Capitulo 7
Bruce Pov
Con mi traje negro, corbata y mascara ya puesta, salgo de la cueva hacia el jardín donde no se encontraba nadie ya que era de noche. Bajo las escaleras con un poco de prisa ya que faltaba media hora para que empezara la fiesta, en el camino me abotono la chaqueta y me arreglo el pelo hacia atrás. Estaba nervioso, iba a ver al Guasón después de tanto tiempo y sabía que Selina no me iba hacer caso, la conozco muy bien en el breve tiempo que hemos estado juntos.
Pensar en ella me viene el recuerdo del día en que me fui de Gótica y Alfred y yo nos vimos unas semanas después:
No podía caminar muy bien ya que las heridas que sufrí en Gótica hace algunas semanas me dejaron con heridas muy graves. Alfred y yo habíamos hablado hace algunos días sobre vernos y hablar en persona sobre mi supuesta muerte pero siempre estaba ocupado.
El día en que decidimos encontrarnos fue en un restaurante que Alfred tanto hablaba, cerca de una playa donde se podía escuchar a los gaviados y las olas. Selina y yo nos fuimos y reservamos unas mesas en la terraza donde había dicho Alfred de ir. Al entrar nos sentamos uno en frente del otro pero no pude evitar quejarme del dolor en la costilla por la herida de cuchillo. Pensar en quien lo causo y que me traiciono todavía me abre las tantas heridas que he tenido al pasar los años.
— ¿Bruce te sientes bien? — pregunta Selina preocupada. Yo la miro, quitándome la respiración de su belleza. Ahora que podemos estar juntos me doy cuenta que la Selina que había conocido en Gótica era otra, una Selina que intentaba ser fuerte pero lo único que necesitaba era en tener a alguien que la quisiera…
—No, nada, solamente un poco nervioso— ella sonríe y mira el menú mientras ordena al mesero la comida. En ese instante una cara conocida me llama la atención. Esa cara que desde pequeño estuvo conmigo, en los peores y mejores momentos de mi vida… Alfred.
Al verlo el me mira con una sonrisa y asiente. Yo le devuelvo la sonrisa y asiento también, recordando todos estos años que ha estado junto a mí.
—Me imagino que es Alfred— miro a Selina, ella estaba sonriendo, con una sonrisa que tanto amaba. Si amaba… ¡Bruce Wayne ama a alguien! Aunque algunos no lo crean, yo si puedo amar, siempre tuve pequeños amores desde pequeño pero pocos me hicieron enamorarme, siempre intentaba esconderme de la gente pero soy fácil de enamorar y eso es lo que paso con Talia. Pero en Selina, aparte de su belleza, he descubierto que en el fondo los dos somos iguales.
—Si, el mismo, ahora nos esta mirando— ella sonríe y vuelve a mirar el menú.
Al rato Alfred se levanta y se acerca a nosotros y como siempre nos saluda con formalidad, típico de Alfred. Pasamos el tiempo hablando sobre la empresa Wayne, la mansión que quedo para el orfanato y sobre John que recibió mi carta, descubriendo la cueva.
Después de un rato Selina decide ir al baño, dejándonos a Alfred y a mí solos en la mesa. No pude evitar mirar su espalda, sus piernas largas y sus curvas bien definidas mientras caminaba y suspirar.
— ¿Cree que es ella? — pregunta Alfred haciéndome apartar la mirada de Selina y mirarlo con una sonrisa de lado.
—Ella es especial… todo lo que hemos pasado nos ha hecho cambiar.
—Esa mirada joven Wayne— alzo la cara y lo miro sin entender— lo conozco desde que nació y se que siente algo muy fuerte hacia la señorita Kyle—no pude evitar sonreír.
— ¿Cómo haces a saber todo lo que pienso?... no se Alfred, estoy confundido.
—Solamente le digo que usted ha sufrido mucho con el tiempo, ahora puede pensar en su vida y disfrutarla…
Yo asiento y bajo la mirada sin poder mirar a Alfred a los ojos.
Alfred había dicho que el auto estaba afuera en la carretera donde cuando llegue se encontraba mi auto negro como la noche.
Me abrocho el último botón y entro en el auto. La puerta se cierra hacia abajo y tomo el volante mientras me acomodo el audífono en el oído donde puedo hablar con Alfred.
Ya manejando, llamo a Alfred quien me explica donde se encuentra la fiesta. Yo solamente asiento y no digo nada pero adentro sentía los nervios crecer. Llevaba años sin saber nada del Guasón, pensaba que estaba encerrado en Arkham pero me equivocaba, Harley Quinn lo había ayudado a salir pero lo que no entiendo es ¿que tuvo que hacer el Guasón para convencer a una chica como Harley a ayudarlo? Una parte de mi dijo amor pero no podía ser posible, el Guasón estaba loco de la cabeza, ¿Cómo pudo convertir a Harley en una marioneta?
Estaciono el auto en la entrada del grande edificio blanco y salgo con la mascara que me cubre toda la cara. La gente me mira intentando descifrar quien era, nadie podía imaginarse que era Bruce Wayne ya que me creían muerto.
En la puerta principal se encontraba una fila corta de gente entrando, mientras unas guardias controlaban la invitación. Hago la fila y miro a mis alrededores mientras finjo en mirar mi tarjeta. A mi derecha se encontraban dos guardias y a mi izquierda el mismo numero… mucha guardia para una fiesta. Algo tenía tramado el Guasón para hacer esto.
Me piden mi invitación sin preguntarme el nombre y me dejan pasar. Entro con un suspiro y miro a mis alrededores evaluando el lugar. Las paredes eran blancas y altas mostrando un segundo piso. La gente bailaba, hablaba y llevaban puesto vestidos de gala y mascaras de carnaval.
Paso por la mesa de bebidas y agarro una copa de champagne mientras sigo observando el salón. La música clásica sonaba por todos lados, guardias se encontraban en varias puertas y en la grande escalera pude ver bajar una hermosa mujer. Pelo rubio enrulado y recogido en un moño, dejando muchos mechones afuera. El vestido rojo con negro pegado a su cuerpo, largo hasta el suelo y sin mangas. Su mascara de corazones negro y rojo cubría sus ojos pero dejaban ver su hermosa sonrisa y sus cachetes un poco rellenos pero haciéndola ver mas sensual. La mujer se para a mitad escalera y toca con sus finas manos, la copa de champagne.
—Gracias por haber venido hoy a esta fiesta, como sabrán soy nueva en esta ciudad y necesitaba conocer a gente nueva— hablaba lentamente, su voz era baja y melodiosa pero se podía escuchar por todos lados de la sala. Sus ojos azules se posaban por toda la gente en la sala pero se pararon en mi mas tiempo que los demás y con una sonrisa siguió hablando— hoy estoy celebrando junto a mi amado el día de su llegada a esta ciudad.
La gente asentía y miraba a la chica con una sonrisa pero a mi me parecía conocida y no era nada bueno.
—Mucha gente le tiene miedo pero yo he estado muy cerca a el y les prometo que ahora se encuentra mejor… damas y caballeros— la sonrisa en la cara de la mujer cambia a una de seriedad, alza la mano y da espacio al hombre que bajaba por las escaleras con lentitud. Llevaba puesto una chaqueta morada larga hasta las rodillas, su chaleco verde y corbata morada. El pelo verde hacia atrás y una mascara dibujada una sonrisa que conocía muy bien— el Guasón.
-o-
No me maten por haberlo dejado así, les prometo que para el próximo no me tardare mucho.
Gracias por todos sus reviews, cada uno los leo y me inspiran a seguir con este fic, espero que este les haya gustado.
Nos leemos en el próximo.
