Mmm...pues aquí esta el siguiente cap prota...pero aún falta rato para que Mako encuentre estabilidad emocional. Puntos de vista de Bolin, Opal y Korra.
Los últimos rayos del sol se reflejaban sobre la nieve, cegando un poco a Bolin, forzandolo a cubrir sus ojos con la mano izquierda. El aire frio rozaba la piel de su cara irritandola y partiendo sus labios. Él no quería estar un segundo más soportando ese frío, que incluso su sangre ardiente que pedía el cuello de Asami no podía calentar.
Sin embargo aguanto el terrible clima sin quejarse. Su hermano Mako había pedido este lugar frio en la nada para apartarse de todo. En la distancia el mayor de los dos estaba entretenido construyendo figuras blancas de mala calidad. Los dotes artísticos del maestro fuego dejaban mucho que desear si tenían menos sentido que los del hermano de Opal.
Al recordar a su novia decidió hecharle un vistazo para asegurarse que todo estaba bien. Ella había decidido ir a jugar con Mako a los muñecos de nieve aproximadamente hace una hora, pero ahora la maestra aire llacia sentada en un cumulo de nieve, protegida por su parca de mojarse, hablando con Mako de vez en cuando.
Bolin,sin embargo, no osaba acercarse a su hermano: su lengua le pedía preguntar sobre Asami, pero su cerebro le indicaba que no era el momento adecuado.
Volvió a ver a Opal: sus bellos labios se movian mientras hablaba con Mako, dandole justo el tipo de espacio que él necesitaba. Sintió lagrimas acumularse en sus ojos.
Opal había salvado a Bolin, porque sin ella susurrando a su oído que todo estaria bien en la estación de policias, el maestro tierra hubiera sido incapaz de llevarse a Mako sin destrozarlo con preguntas o dejar a su hermano mayor e intentar ir por el segundo round contra Korra, para esta vez conseguir matar a La Maldita. Opal le había mostrado con un simple tirón de manos que Mako necesitaba un momento de tranquilidad y ella, bondadosa y amablemente, como un espíritu de luz, ofreció traerlos al Polo Norte sin titubear.
También había sido Opal la que, tras ver como Mako se durmió en cuanto se subieron a Juicy, había decidido pasar al apartamento de los hermanos para recoger provisiones y mantas para el viaje. Tan previsora e inteligente.
El viaje duro casi ocho horas, en las cuales Mako despertó más de una vez, sudando y pateando, para volver a dormir como si nada hubiera pasado. Bolin quería abrazarlo, pero cuando había intentado esto antes, su hermano se levantaba aterrorizado. Por eso solamente podía tomar la mano de Opal mientras viajaban. Ella condujo todo el vuelo sin lanzar ninguna recriminasion a ninguno de los hermanos.
Eran cosas como esas, tan llenas de bondad, que hacían darse cuenta a Bolin de cuanto amaba a la joven Beifong: a su cariño incondicional, a la fuerza que tenía para mantenerse fuerte a su lado aunque él sentía todo derrumbarse. Por eso Bolin lloro, aunque sus lagrimas heladas lastimaban su piel. De felicidad o tristeza no sabia, pero no importaba cuando sabia que ella estaba a su lado.
Respiró profundamente y vio al sol terminar de ocultarse.
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Opal tomó las riendas de Juicy y lo condujo hacia el sur, de nuevo rumbo a la ciudad. Se sentía cansada: Había recogido a los hermanos a las 3 de la madrugada (hora en que habían terminado su declaración ante una oficial llamada Fau) y aproximadamente al medio día habían llegado al Polo Norte. Ahora Eran aproximadamente las seis, el sol ya se había decidido ocultar y el viento helado entraba por donde podía de su parca, dejando la con orejas rojas y pesadas. Aun así la maestro aire no tenía sueño. Su mente pensando con furia en una persona.
Asami.
La mujer Sato era amiga de los dos hermanos y del Avatar, pero Opal jamás se había sentido agusto con ella. Escuchar la historia de Hiroshi gracias a Bolin era la razón. Heroico de una hija desafiar a su padre por sus amigos. Pero para Opal, la noción de golpear a tu propia familia y abandonarla era terrorifica. Incluso Bataar, en sus días más oscuros, había inviado antibióticos a Opal para ayudar a un pueblo enfermo de la Nación Fuego. No cabida en la mente de la maestra aire no visitar a tu única familia por tres años.
Luego ocurrió la trágica muerte del padre de Asami, pero Opal no se enteró de ningún funeral y la mujer Sato estaba como si nada en la fiesta de Varrick. Sin embargo la maestra aire se esforzó por no juzgar o siquiera hablar al respecto.
Quizás si Opal hubiera compartido sus dudas el hermano de Bolin no hubiera sido atacado.
Opal apretó sus labios y ahogo un gritó. "Ataque", así le decía Bolin, pero Opal lo había entendido desde que visitó al maestro fuego en coma. Ella no estaba ciega. Reconocía las marcas moradas en el cuello, los aruñazos en la piel, sus labios mordidos. Por eso no se había atrevido a ver a Mako hasta que recibió la llamada histórica de Bolin desde la comisaría, no podía verlo a los ojos sin delatar cuanto sabia o llorar por él, tal como terminó sucediendo.
Sus manos sujetaron con fuerza las riendas y sacudió la cabeza un poco para desechar su propia tristeza. Tenía que ser fuerte por Bolin y evitar que este matara a Asami al volver. Intentó cantar alguna de las canciones que Mako tarareo mientras construia muñecos de nieve pocas horas antes, pero no podía recordar nada de ellas más que la tristeza de las notas.
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Korra partió el sillón de la elegante sala de Asami en dos. El día había sido un desastre. No, desde su llegada todo había salido mal. Con Bolin intentado matar a Asami y luego atacando a Korra ferozmente. Si su cabeza no le hubiera estado doliendo como si hubiera un tralado en su cerebro hubiera acompañado a su amigo a la policía, aunque ahora se elgraba de no haberlo hecho. Lo hubiera matado ahí por sus mentiras contra Asami.
Era ya media noche y aun no podía dormir, su mente continuaba repasando el día.
Unos oficiales habían llegado en la mañana, pidiendo a Asami ir con ellos a atestiguar lo ocurrido. Pero no sobre el ataque que Bolin había hecho para sorpresa de las dos mujeres. Los oficiales aclararon, antes de pedir que subiera a la patrulla, que eran cargos contra la misma Sato interpuestos por Mako. Entre todas las personas del mundo Korra no esperaba escuchar ese nombre.
Ni siquiera tuvieron que llegar a la estación para enterarse de los motivos plenamente. Unos niños ya estaban vendiendo periódicos con la nota de "Ex- novio del Avatar contra la magnate Sato" , y ese era el titulo menos amarillista. Otros ponian el asqueroso crimen que Mako acusaba a Asami de cometer. Seguramente puestos para sacar a su hermano de la carcel, o quizás porque estaba celoso. Korra se disgusto asi misma con el simple hecho de considerar a Mako capaz de actuar así por celos. Esto era por Bolin sin lugar a dudas.
Había intentado encarar a los dos hermanos en cuanto Asami dio su declaración, pero ninguno de los dos se encotraba siquiera en la ciudad. No podía evitar sentirse livida con el descaro de ellos: Después de todo lo que Korra y Asami habían hecho por ellos de esta forma ruin pagaban.
Korra apretó sus puños, intentando contener el fuego que se formaba en sus manos. Quizás lo más conveniente era salir afuera y quemar algún árbol.
El Avatar respiró profundo y salió al patio, pero antes de quemar a un inmóvil e indefenso ser, sintió una punzada caliente en el pecho. Concentró sus poderes espirituales para encontrar el motivo.
Lo encontró tras unos pocos minuto, una energía familiar era la culpable. La de Mako al otro extremo de la ciudad. En dirección del apartamento de Opal y no el de los hermanos.
De no haber estado tan molesta se hubiera preguntado como había presentido al maestro fuego, pero con su sangre circulando tan rápido que casi podía escucharla en sus oidos, el Avatar se lanzó en aquella dirección para buscar respuestas, si era necesario (y mucho mejor para ella) usando fuerza bruta
Al llegar a la puerta del apartamento de Opal, Korra se dio cuenta que quizás no había pensado todo con claridad. No sabía si quería golpear a los hermanos antes de preguntarles cuál era su maldito problema o esperar sus respuestas y apalaearlos.
Antes de tocar sobre la puerta de madera, alguien la abrió lentamente.
Mako estaba demasiado delgado, sus ojos carecian brillo y su piel se veía opaca, toda esta apariencia desanimaba a Korra de intentar gritar, golpear o reprender.
Por eso sus labios solo pudieron hacer dos pregunta a la persona frente a ella.
-¿Es cierto?-su voz casi se quebraba y su corazón palpitaba fuertemente en anticipación a la respuesta, su boca se sentía pesada pero necesitaba respuestas -¿Asami, ella, te atacó?
Continuará
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