Después de un largo año vuelvo a retomar esta historia ^^'' Que nadie me mate...
-Amo Myotismon, aquí estoy, ¿qué querías de mí? –preguntó Demidevimon.
-Quiero que te acerques a los niños elegidos y te presentes ante ellos, que los retes, que saquen toda su fuerza interior, que sus emblemas y sus virtudes despierten. Etemon ha sido derrotado más rápido de lo planeado, así que necesito que esos niños estén preparados cuanto antes –le dije sin andarme con rodeos.
-De acuerdo amo.
Cuando Demidevimon se fue me puse a contemplar el mundo desde mi balcón. Una guerra estaba a punto de estallar en este mundo, tenía que encontrar el modo de ir al mundo humano cuanto antes. Tenía que abrir esa maldita puerta y encontrar al octavo niño, aunque tuviese que recorrer cada rincón de ese mundo.
Los días pasaban, y los informes de Demidevimon eran satisfactorios. Poco a poco los emblemas de los niños iban despertando, aunque la inocencia, la esperanza, la sinceridad y el amor todavía seguían sin brillar. Pero por ahora tenía tiempo, y puede que ni tenga que mostrarme directamente ante los niños elegidos.
-¿Amo? –preguntó Phantomon a mis espaldas.
-Adelante.
-Piedmon quiere hablar con usted, dice que es urgente.
-Hazlo pasar -¿qué podía querer Piedmon de mí? No podía ser nada bueno, hacía mucho tiempo que no se presentaba ante mí.
-Bueno bueno, Myotismon, amigo, hasta ahora pareces ser mucho más competente que los inútiles de Devimon y Etemon –me dijo con una sonrisa en la cara. El odio que despertaba en mi interior ese digimon era algo increíble.
-¿Qué pasa?
-Eres tan frío y directo, me rompes el corazón Myotismon, aunque supongo que es lo que tiene ser un no muerto, ¿no? Ja ja ja ja ja. Bueno, al grano. Los Amos Oscuros vamos a realizar un ataque directo a la Bestias Sagradas, no será fácil, lo sé, pero es el momento de hacerlo, y con suerte los niños elegidos morirán en el proceso, todo esto les viene grande.
-¿Cómo? Pero eso será el inicio de una batalla que durará muchos años.
-No tantos como crees, hemos encontrado el modo de neutralizar a las Bestias Sagradas. Somos conscientes de que no podremos eleminarlas, pero bueno, será como si lo hubiésemos hecho. Y te queremos con nosotros en esta batalla.
-Vale Piedmon.
-Educado, frío… y complaciente, cada día me gustas más Myotismon. Ja ja ja ja ja ja.
Intenté estar sereno mientras Piedmon abandonaba mi castillo, pero la ira y la rabia ardían en mi interior. Esto era un cambio brusco y horrible en los acontecimientos, tenía que actuar ya.
Después de la visita de Piedmon, me pasaba los días encerrado en mi biblioteca, buscando el modo de abrir la dichosa puerta al mundo humano. Estaba muy cerca, casi lo tenía, pero no estaba seguro de que fuese a funcionar.
Gennai ya era consciente de que yo sabía de la existencia del octavo niño, y yo ya me había mostrado ante los otros 7, consiguiendo que el emblema del amor despertase. Pero no era suficiente. Mierda. Esos chicos no eran conscientes de la suerte que habían tenido de que fuese yo quien les atacó. Podría haber acabado con ellos muy fácilmente, todavía les falta mucha fuerza, mucho por aprender…
No tenían ninguna posibilidad de sobrevivir si estallaba la guerra, tenía que salvarlos, sacarlos de este mundo. Tenía que conseguir que me siguieran hasta el mundo humano…
-Myotismon, los niños están cerca del castillo –la voz de Wizardmon me sobresaltó ligeramente.
-Que puedas venir a verme cuando quieras no te da derecho a que lo hagas sin avisar al menos. Bueno, el plan es el siguiente Wizardmon, los preparativos para abrir la puerta al mundo humano están casi preparados, pero solo nosotros, Gatomon, Demidevimon, los niños elegidos y los digimon bajo las órdenes de Piedmon cruzaremos la puerta. Los otros habitantes del castillo se quedarán aquí.
-¿Para qué quieres que una horda de digimon malvados llegue al mundo humano? –Wizardmon nunca llegó a confiar del todo en mí, a pesar de mis esfuerzos por demostrarle que yo solo quería el bien de este mundo. La verdad es que mis actos a veces eran cuestionables…
-Sé de sobra que esos digimon llevarán muerte y destrucción, pero si los dejo aquí Piedmon podría recorrer libremente este castillo. Además, los niños elegidos podrán acabar con ellos en el mundo humano para siempre. Allí no tendrán posibilidad de renacer. Desaparecerán, para siempre.
Wizardmon simplemente asintió con la cabeza y volvió con Gatomon.
Este viaje al mundo de los humanos decidiría el destino de ambos mundos, para bien o para mal, y yo quedaría mucho tiempo en ese mundo, mucho más del que a mí me gustaría…
