la típica relación surgida de momentos lindos y coincidencias jocosas, esas con cuales uno se llega a poner de novio.
- ¿Y tú lo quieres? Aunque te haya acosado de ese modo. - Jared alza su mirada y contesta sin preámbulos, sin dudas y eso desconcierta más a la chica.
- Sí, claro que sí, Jensen…es muy dulce. Cuando no lo ve nadie, claro. - se explica, pero dentro de su conflicto interno todo lo que vive sus deseos de descubrir y vivir todo con Jensen se hacen más grandes cada momento que pasa con él.
- Asusta un poco que estén juntos, la verdad, pero, ¿Le dirás a mamá?- Megan se arriesga con el comentario, poniendo las rodajas de pavo en un pan y poniendo mostaza en ella. Cuando Jared se para derecho imitando a un resorte.
- ¡No! ¡Claro que no Megan! Por favor no le digas nada. - replica tomándola de la mano haciendo que le preste atención para que deje de pensar con el estómago, como cuando él lo hace por hambre.
- Jared… no creo que mama o nadie… - Jared la toma de los hombros y la sujeta con firmeza.
- Megan, por favor, por favor a nadie… si tú te enteraste… fue pura casualidad, esto, es muy delicado para mí, me… - su hermano mayor traga para poder seguir hablando de la impresión que le da el solo pensar en decirle a alguien más sobre esto. - Solo no lo hagas ¿Si? Si me quieres, si aún... podemos ser familia no lo digas.- y son los ojos más asustados que jamás haya contemplado por lo que la pequeña chica solo asiente.
- Está bien, no se lo diré a nadie, pero Jensen en eso tiene razón, que vivas con este miedo Jared, no es bueno, y yo siempre seré tu familia, no me importa que te gusten los chicos, en serio.- a Jared se le mueve el labio y la abraza con fuerza, hasta que se le escapa una sonrisa, porque el estómago de Megan como el de Jensen protesta por comida.
- Mejor cenemos de una vez…- se limpia el rostro con la muñeca y corta un poco más de esa pechuga.
- Ok.- contesta volviendo a su sándwich de pavo con más velocidad de la que debería.
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Un día después al fin respira un poco de paz, con Megan devuelta en la universidad y Jared más tranquilo en su anonimato, es que Jensen vuelve a tomar tiempo para él, con Jared en realidad, con la conciencia limpia por haber despedido al anestesista el día anterior, su paciente fuera de riesgo y unos practicantes tomando ordenes al pie de la letra de las enfermeras más antiguas que ellos.
Inspira en la luz que solo le da la pantalla plana encendida frente a él, estrechando a Jared contra su pecho en la comodidad de su casa,aunque su novio está dormido sobre su cuerpo, debido a un intenso día en emergencias y el mira una película de James Bond de hace unos cincuenta años atrás, con el sonido casi nulo. Al parecer el invierno no cederá su abrasante paso sobre la ciudad, solo esperaba que dentro de dos días la noche este despejada, porque de verdad quería llevar a Jared a ver una película al autocine.
Reclinó su cabeza, dejando que sus labios toquen el cabello de Jared que dormía tan tranquilo junto a él en ese sillón, ambos cubiertos con una manta bien gruesa de color verde oscuro, de esas que su madre suele comprar y re armar para que sean más livianas como acogedoras, pero el aroma de ese cabello largo era lo que más disfrutaba de la película, por más que no tuviera ningún tipo de protagonismo en la pantalla.
Eran las seis de la tarde y Jared le dijo que a las siete u ocho debía ponerse a cocinar, pero no sabe si despertarlo o no, pedir una pizza un día no va a matarlos, además, no quería separarse de él, este grado de confianza no se da a diario ni con nadie al azar, el calor invadiéndole a pesar del frio ambiente, el recuerdo repentino de como Megan se fue a la universidad, como le usurpó el teléfono para agendar su número y como lo golpeó mientras Jared no los miraba, solo para amenazarlo un poco si algo malo le pasaba a Jared ,en un suave susurro.
Por un lado le hizo gracia y por el otro pensó que la chica estaba completamente loca, poniéndose enormemente contento cuando ella sube al taxi, agradeciendo no tener que verla más mirando hacia el cielo; metió su mano por debajo del suéter, haciendo que Jared se removiera, subiéndose más a su pecho porque al parecer su mano se mantenía algo fría a pesar de las mantas, miro la salamandra a mitad de la habitación y aún estaba encendida.
El pliegue de piel que se hacía sobre las caderas de Jared y sus costillas por la posición en la que estaba, le daban más deseos de desnudarlo cuando el anaranjado de una explosión apenas llamo su atención a la pantalla, volviendo con más fuerza el picor en sus labios por lamerle todo el cuerpo, sus pensamientos se sonsacaban en lujuria, con la imagen mental y la realidad sobre cómo preparar a Jared volviendo a su mente disimuladamente.
Su mirada perdida en la esquina de la ventana, imaginando como recostarlo, como relajarlo con sus besos, como humedecer sus manos esparciendo aceite para masajes por las largas piernas hasta la ingle, dejarlo tan necesitado por la parsimonia de su deseo… que le cause un arrebato de pasión.
Su cabeza se llena de una nebulosa en la que cae aturdido y su cabeza se balancea apenas con la idea de tenerlo abierto de piernas, lejos de su cuerpo, mirándolo, esperándolo, deseando que él vuelva a tocarle, los ojos fijos de Jared sobre su sexo, solo para hacerle notar qué tanto es deseado y admirado.
