Capítulo 7
ES QUE no recuerdas la estúpida confesión del hotel? - inquirió Sasuke despectivo -. Admitiste que la venta de un antiguo anillo había sido lo que había financiado la reparación del tejado de la casa de tu familia, y desde luego bien pudiera haber evitado que la perdierais también.
- ¿Fue un anillo lo que te robaron? - preguntó Sakura comenzando a comprender -. Eso no es más que una estúpida coincidencia, el anillo que vendió mi padre había pertenecido a la familia desde siempre.
- ¿Quieres decir que alguien roba el Adorata y unos meses más tarde tu familia encuentra por casualidad otro anillo ancestral? - preguntó Sasuke escéptico -. ¡No hay otro anillo! Y desde luego, teniendo en cuenta tu estado financiero, habéis hecho una mala venta.
- Nunca en la vida había oído hablar de ese... Ador... o como sea que lo llames. Ni nunca me he visto envuelta en ningún robo - aseguró Sakura.
- Fuiste muy inteligente esperando tanto tiempo antes de vender y asegurándote de que la venta se realizara en privado. Ahora espero que sigas siéndolo y comprendas que estás con la espada contra la pared. Quiero que me des el nombre del comprador, y ya puedes ir rezando para que resuelva el asunto y recupere el anillo sin la intervención de la policía.
- ¡No vendí tu anillo, te lo juro! - protestó Sakura aterrorizada al ver que Sasuke ni siquiera la escuchaba -. No sé quién lo compró, mi padre llevó el asunto él solo. Era muy orgulloso, y no quería que nadie se enterara de que andaba mal de dinero...
- ¿Por qué malgastar el tiempo escuchando esas mentiras? - objetó Sasuke con dureza y desprecio -. Detesto a los mentirosos. Y te aseguro que antes de que desaparezcas de mi vida vas a decirme dónde está ese anillo... o si no serás tú quien salga perdiendo.
Entonces Sakura comprendió que, dijera lo que dijera, siempre saldría perdiendo. Sasuke la había amenazado de miles de formas, y la última de sus acusaciones, la de ladrona, la paralizaba. Se sentía atrapada.
- ¿Es que no lo encuentras mágico? - preguntó Sasuke mientras navegaban desde el aeropuerto de Marco Polo hasta el centro de la ciudad.
Sakura levantó la vista sobre el Grand Canal. Las luces de los antiguos edificios iluminaban la oscuridad. Aquello era como viajar por un cuadro. Sakura suponía que iban de camino al apartamento, pero cuando el barco se detuvo en el Palazzo d'Oro, con su espléndida fachada renacentista, se quedó de piedra.
- ¿Por qué nos detenemos aquí?
- Es donde vivo - contestó Sasuke.
- ¡Pero no puede ser ...! - tartamudeó ella.
Sasuke tomó a Daisuke en sus brazos y subió al pequeño a la acera porticada llena de pilares y arcos. A la entrada del Palazzo una mujer con un delantal los esperaba.
- ¿Quién es ella?
- El ama de cría de mi hermana Akira. Ella acostará y cuidará de Daisuke.
- Pero yo... - Sasuke la urgió a entrar. El espectacular vestíbulo tenía el techo lleno de frescos. Sakura se quedó inmóvil -. No es posible que vivas aquí...
- Sí, mis antepasados mandaron construir el Palazzo d'Oro - dos enormes perros bajaron la fabulosa escalera ladrando seguidos de otro sirviente -. ¡Santo cielo! - exclamó Sasuke dándoles una orden para que callaran.
Los perros bajaron la cola desilusionados y el sirviente se excusó.
- ¿Cómo se llaman? - preguntó Sakura. - Aristide y Zou Zou son de mi hermana. - Son preciosos.
- No, no lo son. Son indisciplinados y estúpidos. Akira me los deja aquí cuando se va.
El sirviente agarró los collares de los perros y se los llevó.
- ¿Tienes hambre? - preguntó entonces Sasuke.
- No podría comer ni aunque con ello salvara mi vida,
- Entonces te enseñaré tu habitación.
- Si es verdad que esta es tu casa - susurró Sakura subiendo las escaleras -... eso significa que tú eras el anfitrión de aquella fiesta.
- Sí, no me permitiste decirte quién era, y como el baile se prolongaría hasta el amanecer no podía traerte aquí a pasar la noche. Tenía un apartamento que había comprado mientras se llevaban a cabo las obras de renovación en el palacio, por eso fui allí.
- Hay tantas cosas de ti que no sé...
- Pues ahora tienes todo el tiempo del mundo para descubrirlas - señaló Sasuke.
- Creo que ya no quiero descubrir nada más.
- Bueno, esta no ha sido la más feliz de las bodas - concedió Sasuke -, pero estoy seguro de que sabrás superar un comienzo difícil. Después de todo, cara mía, yo estoy preparado para mostrarme generoso.
- ¿Generoso?
- Te dejaré heredar ese millón si tú me satisfaces en todo. No soy un completo bastardo, aunque haya gente que lo crea. Es cierto que por mi corazón no corre sangre, pero siempre soy escrupulosamente justo en mis tratos.
- ¿Eso es un hecho? - preguntó Sakura sin ánimo de discutir.
Sasuke abrió una de las puertas de un largo pasillo. Era un dormitorio con un lujoso mobiliario. Comparado con La Hacienda aquel palacio ofrecía toda clase de comodidades.
- Pronto traerán tu equipaje.
- Quiero ver a Daisuke - objetó Sakura -. ¿Dónde está?
- En el dormitorio infantil, pero cualquier madre se hubiera sentido feliz de que alguien la relevara al cuidado de su hijo en su noche de bodas.
- ¿Pero qué es eso de la «noche de bodas» de la que no dejas de hablar? - inquirió Sakura.
Sasuke sonrió lenta y sensualmente. Sus ojos dorados brillaron intensos bajo las negras pestañas.
- No eres tan inocente. Puede que seas muchas cosas, pero también eres la mujer de un Uchiha, y esta noche harás honor a una tradición ancestral y compartirás la cama conmigo. Deberías de felicitarte. El solo recuerdo de aquella noche apasionada ha conseguido convencerme de que me case contigo. La perspectiva de seis meses de sexo ha sido fundamental a la hora de tomar una decisión.
- Me lo imagino - musitó Sakura.
Sasuke lo veía todo en términos de pérdidas y ganancias. Tres años atrás había sufrido una terrible pérdida de la cual la hacía culpable, y planeaba vengarse y convertirla en ganancia con ella entre las sábanas. Era insólito, pero para un hombre que lo había tenido todo sin el menor esfuerzo el desafío era lo que más anhelaba.
¿Tan excitante le había resultado en la cama? Cierto era que se había mostrado imaginativa, que había sido una noche excepcional: romántica, de amarga rebeldía y enfebrecido deseo combinado con champán. Aquella noche había hecho realidad una fantasía que jamás volvería a experimentar, pero había sobrevivido a ella para lamentar cada segundo de su comportamiento.
- Te daré una hora para que te repongas y reflexiones sobre el hecho de que un matrimonio no consumado no es un matrimonio a los ojos de la ley.
- ¿De qué estás hablando?
- ¿Es que no sabes que el sexo forma parte del contrato matrimonial y que su falta es motivo de separación? - Sakura abrió la boca atónita -. Lo ves, no soy un completo bastardo. Un completo bastardo te hubiera dejado en la ignorancia y hubiera alegado falta de consumación después de seis meses.
Sasuke salió de la habitación. Estaba convencido de que la tenía exactamente donde deseaba, reflexionó Sakura. Pero estaba destinado a descubrir que lo esperaba una larga lucha por delante. Sakura era por naturaleza luchadora.
Ladrona. Sasuke creía que era una ladrona. Estaba convencido de que le había robado ese estúpido anillo. Y, a decir verdad, si había sido robado aquella misma noche no era de extrañar. Ella se había colado en la fiesta, se había negado a decirle su nombre y se había escabullido de su casa al amanecer. Tenía buenas razones para creerlo.
Sin embargo todos aquellos hechos solo habían servido para despistarlo. Era evidente que solo estaba en lugar inadecuado en el momento inadecuado. No obstante Sasuke no era de los que dudaban. Al contrario, se preciaba de su lógica y del poder de su razonamiento. Por eso mismo había creído en su culpabilidad durante tres años. Después de tanto tiempo era imposible ya encontrar ni a la joya ni al ladrón. Pero la culpa era de Sasuke, no suya.
Mientras tanto lo único que podía hacer era demostrarle que el anillo que había vendido su padre no era el suyo. Necesitaba una prueba. ¿Habría guardado su padre algún resguardo de la venta? Prisionera en Venecia no podía hacer ninguna averiguación.
Una hora más tarde Sasuke entró de nuevo en el dormitorio y se detuvo en seco a escasos pasos de la cama. Los ronquidos de los perros lo alertaron de la presencia de, al menos, un animal en la cama. Sakura estaba dormida junto a Daisuke. Y desde luego no había sitio para el novio.
Sasuke respiró hondo y salió. Había aprendido bien la lección de qué sucedía cuando se molestaba a un niño.
Hacia las seis y media de la mañana los perros despertaron a Sakura. Tras lavarse con agua fría bajó en camisón a la cocina. Allí sobresaltó a un criado desayunando. Dio de comer y beber a los perros e insistió en prepararse ella misma el desayuno.
Al volver al dormitorio encontró a Daisuke aún dormido y sucumbió a la idea de acostarse de nuevo para acunar y despertar poco a poco a su hijo, pero mientras lo hacía cayó dormida.
La segunda vez que se despertó se estiró en la cama y, al recordar que ya se había levantado antes, se sintió culpable y se preguntó qué hora sería.
- Son las nueve y cuarto pasadas, cara mía - respondió una voz profunda a la pregunta que debía de haber hecho en voz alta sin darse cuenta.
La voz sonó tan alarmantemente cercana que Sakura abrió los ojos sorprendida y se giró en la cama para comprobar quién era su acompañante.
- Dios mío... ¿las nueve y cuarto pasadas? ¿Dónde está Daisuke?
- Desayunando en su habitación. Sasuke, recién afeitado, observó con una sonrisa burlona el rostro atónito de Sakura apoyando la cabeza sobre una mano. Sakura vio sus hombros desnudos bajo las sábanas. Era evidente que no llevaba nada.
- Esta cama está más concurrida que el Rialto en temporada alta - señaló él.
- Daisuke me necesitaba, necesitaba estar conmigo. Estaba demasiado nervioso para acostarse en una cama extraña - se apresuró Sakura a informar con el corazón acelerado mientras observaba sus ojos de oro líquido y su atractivo rostro.
- ¿Y los perros también te necesitaban?
- ¡Sasuke, no dejaban de ladrar y de arañar la puerta! Era patético...
- Me pregunto si debería de haberme tirado encima de los cuatro. Podría haber fingido que era un lobo - sugirió Sasuke aprovechándose de su confusión para alargar un brazo y hacerla prisionera de tal modo que no pudiera retirarse a una esquina -. Si lo hubiera hecho tú habrías tenido una excusa para atarme a la cama otra vez.
Sakura se puso completamente colorada. «Otra vez». Aquella única palabra era como una bomba, una carga de profundidad arrojada al banco de su memoria para crear en él el máximo caos. Y lo peor de todo era que Sasuke estaba exagerando. Aquella noche solo había atado una de sus muñecas con la corbata antes de echarse a reír a carcajadas sin poder evitarlo.
- Yo, que nunca antes había renunciado en la cama a mi autocontrol, me sentí maravillosamente sorprendido por tu creatividad... - continuó Sasuke.
- ¡Estaba bebida!
- Sí, y apasionadamente decidida a hacer realidad todos tus sueños, ya me lo dijiste - le recordó inclinándose hacia ella y desabrochándole el primer botón sin que Sakura se diera cuenta -. También me dijiste que era tu amante ideal... y tú, innegablemente, fuiste la mía. Yo no tenía sueños ni fantasías, pero aquella noche disfruté de algo que ni siquiera sabía que me estaba perdiendo. Ninguna mujer ha logrado satisfacerme en la cama desde entonces.
- No estás hablando en serio - musitó Sakura hipnotizada por el brillo de sus ojos dorados.
- Sí, y esa es la razón por la que estás aquí - le confió Sasuke con voz ronca -. Quiero saber por qué te encuentro tan atormentadoramente atractiva cuando mi inteligencia me dice que estás llena de defectos.
- ¿Llena de defectos?
- No te importa tu aspecto, vas desaseada, mal vestida y descuidada. Cortas leña y duermes con perros en la cama. Pero, por extraño que parezca, tengo que confesar que ninguno de esos hábitos logra enfriar mi libido - admitió Sasuke inclinando la cabeza y apartando a un lado el camisón para besar la delicada piel de su cuello.
- ¿Qué estás haciendo? - inmovilizado de pronto por un ardiente calor, Sakura miró a Sasuke mientras este levantaba la cabeza -. No vuelvas a hacer eso - musitó débilmente, sin el tono de orden que requería la ocasión -. Me hace sentirme rara, y tenemos que hablar sobre cosas serias...
- ¿Qué clase de cosas? - inquirió Sasuke con voz espesa.
- Para empezar de ese estúpido anillo... - No.
- Yo no lo robé, Sasuke. ¡Deberías de estar buscando a quien lo hizo! - la mirada de él se hizo severa, pero Sakura continuó - : Nunca haría nada así, y en cuanto llegue a casa te demostraré que el anillo que vendió mi padre no era el tuyo.
- ¿Qué esperas obtener con esas mentiras? - exigió saber Sasuke impaciente -. ¡Sé que fuiste tú, es imposible que fuera ninguna otra persona! ¡Hasta un idiota se daría cuenta con menos evidencias de las que tengo yo!
- Solo son evidencias circunstanciales, Sasuke... nada concreto.
- No hay nada que discutir mientras te niegues a admitir la verdad - replicó Sasuke escrutando su rostro ruborizado con expresión de frustración. - Luego, fría y deliberadamente, le apartó los rizos de la frente y añadió - : Ahora lo único que quiero es hacerte el amor apasionadamente.
- ¡No!
Sasuke dejó resbalar un dedo por la tensa línea de sus labios y la observó estremecerse al contacto.
- ¿Ni aunque de verdad desees hacerlo? - ¡No lo deseo!
Sakura lo miró. De pronto estaba sin aliento, sentía ligeros temblores de excitación. Se sentía vergonzosamente consciente de su potencia masculina, del devastador efecto que tenía sobre su cuerpo. Tenía los pechos pesados y llenos, los pezones tensos y duros.
- ¡No quiero! - repitió -. ¡Piensas que soy una ladrona!
- Y posiblemente esa sea la parte más peligrosa de tu atractivo - sonrió Sasuke tentador.
Sakura frunció el ceño desconcertada ante la idea. Y, haciendo caso omiso de sus palabras, Sasuke se inclinó y la besó. Saqueó su boca como un guerrero en un campo de batalla luchando a vida o muerte. Sakura se sacudió como si hubiera fuegos artificiales en su interior. Las cálidas, lujuriosas embestidas de su lengua la electrificaban. Sakura respondió a su pasión sin reprimirse, nada le importaba excepto el hecho de que él siguiera asaltándola.
Sasuke se sentó sobre la cama con un movimiento indolente llevándose a Sakura con él. Le retiró el camisón de los hombros y acarició sus brazos desnudos liberando sus manos para que pudiera acariciar su sedoso y negro cabello. Entonces soltó su boca y bajó la vista para contemplar la curva de sus pechos y la cima de sus pezones.
- Eres tan perfecta - dijo saboreándola con voz ronca. ¿Perfecta? Imposible, reflexionó Sakura mientras observaba curvarse su mano sobre su carne trémula en el vibrante silencio. Ella reprimió un gemido y cerró los ojos con fuerza para sentir las olas de intensa sensación que la embargaban con cada una de las expertas caricias que él le procuraba en las cimas de los pechos. Sakura se estremeció, el corazón le latía sordo en los oídos...
- Dio... siempre haces exactamente lo que más me excita... - dijo Sasuke respirando con fuerza.
Sasuke empujó apasionadamente a Sakura sobre la almohada y cerró la boca en torno al objeto de su tentación. Mientras besaba los abultados picos con un erotismo inconsciente, Sakura echó la cabeza atrás. Todos sus músculos estaban tensos, un leve pero insistente gemido salía de su garganta. Con cada caricia Sasuke encendía aún más el fuego que ardía entre sus piernas.
Sakura se aferró a los cabellos de Sasuke atrayéndolo hacia sí, urgiéndolo desesperadamente a que continuara. Un gemido de impaciencia escapó de sus labios al abandonar él sus pechos y levantarle las piernas para liberarla del camisón.
- Bésame - musitó ella enfebrecido.
- ¿Lo deseas? - preguntó Sasuke observando su mirada oscurecida y su anhelo -. ¿Cuánto lo deseas?
- Sasuke... - susurró ella en tono de ruego, temblando de necesidad.
- Te encuentro increíblemente sexy, cara mía.
Sasuke se elevó sobre ella y deslizó una musculoso y velluda pierna entre las de Sakura, posando un apasionado beso en su boca. Ella no podía pensar, la pasión la dominaba por completo. Su cuerpo vibraba bajo el de él, una corriente de deseo ardía en el mismo corazón de su interior. Sakura sintió la promesa de su miembro masculino pulsando contra su cadera y se sacudió contra él instintivamente para asentarlo. Entonces Sasuke se apartó de ella con los ojos oscurecidos por el deseo.
- Eres demasiado impaciente... el placer es aún mayor cuando tienes que esperar para obtener lo que deseas. Además, ¿no me hiciste esperar tú aquella noche? - una tentadora mano se deslizó por el vientre de Sakura mientras Sasuke escuchaba atentamente sus jadeos -. De hecho la verdad es que me llevaste al clímax justo cuando menos lo esperaba.
Sakura se perdió instantáneamente en las imágenes que suscitaban sus palabras. Sasuke había permanecido impotente en su esclavitud, había sido llevado a ese estado de satisfacción en contra de su voluntad y, desconcertado y reaccionando de pronto con la seguridad de su masculina dominación, la había conducido a ella a un deseo salvaje. Ella se había levantado entonces para buscar su boca y había abierto sus labios esperando la invasión de su lengua. Sasuke se había estremecido violentamente contra ella, había perdido el control mientras la besaba con la fiereza de la pasión.
La mano de Sasuke se deslizó por los húmedos rizos que coronaban el monte entre sus piernas, descubrió el suave satén de su carne bajo el vello. Llevada por una necesidad que anulaba toda inhibición, Sakura sintió que su espalda se arqueaba, que su cuerpo se abría a él en un terrible anhelo que la hacía gemir y retorcerse, implorar desesperada en medio de un tormento de excitación.
- Cuando me respondes así no puedo pensar en otra cosa más que en hundirme de lleno en ti - gimió Sasuke deslizándose entre sus muslos.
La cálida y poderosa embestida de su penetración le robó a Sakura el aliento. Nunca se había sentido mejor. Todo su ser estaba centrado en sentir a Sasuke dentro de ella llenándola y procurándole un placer tan intenso que hubiera preferido morir antes de que él parara
- Me dijiste que era absolutamente brillante en esto - le recordó Sasuke mirándola con una mezcla de lujuria y buen humor mientras la penetraba cada vez más profundamente y observaba sus ojos cerrarse en una ola de excitación eléctrica -. «Dios, eres increíblemente bueno en esto ... », dijiste. Y parecías sorprendida. Y yo me preguntaba si después escribirías en alguna lista la puntuación que había obtenido...
- ¡Cállate! - gimió Sakura.
- Eso también lo dijiste.
Sakura se quedó mirándolo. Estaba en un punto culminante, dispuesta a matarlo si dejaba de moverse. Sasuke soltó una carcajada. Él sabía como se sentía. Y su propia lucha por mantener el control se reflejaba en la tensión de su mandíbula, en el sudor de su piel morena y en su tono de voz. Sasuke se hundió más profundamente en su cuerpo con un gemido amortiguado de satisfacción. El corazón de Sakura estuvo a punto de estallar debido a su frenética respuesta.
Sin pensarlo, se abrazó a él mientras se la llevaba con salvaje vigor. Su liberación fue como una explosión. Clavó las uñas en la espalda de él y sintió el paroxismo del placer. Sasuke gritó su nombre y se sacudió dentro de ella, perdido en un mundo de sensaciones físicas tanto como Sakura.
Un silencio sobrenatural reinó después. Sasuke se soltó de los brazos de Sakura y buscó un lugar más fresco en la cama. Sakura se quedó mirando fijamente para abajo. Se había sentido rechazada antes incluso de que su deseo fuera por completo saciado.
Por fin se había acostado con él. ¿Acaso lo había hecho para evitar que el matrimonio fuera anulado? ¿Por retener La Hacienda? ¿O había accedido simplemente porque no había tenido la suficiente fuerza de voluntad para resistirse?
Sakura ladeó la cabeza y observó a Sasuke. Él le devolvió la mirada con un bello rostro inexpresivo. Entonces ella sintió qué se le hacía un nudo en el estómago y deseó ardientemente creer que había sacrificado su cuerpo en aras de La Hacienda. Eso hubiera sido moralmente indefendible, pero al menos su orgullo hubiera permanecido intacto.
Era peor seguir viviendo con el convencimiento de que había hecho el amor con Sasuke porque lo encontraba irresistible, aun a pesar de que lo odiara. El problema era que, para su desgracia, esa era la verdad. Hubiera sido una cobardía tratar de negarlo.
Pero era igualmente una cobardía quedarse tumbado en presencia del enemigo y dejarse ahogar por la derrota. Sakura se sentía mil veces menos cobarde ante la imagen de sí misma perdiendo el control en sus brazos que ante la de Sasuke contemplando el tumulto interior en el que se veía sumida. Esa le parecía mucho más vergonzosa.
- Bien - comentó Sakura con sencillez, sentándose y poniéndose en acción con aire decidido -, y ahora que ya nos hemos quitado eso de encima, pasemos a hablar de negocios.
- ¿Negocios? - repitió Sasuke desconcertado.
Hola, voy a subir el capitulo 8 hasta el lunes, y respondiendo a algunos de sus comentarios: 1.- la historia original tiene el mismo nombre (en español, La venganza de un marido), 2.- la Herencia de la madrina esta dividida en 3 partes (para Sakura, Ino y Hinata) pero solo la recibirán si se casan, cada parte de la herencia es individual la una de la otra, 3.- El color de ojos de Karin lo deje igual que en la historia original, 4.- En la historia original Daisuke es una niña pero a mi me ilusionaba mas la imagen de un minisasuke (me disculpo por el cambio, pero a quien no le gustaría una copia de sasuke en chiquito) y 5.- Kyo no se como avisarte cuando publique, pero estoy subiendo un capitulo todos los días menos este domingo 16.
Saludos y gracias.
