Séptimo episodio: matamos a Kenny
Un nuevo día daba inicio, no deberían ser ni las siete de la mañana cuando Ignis "decidió" dar fin a sus sueños, claro, no de la forma acostumbrada, pues ella sabía bien que en ese lugar... nada JAMÁS iba a ser normal.
-¡¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!- fue el alarido que resonó en toda la habitación, arrancando a la pelirroja bruscamente de su ensoñación, y haciendo que cayese de la cama... un segundo, ¿cuándo había ella subido a la cama? En fin, no le dió tiempo a pensar más en ello, puesto seguidos del grito, comenzaron a escucharse disparos; definitivamente eso NO era bueno.
Ignis se levantó maldiciendo por lo bajo, y salió corriendo hacia el lugar del que provenía aquel alboroto... el cuarto de Jasdero y Debitt.
-¡Ignis-chan! ¡Ignis-chan! ¡Mira lo que me hizo Debitt! ;O;- chillaba Rhode, abrazándose a Ignis.
-Tranquila... a ver...- la "mayor" se agachó hasta quedar a su misma altura, para inspeccionarla, Rhode llevaba un agujero en uno de los lados de su cabeza, por el cual salía un chorrito de sangre, como si de una fuente se tratase, Ignis se desmayó.
-La mataste ..U- dijo Debitt, viendo a la pelirroja tumbada en el piso.
-¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO MATÉ A KENNYYYYYYYYYYYYYYYYY!! TOT- Rhode corría en círculos alrededor del "cadaver" de Ignis, ante la mirada de "que estúpida que es" de su hermano, el morocho obviamente, porque el rubio se dedicaba a correr en círculos tras Rhode; Debitt, aburrido quizás, suspiró, y se unió a la "fiesta".
Claro, lo que Tyki vió, al entrar en pijama e intentando ordenar su cabello, fue a una mujer tendida en el piso, pálida, y a tres idiotas corriendo alrededor de ella al grito de "¡MATAMOS A KENNY!¡SOMOS UNOS HIJOS DE PUTA! ¡MATAMOS A KENNY! ¡SOMOS UNOS HIJOS DE PUTA!" una y otra vez... Tyki suspiró, y haciendo un llamado a toda su paciencia, pasó a travez de ellos, levantó a Ignis, y volviendo a atravezarlos, se la llevó de allí.
La pelirroja despertó, sintiendo un fuerte dolor en su cabeza, para su sorpresa, se encontraba de nuevo en una cama, pero no era la de Rhode, podía diferenciar y marcar las cosas que hacían que este no fuera el cuarto de la pequeña: empezando por la camisa de hombre tendida en una percha, perfectamente alisada y colgada de la manija del ropero.
-Hasta que te dignas a despertar...- Tyki se hallaba sentado a un lado de ella, leyendo un libro.
-Auch... ¿qué pasó?- Ignis se sentó, sobandose la cabeza.
-Te desmayaste...-
-Ah... ¡¿Y RHODE?!- la chica casi pega un salto al recordar el incidente.
-Ella está bien, ya se fue a la escuela.-
-P-pero... t-tenía un... un... ..-
-Creo que es hora de que te explique un par de cosas...- el muchacho suspiró, dejando su libro, y giró la silla, sentándose de lado para poder verla. Ignis se sentó en el borde de la cama, quedando de frente a él, intrigada.
-Escuchame bien...- comenzó él, dispuesto a explicarle quiénes eran ellos realmente.
Para su sorpresa, Ignis reaccionó mucho mejor de lo que esperaba, aun así, prefirió dejarla sola, y es que tampoco le apetecía pasar más tiempo con ella, además... debía ir a trabajar. Así que, tomando sus cosas, se retiró de la habitación, sin siquiera despedirse ni nada por el estilo, tomando su forma blanca al alejarse lo suficiente de aquel lugar.
Ignis no podía negar estar impactada, claro, ¿quién en su lugar no lo estaría?. Comenzando a actuar más por innercia que por elección propia, se levantó, se vistió, y salió también de aquel lugar, atando su cabello. Se dirigió rápidamente al cabaret, era viernes, aquella noche le tocaba bailar una de las canciones que más le apasionaban... "City Lights", así que comenzó a revisar que todo estuviera en órden, para iniciar sus prácticas junto a sus amigas.
-¡Oe Daniel!- llamó Crack a Tyki, y es que éste había preferido ocultar su verdadera identidad, para mantener a salvo a sus amigos.
-¿Hm?- el aludido se volteó, dejando la excavación.
-Hoy vamos a ir a un bar a beber algo por la noche, dicen que allí baila una chica muy hermosa ... ¿vienes?- le invitó.
-(¡Mierda! ¡Olvidé quitar a los akumas de la mansión!)- recordó Tyki. -Mmh... de acuerdo, luego del trabajo tengo que ir a arreglar unas cosas, pero les alcanzaré allí.- fue la respuesta del chico. Debería correr si quería hacer las cosas a tiempo.
-¡Devuelveme eso!- Ignis ya estaba cansada de perseguir a aquel "niño grande", así que terminó por colgarse de sus piernas, haciendo que el chico cayese de bruces al suelo.
-¡Ittai!- protestó él, con una mueca; se volteó y la vió allí, sujeta a sus piernas, viéndole con un profundo y fingido odio. Tyki sonrió, y se sentó, tomándola por debajo de los brazos para alzarla y atraerla hasta él, estrechándola suavemente. -Te amo...- le dijo, estrechándola con más fuerza.
-¿Cuándo te volviste tan meloso? Y luego dices que la empalagosa soy yo...- rió ella, divertida.
-Callate, sabes que en cualquier momento podríamos desaparecer... es sólo eso...- Tyki ocultaba su rostro en el hombro de la chica, mientras ella le acariciaba con extrema dulzura la espalda. No sabía qué decirle... él tenía razón.
