Yusuke, Kuwabara y Botan se habían separado para buscar el alma de Karasu. Mientras Yusuke y Kuwabara se dirigían a los bosques para buscar alguna pista, Botan había ido a la ciudad en busca de alguna extraña presencia. Por su parte Kurama, quien había decidido no involucrarse en el caso, se encontraba esperando afuera de la preparatoria, recargado en la barda, a que terminaran las clases y poder hablar con Maya.

-Increíble. Si quiero terminar con esto e ir al mundo demoníaco tengo que resistir. No puedo quedar atascado aquí a causa de esa porquería.- Despegando su espalda de la barda, se aleja de la preparatoria.

Botan sigue buscando pistas sobre Karasu cuando de repente nota un punto rojo. –Oh, vaya, pero si es Kurama- Se detiene a hablar consigo misma –¿Deberé bajar a saludarlo?- Se lleva su mano a la cabeza –Está mañana se portó un poco grosero- Se veía un poco de molestia en su cara. Cierra sus ojos y la expresión de molestia en su cara desaparece, ahora muestra una gran sonrisa y choca su puño derecho contra su palma izquierda –Pero yo no soy como ellos, iré a saludarlo de todas maneras- Desciende lo más rápido posible para alcanzarlo.

Una vez que lo alcanzó se materializo en frente de él

-¡Hola, Kurama!- Saluda animadamente.

-¿Botan? Ah, hola- Le sonríe.

-¿Qué haces por aquí?-

-De paseo- responde secamente.

-En serio no te ves muy bien.- dice en tono de gran preocupación.

-Oh, pareciera que me quiere dar un resfriado pero solo parece- Sonríe para que ella no se preocupe tanto.-Sé que estás ocupada pero, ¿crees que podríamos ir a algún sitio y sentarnos un momento?- saca un pañuelo de la bolsa de su pantalón y se seca un poco el sudor de su rostro.

-Claro-

Sentados en una banca, debajo de un frondoso árbol que les proveía de una agradable sombra. Ya habían pasado unos cuantos minutos desde que habían llegado y tomado asiento pero ninguna palabra se había cruzado entre ellos. Kurama no se encontraba bien, aunque no lo demostraba sufría de horribles dolores musculares y de gran sudoración. Botan no decía palabra alguna porque se encontraba nerviosa de estar a solas con él.

Pasaron un par de minutos más y Botan siente como Kurama recarga su cabeza en sus hombros. Totalmente sonrojada y nerviosa le hable -¿Kurama?- ella también recarga su cabeza contra la de él. No recibe respuesta -¿Kurama?- Lo llama una vez más pero con un tono de preocupación. Al no recibir respuesta por segunda vez lo mueve un poco y se da cuenta que el chico se había quedado dormido –Así que te sentías peor de lo que decías, eres tan tonto como los demás muchachos…. Siempre haciéndose los fuertes y provocando que nos preocupemos más.- Materializa su remo, y a como le es posible sube a su amigo en él.

Kurama se encontraba dormido pero ahora acostado en su cama y sentada a lado suyo, Botan. Su amiga lo había llevado a su casa y ella esperaba a que llegara su madre para avisarle y que cuidara de él, ella aún no sabía del problema que el chico tenía. Se encontraba pensativa, pensando en él -¿Por qué eres tan difícil?- Se sentía muy atraída hacia él, tanto que no podía desaprovecha la oportunidad. Lentamente se acerca a su rosto, y suavemente le besa la boca. Al sentir los labios de la barquera el chico abre los ojos. Al ver que ya había despertado se sonroja completamente y se separa de él.

-¿Botan, me querías violar?- dice a manera de juego, no parecía haberle molestado, ¿cómo sería eso? Ya tenía un tiempo interesado en ella.

-¿Qué? ¿Qué? ¿Pero qué dices tonto?- se mueve torpemente negando con la cabeza.

Kurama ríe un poco pero inmediatamente la expresión de su cara se vuelve seria –No sé qué pienses de mí, pero aún soy un chico inocen…te…- Kurama apenas se había dado cuenta del lugar en el que se encontraban -¿Es mi habitación?-

-Sí, te desmayaste en el parque y el templo se encuentra muy lejos de aquí, así que decidí traerte aquí pero de momento no hay nadie. Espero a que venga tu mamá para decirle que no te encuentras bien.-

-No debemos estar aquí- dice molesto. Con dificultades se levanta de la cama.

-¿Pero de qué hablas? No creo que debas pararte.-

-Hablo enserio, no debemos estar aquí. Dijiste que no había nadie, ¿cierto?- La toma del brazo y salen del cuarto.

Justo cuando estaban a punto de llegar a la puerta ésta se abre. Kurama se detiene y junto con él Botan. Shiori había llegado a la casa, salía un poco más temprano que los demás para que no se esforzara tanto por el embarazo que a pesar de no ser de alto riesgo su esposo se preocupaba por mucho por ella y el bebé.

-Shuichi… ¿Qué haces aquí?- Entra y cierra la puerta detrás de ella.

Antes de que Kurama pudiera decir algo Botan se le adelanta.

-Sra. Minamino, pero qué alegría verla- Hace que Kurama le suelte el brazo y se acerca muy entusiasmada a saludar a la sra. –Me enteré que va a tener un bebé, seguro que se siente muy emocionada. Debe ser una gran experiencia.-

-Así es. A mí también me alegra verte. ¿Qué hacen aquí?- Su pregunta era directo para Kurama, se suponía que el ya no vivía ahí, aunque claro se sentía feliz de ver a su hijo y al mismo tiempo un poco preocupada al ver su descuidado aspecto.

-¿Qué hacemos aquí?- Botan vuelve a sonrojarse, pensó que la sra. Minamino había visto mal que se encontraran los dos solo en la casa. Pobre Botan, en ese momento eso ni siquiera pasó por la mente de Shiori. –No es lo que usted piensa se lo puedo asegurar. Es solo que Shuichi no se…-

-Sentimos mucho el haber entrado – Botan al ser interrumpida y escuchar esas palabras voltea a verlo. Kurama mira fijamente a su madre. –Nos retiramos-

-Por favor quédense a comer algún postre. Seguro comer algo te caería bien Shuichi ya que no luces muy bien.-

A Botan le había parecido una excelente idea pero a Kurama no tanto. Al final ambos terminan aceptando ya que Kurama no se sentía muy bien como para hacer todo el camino al templo, además quería saber que podía salir de todo eso.

Botan no había dejado que Shiori los atendiera así que ella misma se encargó de servir los postres y las bebidas. Ya que se encontraba todo listo pasan los tres y se sientan a disfrutar de sus postres.

-¿Tienes fiebre?- Tenía que preguntar, desde que llego había visto el decaído aspecto de su hijo.

-No. No te preocupes-

-¿Te lastimaron?- Insiste con sus preguntas, sigue preocupándose por su Shuichi.

Botan no sabía que decir, se encontraba un poco confundida. A qué se refería la Sra. Minamino con eso ¿A caso ya sabía que Kurama era un demonio? Imposible, Kurama jamás dejaría que ella se enterara.

De alguna manera le sorprendía verla tan preocupada por él. –No- contesta secamente.

-Tú podrías decirme qué es lo que sucede, ¿Cierto?- Voltea a ver a la chica.

-Parece ser que solo es un resfriado- contesta nerviosamente, eso es lo que ella también pensaba.

-Espero que sea verdad y que no tenga nada relacionado con demonios-

-¿Demonios? Entonces si lo sabe. ¡Ay, no debería de estar aquí!- Piensa Botan. De repente recuerda porque estaba en la ciudad. -¡Karasu!-

-Lo siento mucho- Se levanta apresurada de la mesa –Tengo que irme. Había olvidado por completo que estaba en busca de alguien-

-¿Vas al templo?- Pregunta Kurama –Regreso contigo-

-Espera- dice Shiori –Pasa la noche aquí, Shuichi-

Kurama se sentía feliz por aquéllas palabras pero aunque quisiera no podía arriesgarse a que su madre quisiera llevarlo a consultar y que terminara enterándose que sus malestares eran por abstinencia a la droga. Su madre ya había tenido muchas decepciones por parte del muchacho como para enterarse de eso.

-¡Pero qué escena tan conmovedora!- Se escucha una cuarta voz muy cerca.

-Esa voz- Piensa Kurama –No. Imposible-

-¿Qué fue eso?- Pregunta Shiori asustada al no reconocer la voz y pensar que alguien podría haber entrado a robar.

Botan se voltea hacia Kurama –Shuichi, esa voz…-

-No es posible. Acabé con él en el torneo- Todos se quedan mirando fijamente a la entrada hacia la cocina y Kurama se para en frente de su madre y su amiga para protegerlas por si algo pasa, sabe que no puede hacer mucho en el estado en el que se encuentra pero de igual manera no dejaría que nada les pasara.

Botan juega nerviosamente con sus dedos –De hecho, el caso nuevo del mundo espiritual era atrapar su alma.-

Shiori se sentía muy nerviosa, por la conversación que estaban teniendo los chicos ya sabía que no era nada bueno.

-¿Por qué no me lo contaste antes?- Dice furioso.

-Dijiste que no querías tener algo que ver con el caso- Se defiende.

-No querías saber nada de mí…. Eso me pone muy triste- cada vez se escucha más cerca. Finalmente se deja ver en la entrada de la cocina. Botan se sorprende al ver que Karasu posee un cuerpo.

-¿Cómo llegaste aquí?- Kurama se pone a la defensiva.

-¿Es broma?- Se acerca más a Kurama –No fue difícil dar a este lugar – Ahora se encuentra a unos cuantos pasos de él –Te descuidaste mucho, todos los demonios a los que mate en mi camino hacia aquí te conocían perfectamente. Vaya, no tienes un aspecto muy bueno. Luces un poco enfermo- Acaricia la cara de Kurama.

Shiori no sabe de qué manera reaccionar. Trata de mantenerse calmada. Botan tiene mucho miedo y se siente muy culpable, si se hubiera puesto a realizar su parte dentro del caso seguramente no habría involucrado a la madre de Kurama.

-¿Qué es lo que quieres?-

-A ti, por supuesto- Continua acariciando su cara –Pensé que habías muerto junto conmigo aquélla vez-

-Si quieres pelear hagámoslo en otra parte-

-Oh, no- Lentamente da la vuelta al cuerpo de Kurama y, quedando detrás de él, le rodea el cuerpo con sus brazos –Esta vez te quiero a ti-

Shiori al escuchar eso da unos pasos hacia ellos. Botan trata de impedirlo poniéndose frente a ella pero antes de que alguna de las dos pudiera dar otro paso son detenidas por Kurama quién al ver que Karasu les apuntaba con su mano se llenó de pánico.

-¡No las vayas a lastimar!- grita desesperado –Vamos a dónde sea que haya que ir-

-No sé si eres bueno o estúpido, preferirlas a ellas que a tu propia vida – Pasa su mando por la cara de Kurama hasta llegar al cuello –Eso me encanta de ti, dar tu vida por otros. Vámonos- Ambos dan la vuelta y mientras se alejan Karasu le habla a Botan –Si ves a Urameshi dile que Toguro le manda saludos desde el infierno-

Las dos mujeres solo pueden ver como ellos dejan la casa.

Shiori desesperada se acerca a Botan.

-¡Ese demonio se llevó a mi hijo!-

-Sra. Minamino, cálmese por favor-

-¿Cómo pides que me calme? Es que acaso no escuchaste lo que ese demonio dijo. Va a lastimar a mi hijo.- Se tira al suelo llorando.

-Sra. Minamino- Se agacha para ayudarla a levantarse – Por favor cálmese que le hará daño a su bebé. Todo estará bien, se lo prometo.- Hace todo lo posible para calmarla.

Después de calmarla y llevarla a su habitación para que descanse toma su remo y se dirige al templo en busca de Yusuke y Kuwabara.