Hola otra vez, como veis he subido el nuevo capítulo de mi historia, si alguno se pregunta porque no he subido desde el verano, era porque en las vacaciones descanso y en los días de trabajo escribo. Lo digo por si alguien se extrañaba. Sobre la votación, ha sido 5 Mery y 0 Twilight. Ya sabéis lo que ocurrirá, que disfrutéis de la historia. Si alguien no sabe las partes de una armadura buscarlo en internet, si no entendéis a que viene esto pronto lo sabréis. Es para que lo entendáis mejor y os lo podáis imaginar con más facilidad. Vuestro vecino y amigo Mentor Assassin
Amanecía por enésima vez en Ponyville, despertando a sus habitantes. Pero a quien le importa Ponyville, estamos en Cloudsdale, en el hotel Pegasus. Tras la noche que tuvo Kivery con Mery, nuestro protagonista marchó hacia Canterlot para asistir al interrogatorio del comandante Red Cape, no sin antes despedirse de su amada.
-Bueno… Estoy preparado: El traje lo tengo bien colocado y puesto, capucha puesta, botas listas, brazaletes no, por ahora, durante mí viaje me compraré unas cuantas cositas. Me parece que esto es todo.
-Se te olvida una cosa. Dijo Mery.
-El qu… Preguntó el asesino siendo interrumpido por un beso.
-Listo, ya te puedes ir. Dijo con una sonrisa la consejera real.
-Vale… Dijo el asesino con la cara roja.
-Tal vez te vea después en el castillo, yo entraré a las 11:30. Dijo Mery.
-Entendido, ¡¿Spike estás listo?! Grito Kivery.
-¡Siiiiii! Respondió el dragón.
-Date prisa son las 9:00.
-Debería llevarme la espada, es que estoy en duda de si llevármela al interrogatorio.
-Si, por qué no, ponte un cinturón y te la colocas.
2 minutos después
-Estoy listo. Dijo Spike.
-Pues entonces nos vamos.
Cuando salieron del Hotel Pegasus, batieron sus alas para coger un poco de velocidad. El viaje duró una hora, esto asombró bastante al asesino, ya que Spike aprendió muy rápido a utilizar sus alas. Antes de ir al castillo, Kivery se metió en una armería para comprar ciertos objetos. Entraron en una armería más o menos mediana, vendía muchos tipos de armas: Ballestas, espadas, lanzas, armaduras…
-Bien mí querido amigo vamos a comprar armamento para nuestras batallas o en nuestra caza de templarios.
-Pero no decías que no podía ir contigo porque si no, me pondrías en peligro.
-Sí, pero da igual, si quieres que te compre algo, me lo pides y ya está, además si vas a meterte en el ejercito vas a necesitar armas y armaduras.
-Mmm… Tal vez tengas razón.
-Bien, tu mira por ahí yo voy a hablar con el dependiente.
-Hola cliente que desea. Dijo el dependiente.
-(Un viejo, espero que no sea lento) Pues quisiera una buena armadura y varios cuchillos arrojadizos.
-Armadura tipo traje o con piezas por separado.
-Separado. Quisiera un Peto de acero, Hombreras de acero, grebas de acero para las patas de atrás, brazaletes de acero para las dos patas delanteras, pero que me lleguen hasta la mitad de la pata, unos guantes de cuero para mis pezuñas. También necesitaré una gola que me proteja la garganta, un casco de acero con orejas de murciélago, como los que llevan los soldados lunares y ya está.
-Serán unos… 5950 bits.
Kivery cogió una bolsa de monedas que tenía guardada en su cinturón y echó todas las monedas en el mostrador y si sobraba algo dijo que se lo quedará. Con la compra hecha, el asesino se colocó las piezas. El petó se lo colocó de manera que no molestase en su traje, que no tapara los pliegues de su bonito atuendo, los brazaletes se los colocó muy fácilmente, eran bastante cómodos y prácticos, así no tendría que preocuparse por si le daban en las dos patas delanteras. Las hombreras no fueron tan sencillas, se las tuvo que ajustar con un cinturón de cuero, se las colocó donde está la unión entre el torso y las dos patas de delante. Era un punto muy débil, si le dieran ahí no podría levantar la pata. Luego se colocó la gola, una parte de la armadura que protege la garganta, por si alguno le golpeaba en la nuez. También se colocó el casco, se hizo dos rajas en la capucha para que dejara pasar las orejas de murciélago. Y por último las grebas de acero para sus botas cubrían todo el calzado y llegaban hasta la mitad de la pata.
-Estoy listo Spike, ¿Te quieres comprar algo?
-Pues quisiera una armadura.
-Vale ¿Cuál quieres?
-Esa. Respondió señalando con el dedo hacía una armadura que conocía muy bien el asesino.
-Es una armadura de conquistador Dragón.
-¿Una qué?
-Es una armadura que solían llevar los dragones en el siglo pasado. Se distingue por su peto de acero que cubría completamente el torso, su casco o también llamado morrión y su espada fina pero letal.
-Me gusta mucho.
-Ok, te la compraré, pero te añadiré unos brazaletes como los míos, que te cubran los brazos al completo, unos guantes de cuero para tus manos, hombreras de acero, codales y unas botas con grebas de acero y con rodilleras incluidas.
-Guau, voy a ser como un caballero, como en los cuentos esos de héroes que hacen hazañas.
-Se lo voy a pedir al tío.
-¿Oiga cuánto vale esa armadura de ahí?
-Unos 20000 bits.
-Joder, de que está hecha, de oro.
-Debe entender que es una pieza de coleccionista, no se han encontrado muchas, ya casi no quedan y el comercio con los dragones es muy difícil hacer, son criaturas muy orgullosas y privadas. No quieren que los ponis sepan mucho de ellos, nos creen inferiores.
-La verdad es que es cierto. Pues tomé, unos brazaletes como los míos pero con codales para mi amigo dragón, unas hombreras de acero que estén pegadas a la armadura, unos guantes de cuero para sus manos y unas grebas de acero para sus botas y rodilleras de acero. Dijo Kivery sacando otra bolsa de monedas.
-¿Va todo en la bolsa?
-Van 20000 bits y lo que me ha sobrado de antes júntalo con esta compra. Hágalo rápido, no tengo mucho tiempo.
-Entendido señor, lo que sea por el hijo de la princesa Celestia. ¡Vosotros dos hacer este pedido lo más rápido posible! Gritó el dependiente a dos ponis que trabajaban en la armería con él viejo.
Mientras se hacía la armadura de Spike, los dos asesinos fueron a sentarse a un banco que estaba cerca de la armería, Kivery avisó de su localización a los jóvenes trabajadores para cuando estuviera la armadura que le llamasen para recogerla. Los dos miraban a los ponis caminando, cada día la ciudad de Canterlot parecía aun más bonita, era un gran castillo, concentración del imperio celestial. Esto último le hizo gracia al asesino, más que un imperio parecía un imperio de mierda, desde cuando un imperio se sostiene con soldados que no son capaces de matar, un ejército que no defiende a su pueblo. Donde se ha visto eso.
-Kivery ¿Puedo preguntarte una cosa?
-Por supuesto Spike, perdona si estaba distraído, estaba pensando en una cosa.
-No sabría explicártelo, pero es que no consigo olvidar el trato dado a los jóvenes empleados.
-¿A qué te refieres?
-Los ha tratado como si no fuesen nada,
-¿Escoria?
-Sí, eso mismo.
-Mi joven e ingenuo dragoncito, vivimos en una época dirigida por el sistema del feudalismo. Una época gobernada por una monarquía absoluta, de ahí se divide en vasallos que cumplen con las órdenes de sus señores y de ahí se llega al pueblo. El comercio está organizado por los alimentos y los objetos secundarios, donde se forman gremios, organizaciones que se juntan para aumentar la productividad y los beneficios. Así funciona el comercio y el mundo. Quien tiene el poder y el dinero puede hacer lo que le da la gana, si eres el señor de los vasallos, dominas tu territorio ¿Entiendes lo que digo?
-Es increíble, eres bastante sabio. Sabes muchas cosas. No sabía que funcionase así el comercio y el sistema político.
-Es bastante sencillo de aprender, además Spike. Sabio es el que conoce lo útil, no el que sabe muchas cosas.
-Por Celestia, Kivery eres cada vez más sabio. Respondió el dragón muy impresionado.
-No es para tanto, seguro que tu sabes más conocimientos que yo.
-No lo creo, se suponía que para aprender cosas tienes que aprenderlas mediante el estudio o la experimentación, pero eso no es lo que creo.
-¿Qué es lo que crees?
-Yo creo que hay que vivirlas, hacerlas, interactuar de forma directa, no con palabras sino con la acción.
-Me parece que esto es el nacimiento de una bonita amistad. Respondió el asesino muy pensativo mientras miraba al dragón.
-¿Cómo dices?
-Nada, da igual.
-He mira es el viejo de la herrería ¿Adónde irá? Preguntó Spike.
-No tengo ni idea, a lo mejor va a por materiales.
Uno de los ponis jóvenes también salió de la herrería, pero con el objetivo de avisar a los asesinos para que recogieran la armadura.
-La armadura está lista señores.
-Perfecto, vamos a ver cómo te queda.
15 minutos después
-¿Por qué tardas tanto tío? Preguntó desesperadamente el asesino.
-Es que no se si llevar puesto el casco.
-El casco es la parte más importante, te cubre la cabeza, la parte del cuerpo más delicada e importante. También es la principal diferencia de las demás armaduras que hay por aquí, incluido el peto o coraza.
-Está bien.
El dragón salió, sorprendiendo al asesino. Se había colocado la coraza con las hombreras encima del traje, el morrión o casco le cubría la cabeza dándole un toque heroico, las botas estaban bien protegidas por las grebas de acero, los brazaletes con codales eran increíbles, perfectos para él. Y por último la espada templaría, colocada en su cintura, sujetada por el cinturón que se había colocado.
-Te queda muy bien, lo mejor de todo es que se aprecia muy bien el traje que llevas, incluso si llevas puesta encima la armadura. Los dragones si saben hacer armaduras que combinan bien con vestidos o atuendos. Muy ingeniosos.
-Tu traje se puede notar también, aunque lleves la armadura puesta. Dijo Spike al asesino.
-Ya, pero el tuyo es fabuloso. Protegido y elegante al mismo tiempo.
-Entonces ¿Al caballero le gusta?
-Creo que si buen mozo, te mereces 500 bits. Respondió Kivery dándole una bolsa pequeña.
-Es usted muy generoso, gracias.
-No hay de qué. Vámonos Spike.
-No se te olvida una cosa.
-¿El qué?
-Tu espada.
-Hostras, es verdad. Tendré que comprar una ¿Cuál es la mejor?´
-¿Está le gusta?
Sacaron una espada de acero, con una empuñadura de oro y mango de cuero reforzado. Una espada muy bonita y a la vez letal. Una espada medieval era muy pesada, pero en Equestria, las espadas se hicieron a medida para los ponis, que no fueran pesadas, que pudieran ser controladas con una pata o con un ala. No os confundáis con las espadas de los humanos, estas están hechas a medida, por si creéis que son tan grandes como las nuestras.
-Me gusta, es bastante preciosa y muy letal. Me la llevo ¿Cuánto cuesta?
-Unos 7500 bits.
-Entendido, toma. Respondió Kivery dándole otra vez una bolsa mediana de monedas.
-Al final te vas a gastar todo el dinero, vas a pedirle a Celestia dinero. Dijo Spike.
-Por supuesto que…
En ese momento, Kivery recordó lo que le dijo el viejo de antes.
Flashback
-Van 20000 bits y lo que me ha sobrado de antes júntalo con esta compra. Hágalo rápido, no tengo mucho tiempo.
-Entendido señor, lo que sea por el hijo de la princesa Celestia. ¡Vosotros dos hacer este pedido…
Fin del Flashback
-Espera un momento ¿Cómo sabía ese viejo que eras el hijo de la princesa Celestia? ¿Cómo se llama vuestro jefe?
-Ese no era nuestro jefe.
-¿Cómo que no era vuestro jefe, pero si os mandó hacer el pedido?
-Era un cliente que entró a hacer un encargo grande de munición de flechas. Dijo que necesitaba abastecimiento para su ejército o algo así.
Al acabar la conversación, Kivery salió corriendo hacia la salida de la herrería, busco cerca del área de la herrería pero no vio a ese viejo. Cansado de buscar se sentó otra vez en el mismo banco y meditó en lo que le había dicho el joven. Munición para su ejército, eso no sonaba bien. En estos momentos, Canterlot no puede recibir un asedio, no tiene suficiente hombres como para defenderla, caería en dos semanas.
-¿Estás bien Kivery? Preguntó Spike.
-Sí, prosigamos. Vamos a llegar tarde al interrogatorio.
Los dos fueron caminando hasta el castillo. En su camino, los ciudadanos se sorprendieron al ver a los dos con esas armaduras, eran muy llamativos, habían visto a guardias, pero esos dos tenían estilo. Muchas yeguas se quedaron atónitas y alguna que otra se excitaba al verlos, menudas mentes tenían. Llegaron al portón y fueron recibidos por guardias lunares. Qué raro, no eran siempre guardias solares lo que defendían el gran portón, bastante extraño.
-Venimos para asistir al interrogatorio de ya sabes quien. Dijo Kivery.
-Lo siento señor Kivery, pero hoy no ha habido interrogatorio.
-¿Y eso?
-Al parecer le dio tan fuerte que está todavía en el hospital.
-Mmm… Entonces ¿Podemos entrar por lo menos al castillo?
-Sí, entrad, la princesa Celestia está hablando con la princesa Cadence y con Twilight Sparkle.
-No sabía que estaban las tres, sobre todo Twilight. Pensó Kivery.
Los dos entraron al castillo, como no tenían nada mejor que hacer, fueron a la sala del trono real para hablar con las princesas. A lo mejor se ganaba la confianza de Celestia el asesino, bueno tal vez eso no ocurrirá nunca. Al abrir las puertas que conducían al trono, las princesas miraron hacía la entrada para ver a los sujetos que osaron entrar.
Las tres se quedaron muy, pero que muy sorprendidas al ver las armaduras de los dos asesinos. Quedaban impecables, la armadura encima de los trajes hacían que fuera una gran vestimenta para galas o fiestas de la nobleza. Una idea excelente. Celestia quedó con la boca abierta a ver a su hijo con esa increíble armadura. Twilight se sintió un poco excitada al ver a su novio, le hacía más macho y atractivo. Y Cadance, muy sorprendida de los dos, sobre todo del pequeño Spike, con esa apariencia si se merecía el sobrenombre de "el valiente Spike".
-Hijo mío ¿Eres tú?
-Si… ¿Te gusta? Preguntó el dragón con los brazos abiertos.
-Te queda muy bien, estás muy guapo. Dijo la princesa mientras paseaba dando círculos alrededor de él para mirar por todos sitios.
-Me lo ha comprado Kivery, se lo pedí.
-Y tu Kivery, pareces un autentico caballero con esta armadura. Dijo Cadance con ojos seductores mientras hacía lo mismo que la alicornio blanca, dando círculos alrededor de él.
-Me encanta las armaduras, me la he comprado para mi protección. Y para luchar.
-Estoy impresionada Spike, estás increíble. Nunca había visto una armadura así. Dijo Twilight.
-Es una armadura de conquistador dragón del siglo pasado. Dijo el dragón con mucho orgullo.
-No sabía nada de eso. Dijo Twilight.
-Si hemos acabado las alabanzas, vámonos a sentarnos a fuera en los jardines de palacio, estoy harto de estar de pie. Propuso el asesino.
-Una idea excelente. Prosigamos con nuestra conversación. Respondió la gobernante de Equestria.
Los cinco fueron a los bancos de piedra que hay en el jardín de las estatuas, en una fuente en el centro de los jardines había dos bancos pegados el uno al otro. Una vez colocados en sus "asientos" continuaron con la conversación. Al parecer las princesas estaban hablando sobre problemas diplomáticos, en las fronteras de Equestria existen rumores de un pequeño ejército que está más allá de Manehattan.
-¿Entonces qué queréis hacer? Preguntó el asesino.
-Aun no lo sabemos, el problema es que sean ponis, si lo son los elementos de la armonía no podrían detenerlos porque no es magia oscura es solo codicia y ambición.
-Se podrían detener mediante la lucha.
-Se podría, pero no tenemos suficiente ejército. Dependimos tanto de los elementos que no invertimos en armamento militar.
-¿No podéis pedir ayuda al Imperio de Cristal, al reino de los dragones, a los changelings?
-No puedo enviar tropas a Canterlot, contamos con muchos soldados, pero no llegarían a tiempo. Pero si los enviase ahora El Imperio de Cristal quedaría desprotegido. Los changelings nos odian desde el ataque de Canterlot y los dragones, a ellos no nos quieren hablar.
-¿No lo sabéis?
-Hemos intentado hablar con ellos pero no quieren, ni si quiera quieren comerciar con nosotros.
-Entiendo. Deberíais solucionarlo en cuanto antes.
-Necesitaríamos un diplomático, pero creo que nunca podremos hacer una tregua con los changelings o una alianza con los dragones. Lo importante sería averiguar el motivo de enfado de ambos.
-¿Por qué no enviáis a Kivery? Propuso el joven dragón, dejando en blanco a los presentes.
-Creo que es una mala idea. Respondieron Celestia y el asesino.
-A mi me parece bien. Dijo la princesa del amor.
-Yo creo que no debería ir. Solo iré a por los changelings. Que vaya Spike a por los dragones.
-¿Por qué no quieres ir? Preguntó la alicornio morada.
-Ya tengo muchos enemigos en esa zona y no quiero ganarme más, ni uno más. Además, Spike es un dragón, seguro que se ganará la confianza de cada uno.
-No no no, mi hijo no irá a aquel sitio. Solo ira contigo, hasta que no esté entrenado.
-Pues mételo en el ejercito, en tu facción, con los soldados solares.
-¿En el ejercito, estará seguro? Preguntó Twilight.
-No te preocupes, Shining estuvo en varias expediciones y no le ocurrió nada grave, luchó pero salió ileso.
-No se…
-Estaré bien Twi. Dijo el dragón cogiéndole la pata.
-¿Quién sabe el enamoramiento de Spike y de Twi? Preguntó el asesino.
-Ya lo saben ellas dos.
-¿En serio?
-Me lo explicó Twilight hace poco, cuando llegó al castillo. Respondió la alicornio rosada.
-Se levantó antes que nosotros Spike. Fue por tu culpa, yo dije que fuéramos a las 08:00.
-Es que era muy temprano, tenía sueño. Además yo te encontré durmiendo con Mery.
-Fue porque tuve una noche de pasión con ella. Respondió el asesino dejando a los presentes con cara de "en serio".
-Es normal Spike, a veces la mejor forma de expresar tu amor es con él se…
-¡No lo digas! Gritó la princesa de la amistad interrumpiéndola con la cara roja.
-No es para tanto querida amiga, para solucionar problemas en una relación, la pasión y la acción son los mejores métodos. Y también lo estoy diciendo porque quiero nietos.
-Jajajajajajajajajaja. Rió el asesino y la princesa del amor ante el comentario dicho por la alicornio blanca.
-Ya vale mama. Dijo Spike con la cara roja.
-Jajaja… Por cierto ¿Lo saben tus padres Twilight?
-No, aun no, pero no sé cómo voy a decírselo. Respondió nerviosa.
-Tranquila, estaré contigo cuando se lo digas. Dijo Cadance.
-Al menos eso me tranquiliza.
En ese momento, los ojos de Kivery captaron un cuerpo moviéndose. Mery estaba en la sala del trono, puede que estuviera esperando o que no supiera donde estaban las princesas, en cualquier caso, Kivery se levantó del bancó y fue trotando hasta una de las ventanas que había. Con un gesto, llamó a la consejera real para que se acercara a su posición. Mientras venía su amada pudo notar que caminaba hacía él con una gran sonrisa, tal vez fuera por lo de anoche, puede que necesitará liberar estrés después de todo. Cuando estuvo enfrente de él, antes de que pudiera decir algo el asesino, Mery lo besó.
Esta vez la lengua que intentaba entrar en una boca, era la de su amada. Profundizó más el beso mientras que con las dos patas de delante las enrolló en el cuello del asesino. Nuestro protagonista con armadura le encantaba el sabor de boca de la consejera real, está desprendía un olor y sabor parecido a fresa, su preferido. Acompañado con el olor a algodón de azúcar, hacía que fuera un manjar de dioses ese momento.
-¿Te gusta? Es mi nuevo perfume y pintalabios. Dijo susurrándole al oído.
-Me encanta. Respondió con un beso en la mejilla.
-Tengo que atender a las princesas.
-Espera. Quiero que sepas que me han destinado al reino changeling para hacer un tratado de alianza.
-¿Seguro que no vas a hacer algo de las tuyas? Preguntó con nervios.
-No tranquila, solo asuntos diplomáticos. Respondió con un corto beso en los labios.
-Esta armadura te favorece, pareces muy sexy. Dijo con mirada seductora.
-Lo que sea para mi amada. Respondió el asesino de la misma forma.
-Bueno… ¿Me puedes soltar ya? Preguntó la consejera para que le soltase. Al parecer Kivery la había abrazado con su dos patas.
-Sí, perdona.
-(Risita) Da igual. Respondió con otro beso corto en los labios.
Al irse, el asesino no pudo evitar mirar sus curvas y sus partes traseras, era hipnotizador. Al estar hipnotizado por esa magia poderosa, Kivery no se percató de la presencia de otro poni que se le estaba acercando a un ritmo lento. La sargenta Sword se acercaba al asesino para hablar con él, pero pronto se llevaría una gran sorpresa, bueno, en verdad no es una sorpresa.
-Kivery.
-¡Que! Grito con pánico.
-¿Estás bien?
-Sí, es que me has pillado cuando estaba atento con una cosa.
-¿No será Mery? Preguntó con sonrisa pícara.
-¿Cómo lo sabes?
-Pues, porque he visto la escena romántica. Dijo con voz de teatro.
-Eso tiene sentido ¿Para qué me quieres?
-Sí, es verdad. Te iba a preguntar si estabas mejor, de lo que pasó.
-Aaahh si, el ataque de los templarios. Estoy bien y con una nueva protección.
-Celestia te ha encomendado algo.
-Pues sí, me envían al reino changeling para hacer una tregua y para que nos puedan ayudar militarmente.
-¿Qué le pasa a nuestro ejército? Preguntó resignada.
-Tiene pocos soldados.
-(Pensativa) Tienes razón ¿No parece algo peligroso si vas tú solo? Los changelings son muy hostiles desde el ataque de Canterlot.
-Va, no creo que nos ataquen, pero por si acaso me acompañaras al reino. Así tendré más seguridad y pensaran que vamos más en serio.
-Puede funcionar, pero antes debería pedirle permiso a Celestia. Desde el ataque terrorista, la princesa me ordenó que le pidiera antes una autorización en todas las misiones que hiciera o que me pidieran hacer.
-Entonces pídesela ya, está allí en los jardines. Date prisa, ahora que está de buen humor. Tampoco quiero tardar mucho en partir.
-Regresaré rápido. Respondió la sargenta trotando hacia la princesa.
Cuando se fue Sword, en la mente del asesino, comenzaron a aparecer numerosos pensamientos, relacionados con la misión. En el reino changeling había bastantes que le apreciaban pero también existían aquellos que lo odiaban, no es que fuera muy querido en Equestria, pero por lo menos tenía algo de fama, aunque fuera con mala reputación. Así es el mundo ¿No?, ignorantes, viviendo en la oscuridad, solo oyen lo que quieren oír, para que oír a los sinceros, mejor escuchar a los que cuentan falsas historias. Los más odiados son esos que se meten en donde no le llaman, pesados, seres que han tenido un mal o que tienen estrés y lo liberan mediante preguntas estúpidas, malestar o inventándose escusas sobre qué hacer con tu tiempo libre.
Después de estos pensamientos, los borró de su mente para recibir a la suboficial. Esta vez parecía algo más seria, cuando la conoció parecía una potrilla de 13 años, a lo mejor la cambió el ataque "terrorista", quien sabe. Llevaba puesto la armadura dorada de los guardias solares, no hace falta describirla, busca en internet y la veras. Con su casco que portaba una cresta de tércielo de color rojo, la hacía más importante o eso es lo que le parecía al asesino.
-Buenas noticias, me ha concedido la autorización, pero con una condición.
-¿Cuál es?
-Que no te pierda de vista. Dijo con la cara sería.
-Muy típico de ella.
-Compréndelo Kivery, es una situación muy delicada.
-Entiendo ¿Tú también has oído el rumor?
-No es que sea bastante famoso pero por lo menos en Canterlot los rumores suelen ser reales.
-Si cumplimos con nuestra misión ¿No te van a ascender o algo así?
-Espero que sí, estamos en una misión que puede cambiar la historia poni.
-Y si fallamos, siempre podemos ir al Imperio de Cristal. Respondió Kivery sonriente.
Los dos entraron en uno de los carruajes personales de la Princesa Celestia, no todos los días podías disfrutar de esta comodidad. Tirados por caballeros nocturnos, empezaron su viaje hacia el reino changeling, una tierra árida, castigada por el sol, con un relieve pedregoso compuesto por pantanos donde crecen musgo, un componente que acelerara la reproducción changeling. Los changelings pueden nacer de dos formas: De manera natural, es decir dentro del vientre de una hembra o mediante la implantación de numerosos huevos, donde nacen los equino-bichos, pero este último se crea para hacer soldados, es una estrategia algo peculiar, rápida y eficaz.
Esto no lo saben muchos ponis pero el reino está formado por estructuras, es cierto que nacen en cuevas pero es para mantener una temperatura templada. Las casas están hechas de madera, utilizan un material viscoso que se usa para pegar o adornar ciertos edificios porque posee un color brillante y fosforescente, lo más sorprendente es que ese extraño material se puede convertir en componente para vestidos o trajes, solo si lo congelas. También son unas de las pocas civilizaciones que comercian con otros equinos, de ahí obtienen la madera, piedra, comida, etc. La zona en la que viven es una zona muerta, lástima que fueran expulsados hacia allí. Deberían echar a la reina, es malvada!
Tardaron 3 horas en llegar hasta la frontera del reino, un recorrido bastante corto, los territorios de Equestria son bastante pequeños. Bajaron del vehículo, pero en tan solo un par de segundos todos los changelings los miraron con recelos y otros con ojos de bondad, que raro. Unos guardias se acercaron hacia los pacifistas ponis con intenciones dañinas.
-¿Qué hacéis aquí?
-Nos gustaría hablar con tu reina. Respondió la sargenta.
-Nuestra reina no necesita hablar con incompetentes ponis. Dijo uno de los guardias sacando la espada.
-Creo que es una mala idea. Respondió Kivery sacando la espada también.
-¿Tu eres?
-Kivery Titan, a vuestro servicio. Dijo con una reverencia.
-Es él, el legendario asesino.
-Todos a por él. Dijo el de mayor rango.
-Vaya. Dijo con el asesino.
El asesino con mucha rapidez, lanzó un cuchillo en el hombro del más joven, herido gravemente soltó su arma y quedó tumbado mientras gemía de dolor. El de alto rango aprovechó esta oportunidad para atacar al asesino, con su espada propino un fuerte golpe al asesino pero este contraatacó con un barrido en diagonal haciendo que la espada opuesta quedara clavada en el suelo, golpeó la cara del guardia mientras intentaba sacar su arma. El changeling intentó levantarse pero Kivery le partió la pata para que dejase de molestar. Solo quedaba un guardia quien salió corriendo para pedir refuerzos.
-Sword, intentad aguantar aquí yo voy a por ese.
-Estaremos aquí. Gritó la sargenta.
Terminada la conversación, Kivery salió tras el guardia, como no lo iba a pillar por tierra voló hasta llegar encima de los edificios para hacer parkour y así llegar hasta su objetivo. Saltó de edificio en edificio, las calles eran abiertas y sus edificios estaban conectados en las mismas direcciones de las calles, resultaba fácil perseguirlo. El asesino saltó hacia un edificio y se quedó enganchado en una ventana, esperó y finalmente se soltó del alféizar de la ventana, cayendo encima del guardia y dislocándole con mucha rapidez las dos patas de atrás.
-Esto no te hubiera pasado si te estuviese quieto. Dijo Kivery escuchando los gritos de dolor del guardia.
-Ahora me vas a decir porque nos has atacado.
-(Gritos de dolor) ¡No te pienso decir nada!
-Muy bien. Respondió el asesino mientras se sentaba bruscamente en las patas dislocadas.
-(Grito de dolor increíble)
-Me lo vas a decir.
-Que te follen. Dijo con asco el guardia, el asesino respondió cogiéndole del cuello atrayéndole hacia él, haciendo que doblara las piernas para que le doliese aun más.
-(Gritos inauditos)
-¿Quieres que te deje paralítico?
-¡Vinieron unos ponis extraños!
-¿Que ponis?
-¡No lo sé, solo dijeron que atacáramos a los ponis que vinieran! ¡Es todo lo que sé! Respondió el changeling con lágrimas.
-Te creo, venga no llores. Dijo el asesino colocándole los dos huesos en sus sitios correspondientes.
-Toma esto, sécate las lágrimas, no es bueno que llores, las chicas irán a por ti si estas así de dolorido. En serio, funciona.
-Gracias… respondió con miedo.
-¿Me enseñas la ciudad? Preguntó Kivery ofreciéndole su pata para levantarlo del suelo.
-Sí.
Al colocarle otra vez lo huesos, el guardia necesitaba algo de apoyo por lo que se ofreció el asesino. Los dos caminaron despacio hacia la carroza real, para aprovechar el tiempo, el soldado changeling le dijo las zonas más importantes de la ciudad, los sitios turísticos, las zonas "divertidas". Pronto los dos se hicieron muy amigos, al menos así tendría algo de apoyo por si sucedía algo importante en la ciudad, si le culpaban de algo o yo que sé más.
-Hola Anthenas yuhuu. Dijo una changeling a lo lejos.
-¿Y esa quien es? Preguntó el asesino.
-Oohh es una "amiga".
-¿Amiga? O que la quieres cortejar.
-Sssshh, calla, que viene.
-Hola ¿Cómo estás?
-Bien, muy bien.
-¿Quién es él? Preguntó señalando a Kivery.
-Es un amigo es…
-Soy Kivery Titan, a vuestro servicio.
-Me suena el nombre, eres de Ponyville, de Canterlot…
-Del Imperio de Cristal pero ahora vivo en Ponyville, pero me mudaré después a Canterlot.
-¿Eres militar? Lo digo por la armadura.
-Bueno, si, trabajo para la corona solar.
-Increíble, los dos sois amigos militares, que curioso ¿Estás bien Anthenas? Vas cojeando.
-He tenido un pequeño accidente…
-Va, nos hemos peleado con unos maleantes y el pobre ha recibido más golpes que yo.
-Que valiente.
-Sí. Respondió el changeling rascándose la cabeza con la cara roja.
-¿Oye vas a venir a la fiesta que se celebra en el castillo? Necesito un acompañante y ya sabes… preguntó la changeling con la cara algo roja y pateando el suelo.
-No lo sé tengo que saberlo antes.
-No pasa nada, si estás ocupado.
-No te preocupes, seguro que irá. Respondió Kivery.
-En serio. Dijeron los dos al unisonó.
-No te preocupes amigo mío, tendrás el día libre.
-Entonces perfecto, me pasaré a las 19:00 a tu habitación del castillo, adiós. Dijo la hembra dándole un beso en la mejilla al guardia.
-Has visto, te he conseguido un beso de tu amada, soy la hostia.
-¿Pero cómo voy a ir a la fiesta? Tengo guardia de noche.
-Te haré mi ayudante o acompañante como diplomático. Además tengo visita con tu reina.
-¿Has venido de visita para hacer tratados diplomáticos para un supuesta alianza entre ponis y changelings por si os pasa algo en vuestro reino?
-Me caes bien tío.
Con el fin de esta absurda conversación, se reunieron con la sargenta para avanzar hasta el lugar donde yacía la reina, en realidad vivía en una cueva pero con muebles de lujo, algo raro. Fueron acompañados por los guardias lunares, y algunos guardias de esos "bichos", los otros que se enfrentaron al asesino fueron llevados al hospital. Al final del camino se encontraron la entrada de la misteriosa cueva, según el reciente amigo de Kivery, tenía que entrar solo el representante o el que quería hablar con ella. Con que estuviera tranquilo y no insultara o faltara el respeto a la reina, no le pasaría nada.
-¿En serio tengo que entrar?
-No te pasará nada.
-Vale seré como una abejita en una colmenita.
Caminó hasta profundizarse tanto que ni siquiera podía ver a los suyos desde atrás, siguió caminando y encontró numerosos cuerpos con esqueletos, algo que alteró bastante al asesino, ni siquiera podía estar seguro de si saldría de esta. La reina Chrysalis era conocida por su ataque a Canterlot y por su, como se dice, así, era temida por su maldad y crueldad, un pueblo azotado por esta malévola hacía que estuviera maldito ¿por qué era así? No tengo ni idea. Seguramente descansaba en lo más profundo de esta miserable cueva para ocultarse en la oscuridad por su intento fallido de gobernar y conquistar la ciudad de Canterlot, o estaba criando más changelings.
La cueva terminaba en un aro circular que al pasar la estructura de la cueva pasó de ser natural, estaba mantenida con pilares con madera de roble, los muebles eran decorados en oro y colores llamativos y chillones: Sillas, mesas, sofás cómodos, repisas, armarios… Parecía una casa subterránea. Encontró una silla roja en la que se sentó, delante suya había otra silla, está era movible, se podía girar y la criatura sentada de espaldas era ni más ni menos que su secretaría.
-Hola ¿Qué desea?
-Pues tengo una cita con su majestad.
-¿Cómo se llama?
-Bromea, no me conoce, he estado muchas veces aquí.
-No bromeo.
-Pues soy Kivery Titan.
-¿Ese es su apellido?
- (Hasta su recepcionista es malvada) No, Kivery es el nombre y Titan el apellido.
-Si es cierto, Chrysalis le espera.
De repente la secretaria se convirtió en una mórbida criatura putrefacta con una cara descompuesta por la podredumbre. Su patas parecían garras, su boca se agrandó más y con dientes que salían de sus labios. Su cuerpo se había deformado tanto que el torso parecía el tronco de un gusano y por último los ojos salieron de sus cuencas para dejar paso a otros ojos, dos en el mismo sitio y cuatro más encima. Ahora ya no le extrañaba la aparición de cuerpos y esqueletos a principio de la entrada. Con tan solo ver a la criatura, Kivery salió corriendo hacia la puerta que había al lado de la monstruosa criatura, con mucha mala suerte, fue golpeado por una de las garras de la criatura, mandándolo por los aires y estrellándose contra muebles que destrozó con la caída.
-Joder, me ha dolido lo que no está escrito.
Mientras se levantaba con mucha rapidez, el monstruo cargó contra él, el asesino lo esquivó saltando hacia otro lado, dejando que se estrellara la bestia. Aprovechando la oportunidad, se abalanzó rápidamente hacia la anterior puerta, giró el pomo y cerró la puerta tras él. Buscando algo que protegiera la puerta de los golpes del bicho, se sorprendió al ver a la reina Chrysalis sentada en lo que parecía ser un sofá, mirándole tan normal, como si nada.
-Veo que has sobrevivido.
-Es posible.
-¿Qué es lo que quieres?
-Necesito una alianza con vosotros, que nos enviéis refuerzos para defender Canterlot si se ve amenazada.
-Hecho.
-¿Así sin más, no te lo vas a pensar?
-¿Por qué debería?
-Por tu fracaso en Canterlot y vuestras malas relaciones con esta raza.
-Entiendo la respuesta, pero te debo un gran favor y necesito comerciar con algún reino, no tenemos suficiente oro como para seguir sobreviviendo a base de mal gastos.
-Es cierto, muchas cosas han cambiado.
-No has vuelto aquí desde hace 10 años, es normal.
-Tenía muchos intereses, ahora que hemos acabado las relaciones diplomáticas ¿Han venido aquí unos ponis a hablarte sobre nosotros?
-Vinieron pero se marcharon hace poco. Me dijeron que vendrían a atacarnos, por eso puse alerta en el reino.
-¿Quiénes eran?
-No sabría decirte, iban vestidos de forma rara, con cotas de malla, con una gran cruz roja en el centro. Supuse quienes eran.
-Lo importante es ¿Cómo te convencieron para que accedieras a sus deseos? Tú no obedeces a nadie y menos a esa clase de gente.
-Me ofrecieron un trato que jamás podría rechazar.
-¿Cuál fue?
-Me ofrecieron protección.
-¿Contra quién?
-Contra ti.
De repente sonó bastantes golpes en la puerta, el bicho quería entrar.
-No te preocupes, el bicho no me atacará, solo te atacará a ti. Adiós. Respondió la reina con una sonrisa.
Con esto último, el monstruo hizo pedazos la puerta voleando al asesino contra la pared de la habitación. Recuperándose, Kivery sacó tres cuchillos y se los lanzó, los cuchillos penetraron en el pecho del monstruo pero este no sintió ningún dolor. Salió corriendo por la puerta para salir y obtener algo de espacio, el bicho salió también tras él, al girar en la entrada no pudo captar al asesino, se había desvanecido. Kivery cayó encima de la cabeza del bicho, derribándolo en el suelo mientras le propinaba una serie de golpes incalculables. Dolorido, este usó una de sus garras para elevar al asesino, golpearlo en el suelo y lanzarlo otra vez contra otro mueble.
Pensando en una estrategia para vencer al monstruo se le ocurrió la idea de esconderse y propinarle un duro golpe con un objeto de la sala. Siguiendo el plan, se escondió detrás de un armario esperando que pasara el enemigo. Mientras tanto, el "enemigo" se levantaba del suelo y comenzó a buscar a su objetivo. Pasaba lentamente por los armarios, Oyó el sonido de una silla moviéndose, cerca de un armario. Caminó hacia la silla, meditándolo, el monstruo saltó con velocidad detrás del armario para sorprender al asesino, pero allí no había nada. Extrañado se giró para seguir con su búsqueda, justo cuando se iba a girar recibió en la cabeza el golpe de la misma silla que había visto moverse, aunque estaba siendo utilizada por Kivery.
Kivery siguió golpeándole con la silla hasta romperla, cómo un relámpago, la bestia contraatacó con una mordisco en la pata del asesino, gracias al brazalete no le hizo daño, aunque tuvo que quitarse de encima de la bestia. Acorralado y sin salida solo le quedaba resistir hasta que viniera alguien o algo así. Golpeó con todas sus fuerzas en el torso del bicho pero no surgía efecto, la bestia con sus dos garras golpeó con mucha fuerza en los hombros de su oponente, haciendo que este cayera en el suelo. Cansado estaba a merced de la muerte, el bicho le cogió de la cabeza y comenzó a abrir la boca, ya sabemos todos lo que iba a pasar, se lo iba a comer. Como si fuese un milagro, gritó de dolor el monstruo mientras salía sangre verde de su estomago y la punta de una espada. Muerto en el suelo, Kivery pudo ver la cara de su salvador, era Anthenas, su reciente amigo.
-¿Te ha hecho daño?
-Solo estoy dolorido ¿Cómo sabías que estaba siendo atacado?
-Al final de la cueva se oían unos ruidos extraños.
-¿Has desobedecido una orden de tu capitán general para salvar la vida de tu reciente amigo, del que no sabes nada de él?
-Mi reina no tiene amigos, y no saben lo que son.
-Aun así es bastante raro lo que has hecho.
-Más raro aun es este bicho ¿De dónde ha salido?
-Luego te lo explico.
Tras la rescatada magistral hecha por Anthenas, los dos salieron de la cueva siendo recibidos por la sargenta, quien preguntó por las relaciones diplomáticas, el asesino respondió "Bastante bien". Con la tarea finalizada se iban a marchar pero el asesino tenía que cumplir su palabra de acompañar a su amigo para su chica, por lo que dejó que se marcharan sus guardias y se hospedó en el castillo. No hace mucho tiempo, Kivery estuvo en el reino changeling, hace 10 años, la aristocracia le conocía con una reputación honorable, por lo que pudo conseguir una habitación en el castillo real. Acompañado por su amigo, trataron de buscar una idea para arreglar el problema de la guardia nocturna que le tocaba a Anthenas.
-Entonces necesitas ir al baile para llevar a tu chica.
-Sí, pero alguien tendría que ocupar mi puesto.
-Cierto, se me ocurre un plan.
-¿Cuál es?
-Podría ocupar tu puesto.
-¿Crees que te dejaran?
-Estoy seguro, ya me conocen aquí, dudo mucho que no me dejen aceptarlo. Menos si saben que es para ayudar.
-Problema resuelto.
-¿Parece que la quieres mucho, Como se llama?
-Crystal.
-Curioso, tiene nombre de la parte occidental de Equestria, ya sabes, del Imperio de Cristal.
-Bueno me gusta, no sabría como expresarlo.
-Entiendo, pero tendrás que mostrarle tus sentimientos llegado el momento.
-Lo sé, debería vestirme.
-¿Qué te vas a poner?
-Un traje de gala y me pondré encima la armadura. (La armadura changeling es igual que la de los guardias solares, solo que esta es de color verde y la cresta del casco es de color azul marino).
20 minutos después, Anthenas se colocó una camisa blanca y larga de estilo medieval y encima una casaca roja de noble de la época de XVIII, adornada con líneas doradas que recorrían toda la casaca. Unos pantalones de tela fina de la misma época y por último unas botas con broches dorados en las dos patas de atrás. Con su vestimenta preparada, se puso cada parte de la armadura en su lugar correspondiente: peto (Para el que no lo sepa, el peto cubre el pecho y la espalda del que lo porta), brazaletes en las "brazos" y guanteletes de cuero. Hombreras y grebas del mismo material. Quedaba el casco pero no le gustaba ponérselo, sobretodo en un baile.
-¿Estoy bien?
-Te veo bastante bien. Venga ve rápido yo iré a montar guardia.
-Vale, gracias por ayudarme.
-Tira para la fiesta y consigue a tu chica.
Después de irse, el asesino fue a la sala donde estaban los mandamases del ejército, la sala de oficiales. Una habitación dentro del castillo, donde los oficiales descansaban y hablaban sobre el Estado, el abastecimiento militar… Aunque a veces hablaban de los rumores de las calles. Últimamente se oyó el rumor del regreso de Kivery, por lo que las cosas estarían un poco calientes, por así decirlo. Encontró la puerta de la ya dicha habitación, giró el pomo y se introdujo dentro. Las caras de los oficiales cambiaron bruscamente, no se esperaban la aparición del asesino, todos lo saludaron con cuidado, tenía mucha reputación, a lo mejor esa era la razón por la que se comportaban tan antipáticos.
-Hola. Respondió secamente Kivery.
-Me extraña verte por aquí, lo más extraño es que sigas vivo.
-Sí, es todo un misterio. He venido para ocupar el puesto de guardia nocturno de Anthenas.
-¿Se supone que le tocaba a él?
-Cierto, pero prefiero hacerlo yo, además así disfruta de la vida.
-El deber va antes que el placer.
-Una frase muy realista ¿A dónde tengo que ir para cumplir mi misión?
-Hemos oído rumores de que en las calles está subiendo la criminalidad desde hace un par de meses. Según algunos changelings que hemos interrogado, son unos tres criminales que utilizan sus "habilidades" para conseguir riquezas, o eso es lo que dicen.
-Entonces ¿Qué queréis que haga?
-Simple, atrapa a esos criminales o evita que hagan algo, tú decides.
-Entendido, hasta pronto.
Con su despedida, Kivery salió del castillo y voló rápidamente al edificio más cercano a las calles, desde los tejados vigilaría las calles, avanzando mediante el parkour, saltando de edificio en edificio y agarrándose a salientes y varas de hierro para balancearse. Pasaron un par de minutos hasta que oyó un grito, parecía un grito femenino. Como un rayó, el asesino saltó de un saliente a otro hasta engancharse en el alfeizar de una ventana, con sus dos patas de atrás tomó impulso en su salto y se agarró en el filo del techo de una casa. Con un poco de esfuerzo subió encima de la casa y pudo obtener una mejor vista de donde provenía el sonido, localizó un rastro de sangre verde que conducía hacía un calle muy oscura, una parte de la ciudad que no incluía farolas para iluminarla (Las farolas de esta época no funcionaban con bombillas sino con fuego, lo digo por si alguno cree que son eléctricas)
Kivery bajó con un salto de fe, cayó encima de un carro de paja que había curiosamente al lado del rastro de sangre, que casualidad. Cuando salió del heno, marchó despacio, siguiendo el rastro, Caminaba con cuidado por si era sorprendido, como su ropa era negra se podía fundir con las sombras y con la oscuridad, una gran ayuda. La sangre acabó en una puerta de madera muy vieja, era la entrada de un edificio abandonado, una casa alejada de la zona rural y desprovista de luz, un lugar perfecto para ocultarse y asesinar de forma depravada. Abrió la puerta y se ocultó rápidamente en los muebles que encontraba, caminaba agachado para evitar sonidos, el suelo era bastante viejo y estaba podrido, si pusieras algo de peso o pisaras muy fuerte se podría romper perfectamente una parte del piso. Examinó la casa, intentando encontrar algún ser vivo, no encontró nada, extraño, es como si nunca hubiese existido algo aquí, trató de inspeccionar más detenidamente el sitio hasta que notó una alfombra bastante rara. Al pisarla no producía ruido, además esa parte del suelo no estaba podrida, cuando se supone que debajo de la alfombra debe estar aun más podrido. Quitó la alfombra, la cual escondía una trampilla, la abrió y saltó dentro del cuadrado negro.
Aterrizó con cuidado para no llamar la atención, vio a lo lejos una entrada que emitía débilmente una luz, se dirigió hacia ella para averiguar que hacía allí. Cada vez que avanzaba hacia la luz se hacía cada vez más fuerte y emitía aun más luz, tras trotar unos 30 segundos escuchó unos débiles balbuceos, en aquel oscuro lugar había alguien. El asesino decidió entonces subir a las vigas del techo por si acaso era atacado por sorpresa, en el techo había unas vigas de madera donde podías subir y mantenerte en pie, como si fueras una araña esperando a tu presa. Avanzó por la habitación, hasta encontrar el origen de la luz, era un candil de aceite que iluminaba una mesa de madera, sobre esta había una changeling con una herida en el costal, amarrada y con la boca tapada con un trapo. De la nada se oyó unos pasos detrás de ella, dejando revelar el supuesto secuestrador. Un poni.
-No te preocupes amada mía, pronto te haré descansar en paz cuando me haga una corona con tu cabeza.
-(Intentos penosos por hablar)
-¿Qué no te oigo? Preguntó el psicópata mientras sacaba un cuchillo de carnicero y lo pasaba por la piel de la hembra.
-Adsorberás mi conocimiento, el conocimiento que necesitas para morir. Dijo alzando el cuchillo en alto para asestar el golpe definitivo, provocando las lágrimas de la changeling.
-Un quisquilloso psicópata también llamados pedazos de mierda de la sociedad. Dijo Kivery haciendo que el Psicópata se pusiera nervioso y mirara a su alrededor.
Kivery se colocó la capucha y saltó al suelo produciendo mucho ruido al tocar el suelo, dejando que lo viera su oponente.
-Tu… Respondió el psicópata con los ojos entrecerrados.
-Cuando secuestran a gente y desaparecen me intriga mucho. Veo que no ha cambiado nada desde que vine. Dijo el asesino.
-Ahora se está mucho mejor. Respondió su oponente mientras sacaba una ballesta y disparaba la flecha.
-(Kivery hace una rodada en sentido diagonal, consiguiendo esquivar el proyectil) Veo que la ballesta es nueva.
-Sí, hemos hecho algunas mejoras.
El psicópata avanzó hacia él gritando como un loco y con el cuchillo en alto, nuestro asesino contraatacó parando el golpe del cuchillo con su pata, cogió la pata con la que sujetaba el cuchillo de su oponente y clavó el "arma" en la mesa. Decepcionado por no poder sacar el arma de la mesa, intentó golpear al asesino, pero fue duramente contraatacado. Cuando quiso asestarle un golpe, Kivery contestó parando el golpe con su ala, agarró la extremidad de su oponente, lo tiró con mucha fuerza al suelo y le partió la pata con un duro golpe que le propinó en el hueso. Gritando de dolor, nuestro protagonista comenzó a pegarle fuertes golpes en la cabeza hasta que perdió el conocimiento, acabado el trabajo, cogió una cuerda que encontró en la mesa y "encadenó" al psicópata a una tubería, por si acaso rompía la cuerda.
Una vez hecho esto, ayudó a la changeling a subirla a la superficie, se quedó con ella hasta que viniera ayuda para llevarla al hospital, pasaron como unos quince minutos y por fin llegaron los guardias. Antes de que se la llevaran, le agradeció al asesino por lo que había hecho y que siempre le estaría agradecida. Terminada la despedida, Kivery subió otra vez a los tejados para seguir haciendo parkour y vigilar a la ciudad en la oscuridad.
1 hora después
Pasó bastante rato desde lo que había pasado antes, Kivery estaba por irse ya, pero su campo de visión captó a una changeling encima de un tejado, con la mirada hacia abajo y con una pata tocando el vacio. El asesino se dio mucha prisa para llegar hacia aquel tejado, temiendo que cayera, galopó con mucha rapidez para saltar hacia el edifico. Saltó y se enganchó en un ventana, empezó a subir con pequeños salto para engancharse en los objetos que sobresalían de las paredes: Ventanas, carteles de madera, piedras salidas… Saltar y agarrarse, saltar y agarrarse, ese era el plan para subir, un genial método. Llegó finalmente hasta el filo del techo donde subió y comenzó a caminar despacio para no sorprender a la chica. Esta se dio cuenta de que no estaba sola por lo que giró el cuello y captó a Kivery.
-¿Señorita está bien?
-Lo estaré pronto.
-Existen otros métodos, podría quitarse de ahí.
-No, hasta que mi marido vuelva a casa.
-¿Qué le pasa?
-Era honrado, sabe, ninguno lo dudaba, hasta que ese cerdo lo pillo. Le persuadió de que robara, de violar las leyes era lo mejor, desde entonces no ha parado de robar y es perseguido por los guardias.
-¿Quién es ese cerdo?
-Es un poni que vive por los tejados, por eso nunca lo pillan.
-Me encargaré de él. Respondió el asesino dejando sola a la mujer.
Galopó rápidamente por los tejados intentado localizar al cerdo, si era cierto que se movía por los tejados, eso significaba que era veloz y que conocía bien la zona, tantas cosas a su favor lo hacían invencible. Kivery se dirigió a las zonas más "negras" y asquerosas de la zona, si quisieras esconderte de los guardias aquellos lugares eran ideales. Vigiló por los tejados y preguntó a los vagabundos o a los demás ladrones si conocían a ese cerdo, todos contestaron que siempre estaba encima de un edificio con un gran reloj, estos se referían a la torre del reloj, un lugar que lleva sin funcionar desde hace unas décadas, símbolo de los monárquicos changelings para demostrar su prestigio, pero fue abandonado por que requería mucho mantenimiento, por eso se convirtió en el hogar de mucha escoria.
No tardó mucho en llegar a la torre, como no quería perder tiempo, subió volando hasta llegar a las agujas del reloj. Antes de entrar oyó unos gritos, provenían dentro del circuito de engranajes de la torre, el objetivo estaba dentro. Kivery hizo un agujero y se metió dentro de la torre, entró de forma bruta rompiendo los cristales y sorprendiendo al cerdo. Bajó hasta tocar el suelo y vio a un changeling y a un poni, no hacía falta mucha investigación para saber quien era su objetivo. Este tenía la melena de color azul marino y la crin amarilla. Al parecer estaban discutiendo los dos, el cerdo quería una mayor parte del botín, el changeling se negó ya que casi todo el botín lo había robado él, los dos discutieron hasta que el cerdo quiso pegarle y en ese momento fue cundo entro en escena nuestro asesino.
-Vengo a por ti, tu mujer quiere que vuelvas. Dijo Kivery señalándole.
-No puedo hasta…
-Tú a callar, y tú no se irá porque trabaja para mí. Gritó el cerdo.
-Así que tú eres ese cerdo.
-No soy ningún cerdo, aparte de ti yo soy un gran D… (Kivery no hace ni puto caso, lo ignora y mientras saca un cuchillo de su cinturón)
-(Se gira el cerdo y se pone en pie como si se creyese algo) Yo soy… No pudo acabar la frase porque el asesino le lanzó su cuchillo, clavándoselo en el pecho. Gritando de dolor en el suelo, no paraba de maldecir a Kivery con numerosos insultos, este respondió con un duro golpe en la cara, dejándolo inconsciente.
-Asunto solucionado. Ayúdame a bajarlo y entregarlo a los guardias.
-No puedo, si me pillan…
-No te preocupes, responderé ante ti y te dejaran en paz.
-¿Cómo te puedes fiar de mi?
-Si tu mujer creen en ti porque yo no.
Los dos bajaron al cerdo y esperaron a que llegaran los guardias, cuando llegaron reaccionaron violentamente contra el changeling pero el asesino les explicó su situación para que les dejara en paz, mientras se llevaban al cerdo los guardias, el marido de la mujer le dio la gracias a su salvador y dijo que correría la voz de que había vuelto Kivery Titan.
Con esto último, regresaría al castillo para informar de sus misiones, todo marchaba bien por su camino, hasta que vio algo extraño. Delante de él caminaban un poni y una hembra changeling, los dos se adelantaron un poco más y en el segundo cruce, donde había un callejón, la changeling fue tirada de su pata hacia el callejón, siendo obligada por el poni. El asesino no dudó ni un segundo en galopar hasta llegar al callejón, pudo ver las sombras de los dos moviéndose rápidamente, como si huyesen de alguien. Corrió tras ellos hasta que los vio parados detrás de un edificio, en un recinto pequeño rodeado por vallas altas de madera, un perfecto escondite para maltratar o violar a alguien.
-Perdona si te he mirado mal o si he hecho algo malo, pero por favor no me pegues. Dijo con lágrimas la changeling.
-Me lo está poniendo muy difícil querida.
-En la cara, en la cara no… Balbuceó la changeling.
-¿De verdad? Quieres que sea piadoso. Respondió sacando una navaja.
-(Golpes en la pared, como si estuviese llamando a una puerta)
-¿Qué es eso? Es que no sabes que estoy ocupado. Dijo con rabia el poni mientras salía del recinto hacia el origen del sonido.
No vio nada, de repente de las paredes de madera salieron dos patas que lo agarraron y lo tiraron hacia el interior del recinto, solo pudo ver dos colores, negro y rojo. Tirado en el suelo, Kivery, encima de él, no paraba de golpearle con todas sus fuerzas al rostro del maltratador con sus dos patas delanteras, los golpes se oían por todo el callejón. Cuando acabaron los golpes, el asesino lo agarró y con la ayuda de sus alas, lo lanzó hasta un cubo de basura que había en un rincón. Eliminada la escoria, Kivery atendió a la mujer.
-¿Te ha hecho algo?
-Estoy bien. Respondió con muchos nervios.
-¿Quieres que llame a los guardias o que te acompañe a un hospital?
-Solo… Solo quiero estar en mi casa.
-Entonces guíame.
Los dos trotaron a un ritmo lento, la pobre chica no estaba en condiciones de caminar, vivía más o menos a dos manzanas de aquí. Nuestro protagonista preguntó si ese era su novio, ella respondió que no, solo era un idiota que no paraba de molestarla, hasta que dijo que no quería saber nada de él. Para animar las cosas, intentó charlar con ella para que olvidara todo lo que había pasado, a lo mejor así se sentía bien, tall vez con una conversación graciosa y bien elaborada podría cambiar la situación. Llegaron hasta su casa, allí se despidió de ella, la chica reconoció que había estado muy bien con él, había olvidado la pelea de antes.
-Gracias por acompañarme, eres todo un caballero ¿Cómo te llamas?
-Kivery Titan, a vuestro servicio.
-No lo olvidaré, si necesitas saber algo, avísame.
-No hay de que.
-Espera. Dijo la changeling agarrándole la pata.
-Dime.
-Solo quería agradecerte por lo que habías hecho.
-Vale… Fue interrumpido por un beso de la changeling.
-(Cuatro segundos después) Besas muy bien, nos vemos. Respondió la changeling con una mirada pícara.
El asesino se quedó ahí parado, pensativo por lo que había pasado, se quedó ahí cinco segundos y se fue otra vez para el castillo. Durante su camino pudo apreciar que muchos de los ciudadanos lo saludaban, otros gritaban su nombre, al parecer ese "ladrón" había corrido la voz con mucha velocidad, impresionante. Llegó al portón del castillo, pero había algo raro, como es que había tantos guardias. Se acercó para ver más nítidamente, entonces entendió por que había tantos guardias, Spike estaba formando un gran follón. Como es típico, los guardias se asustaron de ver al dragón, sobre todo por su armadura, parecía que estaba preparado para luchar contra alguien, al ver que se acercaron algunos guardias, los demás también lo hicieron, hasta crear un efecto dominó.
Spike intentaba defenderse de las preguntas que le acechaban y atacaban, a quien le importaba de donde venía, a quien le importaba si bebía agua, a quien le importaba cuando orinaba, lo importante para él era encontrar a Kivery. Uno de los guardias que estaba allí era Anthenas, acompañado por su chica, él intentaba hacerle preguntas al dragón mientras su chica le decía que lo dejara en paz.
-¿Quieres dejar de hacerles preguntas, a ver si te va a hacer daño?
-Es que nunca he visto a un dragón, me fascinan.
-¿Qué pasa aquí? Preguntó Kivery.
-Oh hola Kivery ¿Dónde estabas? Preguntó la chica.
-Patrullando.
-Pues estamos intentando preguntar a ese dragón.
-Lo conozco es Spike, el hijo de la princesa Celestia, futuro gobernante de Equestria.
Tras haber dicho esto, todos pararon de preguntar al Dragón, haciendo que este se diera cuenta de la presencia del asesino, corrió hacia él para hablar, tendría una noticia muy importante.
-¿Qué haces aquí Spike?
-He venido desde Canterlot hasta aquí, para que vengas conmigo, es de vida o muerte.
-¿De qué se trata?
-Van a matar a Mery. Dijo el dragón provocando que Kivery se sorprendiera y que abriera los ojos como platos.
