Hoy presentamos:
Capítulo 6: La sortija eléctrica
No existe tal cosa como la competencia.
Para encontrar nuestro camino nosotros perdemos el control.
Recuerda que el amor es nuestra única misión.
Éste es un viaje del alma.
Guy-Manuel de Homem-Christo
Cabo Calavera, Isla de la Muerte, viernes 6 de octubre de 2023. La tarde se posa en las playas de la capital como una sirena que descansa en la arena. En uno de los apartamentos de un alto edificio en el distrito financiero, dos hermanos parecen prepararse para una gran ocasión. Lo curioso aquí es que uno de ellos es un humano de piel clara y cabello lacio que lleva gafas de aumento de armazón negro; mientras que el otro es un monstruo de tez azul y melena de fuego con un tatuaje en la ceja izquierda.
— ¿Y bien? — pregunta Jackson al salir del cuarto de baño.
— ¡Wow! — responde Holt mirándolo desde la sala. — Te ves bien hermano.
— ¿Tú crees?
— ¡Seguro! Te queda de maravilla.
Jackson tiene puesto un traje de corte estilo slim fit con dos botones, todo en color gris plata. Lleva chaleco azul oscuro a juego con la corbata y camisa del mismo color pero en un tono claro. Un par de zapatos formales negros perfectamente lustrados y unos lentes de diseñador nuevos complementan el adorno.
— A tí te queda bien el traje, — dice Holt desde el cuarto de baño mientras se arregla el cabello con una gran cantidad de gel — a mí me hace parecer un idiota.
— Claro que no. Apuesto a que ella no diría lo mismo. — finaliza el otro. — Me iré adelantando. La casa de Frankie está más lejos.
— Sí, yo te alcanzo.
— No se te vaya a ocurrir llegar tarde.
— ¡Oh vamos! ¿Cuándo he llegado tarde?
Jackson mira a su hermano con sarcasmo desde el pasillo.
— Ok, ok. — responde aquel ante el gesto. — Ya entendí: no llegar tarde.
"Más te vale" dice el dedo índice del chico de las gafas antes de marcharse.
— ¡Oye! ¡Olvidas algo! — grita Holt desde el tocador.
Su hermano vuelve corriendo, toma una pequeña caja de cartón de encima de la mesa de centro de la sala y sale de nuevo.
— ¡Te digo! — se burla el otro desde su sitio.
Holt se queda solo en el departamento. Él y Jackson han estado planeando esto por mucho tiempo. Podría decirse que desde la boda de Ghoulia y Moe. Esa noche estuvo llena de música lenta y cadenciosa, música que los zombis invitados a la celebración pudiesen bailar. Holt no estaba muy conforme con el ambiente sonoro de la fiesta, pero accedió a la petición de Operetta de bailar aunque fuera un solo vals con ella. Primero se sentía torpe bailando una melodía de ritmo lento, pues él estaba más bien acostumbrado a la velocidad de la electrónica. No obstante, pronto se dio cuenta de que aquella música tenía un cierto toque de romance, pasión, entrega y otras emociones que él no había sentido al bailar house y techno con las otras chicas que había conocido en sus giras y conciertos por el mundo. Había un calor en ese vals y en Operetta que él no había sentido nunca antes al bailar con alguien. Ese día supo que no la dejaría ir jamás.
El chico termina de arreglarse, toma una caja igual a la de Jackson de encima de la mesa de noche de su cuarto y sale del departamento. Va ataviado con un elegante traje estilo jacquard en color azul grisáceo cuya tela ostenta un discreto patrón que recuerda a las tarjetas de circuito impreso. El chaleco está confeccionado en la misma tela, y va sobre una camisa negra perfectamente lisa. El toque final lo dan una corbata azul eléctrico satinado con más patrones de circuitos en negro, un pequeño pañuelo del mismo color que asoma convenientemente del bolsillo de la chaqueta, y unos zapatos negros más lustrados que un piano alemán. Es raro que Holt se ponga traje, pero esta es una ocasión muy especial.
II
Holt llega hasta el centro de la ciudad baja y entra por una de las callejuelas de edificios altos y viejos en su Porsche 911[1] convertible rojo. Se detiene frente a una de las casas, baja del auto con un regalo en la mano, sube las escaleras y hace sonar la aldaba del pórtico. Mientras espera a que respondan su llamado, mira por un momento cómo el viento toca las hojas de los árboles y las arrastra hasta el enrejado de la casa, que tiene la forma de la partitura de alguna canción. Cuando su chica abre la puerta, él no tarda ni un segundo en pronunciar la línea que le tiene preparada:
— Grab your coat and let's start walking — le dice citando la canción "A Little Less Conversation" de Elvis.
— Come on! Come on! — responde ella animadamente.
Operetta luce espectacular enfundada en un vestido de faldón café oscuro de holanes amplios, corsé color blanco con partituras horizontales, listones rojos y adornos de teclas de piano en la parte superior. Su mascarón musical es rojo carmesí y lleva varias rosas del mismo color en el cabello, que va arreglado al estilo victory rolls de la época de oro del pin-up. En los pies lleva unos zapatos de tacón alto con un patrón arácnido en escarlata, listones negros con forma de araña y un par de dados de juego sobre el empeine. La chica lo besa para continuar el saludo y luego recibe el regalo que él le trae: una copia del álbum Pandora's Piñata de la Diablo Swing Orchestra, una de sus bandas favoritas. Es su costumbre traerle cosas como aquella en lugar del típico ramo de flores.
— Te ves hermosa — le dice Holt — ¿nos vamos ya?
— Gracias por el regalo y por el beso — le dice ella mientras pone el disco sobre el mueble que tiene por dentro de la puerta — Vámonos.
El chico le abre la puerta del auto, luego sube él y arrancan rumbo a ese restaurante en el que tienen la reservación. Holt le echa un vistazo a su reloj y comprueba que aún está a tiempo. No puede llegar tarde esta vez.
III
A las ocho treinta de la noche, Frankie y Jackson arriban a uno de los restaurantes más afamados del Cabo: La Casa Encantada. El lugar es una antigua mansión del siglo XIX ubicada en la Ciudad Baja junto a uno de los brazos del Río Rojo que bajan a través del Bosque de las Agujas hasta la bahía. Cuenta con una terraza al aire libre que da una vista espectacular de la desembocadura del río y de la puesta de sol entre las montañas. La noche ya está cayendo y el lugar está iluminado con candelabros de bronce que sostienen velas. Las mesas son pequeñas y están hechas de madera, cubiertas con manteles rojos. El piso de adoquines negros reviste la tierra de la vera del río y se encuentra limitado por un barandal de hierro sostenido por pilares rematados por lámparas de diseños vegetales. En una de las esquinas de la terraza, un conjunto musical versátil ejecuta una pieza de música de ambientación para dar inicio a la velada. La pareja se ubica en la mesa que han reservado y miran hacia el lugar que está apartado para Holt y Operetta. Aún no llegan.
— Seguro en un rato llega, no te preocupes — le dice la chica a su acompañante. — Apenas llevan cinco minutos de retraso.
— Le dije que no llegara tarde, pero nunca me escucha — responde aquel.
Frankie luce un magnífico vestido de tela plateada y negra en el cuerpo con un par de tirantes azules y un collar negro ajustado a su cuello. Un intricado arreglo con forma de rayos eléctricos adorna su abdomen, mientras que sus manos llevan un par de brazaletes con forma de tuercas doradas a juego con sus aretes. La falda es de combinación azul y negro, con la sección posterior más larga y decorada con patrones dorados de tuercas y rayos eléctricos. Su cabello va arreglado con extensiones plateadas y mechones de color azul intenso completamente a juego con el resto de su atuendo. El toque final lo dan unas zapatillas de correas azules con cintas doradas en las suelas[2].
Jackson leía detenidamente la carta cuando nota algo inusual en su novia. Tiene cierta preocupación en la mirada y no deja de girar sus ojos diferenciados hacia el mar, como si esperase el regreso de alguien. Intuye que seguramente está preocupada por algún asunto del trabajo y decide comentar algo para animarla.
— No te preocupes. — le dice estrechando su mano. — Estoy seguro que el licenciado Mortimer manejará bien el caso.
— No es tanto por la demanda. — responde ella mirándolo con algo de inquietud. — Es por la traición ¡Le di su primer empleo a ese hombre y una beca para un diplomado! ¡¿Cómo se atreve a robarme así?!
— Tranquila. — le dice él acercándose para acariciarle la mejilla. — Si esto no se arregla, ya Cleo te dijo que te ayudará con eso.
— Sólo quiero que ya todo termine. — dice ella con un suspiro. — ¿Por qué estos asuntos siempre tienen que ser tan lentos?
En ese instante, Holt y Operetta aparecen en la entrada de la terraza. El camarero los conduce hasta su mesa, a escasos metros de la de Jackson y Frankie, y luego ellos van a saludar a la otra pareja.
— Hola — les dice Operetta al llegar.
— Ya llegó la banda — canta el DJ.
— Hola Holt, hola Operetta — dice Frankie poniéndose de pie.
Luego de ello, ambas parejas se ubican en su respectiva mesa y se preparan para ordenar. El tiempo de espera lo consumen con conversaciones casuales acerca de sus futuros, sus aspiraciones y sueños. Frankie habla con Jackson de los proyectos de su empresa, como la transmisión de electricidad sin hilos y los nuevos generadores mareomotrices. Él, por su parte, le comenta acerca de la nueva línea de equipos de sonido que van a lanzar en colaboración con la compañía Vampire & Wolf, y su progreso en el doctorado que cursa en la Universidad Autónoma de Cabo Calavera. Holt y Operetta dedican su conversación a la música y sus nuevos planes. Ella está esperando lanzar un nuevo álbum este año y se encuentra en la etapa de composición de la lírica. Él, por su parte, también va a lanzar un nuevo álbum y le propone a la soprano el colaborar con una canción.
Cerca de las once de la noche, Jackson llama a su hermano para hablar un momento con él en privado. Operetta aprovecha la oportunidad y se acerca a su amiga para preguntarle cómo le está yendo en su trabajo. Notándola algo preocupada, se aventura a hacerle la misma pregunta que Jackson le lanzara al llegar al lugar.
— Te noto algo inquieta — le comenta — ¿es por lo de la demanda?
— Sí — responde ella — No puedo dejar de pensar en ello. Me siento traicionada. Le dí su primer empleo a ese pobre chico. Tú sabes lo difícil que es encontrar trabajo cuando eres recién egresado. Yo le dí una oportunidad que nadie más le habría dado, ¿y qué hizo? ¡Se llevó el expediente completo de uno de los proyectos de investigación de Ghoulia!
— ¿Por qué no intentas dejar de pensar en eso y disfrutas de tu cita? — le propone su amiga cantante.
— Es que no es tan fácil. — replica Frankie paseando su dedo sobre la mesa. — Ese proyecto representaba uno de los avances más importantes. Íbamos camino a conseguir un superconductor ambiental.
— Te voy a dar un consejo: — expone Operetta. — no dejes que algo como eso arruine una noche tan mágica como ésta. Estás aquí en un hermoso vestido, con un novio flamante en un restaurante elegante, disfrutando de una buena comida y una velada de lo más romántica. Olvídate por una noche de los problemas del mundo y dedícate a ti misma. Tienes a los mejores abogados del Cabo trabajando en el caso, no vas a perder.
— Oh, bueno. — dice Frankie al fin. — Te voy a hacer caso. Tienes razón. Aunque me preocupe y todo yo no puedo hacer nada. Soy ingeniera, no abogada.
En ese momento Holt aparece en el escenario donde tocaba la banda que amenizaba la noche. Lleva una guitarra Gibson Les Paul[3] azul eléctrico con herrajes niquelados y está apenas comenzando a probar el micrófono. Jackson llega hasta la mesa donde estaban las chicas y las invita a ambas a que se pongan de pie.
— Buenas noches, — dice el DJ por el micrófono, dirigiéndose a las distintas parejas que están en la terraza — gracias a todos por acompañarnos esta noche. Este momento es para mí y para mi hermano Jackson algo muy especial que hemos estado planeando durante mucho tiempo.
Frankie y Operetta sonríen radiantes desde la pista, mirando a los hermanos sobre el escenario.
— Hay un momento en la no-vida de un monstruo en el que esa poderosa fuerza de atracción te induce a tomar ciertas decisiones. — continúa Jackson cuando su hermano le presta el micrófono. — El amor nos llega, conocemos a la persona indicada, a esa maravillosa chica que nos hace sentir mil y un cosas, y entonces tenemos que elegir un camino.
— Frankie, Operetta: — dice Holt tomando de nuevo el micrófono y acomodándolo en el atril — esto es para ustedes.
Jackson se acomoda detrás del teclado, el baterista del conjunto cuenta hasta cuatro con las baquetas y los primeros acordes de I Don't Want to Miss a Thing de Aerosmith comienzan a salir de las bocinas. Al ritmo de un fraseo de piano, Holt se acerca al micrófono y empieza a cantar con una voz digna de una estrella de rock internacional:
"I could stay awake just to hear you breathing,
Watch you smile while you are sleeping,
While you are far away and dreaming.
I could spend my life in this sweet surrender.
I could stay lost in this moment forever,
Where every moment spent with you is a moment I treasure"
Las chicas se llevan las manos al pecho y sonríen temblando de la emoción. Frankie jamás habría imaginado a Jackson ejecutando una canción de rock al piano, pero sí recuerda que aprendió a tocar mientras estaba en la facultad. No es un pianista virtuoso, pero aquella melodía le está saliendo increíble. Operetta, por su parte, se dedica a acompañar a su amado con el coro, igualando con su voz la potencia de los parlantes y controlando eficazmente su efecto hechizante.
"I don't want to close my eyes, I don't want to fall asleep,
'Cause I'd miss you baby, and I don't want to miss a thing.
'Cause even when I dream of you, the sweetest dream will never do,
I'd still miss you baby and I don't want to miss a thing."
Algunas de las parejas que están en el restaurante se levantan de sus lugares y comienzan poco a poco a llenar la pista. A ritmo de vals y con movimientos lentos y cadenciosos, las chicas emprenden a moverse una al lado de la otra junto al resto de los comensales que bailan frente al escenario.
"And I don't want to miss one smile.
I don't want to miss one kiss.
I just want to be with you right here with you,
Just like this. I just want to hold you close,
And feel your heart so close to mine,
And just stay here in this moment,
For all of the rest of time."
Holt repite el coro por última vez como si se tratara del cierre de un concierto de dos horas. Frankie y Operetta lo acompañan desde el escenario moviendo sus manos como si sostuvieran un par de encendedores en medio de una multitud. Finalmente, y sin que la banda deje de tocar, los integrantes originales del conjunto relevan a los hermanos en sus puestos. Holt y Jackson bajan del estrado, se reúnen con ellas y se postran de rodillas ante sus respectivas novias. La cantante y la chica de los ojos heterocromos no caben en sí de la emoción.
— Frankie: — le dice Jackson a su enamorada mientras sostiene frente a ella una pequeña cajita de terciopelo azul — ¿te casarías conmigo?
La muchacha contempla la sortija con lágrimas en los ojos. El aro tiene alambre de cobre enrollado a todo lo largo, como si se tratase de una bobina de Tesla[4]. La piedra del anillo va sentada sobre un aro de oro similar al toroide de aquellos aparatos. Cinco brazos de metal con forma de rayos eléctricos sostienen aquel diamante en su lugar.
— Sí Jackson. — contestó ella con un chispazo de emociones. — ¡Por supuesto que sí!
Jackson desliza entonces el anillo en el dedo anular de su chica y la besa como pocas veces antes lo ha hecho.
— Te seguiré hasta la eternidad — le dice a Frankie tras el final de la pequeña ceremonia.
Mientras aquello ocurre, Holt le hace a Operetta exactamente la misma pregunta:
— ¿Me acompañarías en esta canción eterna? — le dice inclinándose ante ella.
La cantante mira el anillo totalmente sorprendida. El aro es ancho y tiene escrita la partitura de la canción que acaban de tocar, mientras que el título de la melodía está grabado en su interior. La clave de sol del pentagrama sostiene la piedra de diamante en el centro de su espiral.
— ¡Claro que sí Holt! — dice ella con un salto.
El chico se levanta, le pone el anillo en su mano y la besa frente a todos los comensales, que aplauden como si hubiese sido un concierto memorable. El momento finalmente se desvanece como la puesta de sol y cada pareja se retira a su mesa. Los dos hermanos han sellado para siempre sus destinos esta noche
Notas del autor:
1.-El Porsche 911 es un automóvil deportivo fabricado por la alemana Porsche desde 1964. Con una extensa gama de modelos producidos desde el año en que se lanzó, es uno de los deportivos más populares del mercado.
2.-El atuendo que luce Frankie en este capítulo es el mismo con el que aparece en el especial 13 Wishes, estrenado en octubre de 2013.
3.- La Gibson modelo Les Paul es uno de los más reconocidos íconos de la historia del rock en cuanto a las guitarras se refiere. Su fabricación comenzó en 1952 y desde entonces ha sido altamente popular entre aficionados y profesionales del rock en general.
4.-La bobina de Tesla es un transformador resonante inventado por el ingeniero eléctrico croata Nikola Tesla en 1891. Son dispositivos muy populares entre aficionados a la electrónica y la electricidad, principalmente por su capacidad de producir espectaculares descargas eléctricas en forma de rayos de varios metros de largo.
5.-Banda Sonora Original: Beyond, Daft Punk, Random Access Memories y I Don't Want to Miss a Thing, Aerosmith, Armageddon.
Er Deivi: no, esta historia no es una continuación de "Carta de un desconocido". No podría ser.
