Capitulo Ocho.

El lado Oscuro de Hermione

Parte II

Hermione se puso de pie, logró perder por un par de segundos el equilibrio, pero lo recuperó rápidamente, veía todo con un efecto lento y tembloroso, se miró las manos y entre el cabello que le cubría el rostro, se podía apreciar una siniestra sombra.

- Al fin… - murmuró mientras tomaba su ropa, que se encontraba perfectamente doblada a un lado de la cama, se quitó la bata y se vistió.

Draco, Zabini, Theodore y Parkinson se encontraban frente a Snape, los oscuros cabellos de Severus rozaban sus hombros con delicadeza, pero sus orbes negros no decían nada, absolutamente nada…

- ¿Qué fue lo que le has dado a Granger? – preguntó Snape, Parkinson, al escuchar su voz, se sintió temblar, estaba en verdaderos problemas.

- Oscuriti muggle… así se llama la poción.- contestó la muchacha.

- ¿ustedes le ayudaron? – preguntó Snape.

- ¡Claro que no! – contestó Draco, inmediatamente.

- Hmp. Retírense… y tú, Parkinson, procura traerme una muestra de esa poción tuya antes del medio día de mañana… o si no, me veré en la necesidad de expulsarte del colegio…- Snape se puso de pie, esperando le momento en que aquellos tres molestos chicos, pasaran a desaparecerse.

Draco fue el primero en pisar la salida, Theodore y Zabini le siguieron, Pansy pasó por su lado sin mirarles si quiera.

- maldita idiota…- murmuró Draco, Blaise sabía que su rubio amigo traía algo pero… ¿Qué era? algo tendría que pasarle y sabía que esa sangre sucia de Granger tenía algo que ver…

Mientras.

Miraba los pasillos y los enormes cuadros, reconocía todo a la perfección, se miró las manos y luego levantó la mirada y sonrío.

A paso largo y rápido se dispuso a recorrer el colegio, pero había algo en ella que, no pertenecía a su Naturaleza, algo que no debería estar despierta…

Ron y Harry se encontraban en la biblioteca, haciendo los deberes retrasados, que anteriormente Hermione les había aconsejado hacer, con tiempo y sin nada de prisas ¿pero le escucharon? No.

- Maldita gata, mira que hacernos venir a la biblioteca por tantas horas…- sé quejaba el pelirrojo, Harry sonrío, su amigo ya llevaba un par de horas con lo mismo, maldito esto, maldito lo otro y Bla, bla, bla…

Habían ido a la enfermería, pero no les habían permitido la entrada, recomendaciones de "Snape", a demás, el colegio entero se había enterado de lo que le había pasado a Hermione, cosa que espantó a más de uno.

Y seguiría espantándoles.

Ginny y Luna habían terminado recientemente todas sus tareas pendientes, ambas chicas, al igual que sus amigos, habían deseado poder ver a Hermione, pero no les fue permitido el acceso,la Weasleyy Lovegood se encontraban en la plaza, cuando la pelirroja se asombró al ver a cierta castaña caminando por el pasillo del otro lado, la rubia le miró serena, cómo siempre, yla Griffindory su acompañante, le fueron a dar alcance.

Hermione sonreía, pero había algo en sus ojos, algo misterioso y profundo que no se distinguía con exactitud, algo que no pertenecía en ese lugar…

- ¡Hermione! ¡Hermione! – la castaña detuvo su paso, la sonrisa se desvaneció al ver a aquella pelirroja y a la rubia acercarse a ella con tanta prisa.

- ¿Qué quieren? –preguntó con brusquedad, Ginny y Luna se miraron algo desconcertadas, pero no le dieron tanta importancia.

- Hermione ¿estás bien? ¿Cuándo te han dado de alta? –preguntó la pelirroja.

- …- pero la castaña no contestó a aquello, solamente levantó la ceja arrogantemente.

- Por ahí me enteré, que Dumbledore quería trasladarte a San Mungo.- comentó Luna, Hermione soltó la carcajada sin ningún motivo.

- No, ya estoy bien…¿Algo más? Por qué tengo muchas cosas mejores que hacer…- y Granger se dio la media vuelta y pasó a retirarse.

Por segunda ocasión, Ginny y Luna se miraron, era más que evidente que algo le había pasado a Hermione, y era obvio que Parkinson le había hecho algo con su misteriosa poción familiar.

Hermione se recargó a la pared, hacía mucho calor, se echó aire con la mano, para luego continuar con su paso, pero poco después se detuvo a aquel gran espejo, aquel mueble que reflejaba los más secretos deseos de quien se mirara en él… sonrío, jamás se había detenido a mirarse en él…

Dio un paso al frente cuando sintió que alguien la tomaba por el brazo y la giraba con brusquedad…

- ¿estás bien? – preguntó la masculina voz, Hermione entrecerró la mirada y luego sonrío coquetamente.

- De entre todos los chicos en Hogwarts, jamás pensé que tú… te preocuparías por mí…- soltó la castaña mientras jugueteaba con uno de sus bucles… aquello le volvió loco.

- Granger…- le nombró mientras la castaña se le acercaba lentamente, mientras recorría su pecho sobre el uniforme con su dedo índice.

- ¿Sabes…? Me fascinan mucho… los chicos malos… cómo tú.- soltó la castaña mientras levantaba la mirada para verle, él, él simplemente le observó.

- Desde hace tiempo yo… eh querido... hacer algo…- comenzó a murmurar mientras ambos rostros se acercaban… lentamente, mientras un extraño ambiente, les rodeaba, un oscuro y profundo ambiente que provenía de ella…

Algo inusual en Hermione Jean Granger…

Sus labios estaban a punto de rozarse cuando Hermione soltó la carcajada y dio un paso hacia a tras, él le miró anonadado ¿Qué pasó?

- No soy una chica fácil… si quieres esto…- se detuvo mientras palmeaba sus caderas con ambas manos.- Tendrás que esforzarte…- y dicho y hecho, la castaña se dio media vuelta y pasó a retirarse…

Pero lo que jamás vio, fue aquel espejo que reflejó lo que en lo más profundo de su corazón deseaba tener a su lado…

Mientras la imagen de Hermione desaparecía del espejo, igualmente lo hacía el reflejo de un muchacho…

Draco plantó una patada a la puerta después de azotarla, estaba que no lo calentaba ni el sol, no sabía nada de ella, no sabía si la habían trasladado a San Mungo o si aún continuaba en enfermería, Blaise y Astoria se encontraban en la sala común de Slytherin, la rubia estaba muy preocupada por Draco y por Pansy, pues la chica aún no regresaba y no sabía nada de ella, Zabini por otro lado, no tenía ni idea de donde se había metido Draco durante una hora, y de Theodore no sabía absolutamente nada desde que fue a llevar a la sangre sucia Granger a enfermería.

El moreno se puso de pie, miró a Astoria con una consoladora mirada y se dirigió hacia la habitación que compartía con Draco y Theodore.

Draco abrió la puerta, ahí estaba Zabini a punto de golpear la puerta para que le dejaran entrar, ambos chicos se miraron por un determinado tiempo, luego, el rubio se hizo a un lado para dejar pasar a su amigo.

- ¿estás bien, Draco? – preguntó Blaise con un tono de preocupación, después de todo, eran muy buenos amigos…

- Bien, bien… ¿Theodore, en donde está? – preguntó Draco.

- Ni la más minima idea, Astoria está en la sala… quiere verte.

- Pues que espere… no es su turno…- Zabini sabía que el chico estaba de muy mal humor y que no era conveniente molestarlo.

- Draco… - comenzó a decir.

- No fastidies…- interrumpió el rubio.

Blaise rodó los ojos hasta toparse con la cama de Theodore, ese chico también había estado muy extraño desde hace unos días, al parecer él y Draco se habían puesto de acuerdo, demasiado misterio para su gusto, y sin querer, su mirada profunda descubrió algo bajo la almohada de Theodore Nott.

Neville sonrío a Hermione, pero esta le contestó la mirada con despreció, algo le sucedía, el chico se detuvo para verla ¿había visto mal? ¿Se había equivocado de chica? No, esa chica si que era Hermione, pero… ¿Por qué le había mirado de esa forma tan… aterradora?

Era evidente que algo no estaba en su lugar, tenía que ir a hablar con Harry y con Ron… El asunto no le gustaba para nada.

Theodore se encontraba en un solitario pasillo, el estado en el que había dejado a Hermione le había desconcertado, y lo sabía, lo que sentía por la sangre sucia no debía ser, no estaba permitido, su padre seguramente le abofetearía y lo desheredaría pero… le gustaba.

La sangre sucia de Granger le gustaba más de lo que iba a admitir nunca jamás…

Soltó un suspiró, cuando escuchó un sollozo, se fue acercando, buscando con la mirada a la dueña de aquel llanto, encontró a Pansy sentada en el suelo, recargada a la pared, con las rodillas flexionadas y su rostro recargada a sus piernas.

- ¿estás bien, Pansy? – preguntó el muchacho.

- Déjame sola…- aquello no fue una petición, más bien una orden.

- …Hmp ¿Es por Granger, verdad? – preguntó el muchacho, Pansy levantó la mirada, perpleja…

- ¿Qué mierda estás diciendo…?

- Ya basta de tonterías… ¿Qué fue lo que tu madre te ha dicho? –preguntó el chico, Parkinson bajó la mirada y dijo…

- No hay una cura para deshacer el hechizo… la sangre sucia tiene que enfrentarse a su lado oscuro…

- Un hechizo espiritual…- murmuró Theodore.

- Mi madre me ha dicho que… es muy probable que la sangre sucia no vuelva a hacer la misma… y si eso pasa…

- Snape va a expulsarte, por consecuente, tú padre va a matarte… ¿No es así?

- ¡Mi padre y la escuela me importan una mierda! – gritó la muchacha.

- Draco…- adivinó Nott ante la mirada empapada en lágrimas de su compañera.

- No quiero perder a Draco… Yo no…

- ¿Cómo puedes perder algo…que nunca has tenido? –soltó Theodore sin delicadeza alguna, Pansy bajó la mirada, sonreía tristemente, ella ya lo sabía… sabía de sobra que Draco y ella jamás estarían juntos, que no habría nada entre ellos dos.

Hermione se sobró el cuello y esperó, el pasillo estaba en solitario, siempre lo había estado, y ahora, esperaba poder verlo, su amante, el chico malo que le tenía en espera… sonreía, mientras el solitario y algo sombrío pasillo le acogía entre su soledad.

Draco le miró, Zabini tenía un gesto de espanto, tenía entre sus manos un par de cartas, el rubio levantó la ceja curioso, pero no tenía tiempo, miró su reloj mágico, a esa hora debía estar reuniéndose con Hermione, suspiró, al menos iría para estar solo, al menos por unos minutos, los rubios cabellos platinados se mecieron al compás del movimiento de Draco, mientras Zabini leía las confesiones de cierto compañero suyo…

- Maldita sea, Theodore… ¿de verdad…te has enamorado de…Granger? – se preguntó así mismo… mientras seguía leyendo aquella carta o mejor dicho, trozo del Diario de Theodore Nott.

"…No sé cuando empezó todo, no entendí nada hasta hace poco, mis pensamientos me dan vuelta cuando pienso en ella, mi corazón late cómo un loco cuando le tengo cerca ¿Nervioso? Eso creo, pero aún no lo tengo del todo comprendido…

… Hoy eh visto a Hermione en el jardín, le eh enviado una nota, Ja, ja, ja… la cara que puso al leer la carta, al principió su mirada fue de horror, pero pude ver aquel sonrojo claro, luego un intenso rojizo que invadió sus mejillas… Draco se ha pasado la vida molestándola… pero yo, simplemente le eh observado, percatándome de sus cambios físicos…

…Draco está muy extraño, se la pasa con la mirada perdida y hasta se ha volado las clases… ¿acaso será una chica? No lo dudo… al principió pensé en comentarle a Blaise sobre el asunto pero… luego pensé en mi… es mejor para mi y mis compañeros que no sé enteren de esto… le eh dicho a Blaise que lo de las notas que le envió a Hermione… son sólo bromas…

…Sospecho que Hermione está viendo a un chico a escondidas, ha estado sonrojándose por ratos y no ha puesto mucha atención a clases últimamente… al menos las que compartimos…

…Me muero de ganas de besarla…"

Zabini dobló aquel trozo de papel y lo guardó en su lugar, estaba perplejo, no podía ni decir media palabra cuando sentía el nudo en la garganta ¿Qué Theodore sospechaba que Draco estaba distraído en una chica? Imposible… pero lo que no lo dejaría dormir era sobre Nott, el Slytherin, un sangre limpia… ¡Enamorado de una Griffindor y no cualquiera… sino la amiga de San Potter y la comadreja… y para empeorar las cosas…! ¡Una sangre sucia!

Tenía que corregir las cosas, sino, su amigo se vería en un gran problema, si, él, Zabini Blaise tenía que intervenir entre esa sangre sucia y Theodore antes de que fuera demasiado tarde, se dispuso a salir de la habitación cuando se detuvo, se volvió para ver el lugar donde descansaba aquella carta…

No sabía él por qué pero aquella frase donde Theodore menciona que Draco está distraído y que sospecha que es por una chica… no lo dejó tranquilo, de hecho, comenzó a sentir curiosidad…

Recargó su cabeza en la pared, observaba el techo con aburrimiento, suspiró y cerró los ojos…

- Maldita Parkinson…- maldijo mientras metía las manos a los bolsillos de la capa.

- Deberías estar pensando en mí… no en esa zorra.- Draco Abrió los ojos de un golpe, se separó de la pared y vio a cierta castaña aparecer entre las sombras…

- Hermione.- le nombró.

- ¿Qué pasa? Parece que has visto a un fantasma…- contestó ella mientras se acercaba a él.

Sus marrones ojos se hundieron dentro de aquel par de témpanos de hielo, témpanos que temblaban ante su presencia.

- Pensé que… estarían en San Mungo o…

- Pues ya vez que no…- y dicho, Hermione estrelló sus labios contra los de él, el rubio no tardó en responder a aquel fogoso beso… CONTINUARA…


AMO LOS DRAMIONES... CON UNA PISCA DE NOTTGRER... JA JAJAJAJAJA A VER SI ME RECOMIENDAN ALGUNOS... :) TENIA MUCHISIMO QUE NO ESCRIBIA... Y PUES AHORA KE VUELVO A MIS ANDADAS, ESPERO QUE ME VAYA BIEN... MUCHISIMAS GRACIAS A LOS QUE SIGUEN ESTA HISTORIA...

BlackAthena...

OOOOOOOOOOO ALGO MAS... SI SE DIERON CUENTA, LOS CAPITULOS ESTAN MAL, LO QUE SUCEDE ES QUE NO SUBI EL CAPITULO SEIS COMO SE DEBIA... PERO ESE CAPITULO NO TIENE IMPORTANCIA, SOLAMENTE ERA UN DUELO ENTRE HERMIONE Y PANSY...

:) DISCULPEN... PROMETO NO VOLVER A COMETER ERRORES... JI JI JI JI JI