Capitulo 7: Elíjeme a mí

Bella POV

¿Qué?- pregunté sin entender o procesar del todo la noticia.

Eso, para salvar la vida de una muchacha, debo casarme con ella.- no podía ser, esto no era real… sin poder controlarme me puse a llorar.

¿pero como sucedió eso? Usted no puede casarse porque… ¿Qué pasara conmigo? ¿con lo nuestro Edward?- estaba histérica.

Lo siento mi amor, pero esa es la verdad, y ya no podía alargar mas esta agonía que sentía. Espero que algún día me pueda perdonar.- ¿así de simple? ¿esto era un adiós? ¿me iba a dejar? ¿para mi cumpleaños? ¿y el amor que decía tenerme? Ese gran amor que me demostró cuando me hizo suya.

¿es que acaso no me ama?- lancé la pregunta que me tenía ahogada.

¿Cómo puede preguntarme eso?- me cuestionó.

Y ¿entonces? Lo que pasa es que no entiendo Edward, dice amarme ¿y se casa con otra? ¿dejaras que me casen a mí con Jacob Black? ¿dejaras que me toque?- le escupí las preguntas.

No me diga eso por dios santo.- apretó la mandíbula.

Y ¿Qué espera que le diga? ¿Qué le narre esto en colores rosa? Pues no puedo, porque se lo que se me viene, porque se que lo que le di no sirvió de nada, porque se va con otra, porque se aleja de mi lado- dije lloraba a más no poder- dígame que es mentira… dígamelo por favor. – le supliqué.

Que más quisiera yo que decir lo que su ser anhela, pero no puedo.- me puse en pie aún en shock.- perdóneme- me pidió.

¿Por qué no me lo dijo antes?- me volví para mirarlo- usted hace mucho que andaba raro ¿Por qué no me lo dijo?- pregunté.

Tenía miedo… quizás por egoísmo también.

Edward hicimos el amor, tomó mi cuerpo y ¿ahora me dejará? ¿Qué pasará conmigo?- bajó la vista- ¡MIRAME POR DIOS!- le grité- ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué va a ser de mi?- lloré.

Usted se casara y me olvidará, lo sé- me descompuso escuchar sus palabras.

¿siempre creyó eso?- me llené de una irá que jamás creí sentir por él.

Si…- susurró.

Usted nunca me quiso de verdad- me miró enojado y creo que lo que vio en mi rostro lo descompuso porque se sonrojó- me usaste Edward- dije confianzudamente.

No yo…- pero no lo dejé seguir, estampé mi mano en su mejilla.- bella- susurró con los ojos llenos de lágrimas.

¡Me lo quitaste todo!- ya no tendría respeto por él- me quitaste la posibilidad de amar a otro hombre- eso era muy cierto, jamás podría amar a otro porque lo que experimenté con él era algo que no se repetiría dos veces.

No… usted puede volver a amar a otro, lo sé- dijo convencido.

Eres lo peor que me a pasado en la vida Edward- me estaba costando respirar un poco.- te odio- le escupí con todo el veneno que pude destilar. – me quitaste mi virginidad, te aprovechaste de mi maldito peón- cuando dije esas palabras me arrepentí, pero ya estaba hecho.

Fuiste tú quien me tentó, tú te subiste sobre mi, fuiste TÚ LA QUE SE ME OFRECIÓ- me quedé perpleja, jamás pensé que pudiese decirme eso- que no se te olvide esa parte cuando le digas a tu padre lo que pasó, porque no eras la dulce inocente que se quería conservar, a cada segundo te me ofrecías como una…- pero él mismo se mordió la lengua. Me puse a llorar, sus palabras eran dagan sobre mi cuerpo.- perdón… perdóname- intentó acercárseme pero no lo dejé.- mi niña perdóneme, nada de lo que dije es verdad, me dolió su forma despectiva de referirse a mi.- se defendió. No le dije nada.- dígame algo por favor- rodeo mi cintura con sus brazos y no lo alejé, quizás esta sería la última vez que sentiría su aroma y su piel tan cerca.

No tengo nada más que decirte, me dejaste todo claro- agregué con frialdad.

No me hable con tanta distancia por favor, se lo imploró- tomó mi rostro y me besó.- soy su Edward- y volvió a besarme.

Ya no puedo hablarte de otra forma, me estás matando en vida, pero eso no te interesa me queda claro, porque según tú no sufriré tanto ¿no?- lo alejé y a paso lento me fui de su lado.

La amo…- lo sentí susurrar, o quizás fue mi imaginación.

Llegué a casa y sin que nadie me viera entré por la cocina y me metí a mi dormitorio, le puse llave a la puerta. Quería morirme, quería desaparecer de este mundo o que un agujero se abriera en la tierra y me succionara. Me iba directo a la cama cuando me llevé un gran susto, una niña con cabellos rubio rojizo estaba ordenando mis vestidos.

¿Quién eres tu?- dije limpiándome las lágrimas.

Mi nombre es Tanya señorita- me dijo bajando la vista.

Mírame a los ojos, el tiempo de la esclavitud ya pasó y yo no soy mala así que ten confianza conmigo- le dije y ella asintió, me observó detenidamente.

¿Por qué llora niña?- pero no le contesté.

¿eres nueva?- su cara me era familiar, se que la había visto en alguna parte, pero con el dolor que sentía no podía ni quería recordar nada, porque cada uno de mis recuerdos estaban protagonizados por él.

Si, mi familia y yo llegamos hace poco y su padre me dio la indicación de ayudarla ya que la señorita Jessica se dedicará a otras cosas desde ahora.- eso abría sido sinónimo de un gran jolgorio, pero no quería hacer nada más que tirarme en mi cama a llorar por lo desgraciada que era mi vida.

Me gusta que seas tu quien me ayude, eres muy amorosa- me senté en la cama.

Si me permite el atrevimiento- asentí- antes de subir, me percaté que toda la familia estaba esperando su llegada, debería bajar ellos quieren festejarla- agregó sonriéndome.

Pero… yo no quiero celebrar- dije casi al borde de las lágrimas.

Pero es su cumpleaños y su familia parecía tan entusiasmada, no le haga ese desaire, baje un rato y después puede subir yo la esperare con un baño eso la ayudará a relajarse- asentí, me retoqué un poco porque mi rostro estaba espantoso, mi vista se fue al obsequio que él me había hecho y tuve ganas de llorar otra vez, así que lo mejor que pude hacer fue sacármelo y guardarlo en un lugar seguro, aparte si mi familia lo veía sospecharían de algo.

Hija- gritó mi padre emocionado cuando me vio. Me hice la interesada todo el rato, mi padre me regaló más vestidos, mi madre perfumes y lociones, mi hermano Emmett con Rosi me dieron un hermoso collar, mi hermano Jasper me regalo libros y unas fotos muy bonitas que había sacado en Paris, e de mencionar que mi hermano es un gran artista, él era tan intuitivo era con quien más me conectaba y lo había extrañado mucho cuando mi padre le pidió que se fuese de casa. Estuvo casi todo el rato a mi lado abrasándome. Estuvo presente también Áng con su prometido quienes me regalaron un diario de vida muy lindo con tapa de cuero.

Isabella me gustaría entregarle mi obsequio- dijo Jacob Black, puse mi mejor cara y me acerqué, cerré los ojos cuando vi la forma de la caja, era de un anillo. Cuando lo abrí me quedé absorta era muy lindo, pero desee con todas mis fuerzas que fuese otro quien me lo regalara.

Gracias- susurré quedándome con la caja en las manos, pero él me la quitó y sacó el anillo ante la mirada ansiosa de todos, vi a mi amiga Áng que sonreía con verdadera felicidad, esto si que la complacía, mi sufrimiento le gustaba. El hombre tomó mi mano izquierda.

Le juro Isabella que la voy a hacer la mujer más feliz del mundo, la quiero de verdad y soy el hombre más feliz al saber que usted será mi esposa y la futura madre de mis hijos- me puso el anillo en al dedo que debía, ni siquiera me preguntó, aunque lo hubiese hecho yo no habría tendido muchas opciones, le habría tenido que decir que aceptaba, sonreí y todos los presentes en la sala aplaudieron el hombre miró a mi padre y este asintió, sabía lo que venía, tomó mi mentón y unió lentamente sus labios con los míos, fue un beso lento, donde me obligó a recibir su lengua, era un hombre mayor y juro que me dio un poco de asco pero fingí, me tendría que acostumbrar, desde ahora en adelante me convertiría en una feliz actriz para poder engañar a los míos.

Los días han pasado y solo veo a Edward de reojo, un día intenté acercarme pero el solo negó, él ya no me quería en su vida tenía que comenzar a aceptarlo por mucho que me doliera. Me paseaba por la hacienda sin tener completamente nada que hacer, de vez en cuando la niña Alice venía a conversar conmigo y a mostrarme las muñecas que Don Carlisle le había regalado, lo que me dio una gran idea, le di todas las mías que estaban guardadas en una pieza oscura, primero mi padre se enojo diciendo que era tradición que mis muñecas después fuesen de mis hijas, pero después logré relajarlo. Un día nos sentamos en la entrada de mi casa, pero Don Carlisle la llamo, después ella a escondida me dijo que le prohibieron acercarse a mi, lo que verdaderamente lamente. ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Qué era lo que me tenía así tan muerta? ¿Qué me había hecho Edward para necesitarlo como al aire? ¿Por qué cuando lo veía trabajar la tierra deseaba correr hasta él y abrazarlo y besarlo para después rogarle que una vez más me hiciera el amor? Esto me tenía desesperada, mi boda estaba a la vuelta de la esquina y la de Edward era hoy a petición de mi padre que sería el padrino de la unión. Estaba destrozada, juro que lloré a más no poder cuando me enteré que la novia era Tanya, aquella que se había convertido en una amiga para mi, ella era quien me lo quitaba. Sin que nadie se diera cuenta tomé una botella de licor y me fui hasta el río donde lloré por mi desgracia, lloré por no poder hacer nada para convencerlo, lloré por amarlo tanto y lloré por sentir estas raras sensaciones. Mi mala fortuna me ataría a un hombre que no deseaba y él no cumpliría su palabra, él sin remordimiento se estaba casando. Tomé algunos tragos y me sentí mal, así que lo dejé. Seguí llorando, imaginando que ya sería la hora de su matrimonio. Sentí que se sentaban a mi lado. Miré y me sorprendí con quien me encontré.

¿Edward?- pregunté incorporándome un poco.

¿Qué hace acá y bebiendo?- preguntó indicando la botella de licor que estaba a mis pies.

Estaba pensando- dije.

¿necesita tomar para pensar?- sonreí la verdad que si. Me dejé caer sobre la hierba y él también se recostó pero con las manos tras su cabeza.

¿a qué hora es tu boda?- pregunté.

Una hora, me echaron de la casa porque no podía ver a la novia antes del matrimonio, tradiciones- sonreí pero no de alegría.

Tradiciones- susurré, sentía como si una pared de hielo se hubiese puesto entre nosotros.

Hace mucho no venía al río- dijo sentándose, se veía hermoso con ese traje negro y con su cabello desordenado.

Mmm- no quería decirle más y arruinarle el momento, él tenía que estar feliz, era su matrimonio.

¿Cómo a estado?- preguntó pero sin mirarme, pensé decirle mal, pero recién dije que no le arruinaría su momento.

Bien- susurré y ni yo misma me la creí.

Tu voz no me lo pareció- dijo aún sin mirarme.

No quiero molestarte con mis problemas en este día tan importante para ti, tienes que estar feliz, este día tiene que ser inolvidable- le aconsejé y me sorprendí de que fuese con sinceridad.

¿Así que su novio ya le dio un anillo?- preguntó ignorando lo que yo le había dicho.

Si, para mi cumpleaños- me empecé a sentir mal así que me senté de nuevo porque me estaba mareando el ir de las nubes.

Me alegro- dijo demasiado serio.

Tu voz no lo parece- dije copiando sus palabras.

Me tengo que ir- dijo parándose.

Lo sé- metí mi cabeza entre mis rodillas.

Lo siento tanto Bella- su voz pareció melancólica así que como pude me paré, este era mi último momento.

Esta es mi última oportunidad ¿verdad?- él sonrió- elíjeme a mí, tengo ahorros Edward, podríamos irnos lejos, llevarnos a tu familia, un día me dijiste que te casabas por un trato, te doy la posibilidad de que nos vamos y ellos no salgan dañadas, pero por favor no la elijas a ella para ser tu esposa- me acerqué y le tomé el rostro él no se alejó para mi suerte- dame a mi el privilegio de ser tu esposa, déjame a mi poder darte u hijo- sonrió- ¿lo imaginas? Un niño lindo como tú, con tu cabello desordenado y tus hermosos ojos verdes, vámonos, lejos… muy lejos- me acerqué para que me abrazara y así lo hizo no me decepcionó.

Bella…- respiró profundo entre mis cabellos- que más quisiera yo- dijo y mi realidad calló como balde de agua fría, nos separamos. Miré mis manos.

Esta es la última vez que te lo digo, que te lo propongo, vente con nos…- me quedé callada mientras cerraba los ojos, eso no podía decírselo- vente conmigo, lejos, podrás estudiar, comenzaremos de poco, no viviremos con grandes lujos pero poco a poco tendremos lo nuestro- tomé una de sus manos y me la jugué hasta el final- vente conmigo y te daré familia, tendremos bebés, no necesito nada, me voy con lo puesto, podría trabajar en algún lugar, puedo hasta dar clases de piano, vente conmigo y seremos una familia- mis ojos se llenaron de lágrimas, ya más claro no se lo podía dejar.

No puedo- susurró, pero él no entendió, había pedido que me llevaran al centro el otro día y fui donde un doctor que no supiese de mi familia, por una gran suma no me pidió ni nombre, estaba embarazada, sería mamá, seriamos padres, intenté que lo comprendiera pero él no pudo y no le arruinaría su existencia diciéndoselo cuando lo que de verdad quería era casarse con esa mujer- te juro que no puedo- y tal como vino se fue, lo miré alejarse hasta que se me hizo imperceptible. Ya no podía hacer nada más, él se casaba y yo también lo haría en unos días, solo esperaba que Jacob no se percatara que mi hijo no sería de él, ahí tendría que ver la forma de poder engañarlo, más que mal tenía a lo más 2 meses así que si el bebé naciera antes podríamos decir que era prematuro, Edward decidió y no fuimos nosotros, puse una mano sobre mi plano vientre donde ya crecía vida, no me podía echar a morir, no podía, por él, por ese ser que merecía nacer fuerte y saludable, fue completamente impropio beber, pero me sentía desarmada. Papá dijo que la ceremonia fue perfecta, me trajo pastel el que boté al instante. Esta sería mi peor noche porque ellos estarían juntos, ellos hoy dormirían juntos, ellos hoy harían el amor.