Mocoso probetaUhuru-Chan

Estuve de vacaciones (otra vez) Entro a clases el 16 de marzo, no puedo asegurar nada de nada en cuanto a fechas ;w;

Disclaimer: Hetalia es de Himaruya. El prompt de un anon.

Advertencias: OoC, Mpreg, Omegaverse, sexo, lenguaje inadecuado, chistes aburridos.

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Arthur se encontraba de pie frente al mismo escenario de la vez anterior, sus manos estaban sudadas y se sentía algo sofocado. Se decía a sí mismo que sólo había vuelto por curiosidad sobre la vida nocturna de la madre de su hijo, y no porque dicho omega tenía un par de trabajadas piernas que no dejaban de aparecer en sus sueños.

Libertad había salido al escenario un rato después, esta vez vestía un traje "deportivo" y le acompañaba una ridícula canción que parecía ser de porristas. Arthur tomó asiento más cerca del escenario, contrario a la vez anterior, deleitándose con la vista ofrecida a cambio de un par de dólares. El espectáculo duró un par de minutos y Arthur otra vez se quedó sin mucho que hacer cuando su vecino desapareció del lugar.

Después de eso repitió su rutina de visitas por varios días, memorizando los horarios de actuación del omega, sin perderse ninguno de sus shows. Un día cuando estaba sentado adelante, el omega vestido de demonio le quedó mirando, agachándose hacia él después de un corto escrutinio y sonriéndole seductoramente mientras acariciaba su mejilla lentamente. Libertad se alejó bruscamente cuando el ritmo de la música cambió, volviendo a su baile. Arthur quedó con la boca semi-abierta y un cosquilleo presente en su estómago, el aroma del omega impregnado en sus fosas nasales, haciéndole sonrojar.

Arthur, como un adolescente desesperado, apenas logró llegar a su casa a masturbarse esa noche con el recuerdo de la cercanía de su vecino. No le importaba irse al maldito infierno si Libertad era fuese lo escoltara, más con su traje de demonio.

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Arthur se había asegurado de que su vecino estuviese dormido antes de salir a regar su antejardín en la tarde, era imposible que el omega despertara tan rápido, se vistiese y casualmente lo viese por la ventana, así que Arthur no sabía cómo actuar cuando él apareció frente suyo.

-D…Dios.

El inglés dejó caer la manguera al piso, una posa formándose rápidamente en el pasto junto a sus lustrados zapatos de cuero negro. El omega le miraba con el ceño fruncido y la boca entreabierta, de su mano venía el pequeño Peter, quien estaba demasiado preocupado presentando a Arthur a su familiar como para notar las miradas impactadas de ambos hombres.

-¡Es muy simpático y siempre responde mis preguntas!, a veces tomamos té y jugamos ajedrez, ¿Cierto, Señor Arthur?

Peter si notó esta vez el pesado silencio con el que fueron recibidas sus palabras. El niño miró a ambos adultos y decidió jalar de la manga del omega a su lado. El rubio le miró perplejo y después miró al inglés que tenía en frente, cerrando la boca y volviéndola a abrir con rapidez.

-¿Cómo?-Murmuró el omega, esperando una explicación de parte del alfa.

-Y-yo, joder, yo… ¡De verdad pensaba decírtelo!, sólo que… Peter me dijo… Pensé que…

Arthur tenía las mejillas ardiendo por la vergüenza y sentía nauseas, estaba seguro de que su vecino estaba dormido en ropa interior sobre su cama y en su habitación en el segundo piso hacía sólo un par de minutos, ¡¿Cómo era posible que apareciera de la nada despierto y vestido en su antejardín?!

-No creí que… tan rápido… - Arthur estaba en pánico, balbuceando incoherencias y señalando a Peter quien no parecía entender nada de lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos.

-Espera… Peter, ¿Puedes volver a casa?

-¿Por qué?- El nombrado frunció las cejas ante la orden, ¡Nunca nadie le decía nada!

-Peter, a casa.

El niño se fue a regañadientes y el omega adulto carraspeó, haciendo callar de súbito al alfa.

-Preferiría que habláramos en un lugar más… privado.

El alfa asintió, atontado. El omega siguió a Arthur hasta el interior de su casa, donde ambos tomaron asiento en la sala de estar. Arthur tenía las palmas mojadas con sudor y estaba seguro de que a estas alturas el omega ya había olido el miedo y el nerviosismo que delataban sus hormonas.

-Estoy esperando una explicación.-Informó el omega con extrema seriedad. -¿Por qué eres igual a mi sobrino?

-¿Sobrino?- Arthur tuvo un retorcijón y jadeó, confundido.

-Oh… No me habrás confundido con Alfred, ¿Verdad?

-¿A-Alfred?

Matthew arrugó la cara y se acomodó en su asiento, mirando brevemente hacia la casa de su hermano desde la ventana.

-La madre de Peter. Yo soy el gemelo, Matthew.

-¡Cojones!, ¡Mierda!, ¡Cojones! –Arthur saltó de su asiento y suspiró, caminando de un lado al otro en su alfombra con una sonrisa aliviada en su rostro. -¡Joder!, ¡Pensé que…

El alfa detuvo sus groserías y volteó a ver al tío de su hijo, quien le miraba con desaprobación.

-L-lo siento, Dios, es que pensé que eras mi vecino, y no estoy listo para hablar con él, -Explicó Arthur, sonriendo nervioso y juntando sus manos en un gesto de ruego.- No le dirás sobre esto, ¿Verdad?

-Primero quiero una explicación sobre el asunto. –Dijo Matthew, cruzándose de brazos.- ¿Conoces a mi hermano?

-No, no, no.-Arthur agitó sus manos y su cabeza. Relamió sus labios y decidió volver a sentarse para poder calmarse.- Fui donador de esperma hace unos años, la primera vez que los vi fue cuando se mudaron, después conocí a Peter y…

-Es igual a ti. –Interrumpió el omega, observando al hombre frente a él.

-Es mi hijo, ¿No? –Arthur se sintió dudar por unos minutos, mirando al omega directamente a los ojos. -¿Tu hermano quedó embarazado mediante inseminación artificial?

-Sí… Sí, creo que ni siquiera hace falta una prueba de ADN, a menos que tengas familiares que también hayan donado.

Arthur aseguró que ese no era el caso y Matthew comenzó a regañarlo por no hablar antes con su hermano y a balbucearse a sí mismo sobre lo que su hermano haría cuando viera a su vecino por primera vez. Arthur le sirvió té a su invitado y conversaron sobre cómo sería una buena forma de hablar con Alfred, pero no pudieron llegar a una conclusión porque Matthew vio la hora y dijo que debía marcharse a cuidar a su sobrino. Arthur le agradeció por guardar el secreto de su identidad y se despidieron, prometiendo volver a conversar otro día.

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Desde que Alfred había nacido su vida fue dictada por alfas. Primero su padre, quien ordenaba a su madre para que instruyera bien a sus dos hijos omegas en las tareas del hogar y sobre cómo cuidar niños (aunque en ese tiempo sólo tenían muñecos.) El fornido hombre golpeaba a Alfred cuando estaba insatisfecho con sus actitudes rebeldes o cuando lo atrapaba haciendo cosas que no correspondían a un dulce omega de su edad, Alfred gritaba y peleaba y su padre decía que era una vergüenza como omega y que nunca ningún alfa lo iba a querer por inútil. Alfred resistía las ganas de llorar e iba a encerrarse a su habitación. Su madre y su hermano se quedaban mirando el suelo, asustados y sumisos.

Alfred siempre jugaba a ser mecánico, médico o policía, mientras Matt jugaba a cuidar a sus peluches de animales y a cocinar o a ser profesor. Su padre se enfurecía cuando se daba cuenta de que Alfred estaba, otra vez, fantaseando con cosas que eran propias de un alfa, entonces tiraba sus juguetes y lo obligaba a jugar con su hermano mientras los vigilaba de cerca.

Ambos niños debían ayudar a su madre a cocinar, limpiar y cosechar en su huerto familiar, después iban al pequeño colegio del pueblo, donde Alfred solía meterse en problemas por pelear con los niños alfas que intentaban molestarlo y darle órdenes a él y a su hermano, y después comían en silencio sin Alfred, quien a esa hora usualmente estaba castigado en su habitación.

Cuando Alfred se hizo adolescente ya estaba más que seguro de que no le gustaban los alfas, así que cuando uno de ellos intento besarlo y tocarlo, sólo recibió una patada en la entrepierna como respuesta. El director del colegio citó a los padres de ambos adolescentes para que Alfred pidiese disculpas, pero el muchacho ni siquiera se dignó a mirarlos. Sus padres tuvieron que disculparse y cuando llegaron a casa Alfred recibió la paliza de su vida por dejar en vergüenza a su familia.

Después del incidente lo obligaron a tomar clases extras de "Cómo ser un buen omega" y a tomar más talleres de manualidades y cocina, para que "aprendiera su lugar" como había dicho su padre cuando Alfred confesó que no le gustaban los alfas.

A los diecisiete perdió su virginidad con un omega que trabajaba en una florería, ambos habían salido por un par de semanas cuando Alfred sugirió dar el siguiente paso. El otro chico aceptó, simplemente queriendo experimentar algo nuevo. Aquello también terminó en una paliza cuando Alfred llegó a casa con el aroma del otro chico impregnado en su piel, y además le prohibieron salir sin la presencia de su hermano o su madre. Esa noche su padre le dijo que si antes nadie lo quería, ahora sí que ya no valía nada.

Katyusha, una amable beta de una familia adinerada, comenzó a cortejar a su hermano en la misma época en la que Alfred estaba confinado a tener que estar vigilado. Pasó un año y Alfred seguía eternamente soltero y ya tenía mala fama entre todos los alfas del pueblo. Su hermano se casó con Katyusha después de un acuerdo entre sus familias y se mudó a la casa que la mujer tenía en la ciudad. Alfred escapó de casa al mes siguiente con un omega diez años mayor que estaba de paso en el pueblo. El agradable omega, llamado John, lo dejó quedarse en su casa a cambio de que lo ayudara con las tareas del hogar y de que consiguiera un trabajo para financiar la mitad de las cosas que necesitaban. Ambos vivieron juntos un año, formando una relación de más que amistad en poco tiempo. Cuando Alfred tenía diecinueve decidieron tener un hijo. Alfred accedió alegremente, entusiasmado con la idea de formar una familia e ilusionado por el amor que sentía por su compañero, así que se ofreció a cargar con el bebé. Su hermano le advirtió que era muy pronto para eso, pero Alfred sólo respondió que Katyusha y él habían cortejado por un escaso año antes de casarse, así que no tenía nada que reprochar. Matthew simplemente se quedó callado y cortó la llamada cuando escuchó a alguien aproximándose. Ninguno de sus padres sabía dónde estaba Alfred.

Alfred y John fueron al banco de esperma y le hicieron unas pruebas antes de acceder a comenzar el tratamiento. Alfred se inscribió como soltero, por lo que el bebé sería sólo su hijo legalmente, John no opuso resistencia, dado que la única forma en la que él fuese el otro padre era que estuviesen casados, y ninguno de los dos quería casarse.

Peter nació cuando Alfred ya tenía veinte años y John se fue con un alfa cuando el bebé tenía tres meses. Alfred no podía creer que su pareja lo había estado engañando durante todo el tiempo, ¡Y con un maldito alfa!, así que cuando John lo confesó, Alfred lanzó todo lo que estaba a su alcance contra el hombre y gritó cada insulto que se le vino a la cabeza. El omega mayor tuvo la decencia de dejarlo vivir en su casa mientras buscaba un lugar donde irse, pero Alfred, orgulloso como él solo, decidió irse al día siguiente, furioso con el hombre que había jugado con él por casi tres años. Sacó sus cosas de la casa que había compartido con su primer amor y se quedó solo con el pequeño Peter.

Alfred se comunicó con su hermano y él y su esposa lo aceptaron en su casa, sorprendidos por la noticia del bebé que Alfred había mantenido en secreto. Peter y él vivieron un par de años con Matthew y Katyusha mientras Alfred juntaba dinero para irse. Sus padres se enteraron del bebé cuando aún no cumplía un año, su padre se negó a visitarlo, pero su madre si retomó el contacto con su hijo. Alfred y su padre siguieron enojados hasta que Peter cumplió dos años, cuando el hombre apareció en su cumpleaños junto a su esposa, visiblemente emocionado ante su único nieto. Ambos querían mucho a Peter, pero aún así Alfred no los apreciaba como padres, habiendo recibido de ellos sólo golpes y humillaciones.

Mientras Peter crecía, Alfred intentó buscarse un trabajo decente y con buena paga, pero todos los puestos que daban buen dinero eran para alfas, y cuando intentaba aplicar para esos trabajos le devolvían un correo electrónico ofreciéndole puestos "más adecuados" para un estúpido e inútil omega como él. Hasta que un omega con el que se acostó una vez le contó sobre el club donde trabaja actualmente. El omega aseguraba que les pagaban bien y el trabajo era relativamente fácil, así que Alfred decidió darle una oportunidad, logrando al fin ganar una buena suma de dinero para poder tener un hogar propio para su hijo y él. Odiaba a los alfas, lo admitía, pero dejaban buenas propinas cuando un lindo omega les movía coquetamente las pestañas. (Y otras cosas)

-Espera… -Arthur suspiró, dejando su taza de té sobre la mesa. –Siento que voy a vomitar.

-¿Ah? –Matthew también dejó su taza, dejando en pausa su historia.

-Dios, ¡No tengo ni una oportunidad de poder acercarme, Matthew!, ¡Ni una miserable oportunidad!

-Oh… Um, así parece.- Matthew miró el techo, cómo si ahí fuera a encontrar alguna forma de que su hermano recapacitara. –Pero vale la pena intentarlo, Arthur. Eres un buen hombre, quizás puedes convencerlo si te esfuerzas.

Arthur suspiró y agradeció las palabras. Matthew lavó las tazas y se despidió, era domingo y Alfred había salido con Peter como todas las semanas en su día libre, por lo que había decidido charlar con Arthur sobre la situación en la que se encontraba.

-Puedes llamarme, ¿Si?-Arthur asintió, desganado.-Piensa en qué decir, mientras más rápido Peter sepa la verdad, será mejor para él, le hace tanta falta un padre…

-Sí, no te preocupes, sólo… necesito un poco más de tiempo.

Matthew se marchó y Arthur cerró la puerta, procesando la nueva información sobre Alfred y decidiendo que no quería ni imaginar cómo reaccionaría cuando se diera cuenta de que su vecino alfa era el padre de su hijo. Quizás le pegaría con un bate de béisbol hasta reventarle el cráneo o patearía su entrepierna como hizo con el alfa que intentó besarlo. No quería pensar en eso. Prefería volver a su fantasía con Libertad, él y sus cálidas manos acariciando sus mejillas y susurrándole dulces cosas al oído mientras movía sensualmente sus caderas al ritmo de la música.

Estaba jodido.


No se preocupen por el Ucrania x Canadá, sólo serán menciones. No me interesa ninguna otra pareja aparte del Usa x Uk :'D

*REVIEEEEWS: (Los cortitos los respondo aquí)

Kokoa Kirkland: asjhdgfjhas Dios, sí, Arthur es una vieja chusma cualquiera, en cualquier momento saldrá a comentar la vida de Alfred con los demás vecinos. Ojalá te haya gustado este cap.

leslin: Te dije que traduciría esto, y no lo hice, soy lo piór.

Rieth: Todos queremos esa reacción, tengo miedo, la vara de expectaciones está muy alta D: jaja, puede ser que lo mate o lo bese, quién sabe. Fanfic actual... y que continúan... JAJAJAJAJA ok no ;v; lo siento por tardar.

Melody ofBlue wings: Hasta yo quiero a Arthur de padre ;-; De papasito :$ (wot?)

durakoko-chan: ¿Más acción?, ¿En qué sentido?, si te refieres a que Arthur y Alfred AL FIN se encuentren... queda poco, mi amiga me golpeará si no los junto ya, no os preocupéis.

Yami Maeda: Ta dáaaan (?)

Bye, intentaré actualizar las otras cosas que tengo abandonadas, no sean egoístas. ¡Cuídense!