Legado
Por Alisse.


VII. Desde el otro lado.


Había una melodía cerca de ella que, a penas la reconoció, la hizo sonreír entre sueños. Era una canción que parecía que hacía años no escuchaba, ya que era del cantante favorito de su mamá. Una vez que había ido con su abuela a vivir, no lo escuchó más, en parte porque lo había olvidado también.

Pero en esos momentos, esa melodía volvía a sonar y más aún, junto a la persona que lo escuchaba cuando era niña. Había otra voz que se agregaba a la del cantante, y a pesar del tiempo que había pasado, pudo reconocer inmediatamente la voz de su mamá.

Por algunos instantes le dio la impresión que era simplemente un sueño, ya que era imposible que eso estuviera ocurriendo. Junto con eso, tenía el deseo que todo lo que había vivido los últimos años fuera un sueño, y que cuando despertara se encontrara en la pequeña villa, junto a su madre y a las visitas de su padre, entre el entrenamiento y las batallas.

Pero en poco tiempo la voz de la razón terminó con su deseo. Era imposible que su madre estuviera viva, el tiempo había pasado implacable y por mucho que lo deseara, no tenía compasión. Y fue en ese momento que los recuerdos llegaron a ella, su viaje al pasado, la forzada y casi nula relación con su padre, sus abuelos, Trunks y su familia…

Su madre…

Fue ahí que se decidió a abrir los ojos,

Se encontró en una pequeña habitación, a oscuras por las cortinas en las ventanas. A lo lejos, a través de la puerta cerrada, podía notar cómo la melodía que había escuchado seguía sonando, suave y tranquila. La verdad era que no tenía idea dónde estaba, por lo que pensó en levantarse e ir a buscar a alguien que viviera ahí.

Antes de cualquier movimiento, la puerta de la habitación se abrió. Por ella se asomó una persona, y al reconocerla, Nadir la quedó mirando con la boca abierta.

-Ah, ya despertaste- dijo Lime, entrando a la habitación –qué bueno, ya me estabas preocupando, en serio.

Nadir no contestó, no podía dejar de mirar a la mujer, que la veía con cierta curiosidad. Se había planteado el buscar a su madre, pero ni siquiera se acordaba dónde era que vivía con su madre, y nunca se lo había preguntado a Gohan, así que no tenía por dónde comenzar… extraño le parecía que justamente se encontraba con ella… aunque no sabía en qué circunstancias había llegado a ese lugar.

-¿Cómo te sientes?- le preguntó Lime, acercándose -¿te duele algo?

-Eh…- Nadir sacudió su cabeza, obligándose a reaccionar –no, estoy bien, gracias…- contestó, algo torpe –es sólo que… ¿cómo llegué aquí?- preguntó.

-Ah, eso- finalmente Lime se sentó a la orilla de la cama –Anoche te encontramos en el bosque- contestó –estabas algo enferma, al menos no reaccionaste cuando te intentamos despertar…

-Entiendo…- murmuró, aunque la verdad no era así. Si bien estaba la posibilidad que estuviera muy cansada, de ahí a que no fuera capaz de reaccionar durante horas era bastante diferente –bueno… le agradezco que me ayudara.

-No te preocupes, está bien- sonrió Lime –de todas formas, no tienes que agradecerme, sino a Cell. Él fue el que te encontró.

Nadir la quedó mirando, confusa. No tenía idea a qué se refería con "Cell". ¿No se suponía que su padre lo había matado hacía años, cuando Mirai fue al pasado a pedir ayuda?

-¿Qué es Cell?- preguntó Nadir, después de unos momentos.

-Ah, es mi perro- contestó Lime, sonriendo ampliamente. Vio divertida a Nadir cuando vio la mirada confusa que tenía –no te preocupes, todos quedan viendo así cuando saben el nombre de mi mascota. A mí me parece original.

-¿Le pusiste a tu mascota Cell?- volvió a preguntar Nadir, aún teniendo la esperanza de haber entendido mal todo eso. La risa de su madre le indicó que no se había equivocado. Sin querer recordó que en más de una ocasión su padre le había dicho que ella tenía un humor algo negro. Fue con eso que comprendió a qué se refería.

-Sí… ¿no lo crees divertido?- dijo, entre risitas. Nadir enarcó una ceja –esa misma cara fue la que puso mi papá cuando escuchó el nombre… estuvo a punto de quitarme el perro después de eso, pero logré convencerlo que no lo hiciera. Con tan sólo mirarlo ya me había encariñado con él.

Esta vez Nadir no contestó. En parte, aún trataba de ordenar sus ideas. Le parecía muy extraño tener a su madre en frente de ella, hablándole como si fuera una completa desconocida… aunque lo mismo ocurría con su padre, por lo que por algunos momentos pensó que ya debía comenzar a acostumbrarse.

Aunque los escasos recuerdos que tenía de su madre, ella no era como la mujer que tenía en frente de ella. Pasaba lo mismo que con su padre… ella sabía que eran la misma persona, en esencia lo eran, pero el haber tenido otra vida los había hecho muy diferentes. Nadir estaba segura que su madre (la de esta línea de tiempo) no había tenido que soportar la muerte de su familia, ni tampoco el haber sido madre joven, y en condiciones tan poco adecuadas.

-Por cierto, ¿cómo te llamas?- le preguntó de pronto, sacándola de sus pensamientos –yo soy Lime, mucho gusto.

-Soy Nadir- contestó la chica, con algo de timidez. Pudo notar perfectamente que su madre la miraba con más interés aún.

-Oh, me encanta el nombre que tienes- le dijo, sonriente –si hubiera tenido una niña, seguramente la habría nombrado igual que tú…- ante esto, Nadir frunció el ceño, mirándola con extrañeza, y tratando de encontrarle sentido a la última frase.

-¿Tiene un hijo?- le preguntó, casi con un hilillo de voz.

-Sí- asintió Lime –espérame un poquito, te lo presentaré- agregó, saliendo de la habitación. Se notaba que tenía una emoción poco contenida.

Antes que Nadir pudiera decir cualquier cosa, la chica ya estaba sola en la habitación. Sus sospechas sobre lo que decía su madre quedaron muy pronto resueltas, cuando la misma volvió, con un bultito en sus brazos.

Era un bebé. Su madre también tenía un bebé, y estaba segura que no era ella misma, por lo que había dicho hacía pocos momentos.

-Mira…- se sentó a su lado, y le mostró el bebé con típico orgullo de madre. Nadir veía sin palabras al bebé, que no tendría ni un mes.

-¿Cuánto tiene…?- preguntó en un murmullo.

-Cinco días- contestó Lime, orgullosa –se llama Shun.

Nadir no tardó en darse cuenta que había nacido el mismo día que Pan, la hija de Gohan y de Videl. Si bien trató de no demostrar la extrañeza que este hecho le daba, no podía dejar de preguntarse si todo eso tenía algún tipo de significado especial, o simplemente el destino se estaba riendo de ella en su cara.

Momentos después llegó a la conclusión que era lo segundo.

-Que lindo nombre- sonrió Nadir –me imagino que debes estar feliz.

-No te imaginas cuánto- contestó Lime –con Dick esperamos mucho este bebé.

No le extrañó para nada que tuviera pareja… de hecho, si no fuera así, lo habría encontrado algo injusto para ella.

-¿Y dónde está él?- preguntó, con curiosidad.

-Está de viaje- dijo desanimada Lime –su trabajo le exige algún tiempo fuera, y casi siempre lo acompaño, pero como estaba a punto de tener a Shun tuve que quedarme en casa. Lo bueno es que pudo venir para en nacimiento, estuvo algunos días con nosotros y después se fue…

Nadir sonrió ligeramente al encontrar la primera similitud entre su madre y la Lime de esta línea de tiempo: maridos que no estaban en casa a tiempo completo, o con horarios de "trabajo" normales.

-Por cierto, Nadir…- comenzó a decir Lime, y por algunos momentos se notó algo incómoda, como si no supiera cómo seguir –tengo algunas dudas… respecto a ti.

-¿Dudas?- preguntó de vuelta la chica, extrañada por sus palabras.

-Sí… ¿por qué estabas en el bosque, sola?- le preguntó, a quemarropa. Nadir no contestó, algo sorprendida por su pregunta -¿es que te escapaste de tu casa?

-¿Yo? No, para nada…- contestó, aún extrañada.

-En ese caso, ¿dónde están tus padres?- preguntó Lime –ha pasado casi un día… uno no se encuentra todos los días a una niña sola en el bosque, ¿no lo crees?

Sí, tenía razón. Y aunque Nadir sabía muy bien por qué había llegado ahí, no estaba segura de querer decírselo a Lime. Porque en cierta manera sí había escapado de la casa de sus abuelos, aunque no con la intención de no verlos más… simplemente tenía deseos de estar sola para poder pensar, y sabía que ni su abuela, ni Videl ni Goten la dejarían hacerlo tranquila.

El que se hubiera quedado dormida en el bosque no había sido para nada planeado… ni mucho menos el quedar en tal nivel de inconsciencia de no darse cuenta que la llevaban a una casa cercana y ni siquiera despertar por algunos momentos para darse cuenta quién la estaba moviendo.

-¿Estás bien?- le preguntó Lime, al darse cuenta que no tenía intenciones de contestarle –puedes contarme…

-No, no es nada- replicó Nadir, bajando los ojos.

-¿Entonces?- insistió Lime, buscando su mirada.

-No quisiera hablar del tema…- murmuró Nadir, y antes que pudiera darse cuenta de lo que estaba diciendo, habló -… ¿hay… hay algún problema si me quedo con usted por algunos días?- preguntó, y enrojeció al darse cuenta de lo que había dicho.

-¿Quedarte?- Lime la miró extrañada, pero después sonrió levemente –está bien, puedes hacerlo. Pero necesito que me prometas que reconsiderarás lo que ocurrió con tu familia… si no quieres volver con ellos, al menos llámalos y diles que estás bien, ¿si?

Nadir asintió levemente, y fue la única respuesta que dio.


Goku siempre había sentido curiosidad por cómo sería la Tierra en la línea de tiempo de Mirai. No estaba del todo seguro por qué, quizás un cierto sentimiento algo equivocado de poder saber cómos sería su planeta si es que ningún guerrero podía defenderlo, o simplemente, curiosidad sana de saber cómo es que se vive en tales condiciones.

Pero cuando finalmente llegó, pensó que difícilmente volvería a ver tal imagen nuevamente… o al menos esperaba que así fuera. Hasta el mismo Vegeta se había quedado sin habla, una vez que habían salido de la máquina del tiempo. El primero que se sobrepuso a la sorpresa fue Mirai, que después de unos momentos de ver a su alrededor, comenzó a caminar.

-Tenemos que irnos…- murmuró el joven.

-¿En dónde estamos?- preguntó Goku, siguiéndolo.

-… La Capsule Corp.- contestó Mirai, y Goku dejó de caminar.

-¿Y Bulma?...- dijo el Saiya -¿Y Milk?

Goku buscó con su ki, y antes de encontrar a las dos mujeres, pudo sentir perfectamente el ki de Majin Boo y el de Babidi.

-Puedo sentir el ki de Majin Boo- dijo Goku –vamos con ellos, después las buscaremos…

Tanto Vegeta como Mirai asintieron, y tocaron a Goku, que en momentos se teletransportó hacia el lugar en donde estaban los otros dos.

Mirai había estado en silencio. A penas había llegado buscó el ki de su madre, y de la abuela de su amiga. No pudo sentir ninguno. Y sabía que los otros dos también se habían dado cuenta de ello, y que por eso seguramente no habían querido hacer ningún tipo de comentario.

El muchacho sabía que de primer momento, tenía que encargarse de lo más urgente: derrotar a Majin Boo y que las pocas personas que quedaban con vida continuaran así, pero una vez que lograra eso, ¿qué haría? La única persona cercana que le quedaba era Nadir, que aunque no deseaba pensarlo, sabía que esto no lo tomaría muy bien… para nada bien.

Mientras volaban hacia el lugar en donde estaba Majin Boo, recordó la vez que Nadir le preguntó que si podrían vivir en paz alguna vez. Por supuesto que aquella vez no quiso responderle (habían ciertas cosas más urgentes de las que ocuparse), pero ahora que la pregunta volvía a su cabeza, sólo una respuesta pasaba por ella…

Simplemente no…


Milk había pasado una pésima noche. Después que Goten le contara que Goku había ido con Mirai a su línea de tiempo, y que Nadir se había ido de la Capsule Corp. porque no la dejaron ir con ellos, comenzó a preocuparse porque pasaban las horas y la chica no daba señales de vida. Pidió a Goten y a Gohan que la buscaran, pero por alguna extraña razón no habían tenido éxito.

No había rastros de su nieta, y ya era la mañana siguiente, y todo continuaba igual. Nadir no había mostrado signos de vida durante la noche.

-No te preocupes tanto, mamá- le dijo Goten, al ver la cara que tenía –Nadir sabe pelear, Gohan y Trunks la han entrenado…

-Eso no importa…- replicó la mujer, nerviosa –puede que sepa pelear, pero sigue siendo una niña que ha sufrido mucho… ¿cómo no se le puede ocurrir que nosotros nos preocuparíamos por ella si es que no llegaba?

-Eso no es difícil de adivinarlo- dijo Goten, mirando con poco disimulo a Gohan, que a pesar de no estar participando de la conversación, se dio cuenta inmediatamente de la indirecta de su hermano -¿Qué se supone que significa eso?- preguntó Gohan, molesto. Si bien le había costado "aceptar" su existencia, eso no quitaba que se preocupara porque la chica no llegaba… sobre todo porque él había sido el último que la había visto el día anterior.

-Nada, veo que entendiste muy bien el mensaje- replicó Goten, cruzándose de brazos. Antes que Gohan le respondiera, Videl intervino.

-Discutiendo así no van a llegar a ninguna parte- les dijo, con toda la intención de retarlos –además, este no es el momento de hablar de eso, así que Goten…

-¿Entonces cuándo lo es?- la interrumpió Goten -¿cuándo ella vuelva y Gohan no sea capaz de mirarla otra vez?- preguntó, con cierta ironía –escucha, Gohan, tienes que reconocer que todo esto lo has hecho mal…

-Eso nadie lo niega- replicó Videl, y Gohan la quedó mirando con sorpresa –no puedes negarlo, es obvio… y tienes que reconocer que Goten tiene razón.

-¿Y qué puedo hacer?- preguntó Gohan –no puedo llegar y tratarla como mi hija…

-Pero tampoco como a una desconocida- dijo esta vez Milk, hablando con seriedad –no estoy muy segura qué es lo que te hace actuar de esta manera, pero creo que es necesario que cambies. Esa chica tiene suficiente problemas para desear otro más, y mucho menos contigo.

-Lo sé- dijo Gohan, haciendo ojos al cielo –y estoy tratando, ¿contentos?

Ninguno le contestó, sólo lo quedaron mirando con suspicacia, como si estuvieran seguros que por alguna parte, tenía los dedos cruzados.


Su abuela siempre le decía que todas esas malas "costumbres" y "hábitos" (como aquella vez que se pintó el cabello de colores, llegando al punto de ser un "Arcoíris" andante, como le había dicho Mirai) lo había sacado de su madre. Si bien Nadir siempre lo negaba (obvio, no iba a dejar que su abuela hablara mal de su madre), la verdad era que no recordaba mucho a su madre, así que había una gran posibilidad de lo que le decía su abuela fuera verdad. Porque Milk tenía razón, en cuanto a carácter, ella y su padre no se parecían demasiado.

Pero ahora que la tenía al frente, y conversaba con ella… estaba reconsiderando todo lo que su abuela le había dicho alguna vez y sí, pareciera que algunos malos "hábitos" y "costumbres" sí la había sacado de ella.

Pero si volvía a ver a su abuela, obvio que no iba a reconocerlo.

-¿Consideraste lo que te dije de tu familia?- preguntó de pronto, sacando de sus pensamientos a Nadir. Ambas estaban en la cocina, junto con el pequeño Shun, que dormía plácidamente en el coche.

-¿Qué cosa?- preguntó Nadir, distraída.

-De llamarlos- replicó Lime, haciendo ojos al cielo –ha pasado un día… deben estar muy preocupados por ti.

Nadir no contestó, simplemente miró hacia otro lado. Al notar esto, Lime decidió buscar otro tema de conversación, que no incomodara tanto a la chica. Consideraba que de momento era mejor mantenerla en su casa, a que estuviera en el bosque sola. De a poco lograría que recapacitara y que hablara con su familia nuevamente. O al menos eso era lo que ella deseaba.

-¿Y qué haces?- le preguntaba Lime, mientras hacía el almuerzo –supongo que debes estudiar.

-Sí, voy a la escuela- contestó la chica –vivo con mi abuela en la montaña Paoz.

-¿De verdad? Eso queda a bastante distancia- dijo Lime, frunciendo el cejo, mirándola con seriedad -¿de ella escapaste, entonces?

Nadir no supo qué contestar. No se había dado cuenta que estaba hablando de más, y esa pregunta no la tenía para nada considerada. La chica sólo guardó silencio. Lime, al notarlo, decidió seguir hablando.

-Cuando era niña tenía un amigo que vivía en montaña Paos- comenzó a decir, volviendo su atención a la comida –hace años que no lo veo…

-¿Cómo se llama?- preguntó Nadir, un presentimiento creciendo dentro de ella.

-Gohan Son- contestó Lime, sonriendo –lo conocí de niña.

-… ¿Y qué pasó con él?- preguntó Nadir, tratando que su voz no la traicionara.

-Bueno, simplemente dejamos de vernos… yo tenía como catorce años… su madre estaba tan obsesionada con que estudiara, y Gohan quería complacerla tanto, que se dedicó a eso la mayor parte del tiempo- contestó Lime –mi abuelo enfermó en esa época, por lo que tampoco le tomé mayor atención a nuestra amistad… ¿tú lo conoces?

-¿Yo?...- Nadir, de pronto, se encontró con que no sabía qué contestarle, lo que causó que Lime la quedara mirando con curiosidad –yo…

-¿Sí? ¿Qué cosa?- preguntó Lime.

-Ah…- Nadir estaba pensando en qué podría contestarle –pues sí, lo conozco…

-¿De verdad?- Lime se notó algo emocionada -¿y qué es de su vida? ¿Cómo está?

En un primer momento Nadir no contestó… aunque si era sincera, no tenía idea qué podría decirle a Lime, que continuaba mirándola esperando su respuesta.


Genial, por fin pude terminar un capítulo... no me costó escribirlo, pero estas últimas semanas he tenido muy poco tiempo para escribir, y en estos mismos momentos tengo que hacer un informe y preparar una clase y mi cabeza va a estallar en cualquier momento...

En fin, agradezco los comentarios que me dejan. Estoy contenta porque el fic ha tenido mejor recepción de la que esperaba. Saludos a todos los que leen, y también a LDGV, Yuki Nekoi, Love x Goten, Ken Trunks, Kpyn3, Apalaina, por sus comentarios.

¡Hasta pronto!