Capítulo 7

Naruto se estiró dando al tiempo un profundo bostezo, aún tenía sueño, pero su reloj biológico no parecía pensar lo mismo. Se había acostumbrado a levantarse a esa hora por culpa de Lee y aunque se volvió a hacer un ovillo en la cama, mantuvo los sentidos despiertos porque, de un momento a otro, el pelinegro tocaría a su puerta.

Inusualmente los minutos pasaron y nada ocurrió.

Extrañado, pero suponiendo que el pelinegro debía estar ocupado planeando alguna otra sorpresa para agobiarlo desde la mañana comenzó a preparar el desayuno en una especie de ritual.

Al sentarse a la mesa pensó que tal vez Tsunade le había informado a Lee que ya no tenía que vigilar todos sus movimientos. Probablemente desde ese día podría respirar con algo de libertad y planear una que otra travesura con Konohamaru. Aunque, la verdad, alguien siguiéndote a todos lados era algo digno de extrañar, además ¡¿Quién lo llevaría a comer gratis en Ichiraku?!

Al terminar su desayuno salió del departamento en compañía del viento y el saludo del sol matinal. Ahora que lo pensaba, la noche anterior, Lee desapareció tan pronto llegaron a su hogar.

Apenas sería un mes que mantenía aquella "cosa" con su amigo, pero varios de los aldeanos lo miraron extrañados de verlo solo. En la plaza, los tenderos que no entablaban amenas platicas con él lo hacían con Lee, así que eran "la parejita popularidad" y por el afable y bondadoso carácter que tenían los dos también, se presumía, "la pareja perfecta".

Naruto suspiró intentando obviar las miradas que todos le dirigían. Lee y él se llevaban lo suficientemente bien como para completar las ideas del otro, entrenar los mismos puntos débiles durante horas y reír de las mismas gracias y/o desgracias, pero para nada encajaba la personalidad de uno con el otro para ser una pareja perfecta.

Le resultaba extraño porque por una razón desconocida, siempre imaginó que la persona adecuada para él debía ser alguien con la cual pudiera reñir y retar, no alguien absolutamente complaciente. Aunque no podía comentarlo porque sabía que sonaba como un masoquista, a pesar de que ya había demostrado que lo era.

Durante muchos años Sakura lo golpeó y rechazó sin mucho éxito para que la dejase y cuando dejó de hacerlo, cuando Sasuke se fue, él de cierta forma dejó de sentirse atraído hacia ella. A veces pensaba que la razón era que la pelirrosa paró con la agresividad o, tal vez, porque ya no era una necesidad el tener su atención para ganarle a Sasuke en algo como el amor de la chica.

¿Qué estaría haciendo el teme Uchiha ahora?, ¿Podría verlo en esa nueva misión?

Negó con la cabeza vehemente – ¡No! – Debía sacar Sasuke de su cabeza. Si volvía a incurrir en ese tipo de pensamientos y de nuevo arruinaba una misión Tsunade no se lo perdonaría. Debía, aunque fuera solo por unos instantes, olvidarse de su promesa.

– ¿Naruto ocurre algo?– El rubio salió de su ensimismamiento para mirar a sus compañeros de equipo, Sakura y al demente de Sai, parados frente a él. Ambos tenían la misma expresión de extrañeza que cualquiera hubiese tenido de haberlo visto gesticular y reprenderse de manera silenciosa.

– aah hola si, todo esta bien tteba– Naruto sonrió y como aquel fue un gesto completamente natural la chica dejó la fase inquisitiva y le devolvió el saludo.

– ¿Y Toriniku? – Aquel era el apodo que Sai encontró para Lee – ¿Por qué no está contigo?– la última pregunta fue como si de un sacrilegio se tratase.

Naruto intentó obviar aquel tono y comenzó a caminar seguido por sus amigos –aah no lo sé– ¿Acaso él debía saber en dónde estaba Geyimaju?, ¡Era él quien debía saber dónde estaba Naruto!

Sakura inhalo hondo – Es una bonita mañana y Kakashi sensei se fue de misión – tronó sus dedos al tiempo que estiraba los brazos– creo que voy a probar unas nuevas pastillas revitalizantes –

Ambos chicos temblaron – Que bien Sakura chan, yo tengo que ver a en su hotel Gaara, ayer ya no pudimos platicar sobre la misión– Naruto casi corrió de ahí, no fuera a ser que a su amiga se le ocurriera pedir que él probara sus dichosas pastillas – ¡Ya nee!–

La chica frunció el ceño y sólo pudo ver la nube de polvo que dejó Naruto al prácticamente huir –Umm bueno– se resignó al perder a un conejillos de indias – Creo que tú no tienes nada que hacer ¿verdad S…ai? – Cuando la muchacha se giró se encontró con un dibujo mal trazado del pelinegro que la miraba plano e inexpresivo – ¡Shanaroo!– Gritó y de un sólo golpe destruyó aquella figura.

Dio un par de pasos y entonces dejó caer los hombros deprimida – ¿Ahora qué hago?–

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Lee se levantó con aspecto de zombi. Enormes ojeras adornaban sus ojos y se sentía sin el poder de la juventud acompañándolo.

Era de esperar, pensó mientras se bañaba.

Durante la noche anterior no dejó de darle vueltas a la sensación de dolor y añoro que le ocasionó ver a Gaara y sus inexpresivos ojos. No había pasado tanto tiempo desde que se vieron por última vez, así que lo único que cambió fueron 2 cm en la longitud de su cabello.

Era patético, con el paso de los días, y la compañía de Naruto, había logrado sustituir esos largos momentos en que se preguntaba por qué por risas, entrenamiento y lamentos de ver su cartera vacía. Por un momento creyó que había olvidado completamente a Gaara, pero ahora se daba cuenta que limpiar el departamento y lavar la ropa de su novio, sólo lo había distraído momentáneamente.

Durante la noche, mientras giraba entre las sabanas asfixiado, volvió a llegar a la gran conclusión de que su más grande error radicaba en haberse dejado llevar por la ilusión del amor express. Por su mente joven e inexperta jamás pasó la idea de que tal vez el Kazekage lo estaba usando.

Sabía que era su culpa y, de tanto divagar, tampoco paraba de pensar que cometía el mismo delito al usar a Naruto para evitar su baja definitiva como ninja. No se sentía bien.

Apretó el puño a la altura de su corazón y evitó que un grupo de lagrimas salieran por sus ojos – ¡Yo soy diferente!– gritó sustituyendo los ojos cristalizados por unos con llamas en los ojos. Él jamás dejaría a Naruto, a menos claro, que él lo desease así.

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Cuando llegó a la casa de Naruto la encontró vacía, al parecer el rubio decidió salir sin él y aquello lo preocupó. Así que recorrió el trayecto que supuso había tomado y felizmente los aldeanos le aseguraron que iba por buen camino.

Al llegar a una intersección pudo divisar el pelo rosa chicle de Sakura y sin desacelerar el paso la alcanzó – ¡Sakura san!–

– Lee san buenos días –

– Buenos días – respondió y la kunoichi debió notar el poco sueño que concilió porque lo analizó – ¿Has visto a Naruto kun?–

La chica vario su expresión levemente – Sí, hace un momento estaba con él–

– ¿podrías decirme a dónde fue?–

Ella se llevó un dedo a la boca – dijo que iría al hotel del Kazekage, ayer ayude a instalarlos a él y sus hermanos en Dis Moi ammm pero no recuerdo a cual habitación–

Lee no supo que decir. Ahora lo recordaba, Naruto mencionó que sería la escolta del ninja de Suna y luego partiría con él – aah – sabía que no podía ir con el rubio, no si implicaba encontrarse con Gaara.

– Lee san – la chica de pronto lo miraba de una forma extraña – ¿No pasaste una buena noche verdad?– El chico la miró fijo y asintió levemente – Yo tengo algo que puede ayudarte –le sonrió inocente

– ¿De verdad?–

– Sí, pero debes acompañarme a mi laboratorio porque no lo traigo conmigo– la chica se asió a él levemente.

– No sé, debo ir con Naruto kun – lo dijo aunque realmente no quería.

– No tardaremos nada– insistió ella –además no debes ir a ver a tu novio con ese aspecto –

Lee solo lo pensó un poco – Bueno – cedió – ¡Vamos! –

Sakura sonrió esta vez triunfante, ya tenía una nueva victima.

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– ¡OHAYO GOZAIMASU!– Naruto entró a la suite que los hermanos de la aldea de la arena compartían luciendo una hermosa y gran sonrisa.

– Ohayo– contestó Temari un tanto molesta por la interrupción repentina mientras Kankuro sólo hizo un ademán de mano porque debido a la sorpresa comenzó a ahogarse. Gaara respondió con un movimiento de cabeza.

– Tenía pensado pasar más tarde, pero mi vida corría peligro y…– su rostro se coloreo de azul de sólo pensar en las pastillas nutritivas de Sakura –espero no les moleste–

– ¿Nos acompañas?– preguntó educado Kankuro cuando por fin terminó de toser.

– No gracias– declinó el rubio mientras detallaba la habitación, era bonita –ya desayune–

Naruto esperó impaciente a que Gaara terminase de comer, se encontraba ansioso por escuchar los detalles de aquella peligrosa misión en la que su pelirrojo amigo lo necesitaba a él específicamente.

Unos minutos después Temari y Kankuro se excusaron diciendo que saldrían a dar un paseo, dejando a Naruto y Gaara sentados en la pequeña salita de la habitación.

– ¿Cómo te ha ido?– preguntó Naruto –No debes tener mucho trabajo si te dejaron venir aquí o ¡¿La misión es sumamente importante?!– Uzumaki no podía con el suspenso.

Gaara ladeó la cabeza –Baki se está encargando de todo–

Naruto quiso recordar quien era ese tal Baki pero falló en el intento – Waahh– Naruto hizo una pequeña rabieta –no puedo creer que seas Kage y a mi Tsunade me sigue mandando a hacer misiones rango D, esa vieja es mala. Gracias por salvarme de su tiranía. –

– Me enteré que estuviste en el hospital– Gaara siguió ignorando todas las alusiones a la misión.

El rubio hizo un puchero – ¿Tú también pretendes regañarme?–

– No– Gaara se quedó viendo un punto inespecífico e hizo silencio. Uno que de verdad se le hizo eterno al rubio.

–La Hokage te habrá informado que unos ninjas renegados robaron unos pergaminos secretos y que uno de ellos poseía un poder que sólo tu taju kagebushin no jutsu podría enfrentar–

El rubio asintió interesado pero, al momento que la mirada verde de Gaara se posó sobre él, sintió un vuelco en el estómago, como si lo que estuviese a punto de escuchar fuera extremadamente trascendental.

– Pero la verdad es que fue Sasuke y si equipo quienes robaron los pergaminos–

Naruto no supo que decir, ¡Sasuke había estado en Suna!

– Mandamos unos rastreadores tras ellos y tenemos un rango sobre su ubicación, es sumamente importante que recuperemos los pergaminos y Naruto… estoy seguro que deseas ir con nosotros–

– Yo…– ¡Claro que quería ir!, ¡Gaara sabía en donde se encontraba el Teme! Sus ojos brillaron emocionados – tengo que hacer volver a Sasuke –

El pelirrojo sonrió levemente, había consultado con sus hermanos y el consejo. Necesitaban a Konoha dado que ellos, mejor que nadie, conocían los alcances de Sasuke. Sin embargo el ocultarle los verdaderos motivos a la Hokage y que Naruto estuviese en aquella misión era sólo por obra suya.

Antes Shikamaru le dejó entre ver a Temari que Tsunade y mucho menos el consejo volvería a soltar al Kyuubi para que muriese a manos de Uchiha.

– Entonces– Gaara se paró y Naruto lo imitó –tratare los asuntos restantes con la Hokage y partiremos mañana–

El rubio se sentía determinado, la punta de los dedos le cosquilleaba, ¡Esta vez traería a Sasuke de vuelta!

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Lee salió con un aspecto peor del que tenía cuando entró al laboratorio de Sakura. Era verdad, se sentía con mucho más energía, pero su lengua y todo su aparato digestivo sufrían.

– Gracias Sakura san ya me siento mejor– una de las más grandes y mayores mentiras de su vida – ahora debo ir con Naruto – tan pronto Lee vio la luz del día se sintió dichoso por que jamás creyó que la volvería a ver.

– Te atrapó Toriniku – Lee alzó la mirada y vio a Sai parado en uno de los tejados mostrándole una sonrisa de pena ajena – ¿Acaso Naruto jamás te dijo que no comieras nada de lo que Sakura fea hace? – Lee ni siquiera tenia ganas de defender a la chica, cosa que hizo sonreír a Sai – Tsunade sama quiere vernos– le informó mientras trazaba unos cuantos ratones de tinta y los mandaba dentro del laboratorio.

Antes de llegar a la torre de la Hokage Lee se paró para devolver en unos cubos de basura y Sai sólo lo reconfortó dándole palmaditas en la espalda. Para cuando lograron llegar a su destino el resto del equipo Gai y Sakura ya estaban ahí.

– ¡¿Qué fue lo que te pasó?!– Tenten se acercó a Lee al verlo.

– Na… Nada Tenten–

Sai se adelantó – es que Sak…auch– antes de que pudiera abrir la boca y delatar a su compañera, quien se hacia la desentendida, ella lo golpeo tan fuerte que lo hizo volar al otro lado del cuarto y lo incrustó en la pared.

El equipo de Gai los miró como si fueran un par de locos.

– ¿Qué es ese escandalo?, ustedes si que me dan pereza– la puerta de entrada a la antesala del despacho de la Hokage se abrió y por ella apareció Shikamaru dando un prolongado bostezo.

– Nara, ¿sabes por qué nos mando a llamar la Hokage?– preguntó Neji.

– Naahh– el chico se estiró y recargó su peso en una de las paredes más cercanas –creo que acompañaremos al Kazekage en una misión –

¡¿Con el Kazekage?!

Lee volvió en si y estuvo a punto de gritar. En ningún momento se creía capaz de volver a mirar a Gaara y entonces la puerta de lo oficina de Tsunade se abrió.

– Pasen– les ordenó a los 6 ninjas que caminaron tranquilos, menos Lee quién, ahora, a parte de mareado estaba impactado.

Tsunade puso las manos sobre su escritorio – La mayoría debe saber que el Kazekage ha venido a Konoha – todos asintieron – han robado unos pergaminos sagrados solicitaron nuestra ayuda para recuperarlos, así que ustedes serán los equipos encargados de apoyar a Suna. Neji y Shikamaru, serán los líderes de la misión y sólo responderán a las órdenes del Kazekage o sus hermanos ¿Entendido? –

– ¡Si Tsunade sama!– dijeron todos al unísono menos Lee cosa que Neji y Tenten notaron, con preocupación.

– Ahora retírense partirán mañana así que prepárense –

Los chicos comenzaron a retirarse pero Lee se quedó atrás intencionalmente. Asustado de todo los pensamientos que cruzaban por su cabeza.

– Lee, necesitamos hablar – llamó quedo la Hokage haciendo que el mencionado volviese sobre sus pasos para quedar frente a ella – ¿Cómo han estado las cosas con Naruto? – aquello podría sonar como un chisme interesante, pero ambos sabían a qué se refería y sólo así el pelinegro pudo despejarse la ofuscación.

– Bien– comentó no muy animado – hemos cumplido todas las misiones y no he notado nada extraño en su comportamiento –

La rubia suspiro y mostró un gesto cansado –Aún no es tiempo para que Naruto deje la aldea en otra misión, es por ello que debes estar lo más pendiente y alerta con él. No lo dejes solo ni permitas cualquier movimiento extraño ¡¿entendido?! – Lee asintió – ésta es la última prueba para ambos y no quiero que fallen. Los necesito. – con lo último se refería a vivos y emocionalmente estables.

– Si Tsunade sama, no debe preocuparse yo me encargare de cuidar de Naruto kun – Lee dijo aquello determinado, pero la Hokage aún lo notó decaído.

– ¿Estas bien? – y a pesar de que Lee la miró con ojos que delataban un no por respuesta, no pudo contestar porque la puerta de su despacho se abrió de un golpe y por ella entró un rayo amarillo que no podía ser nadie más que Naruto

– ¡Obaachan!– Exclamó emocionado el rubio – traje a Gaara para que terminen de hacer lo que tengan que hacer –

– NARUTO ¿Cuántas veces debo decir que no entres así a mi despacho?–

– AAhhh Gejimayu estas aquí, ¡¿Ya te había dicho que tengo una misión fuera de Konoha?!– Naruto se veía inusitadamente animado

– Tienen– corrigió la Hokage y el rubio la miró detenidamente.

¿Por qué no lo imaginó antes?, era obvio que mandarían a Lee a vigilarlo aún fuera de Konoha y ¿Qué harían si se enteraban que la misión era en búsqueda de Sasuke?Se lo prohibiría, sintió que entraba en pánico, pero luego se relajó y sonrió un poco confiado. Lee no debía suponer un obstáculo, él dijo que lo apoyaría – Bien, por fin tendremos una misión de verdad juntos – le lanzó una mala mirada a la rubia y ella apretó los puños.

– Mira mocoso ¡Soy la Hokage y si quiero te asigno misiones rango Z!– Naruto ladeo la cabeza confundido –Así que has pasar al Kazekage y desaparece de mi vista–

– Obaachan no te enojes por que te arrugarás más– rumió Naruto volviendo a la puerta plenamente consiente de que Tsunado lo fulminaba con la mirada y se contenía a lanzarle el escritorio.

Por su parte Lee contemplaba las oportunidades de huir del despacho de la Hokage por la ventana y de no ser por que Naruto abrió la puerta más rápido habría tenido escapatoria. Él y Gaara quedaron frente a frente y lo impactante fue que sus ojos ahora no lo ignoraron.

Otra vez cuando se vieron sintió ese vacío en el estómago, el nerviosismo y el palpitar de un corazón roto y dolido. El mirarlo fue agradable y agónico, más lo último que lo primero. Su cuerpo se inmovilizo y entonces quedó ahí parado a mitad del despacho, con todos mirándolo y él centrando su mirada sólo en Gaara.

– Gejimayu ¿Qué estas esperando?– Naruto lo miraba con semblante enojado desde la puerta, no quería que por ningún motivo la agenda del Kage se retrasase. Así que al ver como Lee no tenía ni la mínima intención de moverse, tuvo que arrastrarlo con él para que Gaara pudiese entrar y continuar sus asuntos con Tsunade. Ahora más que nunca recordaba que Lee era muy extraño.

– ¿Qué es lo que tienes?– Preguntó tan pronto salieron del despacho y al mirarlo, porque no obtenía respuesta, supo que algo no encajaba.